7/02/2012 (14:33)

PEDRO P. HINOJOS

 

Casi todo el mundo acarrea con una idea del bien y del mal. Incluso es capaz de distinguir con cierta claridad entre lo justo y lo injusto. De ahí que no sea difícil convenir en que, de todas las reformas importantes que precisa nuestro país, la que atañe a la Justicia debe de estar a la cabeza. Porque, ¿cómo se puede vivir de manera civilizada sin ella? En cambio, mirando las encuestas ciudadanas resulta que el  asunto es preocupante pero no urgente. Y así nos luce la contradicción, claro. En los últimos días se está volviendo a hablar con insistencia del asunto a partir de los planes de revisión del sistema presentados por el ministro Gallardón. Pero también por la sentencias por la muerte y desaparición de Marta del Castillo; por la no culpavilidad decidida por un jurado popular para el expresidente Camps; por el indulto entre rejas del recluso más antiguo, o por los procesos al juez  Garzón, que no entiende la lógica de la calle; como tampoco la demora eterna de los procesos o los pleitos disparatados.

 

Dicen los que entienden que no haría falta mucho para que se notara un cambio revolucionario a mejor: con quitarle el polvo y las pelusas de muchos años de casta y puñeta al gremio, sustituir los manguitos por los ratones inalámbricos y aprovechar hasta la última coma el texto de las leyes encerradas en los códigos de pasta dura, se acortaría una barbaridad la distancia que ahora separan a los tribunales de la gente corriente. Y aun así seguiría sin ser suficiente para estar satisfechos del todo. Pero con ese margen de error ya se cuenta. Bien que lo sabe el desdichado Andrew Beckett, el abogado de la película Philadelphia marginado por sufrir sida, que durante el juicio confiesa por qué le gusta su trabajo: “Porque a veces, por un instante, puedo participar en el hecho de impartir justicia". Exactamente.

6/02/2012 (11:47)

ÓSCAR SÁEZ

 

Bartolomé González anunció ante sus militantes que “tiene que comenzar a despedirse de esta ciudad”. Y lo hizo para cerrar un mes de enero en el que se multiplicaron los rumores sobre su posible marcha a la Comunidad. Algunos desearán que se vaya, otros que se quede, a otros les resultará indiferente.

 

Sin embargo, la actual situación económica no debe distraer los esfuerzos del Ayuntamiento en idas o venidas, en nombramientos, marchas o delfines y centrarse en sacar adelante los proyectos que generen empleo y reducir la deuda que lastran las arcas municipales. La calificación del Corredor como Zona de Reindustrialización Preferente para atraer inversiones, lograr ingresos para pagar a las pequeñas y medianas empresas o el convenio colectivo en el que los ‘malvados’ no son los funcionarios sino los que firmaron esas generosas condiciones, deben ser algunos de los asuntos prioritarios a tratar.

 

El debate, aunque legítimo, no debe apartar la atención de la acción de Gobierno. Ya habrá momento para criticar o ensalzar a Bartolo.

 

@oscarsaez

2/02/2012 (18:39)

ALONSO GUERRERO

 

El ministro Wert acaba de adelantar los rudimentos de “un nuevo sistema educativo". Consistirá, una vez más, en utilizar la educación como excusa para modelar la sociedad a imagen de la política. En primer lugar, se cambia Educación para la Ciudadanía, en lugar de eliminarla definitivamente, por Educación Cívica y Constitucional, una asignatura, según el ministro, “libre de adoctrinamiento ideológico". Los conciertos educativos con la Conferencia Episcopal, y las clases de religión en primero de Bachillerato, no son adoctrinar.

 

El otro pilar del cambio será la ampliación del Bachillerato. Por fin, la palanca para dar más dinero a la enseñanza privada, en detrimento de la pública. Es lo que ha estado implantándose, a garrote vil, en Madrid. Finalmente, igual que en Madrid, la apisonadora del bilingüismo. No enseñar inglés, sino enseñar en inglés. Philip The Second, Perejil island y The one-armed of Lepanto serán conceptos que habrá que aceptar de aquí en adelante. Ya hay, en Madrid, profesores de sociales y ciencias de la naturaleza, de plástica, música, tecnología y educación física que tienen que comportarse en clase como Benny Hill. Además, la presidenta Aguirre despedirá a profesores españoles para que sean ingleses los que vengan a mostrarnos How to be a teacher and not die trying. Habría que decirle a Fabian Picardo, primer ministro de Gibraltar, que va a poder apedrear a la Guardia Civil en el Paseo de Recoletos.


¿Este es el “nuevo sistema educativo"? ¿Y va a ponerse en marcha con los recortes brutales que ahora se están aplicando? Algo no cuadra. Menos mal que el ministro nos promete un Estatuto del Docente, para dignificarnos más de lo que lo ha hecho la actitud de la Consejería de Educación de Madrid. Todo está por ver, pero parece que nada va a cambiar en la enseñanza, excepto el plato que se inclinará en la balanza. La educación sigue buscando vocaciones, no hombres libres. No hay salida, ni para este país, ni para esta democracia. Somos incapaces de superar el síndrome del 98. Nuestra única solución va a ser que vuelva el profesor Keating, aquel tipo que enseñaba tonterías en El club de los poetas muertos. Por lo menos, era inglés.

1/02/2012 (16:45)

XAVIER COLÁS

 

Le han negado el saludo a Letizia Ortiz, no se sabe bien si por lo de su cuñado, por divorciada o porque un mal día lo tiene cualquiera. El caso es que el encargado de Negocios de la República Democrática del Congo, Oscar Matondo, se hizo el orejas y la dejó colgada de la brocha, con la mano extendida en una recepción. Después el hombre se ha disculpado, porque está mal eso de pasar de la monarquía en su cara. 


En la calle hay un montón de gente que pasa de uno, y eso casi nos hace importantes. En Alcalá es casi una muestra de relevancia social el número de gente que mira para otro lado o que incluso se cambia de acera para rehuir tu presencia. Como si portases la guadaña o alguna enfermedad tropical. Si eres rumano o albaceteño, entonces nada. Pero, ay, si eres de los de aquí de toda la vida. Podrás presumir de emboscadas, condueñidades y demás afrentas: homenajes abortados, libros en los que a uno no le citan, adhesiones peatonalizadoras y demás ira y fuego complutense. Es un mundo cruel, sí, en el que hombres recios pugnan con dimes y diretes endiablados, chismes de polvorín y traiciones en la penumbra de las imprentas mientras los contrarios hacen girar la cucharilla en alguno de los cafetines que quedan vivos. 


Hay borregos que queman más calorías esquivándome que si me hicieran una reverencia. Le dan a uno ganas de enarbolar la vara y decir: “¡Arranca de aquí!”

31/01/2012 (14:10)

PEDRO P. HINOJOS

 

Es comprensible que Mario Vargas Llosa haya rechazado la presidencia del Instituto Cervantes. El último Nobel de literatura en español, uno de los autores más leídos en el mundo en nuestro idioma y el que más como escritor en activo, no precisa un honor así. Y tampoco está claro que nuestra lengua necesite tenerle de embajador plenipotenciario. Ya están sus libros repartidos por todos los rincones del mundo; y él ya es vocal del patronato del Instituto Cervantes.

 

Lo que necesita el español es, como todo ahora, una buena gestión económica y muchos consumidores. En relación a esto último, y en particular a los lectores, el reto se acerca a la cuadratura del círculo. Si bien hay soluciones imaginativas. Al propio Vargas Llosa se le atribuye una tan revolucionaria como prohibir leer libros, por aquello de la atracción imparable de lo prohibido.

 

Probablemente el único perjuicio del no del autor de La ciudad y los perros es para Alcalá. Porque por un rato, y aunque la sede del Cervantes en la calle Libreros sea apenas una sucursal con vigilante de seguridad, nos hicimos la ilusión de ponerle la guinda a nuestro plantel de autoridades con un premio Nobel de literatura. Y no todas las ciudades pueden presumir de algo así; ni siquiera aquellas que intentan competir en materia de artes y letras, como reza el lema municipal.

 

Nuestro gozo se fue al pozo. Aunque bien mirado no tenemos nada que lamentar. Los Cervantes, vivos o muertos, siguen ahí pendientes de aprovechar como un patrimonio inmaterial de la ciudad que cobija el premio. Y de entre ellos, el primero es el gran Vargas Llosa, el Super Mario de Juan Cruz y otros palmeros innecesarios, porque en su paso por la Cisneriana, hace quince años, le dimos buen fario. Se le preguntó a la salida del Paraninfo si esperaba el Nobel; y su respuesta fue: “Ya tengo más de lo que merezco".

30/01/2012 (09:22)

ÓSCAR SÁEZ

 

Tomás Gómez ha pedido cambio y renovación en el PSOE, una vuelta de tuerca al socialismo, puertas abiertas a la sociedad, un soplo de aire fresco y escuchar el grito de los ciudadanos y, para ello, para dar esa imagen de nuevos tiempos, ha presentado en los primeros puestos de su lista  para el Congreso de Sevilla en el que se elegirán a ‘novatos’ como Rubalcaba o Chacón, a  Gregorio Peces Barba, Juan Barranco o Matilde Fernández, todos ellos ‘nuevos’ en las filas socialistas, jóvenes promesas que están llamados a liderar el futuro del partido.


Pero las incongruencias del PSM para el nuevo socialismo no quedan aquí. Los socialistas madrileños defenderán en el Congreso unas primarias a la francesa o que no haya cargos públicos ni orgánicos que hayan sido castigados por la justicia, cuando Trinidad Rollán, secretaría de Organización del PSM, fue condenada a ocho años de inhabilitación en cargo público por el Tribunal Superior de Justicia.  


Si esto es el nuevo socialismo, la verdad es que me parece algo confuso. ¿Alguien me lo puede aclarar?

27/01/2012 (15:47)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Aún se está a tiempo de profanar el olvido y exaltar la memoria de un ser querido. Ese ser querido se llamaba Francisco (Paco) Antón, manifestación de excelencia en la escritura en este periódico, quien echó un pulso a la biología que ganó durante mucho tiempo en sana competición con el otro glosado y centenario de esta casa, Demetrio Díez Enebral, fugitivo de este mundo desde hace unos años. 


Paco Antón, a quien se veía hace ya unos años en el autobús con su gabardina standard y aquellas gafas de mucho vidrio, como para ver mejor la realidad con la que casi siempre estuvo en desacuerdo, dejaba una estela imprescriptible, aunque se hubiesen producido unos pocos encuentros con él. Los chirridos con Enebral ya han sido recordados por sus amigos la semana pasada. La argumentación de Antón frente a Enebral tenía su acomodación en las palabras de Adorno: “Es imposible escribir poesía después de Auschwitz". 


Paco Antón tuvo varias devociones y una de ellas fue Alcalá. Y ejercía la didáctica para con los sabuesos de la ciudad. Y recomendaba las Bagatelas de Fernando Sancho, donde se recreaba la plaza de Cervantes en ferias como “una amplia alcoba". Todo rememoración deliciosa y sutil en la aparente piel de elefante de Antón. Tenía una sonrisa llena de escepticismo, pero construida con rasgos antagónicamente cálidos. Daba gloria verle. “Ya sé por dónde vas", les decía a los habituales de sus calles ideológicas más transitadas. 


Se va en enero, con los fríos más traidores, los últimos antes de la eclosión de los ambientes alicantinos tan caros para su persona. Qué casualidades genera la historia, esa disciplina tan caprichosa, con Manuel Fraga también en situación de abandono del planeta Tierra, y para el que se han agotado todas las existencias de incienso de todas las iglesias y templos registradas. Lo dice Claudio Magris, en Alfabetos: “La vida es una polvareda de días, equívocos y extrañezas". Antón tenía la bondad en el rostro, en la sonrisa y en la pluma, mezcladas las tres categorías sólo se podía producir una contingencia agradable. Gloria a Francisco Antón en su descanso.

26/01/2012 (10:47)

ALONSO GUERRERO

 

El 27 de enero, varias asociaciones que representan a miles de padres de hijos secuestrados en los hospitales de toda España, entre las décadas de los 60 y los 90, presentarán en la Fiscalía General del Estado firmas para pedir que dejen de archivarse las demandas que durante años se han interpuesto para investigar estos casos, impidiendo así que esos hijos sean devueltos a sus verdaderos padres, y esos padres vean por fin a sus verdaderos hijos.

 

Según los tribunales, han prescrito 200.000 sustracciones de niños llevadas a cabo por curas y monjas, médicos, obispos y funcionarios del Registro Civil, y vendidos después a familias pudientes pero, sobre todo, cristianas. Hace tiempo que sabemos que en este país no hay justicia, y menos divina. Los tribunales no piensan en ella ni cuando juzgan a Garzón y, en el caso de los niños secuestrados, parece que los intereses van a seguir impidiendo que nuestro impoluto pasado sea sacudido por la verdad.

 

Todo es demasiado truculento. Una confusión de niños muertos por enfermedades inverosímiles y ataúdes vacíos en La Almudena y en docenas de cementerios provincianos. Las clínicas de San Ramón, Sta. Cristina, Loreto, Ntra. Sra. Del Rosario, en Madrid, resulta que estaban llenas de  monjas que aprendieron su oficio en los Jemeres Rojos. Nada era lo que parecía, así que durante treinta años los pasillos de esos hospitales, y otros muchos, fueron un tráfago de falsos muertos y madres dolientes y desposeídas. La motivación no era política, era estrictamente económica, como en las subastas de Sotheby's.


Al final, las evidencias están rasgando la cortina. Bastantes padres, antes de morir, revelaron esta realidad a sus falsos hijos. La cigüeña era una monja que, en algunos casos, ha seguido chantajeando a sus clientes a lo largo de años. Todo es inaceptable, pero real, aunque ello supone que un montón de médicos todavía ejercen impunemente, y que hombres y mujeres de Dios, aún no acusados de pederastia, como en Europa y Estados Unidos, puedan ser investigados por jugar arbitrariamente con los destinos de miles de personas. Si Cristo hubiera nacido en la maternidad de O´Donnell, habría muerto de otitis.

24/01/2012 (13:59)

XAVIER COLÁS

 

Ser periodista es entrar a la sala de cine cuando sólo queda media hora de película para contarle la historia a los demás con todo lujo de detalles; intentando que el relato de los hechos se corresponda con la manera de pensar del tipo que te ha pagado la entrada, que por lo general se queda fuera. 


Te dedicas a zurrar a los malos para que se vuelvan buenos y a los buenos para que no se vuelvan malos, y las camarillas te miran meneando la cabeza. La virtud no nos traga. Pero aunque no la hemos inventado sabe que estamos de su parte durante la jornada laboral. 


Ser periodista es llegar a casa de tu madre después de que un niño muerda a un perro, un pobre rescate a un banco, los chorizos linchen al juez y los pasajeros salven al capitán... y saber por dónde empezar a contar. Es acercarse al kiosko y abrir los regalos, hacer creer cualquier cosa y no creerse nada. Es acabar siendo un desgraciado con suerte, divorciable hasta la tumba, ausente en las fotos de la familia, un tío saludable aunque algunos le nieguen el saludo. Es una carrera por leer más de lo que escribes, pero sólo unos pocos con el temple necesario han logrado cumplir con esa norma. Por lo menos te puedes quedar en el honesto grupo de los suficientemente informados: esos que saben que no saben. A cubierto, en esa trinchera, puedes esperar que la jubilación te pille durmiendo. Y encima te pagan.

23/01/2012 (09:50)

PEDRO P. HINOJOS

 

Aseguraba que era el primer nieto de Alfonso XIII. Y para que se notara, vestía con elegancia, gastaba modales distinguidos y llevaba siempre consigo una foto del rey para que se apreciara el gran parecido físico que guardaba con él. Aunque allá en California, en el exclusivo barrio de La Jolla de San Diego para más señas, aquella reivindicación de su sangre real no impresionaba tanto como su trato exquisito y su buena percha. Con ellos le sobraba para colarse sin invitación en las fiestas de la alta sociedad y convencía a sus amigos y conocidos de que le invitaran a comer en los mejores restaurantes. Lástima que Alfonso de Bourbon, que así se hacía llamar el supuesto hijo de Alfonso de Borbón y Battenberg, primogénito de los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia, tuviera la extraña y temeraria afición de rebuscar en los contenedores de basura.

 

Porque fue trajinando en uno de ellos cuando encontró la muerte hace unos días: un camión le atropelló mientras se encontraba en plena faena entre los desperdicios. Sus adinerados vecinos ya le echan de menos. Es verdad que a veces se comportaba de un modo extravagante, admiten; pero era una persona agradable y muy viajada. Lo mismo les hablaba de las tiendas de Londres donde compró algunos de sus mejores trajes, que de la ciudad de Alcalá de Henares, donde reposan los restos del santo que da nombre a su ciudad.

 

Incluso llegó a presidir una sociedad de hermanamiento entre ambas ciudades, y se dejó caer por aquí en varias ocasiones, a comienzos de los 80, para consumarlo. Pero no hubo suerte: la ciudad estaba hecha una pena y tenía necesidades más acuciantes que gastar el presupuesto en viajes al otro lado del mundo. Una inevitable injusticia si se compara con las atenciones de alfombra roja que reclamó Iñaki Urdangarín, ese pariente lejano de la costa Este.

20/01/2012 (12:04)

ÓSCAR SÁEZ

 

Una caca gigante, supuestamente de perro aunque parezca de caballo, nos recuerda estos días en Alcalá en vallas publicitarias y anuncios de prensa que tenemos que recoger los excrementos de nuestras mascotas; una campaña escatológicamente impecable para intentar que la ciudad deje de estar hecha una mierda. Dicen que pisarlas trae buena suerte, aunque dejarlas sin recoger te puede traer mal fario en forma de multa y dejarte canino para todo el año. Hasta 1.500 euros por hez demuestran que cualquier truño se vende hoy a precio de oro.

 

 

Es cierto que tienes las mismas posibilidades de que te pillen como que te caiga un rayo, porque te tienen que pillar de ‘marrón’, pero llevar la bolsita para tirar los depósitos perrunos no debe cotizar a la baja en nuestras conciencias.

 

No cuesta nada recoger las miserias de nuestras mascotas, que en el fondo reflejan nuestras propias miserias como colectivo. Pero, ¿somos guarros porque vemos las calles sucias o nos daría pudor serlo si viéramos las calles más limpias? En cualquier caso, ya huele.

19/01/2012 (11:16)

ALONSO GUERRERO

 

Ahora que ha llegado el momento de mirar hacia atrás con ira, de ajustar la ergonomía del partido y preguntarse por qué, siendo los más progres, han perdido las elecciones, los socialistas van descubriendo que no eran socialistas. Los 130 años del partido sólo han servido para comprar con los impuestos mejores mesas de despacho, para meter en el redil al votante, al militante y al simpatizante usando un joker de tienda de juguete como Zapatero, en lugar de tirar de gente más útil y preparada, como Babe, el cerdito valiente, por ejemplo.


El socialismo español lleva buscando, desde que comenzó la democracia, el mismo horizonte que buscó Pablo Iglesias, otro soñador adicto al orfidal. Lo busca, mientras el bosque de Birnam se acerca a Dunsinane, pero es incapaz de dar carpetazo a unos estatutos que no le dejan hacer revoluciones. El otro día Chacón se acercó a una parte del problema: “Nos equivocamos primando el discurso territorial frente al social", que es como decir que a este socialismo lo que menos le importa es la sociedad. Así que ahora existen dos cabezas parlantes e indignadas que pugnan por ver cuál de ellas pone el primer colchón lleno de pulgas en Sol. 


Sin embargo, ninguna de las dos es creíble. Ni Rubalcaba, ni Chacón. No es creíble este socialismo de yuppies adiestrados para la libertad, la igualdad y la fraternidad. No es creíble la vuelta a Casa Labra, donde se fundó un ideal que ahora parece un lastre. No es creíble que ahora Chacón y Rubalcaba vayan a construir nada dialéctico, real, con sus ganas de reconquistar el poder político. No es creíble, porque no hay mileuristas, ni desahuciados, ni nadie que haya perdido uno solo de sus derechos en esa cohorte de autocríticos por obligación. La única forma de que este partido socialista funcione es mandar al geriátrico a todo el mundo, o a la perrera, y pensar en una nueva inocencia. ¿Parece idealista? Quizá sea mejor este idealismo que copiar al dictado, como hace Rajoy, un hombre que ha convertido la taquigrafía en proyecto de estado, un hombre con menos capacidad de decisión que el de Alcatraz.

17/01/2012 (11:53)

XAVIER COLÁS

 

Están entre nosotros, para salvarnos de los malvados. Se prodigan en tertulias de tele o de bar: son la gente cojonuda. Están en contra de que suba el metro, rechazan cualquier recorte en sanidad o educación. Creen que se deben dar más becas y que no sobra nadie en lo público. Consideran que las pensiones han de subirse y que no se puede echar a nadie de su casa. Critican el rescate bancario pero no aceptarían jamás un corralito. Los niños, los viejos y los pobres han de tener baratas las cosas básicas. El IVA, bajo porque no es progresivo. El IRPF, también porque los ricos son los demás. Hay que manifestarse contra las alzas del IBI, porque si los municipios están mal, nosotros estamos peor. Y los sueldos, para arriba. 


Los cojonudos están contra el paro y contra la muerte. Y asisten con cara de reproche al penoso espectáculo que estamos dando los demás con la crisis: no les cobres la bolsa de plástico ni les atiendas con retraso, están en contra de todo eso y ya te lo han dicho. ¿Cómo puedes estar a favor? 


El caso es que todo lo anterior no necesita tanta palabrería, basta con financiarlo. Pero paradójicamente los sedicentes defensores de lo público muchas veces son los menos interesados en calcular cuánto hace falta y de dónde sale. ¡Pues que no hagan carreteras! ¡Que lo paguen los ricos! ¡Que acaben con el fraude! Y probablemente lo que acabará con lo público no son sus enmascarados enemigos sino sus impostados defensores. La gente cojonuda.

16/01/2012 (10:56)

PEDRO P. HINOJOS

 

"Es el mejor de los tiempos, es el peor de los tiempos. Es la edad de la sabiduría, y también de la locura. Es la época de la fe, y también de la incredulidad, la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Lo tenemos todo, pero no somos dueños de nada, caminamos derechito al cielo pero tomamos el camino a otro lado”. Así arranca Historia de dos ciudades, la novela más desconcertante de Charles Dickens, uno de los titanes de la literatura universal, conocido ante todo por sus implacables alegatos contra la miseria y el abuso sobre los más débiles. 

 

En el arranque de su única novela histórica, sin embargo, vibra de manera especial el nervio inconfundible de los clásicos; ese que proporciona la lucidez suficiente para superar todas las barreras del tiempo y el espacio. Y no hay duda de que el padre de Oliver Twist y David Copperfield  lo tiene. Este año que empieza, el del doscientos aniversario de su nacimiento, es una buena oportunidad para comprobarlo. Las palabras del comienzo, sin ir más lejos, pueden valer para los albores de la revolución industrial y los primeros desgarros violentos de la revolución francesa, que de eso va la narración; como para el momento presente.

 

Y también pueden servir para todos los escalones: el de esta Alcalá sombría en la que se despereza la municipalidad; el de la región, con un parlamento sin plenos y haciendo trabajo de campo invisible; y el del estado, donde el jefe de Gobierno prefiere mantenerse lo más lejos posible del pueblo, no sea que se vea obligado a contar la verdad. O sea, como diría Dickens mejor que nadie, “esta época es tan parecida a todas las épocas, que nada de lo que aquí voy a contar debería, en realidad, sorprendernos. Nada. Ni el perdón, ni la venganza, ni la muerte, ni la resurrección”.

13/01/2012 (15:17)

ÓSCAR SÁEZ

 

La política ha pasado de los grandes discursos y de los grandes líderes, a eufemismos y a candidatos que solo ganan porque son menos malos que sus rivales. La subida de impuestos se llama “recargo de solidaridad”, a la lucha cainita por el poder interno en el PSOE donde los militantes pesan lo mismo que las palabras soltadas al vacío le llaman debate de ideas, al pasado le llaman renovación, y hasta el ‘Yes We Can’ de Obama se convierte en un Guantánamo sin cerrar. IRPF, IBI o IVA son solo siglas crujientes que te hacen llegar a fin de mes con la lengua fuera y en números rojos mientras los políticos no se ponen ni colorados.

 

Nos aprietan el cinturón, pero ellos no perdonan las dietas. A estar tres semanas sin aparecer, Rajoy le llama dar la cara, aunque caras son sus medidas, y lo que antes la prensa llamaba responsabilidad ahora son recortes y tijeretazos.


Con eufemismos, es decir, con una manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante, váyanse todos por donde la espalda pierde su honesto nombre. O sin eufemismos y parafraseando a Fernando Fernán Gómez...

 

12/01/2012 (11:47)

ALONSO GUERRERO

 

Hemos entrado en una economía de guerra. Aunque nos frían a impuestos, parece que hay un deber superior que alienta a la ciudadanía a arrimar el hombro y reflotar el país. El tío Sam nos llama, porque ahora son los especuladores los que componen canciones protesta. Ahora los banqueros de cabotaje, los ricos autóctonos, los usureros del propio solar son los que se meten en el metro para cantar este sombrío Ay, Carmela. El que nos abate es el fuego amigo de Merkel y Sarkozy, y también el de nuestro gobierno. Sangre, sudor y lágrimas. Vuelve a España el garrote vil. Las gasolinas suben, los bancos triplican sus comisiones, precisamente porque lo que mantienen son cuentas vacías.


¿Resistir, luchar? No. Sólo consumir. Es lo que se nos exige, pese a que uno lee y relee el Libro de Job y no encuentra ni justificaciones ni consuelos, quizá porque quien lo explica es Rouco. La reata de la clase media no consume, así que además de pobre demuestra ser vengativa, tener mala sangre. Por ello, porque no consumimos, los grandes capitales, la prima de riesgo, los mercados se han puesto a desplumarnos utilizando al estado. Lo único que no subirá, en apariencia, es el IVA. Se nos deja esa puerta abierta, como en la estrategia de guerrilla. Sin embargo, nadie se desprende de nada. Cuando alguien gasta dinero, en realidad se lo confiscan. Gastar ha dejado de ser escapista. Se ha vuelto contributivo.


Empresarios y sindicatos se reúnen para diseñar un arca que más parece un barco negrero. No habrá acuerdo, naturalmente, porque los empresarios, que leen a Sun-Tzu, saben que sólo hay que salir al campo de batalla una vez se haya ganado la guerra. Las administraciones lo elevan todo por encima del IPC, para reponer lo que antes derrocharon, así que el ciudadano, cada vez más cerca de la beneficencia, se pregunta si este engañabobos tiene sentido. Sabe que le queda por delante una cuesta de enero biselada por la prosa de Vasili Grossman, una cuesta febril como el cerco de Stalingrado, una cuesta en la que el consumo será remplazado por tasas y comisiones, y desmochadas todas las torres de marfil.

10/01/2012 (13:07)

XAVIER COLÁS

 

Es triste pero es ley de vida y también del arte. Es siempre en los momentos más amargos cuando creamos cosas que valen la pena. El dilema hamletiano labrado estos días en cenáculos y poltronas es si hay que clamar primero y recortar después o si el orden ha de ser el inverso. He leído un titular en un blog que, al menos, retrata con pureza lo que ha llevado a cabo Rajoy en los últimos 12 meses: “Prometer hasta meter”. La pátina soez que recubre a la frase viene eclipsada por lo obsceno de la verdad que desvela. Rajoy se encamó con la curva de Laffer, que predice más recaudación si se piden menos impuestos. Pero la ha dejado plantada en el altar y nadie pide firmas por ella.  


