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Los geo, 40 años en alerta permanente

La bala atravesó la costura del chaleco de Sergio, hizo astillas su clavícula, recorrió unos cuantos centímetros de tejido muscular y se quedó alojada en su escápula, a la altura del pulmón. Y ahí sigue, desde que el pasado 28 de febreroeste policía de 32 años, del Grupo Especial de Operaciones (GEO), abrió la puerta de una habitación del campo de tiro de Alpedrete (Madrid), donde se escondía un miembro de la banda de José Ramón Prado Bugallo, Sito Miñanco, el narcotraficante gallego convertido en leyenda.

Sergio recuerda que fue a echar mano de su arma y “tenía el brazo derecho colgando, no respondía. Su compañero de “binomio” resultó también contusionado en el pecho, pero el chaleco paró las balas: “Tiraba a matar”. El detenido resultó herido en las piernas: “Nosotros no tiramos a matar, no le queríamos matar”. “Nos estaba esperando en la cama, con el arma cargada y no dejó de disparar hasta que se le acabó toda la munición”, recuerda. Sergio, que superó hace solo cuatro años las duras pruebas para formar parte de los geo, el grupo de élite de la Policía, sueña con volver a “la hermandad”. Los geo cumplen 40 años este año, como la Constitución española. Y celebran su aniversario con la visita del Rey Felipe VI y el ministro Fernando Grande-Marlaska hoy a su “cuartel general” en Guadalajara.

Solo una decena de policías de los “500 de media que lo intentan cada dos años” —según los cálculos del actual comisario jefe de esta unidad, Javier Nogueroles—, solo unos pocos consiguen pasar a formar parte de algo más que un grupo de agentes que son ya un referente internacional en tácticas policiales con expertos en asaltos, explosivos, buceo o tiro, y a los que les une “un orgullo de pertenencia”.

La guinda del pastel
El GEO conforman una suerte de hermandad en la que el compañerismo es la clave. “En el asalto a un barco cargado de droga una noche en altamar, en una entrada a un domicilio de madrugada, en una búsqueda submarina… tu vida siempre depende de tus compañeros y la de ellos de ti y eso lo sabemos todos”, señala Sergio que quiso unirse a este grupo tras pasar 12 años en los servicios de Información de la Policía: “Los geo son los que ponen la guinda del pastel en las operaciones más delicadas, las que nos han llevado años de investigación, yo quería poder detener a esos a los que investigaba durante meses”, explica.

En los siete meses que dura el curso de selección han de enfrentarse a toda clase de retos y afrontar situaciones límite: “Un geo no puede tener miedo a las alturas porque puede tener que saltar desde lugares insospechados, ni claustrofobia porque puede que tenga que pasar ocho horas en un maletero, debe saber orientarse en la oscuridad, debe aguantar días sin dormir… “, señala Nogueroles. Constantemente les someten a pruebas para contrastar su aguante físico y mental, en la capacidad de mantener el equilibrio de ambos radica el éxito. “Ten en cuenta que son siete meses de curso pero 24 horas, día y noche, una de las pruebas consiste en meternos en un pantano casi helado de noche y encontrar algo al filo de la hipotermia”, recuerda Sergio.

Aunque no revelan por seguridad el número de agentes miembros de la unidad, el grupo policial del emblema del águila, cuenta con un centenar de efectivos con una media de edad de 27 años. “La edad de un geo para retirarse la marcan sus capacidades, cada uno nota enseguida cuando no está al 100%”, asegura Nogueroles.

Ninguna mujer
Ninguna mujer, de las “pocas que lo han intentado”, ha logrado aún entrar en este cuerpo de élite, fundamentalmente por las exigentes pruebas físicas. “Ten en cuenta que, solo el equipo que llevan encima para trabajar, pesa 40 kilos y una de las pruebas es de agilidad, es necesaria mucha fuerza”, señala el comisario, que no descarta que pronto alguna logre incorporarse pronto.

“El GEO tiene un perfil físico y psicológico muy concreto, hay mucha exigencia por las misiones y un entrenamiento concreto en tácticas operativas”, resume Nogueroles. En sus 40 años de historia el GEO han detenido a 75 comandos terroristas, han liberado a más de 460 rehenes, han abordado unos 60 barcos cargados de droga en altamar —solo este año han participado en seis operaciones e incautado más de 6 toneladas de cocaína— o han protegido a personal diplomático español en países peligrosos, como la embajada de Kabul en Afganistán, donde sigue habiendo destinados miembros de este cuerpo tras la muerte en diciembre de 2015 de Isidro Gabino Sanmartín Hernández, destinado en la UIP (Unidad de Intervención Policial, antidisturbios), y el subinspector Jorge García Tudela.

Bajas
Pero también ha habido bajas en el GEO en estos años. Cinco agentes han fallecido en acto de servicio, entre ellos Francisco Javier Torronteras, el subinspector muerto en el asalto al piso de Leganés donde se inmoló el 3 de abril de 2004 la célula yihadista de los atentados del 11-M.

Hombres “a prueba de bombas”, capaces de vivir en “una alerta permanente”, dispuestos a ir a cualquier parte en cualquier momento… “quienes peor lo pasan son las familias”, coinciden. El reto ahora es, aparte de adaptarse a las nuevas formas de delincuencia y mejorar procedimientos operativos y materiales (ya han cambiado el chaleco que llevaba Sergio, por ejemplo), “mejorar y acortar los tiempos de respuesta cuando uno de los tres grupos que cada semana está en “alerta” es requerido, además del subgrupo que existe en Madrid”, señala Nogueroles. “Pase lo que pase tienen que estar saliendo por la puerta hasta el destino que sea en seis minutos, con todo lo necesario”, concreta el comisario. La vida del GEO, 40 años compitiendo contra el tiempo.

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