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El House of Cards en el que se juega el futuro de Apple

El futuro a corto y medio plazo de Apple se encuentra en manos de los tribunales norteamericanos pero se juega en territorio chino. Intrincados como en un gran castillo de naipes, el devenir de la compañía de la manzana se encuentra unido al de la directivo de Huawei, Meng Wanzhou, actualmente en libertad bajo fianza en Canadá a la espera de conocer si Estados Unidos entrega el papeleo para que sea extraditada y juzgada en su territorio. Sobre ella pesan acusaciones de burlar las sanciones comerciales a Irán a través de una empresa pantalla de Huawei en Hong Kong. Si los documentos llegan a tiempo, China emprenderá represalias contra Apple que podrían empeorar su maltrecha situación actual. En caso contrario, la sombra de la sospecha de haberse inmiscuido en la independencia del poder judicial se proyectará sobre Trump. Entre tanto, a Apple le toca esperar.

Con las ventas de iPhone en constante descenso y una merma en sus beneficios fruto de esta actividad, Apple se enfrenta. por primera vez en muchos años, a un panorama complicado. En las explicaciones por carta a sus accionistas, Apple culpa a la caída de ventas en el mercado chino como la principal fuente de sus problemas económicos.

Apple recibió su primer susto en China, país en el que no existe una separación de poderes, a mediados de diciembre pasado cuando un tribunal de Pekín prohibió la venta de varios modelos de iPhone a raíz de un fallo judicial en el que Apple fue condenado por plagio a Qualcomm. Un fallo de la judicatura china que coincide en el tiempo con el arresto de la directivo de Huawei en Canadá a petición de Estados Unidos.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos tiene hasta finales de Enero para rellenar y hacer llegar el papeleo a las autoridades canadienses por los cauces oficiales. Pese a que se trate de una decisión de carácter judicial, el presidente y algunos políticos republicanos sugirieron que Trump podría “intervenir” en este proceso. Una postura que le ha costado las críticas de altos funcionarios del Departamento de Justicia y de sus rivales demócratas en el hemiciclo.

En caso de materializarse la extradición, los problemas de Apple empeorarían. Un escenario en el que China con dos niveles de presión: la propaganda, fomentando boicots a los productos de Apple que podrían dañar gravemente la reputación de la marca, o ejerciendo directamente los poderes del Estado con medidas de carácter legislativo o judicial, como ya sucedió en el proceso de los en el que acabó condenada por plagio.

“Existen informes, por ahora esporádicos, de que hay gente protestando con carteles frente a las tiendas o en las redes sociales haciendo un llamamiento a no comprar nuestros productos porque son americanos“, ha reconocido el CEO de Apple, Tim Cook, en una entrevista con la cadena CBS. “Al igual que Estados Unidos, China no es una sociedad monolítica. Hay personas con diferentes puntos de vista e ideas. ¿Creo que alguien no eligió comprar por estas motivaciones? Estoy seguro, pero mi opinión es que el problema es más grande y obedece a la desaceleración de la economía china y a la tensión comercial entre ambos países“, matizó.

Una guerra comercial que se encuentra lejos de un periodo de distensión. De acuerdo con una exclusiva de Reuters, Donald Trump barajaría emitir una orden ejecutiva declarando la emergencia nacional que prohibiría a las empresas norteamericanas utilizar equipos de telecomunicaciones fabricados por las empresas chinas Huawei y ZTE.

Paralelamente, el gobierno de Estados Unidos ha emitido un comunicado avisando a sus ciudadanos en territorio chino de que el Gobierno de Pekín podría impedir su salida del país alegando que se encuentran bajo investigación o que cuentan con deudas pendientes.

Tanto Huawei (fundada por oficiales del Ejército Chino) como ZTE llevan tiempo sometidas a sanciones en Estados Unidos al encontrarse bajo sospecha de funcionar como un agente del gobierno chino. Unas acusaciones que las empresas han desmentido en reiteradas ocasiones y que Estados Unidos ha respondido a distintos niveles. De hecho, el FBI, la CIA y la NSA recomiendan no utilizar teléfonos Huawei por miedo al espionaje chino.

“A veces la agresión del Estado Chino es explícita pero en otras ocasiones se encuentra disfrazada a través de alguna de las empresas de su autodenominado sector privado“, ha asegurado el senador republicano Ben Sasse en referencia a estas marcas.

Desde el pasado verano, Apple lleva trabajando para intentar rebajar la tensión entre Estados Unidos y China. Unos esfuerzos que, hasta la fecha, no parecen haber dado sus frutos y que, en distintas ocasiones, han resultado contraproducentes con el presidente Trump exhortando a la compañía a fabricar sus teléfonos en Estados Unidos. “Quiero que Apple fabrique sus iPhones y todos los buenos productos que hace en Estados Unidos. Y eso es algo que va a ocurrir”, ha asegurado el mandatario en la víspera de Reyes.

Sin embargo, se trata de una demanda a la que difícilmente podría Apple de forma voluntaria ya que encarecería los costes de sus productos, que ya de por sí cuentan con unos precios cada vez más abultados.

Más allá de las medidas de presión de China contra la multinacional, lo cierto es que las ventas totales de teléfonos móviles en el país asiático han caído alrededor de un 15,5% durante el año pasado.

“Apple es el canario en una mina de carbón”, ha advertido Stephen Roach, uno de los principales expertos en China de Wall Street, en una entrevista con la CNBC. “Todavía queda mucho por venir”, ha matizado.

Una tendencia que ha afectado a otras compañías tecnológicas como Samsung, que al igual que Apple ha emitido un comunicado para sus accionistas advirtiendo sobre una caída en las ventas y los beneficios respecto a sus proyecciones de principios de año.

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