Sigo pensando si estamos doloridos o temerosos, repuestos o confiados, al ver disminuir lo que tenemos y aumentar lo que nos corresponde aportar. La imagen de vice Soraya flanqueada por las gárgolas del Gobierno hizo aflorar algo de patriotismo en mi corazón, y sólo por eso me gustaría ver la escena estampada en los billetes de tres euros. 


El algoritmo es prometer hasta meter, digo, pero luego hay que recortar hasta remontar. Hubiese sido mejor hace años simplemente cumplir con lo que es el deber de un gobierno honrado: repartir bien, guardar para mañana, dejar hacer al que sabe y vigilar al que se pasa. Pero las liendres están tocando el piano dentro del fuerte desde hace demasiado. Hay que tener muchas patas para que la cosa pública te deje mandar.

9/01/2012 (11:22)

PEDRO P. HINOJOS

 

2011 murió matando. El Hotel El Bedel, una celebridad del sector servicios complutense, cerró sus puertas el último día del año. Y de muy mala manera: sus empleados se han ido al paro sin saber quiénes ni cuándo se ocuparán de sus indemnizaciones tras muchos años de entrega a un establecimiento que es un verdadero emblema en el casco histórico. En la plaza de San Diego, para más señas; la castiza y muy universitaria plaza de la Redondilla; uno de los corazones de la Alcalá antigua; lugar que se consideraba a salvo, hasta no hace mucho, de los fétidos aires de decadencia que recorren otros rincones de esta ciudad exangüe. Porque este espacio urbano único, para muchos el mejor de lo mejor que puede ofrecer arquitectónica y simbólicamente la Alcalá Patrimonio de la Humanidad –incluidos los cedros, un rato en la larga historia de la plaza, que tendrán que desaparecer de puro viejo y no por tala, con arreglo al mismo apretón ecológico que impide ver como se secan y fenecen decenas de árboles en los barrios más alejados del centro– no para de sumar agresiones en los últimos tiempos.

 

Los andamios y las obras paralizadas en los cuarteles es la más dolorosa, por estética y por espíritu. Y como el descuido y el abandono suelen dar vía libre a la degración, vale verla sufriendo el churrete y el humo grasiento del Mercado del Quijote, o los telones fantasmagóricos que asustan al visitante en el interior de su fachada más hermosa, la de la Cisneriana, que no vive, por otra parte, sus mejores tiempos. De cuando los tuvo, no obstante, se está desenterrando mucho y bueno en su capilla; huesos, letras y obras de arte que nos remontan a la dorada Compluto. La única buena noticia para una plaza ahora menor, como Alcalá, a la que tendrá que rescatar el aliento de sus divinos muertos. Otra vez.

9/01/2012 (09:32)

ÓSCAR SÁEZ


Comienza el 2012 tras un año que nos deja muchas penas, con cierres como el del Bedel, y pocas alegrías. Es invierno y la fría luz del sol ilumina de gris los monumentos, por donde desfilaron príncipes, y navegantes en busca de futuro, y poetas que meaban en las esquinas, o nacían genios, de cuyas lámparas salían quijotes y alguna que otra miseria en su biografía convertida en Aldonza cuando soñaba con Dulcineas.

 

Así vive Alcalá, entre recuerdos vagos de un pasado glorioso, mientras el oro se transformó en oropel, una ciudad que busca la industria, la clase media y la identidad. Mientras que son cada vez más los alcalaínos los que tienen que irse fuera a trabajar, otros muchos que jugaron de pequeños en sus calles se fueron a hipotecar a Azuqueca, Alovera o Meco porque aquí solo encontraban onerosas ratoneras con vistas a un negro porvenir; hipotecando las esperanzas del futuro complutense, que perdía parte de su esencia: sus vecinos.

 

Que este 2012 sirva, al menos, para poner las bases para que Alcalá recupere parte de lo que un día fue.

5/01/2012 (19:33)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Ya en el presidente Zapatero fue advertido, más bien en su segundo mandato más que en el primero. Y el presidente Rajoy ha demostrado que no está para perder el tiempo. Entre ambos se han encargado de la administración de un dogma de fe: la inexistencia de las campañas electorales. A partir de ahora, si se mantienen estos períodos de emanación de gases tóxicos en forma de proclamas y lanzamiento de principios y complementos y guarniciones, quedará a las claras que ello no conviene al sacrosanto paradigma de la contención del gasto. Y que será estigmatizado como ejemplo del derroche y de la largueza injustificada. 


Existe una institución colectiva llamada España, que promete y cree en su corporeidad y su destino, si no en lo universal sí en el terreno físico de las decisiones y soberanías. Pero luego viene esa otra institución, más grande y más rotunda que se llama Europa, las de los Veintisiete, o sencillamente la de Merkel y Sarkozy, y hace prevalecer lo que sea menester. Y Rajoy ha tardado dos consejos de ministros en darse cuenta de esa realidad incontestable. Resulta ya rutinario caer en la tentación del ‘ytumasismo’, recordar la madrugada aquella del mes de mayo de 2010, cuando Zapatero descubrió Europa y a España como su camarera. Así pues, no a los comparativos fáciles, ‘no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal’. 


Ambos presidentes parece que poco han podido hacer frente al baño de realidad procedente de Bruselas. Entonces, aparece el inconmensurable Pío Baroja, en sus memorias Desde la última vuelta del camino (Tusquets Editores), y dice “la serenidad de la historia no existe”. Para añadir, y que viene muy bien para el asunto de las campañas electorales: “Para arrastrar a una multitud, lo que se necesita son palabras sonoras, gritos, una canción, una bandera, un tambor. Ideas, ¿para qué?”. Queda inaugurada una fase histórica de supervivencia, cada vez se notarán con más intensidad las diferencias entre unos ciudadanos y otros. Como dice Félix de Azúa, en Idiotas y humillados (Ed. Anagrama), “para mí, la célebre proposición revolucionaria de extrema izquierda, tremenda, apoteósica, que dice que todos los hombres son iguales, no está cargada de valores heroicos y liberadores, sino de la opaca y pelmaza vaciedad de las puras constataciones”. Europa como realidad.

4/01/2012 (13:27)

XAVIER COLÁS

 

Nos hemos despertado estos días con mal cuerpo por un ultraje postmoderno: una cosa es que un hombre mate a una mujer, pero que osen no llamarlo violencia de género es uno de los problemas que la humanidad debería resolver antes de que acabe el año. Con lo bien que nos ha ido con esta denominación, tan fardona y tan correcta, que ha colocado el mensaje feminista en los titulares, en las estadísticas, en la morgue y en un sinfín de sitios donde durante años se le negó la entrada pese a que era imprescindible su presencia. Género al peso o en rodajas, por favor, pero género para todos ya, es urgente. Nos está faltando estos días, se nota en el aire: los asesinos andan tan contentos, porque es sabido que el léxico les apasiona. Ha salido Leire Pajín, tan solvente, a hablar con micro y todo a la puerta del Congreso: son podencos, por Dios, nos ha venido a decir. Ana Mato susurró que son galgos, y se armó la verbena. Son asesinos.  


No las matan por ser mujeres, las matan porque ellos son hombres y piensan que su pareja –hombre o mujer– les pertenece. Es así de feo y así de alejado del feminismo. No tiene que ver con el sufragio universal ni la paridad: hay muertos con novio, hay muertas con curro, con denuncia y sin denuncia y hasta con brazalete. Hay una panda de hijos de puta y una sociedad que prefiere inmiscuirse en la soledad de una solterona que en los moratones de una casada. Y una cursilería feminista que quiere servirse del idioma para colocar su mensaje.

3/01/2012 (16:58)

ÓSCAR SÁEZ

 

Versión 1 de una conversación entre un dirigente socialista que quiere liderar el partido y otro que no sabe a quién apoyar:


A-
Quiero que me apoyes.

 

B- ¿Qué me propones?


A- Volver a políticas socialdemócratas, subir impuestos a los que más tienen, avanzar en las políticas sociales, acercarnos a la gente y sus problemas...


B- Ok, me convences. Cuenta con mi apoyo.


Versión 2
de una conversación entre un dirigente socialista que quiere liderar el partido y otro que no sabe a quién apoyar:


A- Quiero que me apoyes.


B- ¿Qué me propones?


A- Apoyarte para que sigas como secretario general de tu región, permitir que alguno de los tuyos entren en la Ejecutiva y colocar a éste y al otro en el consejo de la caja de ahorros y aquel organismo financiado por fondos públicos que no vale para nada.


B- Ok, me convences. Cuenta con mi apoyo.


¿Qué versión se dará de cara al congreso del PSOE? ¿Habrá un debate de ideas o un baile de butacas? Si solo se presentan los ‘nuevos’ Chacón y Rubalcaba la respuesta parece fácil.

 

twitter: @oscarsaez

2/01/2012 (12:39)

PEDRO P. HINOJOS


Desde que el mundo ingresó en el siglo XXI hace ya una década, los cambios de año son saludados con una extraña mezcla de expectación y turbación apocalíptica. Doblar la esquina del año 2000 se consideró, y todavía se sigue considerando, el acceso directo al futuro. Las películas, las novelas, la música, algunos filósofos y todos los adivinos han ubicado el porvenir sofisticado de formas redondeadas, texturas satinadas y colores grises y metálicos por estos años de comienzo de siglo y milenio.

 

Los más agoreros, por su parte, han situado el final de los tiempos también por estos días. El año que está a punto de estrenarse, precisamente, ha venido señalándose en los últimos meses como el armagedón de los mayas. Aunque incluso los más pesimistas han dejado resquicio sin querer a la esperanza: siempre hay una multitud que alcanza a vivir para contarlo, según se desprende de sus pavorosos relatos del porvenir. Pero mejor no echarle cuentas a los derrotistas; al fin y al cabo, si tienen razón, no podremos hacer nada para evitarlo.

 

A estas alturas, el mundo ha dado las suficientes vueltas como para que podamos esperar todo y nada. Y si apelamos al pasado para inspirarnos o para repetirnos, hay donde elegir a la hora de espigar entre las efemérides. Que queremos ponernos estupendos y elevar los ánimos, se puede echar mano del bicentenario de La Pepa, el fogonazo de modernidad y civilización que aplastó la caverna que aún boquea. Que queremos consolarnos con que cualquier tragedia pasada fue peor, ahí tenemos el centenario del hundimiento del Titanic, el colmo de las catástrofes. Para el resto, pierdan cuidado: a mediados de enero nos daremos cuenta de que la vida sigue igual.

28/12/2011 (15:03)

XAVIER COLÁS

 

Rajoy le ha echado barba al asunto. Se ha adornado con el silencio y el secreto. Pero no ha llegado a las exhibiciones telepáticas de Aznar, que cambiaba el gobierno de arriba abajo en una jornada plagada de actos, llamando a los ministrables desde el coche y creando una atmósfera orwelliana en la que los ministros parecía que se nombraban solos con un software de fábrica. Qué mal hacen los políticos en tomarse en serio, en recrearse en el macondismo de ponerle nombres a los cargos, a los departamentos, a los planes y a los peces de los estanques. Viene un día el FMI y te mea en los calcetines, Merkel le rebaja la edad a tus hijos y el Financial Times te escribe un obituario por adelantado. Sus señorías pueden elegir el florero, pero no tienen dinero para pagar casi nada más.


Hay un PSOE escondido en la cueva y otro que no se atreve a entrar a sacar a palos a las malas bestias. Y hay un PP que nunca confió en Rajoy y que ahora ha tenido que convertirse al Nuevo Testamento. La fe les alcanzaba para que Aznar engendrase un presidente sucesor, pero creer que la criatura tuviese vida propia para marchar por el ponzoñoso desfiladero de la oposición –con los defensores de los fetos, la familia y la bandera– requería de un milagro como el que vemos ya en Moncloa. Lo imposible no era poner a un charnego en la Generalitat, sino a un barbudo al frente del banco azul. Que vuelvan las espadas, las justas y el sombrero de tres picos. Moncada ha caído otra vez.

26/12/2011 (10:49)

ALONSO GUERRERO

 

La democracia de pega que tenemos nos ha enseñado, sobre todo, a aullar. Aullamos sin consecuencias, porque nos lo ha enseñado una educación de naranja mecánica. Perros ladradores y poco mordedores. Después de interiorizar ese aullido, a base de meter sinvergüenzas en la política y abrir campos de fútbol, ahora no sabemos cómo quitarle la mordaza para que se manifieste, se desboque y nos represente. Cuando queremos regenerar, aullamos. El 15-M, la lucha contra el desahucio, los escaños de IU y UPyD, aullidos. Hemos aullado y seguiremos aullando hasta desgañitarnos, sin que esta clase política deje de regar las macetas sobre la acera en la que dormimos. 


Los periódicos, los debates inanes de las televisiones, los parroquianos tendenciosos, las campañas orquestadas contra fulano y beltrano, los medios de opinión acumulados para que no haya resquicios por los que asomarse a ninguna otra verdad, todo es un intento de segregar y diversificar ese aullido que lanzan los que tienen trabajo y los que sólo tienen conciencia. Durante el franquismo, la televisión metió ruido en el silencio de las casas. Ahora, al contrario, acalla, intenta amordazar el aullido atronador de la calle. Por fin hemos comprendido que la política nunca atenderá a razones. No es el material que maneja y, de todas formas, sería imposible explicar lo que la derecha y la izquierda están haciendo por acabar con las conquistas individuales y colectivas de los últimos setenta años.


El poder intenta canalizar ese aullido: el deporte de misa diaria, las elecciones demediadas que nos han colgado, esta política de la indiferencia, los juicios sin sentencia, los crematorios instalados al fondo de las oficinas de trabajo temporal. En Facebook y Twitter sólo hay mensajes de odio. Las redes sociales son foros de odiadores anónimos que se liberan hilo a hilo, para no maniatar al que lo siente. Ahora que la Navidad se ha convertido en la barra de un trilero, y sólo incita a consumir a los que tienen pasta gansa, habría que volver al poema de Ginsberg, Aullido, Owl. La poesía social es la única que vamos a poder permitirnos. Nadie te va a demandar 13 millones de dólares por bajártela.

23/12/2011 (13:17)

ÓSCAR SÁEZ

 

Anda el PSOE pidiendo revoluciones tras el batacazo electoral del 20N. Lo hacen socialistas como Carme Chacón, que llegó con Zapatero y si la memoria no me falla votó a favor de los recortes de aquel infausto 10 de mayo, cuando el ya expresidente congeló las pensiones, bajó el sueldo a los funcionarios y amplió la edad de jubilación a los 67 años. Los nuevos socialistas marcan esa fecha como la fecha maldita.

 

Pues no, el problema del PSOE fue cuando abandonó el socialismo por el populismo, cuando Zapatero decidió que era de izquierdas bajar impuestos, descontar 400 euros del IRPF, dar 2.500 euros por nacimiento independientemente de la renta o eliminar impuesto de patrimonio, medida que por cierto aprobó el ‘renovador’ Tomás Gómez en Madrid.

 

Ahí fue donde comenzó a desviarse el PSOE y es ahí dónde debe volver. Sin revoluciones, apostando por los avances sociales y un reparto equitativo de la renta, pero con caras nuevas que no huelan a la piel del butacón. Eso, y esperar. Como hizo Rajoy. La realidad hará el resto. O como diría el propio presidente del PP, o no.

 

Si quieres compartir opiniones, sígueme en twitter: @oscarsaez

22/12/2011 (14:21)

JOSÉ LUIS ENRÍQUEZ

 

El PSOE sigue recostado en el diván del psicoanalista tras besar la lona del ring electoral. Desde entonces anda tan despistado que su búsqueda del tiempo perdido se ha convertido en algo patológico. A la espera del congreso de febrero los socialistas se debaten los sesos por perfilar cómo debe ser el partido en el futuro. En ese diván es donde están apareciendo todas las contrariedades internas de las distintas sensibilidades del puño y la rosa, tan evocadoras como la famosa magdalena de Proust. Para los militantes, simpatizantes y los que están en los cargos orgánicos del partido del puño y la rosa los lugares son comunes. Buscan lo mejor y la verdad, pero como todo en la vida, todo es cuestión de interpretaciones. Además, como sucede en los momentos de barullo, los que están arriba quieren apagar cualquier signo de rebelión interna, como sucede en el PSM, donde hay quien aguarda cualquier ocasión para devolverle a Tomás Gómez el golpe que en su día recibieron, y los que están abajo también quieren pintar más. Es la eterna paradoja de la vida. La cosa es que tras el K.O. del 20-N el PSOE se ha embarcado en una necesaria carrera de renovación profunda.

 

Nadie discute que es necesario. Las famosas familias socialistas reclaman más participación y mayor democracia interna. Tampoco lo discute nadie. La inmensa mayoría se decanta ahora por las primarias para elegir al secretario general. Nadie, o mejor dicho, casi nadie lo discute ahora. Y es justo ahora cuando sobre el diván para encontrarse a sí mismos, los socialistas tratan de engañar al terapeuta con que lo importante no son los nombres, sino las ideas y los proyectos políticos. Probablemente lo que dicen también se lo creen, pero en realidad es muy difícil de compartir. Son las personas, con nombres y apellidos, las que importan porque se trata de elegir a quien sea capaz de liderar un partido desnortado y que lleve a cabo profundas renovaciones.

 

Tal vez, harían mejor en no engañarse a sí mismos, porque los cambios los hacen las personas, no se alcanzan sólo con buenas intenciones ni en intensas reuniones. A día de hoy lo cierto es que, aunque nadie quiera mover pieza, sólo se vislumbran dos posibles candidatos claros a la espera de que se abra una tercera vía como la que encarnó el propio Zapatero en el congreso de 2000. Uno es el felipista Alfredo Pérez Rubalcaba, y la otra es Carme Chacón, heredera del postzapaterismo. Los nombres dan muchas pistas, esconden intenciones, adhesiones, fidelidades, deseos y generan tanto filias como fobias. No es otra cosa, al fin y al cabo, que la condición humana. Si no es así que alguien explique por qué Rajoy nos tuvo en vilo, tras semanas de quinielas de ministrables, para conocer la composición de su Ejecutivo. O por qué se ha hablado tanto de sus ministros que cuando lo dio a conocer parecía más la alineación del próximo partido de la selección española de futbol. ¿Será que los nombres sí que importan?

21/12/2011 (18:05)

ALONSO GUERRERO

 

Al fin sabemos que Marx tenía razón: la moral de una época se gesta en los foros económicos, no en los cineclubs, ni en los bujíos sin luz donde se lee poesía, ni en los conciertos de Lady Gaga. Ello quiere decir que nos han arrebatado la voz, la participación. No nos queda ni la palabra. Sólo el silencio, y el gesto de poner la televisión para volver a ver Alguien voló sobre el nido del cuco. Todos somos los locos de aquel manicomio. Unos se creen la triple A de Standard & Poors, y otros van de puerta en puerta, sin tener donde caerse muertos, hasta llegar a la cola de Doña Manolita.


En efecto, la vida está en otra parte. Price Waterhouse-Cooper dice que la electricidad tendría que subir un 40% en los dos próximos dos años, y en Durban nos acaban de robar el planeta. Si el planeta hubiera ya cruzado una línea de no retorno hacia su destrucción, nos enteraríamos por una nueva subida de la gasolina. No tenemos ya voces que podamos dirigir a los que nos gobiernan, porque da la impresión de que también ellos están atados, como el perro de tres cabezas que impedía que nadie escapase del infierno.


Hay que pagar más, sencillamente. Hasta ahora nos habían trinchado con impuestos directos e indirectos. A partir de ahora habrá que sacrificar también parte de nuestra felicidad, si se diera el caso extraño de que, haciendo snorkeling en los libros de autoayuda, se nos ocurriese divisarla en la distancia. No se nos pide que vivamos, sino que organicemos un belén navideño donde todo el mundo esté en el lugar que le corresponde. Los madrileños, en la mesa de Black Jack de Las Vegas que quiere montar Aguirre, aunque para ello tenga que construir un desierto alrededor. 


Quietud y desmemoria, a eso se reduce todo. Podemos rechazar la primera, pero la desmemoria será inevitable si es verdad que la fabricación de discos duros ha disminuido por causa de las inundaciones en Tailandia. Sin discos duros, ¿cómo vamos a acordarnos de los derechos que una vez tuvimos?

20/12/2011 (14:09)

XAVIER COLÁS

 

He visto a operarios poner las luces de navidad en el momento más oscuro de la noche, pero sin dejar escapar el de más intenso tráfico. No sé si hay algún instante más absurdo, dejando a un lado agosto y la fea cuaresma. Se ponen muchas luces pero se tienen pocas luces, y lo que brilla es el clientelismo luminoso, que el vatio nos acoja en su gloria, porque un vecino que no oye tracas en fiestas y no ve colorines en adviento es un elector triste, incapaz de perdonar los desmanes del resto del año.

 

Propongo que los Reyes Magos sean proveedores enfermos de morosidad administrativa, en fase terminal para el empleo y la recaudación. Cuando nos gobernaban los metros cuadrados recalificables la vida era un poco más sencilla, porque se podían gobernar con una mano y con otra taparnos la nariz. Pero ahora la crisis nos ha cortado los remos y la realidad es más recta que nunca: los pagos se abonan con cobros, y para que haya cobros tiene que haber pagos. Y claro, el invento no funciona. Eso no quiere decir que no se pueda divertir al personal: jolgorio y chuches, por favor, y morfina como fin de fiesta.     


Lo  que no está bien visto es subir los precios. El servicio que se preste no importa tanto, porque todavía nos relacionamos con el Estado igual que el Pícaro con la beneficiencia, lo engañamos casi siempre y él no nos ayuda casi nunca, pero del toma y daca sacamos para ver amanecer. En esas andamos, y por calles cada vez más estrechas.

19/12/2011 (10:32)

PEDRO P. HINOJOS

 

La escandalera montada por los crujidos que han sonado por Bruselas hicieron eco en la España del puente festivo más largo en lo que llevamos de siglo. Con crisis económica, con paro y con incertidumbres, el mundo se detiene igual en la península ibérica, para asombro del resto de gentes del continente. Esta siempre ha sido una tierra de costumbres, sobre todo cuando se trata de holgar, que ahí sí que no hay diferencias territoriales. ¿Por qué iban a cambiarse ahora, un tiempo de tantas amarguras y oscuridades? Por aquí, a este lado del Henares, no se han hecho excepciones a la regla patria, como era de esperar. Y entre las heladas mañaneras y esa odiosa e inexplicable peste a boñiga que, a rachas y sin avisar, ha impregnado nuestras atmósferas, ha sido todo un desafío mantener elevados el ánimo y el espíritu, así como la energía para hacer las contribuciones al PIB, por parte de los pocos que no han tenido la suerte o desgracia de puentear in extenso.

 

Y eso sin contar con el peso de otras desazones provocadas por esa despedida a lo grande de la ministra de Cultura recorriendo a nuestra costa y a todo lujo las mejores ciudades el hemisferio norte; o por el martillo pilón, insufrible y alienante del Madrid-Barça; o por la mirada persecutoria del niño de la lotería de Navidad, primo hermano del diabólico Damien. Para los más sensibles, toda una pesadilla. Pero ya pasó todo y hemos vuelto a la bendita rutina de casi todos los días. Aunque, bien mirado y mejor escuchado –que no olfateado–, tampoco cambia tanto el paisaje. Sólo hay más gente de un lado a otro. Y de música de fondo, un molesto zumbido como de huracanes.

16/12/2011 (12:38)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Mucho me temo que la carretilla del Museo de Cera ya está lista para otro trabajito. Ahora es cuando me pongo en la piel de ese operario que actúa a modo de verdugo, pero con maneras de transportista o de empleado de funeraria.

 

Los palacetes, los informes farragosos que se colocaban por doquier gracias al membrete de S.A.R. consorte, los paraísos fiscales y una serie de hechos detallados con precisión en los medios de comunicación, pese a un secreto de sumario que brilla por su ausencia, han acabado con la paciencia del Rey. El comportamiento poco ejemplar ha dado la puntilla a un Urdangarín que ya ha perdido el juicio de la opiniíon pública, la otra sentencia, si es que la hay, será la de los tribunales.

 

A estas alturas es difícil encontrar a nadie que no califique el comportamiento del marido de la Infanta Cristina como inmoral o poco ético. Si ha incurrido en delitos como los que presuntamente se le acusará será el juez el que decida, y en su caso le imponga la pena. Pero el cuento de princesas y palacetes de Urdangarín no pinta nada bien. Sólo con leer en un titular que Urdangarín y su socio emplearon (presuntamente, claro) una fundación de ayuda a niños discapacitados creada y controlada por ellos para evadir al paraíso fiscal de Belice es para empezar a pensar que la cera de su muñeco no va a tardar en derretirse.

 

Si es así, y tiene el mismo destino que su exconcuñado, el inefable Marichalar, la carretilla del Museo de Cera que le traslade será el objetivo más codiciado de los paparazzi más avezados. Seguro que en las redacciones de la prensa de las revistas del cuore sus directores aguardan con inquietud la llegada de esa foto futurible. Marichalar no resistió mucho ni en el burladero del albero de cera, primer paso antes antes del destierro definitivo, y para Urdangarín se piensa ya en un destino similar. El primer paso para Urdangarin, el de cera, será sacarle de su espacio actual en este museo madrileño.

 

Ahora está junto a los Reyes de España y sus hijas, pero tras su apartamiento real pasaría a la sala dedicada a los deportes, al menos eso se estudia . No sé si alguien recuerda ya sus éxitos deportivos, más en un país de memoria quebradiza, acostumbrado a pelotear al líder y pisotearle cuando cae en desgracia. Pero me imagino que en lugar de reservarle un espacio a la altura de  su victorioso pasado como jugador de balonmano, le colocarán como un mero espectador de las hazañas de Ángel Nieto, por ejemplo. Así que el señor Lobo, el que empuja la carretilla, ya sabe que tiene un trabajito por delante. Es sólo cuestión de tiempo y el Señor Lobo, como el empleado de una funeraria, no entiende de emociones, como mucho de respeto por el trabajo bien hecho.

15/12/2011 (13:19)

ÓSCAR SÁEZ

 

 

Cuando en 2010 los niños de San Ildefonso cantaron la última bola me juré y me perjuré que nunca jugaría más. Y ya me ven, con más números que Sáenz de Santamaría para ser ministra. El Gordo nos adelgaza la cuenta para intentar que la suerte nos haga un guiño o, al menos, para que si mira al de al lado también nos mire a nosotros. Porque si el 22 es el día mundial de la Salud, los días previos son los de la envidia. ¿O conocen a alguien que no juegue al décimo del trabajo? No nos engañemos, no jugamosno para ser millonarios, sino para no ser el único pringao al que no toque.

 

Pero, miren, tengo un pálpito. Un año en el que hemos visto más a la prima de riesgo que a nuestras primas, en el que Rajoy cantará sus ministros el mismo día que los niños de San Ildefonso o en el que el mensaje del Rey tendrá más audiencia que un Madrid-Barça por el morbo de ver cómo sus colegas de Oriente traen carbón a su yerno, son unas navidades diferentes. Son más señales que en la M-30. Este año toca fijo  y, si no, por favor, que no le toque al de al lado.


PD. ¿Os gusta el 22619? Léalo bien. El número se vende en Alcalá, ¿anda que si toca?

