Economía

Cinco grandes dudas resueltas sobre facturación

Aunque a priori pueda parecer que el mundo de la facturación no implica dificultad alguna, lo cierto es que existe un gran número de personas que mantienen un buen puñado de dudas por resolver en torno al funcionamiento de las facturas. Empleados, clientes o proveedores. Cualquier agente implicado en el circuito comercial se ve en algún momento asaltado por un interrogante que puede resultar crucial. En este sentido, te mostramos a continuación una recopilación de las preguntas más frecuentes y sus respectivas soluciones.

Factura vs. Alabarán

Aquí tenemos uno de los grandes clásicos. Mucha gente piensa todavía que una factura y un albarán son lo mismo. Aunque en apariencia pueda parecer que así es, lo cierto es que funcionan de manera distinta. No en vano, en un primer momento, hay que considerar que la Agencia Tributaria estima que estamos ante modelos totalmente distintos, ya que proporcionan valores diferentes.

Un albarán es un documento que sirve para demostrar la entrega o la recepción de un producto o servicio. En cambio, una factura se utiliza para justificar el pago de un producto o servicio recibido Aunque ambos mantienen una serie de datos bastante similares, sólo las facturas tributan y tienen efectos fiscales. En este sentido, un consejo: gestiona tu empresa con Factufacil.

¿Durante cuánto tiempo es obligatorio para una empresa guardar las facturas?

Otra de las dudas más frecuente es la que surge con respecto al tiempo de conservación que es preciso cumplir para ajustarse a la ley. La respuesta no deja lugar a dudas: según el código del comercio, los comerciantes están obligados a mantener en su poder este tipo de documento durante seis años. Cumplir con esto resulta más que recomendable si queremos evitar problemas, pues si la Agencia Tributaria exige alguna factura y no se presenta se pueden producir consecuencias desagradables.

¿Qué dirección hay que incluir en las facturas?

La ley señala para estas circunstancias que todas las empresas están obligadas a incluir en sus facturas todo el contenido de carácter fiscal que sea necesario. De ahí, podemos deducir que efectivamente hay que mostrar el domicilio fiscal de la empresa. Pero, ¿qué es el domicilio fiscal? Sencillamente, la dirección que le has indicado a Hacienda para recibir sus notificaciones. Para la Agencia Tributaria tan sólo el domicilio fiscal tiene validez de cara a procesar adecuadamente las facturas y conseguir la deducción de impuestos.

Si una empresa cuenta con dos domicilios (fiscal y social), el que hay que tener en cuenta en estos casos es siempre el primero de ellos. En cambio, si eres autónomo lee más aquí.

¿Factura de cero euros?

Se puede emitir una factura de cero euros. Ahora bien, existen algunos aspectos que hay que tener en cuenta. Principalmente, suelen darse un par de casos en los que una factura con este importe estaría más que justificada. El primero de ellos se produce cuando el desembolso no se lleva a cabo con dinero, sino en especie. De igual modo, más allá de esta opción, también es posible que un cliente compre un producto o servicio a cambio de saldar esa deuda ofreciendo por su parte otro producto o servicio de la misma envergadura.

¿Equivale un contrato de compraventa fiscalmente a una factura?

La variedad de contratos que existe es amplísima, y dentro de esta podemos encontrar los de compraventa, que suelen despertar dudas con respecto a su funcionamiento. Lo importante en estos casos es atenerse al valor fiscal.

Puede darse la situación de una relación comercial entre dos empresas en la que intervenga un contrato de estas características. Teniendo claro que en un intercambio de este tipo genera un gasto deducible, la ley de IRPF marca que una factura o equivalente puede funcionar como justificante. Por lo tanto, en este sentido, el contrato sí tendría validez.

En definitiva, es importante conocer bien cuál es el funcionamiento de un documento de esta trascendencia, ya que cualquier error fruto del desconocimiento puede acarrear consecuencias de índole fiscal que podrían mermar el buen funcionamiento de nuestro negocio.

Dejar un comentario