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¿Qué son las benzodiacepinas?

benzodiacepinas

Las benzodicepinas son fármacos utilizados para combatir la ansiedad y el insomnio, que progresivamente han sustituido a los barbitúricos por acarrear menos riesgos. Pero no debemos olvidar que su consumo puede generar dependencia, lo que requiere tratamiento de recuperación en un centro de adicciones.

  1. Cuál es su funcionamiento
  2. Diferencia entre tolerancia, dependencia y adicción
  3. Dificultades respecto al consumo de benzodiacepinas

¿Cuál es su funcionamiento?

Las benzodiacepinas inhiben la velocidad y el funcionamiento de las neuronas provocando un efecto tranquilizante en el cerebro. Puede decirse que funciona como un hipnótico y tranquilizante natural, por lo que causan cansancio y/o sedación.

Hemos visto qué son las benzodiacepinas, pero cabe señalar que además constituyen uno de los grupos de medicamentos más recetados por los médicos. Independientemente de esto, su consumo crea tolerancia y puede generar dependencia ya que son sustancias psicoactivas.

Las personas consumidoras de benzodiacepinas durante un periodo largo de tiempo, cuando dejan de tomarlas sufren un síndrome de abstinencia con síntomas como: excitación, ansiedad, convulsiones, dolores musculares y óseos, insomnio, escalofríos y/o problemas intestinales. En general estos pacientes tienen dificultades para soportar la frustración y el estrés sin medicación. Asimismo, el consumo de benzodiacepinas deteriora la capacidad de atención y de concentración.

Diferencia entre tolerancia, dependencia y adicción

Quizás estos conceptos nos confunden, pero debemos diferenciar sus significados. El uso continuado de benzodiacepinas o cualquier sustancia psicoactiva, puede generar tolerancia a la sustancia, esto es, necesitar cada vez más dosis del medicamento o necesitar aumentar la frecuencia del consumo para conseguir los mismos efectos. En cambio la dependencia a la sustancia surge del uso continuado, por la adaptación de las neuronas a la droga, ya que ésta modifica la estructura cerebral. La dependencia implica necesitar consumir para continuar con las tareas diarias.

Por último, la adicción, es la enfermedad mental crónica y progresiva que implica el consumo de sustancias (o realización de conductas) compulsivas, haciendo modificar además del cerebro, el comportamiento de la persona, y afectando a todos los ámbitos de su vida y los de su alrededor.

Dificultades respecto al consumo de benzodiacepinas

La dificultad principal de tratar el consumo de fármacos es que generalmente son recetados por médicos. Es decir, aunque sean sustancias psicoactivas y por tanto perjudiciales, es legal su uso y suelen venderse por receta médica. Este dato cobra especial relevancia si hablamos de personas adictas: un adicto -recuperado- no puede consumir ningún tipo de sustancia psicoactiva, ya que la enfermedad “se despierta” con cualquier tipo de sustancia, sea legal o no, suponiendo esto la recaída del paciente.

Tratamiento de recuperación

La adicción requiere, para su recuperación, el seguimiento de un tratamiento especializado. Independientemente de la sustancia consumida, las afectaciones cerebrales y el mecanismo de acción de la droga en el organismo es muy parecido. Por lo que se tratan de forma similar. En el caso de las benzodiacepinas, se disminuye la dosis de las mismas siguiendo un estricto proceso de desintoxicación bajo supervisión médica, para evitar el síndrome de abstinencia. Al unísono las terapias -basadas en métodos cognitivo conductuales- hacen entender al paciente lo que supone sufrir la enfermedad de la adicción.

En definitiva, la recuperación de la adicción -sea a la sustancia o conducta que sea- pasa por seguir un tratamiento especializado que aporte al adicto las herramientas necesarias para mantenerse en abstinencia de forma prolongada, permitiéndole vivir una vida plena sin consumo.

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