13/12/2011 (12:39)

ALONSO GUERRERO

 

El secretario general de la OCDE alertó hace pocos días de que el contrato social está empezando a deshacerse en muchos países, y de que la única que puede restablecerlo es la justicia. Cada vez se incumplen más puntos de ese contrato. Los ricos, como los nacionalistas, nunca se conforman, y los pobres están perdiendo hasta el derecho a la educación. Por fin es evidente que la mejor forma de refundar el capitalismo es ponerlo en una bandeja y prenderle fuego. Rousseau, el ilustrado que primero formuló las bases de lo social, se hizo célebre por frases que nunca veremos cinceladas en el vestíbulo de Goldman Sachs: “El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado". Toda sociedad se basa en un pacto, pero tal pacto se vuelve fraudulento si existe una justicia distinta para cada tramo de la declaración de la renta. Entonces es un pacto con el diablo, normalmente bendecido por la Iglesia.


Nadie que quiera vivir con dignidad puede dejar que lo cuelguen de un gancho y lo despellejen con impuestos e hipotecas, a cambio de nada. Los gobiernos no tienen reparo en comportarse como consejos de administración. Por esa razón, el único programa electoral que va a ganar elecciones de aquí en adelante es el de la justicia. La riqueza está mal repartida, y cada vez tenemos menos derechos. Eso lo sabemos simplemente fijándonos en la impunidad de algunos. La gente ansía justicia, pero la mayoría de los gobiernos, y muchas Comunidades Autónomas, empezando por Madrid, la pondrían si pudieran en manos privadas, o se la encargarían a sicarios, como los cárteles de la droga. 


¿Van a ser los empresarios, los tecnócratas, los mercados los que revisen el contrato y, de paso, la condición humana? La democracia se está convirtiendo en una careta. Vemos que, aunque vayamos a las urnas cada cuatro años, los políticos son incapaces de mantener vigentes unos derechos mínimos, ni siquiera de crear un engaño convincente, como hasta ahora, donde las desigualdades parezcan permeables. Así que ya no es posible esa simple convención: la sociedad. Cada vez más, todo se está volviendo una granja de pollos.

12/12/2011 (10:52)

XAVIER COLÁS

 

Propongo que se tipifique el delito de Palacete. Nada bueno está saliendo de ahí, y en su ansia se comenten desmanes. La clase media le ha trepado por las barbas al sistema de castas con el invento del adosado: aquí no hay quien se pague nada pero resulta que un jardín lo tiene cualquiera. Hemos ido a más: antes de que empezaran los noventa nos maravilló Juan Guerra, esquilmando un despacho que era de todos. Robó un porrón de monedas de veinte duros y le hicimos hasta coplas. Han pasado 20 años y la gente tiene chaletillos donde Cristo perdió las chanclas, así que a los medradores sin causa sólo les queda como aspiración el palacete. En la vida puedes lograr tener un pisete, un chalete o un zulete. Pero un palacete es peor que desear a la mujer del prójimo, es la perdición de los que lo tienen todo. Los duques consortes, los presidentes autonómicos, nadie se salva. Una noche sueñas con el palacete y en la trena te piden plaza.


Hay que volver a utopías más templadas: si es un piso, que sea exterior... y si es adosado, que sea de los que hacen esquina. Esos son los sueños de la gente honrada, el resto son infectados. La clase alta va supurando este pus y el rey, al que la RAE le ha quitado las mayúsculas y el yerno el sueño, va por la vida con gafas de sol. Alemania no coloca deuda y me avisan de que el alcalde de Guadalajara ha ido a visitar oficialmente a los animales del zoo. Paz, piedad y un par de liberados sindicales para la jaula, le habrán pedido los leones. Y un duque, de postre.

9/12/2011 (18:46)

PEDRO P. HINOJOS

 

El llamamiento repentino y entusiasta que hizo el alcalde de Alcalá el pasado octubre para que le dieran el premio Cervantes a la escritora chilena Isabel Allende fue atendido a medias por el jurado. No es Allende, pero sí un paisano suyo quien tendrá el honor de recibir el Nobel de las letras españolas,  Nicanor Parra. Poco más comparte el centenario poeta con la autora de La casa de los espíritus. Nada sabe de “la vergüenza del éxito”, como decía Alonso Guerrero el otro día en una tertulia de Punto Radio Henares; ni falta que le hace para su obra  cimarrona, sencilla, juguetona, inconformista y directa al corazón del hombre y la mujer de la calle, hasta hacer echar “sangre por boca y narices”, como él mismo advierte.

 

En la misma tertulia, el coordinador del Corral de Comedias, Carlos Aladro, se preguntaba si la elección de este nombre ahora no tendría que ver con un deseo del jurado por conectar con las actuales movilizaciones de masas indignadas que cuestionan el sistema y apelan a modos alternativos de política, de economía y de sociedad. Por actitud vital y literaria, desde luego que Parra podría pasar por un Hessel de las letras para este rato.

 

Pero de ser así, se trataría de una decisión tan oportunista como cruel. Por mucha jovialidad que el autor de Poemas y antipoemas derroche aún, la biología le impone 97 pesadas castañas y lleva sonando de candidato desde hace casi dos décadas; tanto que casi parecía un jarrón de la sala de juntas de ministerio. La penitencia, en cualquier caso, ya está servida para el jurado. De momento, el premio Cervantes 2011 no ha dicho ni mu en su paraíso de sal y arena de Las Cruces. Y si se decide a venir hasta la Cisneriana a recoger el premio, que se preparen todos, desde las autoridades hasta los maceros. Este anciano es un chaval muy temerario.

8/12/2011 (17:10)

ANTONIO CAMPUZANO

 

VÍDEO MDCTV / FUENTE ATLAS

 

La ministra italiana de Trabajo y Bienestar Social, Elsa Fornero, pese a no haber sido elegida por el dictamen de las urnas, también es humana y lo ha demostrado llorando unas lágrimas tímidas pero de gran dimensión con motivo de hacer público que un italiano tendrá que acreditar 42 años y un mes para percibir una jubilación decorosa. Así se está en Italia. Churchill, el 13 de mayo de 1940, con toda una guerra por delante, de tragedias universales y erradicación de la vida y el entendimiento, dijo en la Cámara de los Comunes que “no tengo más que ofrecer que sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas", que dicho en inglés queda insuperable (I have nothing to offer but blood, toil, tears and sweat). Así se estaba en Europa. En España, en vísperas de Navidad, se está en fase crepuscular, ese intermedio de especial iluminación que hay antes de emerger o antes de ocultarse el Sol. Mariano Rajoy sigue pronunciando las frases de Churchill, las anteriores u otras de similar calado, con una pronunciacion cada vez más aproximada a la perfección que necesitará en los pasillos de las cancillerías europeas, tanto para hacerse entender como para hacerse respetar. El próximo presidente de España ya está en la certidumbre, siempre lo estuvo, del pueblo español como dueño de la máxima de Andrés Hurtado, médico protagonista de esa obra cumbre de Pío Baroja, El árbol de la ciencia: “Se pudo comprobar que el pesimismo y el optimismo son resultados orgánicos como las buenas o malas digestiones". Así pues, cuidado con el futuro, sobre todo si va acompañado de penalidades en materia de recortes y trabajos fiscales. 


La memoria en España es caprichosa y cambiante como el optimismo, es un bien escaso y con predisposición a la desaparición en poco tiempo. No tanto como en México, donde el candidato del PRI a la presidencia, Enrique Peña Nieto, olvidó durante cinco interminables minutos tanto las obras como sus autores preferidos, las mismas que acompañaron su vida de compromiso público. Cinco minutos que han arruinado la vida política de este aspirante a dirigir un país tan enorme como México. Esta pregunta, aparentemente inocua, en cualquier escenario público del mundo, puede resultar la más dañina para vidas y haciendas.

7/12/2011 (11:37)

ÓSCAR SÁEZ

 

Mientras el PSOE busca un líder que grite “Viva España” en plan Manolo Escobar y Rajoy habla en plan ventrilocuo a través del cuerpo de María Dolores de Cospedal, poco a poco nos vamos dando cuenta de la dureza de la crisis. La situación es seria, muy seria, y ni siquiera vemos la luz al final del túnel. La única luz que se ve es la de la muerte del euro, que te dice “ven, ven”. Las navidades blancas pintan negras porque los números siguen rojos, al tiempo que descubrimos que para vivir como un Rey basta con ser yerno.

 

Las administraciones  están caninas, a las familias se les acaban los ahorros y los bancos tienen el cartel de ‘No hay un duro’. Recortes por aquí, subidas por allá, cierres de empresa por otro lado, pero nuestros diputados a lo suyo.  Estos defensores de lo público gozan de un plan de pensiones privados pagado por los que les votaron como los que les quisieron botar. Amén de un iPad en vez de un ordenador portátil, que se suma a un iPhone y a una ADSL en sus casas para estar conectados a internet. Lo lamentable es que, con tantas facilidades, estén tan desconectados de la realidad.

6/12/2011 (12:35)

ALONSO GUERRERO

 

La pasada semana oímos el diagnóstico que el PSOE hacía de sí mismo, en un congreso federal en el que nadie esperó nada, ni fue a proponer nada. El fracaso electoral quedó zanjado con dos errores: el de la gestión de la crisis y el de la comunicación con los que debían haber introducido la papeleta socialista, el día 20, en la urna. Creo que ha sido el congreso más hipócrita de este llamado Partido Socialista Obrero desde que dicen representar al progresismo de este país. De hecho, las verdades que todo el mundo conoce, menos ellos, las contemplaron como en una realidad paralela. No hubo acto de contrición, sólo estrategias, pese a que Arenas, que de pronto se ha convertido en alguien que va a gobernar, superó a Zapatero en hipocresía, conminando al PSOE a que vuelva a adquirir la fortaleza que necesita el bipartidismo que nos azota, y en el que los votantes parecemos ratas en un laberinto de cristal.


Algunos de los representantes abogaron por un congreso abierto, para que todos puedan ser los beneficiarios de este cenicero lleno de colillas o, peor aún, para que pueda serlo cualquiera. Tanto los que lamen esa responsabilidad como los que le reservan un lugar en las bolsas para reciclados del cubo de la basura miran a otra parte. La autocrítica es dura y, sobre todo, en el caso del PSOE, no sabe dónde mirar. Si supiera, vería que los únicos que le hacen la ola son los bancos, las eléctricas, los especuladores, las petroleras, los mercados, la CEOE y la ministra Salgado.


Hace algún tiempo dije que a este socialismo le hacían falta veinte años de soledad. Quizá así encuentre verdaderos socialistas. Es un alto precio, porque la consecuencia es esta espeluznante mayoría absoluta que se dispone ya a vender todo lo que remotamente parezca un bien público en España. En el fondo, siempre ha sido así: hemos vivido engañados por etiquetas, porque la botella siempre ha contenido lo mismo. Se la han bebido individuos que, a izquierda y derecha, se han formado en las mismas escuelas, y recorren los campos de golf como troles con escapulario.

5/12/2011 (12:17)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

La lavadora es algo más que un electrodoméstico. Es una máquina que posee poderes extraordinarios que van más allá de lavar la ropa sucia. Durante años lava y lava, obra el milagro de quitar manchas y mantener los colores de las prendas. Con el paso del tiempo se van sustituyendo los calzoncillos, las camisetas, los vaqueros y los calcetines, pero la lavadora sigue a lo suyo,  a dar vueltas y vueltas, mezclando el detergente y el suavizante con la ropa..

 

Lo extraordinario es que muchas veces los pares de calcetines que entraban en el cesto de la ropa sucia no salían de la lavadora tras el correspondiente centrífugado o sólo salía uno suelto. Daba igual. Hemos aguantado años mezclando calcetines con la misma tranquilidad que tirábamos de los euros para tapar vergüenzas y vivir a todo trapo. Unos se ponían un palacete en su vida colocando informes repletos de vaguedades o se lo llevaban muerto en forma de comisiones, otros pasaban de la alpargata al Porsche subvencionado con la venta de unos terrenitos y mientras, una gran mayoría  se reía del que pagaba por comprar un billete de metro. "Para qué pagar si te puedes colar, hay que ser tonto" es lo que se puede leer en el pensamiento de ese españolito que no hace colas y pisa el acelerador por el arcén de los listos en pleno atasco. Dichosa picaresca. La falta de conciencia social es tan española como la furia de la infantería que acojonó a media Europa. Pero es la carencia de conciencia social lo que nos hace estar tan lejos de la Europa. Y mientras, la lavadora a lo suyo. La malo es que la lavadora da señales inequívocas de que no puede más.

 

 

Esa lavadora es la Europa del euro, la misma que nos ha construido carreteras, vías de tren de alta velocidad, potabilizadoras... y tantas y tantas cosas como podamos imaginar con cargo a los fondos de desarrollo regional. Hoy la Europa del euro no resiste, cruje. Llega la hora de refundar Europa para que tenga un verdadero gobierno económico y una estricta disciplina presupuestaria sobre la deuda y el déficit, con fuertes sanciones a los países que no cumplan. Angela Merkel no se cansa de repetir que la solución no son los eurobonos y que es la unión fiscal lo que va a salvar la zona euro. Merkel y Sarkozy tienen la sartén por el mango. Otros, como Mariano Rajoy, no tienen más remedio que aceptar, sí o sí, lo que Alemania y Francia decidan, y aplicarlo en España.

 

Dentro de unos días, el 8 y el 9 de diciembre, el euro se juega su futuro en la cumbre más importante desde que el euro empezó a correr por la vieja Europa. Los países de la zona euro tendrá que elegir entre dar un paso adelante o caminar en un alambre sobre el vacío.  Ahora la lavadora sigue siendo la misma, la ropa sucia también es nuestra y si queremos seguir pagando en euros ya nadie  podrá perder calcetines por el camino.

1/12/2011 (13:25)

XAVIER COLÁS

 

Ronald Reagan disfrutaba caricaturizando las premisas progresistas: “Si funciona, lo regulamos. Si sigue funcionando, le ponemos un impuesto. Si deja de funcionar, lo subvencionamos”. La Historia tiene ciertos pliegues que hacen posible que la desregulación bancaria que aquel presidente incubó haya motivado la mayor crisis de crédito mundial, y que la recesión creada por semejante oleaje se haya llevado por delante también a progresistas en cuyas fábulas solo aparecía el lobo pero no se explicaba que el hada madrina se llamaba Crecimiento. Los derechos eran la calabaza. 


Creo que ya podemos dar por terminado el concurso de quién tiene el corazón más grande. Podemos todavía embelesarnos con las últimas estrofas del rap contra Botín, la súbita germanofobia harapienta que nos acomete, los cuentos de terror sobre la derecha, los rugidos de la caverna fachorra culpando a ZP de Lehman Brothers y hasta la santa compaña de Rouco y sus hechiceros, que salen ahora ofreciendo parabienes del más allá siempre y cuando se blinden sus oros en el más acá. Me recuerda a ese que se admiró de los palacios del Vaticano y dijo: “Si este es el voto de pobreza, estoy deseando ver el de castidad”. No perdamos el tiempo.

 

Le hemos pasado el balón a Rajoy para que recorte gasto, flexibilice el mercado de trabajo y haga más eficientes los servicios. No son hits que vayan a gustar a todo el mundo, pero fuera de la disco está cayendo un aguacero. Así que: a bailar.

30/11/2011 (09:38)

PEDRO P. HINOJOS

 

Los alcaldes de Alcalá y Guadalajara se han felicitado a dos voces por la feliz conjunción que ha propiciado el último resultado de las urnas, con el PP en plan rodillo. El azul tiñe ahora los despachos del poder desde Moncloa a los ayuntamientos complutense y guadalajareño, pasando por las gobiernos regionales de Madrid y Castilla-La Mancha. Un eje inédito al menos para el centro derecha, lo que deja la puerta abierta a una mayor sintonía institucional y a una fluidez en las comunicaciones que siempre vienen bien. La única gran pega es que esta armonía de siglas desde Madrid hasta Toledo, con paradas en Alcalá y Guadalajara, va a coincidir con la mayor crisis económica de las últimas décadas y una severidad presupuestaria desconocida hasta la fecha.

 

En tales circunstancia, poca atención localizada y preferente hay que esperar del futuro gobierno de Mariano Rajoy, que ha ido dejando caer que Moncloa mandará tanto o menos que el Bundestag y el Elíseo y sobre todo se ha cuidado muy mucho de decir media palabra de más; exactamente la que convierte una perorata en un compromiso o en una promesa en firme. Así, con una maña del oficio político más vieja que el fuego, nadie podrá exigirle al futuro presidente que incumple lo dicho. ¿O sí? Alcalá tiene una promesa de Rajoy fechada  el 28 de abril de 2011. Ese día, en el auditorio municipal, flanqueado por el regidor complutense y la presidenta regional Aguirre, Rajoy prometió que el Estado se integraría en el consorcio Alcalá Patrimonio de la Humanidad e impulsaría la constitución de un Patronato Real. Acaso sea la única promesa que ha lanzado el próximo jefe del Gobierno de España a lo largo de sus casi ocho años de campaña electoral. Y aunque solo fuera por vergüenza debería cumplirla.

28/11/2011 (16:40)

ÓSCAR SÁEZ

 

Venga, reconózcanlo. Sean sinceros ahora que hemos pasado por el confesionario de las urnas. ¿Cuántos daban un euro por el futuro de Mariano Rajoy cuando perdió en 2008 las segundas elecciones contra Zapatero? Ni en su propio partido lo creían, pero mírenle, presidente del Gobierno. Supongo que pasó lo mismo con Zapatero cuando ganó a José Bono, Matilde Fernández y Rosa Díez por la secretaría general del PSOE en 2000. Así que cualquiera es el guapo que se atreve a decir quién será el socialista que lleve a cabo la travesía por el desierto que harán en la oposición tras el mayor batacazo electoral de su historia. Y como yo tengo peor ojo para los pronósticos que un economista analizando el futuro, me limitaré a recordar algunas de las promesas que Rajoy ha dejado por estos lares.


Aunque es gallego y han afirmado de él que no se mojaba, durante este 2011, el popular ha dejado un par de compromisos con la luz y taquígrafos de las cámaras y las grabadoras.


Supongo que Bartolo estará ya pidiendo los archivos gráficos y sonoros para recordar al nuevo presidente del Gobierno su compromiso de aprobar el Patronato Real para Alcalá, que supondrían milmillonarias inversiones para una ciudad que roza los 19.000 desempleados y que necesita esa declaración de zona de Preferente Reindustrialización a la que se comprometió Soraya Sáenz de Santamaría en Alcalá pocos días antes de dar a luz.
Todavía se recuerda la promesa de Ruiz-Gallardón de enterrar las vías del tren, y lo único que quedó enterrado fue la promesa. Rajoy tiene la oportunidad de resarcir el desagravio.

25/11/2011 (13:23)

ALONSO GUERRERO

 

El pasado 20 de noviembre estuvo lloviendo. Mala noticia, porque hubo gente que no fue a votar y se quedó en casa escuchando noticias sobre la crisis. La crisis es tremenda, se decían muchos, habría que salir para elegir a los políticos que nos van a sacar de ella. Pero el cielo estuvo tan enladrillado, quién lo desenladrillará, el desenladrillador... Menos mal que otros ciudadanos madrugaron para votar, gente concienciada, sacrificada, como Artur Mas. Ya ha dicho que habrá que proponer un ‘ticket moderador' en la sanidad, y que serán los percherones del Estado, los funcionarios, los que más van a pechar con la deuda soberana. Por algún sitio, sí señor, había que comenzar. 


Pobre Madrid, fue la única Comunidad en la que el PP perdió votos respecto a los comicios anteriores. El Gobierno de Madrid no los necesitaba, pero todo sea por acabar con el socialismo. El socialismo ha sido malo, malo, malo, enviando al paro al personal, sólo para que no pueda pagar la escuela concertada, y elevando la prima de riesgo. Por fin la Comunidad contará con los suficientes comisarios políticos para que no se vuelva a hablar de socialismo. Brindemos. ¡Chin, chin! Los socialistas eran más bien de derechas, todo hay que decirlo. Adiós a Educación para la Ciudadanía, una asignatura demasiado ideológica. Aquí preferimos la moderación de Rouco. Será como volver al pensamiento novecentista.


Adiós a lo público, que es caro, excepto los impuestos, que son necesarios para el bien común. Adiós a las coberturas totales, esas sólo para los móviles. Adiós a las estrecheces de pensamiento, esas para el 15-M. Prohibido el verde, eso sólo para las cunetas en primavera. Adiós al sinvivir de las pagas extras: los funcionarios no hacen más que llorar, como La Zarzamora. El pueblo ha dado a nuestros gobernantes poderes absolutos. Menos mal, hacía tiempo que necesitábamos algo muy, muy absoluto. El fin justifica los medios; si no, véase el caso de la bomba atómica. ¿Que habrá desaprensivos que confundan esta situación con la de Alemania en el año 33? Por supuesto, aunque existe una pequeña diferencia: aquí no hablamos tan cerca del micrófono. Me refería a Chaplin.

24/11/2011 (14:07)

ANTONIO CAMPUZANO

 

La ecuación geográfica Alcalá-Torrejón empieza a ser un problema que abarca a cuanto sucede entre ambas ciudades y en medio también. Los resultados electorales de los comicios de mayo, los municipales, y la consulta de naturaleza general, de hace cuatro días, incitan a las comparaciones y la interpretación de suelos y techos, combinación de factores, amén de evaluación de cariños, emociones y sensibilidades. Que no otra cosa parece que sucede desde el centro emisor de arrumacos y detalles de satisfacción y certidumbre en el amor de madre política, que es lo que viene a ser la presidenta Esperanza Aguirre, para con sus protegidos y amamantados alcaldes Bartolo González y Pedro Rollán. 


El primero, edil de Alcalá, cosechó 11.000 papeletas menos, en mayo, que Mariano Rajoy, en noviembre. El segundo, alcalde en Torrejón, sumó 7.000 votos más, en primavera, que el líder popular nacional, en este otoño electoral. A los ojos de cualquier intérprete de la explosión del Partido Popular, Rollán es un cohete de propulsión limitada en Torrejón que parece ilimitada en otros parajes si se lo propusiese o propusiesen. 


El tubo de ensayo de la ciudad vecina y prácticamente emergente en muy pocos años ha sido convertido por el dinámico y multiplicador alcalde y agente electoral en una plataforma de despegue donde solamente falta la orden de ataque. 


Evidentemente, las gentes complutenses, sean o no del evangelio popular, tienen unas enormes ganas de exhibir ‘corazoncito’ y las elecciones se suceden sin que ello sea posible. El máximo representante de Alcalá corre el riesgo, en este menester, de, como dice Michel Houellebecq, premio Goncourt de este año por el magnífico El mapa y el territorio, en homenaje a los comentaristas del Tour de Francia, “ser relegado a las profundidades de la clasificación". 


La presidenta Aguirre no puede desviar los afectos con tanta devoción industrial y cuantitativa. Teruel salió de su ausencia para acabar en la existencia. Igual que Alcalá. No hay derecho. Ayuda para nuestro hombre en Alcalá. No caigamos en ese desdoro en tiempos de euforia. Houellebecq dice que su protagonista, el pintor Jed Martin, hubo un momento en que “alzó la mirada hacia el cielo, hacia las constelaciones indiferentes". Entre la Plaza de Cervantes y la Puerta del Sol no puede haber ese tipo de constelaciones.

23/11/2011 (14:40)

JOSÉ LUIS ENRÍQUEZ

 

Los aficionados al cine conocen muy bien el final de una de esas joyas cinematográficas que a menudo hay que revisar si se quiere tener la cabeza en su sitio, en especial en estos tiempos de voracidad de los mercados y asedios de la prima de riesgo. Me refiero a esa joya de Jean-Luc Godard titulada Al final de la Escapada. El título es lo suficientemente elocuente para resumir lo que la noche electoral nos ha dejado después de tantos meses de campaña, estrategias para arañar votos de donde sea y cansinos mensajes, tan vacíos de contenido como demagógicos, en medio de una crisis sin precedentes. La cosa es que con el final de la película electoral ha pasado lo que se preveía, que el PP ha arrasado, que en el PSOE  se ha producido una hecatombe sin precedentes y que las empresas que se dedican a los sondeos de opinión que durante meses nos han machacado con el mismo pronóstico se han ganado el sueldo. La papeleta que tiene Mariano Rajoy por delante es de órdago. Pese al fiestorro que ayer montaron sus militantes en la sede de Génova, imagino que el líder popular dejó las copas y los brindis para otro momento. Después de acabar la campaña oficial sin decir qué va a hacer para crear empleo y reducir el paro ha llegado su hora. En su primera comparecencia del 20-N, tras el histórico triunfo del PP, Rajoy advirtió que no habría “milagros”. Tiene razón. Sería de inconscientes creerlo así.

 

Rajoy tiene por delante una tarea titánica, en la que deberá mostrar hechos, no sólo intenciones. Supongo que no tardará en anunciar los profundos recortes –sí, recortes– que habrá que llevar a cabo para profundizar en la política de austeridad y cumplir con el objetivo de estabilidad presupuestaria que marca Europa. Y es precisamente Europa quien va a marcar los pasos y las decisiones de ese hombre tranquilo, muy gallego y de silencios exasperantes. A su manera, Rajoy también está Al final de la escapada. Pero la huida también llega a su fin para Rubalcaba. Su carrera electoral en 2008 ha llegado a su fin y sería una temeridad pensar que volverá a tener una oportunidad así porque el congreso del PSOE debe servir para renovar el partido.En la película de Godard, y siento desvelar el final a todo aquel que a estas alturas no la haya visto, Belmondo muere en manos de sus perseguidores, cansado de huir (claro, que perdidamente enamorado de Jean Seberg). Películas así solo hay una, por muchos remakes que hagan.

22/11/2011 (13:05)

XAVIER COLÁS

 

Me consta que existen votantes sádicos en el PSOE: desean el mal al partido propio en la creencia de que a golpes mejorará. En el PP se trata con más mimo al candidato porque el fustigamiento suele venir de la trinchera mediática: maricomplejines, rémora, etc. El caso es que no hay manera de que estos malos políticos toquen un libro en verano cada vez que suspenden en junio.


Los comicios del domingo aportan algunas lecciones:

1. Resulta más fácil entrar con un nuevo partido en el Congreso que regenerar a los grandes desde dentro. Rajoy se escondió en los cuartos de baño del Titanic en 2008 y ahora le vemos llegando a Ítaca escupiendo los peces de colores engullidos durante ocho años de ostracismo institucional. Rubalcaba y sus élites parecen querer repetir jugada y esperar en el fondo del mar.

 

2. Los recortes no desgastan, desgasta el ser poco creíble. Los feudos de Aguirre, Mas y Cospedal resisten pese a la tortura china infligida a los interinos y a los farmacéuticos. El electorado no tiene la lógica clientelista de compromisarios políticos. 3. Los pequeños están para quedarse: si saben abstraerse del bagaje de sus fundadores se convertirán en bisagras. Si no, morirán cuando renazca el PSOE.


3. IU revive, pero ya no tiene el monopolio del voto crítico ni es el telonero del ecologismo. Si sigue sin más contenido que el PCE, volverá a caer.

 

4. España no se ha hecho del PP, que le saca sólo un punto al PSOE de 2008. Su exigencia de consenso sigue vigente aunque gobiernen ya todas las teles.

21/11/2011 (10:18)

PEDRO P. HINOJOS

 

En la precampaña de las elecciones de 2008, durante un mitin en el pabellón del Val, Mariano Rajoy se dejó llevar por la euforia del instante y proclamó ante la militancia que quería gobernar en España “como Bartolo en Alcalá". Ahí queda la frase para que le saque punta todo el que quiera. Pero no deja de ser una anécdota, una de las más sonoras de aquellos tiempos en los que la marca del ‘Bartolo de siempre' arrollaba desde el Juncal a la Esgaravita; desde Espartales a Nueva Alcalá. Aparte de la maraña de consideraciones y flecos a la que se aplicarán hasta el agotamiento mental la tropa de los tertulianos y demás profesionales de la opinión (empezando por el programa y las armas secretas que Rajoy ya no podrá ocultar más; el alcance del hundimiento de Rubalcaba y los socialistas; la resurrección de IU, la irrupción de Amaiur y la multiplicación de UPyD; la reacciones de la prima de riesgo y de su abuela o la profecía no cumplida de que nunca habría en España un presidente con barba), interesa conocer, o como mínimo elucubrar, cómo tratarán Rajoy y su gabinete a Alcalá.

