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España acepta más tropas estadounidenses en la base naval de Cádiz sin volver a redactar el pacto de defensa

El gobierno español ha dado luz verde a Estados Unidos para aumentar su presencia militar en la Base Naval de Rota, en la provincia de Cádiz, al sur de España. Pero a diferencia de ocasiones anteriores, ha aprobado el despliegue sin reformular el acuerdo bilateral de defensa entre España y Estados Unidos.

Fuentes gubernamentales admiten que optaron por eludir este paso dada la dificultad de modificar el acuerdo en el actual clima de incertidumbre política, con un nuevo gobierno que aún no se ha formado después de los resultados inconclusos de las elecciones generales del 28 de abril.

El 4 de junio, el cuartel general de la Sexta Flota de los Estados Unidos, con sede en Nápoles (Italia), anunció que los cuatro destructores de misiles guiados desplegados actualmente en la Base Naval de Rota serían reemplazados entre principios de 2020 y la primavera de 2022. Según fuentes militares, los cuatro buques (USS Carney, USS Donald Cook, USS Porter y USS Ross), construidos a finales del siglo pasado y que llegaron a Rota entre 2014 y 2015, serán sustituidos por buques más modernos de la misma clase Arleigh Burke, y estarán equipados con helicópteros.

En un comunicado de prensa, la 6ª Flota anunció que «además, la Armada de EE.UU. tiene la intención de reubicar un escuadrón de helicópteros de ataque marítimo (HSM) en Rota, España, en apoyo de los destructores, lo que mejorará el papel de estos buques en misiones múltiples».

Fuentes militares indicaron que este escuadrón incluye hasta seis helicópteros Sikorsky SH-60 Seahawk (uno por barco, más dos en reserva), un tipo de helicóptero más antiguo pero similar utilizado en las fragatas de la Armada Española.

Sin embargo, el traslado de los helicópteros a Rota implica el despliegue de 30 tropas estadounidenses, incluidos pilotos y mecánicos, que no están incluidos en el actual acuerdo de defensa. Bajo el pacto existente, en la Base Naval de Rota se permite un máximo de 4.250 soldados y 1.000 ciudadanos estadounidenses, así como cuatro barcos, hasta 36 aviones y diferentes sistemas de apoyo, como una estación de comunicaciones, una compañía de seguridad y organismos burocráticos.

El acuerdo se remonta a 1988 y muchos aspectos del mismo han quedado obsoletos. Durante las últimas tres décadas, los sucesivos gobiernos españoles se han negado a revisar el acuerdo en profundidad y, en su lugar, lo han modificado cada vez que Washington ha pedido aumentar su presencia militar. Así ocurrió en 2002, cuando el gobierno reguló la presencia de los servicios de información de la Armada y la Fuerza Aérea de Estados Unidos; y en 2012, cuando autorizó el despliegue de cuatro destructores y su tripulación de 1.200 efectivos.

En este caso, el Gobierno español ni siquiera ha modificado el acuerdo, dado que cualquier cambio tendría que ser aprobado por el Congreso y el Senado españoles, y sometido a debate parlamentario en un momento en que el Gobierno sigue actuando en calidad de interventor. En su lugar, decidió interpretar el escuadrón de helicópteros como parte de los cuatro destructores, que ya habían sido aprobados.

Fuentes dijeron a EL PAÍS que la misión principal de los nuevos buques seguirá siendo la misma que la de los ya desplegados: «Contribuir a la defensa de misiles balísticos», como parte del programa de defensa de misiles de la OTAN.

Pero los destructores actualmente desplegados han dedicado más tiempo a otras tareas, como navegar por el Mar Negro para intimidar a Rusia después de anexionarse la Península de Crimea, y apoyar operaciones en Siria. En abril de 2017, el USS Porter y el USS Ross lanzaron 59 misiles Tomahawk contra una base aérea siria en respuesta al ataque con armas químicas del gobierno sirio.

La autorización para aumentar el número de tropas estadounidenses en la Base Naval de Rota se produce después de que España decidiera retirar la fragata Méndez Núñez de un grupo naval dirigido por Estados Unidos en el Golfo Pérsico, una decisión que causó tensión con Estados Unidos. Pero según la VI Flota, este último acuerdo pone de manifiesto la «perdurable relación entre la Armada estadounidense y nuestros aliados navales españoles».

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