 

 

Más incluso que hilar fino o grueso sobre cómo ha marchado la comparativa de los resultados de las Generales con el patio político local, excluidos por incomparencia en estos comicios los amigos de ‘los españoles primero'. Al fin y al cabo, esto último será un chascarrillo que no se comerá el turrón. Lo del futuro de Alcalá con Rajoy, en cambio, es para toda la legislatura. Sabemos, de momento, que el sustituto de Zapatero en La Moncloa conoce el paradero de Alcalá e incluso le prometió en abril pasado el Real Patronato. Y sabemos también que tiene muy fácil mejorar a sus antecesores, incluido José María Aznar. El patrimonio histórico, la lengua española, la geoestrategia industrial o el río Henares han aparecido en los discursos, e incluso en algún presupuesto, del Gobierno central. Rajoy tiene ahora la oportunidad llegar donde los anteriores se quedaron cortos... aunque tenga en la crisis económica el mejor pretexto para utilizar la tijera y replantearse todas las prioridades. Sería muy mala suerte. Pero ya estamos acostumbrados. Y dadas las circunstancias, casi se puede admitir el sacrificio. Dice el profesor Otero Lastres en la última página de este periódico que ve a su antiguo alumno Mariano Rajoy mucho mejor como presidente que como jefe de la oposición, porque está muy preparado y tiene mucha experiencia. Tiempo ha tenido para ello por lo menos. Hasta para aprender de Bartolo.

18/11/2011 (14:34)

ÓSCAR SÁEZ

 

No me digan que la palabra tecnócrata no suena a Dj de salón, de piano de cola que interpreta la música estridente que llega de los mercados. Estos tíos son los que en Grecia e Italia deberán controlar a la prima para que el euro no entre en riesgo de desaparición. Sin ser candidatos para ser elegidos por el pueblo –tampoco es que nos haya ido muy bien con los electos–, estos economistas expertos en analizar el pasado, aunque terriblemente incapaces para vaticinar el futuro, tendrán que salvar el euro y Europa, con permiso de Rajoy. Así que Dios nos pille confesados.

 

 

Pero mientras la economía se derrumba como sufre Alcalá en sus propias carnes, Rubalcaba busca no perder por KO y Rajoy ensaya el endecasílabo para ir a ver a Merkel, los ciudadanos están hartos del PIB y prefieren el pub. Solo hay que ver las noticias más exitosas, con un récord de visitas en Interviú por el destape de Terelu o en El Mundo, donde lo más leído es que ‘la Guardia Civil socorre a Eva Hache vía Twitter’; ‘La película del orgasmo femenino’ o ‘Romina y Guti confirman su amor’. Y mientras, los tecnócratas, al piano.

17/11/2011 (13:03)

XAVIER COLÁS

 

 

Kennedy era un tipo con sentido del humor. Sus primeras medidas económicas empeoraron el empleo y el déficit pero él, ajeno al desánimo, pasó revista al asunto en la reunión del gabinete diciendo que “parece que lo peor de la crisis no ha pasado, pero sí todo lo demás”. Precisamente él, que había usado su ironía en las campañas para criticar la situación económica que se avecinaba: “Lo que dicen los republicanos sobre el estado de la economía me recuerda a ese forense que tras repasar la escena del crimen quitó hierro al asunto diciendo que de las 19 puñaladas sólo dos eran mortales”. JFK ganó, pero la coyuntura no remontó a la primera. Nos suenan sus discursos, no sus cifras.


Rajoy y Rubalcaba eligieron no hacerse daño, porque lo que no mata al contrario engorda a los pequeños, al 15-M o al desánimo. Rubalcaba hizo mal lo que Ana Pastor hace bien en su programa de TVE. Y Rajoy hizo bien en no soltar ni prenda sobre los duelos y quebrantos que nos esperan, porque va a ser la Realidad la que nos los aplique. A ella podríamos pedirle explicaciones, lo que nos hermanaría con el existencialismo de Camus.

 


El combate está siendo entre un sordo y un mudo. Rubalcaba desoye las encuestas para huir de la depresión, desoye a la izquierda desencantada para abrazarse a los viejos rockeros. Y desoye los consejos porque lo que necesita no se lo puede brindar la lógica. Quiere el chamizo de Ferraz y Mariano se lo va a tasar bien baratito.

15/11/2011 (12:50)

PEDRO P. HINOJOS

 

Más de 250.000 personas trabajarían para Las Vegas que el multimillonario Adelson se ha ofrecido a construir en los alrededores del aeropuerto de Barajas. O sea, toda la población de Alcalá y de los pueblos de los alrededores empleada en una ciudad de casinos, hoteles, auditorios, estadios deportivos, tiendas y campos de golf en la que se invertirían 16.500 millones de euros de inversión sostenida sin prisa ni pausa hasta 2025. Calderilla, no obstante, si se suman los dinerales de los fabulosos planes pasados y presentes para el futuro complutense que han asomado en programas electorales, filtraciones interesadas, discursos encendidos y envites con regüeldo de gin-tonic.

 

Repasemos. El palacio de congresos, con forma de auditorio unas veces y como recinto ferial otras, es un clásico de nuestros proyectos futuribles. Como lo es igualmente la “integración del río y el casco histórico" a través del pulmón verde y azul de las islas. También comienza a serlo la ‘ciudad del español', que ha latido con fuerza en los dos últimos años, aunque ninguna de las numerosas instituciones que se han atribuido la paternidad de esta nada hayan acertado a explicar de qué va el asunto exactamente. En cuestión de cultura, los cuarteles continúan encarnando el mejor sueño, enjaulado ahora por andamios, mientras aún se colocan fábricas industriales en Sementales y resuena algún eco lejano del festival Womad que nunca fue en el auditorio amurallado de la Huerta del Obispo, único en España, oiga. Y eso por no recordar extravagancias estupendas como los estudios de cine que se interesaron por nuestros aires cervantinos o el magnate árabe que estuvo a punto de transformar la añeja Deportiva en el Alcalá City. Comparado con todo eso, menuda inocentada lo de ‘ValdeVegas'.

14/11/2011 (12:31)

ÓSCAR SÁEZ

 

Alcalá universitaria, Alcalá cultural, Alcalá de Congresos, Alcalá turística, Alcalá industrial, Alcalá reindustrial, Alcalá logística, Alcalá de servicios, Alcalá del español... ¿Qué queremos que Alcalá sea de mayor? Según pasan los años pasan las oportunidades. Un Patronato Real, el río y las Islas, los Cuarteles, una conexión a Barajas, un palacio de Congresos, ser zona de reindustrialización preferente, un supercentro logístico con una conexión ferroviaria a Europa, Oxford o Las Vegas... Hasta ahora más poses que apuestas, más humo que fuego.

 

Más allá del Torote, Alcalá sólo son cifras, un simple número para las administraciones regional y nacional. La ciudad, con 19.000 parados y cuya mejor noticia es el esfuerzo que se hace para impedir que las empresas se marchen, tiene que elegir qué quiere ser. O qué puede ser, sin engaños.


Pero, aunque el horizonte sea descorazonador, no perdamos la confianza. Kiko Rivera se va a casar y va a tener un hijo con una modelo, Berlusconi está casi fuera y dos políticos dimiten después de meter la pata. Si todo esto ha sido posible...

10/11/2011 (17:22)

ALONSO GUERRERO

 

En este país, los trending topics están cada vez más rebajados. La prueba que lo confirma se vio en el debate electoral entre los dos candidatos con más posibilidades de convertirse en el Juan Tamariz de La Moncloa. Ambos jugaron con cinco ases, y nadie supo cuál de ellos se los robó al otro. Se cuidaron todos los detalles. Se construyó un escenario carísimo para que los dos se sentaran sin mirarse a los ojos, como Fischer y Spassky. Se midieron los tiempos como si la cuenta atrás para este país no hiciera ya mucho que ha concluido. Se pactaron los temas para que ninguno tuviera que referirse a la felicidad de los españoles y, finalmente, los dos ganaron el debate.


Hubo alfombra roja y las legiones de correligionarios, en Génova y en Ferraz, aguardaron en la fría noche para proclamarlos presidentes del gobierno. Al bajar de los coches, los portavoces les susurraban al oído aquello de los generales romanos: “Recuerda que sólo eres un hombre". Los periódicos tenían ya todo escrito, sólo hubo que respetar un poco los plazos, para que las rotativas no se escandalizaran. En cuanto a los asuntos tratados en el debate, la democracia lleva ya veinte años preparándonos para comer esa basura. Desde el lunes, las sinergias mediáticas no hacen más que señalar al que ganó.


Ninguno fue capaz de ganar. Cuando alguien que dice que Esperanza Aguirre no llama vagos a los profesores se enfrenta con alguien que proclama qué haría si llegara al sitio donde ya está, es imposible que la gente que se cree todo este montaje saque en claro algo más que una nueva y chistosa versión de la fábula de la cigarra y la hormiga. En fin, al menos la gente vivió la noche de los Oscars. Campo Vidal no dejó de parecerse a Billy Crystal, o a Steve Martin, en los momentos en que tuvo que explicar a los candidatos el tiempo que les quedaba para decir lo contrario que el otro. ¿Es esta la gente a la que tenemos que votar? Pues van a tener que repartir bocadillos en las urnas, como si donáramos sangre.

9/11/2011 (17:21)

XAVIER COLÁS

 

Alguna mente perversa dejó escrito que el matrimonio es la fórmula más cara de tener sexo gratis. Por alguna razón la vicaría y el prostíbulo han sobrevivido a todo los cambios culturales, las liberaciones, las guerras y las dominaciones. El mismo abismo de la muerte que se nos abre al valernos por nosotros mismos nos empuja al compromiso y al engaño. “Señoría, la maté porque la quería”, se han hartado de decir los convictos. El establo también asiente rumiando cuando matas por una bandera, y con disfraces así se libran algunos homicidas de ser llamados criminales.  


No sé qué reparo moral puede ponerse a que nos paguen por un rato de cama. Pero ese universo es pestilente y firmaría proscribirlo si me garantizasen que eso empujaría a los malos a buscarse otro curro. Tampoco veo objeción alguna a que los diarios publiquen anuncios de prostitución. Pero si un día acaban por prohibidos no me lo tomaré como si se censurase a Kant. Tampoco dejan dar anuncios de abogados, ahí dejo la comparación.  


Ha escrito Lawrence Summers, el último sabio económico de Obama, que la principal ironía de esta crisis es que aunque fue causada por un exceso de confianza, demasiados préstamos y exagerado gasto... sólo puede ser resuelta con más confianza, más préstamos y más gasto. Probablemente la bajeza carnal sobrevive en la rotonda gracias a la misma moralidad que quiere salvarnos del pecado de la carne. Así que muerte a todo lo anterior.

8/11/2011 (18:10)

PEDRO P. HINOJOS

 

Hace no demasiado tiempo un empleado de la sección de libros de una gran superficie comercial de las afueras de Alcalá respondió con otra pregunta a la pregunta de una clienta sobre si tenían álbumes de Tintín: “¿De qué serie de dibujos animados es?". Entonces no pertenecía a ninguna. O al menos no a esas series que compiten con Bob Esponja, Doraemon o los pingüinos de Madagascar. Ahora es el protagonista absoluto de una película de animación, o algo parecido, tras un sinfín de intentonas anteriores. Y la han hecho entre Steven Spielberg y Peter Jackson nada menos.

 

El reportero del tupé y su inseparable fox terrier Milou creados por Hergé llevan 82 años en la carretera y han vendido 350 millones de ejemplares de sus aventuras en más de 70 idiomas, entre ellos el español. Pero está visto que la cultura de masas también presenta algunas limitaciones. Y no es cosa del tontódromo repentino en que, según los más pesimistas, se ha transformado la sociedad –y no nuestra plaza de Cervantes– a consecuencia de la dictadura audiovisual.

 

El mismo Spielberg reconoce que fue después de estrenar En busca del arca perdida, la primera entrega de las aventuras de Indiana Jones, cuando tuvo conocimiento de la existencia del personaje, del que lo ignoraba todo hasta entonces; y solo por la insistencia de los periodistas que le preguntaban en las ruedas de prensa si se había inspirado en el  periodista belga eternamente joven. Dicen que con Las aventuras de Tintín. El secreto del Unicornio se reavivará la tintinmanía a lo largo y ancho del mundo con la multitud que le descubrirá ahora. Pero lo cierto es que no le hace falta al personaje; a su viñeta colorida y clara, a su dibujo preciso, a sus bocadillos de inconfundible cursiva, a su penetrante olor a tinta…

7/11/2011 (19:15)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

El interés mediático que genera un debate entre los dos aspirantes a ocupar La Moncloa en la próxima legislatura me causa cierta hilaridad, no exenta de escepticismo. Lo que tienen estos debates es que, careciendo de dotes adivinatorias, cualquier espectador que se siente ante el televisor ya sabe lo que quiere o no escuchar.

Las campaña electorales sirven para regar los oídos de los fieles asistentes a los mítines y lanzar los mensajes de turno. Y con los debates televisivos pasa lo mismo. Resulta que lo importante a estas alturas de la película, después de interminables meses de campaña electoral, no sólo los quince días de rigor, es el qué y no el cómo. Por el qué me refiero a si Rajoy ha elegido un traje gris, si se come el seso para elegir entre una corbata azul o roja para la madre de todos los debates o que si en las horas previas no se ha separado de su político de cabecera. Por el qué también me refiero a si Rubalcaba ha comido ensalada de tomate con atún, filete de pollo con patatas y un kiwi antes de vérselas, cara a cara, con Rajoy tras pasarse todo el día en Ferraz. Dentro del qué también están los secretos de alcoba de los que presumen los tertulianos, que si Rajoy llega a las 21.03 horas al Palacio de Congresos y el candidato socialista diez minutos después, o que si a uno y otro les acompañan menganito o fulano de tal.

Todo esto no es más que el Sálvame de la política porque las cosas ahora no están para perderse con rodeos, sino en ir al fondo de la cuestión para solucionar la crisis económica. Con un debate en falso a dos, sin frescura ni espontaneidad y totalmente controlado por los aparatos de los partidos nada me importa que en los próximos días los partidistas de turno quieran presumir de que su candidato ha ganado el único cara a cara que habrá en esta campaña electoral. Por desgracia, lo que alimenta la audiencia de estos debates son cuestiones tan superficiales como los movimientos de manos, las miradas perdidas, los gestos taciturnos o cuántas veces se toque la nariz uno de ellos.

El ganador del debate, ahora, no es lo importante. Es hasta insignificante. Con más de 15 puntos de de ventaja del PP sobre el PSOE en las encuestas se antoja muy difícil que un debate pueda influir a la hora de cambiar el voto de un país que necesita ponerse en marcha. Nadie duda del alcance que tienen los medios de comunicación, pero en este debate me proporcionan más felicidad los anuncios de los cortes publicitarios, por inalcanzable que sea lo que vendan, que las promesas políticas. Será porque en estos momentos resulta más sincero Don Draper, el enigmático publicista de Mad Men, al defender que la idea que esconde cualquier campaña publicitaria es la felicidad.

7/11/2011 (13:17)

ÓSCAR SÁEZ

 

La Comunidad de Madrid está ultimando un proyecto para desarrollar una especie de Las Vegas en la zona de Barajas, es decir casinos, hoteles y golf a solo 20 kilómetros de Alcalá. La vega del Henares será más Vegas que nunca a golpe de ruleta y holdem Texas. Los Nikis ya preveían que en Las Vegas se jugaría al cinquillo pero será en Barajas donde se jugará al black-jack.

 


Aunque los Grissom locales todavía no han logrado averiguar qué quiere ser la comarca de mayor, buscando una declaración de reindustrialización preferente ante el cierre masivo de empresas, la Comunidad apuesta por las apuestas para intentar potenciar la economía en la región.


Habrá quien critique este proyecto, pero si es capaz de generar 50.000 empleos y su ola expansiva permite la revitilización económica del Corredor del Henares bienvenido sea.

 

Hasta ahora ni siquiera se gravaban las apuestas por internet, algo grave mientras se congelan las pensiones. A falta de pan, la comarca se la juega a doble o nada. El no va a más, vamos.

4/11/2011 (13:42)

ALONSO GUERRERO

 

Parece que Wells acertó al anunciar que la humanidad estaría dividida en dos razas, los Eloi y los Morlocks. Unos serían la comida, otros los comensales. Los pasos hacia esa situación, después de un siglo de conquistas sociales, están empezando a darse. Pensábamos que se había superado el marxismo, y ahora resulta que el único que lo tergiversó fue Stalin. Los últimos análisis sociológicos, seguramente politizados, dicen que cada vez hay más distancia entre ricos y pobres. Y que la movilidad social, a pesar de que hayan dejado que David Bisbal se travista de caballero Lohengrin en el Teatro Real, es cada vez más impracticable, como si la vida fuese un vídeo electoral del PSOE.

 

La política está empeñada en que los pobres lleguen en patera al Corte Inglés, y que sea salvamento marítimo quien los devuelva a sus pisuchos con hipoteca y a sus listas del Asnef. Basta ver a Rubalcaba, retratado junto a Lissavetzky en la orla universitaria, para darnos cuenta de que los llamados a gobernar se agrupan por clases desde la más tierna infancia. Las fronteras que el neoliberalismo está imponiendo son cada vez más claras. Es preciso pertenecer a un grupo con principios: o eres de los que comen Ferrero Rocher en las recepciones del embajador, o de los que allanan palacetes en Malasaña. O eres de los que indignan, o de los indignados.


El East End que describió London en La gente del abismo parece cada vez más cercano. No hay privilegios para todos, ni democracia, en un país con el 22% de parados. Para que los haya, ese 22% tendrá que aceptar la condición de muertos vivientes. Vuelven las clases de El capital y la segregación ideológica de Mein Kampf. Jamás hemos vividos unas elecciones generales más opacas. En definitiva: ricos cada vez más ricos, y pobres cada vez más pobres. Dos sistemas educativos y sanitarios. Banqueros y okupas. Capitalistas en quiebra y socialistas sin socialismo. Madrid se está convirtiendo en un Gattaca político. El único modo de cambiar de clase va a ser comprar ese aparatito con la grabación del papa Wojtyla recitando el rosario. Sólo son 60 euros.

3/11/2011 (10:32)

XAVIER COLÁS

 

Señores del Ku Klux Klan y ETA: veo que, en líneas generales, ha cesado el hostigamiento a los negros –y a los que, especialmente en el sur de EEUU, les defendían– y que en el País Vasco han anunciado el cese de la actividad terrorista. Esta es, entiendo, la situación de Paz a la que ustedes pensaban llegar con su violencia para solucionar el “conflicto” que han tenido con los no nacionalistas que viven en Euskadi y con los negros que viven en América.

 

Al parecer, para lograr la reconciliación, los que les hemos padecido también tenemos que pedirles perdón porque algunos de sus torturadores han sido torturados y porque algunos de sus asesinos han sido asesinados. También porque tanto los tribunales de EEUU como los españoles han ilegalizado sus respectivas organizaciones en reiteradas ocasiones por el simple hecho de mantener vínculos con los brazos ejecutores de la violencia. En algunos casos, importantes líderes racistas de Arkansas que habían cortado los genitales a varios negros fueron encarcelados en un estado lejano como Alabama, con la consiguiente penuria para sus familias. En España ha pasado algo parecido, lo lamento.

 

Recupero la comparación entre estos entrañables idealistas

 

Y, claro, que no haya vencedores ni vencidos. En EEUU ya es tarde, pues la ley trata por igual a blancos y negros, en contra de lo que ustedes defendían. Lamento la humillación y espero que el caso español les compense: si tienen algún argumento étnico sobre los derechos de la raza vasca frente a los intrusos no dejen de decirlo.

 

Y perdonen ustedes.

1/11/2011 (17:43)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

España es el país de la exageración. Aquí todo se sale de madre. Cuando algo se pone de moda se lleva hasta extremos inimaginables hasta el punto de que se atomiza y luego, una vez que explota, se critica y se pone a parir con saña. Y no sólo se critica sino que también aparecen los negacionistas de turno, esos que niegan la mayor tras abrazar el oportunismo del "yo no he sido, no sé nada, es la primera vez que vengo". En mi casa, por ejemplo, reposaron durante años un par de botellas de ginebra a la espera de unas gargantas sedientas. En una noche en la que parecía que en Madrid se había decretado la Ley Seca las dos botellas de ginebra se vaciaron en un plis plas mientras que me quedé a solas con la de Jameson. Hasta hace poco se estilaban más el whisky o el ron, pero ahora la ginebra no tiene competencia.

 

Lo que sucedió esa noche es que la ginebra y la sed se buscaban y terminaron por encontrarse, confieso que con algo de amargor por mi parte, porque como anfitrión lamenté no tener ni las marcas de ginebra ni la de tónica que mis invitados requirieron con una asombrosa naturalidad. "Un gin-tonic es un gin-tonic, aquí y en Sebastopol"-, pensaba hacia mis adentros cuando sacaba el hielo y el limón para preparar esta popular bebida digestiva cuando, de repente, uno interrumpió mis pensamientos para pedirme pepino en lugar del limón. A partir de ahí todo era posible, lo que propició que la tertulia girara en torno a las decenas de miles de marcas de ginebra que hay en el mercado, dónde se preparan los mejores gin-tonics de la ciudad o del mundo mundial, cuántas partes de ginebra hay que poner por las de tónica y si la Reina Madre Isabel de Inglaterra tuvo una longeva vida antes de estirar la pata a los 102 años porque todos los días se atizaba algún que otro gin-tonic bien cargado.

 

En el país de  los excesos el gin-tonic está tan de moda como las calabazas del Halloween o los partidos de fútbol a todas horas. Pero la tontería que se respira por estos lares hace aguas cuando quiere presumir de vintage. No sé si la tontería hay que agitarla o removerla pero aquí si hay barra libre en algo es, precisamente, en agitar y remover sin rubor alguno. Las acaloradas tertulias políticas, que han encontrado en la televisión digital el filón de la audiencia, o los programas de corazón, en los que el entrevistador se acaba mutando en personaje, entre acusaciones y juicios sumarísimos de sus propios compañeros o del público, son un buen ejemplo para medir la temperatura de los excesos que nos rodean. Igual que esos consejeros de cajas o altos directivos que se aseguran una pensión vitalicia millonaria, aunque su gestión deje mucho que desear o roce casi lo delictivo.

Aunque para exageraciones nada como que casi cinco millones de personas estén en España  sin trabajo. Eso sí que es exagerado, real y dramático

31/10/2011 (09:01)

PEDRO P. HINOJOS

 

Pocas horas después de que se viera por todas las televisiones cómo se linchaban los despojos de Gadafi –hasta el cadáver de un tirano sanguinario merece un poco de dignidad; aunque solo sea por marcar distancias con el trato sádico que él y sus esbirros aplicaron a otros prójimos vivos y de cuerpo presente–, en las tertulias más apocalípticas se alertaba de que la rabia no se había acabado y que debíamos cuidarnos mucho de posgadafismo.

 

Y alguna voz ronca mencionó objetivos tan familiares como nuestra vecina Base de Torrejón para las fuerzas del mal que empezarán a actuar a partir de ahora desde África del norte. Se citaban, en concreto, los 10.000 misiles SAM que han atravesado la frontera sur de Libia, una raya sin control hacia una especie de Mordor impenetrable y abrasador en el que velan armas interminables columnas de orcos y Uruk-hai sedientos de sangre occidental.

 

Se supone que, por esto y otros amagos malignos, hay tanto interés del Gobierno en participar en el despliegue del escudo antimisiles. Aunque, en cuestión de miedos y amenazas, conviene recordar y recordarnos que hay poco nuevo bajo el sol a esta lado del Henares. Podemos remontarnos a los tiempos más gélidos de la Guerra Fría, cuando en el tablero del colosal Stratego en que convirtieron el mundo las dos superpotencias, nuestro territorio aparecía atravesado por una chincheta para señalar blancos y trayectorias.

 

O quedarnos con momentos más cercanos, como la sucesión interminable de vuelos de panzudos Galaxy con cargamento desconocido, en dirección al golfo Pérsico durante la primera guerra contra Sadam de 91.  De todo esto, y lo que no sabemos, ha volado sobre nuestras cabezas, así que no ha de cundir el pánico. Ya tenemos bastante con nuestras peores pesadillas.

28/10/2011 (14:15)

ÓSCAR SÁEZ


Rubalcaba abrirá la campaña en Alcalá el próximo jueves noche. Aznar iba a venir por estos lares, pero su caché le apremia por otros confines donde el PP se juega más y Rosa Díez acude rauda y veloz a Alcalá para afianzar los excelentes resultados de UPyD en las municipales.

 

Alcalá juega el 20N, pero también nuestros políticos. Sobre todo Javier Rodríguez, que no debe ser el más interesado en una campaña intensa. Se juega su futuro político y la opción de repetir en el cartel de 2015. Si Rubalcaba obtiene mejores resultados que él en las municipales no podrá decir que perdió dos ediles por la crisis y el castigo a Zapatero.

 

Los tiburones buscarán, pues, un nuevo delfín, aunque si gana se quedarán sin carnaza, pues tendrá todo el derecho a poder liderar y luchar contra el próximo delfín popular.  Mientras, Bartolo parece que se juega menos. El alcalde, que ya ha dicho que no repetirá en 2015, asume que el 22M recibió un voto de castigo, ante el tsunami popular en el resto de España. Del 20N no saldrá los próximos candidatos a la Alcaldía, pero sí podrían descartar a alguno.

27/10/2011 (14:31)

ALONSO GUERRERO

 

Desde que ETA dijo que abandonaba la violencia, los partidos no saben cómo encajar la noticia. Patxi López, el único político del PSOE que no va directo a la oposición, parece la sombra de Sabino Arana, y a Rajoy le da reparo repetir las celebraciones de otros. El PNV plantea un adelanto de las elecciones, que es lo mejor que podría hacerse para rentabilizar la oportunidad de pasear por las calles del País Vasco sin que te agujereen algo. ETA, por fin, llega a las instituciones. Hace años que la mayoría de los políticos demócratas luchaba por ello. Es como privatizarla, lo cual supone no pensar más en ella. Sin embargo, nadie ha avisado a la organización de cómo es la democracia a la que quiere pertenecer.


Tendrán que contratar al cobrador del frac para sacarle a Rubalcaba lo que todo el mundo dice que les debe. No podrán quejarse, ni aunque coloquen a algún magistrado en el Constitucional, porque la juez Alabau les echará en cara el disfrute de un empleo quizá vitalicio. Habrán de sufrir la crisis que padecemos y, si llegan al Congreso, tendrán que aguantar a los indignados, los discursos despechados de Durán i Lleida y los iPhones con el voto del día. La independencia del País Vasco, desde luego, no estará asegurada. Sus futuros embajadores seguirán aún por un tiempo en la cárcel. Les quedan duras jornadas soportando las comparaciones con los sueldos de UPyD, y al final tendrán que renunciar a quedarse con el País Vasco francés y con Navarra. Mantener las infraestructuras se ha vuelto insostenible por la crisis. 


Quizá lo más oneroso sea el protocolo. Reuniones en La Moncloa, la disputa del botín autonómico con los catalanes, el copago de la deuda española, la participación en elecciones democráticas, cuando todo podría ser más fácil... Quizá echen de menos la violencia, pero contarán con el consuelo de haber zarandeado, si bien bajo mando español, a Gadafi y sus secuaces. Los terroristas no saben dónde se han metido. Esta democracia bananera va a ser demasiado violenta para ellos, así que casi podríamos afirmar que, en efecto, estamos a punto de asistir al fin de ETA.

26/10/2011 (09:57)

XAVIER COLÁS

 

Esta vida está siendo mala con nosotros. Sales a la calle y hay más tontos que ventanas, los revisores andan a la caza del listo y la teletienda al acecho del tonto; y lo peor es que habrá alguno que peque de lo uno y de lo otro en el mismo día. El crujir de dientes dura demasiado y nos está moldeando. ¿Cómo? No lo sé, porque las manos de la evolución son oscuras. Darwin no tomaría el Beagle hoy para desentrañarnos: abrazaría alguna farola para contemplar el paisanaje. 


Es clave la riñonera, prenda marsupial que parecía enterrada por Maastrich y la globalización pero que vuelve con fuerza. Allí el alcalaíno superiviente guarda cosas para pasarlo chachi hasta en el vecindario más infumable: la radio, el cigar, el móvil y demás impedimenta que no se me alcanza. Para un mejor pertrechamiento le sumamos la bolsa del súper, que como ahora las cobran han reverdecido en nobleza. Para estar bien informado y ser un nuevo gentleman nada mejor que un ejemplar de prensa gratuita bajo el brazo, mejor si es de ayer porque esas son las noticias que dejan poso. Añádase gafas de sol con cordel por si acaso y visera con referencias icónicas a otra provincia para mostrar nuestro lado más cosmopolita. En verano se da rienda suelta al chanclismo e incluso a la bermudez vespertina: estamos jodidos pero a gustito. Así se camina entre locales que se alquilan y erasmus que nos miran y se preguntan qué hacen tan pronto caminando por la calle.

 

Charles cambiaría de isla.

25/10/2011 (09:44)

PEDRO P. HINOJOS

 

Decía la escritora Isabel Allende al despedirse de Alcalá que su estancia había sido “puro realismo mágico". Despertarse en California y echarse a dormir en un hotelazo de diseño de la vieja Europa, con un carnaval esperando fuera, es para delirar, desde luego. Pero no hacen falta semejantes saltos en el espacio y en el tiempo para sentir y saber que por aquí la realidad se nos suele derretir por las esquinas de buenas a primeras. Un fauno puede subirse al autobús como un paisano más, que es la prueba del siete para todo un experto en materias alucinantes como García Márquez, y nadie se asombraría.

 

No precisándose más aditamentos tragicómicos a los trabajos y los días que sobrellevamos, de vez en cuando nos salen al paso homenajes tan provocadores a las cuatro dimensiones como la España oculta de la célebre fotógrafa Cristina García Rodero que se puede admirar en estos días en la salas del antiguo hospital de Santa María la Rica. Cuesta creer que esas instantáneas en negro y blanco, con sus procesiones fantasmagóricas, sus niños  feroces y sus pueblos inverosímiles, sean el testimonio de una parte de nuestra cultura popular que no se ha extinguido del todo.

 

Que esas caras cuarteadas, esas ropas oscuras y esas escenas esperpénticas tengan más que ver con nosotros que, por ejemplo, con una tribu del Cáucaso o directamente con una civilización extraterrestre; nos demuestran hasta qué punto dominamos lo que nos rodea, lo que somos y lo que fuimos. De esto último dio buena cuenta la exposición de grabados de Goya de la célebre serie Los desastres de la guerra que se pudo ver el pasado verano en el mismo centro cultural. Una histórica y monumental exposición inaugurada, por cierto, un desolado sábado de julio. Más mágico y surrealista imposible.

24/10/2011 (09:44)

ANTONIO CAMPUZANO

 

España está a punto de teñirse de azul. La tintorería del 20-N está servida. Las encuestas han soltado a volar las gaviotas con ese graznido acompasado que solamente Mariano Rajoy es capaz de enseñar, domesticadas las huestes blandas y las correosas del Partido Popular, exactamente de la manera contraria que se le reprochaba el 10 de marzo de 2008, cuando la otra parte del partido conservador no podía indagar sobre las equivocaciones cometidas por el pueblo español para dar por segunda vez la responsabilidad gubernamental a la misma persona que, según criterio mantenido durante mucho tiempo, estaba al tanto de todo cuanto se organizó con motivo del atentado del 11-M. 


Hace tan solo unas fechas, en el espacio abierto de la estación de Alcalá, se congregó un reducido número de tenebristas con megáfono incluido para exorcizar los demonios del pasado y también del presente con el titadyne por bandera. La bandera de la resistencia, de la insistencia, de la soledad, han retribuido a Rajoy con una expectativa jugosa, como lo es la de gobernar, función para la que un hombre de 56 años tomó una decisión pública hace treinta años: sortear todas las dificultades hasta llegar a ser presidente de gobierno. 


En este tránsito se ha tropezado con Alfredo Pérez Rubalcaba en torno a dos millones de ocasiones, nunca como ahora, ambos cabezas de cartel. Rajoy ha estado mucho tiempo solo desde 2008 y eso le ha llevado a ser un hombre tranquilo, de pensamiento y meditación. Enrique Vila Matas, en su Dietario voluble (Ed. Anagrama, 2008), recuerda a Pascal, quien dice que “los mayores problemas de lo seres humanos vienen de no poder quedarse solos en su habitación”. Rajoy se quedó mucho tiempo solo en su habitación. En su deber está el de proveer de suficiente quietud a cuanto esté a su alrededor para que el azul predominante no se convierta en problema. Mucha institución junta con el mismo color, son cosas de la democracia. Rosa Regás, en 1994, publicó su novela Azul. Según ella, eligió el título porque el mar y los ojos de Andrea, la protagonista, son de ese mismo color. Rajoy tiene que ser el protagonista, no el color.

21/10/2011 (11:03)

ÓSCAR SÁEZ

 

 

Vale, pongamos que una planta de plasma provoca que los peces salgan con cinco ojos y los niños con tres piernas, y no me refiero a los de Nacho Vidal. Vale, critiquémoslo, váyamos a degüello a por ello, que dimitan si tienen que dimitir, pero una vez hecha la crítica, no estaría de más que alguien pusiera una alternativa sobre la mesa.

 

Al vertedero de Alcalá, donde depositan sus residuos media comarca –incluido Torrejón que no quiere verter en su casa, ni invertir lo que sí tiene para fuegos artificiales–, le queda una vida útil de cuatro años, es decir, estamos casi fuera de tiempo, al ritmo que funciona la administración, para construir una planta de tratamiento, sea la que sea, sea donde sea.

 

Así que dejemos la basura demagógica a otro lado, pónganse la pinza en la nariz para llegar a un acuerdo y no olviden que durante 30 años se ha estado tirando nuestras mondas de naranjas diarias a solo unos metros del parque natural, que recuerdo está protegido por la Comunidad de Madrid. Así que reciclen sus posturas porque si no Alcalá puede convertirse en un montón de basura.

 


Twitter: @oscarsaez

20/10/2011 (11:50)

ALONSO GUERRERO

 

Ahora que el mundo se está llenando de indignación vemos los mimbres con que hemos hecho esta democracia. Hasta los troles de la política, desde sus zahúrdas de Twitter y sus púlpitos en las televisiones autonómicas, reaccionan contra el sistema. Los indignados salen a la calle y ocupan hoteles ruinosos para alojar a los desahuciados. Miles de marginados, antes gente normal, se arman de pancartas llenas de verdades y recorren el camino que va de Neptuno a Sol como si fuera el patio de un manicomio. En la acera de enfrente, los dueños del cortijo se quejan de que las cadenas de los perros que habría que azuzar contra ellos son demasiado cortas. Aguirre quiere regalar a las sectas religiosas las etapas educativas para las que propuso el copago a los alumnos de la pública. No muy lejos, Van Rompuy declara, sin sonrojo, que el dinero que se le está dando a la banca escuece, pero es absolutamente necesario.


¿Adónde vamos con este sistema? Es ahora, digo, de la mano de la indignación, cuando nos damos cuenta de que hemos vivido en un engaño. Seguimos mandando militares a Afganistán, pero al menos podemos desquitarnos viendo Hair en la Gran Vía. Protestamos porque no tenemos para comer, así que nos invitan, en cada comicio, a La cena de los idiotas. Los que van a heredar la totalidad de lo real, tras el 20-N, se escandalizan de que haya tanta indignación. ¿Qué esperan? ¿Que el pueblo les dé el 51% de los votos, para así poder pisotear al otro 49%?


Los mandamases conspiran para que esta empresa de trabajo temporal en que se ha convertido el país, la más atiborrada de la historia de la democracia, parezca un bonito baile de máscaras. Están aguardando los resultados del 20-N para justificar la sordera que ya practican frente al clamor de la calle. Nadie plantea cambios, nadie va a trabajar por la mayoría. Nadie va a gravar los dividendos, sólo las nóminas. Nadie denunciará la injusticia en televisión y nadie formateará el disco duro para cargar un sistema operativo que, aunque sea mínimamente, facilite la vida a la gente.

19/10/2011 (11:38)

XAVIER COLÁS

 

Mi melancolía no nace de que tiren al pichón con los profesores interinos, ni de que nos vaya a llegar la jubilación tan al final de nuestra obsolescencia programada como humanos. Las naderías nos han ganado por goleada: ni siquiera el capitalismo salvaje, con su promesa de beneficios sin fin, nos ha apartado de la mente las ganas s¡de rascar el socarrat con la cuchara, medrar a costa de cosas que nos son confiadas por una legislatura, apañar en gasolineras favores con otros pícaros con cargo a una pólvora que no es nuestra. Tenemos el instinto de conservación desbocado, pero dejadas atrás las guerras, epidemias y hambrunas ahora sólo nos impulsa a subir sin dar pedales. Cuando no se puede tener más, se trata de hacer menos. Y cuando no se puede hacer menos, se quiere tener más.  


Los empollones sueñan con ser funcionarios y los cerebros se largan en vuelos low cost porque aquí hacemos apaños mientras allá y acullá inventan. El pelo no nos luce, pero el suelo lo tenemos de porcelana muy cara.

 

 


Del garaje donde Jobs empezó a cambiar nuestras vidas a la gasolinera de Pepiño hay un abismo de talento. Pero el drama no es ése: el problema es que si aquel Steve de 1976 se hubiese presentado en nuestra gasolinera se habría vuelto a su casa a pata, con las manos en los bolsillos y –lo peor– con una foto firmada con el ministro, que ni lo hubiese entendido ni le hubiese dado una beca por no haberse codeado en las pulpadas adecuadas. País...

18/10/2011 (11:05)

PEDRO P. HINOJOS

 

Los afiladores han vuelto. Les precede y les sigue, como siempre, el sonido inconfundible de su flauta de pan rebotando en las calles y entre el tráfico, o colándose por todos los rincones. En realidad, la única certeza de la existencia de estos trabajadores ambulantes es su chirriante melodía, porque no siempre se les alcanza a ver tirando de la bici, la moto o el carromato en el que llevan instalada la piedra de afilar. Pero es seguro que han vuelto. Sus notas estridentes se vienen escuchando desde hace algunos días por las barriadas del otro lado de las vías. Del Chorrillo a Espartales, donde se han visto los ecos colarse por las ventanas del bloque de Detinsa desalojado; o más bien se los han tragado, como bocas vacías y gritonas de un edificio desmantelado que son.

 

Es la banda sonora más apropiada para esta clase de paisajes urbanos, pues hay quien sostiene que los afiladores aparecen exclusivamente para ponerle hilo musical a los oscuros tiempos de estrecheces económicas. Como si en las temporadas de bonanza no hubiera que sacarle filo a los cuchillos, las tijeras o las navajas. Sí es cierto que transcurren largas temporadas sin que se vea, y sobre todo se escuche, a los afiladores, lo que le añade un poco más de misterio a las entretelas de un oficio que, por aquello de tratar con hojas cortantes, siempre impondrá respeto. Quizá por eso no se les echa de menos cuando no están, aunque cortar la pistola o pelar la fruta sea un suplicio. Dónde se meten cuando no tratan de hacer la de Hamelín por nuestras calles y plazas, continuará siendo un enigma con proporciones de leyenda urbana. Algo solo superado por el arcano del paradero, los afanes y los quehaceres de los diputados regionales cuando no hay periodo de sesiones parlamentarias.

 

 

twitter: @pedrophinojos

17/10/2011 (10:59)

ÓSCAR SÁEZ

 

El Estado se gasta 24.000 millones de euros en programas armamentísticos, cuando aquí además de la terrible invasión de Perejil, los únicos que nos atacan son los mercados y para ellos no tenemos protección. El escudo antimisiles de la OTAN que se va a instalar en Rota y va a dar poderes a la base operativa en Torrejón de Ardoz no será un profiláctico que nos defienda de las agencias de calificación y los malignos ejércitos de Fitchs y Standard & Poor's.


Zapatero, que la semana pasada protagonizó su último desfile militar, pasó de ser antibelicista con la retirada de tropas de Irak y sentándose ante la bandera americana, a ser capitán general de la actuación militar en Libia y a coordinar las actuaciones de la OTAN desde el Mediterráneo. El mismo Zapatero que pasó de dar 400 euros en el IRPF y 2.500 euros por nacimiento a congelar las pensiones y rebajar un 5% el sueldo a los funcionarios. Los peores recortes son los de los principios, salvo que, como dijera Groucho Marx, “si no te gustan, tengo otros”.

Twitter: @oscarsaez

14/10/2011 (11:28)

ALONSO GUERRERO

 

Aquí, el poder se caracteriza por ser el único eslabón de la democracia que oculta la verdad con uñas y dientes. El intento de los comisarios políticos de RTVE de controlar en tiempo real las escaletas de los telediarios escandalizó al público, pero la gente disculpó más a los que votaron a favor de la censura que a los que se abstuvieron, porque se sabe que la censura existe, siempre ha existido en España. Lo que asombra es que de pronto se renuncie a encubrirla. Los ciudadanos reciben las intenciones políticas de sus gobernantes de manos de un croupier de Las Vegas. Cada gobierno, cada autonomía, con sus sinergias televisivas, se emplean en que los votantes no vayan más allá de las opciones ideológicas que declaran. Lanzan campañas, cortinas de humo, silencian puntos de vista que podrían ser inconvenientes para el partido si llegan a la opinión pública.


Las propias leyes se están convirtiendo en damnificadas. Cualquier presidente o presidenta se las pasa por el forro, o aprueba otras para estorbar, o restar validez, a las de mayor rango. Eso, señores, es llano y simple obstruccionismo. No trascenderá, desde luego, para eso están las mentiras del adversario. Todos los políticos se acusan de mentir y todos tienen razón: todos mienten. Se acallan la educación, la justicia, la información, no porque el problema sea la libertad de los ciudadanos. No, el problema es la propia verdad. Sería aberrante que fuera sometida a debate. La chusma no está preparada para conocer lo que ocurre en los despachos de quienes gestionan sus impuestos, así que se aplica una censura hipocrática, terapéutica. No elegimos estadistas, sino censores.

 

Nuestra única libertad consiste en optar por la mentira de los políticos de nuestra cuerda.
Seguimos asombrándonos de que en Irán se condene a una actriz a 90 latigazos, pero aquí la amenaza forma parte de la relación entre empresas y trabajadores, por ejemplo, y la coacción es lo que mejor nos preserva de saber por qué el dinero que la gente necesita lo recibe la banca; por qué los políticos sirven a corporaciones y empresas, no a ciudadanías.

13/10/2011 (09:57)

XAVIER COLÁS


Se acordó un día Octavio Paz del problema de las razas y dijo que se solucionaba follando. Nos complica la vida el que no se la quiere complicar, pega una patada en puerta ajena y habita lo deshabitado. Este discutible gesto no suele venir acompañado de buen rollo, respeto y preocupación por el barrio, sino que contribuye a su degradación. Así ha ocurrido en Espartales, para sonrojo del buenismo de la oposición y del encogimiento de hombros de la autoridad competente. Tras el desalojo del bloque ocupado se quedarán los niños sin esa casa. Pero desde siempre han estado sin unos padres que merezcan tal nombre: y no hay techo que supla esa maldición por entregas. 


Aunque la crisis nos esté hundiendo el barco, no es el momento de bajar los brazos  y renunciar a dar –gratis– un salvavidas al que lo necesita: sea un piso, un plato caliente o un subsidio. Pero las últimas décadas nos han demostrado que con el que toma lo que es suyo y orina sobre la coronilla de los vecinos no funciona ni la perorata ni el napalm. Es la justicia la que tiene que ser justa para que la policía pueda actuar. Pero mientras, la sociedad y los políticos no pueden asistir sobrecogidos a la orgía multipropietaria de los caraduras, como si de verdad se creyesen que éstos son la famélica legión. Si no son contundentes con quien se pasa nuestra vida cotidiana por el arco del triunfo, tal vez sea por mala conciencia con harapientos de verdad, de cuya mala fortuna sí son corresponsables.

12/10/2011 (11:14)

ANTONIO CAMPUZANO

 

A un golpe de pedal del éxito electoral del Partido Popular el día 20 de noviembre próximo, todavía queda tiempo para saborear algunas falsedades de las que nacen, se desarrollan y mueren al calor de la leyenda y de la ficción históricas. El asunto de los toros como manifestación festiva da mucho juego en las conversaciones de septiembre, con treinta grados de máxima. 


Todos los recorridos de los encierros en las localidades próximas a Alcalá son hornos con temperatura suficiente para la ebullición espontánea de los valores patrios, tan abandonados al albur de las corrientes modernizadoras de las últimas décadas. Y sale Barcelona, y la prohibición de los toros, y Artur Mas, y la anti-España. Y en mitad de esta peregrinación de despropósitos, sobresalen los desfiles de gentes sudorosas ataviadas con camisetas variadas, entre las que frecuentaban las del Chelsea y el Liverpool, uniformes, como todo el mundo sabe, de las tropas rebeldes que asaltan las ciudades libias de Trípoli y Sirte. 


Los toros reglados como corridas con elementos humanos y animales por medio, enredados durante dos horas de ensayos y liturgias, tienen su predicamento, goce y seguimiento. Pero sólo gusta a unas gentes. Si esas gentes acuden el espectáculo se condensa, se retroalimenta y se consolida. Eso no ha pasado, por ejemplo, en Lugo, sin prohibición. Y eso no estaba pasando en Barcelona, donde apenas se acudía a los toros, penados con prohibición probablemente antes que se hubiesen dejado de programar por desidia. 


Ya decía Unamuno, en una de sus cartas inéditas, resucitadas en Chile, de 1907, que Barcelona “es una ciudad de gran corbata flotante y de melena". Las capeas, léase Villalbilla, Corpa, por estos territorios, cosa distinta al espectáculo reglado de los toros, resultan de un memorable fastidio si tardan más de dos minutos de movimiento y vértigo y caen en el comentario vernáculo y pseudopolítico, con un toro con fondo rojo y gualda como estandarte de la verdad y la vida. El mismo Unamuno, en otro de sus arabescos, salió al encuentro de esta especie, en 1904: “Cada día siento mayor repulsión hacia la caballerosidad, la hidalguía, el pundonor y demás barbarie pagana con disfraz cristiano".

10/10/2011 (09:38)

PEDRO P. HINOJOS

 

El buen alcalaíno créese no menos que copartícipe en el Quijote e incluso generador alícuota de la persona de Cervantes. Nacer en Alcalá fue el acuerdo de ese ingenio; si aparece en otro pueblo no le habrían mentado, como no mientan a otros varones excelentes, salvo que un rayito del sol alcalaíno los alumbre". Así escarnecía Manuel Azaña a sus paisanos hace 85 años en El jardín de las frailes. Por ésta y un sinfín más de parrafadas escritas para la posteridad, se ganó el de la calle de al Imagen el desprecio primero y el olvido después de sus conterráneos; leyenda de monstruo comeniños y masón exterminador aparte. Pero esta puya a cuenta de la relación de los complutenses con el hijo más universal de Alcalá ya está, a estas alturas, completamente superada. O más bien sorteada. Aquí ya nadie se cree coautor del Quijote ni descendiente directo de la familia Cervantes; ni desde luego se piensa que el rayito complutense da mejores luces que los de otros pueblos o ciudades. Algo se ha ganado desde entonces, aunque sea por desarraigo, abandono o pura y llana ignorancia.

 

El necio orgullo que censuraba Manuel Azaña ha sido sustituido por indiferencia. Ni siquiera la minoría entusiasta de ‘buenos alcalaínos' en sentido azañista y simples vecinos inquietos y contentos de serlo, es capaz de hacerle mínima sombra al desapego general. Pero así son las cosas y por ese lado soplan y soplarán los vientos. Aunque, en honor a la verdad, la multitud local se suele dar algunas ínfulas cervantinas en algunos ocasiones. Por ejemplo, en una tan principal y arrolladora como la del “Mercado Medieval", denominación popular de la marca municipal del Mercado del Quijote. Menos es nada, diga lo que dijera Azaña. Aunque mejor no pensarlo.

7/10/2011 (09:50)

ÓSCAR SÁEZ

 

Un servidor iba al San Isidro, un colegio concertado ya desaparecido, porque el baby-boom hizo que no tuviera plaza en la zona del Val. Se hallaba en el primer piso de un portal de la calle Núñez de Balboa y la Domi era su directora. Nuestro patio era el parque al que llegábamos cruzando una carretera y las porterías una mochila y un árbol en cuyos alcorques jugábamos a las chapas.

 

No había A contra B, sino 5º contra 6º y, para hacer gimnasia, calentábamos con una tremenda caminata hasta el poli. En clase había 40 alumnos, las pizarras eran digitales porque usábamos los dedos y la tiza, y el único bilingüismo que había era el de alguno que hablaba por los codos.

 

Don José Manuel nos daba ‘Soci’ y Religión y me caían capones sin amenaza de denuncia al Defensor del Menor. No era el colegio con más recursos y por eso lo cerraron, pero los profesores me enseñaron bien. La educación la recibí en casa y eso ahora, con tanto debate entre profesores y Gobierno regional se olvida. Quizás los padres también tendrían algo que decir y echar dos horas lectivas más al día... Si la hipoteca les dejara, claro.

5/10/2011 (17:37)

ALONSO GUERRERO

 

A  lo largo de la última década hemos visto los pasos dados en España para acabar con todos los derechos conquistados desde la transición. Ahora llega el momento en que nuestra democracia, una Gretel engordada por la bruja, es ya lo suficientemente rolliza para que se la coman. Sólo hace cinco años, la situación actual parecía imposible. Hasta los que llegaban en patera tenían todo un futuro por delante. ¿Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades? El pueblo no, los políticos desde luego que sí, y lo siguen haciendo. La vida pública y la privada están organizadas por un toque de queda que ellos han declarado. Todo es una tensa espera, una siesta en el apeadero mientras aguardamos el tren de ganado en que nos van a subir. Los que han bombardeado este país se van de Saigón con sus plateados helicópteros, mientras la población espera temblorosa, igual que los vietnamitas en el 74, la llegada del Vietcong tras el 20-N.


Escapar de la sartén para caer en el fuego. Tal es la expresión que más se ajustaría a lo que nos depara el porvenir. El traspaso político nos tiene destinado un camino que va del desahucio a la indigencia. Tendremos que apretarnos el cinturón, pero nadie habla de los catecismos que, de paso, nos obligarán a tragar, o los principios que habrá que trocar por mendrugos. Esta política de cartilla de racionamiento cambiará libertades por doctrinas, y derechos por beneficios, como siempre. La CEOE patrulla ya las calles para localizar y quemar, como en Fahrenheit 451, los últimos ejemplares de El Capital.


La necesidad impone su toque de queda. Las noches se llenarán de luminarias. De hecho, las bombas ya están cayendo: la electricidad sube un 6% en octubre, los sueldos volverán a bajar, la educación pública se venderá y la sanidad habrá que pagarla a precio de baño turco. Todo lo que recibíamos a cambio de nuestros impuestos nos lo proporcionará a partir de ahora algún amigo de los de arriba, con cara de camello y la exigencia de que no pensemos que la vida es injusta.

4/10/2011 (17:01)

XAVIER COLÁS

 

García Márquez se llevó los aplausos por crear el realismo mágico, pero es la justicia quien hace el trabajo sucio de mantenerlo con vida. Qué sería, me pregunto, de nuestro músculo de la indignación si sólo las fechorías de los malhechores nos hiciesen frotarnos los ojos ante la realidad. El hombre puede ser un lobo para otro hombre, reza el clásico, pero para ser un cabronazo redomado hijo de mil padres hace falta haber atendido a las clases en económicas, derecho, periodismo o supersticiones por el estilo.

 

Un juez me ha alegrado la mañana cuando me he enterado de que no considera que zorra sea un insulto. Podríamos institucionalizarlo como título nobiliario o, mejor, oficio al cual se accediese por oposición. Si el Estado, o la Iglesia, controlase el negociete del metesaca por dinero los pecados seguirían existiendo pero al menos no correrían senderos turbulentos. Es la monogamia, y en concreto el matrimonio, el que pese a sus ventajas mantiene viva esta profesión tan antigua. Así que sus albaceas podrían ser los mismos que velan por los sacramentos y los legajos del registro civil.

 

 

En un país tan abochornado por su bandera como el nuestro, es una suerte que todavía nos atrevamos a enarbolar a la madre: aunque sea a la de nuestro enemigo. 'Zorra' es un insulto desde el amargo desconocimiento carnal, con reminiscencias de granja y basado en otro topicazo sexual, según el cual el femenino de 'campeón' es 'puta'.

3/10/2011 (10:01)

PEDRO P. HINOJOS

 

Torrejón acaba de estrenar hospital y ya está más cerca de completar el paquete estrella del gran municipio metropolitano venido a más; ése en el que también figuran el Metro y la Universidad. El suburbano ya está comprometido y lo de las facultades tendrá que andarse. Aunque en la Cisneriana seguro que lo verán con buenos ojos: mientras haya dinero y terrenos a mano, poco importa que falten alumnos; ya se encontrarán. Seguro que si el alcalde torrejonero se pone a ello saca una estudiantina como para llenar Harvard. Desde que llegó a la alcaldía de la vecina localidad, nada se le ha resistido. Y mientras sus detractores claman porque el Tribunal de Cuentas destape el secreto de su fuente de la eterna inversión; él sigue ganando apoyo popular incluso fuera de las fronteras locales.

 

En Alcalá no para de crecer. Al principio fue por el tirón de los conciertos gratis de primeras figuras en las fiestas, las formidables cabalgatas de reyes o ese parque Europa que pronto competirá con El Prado en visitantes. Pero las comparaciones ya pisan terrenos más serios, como el de la limpieza viaria, el adecentamiento urbanístico de calles y avenidas o las grandes infraestructuras, con ese puente luminoso sobre  la A-2 como emblema del orgullo local. Y ahí Alcalá tiene la de perder, más allá de que a sus gobernantes se les zahiera con eso de que el apoyo regional a “Oxford de Madrid" sólo se ha traducido en un campo de golf, un colegio segregacionista y una carretera desatascadora que está llegando tarde y mal. Si al déficit de arraigo y autoestima que siempre se ha arrastrado en esta orilla del Henares, se une la emergencia de la población de al lado, de poco valdrán las apelaciones campanudas a la tradición, la historia y la cultura. La frustración y la envidia también es el peor veneno para las ciudades.

30/09/2011 (13:18)

XAVIER COLÁS

 

Durante los últimos años hemos vivido con temor el día en el que nuestros padres nos agregarían como amigos a Facebook. No hallarían en ese contenedor social más que momentos furtivos, derivas inexplicadas, estados preocupantes y en algunos casos bastante puterío. Pero no se puede negar a un progenitor el paso a ese chamizo virtual, así que desde hace unos meses los tengo a ambos como friends.

 

Si hubiese escrito un diario no les hubiese dejado leerlo, pero en algún momento me he hecho casi tan viejo como ellos o tal vez un poco más. Lo pienso cuando los veo adentrarse por el bosque zalamero y tramposo de la corrala virtual igual que lo hice yo en mis tiempos mozos: la conversación que no prende en el chat, la vacilación en la foto de perfil, el reenvío masivo de hallazgos que son un déjà vu... Tras remontar el río del email, el Explorer o el Messenger, han ido a parar al océano azul de Facebook, lleno de peces y corrientes.

 

Y así es como les he visto estrenar perfil igual que ellos me vieron fascinarme con una bicicleta, un mapa o un intento de reputación. O simplemente cuando empecé a hablar. Me imagino que para ellos todo sucedió tan rápido como para mi: un día, tras meses de probaturas, mi padre actualizó su estado. Fue más que una frase, en ese momento lo descubrí poderoso y confiado al otro lado del ordenador, libre, sintiendo la brisa de los límites derrumbados, contemplando todos los ríos que quedan por cruzar. Como en El curioso caso de Benjamín Button, ellos y yo nos hemos encontrado en el punto medio. Para admirarnos de lo que hemos hecho y de lo que nos queda por vivir.

Han salido clavaditos a mi.

 

29/09/2011 (13:31)

ÓSCAR SÁEZ

 

Ya es otoño. Y además de celebrarse unas elecciones en las que Zapatero abandonará el poder y lo asumirá Rajoy, otro político con altura de miras capaz de decir que “España tiene españoles y eso es una cosa muy seria”, estos meses estarán marcados en Alcalá por su agenda cultural.

 

Llega el Mercado del Quijote, el Don Juan y el Festival de Cine, tres citas de primer orden; un oasis cultural en el desierto industrial en el que se ha convertido Alcalá y para el que ahora se busca suelo sin parar. La ciudad sucia y de espaldas al río, con casi 20.000 parados y desindustrializada, y con una universidad diluida cobra vida estos meses y nos muestra todo su potencial.

 

Aparecen por sus calles la locura de Don Quijote frente al realismo de Sancho Panza, la ingenuidad de Doña Inés y la vida en sorbos cortos a golpe de acción, para que Don Juan Tenorio nos vuelva a conquistar entre ripios amorosos y nos recuerde que Alcalá es una ciudad por la que merece la pena luchar, esperando que el reflejo del agua del oasis se convierta en realidad.

28/09/2011 (14:43)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

Hace unos meses, en esta misma columna, conté la increíble historia de  Miguel. Les refresco la memoria. Miguel era un tipo con el que coincidí al inicio de mi vida laboral y con el que me reencontré un día en plena calle tras un par de décadas. Era un friki que tras pasarse media vida enganchado a la última novedad tecnológica que caía a sus manos, desde su primer Spectrum, había dado un arriesgado paso adelante. Se había sometido a varias operaciones para implantarse en su cerebro todas las redes sociales habidas y por haber.

Mediante unos pequeños chips, colocados en el lugar oportuno del cerebro los mensajes de Twitter, Facebook o Tuenti circulaban con tanta rapidez por su cabeza que había logrado algo extraordinario: tener la capacidad de vivir la vida de los otros. Con tanto mensaje ya no hablaba de él. El inesperado reencuentro me dejó tan descolocado que desde entonces no dejé de preguntarme cómo era posible que andara por ahí un tipo con chips prodigiosos implantados en la cabeza. Eso alimentó mi curiosidad, lo que propició que siguiera sus tweets y que solicitara  su amistad en Facebook, aunque nunca intercambié con él mensaje alguno. Como voyeaur de las redes sociales me limité a prestar especial atención a sus comentarios. No se le escapaba nada de la actualidad. Era capaz de comentar los trending topic del día (los términos más repetidos en Twitter), de responder al comentario de cualquier hijo de vecino y opinar de todo.

Recuerdo, por ejemplo, cómo hablaba de la boda de la Duquesa de Alba, las andanzas de Justin Bieber o el fiestorro de la divorciada Jennifer López con la misma presteza que en asuntos como la ayuda de la Unión Europea a Grecia, la amenaza del Fondo Monetario Internacional de hacer una auditoría externa a la banca española, el fin de los toros en Cataluña, la creación de eurobonos o la crítica despiadada de Carlos Boyero a La piel que habito. Simplemente, Miguel tenía la necesidad de comentar toda la información que llegaba a su cerebro. Y era infinita. Hace unos días que Miguel murió. Estaba en una céntrica cafetería de la ciudad y se desplomó. Nunca más se despertó. Había caído fulminado. Los médicos que le atendieron sólo pudieron certificar su fallecimiento.

Tras el barullo que se armó en la cafetería fue trasladado al Instituto Anatómico Forense para practicarle la autopsia. El juez lo decidió así tras personarse en la cafetería para ordenar el levantamiento del cadáver. No las tenía todas consigo y quería saber las causas del repentino fallecimiento de aquel hombre. Junto a él encontraron una Blackberry y una Ipad de Apple, que seguían escupiendo mensajes e informaciones como si nada hubiera pasado. Unos días después del trágico suceso la autopsia determinó las causas del fallecimiento: un ictus cerebral por sobreabundancia de información.

27/09/2011 (11:19)

ALONSO GUERRERO

 

Parece que, desgraciadamente, en el futuro no se educará en valores, se enseñarán sólo valores. ¿Cuáles? He ahí la cuestión. El conocimiento está en vías de extinción, igual que la sensibilidad. Ni el uno ni la otra son útiles para contener la hipocresía que utiliza el poder político para abrirse camino. Hay ya demasiados indicios de cómo todo se quiere encomendar a la empresa, a los intereses económicos y a las clases que aspiran a ellos. Si la educación no es rentable, se elimina, o se transforma. Siguiendo este proceso, los valores pedagógicos dependerán del tipo de sociedad que la política, para su propio interés, quiera fundar. A la vista está.

 

¿Importa esto a alguien? Sin duda, no a los dirigentes que crean escuelas para que la juventud abrace valores exclusivamente religiosos, o partidistas, o se relacione sólo con los de su propia clase. Sin embargo, el problema en Madrid es que los impuestos de todos no sólo sufragan ese adoctrinamiento, sino los beneficios económicos de una serie cada vez más numerosa de garrapatas políticas, amigas del poder. Eso es lo que esconde la actual libertad de elección de centros: que no es libre. Se empieza a repartir el botín de la Educación Secundaria, algo que sería impensable si la Educación Secundaria tuviera como único propósito transmitir de forma desinteresada ideas sobre el mundo y la vida.

 

Scott Card, en un libro impecable, El juego de Ender, describe una educación que prepara a ciertos jóvenes para exterminar a otra civilización en una guerra. Ellos no lo saben, pero ese juego los instrumentaliza hasta transformarlos en soldados. ¿Pretende algo tan sesgado como eso la actual entrega de la enseñanza pública a manos privadas? Habría que preguntárselo a los políticos, a los empresarios corporativos, a la iglesia. Se criticó, con razón, la asignatura de Educación para la Ciudadanía. ¿Acaso es distinto el móvil de esta educación clasista que quiere instaurar la Comunidad de Madrid? Demasiadas mentiras, demasiada difamación para que no lo pensemos. Espero que podamos seguir enseñando los textos de Cervantes, y no nos los cambien por los discursos sórdidos de Escrivá de Balaguer.

26/09/2011 (09:38)

PEDRO P. HINOJOS

 

Alcalá y Alcorcón no son, según se mire, tan diferentes. Les unen parecidos también con Fuenlabrada, Alcobendas, Móstoles, Torrejón o, pongamos, las afueras de Villaviciosa de Odón. Que se lo digan a aquel tipo que cierta tarde puso rumbo desde su oficina en el centro de Madrid a su casa, en una colmena de adosados de la corona de la capital. Entre el atasco en la autovía, el cansancio y la cháchara cansina de la radio debió despistarse, porque no encontró su casa en la urbanización. Tras circular completamente extraviado durante horas, comprobó que había ido a parar a otro municipio… pero a una urbanización exactamente igual a la suya. Al menos eso, con más o menos detalles, se cuenta en una leyenda urbana, que como todos los relatos orales de esta especie resultan tan kafkianos que podrían ser perfectamente reales.

 

Son los nuevos ensanches, las barriadas de ladrillo emergidas como/entre burbujas en los últimos lustros, los que han unificado los arrabales capitalinos, cada vez más cerca de convertirse en una suerte de Gran Madrid. Y con ese cinturón impersonal de calles solitarias, cadenas de unifamiliares y colonias aisladas por setos impenetrables, son las ciudades de más tradición, como la nuestra, quienes más tienen que perder. O así debería ser, al menos, por aquello de que las urbes históricas deberían guardar sus esencias centenarias. Aunque hay que reconocer que no es fácil conjugar esa aspiración, ese deber, con el progreso y las demandas de vivienda de las nuevas generaciones de vecinos y de los promotores inmobiliarios. Espartales, el Ensanche o La Garena son, por esta cruel paradoja urbanística, barrios tan alcalaínos como, digamos,  los nuevos barrios alcorconeros. ¿O sería al revés?

23/09/2011 (13:14)

XAVIER COLÁS


Los niños no vienen de París, pero parece que los recortes llegan made in Berlín. Los indignados le han devuelto al Papa, con algo de bordería pero menor derramamiento de sangre, la barbacoa eclesial que se hizo con infieles y brujas cuando la verdad era herejía. Y Berlín le ha prestado las cenizas que vistió tras la guerra a las economías de medio mundo.

 

No hay muertos en esta contienda entre lo que somos y lo que debemos, pero las enfermerías de campaña no pueden con tantos heridos. Sólo somos ricos en lugares comunes: que si hay que apretarse el cinturón, que si no queda otra, que si hay que recortar en todo menos en lo social. Éste último tópico es el que me hace retorcer el colmillo. Cualquiera que haya echado un vistazo a los presupuestos se habrá dado cuenta de que las pensiones, la educación y la sanidad son las partidas más grandes. 


¿Hacen falta tantas televisiones locales, provinciales, regionales, pagadas con los impuestos? No. ¿Necesita un Consejo Económico y Social cada comunidad autónoma? No. Pero parece demasiado bonito para ser verdad que baste con ofrecer en sacrificio al hombre del telediario y a los liberados que lo ven desde el bar, junto con los dinosaurios que se sedimentan en los pliegues del sistema para asesorar.   


Me suena todo a lo de adelgazar sin pasar hambre y aprender inglés sin estudiar. Pero con la diferencia de que esto no es un buen propósito del que nos podamos olvidar. Lo más caro de la tienda somos nosotros. Si estar sano, tener cultura y morir bien fuese barato lo habríamos inventado antes que la pólvora.

22/09/2011 (11:00)

ALONSO GUERRERO

 

La demanda educativa que se está desarrollando en Madrid esta semana es un adelanto de lo que nos aguarda. Existen muchas formas de no ver la realidad, pero quizá la política sea la más sorda y la más ciega. Hemos visto cómo ni Aguirre, ni su Gabinete, ni sus periódicos, ni sus cadenas televisivas se han enterado de lo ocurrido, ni han querido enterarse. Si admitimos, sólo como hipótesis, que la Presidenta quiera saldar, malvender, destripar la enseñanza pública por principio, ¿no les parece que sería mejor decirlo, y punto? ¿No sobran ciertas mentiras, por ser ya demasiado flagrantes? ¿Es esa la piedra en la que va a apoyarse Aguirre para gobernar?


No sé qué porcentaje de lo instruido para la Enseñanza Secundaria este curso es ilegal, ni si lo son muchas de las condiciones que impone la enseñanza concertada, pero estoy seguro de que ningún inspector de educación tomará cartas en el asunto. Señores, la igualdad de oportunidades se extingue, como el lince. Decir esto en un país democrático es tremendamente desalentador. En las huelgas y manifestaciones que se han realizado en los últimos días a favor de la enseñanza pública ha habido decenas de miles de profesores, de padres, de alumnos... Es vergonzosa la forma en que han sido archivados en la categoría de ceros a la izquierda. El tema de las dos horas, el del ahorro para sostener el bilingüismo, que no interesa más que a los iluminados que lo están metiendo a presión; el del plan Refuerza, que supone una privatización del apoyo educativo que llevaban a cabo los profesores interinos; el de la politización de este movimiento de protesta. Cuando se cometen errores, politizarlos es lo mejor que puede hacer Aguirre para no tener que rendir cuentas de ellos. Nos pide un esfuerzo, pero no el verdaderamente necesario: el de aguantarnos y no vomitar ante la lacra de esta política.

 

Lo único que tienen Aguirre y Figar en la cabeza es, sin duda, convertir la enseñanza pública en una perrera. Sólo habrá que echar bolitas de Whiskas en el comedero. Los pobres sólo se merecen pienso compuesto.

20/09/2011 (17:08)

ÓSCAR SÁEZ

 

Una vez visto todo sobre Chuck Norris, ya puedo afrontar esta columna sin sonreír, con la seriedad que me pedía un edil de UPyD al hablar de la rebaja del 20% de las retribuciones de los políticos. En su propuesta, sugieren aplicar sueldos ‘sensatos’ en el Ayuntamiento. Ahora el portavoz cobra 85.000 euros y 65.000 el concejal raso y pretenden cobrar 64.000 y 54.000 respectivamente. Imposible criticarlo.

 

Pero, puestos a convertirse en los adalides de la regeneración democrática, ¿no sería mejor que se rebajaran un 50% y no un 20?, ¿sería una  insensatez que cobraran 42.500 y 32.500 euros anuales? Mi reflexión quizás sea poco seria, pero a su iniciativa facilona le sobra demagogia.

 

Se ahorraría la ‘friolera' de 1,5 millones por legislatura en un presupuesto total de 800, toca la epidermis cuando la crisis económica precisa operar a corazón abierto y te otorga una falsa moralidad, cuando no se debe confundir el valor con el precio.

 

Valoremos a los concejales por su gestión, no por su sueldo, porque en política los salarios no son los que resultan caros, sino sus decisiones, que pueden ser ruinosas.

19/09/2011 (10:51)

PEDRO P. HINOJOS

 

Lo que quedó del puente viejo del Zulema tras la explosión del polvorín en 1947 va a tener, al fin, nuevo uso. Los recios tajamares que algunas guías atribuyen a una construcción romana, si bien los orígenes hay que buscarlos por el otoño de la Edad Media, servirán ahora de pilares para una pasarela peatonal de diseño largamente esperada por vecinos andarines.

 

Pero al Gobierno local le ha salido también para este rato la verruga de la protesta de los ecologistas, que ven en este proyecto una nueva agresión al patrimonio histórico y artístico de la Ciudad Patrimonio; otro de esos ataques capaces de espantar a la Unesco, como la destrucción de los añosos molinos del Henares o el descuido del yacimiento calcolítico de La Esgaravita. Desde el Ayuntamiento ponen cara de estar escuchando disparates, aseguran que la Unesco está conforme con lo que se hace e incluso el alcalde se ha llegado a preguntar en voz alta qué hacen los ecologistas preocupándose por las piedras.

 

Así de puñetera es la ecología urbana. Y también la curiosidad de algunos vecinos. Que no falte, por lo demás. No estamos en un lugar ni en un momento propicios para interesarse por algo más que el propio trasero. Que el estado de nuestros añejos y maltratados pedruscos ocupe y preocupe a nuestros gobernantes y a parte de paisanaje es un lujo. A partir de ahí, sobran los discursos triunfalistas y los apocalípticos y falta un exigente término medio con entendimiento de todos. Por ejemplo, entre la ejemplar recuperación de la Complutum que se salvó de no acabar en los sótanos del barrio del Juncal; y el mural amarillo desgarrador de la Casa Tapón que, por suerte, ningún vecino ni comerciante ni tabernero del Casco Histórico se han atrevido a imitar. Porque de todo esto, y de dimes y diretes, ¿qué sabrá la venerable e inútil Unesco?

15/09/2011 (14:23)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Los nacionalistas, por lo menos los que habitan en esta península tan nuestra como suya, tienen la costumbre de enfadarse cuando se produce algún acontecimiento público sobre el que apenas, o nada, se ha consultado con ellos. Claro, forman parte del Estado y eso confiere alguna autoridad. Háblase de la reforma constitucional que se está tramitando para acortar el déficit de las cuentas públicas hasta un máximo de un 0,4% , que francamente no parece mucho. Los sindicalistas, los habituales del movimiento indignado, incluso las amas de casa y los parados de larga duración, se han sumado a las protestas de Durán Lleida, con gran celo y afán por denotar su actitud.

 

Por oposición, se habla sin acabar del escándalo con que se han encontrado los nuevos inquilinos de los despachos municipales, consistente en un descuadre desequilibrante de esas mismas magnitudes presupuestarias. Justamente lo que se pretende evitar con esa reforma del articulado constitucional. Esto es, que los distintos colectivos afectados por esa lacra son los mismos que parecen idénticamente afectados por las medidas que parecen evitar esa enfermedad política. Lo que llevaría a pensar que aquellas personas que no refrendan la gran alianza PP-PSOE en lo que equivale un gran pacto de Estado, en su vertiente constitucional, ahí queda eso, protestan por una cosa y por la contraria, otro juego de imposibles. Hay más, y es la perspectiva del tiempo. Los efectos de la novedad legislativa se verán en torno a 2020. Con muchas lluvias y sequías por medio. Joseph Pla, en su dietario El cuaderno gris, dice que “casi todas las cosas, vistas de cerca, son una mierda”.

14/09/2011 (14:16)

XAVIER COLÁS

Tengo una idea: hagamos un agujero y echemos allí toda la basura. Después lo tapamos, y así hasta el infinito. Resulta que la ideaca ya existe y crece cada año con el cómplice silencio de los mismos levantiscos que se rasgaron las vestiduras con la planta de plasma y que rechazarán cualquier otra alternativa.

Quieren quemar como a las brujas a cualquiera que hable de las cosas que se pueden hacer con la basura: no la podemos peinar y cocinarla tampoco. O la tratamos o la escondemos debajo de la alfombra de los Cerros. Los que piden consenso saben que quieren decir unanimidad, pero la más fea no puede bailar con todos porque no hay noche suficiente para tanto municipio supurando residuos día y noche.

Dejemos dormir el asunto, no más plantas de tratamiento, no más vertederos. ¿No más basura? Nadie hablará de ella. Sigue en su agujero, se monda con nosotros. Poderosa, inmortal, temida. Falta sólo Oliver Twist para rematar el cuadro.

13/09/2011 (17:01)

ALONSO GUERRERO

 

La presidenta Aguirre presume de ser liberal. Si miramos la educación que está imponiendo en Madrid,  su liberalismo tiene el mismo contacto con la sociedad que el aparcacoches del Ritz. En Madrid había una educación igualitaria, de calidad, laica y gratuita, y Aguirre está convirtiéndola en un negocio, o en el catecismo. En una carta enviada a los docentes de la enseñanza pública explica que hay que recortar gastos y que tendremos que trabajar más, pero no aclara por qué mientras se convierte en asistencial a la educación pública, la concertada sigue recibiendo todos los fondos que necesita. ¿Qué modelo de sociedad quiere la Sra. Aguirre? Si la educación está para dar oportunidades a quienes no las tienen, aquí sólo se ocultan los andamios de la segregación, los muros de un guetto. ¿Cómo educar, a partir de ahora, con más trabajo y menos medios? El faraón ordena que hagamos los ladrillos sin paja, pero ante las protestas por estos recortes que entrañan un desmantelamiento programado, la Comunidad no ha planteado un diálogo, sino –¿pueden creerlo?– una campaña de difamación contra los que trabajan para ella. El plan consiste en poner a la opinión pública en contra de los que enseñan. Ello, sin duda, demuestra que la carta de la Sra. Aguirre no era demasiado sincera, ni tampoco su deseo de reivindicar socialmente a los docentes, aunque sea con cartelitos, a los que ahora tacha de vagos. 


Desde luego, puedo imaginar las razones por las que algunos colegas de la concertada hayan irrumpido en esta campaña como colaboracionistas de la Consejería, pero insisto en que la educación pública está para compensar las desigualdades de los que no pueden pagar las cantidades que piden muchos empresarios a cambio de una educación mantenida con el dinero de los impuestos. 


Las condiciones de la educación pública son insostenibles como elementos de una contabilidad, pero esto es lo que hay en la cabeza de los que dirigen Madrid. La educación de los menos favorecidos, la igualdad de oportunidades no les importa. No le encuentran sentido, y saben que sólo hay dos formas de acabar con ella: matándola de inanición, o privatizándola. El origen de esta política en Madrid es el vulgar clasismo, el clasismo ramplón...


Al parecer, los que mandan no comprenden que se ha de enseñar a fondo perdido. Como negocio, la educación pública es para ellos ruinosa. Como principio, repugnante. ¿Se entendería que los empleados de la empresa de coches Seat, por ejemplo, se pusiesen en huelga porque sus directivos no aplican controles de calidad al producto que fabrican? Eso es lo que está pasando aquí. Los docentes de la pública son incómodos, como La loca de Chaillot. Durante años, Aguirre ha ido restando poder de decisión a los claustros de profesores. Ya apenas participamos en la profesión que hemos elegido. De hecho, tengo la certeza de que ninguno de esos claustros suscribiría los principios educativos que marca la política regional.


El problema no es sólo impartir 2 horas más. El problema es que los de arriba utilicen las protestas por ese incremento de horario para tapar el cambio de modelo educativo que están perpetrando. En el fondo, las diferencias son irreconciliables y la Sra. Aguirre debería poner sus ojos en Finlandia, donde la enseñanza es enteramente pública y saca mejores notas en el PISA que Inglaterra, el país europeo que más discrimina por razones económicas. La copia del sistema anglosajón terminará devolviéndonos a las miserias del Madrid galdosiano. Aquí necesitamos una educación con todos los medios necesarios al servicio de todos, aunque haya que restarlo de la televisión autonómica y del ventajoso trato fiscal a las familias pudientes por matricular a sus hijos en escuelas e institutos donde otras, más desfavorecidas, no pueden llevarlos. Los docentes estamos ya hartos de enseñar contra los impedimentos impuestos por la política. En esta Comunidad la cleptocracia no quiere que eduquemos, sólo que entremos al aula maniatados por las carencias. La Consejería gestiona la educación pública, pero no la comprende. La educación pública ha sido, precisamente, una barricada contra los políticos levantada desde el comienzo de la reforma educativa. 


Sería inútil, con estos presupuestos, hablar de calidad en la enseñanza. La Comunidad de Madrid nunca ha querido potenciarla, porque si fuera así cualquier maestro, cualquier profesor de instituto le diría cómo. El verdadero problema que tienen es cómo deshacerse de un colectivo no instrumentalizado, el de los docentes de la pública. Acabar con ese colectivo, minimizarlo, anularlo sin que parezca que todo lo demás va a derrumbarse detrás es difícil, pero sigue constituyendo un objetivo ideológico. Cuando veo a la Sra. Figar poniendo la primera piedra de un colegio sólo me asalta la duda de si  acabará en manos del Opus o de la empresa de limpieza EULEN, como ocurrió con el colegio Platero, en Meco. No creo que ganar unas elecciones dé legitimidad para hacer eso.


Lo que está haciendo Aguirre en Madrid ya lo hizo Pinochet en Chile: privatizar la enseñanza media y la superior, dárselas a los empresarios y a la iglesia. Durante cuarenta años sólo han tenido acceso a un sucedáneo de cultura los que podían pagarlo. Ahora estamos presenciando, en las actuales revueltas estudiantiles, los frutos de esa depravación. Sería deseable, pues, que Madrid renunciara a sus competencias educativas y las devolviera al Gobierno Central, fuera del partido que fuese. Ganaríamos casi todos.

12/09/2011 (14:39)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Nouriel Roubini, el gurú económico norteamericano de origen turco que predijo la Gran Recesión –sin que le hicieran mucho caso, al menos por estos lares–, no puede ser más claro sobre lo que se nos viene encima. “España está al borde del precipicio y con los pies colgando”, sostenía recientemente en una entrevista publicada en el diario ABC. Todavía no me he recuperado de sus palabras y de su diagnóstico de la economía mundial. Y lo que es peor, cuando me levanto a diario y repaso los titulares de las primeras planas de los periódicos no encuentro ni un sólo motivo para no pensar más que en un sálvese quien pueda. Por la falta de confianza que generamos en los mercados internacionales, con una economía estancada sin atisbos de crecimiento y un paro descomunal estoy por encomendarme al primer santo que se cruce por mi camino para que, al menos, me deje como estoy. Hace cuatro años hubo elecciones generales y desde entonces poco se ha avanzado.

 

De hecho, tras las elecciones se hicieron más profundas las heridas en la economía española porque en lugar de actuar, los comicios sólo sirvieron para prolongar una profunda crisis económica. Ahora estamos más cerca de Grecia que de Alemania, porque las medidas se han tomado a destiempo y porque, una vez más, los intereses partidistas han prevalecido sobre las necesidades reales de un país que juega en el borde del abismo. Y la pregunta es muy sencilla: ¿Cómo se puede mantener un Estado del Bienestar si no hay ingresos suficientes para ello? Ahora que los diputados y senadores se han atrevido a mostrar lo que hay en su colada, en eso que llaman ejercicio de transparencia, tampoco estaría mal que en aras a la responsabilidad actúen con sentido de Estado.

 

Nadie discute que sus señorías tengan un sueldo digno, que estén bien pagados o que tengan dos casas, una moto y una deuda hipotecaria, pero tampoco es discutible que se les exija algo más que criterios partidistas y cálculos electorales para salir de este atolladero. No niego que tenga su morbo descubrir que Elena Salgado posea un apartamento en los Alpes o que Zapatero disponga de una parcela en León, pero puestos a sincerarse tiene más interés un buen libro de memorias de los políticos y estadistas que han partido el bacalao en los momentos más difíciles que airear su patrimonio. Pero aquí es cuestión de tiempo y habrá que esperar algún tiempo para leer las memorias de Angela Merkel... Por ahora hay que conformarse con las memorias de María San Gil, Tony Blair o George Bush, por ejemplo.

 

Como declaración de intenciones reconozco que si España no termina como Grecia, me gustaría leer dentro de unos años las memorias del político capaz de meter mano al modelo territorial español, al sistema financiero y al mercado laboral. Tal vez algún día lleguen esas memorias a mis manos. Será el síntoma de que España ha dejado de estar con los pies colgando al borde del precipicio a verlas venir. Si no es así, puede que el país haya petao, incapaz de pagar salarios y pensiones como puede suceder en octubre en Grecia. Y también puede ser que para ese futuro a medio plazo las prioridades sean otras y que ya no me dé ni para comprar un libro de memorias, de poemas o de lo que sea.

 

8/09/2011 (17:16)

PEDRO P. HINOJOS

 

Poder ver una película en un cine comienza a ser tan difícil como comprar un periódico en un quiosco. O ya lo es. Cosas de la corriente comercial, cultural y tecnológica que nos lleva y de la que no sabemos a qué orilla nos arrojará ni con cuántos harapos encima. En Alcalá, como nos sucede demasiado a menudo cuando se trata de malos tragos, estamos aventajados en esta indigencia.

 

El multicines encajonado entre el apeadero del Campus y la A-2 es lo que ha quedado tras el penoso naufragio de una armada, que cuenta con algunos pecios de uso ocasional, como el Teatro Cervantes o los Cisneros; estos últimos, recuérdese, reabiertos como caserón multiocio tras el espantajo de su posible transformación en el ‘megabazar' más céntrico de Alcalá. Y para que la ironía, el absurdo y el desencanto no decaigan, ahí sigue adelante el Festival de Cine de Alcalá sin salas donde proyectar cortometrajes que ni antes ni ahora se han visto en pantalla grande. ¿Quién estaría dispuesto a sostenerlo si, un poner, el Ayuntamiento decidiera desviar la inversión que le dedica a pagar a proveedores y la Comunidad de Madrid hiciera lo propio con la suya para contratar un puñado de interinos? Para broche, el lema institucional de que ésta es una ciudad de autores, de letras y de artes.

 

Viendo cómo mejoran primavera a primavera las cosechas silvestres de estramonio en nuestro solar, la cantinela suena y resuena a broma de mal gusto. Aunque peor sería que dejara eco de panteón y epitafio. A tanto no se ha llegado aún, pero todo puede andarse. Y ya sabemos que por aquí, en tales lances, se suele peregrinar que da gusto. Resistirse a un destino tan gris y mediocre para el lugar que habitamos es un reto colectivo de los grandes. A ver si nos sorprendemos.

7/09/2011 (19:52)

XAVIER COLÁS

 

Ya he dicho alguna vez que cuando el centroderecha se autodenomina liberal sólo me los imagino jincando en grupo. Lo de emular a Montesquieu, John Locke, David Ricardo o John Stuart Mill queda desmentido desde el mismo momento que juran el cargo y repiten, con mejor gusto, los desatinos de amiguismo, fulanismo y demás espantajería representativa. Pasa lo mismo con la sedicente izquierda, dispuesta a proteger a los débiles siempre y cuando sus dogmas no salgan zaheridos en el innoble arte de convertir las aspiraciones de libro en realidades callejeras.

Alcalá se está desvencijando porque ya tiene más locales en alquiler que tesoros platerescos. En los ochenta la inmigración interior iba a pasear a los nuevos barrios de chalés porque les recordaba a su pueblo. Ahora los que llegaron del este de Europa ponen los pies en polvorosa abandonando una ciudad que se parece más a la que dejaron atrás que a la que deben volver. Nos ha nevado encima la glasnost, la transparencia, que ha dejado entrever las miserias del sistema. El paisanaje, que blasfemaba contra la fea peseta pero llegó a soñar con multiplicarla, se ha quedado patidifuso como en aquel chiste ruso de dos moscovitas que se encuentran por la calle tras desaparecer la URSS.

    –¡Mijail! ¿Has visto? Todo lo que nos dijeron del comunismo era mentira.
    –Sí. ¿Y sabes qué es lo peor? Que lo que nos contaron del capitalismo resulta que es verdad.


España tiene un cuerpo de parados tan abultado que sólo hace falta un Francisco Pizarro que se ponga al frente para conquistar algún subcontinente. Es una legión que no está famélica porque vive empotrada en casa de los padres o conjurando los meses con trabajos de sobaquini, currando por la izquierda, como dicen los rusos. 


En Alcalá ha habido una desamortización ejecutada por la maldita mano invisible del mercado de la que hablaba  Adam Smith: había que ponerle unos cascabeles para la próxima vez. Resultado: no hay donde caerse muerto. Los baretos tienen la misma esperanza de vida que los niños extremeños del siglo XIX. Me deprimen los carteles de se vende o se alquila, pero a lo que tengo miedo es al día en que alguien empiece a escribir sobre los mismos: "Sabía que no funcionaría". Será un arranque de humor negro como el de aquel genial epitafio de una tumba que rezaba: "¡Os dije que estaba enfermo!"


El PP se alimenta de parados y a los paisanos les da asco lo que votaron en 2008, suena a derrumbe de un imperio y sólo hace falta un corifeo que se levante y clame que la situación se ha degradado tanto que "ya no somos capaces de sufrir nuestros males pero tampoco de soportar sus remedios". Sancho Panza, en nuestro velatorio, hubiese dicho: "Yo tenía razón". Pero ni él sabe ya labrar la tierra.

Bartolo y Javier antes cuestionarán la monarquía que el modelo de Ferias. Les tienen cogidos por los cataplines entre un lobby que cabe entero en la Isla del Colegio. Si no viene a cantarnos por la pati un discípulo de Paco Martínez Soria y se cierra el grifo a despendole subvencionado y bañado en licores puede ocurrir que se despierte el regidor de turno con una cabeza de caballo, o de cartel, cortada y sangrante oculta entre las sábanas. No hay salida, porque incluso el que esté en retirada querrá que herede alguno de sus bellos concejales, y es normal. Si la cosa se deja estar los problemas de la Feria serán culpa de la Feria, pero si se cambian las cosas... la discordia y los dolores de muelas impostados recaerán sobre el alcalde. Igual que con la peatonalización. Dejemos pues que el abuelo fume ocho paquetes y que la tos se lo vaya comiendo por los pies: peor que perderle sería aguantar sus protestas.


Hay barra libre pues. Puedes ir sin entrada a un concierto o pagar por el sarao sin acudir al mismo: bueno sería reservar a la fritanga una casilla en la factura del IBI, igual que Rouco tiene la suya en la de la Renta.  El mini-Faluya del Ferial tiene sucursal etílica en la plaza de la Juventud, y entre todos tienen al demonio dando golpes en el techo porque en el Purgatorio están que trinan con esta competencia desleal. Aquí es una ruina hasta vender pan, pero te regalan pasteles.

6/09/2011 (11:27)

ÓSCAR SÁEZ

 

Bueno, pues ya estamos de vuelta. Parece que era ayer cuando estábamos en agosto. Tras acudir preocupado al médico para ver si tengo alzheimer porque he olvidado las vacaciones de un plumazo nada más pisar la puerta de la redacción, me he comprado el nuevo baby y una mochila cargada con más promesas que Rubalcaba. Como remedios para reducir el estrés, el colesterol, los triglicéridos y esa absurda manía del mundo occidental llamada rutina y que nos comienza a invadir cuando se apagan los fuegos artificiales de las Fiestas, ya tengo miradas cinco academias de inglés, tres gimnasios para resurgir como el Ave Fénix tras este saco de michelines bajo el que me he escondido, dejaré de fumar y eso que no lo hago, y me apuntaré a bailes de salón aunque mis aspiraciones como pato reconocido no son las de interpretar El lago de los cisnes


Así aquí estamos de nuevo. Por lo visto, la crisis no se ha marchado de vacaciones y aunque tiene mala fama, está explotada la pobre. La crisis sigue echando horas extra y ha subido el transporte, ese que no usan nuestros representantes públicos ni tampoco las mujeres rimbombantes de peluquería. Viajan estudiantes con sueños y padres con sueño para que la pesadilla del presente no afecte al futuro de sus hijos, mientras Rajoy sigue dormido y Rubalcaba no sepa mantenerse despierto.


P.D. Y aquí les dejo un chiste más malo que la crisis:
–¿Por qué los mosquitos usan preservativo?
–Por si las moscas.

5/09/2011 (09:15)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Hace unos días que lo bueno se acabó. Las vacaciones de verano ya forman parte del pasado y ya no evocan más que un sustantivo denominado nostalgia. Con el fin de agosto llegó la hora de hacer las maletas para volver a la rutina diaria. Entre la ropa, los zapatos, los calzoncillos, las chanclas y el tubo de bucear hemos tenido que hacer hueco entre el equipaje a la reforma constitucional. No es de extrañar porque lo habitual es que a la vuelta el equipaje sea más abultado.

 

La cosa es que esta reforma ha sido tan veraniega como una partida de mus con los colegas o deleitarse con un helado de leche merengada al borde del mar. Sin embargo, más que la reforma de la Carta Magna, tan intocable hasta que los que nos prestan dinero nos han dicho que no van a aflojar la cartera si no dejamos de gastar y hacemos lo que nos dicen, lo que más me ha sorprendido es descubrir que en Australia es donde mejor se vive.  Uno, que en la maleta también hizo hueco a la letanía de los paisanos del pueblo ahora se queda descolocado. Esa letanía consiste en que a diario oía eso de “no sé cómo puedes vivir en Madrid, si no hay nada como el pueblo”.

 

No hay paisano que no piense que su pueblo es el mejor, da igual que sean cuatro casas en medio de un secarral o un paraíso natural en el que un día plantas tomates y otro limones con la seguridad de que la boca se te va a hacer agua. Tampoco se lo discutiría nunca. Sin embargo, lo que me hace preguntarme si otra vida es posible es la lectura del informe de Economist  Intelligence Unit sobre las mejores ciudades del mundo para vivir. Resulta que las ciudades australianas y canadienses copan el top ten de urbes para vivir como Dios manda. Uno, que sigue con indisimulado fervor todo tipo de estudios que superpoblan Internet, con un apasionamiento directamente proporcional al escepticismo que me genera su rigor científico, se queda más tranquilo al saber que Trípoli no es una de las mejores opciones para mudarse a un residencial con piscina y seguridad las 24 horas. No sé si para llegar a esta conclusión hay que hacer un sesudo estudio acompañado de un brainstorming, miles de entrevistas en diferentes idiomas y un sondeo con un margen de error mínimo. Además, como soy un poco puñetero me pregunto si es más fácil medir la satisfacción de la ciudad en la que vives o justificar la imposición de tasas. La cuestión es que la lista la cierra Harare (Zimbabue), que supongo que será un infierno, peor que Tripoli aún, y dudo que nadie esté pensando en instalarse allí para empezar una nueva vida. Sin embargo, después de que Gallardón te casque la primera multa de tráfico nada más llegar a Madrid por su indisimulado afán recaudador, lo que era una letanía de verano se convierte en un anhelo. Será que en el pueblo o en Melbourne se vive mejor...

1/09/2011 (18:33)

ALONSO GUERRERO

 

El veraneo del español medio se está convirtiendo, año tras año, en un sueño agitado del que despierta, como Gregorio Samsa, convertido en un monstruoso bicho. Salimos de vacaciones en busca de la más absoluta indolencia, del olvido a todo trapo, pero al volver al trabajo hallamos que los políticos han cambiado el país y nos han vaciado el piso, con el pretexto de que es necesario pagar todo lo que ellos firmaron. No se trata ya de la Constitución. Que la cuelguen en la alcayata del retrete, para lo que sirve... La Constitución importa un carajo, sobre todo a ellos. Los políticos que la hicieron, encerrados en el parador de Gredos como personajes de Saló o los 120 días de Sodoma, estuvieron muy por debajo de lo que precisaba el pueblo que los había elegido. Ahora no se trata de la Constitución, sino de llevar a la gente en trenes de ganado hacia un Auschwitz de pequeños y grandes terrores económicos. El trabajo os hará libres.

 

En la Comunidad de Madrid, todo se hace a traición. La Sanidad y la Educación públicas (sólo las públicas) se extinguen o se venden por piezas. Como en la vieja tradición centroeuropea, las brujas y los demonios entran y salen por las puertas traseras de la Asamblea y vuelven el mundo del revés. La noche de Walpurgis. Las mentiras que antes servían para ganar votos son ya más claramente votos que sustentan mentiras. El día de la lechuza, que diría Sciascia. Salimos del estramonio socialista y nos enteramos, tras una noche loca, loca, de que hemos avalado con nuestra firma las hipotecas subprime de EE.UU., la compra del Partenón, las fiestas bunga-bunga de Berlusconi y el paso por Tiffany’s de Bernard Madoff.

 

Que nadie piense que va a enterarse de lo que ocurre. Los trabajadores pueden hacer frente a las deudas que han contraído, pero no si mientras mueren de pie, en lugar de vivir arrodillados, los políticos le pasan el cepillo de la macroeconomía. El otoño, más que caliente, se presenta intolerable. El despotismo democrático que se nos avecina comienza por Madrid. La austeridad es otra mentira. Todo es ideología.

29/08/2011 (16:35)

PEDRO P. HINOJOS

 

Igual que la cuarta guerra mundial se librará con palos y piedras, según el vaticinio de Einstein, el fútbol de masas quedará reducido a pelotas de trapo y campos de tierra más pronto que tarde. Hasta los cronistas menos agoreros así lo creen, después del primer fin de semana de liga con los partidos escalonados desde el viernes por la tarde hasta la noche del lunes y el portazo a los periodistas de radio en los estadios.

 

 

Son, en efecto, tiempos raros. Incluso algo apocalípticos, observando los monstruos que produce el desesperado maridaje entre las televisiones y los clubes de fútbol. Las tertulias de vena hinchada y verdulera a la medianoche se han convertido en el último hallazgo de la telebasura. Al igual que las retransmisiones a deshora, como ese Alcalá-Sanse mortecino y achicharrado por el sol de mediodía, pasado a la fresca del final de la tarde en el segundo canal autonómico el pasado domingo.

 

La consigna es exprimir el fútbol, su audiencia y su negocio al límite, hasta tratar de transformarlo en un espectáculo solo para el solaz de los más forrados del lugar. Pero es un intento vano. La ruina y las deudas de los clubes han abierto pozos que no se colmatarían ni con los billetes de 500 convertidos en piedras de escollera. Y la multitud le profesa un apego demasiado grande a este juego como para dejar que se lo arrebaten unos cuantos mercaderes. El pirateo por Internet de la señal codificada de los partidos está tan a la orden del día, como lo está la pachanga improvisada en cualquier rincón. Y ni montándoselo a lo SGAE se logrará poner puertas al campo a este gol regañao universal.

 

Nada tienen que temer los gurús futboleros ni los comunicadores radiofónicos reconvertidos por unos días en catedráticos de derecho constitucional y legislación comparada. Además, el fútbol de palos y piedras lleva ya con nosotros mucho tiempo. El Messi o el Cristiano Ronaldo de pasado mañana corre malnutrido y descalzo entre el polvo tras de algo parecido a un balón junto a decenas de millones de iguales por las villas miseria, las favelas o los bidonvilles del mundo pobre. O sea, la parte más grande del mapamundi.

24/08/2011 (10:57)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Alfredo, Rubalcaba, R o como quieran que le llamen los publicistas ya no es un sprinter. Ahora ha cambiado la explosividad de los cien metros por el medio fondo y la vida interior. Será por los años o por lo que sea, y se nota. Con la cita con las urnas a la vuelta de la esquina el candidato socialista a la presidencia del Gobierno ha aparcado las vacaciones para mejor momento y se aplica en los atriles mediáticos. Ahora se dedica a impartir docencia, de un sitio a otro, con su peculiar santisima trinidad: escuchar, hacer, explicar. A la espera de la conferencia política de septiembre, en la que el PSOE dará forma a las propuestas que incluirá en su programa electoral, Rubalcaba es otro.

 

Ya no se aferra a los tacos de salida con fuerza, ni mira la meta con firmeza, ni aprieta los dientes para correr 100 metros en poco más de 10 segundos. En su campaña, o precampaña todo está medido y cuidado. El otro día, mientras esperaba que me sirvieran un tinto de verano en un chiringuito playero le pude ver en la tele en plena actuación. La televisión no tenía sonido, pero me quedé un rato absorto, observando sus pausados movimientos en una rueda de prensa.

 

La falta de sonido estimula la imaginación y por un momento me imaginé que los periodistas que le acompañaban le interpelaban sobre si hay vida más allá de la Tierra al tiempo que anunciaba una inversión sin límites en terapias alternativas. Sus labios se movían de manera acompasada, las expresivas manos transmitían sobriedad, estaba de pie, parapetado detrás de un atril, y en la pantalla de la tele se podía leer su triple lema de precampaña. Irradiaba paz y tranquilidad, como un gurú del alma que invita a bucear en la vida interior. Por momentos, pensé que el ocaso de sol veraniego iba a ser distinto, que el realizador iba a mostrar en la pantalla una cita de Tagore usada por Rubalcaba para reconciliar mi vida interior a través de los siete centros de energía que constituyen los chacras.

 

La puesta en escena de la precampaña del candidato socialista nada tiene que ver con la de épocas pasadas y campañas anteriores. Ha optado por un método didáctico y sosegado para explicar sus propuestas electorales. Su tono es tal, que sin sonido en la tele, parece que invita a la relajación y las terapias naturales para afrontar los avatares diarios. Lo malo es que esa ensoñación sólo duró hasta que la camarera vino con el tinto de verano y me bajó a la realidad de sopetón:“Estos políticos mienten más que hablan, ahora resulta que éste acaba de llegar aquí y que no lleva varios años gobernando”. Fue entonces cuando pedí otro tinto de verano y que pusiera la MTV.

9/08/2011 (11:40)

XAVIER COLÁS

Dicen que hablar en inglés es fácil, pero lo difícil es que te entiendan. Hace unos días me topé en Londres con un aparejador español de 30 años despachando sandwiches al otro lado de la barra en la zona de Holborn. "Llevo dos semanas, y me quedo hasta que encuentre algo de lo mio", resumía con una mezcla de resignación y desafío en su rostro. De su solapa colgaba una chapa con un nombre: Federico. Lo 'suyo', como lo de mucha gente, está muy parado. La construcción, tan intensiva a la hora de contratar, es destructiva a la hora de despedir. Allá donde hubo solares sitiados por las grúas ahora hay bolsas de paro e inmigrantes en fuga. Curiosamente todavía no nos aclaramos, y con medianía castellana renegamos de esos otros sectores que casi no generan empleo: como si, no suficientemente escarmentados por la canción triste de la paleta y el cemento, añorásemos el lejano latifundio o el recién aparcado andamio. Y vuelta a empezar, porque los bancos son malos, la energía a sueldo del gobierno, el coche eléctrico una mariconada, los medios una basura, la ropa una explotación de la infancia de ultramar, la universidad una reliquia, la tele un insulto, la política una mafia y hay mucha gente pegándose por la misma plaza en las oposiciones.

 

Si alguien hace dinero en el barrio arrugan el morro, si está en el paro arquean las cejas y asienten: el grito de 'árbol va' es una cantinela en nuestro bosque de almas tristes. Con empaque medieval, se mira hacia los validos de la partitocracia, el calvo y el de la barba, para ver quién fabricará más rápido esos ingenios filosofales que nos hacen falta: los puestos de trabajo. Y el uno y el otro se miden en justas de telediario como si el currele no lo creasen los que currelamos, como si se hiciese de una mezcla de confianza, prioridades, rezos, gasto público, mítines, subsecretarías, campañas publicitarias y todo ello sazonado de palabrería y fanfarria mitinera. Así, por un agujero, según entra el enésimo paquete de medidas en el horno y mientas se amasa el penúltimo plan contra la crisis, brotaría nuevecito un puesto de trabajo para el del noveno, otro para el del octavo, dos para los del séptimo, mientas del sexto para abajo calientan por la banda esperando a ver qué les toca. 
Su puta madre les va tocar, hablando en plata. Porque debemos la de Dios es Cristo, pero sobre todo porque prestar se ha convertido en la nueva piratería: sólo que los que navegan en barco ajeno son los asaltados, y los dueños de la cosa los asaltadores. Los mercados, como los dioses, andan agitados. Pero, igual que en Sodoma, los hombres empezaron por su cuenta cuando el mar todavía estaba en calma. 
Aunque todos aguantamos el mismo paisaje lunar y el mismo coro plañidero, no es lo mismo sentir el frío mientras sigues dando vueltas al circuito que soportarlo varado en una cuneta. La crisis no nos ha tocado igual a todos, muchos deseos se siguen concediendo, pero hay menos gente con la que brindar. Llega uno a casa con cara de superviviente y la casaca silbada por las balas, para que no se te pasen las ganas de pegar el pecho al suelo en la trinchera al día siguiente. 
A la hora de la cena suena un taladro de pontificaciones económicas y ve uno a los peces del acuario tomando nota, a las meninas de la postal asintiendo, al canario intentando meter baza. Este país entierra y desentierra a Marx toda las noches, lo acuesta con Adam Smith y los saca en procesión con el calvo de la lotería antes de que acaben las tertulias de la radio al abrirse la madrugada por esta meseta yerma. Somos una tierra de conejos, de leyendas, de valentía con los animales de cuadra y remilgos con el papel moneda. 
Dejo la lata de cocacola en el mostrador.
-Buena suerte, Federico.
-Normalmente me llamo Antonio, pero ésta era la chapa que había quedado libre.
Pues suerte a los dos. Al Antonio que busca su sitio bajo ese sol helado y al Federico que ha dejado la franquicia rumbo a "lo suyo" o por lo menos a un punto de engorde mejor. Un puestazo de esos que el tito Rubal o papá Mariano nos tejen por la noche para que con abracadabrante benevolencia la vida nos los regale y parezca que, como decía Menem, "estamos mal pero vamos bien". 
Si alguien hace dinero en el barrio arrugan el morro, si está en el paro arquean las cejas y asienten: el grito de 'árbol va' es una cantinela en nuestro bosque de almas tristes. Con empaque medieval, se mira hacia los validos de la partitocracia, el calvo y el de la barba, para ver quién fabricará más rápido esos ingenios filosofales que nos hacen falta: los puestos de trabajo. Y el uno y el otro se miden en justas de telediario como si el currele no lo creasen los que currelamos, como si se hiciese de una mezcla de confianza, prioridades, rezos, gasto público, mítines, subsecretarías, campañas publicitarias y todo ello sazonado de palabrería y fanfarria mitinera. Así, por un agujero, según entra el enésimo paquete de medidas en el horno y mientas se amasa el penúltimo plan contra la crisis, brotaría nuevecito un puesto de trabajo para el del noveno, otro para el del octavo, dos para los del séptimo, mientas del sexto para abajo calientan por la banda esperando a ver qué les toca. 

 
Su puta madre les va tocar, hablando en plata. Porque debemos la de Dios es Cristo, pero sobre todo porque prestar se ha convertido en la nueva piratería: sólo que los que navegan en barco ajeno son los asaltados, y los dueños de la cosa los asaltadores. Los mercados, como los dioses, andan agitados. Pero, igual que en Sodoma, los hombres empezaron por su cuenta cuando el mar todavía estaba en calma. 
Aunque todos aguantamos el mismo paisaje lunar y el mismo coro plañidero, no es lo mismo sentir el frío mientras sigues dando vueltas al circuito que soportarlo varado en una cuneta. La crisis no nos ha tocado igual a todos, muchos deseos se siguen concediendo, pero hay menos gente con la que brindar. Llega uno a casa con cara de superviviente y la casaca silbada por las balas, para que no se te pasen las ganas de pegar el pecho al suelo en la trinchera al día siguiente. 


A la hora de la cena suena un taladro de pontificaciones económicas y ve uno a los peces del acuario tomando nota, a las meninas de la postal asintiendo, al canario intentando meter baza. Este país entierra y desentierra a Marx toda las noches, lo acuesta con Adam Smith y los saca en procesión con el calvo de la lotería antes de que acaben las tertulias de la radio al abrirse la madrugada por esta meseta yerma. Somos una tierra de conejos, de leyendas, de valentía con los animales de cuadra y remilgos con el papel moneda. 


Dejo la lata de cocacola en el mostrador.
-Buena suerte, Federico.
-Normalmente me llamo Antonio, pero ésta era la chapa que había quedado libre.

Pues suerte a los dos. Al Antonio que busca su sitio bajo ese sol helado y al Federico que ha dejado la franquicia rumbo a "lo suyo" o por lo menos a un punto de engorde mejor. Un puestazo de esos que el tito Rubal o papá Mariano nos tejen por la noche para que con abracadabrante benevolencia la vida nos los regale y parezca que, como decía Menem, "estamos mal pero vamos bien". 

 

 

28/07/2011 (17:56)

XAVIER COLÁS

 

Si al cabo de la vida ni matas ni te matan es porque te ha faltado tiempo sobre el planeta. Si no, al tiempo. Goytisolo cantó en Palabras para Julia lo poco que abultamos por dentro:


...Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno,
son como polvo, no son nada...


Pero cuando se juntan por países, se hermanan por razas, se intentan arracimar en géneros, se enrocan en castas, se apiñan en creencias... unos y otros valen más que otros y unos. Y así se inventan los pueblos elegidos, las naciones bendecidas y las perspectivas de género. A ésta última debemos la graciosa ley contra los malos tratos, que hace distingos en cuanto al sexo de víctima y verdugo, inventando un terrorismo machista donde sólo había crímenes individuales.

 


Pero la realidad termina por despedazar los subterfugios de los hombres y mujeres con mando en plaza con la misma violencia con la que anteayer Ángel Luis J.T., de 45 años, descerrajó seis tiros contra su ex novio Marcos H.H., de 28 años. Acto seguido, se disparó un tiro en la cabeza, con la misma sinrazón salvaje con la que muchos indeseables mandan a sus amadas al otro barrio minutos antes de embarcarse ellos también.


En caso de estar vivo debería caer sobre el asesino el más duro de los castigos, tenga colita o chichi, trenza o pelo-pincho, ovarios o testículos. Y la memoria de su víctima –lleve pantalones o falda, sea hombre, mujer o híbrido con gasolina y diesel– debiera ser resarcida en la medida de lo posible por el vil ataque.


Pero no. Se quiso dibujar una yihad de pililas contra las mujeres, que jamás han sido ni serán una piña porque los hombres tampoco lo somos. Somos todos animales despreciables y geniales, generosos y asesinos. Y de cintura para abajo no tenemos salvo lo que trajimos puesto. Si tuviese que definir al ser humano en una línea diría que somos de cuidado. Tal vez los animales también lo son, pero la verdad es que no tengo el gusto. Pero si no metemos en el mismo saco los chuchos, algún miramiento deberíamos tener con nuestros semejantes. Palabra de miembro.

27/07/2011 (17:28)

ÓSCAR SÁEZ

 

Por fin llegan las vacaciones. Partiremos al paraíso, que no necesita playas desiertas, ni hamacas bajo cocoteros. Bastará cualquier lugar lejano a la rutina, un lugar donde recuperar el tiempo, para perderlo, para frenar el reloj, para dibujar con las manecillas del minutero sonrisas y tristezas, porciones de felicidad, que la carcoma del día a día te hacen olvidar. Así que antes de ponerme las chanclas del placer y la toalla de la tranquilidad y colorear de rojo mi cuenta corriente en la que no se divisan euros ni en 3D analicemos lo que ocurrirá a la vuelta, que es analizar lo que ocurre ahora, lo que ocurría ayer, ya que Alcalá y España son grandes ‘garrinchas’ del tiempo, parecidas a La Habana, moderna del ayer. 


Por ejemplo, los cuarteles de la Universidad. O más bien los andamios de los cuarteles, que siguen firmes en la Plaza de San Diego, sin romper filas donde un día la Universidad era un foco cultural y ahora la llaman la Joselito, por ese Pequeño Ruiseñor, donde la UAH ha desafinado con sus ruinosas esperanzas de tener un segundo campus. Para qué barracones cuando aquí tienes cuarteles. El agujero de las cuentas manchegas ha conectado con el agujero del Príncipe y Lepanto, con el futuro de la Universidad envasado al vacío de la incertidumbre.


Volveré y Alcalá seguirá soñando despierta para olvidar la terrible pesadilla que vive, sin saber qué quiere ser, más que nada porque ahora mismo solo se puede plantear seguir siendo. Volveré de vacaciones y Rajoy seguirá en ellas, seguirá en el Gobierno Zapatero y se seguirá sin saber si habrá elecciones, donde se dividirán los que irán a votar al PP y los que irán a botar al PSOE. 


Volveré y el Barça y el Madrid se habrán gastado 45 millones en Cesc y en Neymar mientras nos importará un cuerno que en África se mueran de hambre por miles.
Volveremos de vacaciones y los medios seguiremos debatiendo si el futuro de la prensa está bailando el ‘tuits’ o que nos lean por la facebook, si lo que contamos mañana ya es ayer.


Volveremos y todo será igual, aunque, créanme, todo parecerá diferente. No se crean que se me está haciendo largo el año. Si parece que era ayer cuando era 26 de julio.

26/07/2011 (17:58)

PEDRO P. HINOJOS

 

En algunos de los panegíricos aparecidos en catarata por prensa, radio y televisión a lo largo de las últimas horas han llegado a afirmar que fue un concierto brillante y memorable. En realidad fue un esperpento. Hace tres veranos la cantante Amy Winehouse llegó a la vecina base de Torrejón a bordo de un jet. Un coche la trasladó al secarral del festival Rock in Río en Arganda del Rey. Hizo como que ensayaba y probaba el sonido con un copazo de vino en la mano. Con él, incluso, salió al escenario, dándole unos buenos tientos sin preocuparse de que la vieran. El brioso coro y la enérgica banda que la acompañaban taparon con pericia sus susurros ante el micrófono, sus manotazos al estrecho traje y sus torpes contoneos durante el concierto de algo más de una hora de duración. Nada más bajar del escenario se arrojó al interior del mismo coche que la había traído hasta allí y que en poco menos de media hora la dejó al pie de la escalerilla del avión que desde Torrejón la devolvió a Londres.

 

Winehouse, en fin, podía presumir de haber actuado en España sin saber que había estado en España. Y casi lo mismo podía decir de otros muchos lugares y experiencias que jalonaron la corta y castigada vida que se le apagó el pasado sábado por la tarde. Quitando los relucientes y abigarrados videoclips, apenas hay imágenes públicas de la malograda cantante que rezumen algo de normalidad, de autodominio... o de amparo. Porque no se concibe que una chica con tanto talento y con tantos problemas no tuviera nadie al lado que la protegiera, la cuidara o, llegado el caso, la secuestrara para evitar que se arrastrara patéticamente como hizo en aquella calurosa tarde argandeña, que al cabo en eso consistió (y se consintió que así fuera) su carrera. Afirmar, por tanto, que aquel concierto fue magistral es pisotear la triste memoria de esta muchacha desgraciada. Y de paso, hacerle el juego a la panda que hizo fortuna con su lenta, dolorosa y pública bajada a los infiernos escalón a escalón. Que no les falte, a partir de ahora, maldición y ruina a todos ellos.

25/07/2011 (19:16)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Dos minutos y once segundos puede ser mucho tiempo o poco. Según se mire. Para unos pueden ser los dos minutos y once segundos más largos de su vida. Para otros, pueden ser una rápida cuenta atrás. Dos minutos y once segundos fue el tiempo que duró uno de los encierros más rápidos de los últimos sanfermines.

 

En ese breve espacio, con las coordenadas precisas, un espectador tiene la oportunidad de ver ante sus ojos la vida misma. Es posible ver la expresión de nerviosismo y tensión del corredor,  y al mismo tiempo de felicidad, con la adrenalina a tope. Pero si hay algo que llama la atención en los sanfermines o en cualquier fiesta con sabor patrio es la vestimenta. Los trajes típicos han dado paso a los números en la espalda y los escudos grandilocuentes. Si a eso se une la tecnología, el entretenimiento está  asegurado.

 

La ventaja que tienen los sanfermines es la posibilidad de repasar el encierro las veces que uno desea. Y lo que es mejor. Hacerlo con la cámara superlenta, un prodigio técnico que debería aplicarse a otras facetas de la vida para ver si es posible corregir lo errores o ver si, al menos, vas bien vestido. La cámara superlenta ofrece tantos miles de detalles al mismo tiempo, plano a plano, que hasta las astas de los morlacos son lo de menos. Cada plano es una composición tan realista que permite al espectador no perderse nada y, al mismo tiempo, ponerse en los ojos del cámara. Cualquiera puede reconocer, por ejemplo, al vecino de la casa, ése con el que un día hablaste del tiempo y con el que te limitas a cruzar educados ‘buenos días’, corriendo por la Estafeta. La camiseta del Atleti le delata. Por eso, en los sanfermines la cámara superlenta está en su lugar natural. Si hay algo que me gusta de la cámara superlenta es la posibilidad de reconocer la vestimenta de los corredores y las posibilidades de entretenimiento que ofrece.

 

Que si el del Barça se ha llevado un buen arreón o que si el del Athletic se ha salvado por los pelos de ser empitonado. Puro espectáculo. Una vez conocí a un tipo que se pasaba las tardes mirando la calle por el videoportero. Decía que le entretenía más la fauna callejera que veía en el plano fijo del portal de su casa que los programas esos del corazón y el cotilleo… Hace poco me contó que sus nietos habían estado en el parque de la Warner y que después de las aventuras que le habían contado lo que de verdad echaba de menos era una conexión en directo con el parque para ver a la gente al natural.

 

Decía que se imaginaba las colas de las atracciones de Supermán o Tom y Jerry con jugadores de la Ponferradina, el  Mirandés, el Torpedo 66, la Roja y, por supuesto, Messi y Ronaldo, clonados por decenas. La camiseta de tirantes, indispensable, con el pantalón corto y la chanclas, ha dado paso a la camiseta del equipo de los amores de cada cual. Ahora, en cualquier sitio ves jugadores de fútbol. Ya sea corriendo delante de un toro, en la entrada de un museo, haciendo cola para subirse a la atracción de Spiderman, en el curre o en la Facultad… y por sus camisetas les reconoceréis.

25/07/2011 (11:33)

ANTONIO CAMPUZANO

 

No somos nada. Efectivamente, sin Camps los periodistas no son nada. Al menos por un tiempo. Una vez más está servida la ofuscación del dúo Amaral, porque cuando desaparece un referente inmediatamente entra en escena Amaral, precisamente por la gloriosa letra de su gloriosa canción que arrasó los escalafones y tops. Ya se lo dijo el candidato Rubalcaba al parlamentario ése que cobra por hacer todas las semanas la misma pregunta casi con la misma dedicación recaudadora que una sociedad de autores. Le pasa a Camps, le sucede a Contador. Sin ellos se duplica la ausencia, en engrandece la orfandad. Tanto tiempo para esto.

 

Desde Finisterre a Cabo de Gata, todo el mundo sabe que Camps es honrado, según su propia manifestación, lo que equivale a restar mérito a ese pronunciamiento. Los deudos de mítico cantante de entretenimiento Pepe da Rosa, muy al contrario que Amaral, estarían contentísimos de la parodia léxica del president Camps. El otro día compareció el dimitido con una imperdonable arruga en el cuello del traje azul noche. No hacía pliegue con camisa y dermis, y lamentablemente a cualquiera se le podía representar que Camps, con ese desaliño en hombre imprecado por asuntos de naturaleza textil, estaba definitivamente en la trayectoria que marca la cuesta abajo. Y luego resulta, como casi siempre, que acontecimientos extraordinarios como éste, inauguran situaciones pasmosas por contradictorias y equívocas.

 

Dice Camps que hace con la dimisión una “sacrificio personal” cuando lo hace agobiado por el auto de un juez que no está ni mucho menos en la transversal mítica y acreditada de Finisterre a Cabo de Gata. “Soy completamente inocente” proclama el dimisionario cuando conoce perfectamente que esta manifestación carece de valor alguno comparado con lo que diga el tribunal. “Valencia es el mejor lugar para nacer, crecer, vivir y hacer una familia”, en una irradiación de  nacionalismo mediterráneo fuertemente inoportuno cuando lo que se ventilaba era la necesidad de su caída por su imputación en presuntos delitos. Otra y última inclinación a  la falsedad en el mercado de la especie: esto es bueno para Mariano Rajoy, esto es bueno para el Partido Popular.

 

El recuerdo de esta desgracia, de esta irregularidad, suceda lo que suceda en campaña electoral, planeará constantemente. Y ello es razonable que así sea por cuanto un presidente de una comunidad señera, bastión del partido conservador que desea y aspira al gobierno español, tiene que abandonar la gobernación de Valencia porque presuntamente, pero después de una larga instrucción, es un delincuente. Todo lo cual dicho con el permiso de González Pons, para quien diccionarios, enciclopedias, manuales de derecho, etc., conservan un arcano que sólo él puede hacer de ello una interpretación.

21/07/2011 (16:58)

XAVIER COLÁS

 

Si la televisión muriese, perderíamos un objeto al que gritar. Nadie entendería que despotricásemos contra el reloj por el despiadado paso del tiempo. Ni que regañásemos al teléfono por la injusta factura. Pero la tele recibe improperios por faltas mal pitadas, políticos sinvergüenzas, noticias infames y demás desastres de nuestra vida pública. Esta semana he visto veinte veces el vídeo de un hombre normal –un argentino llamado Facundo– lanzando improperios sin fin contra el televisor ante la derrota y descenso de categoría de River: “Hijo-de-mil-putas-boludo:me-cago-en-la-madre-que-te-recontramil-parió” no es más que uno de los espumarajos que dirige este hombre contra el aparato sin que se le caiga la pantalla de vergüenza. Veo a ese hombre y aunque no soy capaz de decir ni uno sólo de los jugadores del River, creo que su airada protesta podría aplicarse a cualquier telediario, a muchos programas, a algunas películas y a demasiadas series.

 

 

En un escalafón superior se encuentra el ordenador, porque a él le confiamos nuestros recados y nos hace cortes de manga en forma de bucles sin fin. Recuerdo esa estadística en la que muchos reconocían haber agredido verbal y físicamente a su ordenador: soy uno de ellos. Las hostias que le he dado a él, y a un aparato de aire acondicionado ronroneante que me amargó el estudio aquel nefasto mes de agosto de 1994, no se las he dado ni se las daré a nadie en mi vida. El PC tampoco es tan despiadado, pero recibe una furia mal calibrada, sedimentada a través de años sometidos a esa religión humana tan valiosa que se basa en no hacer a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti.

 

Los objetos tienen una vida incierta. Pero algunos de ellos son la vida misma: los sinsabores deportivos, los mensajes de amor, los reveses de la prisa, el extravío de algo que creíamos seguro... A fin de cuentas reciben tal cantidad de energía e interacción humana que el día menos pensado la tele o el ordenador se levantará de su sitio y vendrá hacia nosotros. No viviré lo suficiente para saber si será para darnos un mamporro o un abrazo, pero hago examen de conciencia y concluyo que prefiero no comprobarlo. Eso sí, Facundo ya es un hit del YouTube: lo ha visto casi más gente a él que al partido.

20/07/2011 (17:21)

ÓSCAR SÁEZ

 

La crisis nos ha cambiado, a nosotros y todo lo que nos rodea, y aunque ha empobrecido el panorama ha enriquecido algunas palabras del diccionario, que de un tiempo a esta parte ha incluido algunas nuevas acepciones. Por ejemplo, las tijeras, dícese del instrumento que antes servía para cortar cintas en pomposas inauguraciones y ahora sirve para recortar servicios y partidas mientras no se tocan las partidas de los partidos.


O la prima. Antes era la hija de tus tíos y el único riesgo de verla eran los achuchones a los que te sometía su madre, que te dejaban en evidencia delante de tus hombretones colegas. Pero ahora el riesgo de la prima es precipitar por paracaídas un país que cruzaba el Everest en un alambre sin red, sin oxígeno y sin experiencia en escalada.


Por no hablar del Tesoro, que buscarlo era una aventura de piratas y encontrarlo una venturosa fortuna y ahora es una herencia de deudas de una nación lastrada por las telarañas de las administraciones y donde los piratas del canon campan a sus anchas con una banda sonara que chirría.


También afecta a twitter, que era una nueva red social creada por Jack Dorsey que fomentaba una nueva comunicación que usabas en tu tiempo libre, mientras que ahora el tiempo en que no tuiteas te dedicas a trabajar. Y si no que se lo digan a Pedro J. Ramírez, el inventor de la reinventada red social, que ahora tiene tirantes aunque las conversaciones más tensas las tengan Ignacio Escolar y Carlos Carnicero.


Otra palabra que se ha enriquecido con la crisis económica ha sido el término traje. Antes servía para vestir a las personas, ahora para desnudar las vergüenzas políticas.
Además, la RAE tiene nuevas acepciones para Rajoy, dícese del líder político más fiel lector del Marca y que ahora es imagen de marca del silencio, bajo la máxima que dice que vale más callar y parecer tonto que hablar y confirmarlo. O Rubalcaba, pasado, presente y futuro del PSOE que dice tener las soluciones a los problemas que su propio gobierno no sabe arreglar.


Y qué me dicen de Grecia. Antes el país conocido por sus turísticas ruinas y ahora por ser un país arruinado, donde lo único que queda en pie es el Partenón mientras se derrumba Europa, un gigante con pies de barro y sin un diccionario común. Común, de vulgar.

19/07/2011 (20:20)

PEDRO P. HINOJOS

 

Hace pocos años fueron saludadas con toda clase de improperios las esculturas geométricas y de colores eléctricos del escultor mexicano Sebastián, que el Ayuntamiento y la Universidad repartieron por las plazas del casco antiguo. Menos mal para ellas que estaban de paso. Y muchos años antes parte del paisanaje también reaccionó con la misma furia contra el rosa pastel con el que se revocaron las fachadas de la Casa de Cervantes y del Convento de Agonizantes, sede del Ayuntamiento. El primero se tuvo que modificar y en el segundo la fuerza de la costumbre y del polvo y la meteorología lo han atenuado. Con arreglo a esta tradición, ya le han caído algunas críticas al mural del hermanamiento de Azul con Alcalá en la fachada de la Casa Tapón que da a la plaza de los Santos Niños. La más suave de todas ellas es qué diablos hace Alcalá hermanándose con el Peñarol de Montevideo.

 

Y ciertamente hay de lo que extrañarse. Lo primero es que con dos ciudades de toponimia tan azulada, sea el amarillo el que predomine como fondo a la estilizada composición del pasaje más conocido del Quijote. Así de caprichoso e inescrutable es el arte. Sin ir más lejos, a apenas cincuenta metros de esta fachada, en el interior de Santa María la Rica, Goya hace correr ríos de sangre espeluznantes sin salirse del negro, el gris y el blanco.  Lo segundo es que siendo tan rígidas las normas municipales para las reformas en viviendas y locales de particulares, comerciantes y hosteleros, de modo que se evite la distorsión estética en un barrio del Siglo de Oro como es el centro de Alcalá; el mismo Ayuntamiento tolere una obra de tanto impacto en su mismo corazón de ladrillo barroco. Aunque el alcalde dice que será un nuevo reclamo turístico.

 

¿De verdad hace falta algo así para atraer a los visitantes? ¿Qué pasará con los supersticiosos? Lo tercero, y en relación con esto, es por qué no se ha elegido una gran tapia de alguno de los barrios impersonales que circundan a la Alcalá antigua para un homenaje de esta clase; aunque solo sea para dar identidad o punto de encuentro al vecindario (“nos vemos donde la avispa”). Habrá que esperar a otra ocasión para verlo. Y a otros colores.

19/07/2011 (09:18)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Cada mes de julio el Tour de Francia nos ofrece una de las mejores metáforas de la vida. Un pelotón de ciclistas pedalea sin cesar un día tras otro, siempre avanzando, hasta llegar a su meta final en los Campos Elíseos de París. En ese camino hay alegría, decepción, sufrimiento, amistad, despecho, traición e incluso tragedia. No podría entender un mes de julio sin la ronda francesa, un reflejo de lo que sucede a nuestro alrededor. Esos señores que pedalean envueltos en sus culotes son como cualquier hijo de vecino que aprieta el culo para llegar a fin de mes. Hasta cuando coronan el Tourmalet, exhaustos, siempre hay quien les reprocha no haber atacado más. 


El año pasado, por estas fechas, Alberto Contador dejó ganar la etapa en esa mítica cima a Andy Schleck. El español se aseguraba el Tour y quedaba como un señor con su rival. Pero no faltaron las críticas ni las descalificaciones. El público es el que manda, dicen los productores que mueven todo esto. Todo vale para dar espectáculo. Es lo que vende. Por eso, queremos que los ciclistas disputen etapas de 200 kilómetros y pico, que suban a toda máquina el Tourmalet, el Alpe D'Huez, el Galibier o lo que sea y que encima decidan el final de la etapa al sprint. Además, si un coche de la organización se lleva por delante a un ciclista porque el invitado de turno quiere ver de cerca el sufrimiento del rostro del corredor, queremos que éste no se haga el remolón sobre el asfalto y se levante cuanto antes. 


Hace unos días le pasó eso mismo a Hoogerland y a Flecha, que dieron con sus cuerpos en el suelo y llegaron a la meta hechos trizas, especialmente el primero. Si a todo eso unimos que sólo pueden comer barritas energéticas, pasta y un filete a la plancha antes de acostarse no me extraña que más de uno tenga que recurrir al dopaje. Entonces, los más hipócritas de turno ponen el grito en el cielo reclamando el juego limpio. 


No me malinterpreten, pero no todos los que se dopan son iguales. La inmensa mayoría de esos ciclistas son como la sociedad. Aguantan como pueden. Y no me extraña que más de uno eche mano de alguna sustancia -legal o ilegal- para sobrevivir y levantarse cada vez que un revés le arroja al asfalto y le descarna la piel. Ya no es cuestión de ganar, sino de aguantar lo que te echan. Como la vida misma. Todos, al fin y al cabo, queremos llegar a los Campos Elíseos. Y sin subir al podio.

18/07/2011 (12:28)

ANTONIO CAMPUZANO

 

El presidente Zapatero está sumido en pensamientos estrictamente internos, sin proyección al exterior. Ni tan siquiera lo saben esas “tres personas", que adujo cuando la decisión de no presentarse a la reelección. Rumia las ventajas e imponderables de un adelanto o el cumplimiento fiel con el calendario previsto. Ahora mismo está el mismo sentido que anuncia el cartel de la alcalaína Clínica Dental Ruano, donde comparecen los ciudadanos a exihibir molar y premolar con una calma propia de países ya maduros. En el cartel de la clínica, en fondo azul, se dice que “se informa a los pacientes que las horas de las citas son orientativas". A "menos cinco" ó a “y cinco", como dice Miguel Ángel Aguilar, incontestable campeón de la impuntualidad. Ahí anda el presidente Zapatero, como el cartel de la clínica. Pero entre tanto, y paralelamente a las recomendaciones de Ana Mato, directora de la campaña de Mariano Rajoy, que aboga por una campaña “limpia y responsable", con alejamiento de “la radicalidad, el insulto y la demagogia", se abre camino en la política una especie peligrosísima, que cunde entre todos los partidos: se llama el “argumentario", algo así como un conjunto de comentarios y reflexiones sobre los temas del día o de la semana desde la óptica de ese concreto partido. Se dirigen a militantes, amigos, periodistas.

 

Los pensantes, los think tanks, moldean los mensajes y los lanzan para su desarrollo y extensión. El argumentario éste reciente se hace eco del auto del juez Ruz sobre el asunto Faisán y pasa directamente del documento judicial a Luis Roldán, aquél director general de la Guardia Civil que pasaba los sanfermines en Laos en medio de la nostalgia. El argumentario termina por emparentar esta situación con aquélla, todo a cuenta del candidato Rubalcaba. O sea, otra vez la sindicatura del crimen como se descuide la concurrencia. Por aquí, hace dos semanas, el flamante concejal Javier Bello, en un arranque tan sincero como equivocado esperaba “que Freddy y otros muchos socialistas diesen con sus huesos en Alcalá-Meco". Bien es cierto que Bello se disculpó, pero tener que hacerlo por ese improperio tan colosal deja ese regusto de si alguien verdaderamente, tanto en su partido como en otros adversarios, conocerá bien alguna vez al concejal Bello. Esas imprudencias descolocan de tal manera a la afición que crece el descontento hasta alcanzar al propio valido y número 2 del PP. Hasta noviembre o hasta marzo, no harían poco los responsables de campaña y los receptores de los argumentarios si se comportasen como los pacientes de la clínica Ruano, con esa demostración de entereza con la que se enfrentan al instrumental sanitario, como si fuesen daneses, un poner. Otro poner, el concejal Francisco Bernáldez, asiduo de la casa y asiduo de las buenas maneras.

14/07/2011 (16:59)

XAVIER COLÁS

 

Envueltos en el lodazal del paro y la desafección política, los tópicos españoles han salido deformados del callejón del Gato. La Pantoja, la tonadillera que antaño enseñó a España a sufrir, ha fichado por el vociferio de la tele: harta de servir de carnaza, habrá pensado que es momento de trinchar un poco el pavo en los basureros televisivos, donde no hace daño el top manta. Jesulín, el torero que en su época creó princesas de barrio pollazo-va-pollazo-viene, ha sido retratado a la salida de los juzgados con su actual esposa, que se ha cortado la coleta en el mundo del pillaje demasiado tarde: justo después de que la trincaran. Pero nos queda otro mejor para completar el triunvirato de la espantajería: Ortega Cano, el torero que harto de matar toros se carga a conductores con el coche. Tanto animalico muerto para que su faena más importante como matador concierna a otro pobre ser vivo de dos patas que tuvo la mala suerte de cruzarse con él.  


Les resumo la faena: estuvo suelto con la suerte del alcohol, algo más corto con la cena, y le dio varios naturales al volante por los que recibió la autoridad algún aviso del respetable. En el descabello, como iba borracho, se condujo demasiado deprisa y acabó chocándose y matando a un conductor, de nombre Carlos Parra, no se sabe de cuantos kilos de peso y ajeno a cualquier ganadería. Resultado: 100 telediarios, dos orejas y el rabo entre las piernas. Y salida por la puerta grande del hospital: “Éste ha sido el toro más difícil de mi vida" dijo el torero ante la masa que lo aclamaba. Me imagino que se referiría a la difícil faena que tiene por delante con la recuperación, aunque la faena real se la ha hecho al pobre hombre que conducía en carril contrario. Todavía querrá que le pidamos que vuelva a los ruedos... y a las carreteras.


Nunca he sido fan de los toros, pero casi prefiero que los toreros se ceben con ellos. Está visto que, maten bichos o personas, el pueblo les seguirá igual. Se puede matar queriendo o sin querer. Pero que me maten y luego digan “va por ustedes” me parece demasiado. Lo que nos queda por ver...

13/07/2011 (18:36)

ÓSCAR SÁEZ

 

El asesor municipal ha elaborado el proyecto final para que el concejal le recuerde al alcalde que le diga al director general que hable con el viconsejero para tener una cita con el consejero y hacerle llegar las peticiones de la ciudad al presidente regional, siempre y cuando antes no haya que pasar por el asesor del responsable de la diputación provincial y su correspondiente escalera de competencias y algún que otro incompetente. Si lo ve bien y logra pasar el visto bueno del Órgano Consultivo del consejo asesor del Comité de Sabios y el órgano rector de las ideas resabiadas y sabiondos, el presidente regional puede hablar con el Secretario de Estado, asesorado por las diferentes fundaciones financiadas, refinanciadas y subvencionadas por fundos públicos no publicados. Éste intentará llegar al ministro de la cartera que a veces parece que roban a algunas ciudades y hable con el presidente del Gobierno y le haga saber que la cosa está muy malita. 


Pero como el presidente es presidente hoy pero no lo será mañana, éste tiene que consensuarlo con el candidato a presidente, para que las pocas opciones que tiene de serlo no se vayan al garete por hacer cosas sin consultarle y así se aproveche el otro candidato a presidente, que a su vez nombrará otros ministros y otros secretarios de estados con los que los asesores, concejales, alcaldes, directores generales, viceconsejeros, consejeros, diputados y presidentes autonómicos se deberán dirigir para ponerles al día con cada una de las necesidades de las ciudades para valorar los derroches y exceso del anterior Gobierno. Eso siempre y cuando no haya que precisar fondos europeos para algún proyecto concreto, por lo que este ‘Everest’ de influencias habría que seguir escalándolo hasta el eurodiputado parlamentario, siempre que la gestión no te lleve hasta el viernes porque después de fichar se marchan.


Viendo este rascacielos competencial duplicado y absurdo con más indios que caballos, está claro que no es necesario una reforma para hacer una administración más cercana, la verdad. Hace falta King Kong. ¿Y usted?

12/07/2011 (17:42)

PEDRO P. HINOJOS

 

Cuando en octubre de 1843 comenzaron a circular por Londres las páginas de News of the World (NoW), Alcalá acababa de regresar a la edad de piedra cultural con el cierre de la Universidad y de la imprenta que le prestaba servicio y que, de paso, también daba para producir hojas volanderas de vez en cuando. El domingo salió a la calle el último número del “mejor periódico del mundo 1843-2011”, según rezaba una leyenda en una esquina de la portada con una retranca digna de mejores latitudes, ahogado por los escándalos y por la pérdida de lectores y de anunciantes. Hay quien piensa que es esto último lo que de verdad ha pesado en la desaparición del célebre periódico.

 

Al fin y al cabo, las canalladas de las escuchas ilegales que la Justicia británica está investigando no son mucho peores que cualquiera de la ristra infinita de tropelías que ha cometido el rotativo a lo largo de sus 168 años de historia, en los que ha pasado de ser uno de los grandes iconos del amarillismo a emblema del periodismo basura. Y, aunque duela en la cofradía del papel, así debería ser: la misma masa que alfombró las ciudades con las páginas de este periódico es la que tiene todo el derecho a mandarlo a la tumba, antes que los jueces, los policías o los políticos, pues todos ellos, además de indignarse, también habrán sacado alguna tajada de influencia o poder con los excesos sensacionalistas de NoW en algún momento.

 

La pus se destila ahora (y parece  que por mucho tiempo) entre la multitud a través de las telarañas de internet o en los zoos que han ocupado los platós de la la televisión en horario de máxima audiencia. Para los nostálgicos de las peores noticias solo les queda asquearse entre carcajadas revisionando una y otra vez las miserias del cronista de sucesos y del director del Chicago Examiner y sus ruines colegas en la memorable Primera Plana de Billy Wilder. O, en el caso de los amantes de la arqueología cinematográfica, con la antediluviano y deliciosa Luna nueva. DEP, aunque sea en el infierno.

11/07/2011 (20:06)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Salía el otro día de la estación de metro de la Avenida de América cuando, de repente, vi ante mis ojos un enorme cartel que me puso la carne de gallina. Bajo el título de Falling Skies en grandes letras, un apocalíptico eslogan sembraba dudas sobre si teníamos los días contados: “¿Sobreviviremos?". El calor estival y cierta congoja ante la que se nos podía caer del cielo estimuló mi curiosidad, casi de manera obsesiva. En cuanto tuve la primera oportunidad de estar delante de un ordenador y acceder a Internet    tecleé en San Google Falling Skies. No tardé en encontrar mi respuesta.

 

Para tranquilidad de la humanidad no era más que el anuncio publicitario de una serie de televisión de ciencia-ficción apadrinada por Steven Spielberg que va a emitir una cadena de pago en España. En esta producción televisiva, una vez más, los marcianos invaden la tierra y un grupo de supervivientes se las apañan como pueden para salvar el pellejo. Por lo que pude leer parece la típica historia de invasores de los otros planetas, muy felones ellos y carentes de buen rollito, en la que una vez más se acumularán, una tras otra, todo tipo de desgracias para los terrícolas. Nada nuevo para el planeta Tierra, y menos para los habitantes de la piel de toro, tan dados a regocijarse en las tragedias, cateterismos y operaciones a corazón abierto.

 

De algún modo, la invasión comenzó hace tiempo y los extraterrestres están ya en casa, en cuerpos de apariencia humana. Puede que sea usted uno de ellos, o tal vez yo, porque si se trata de destruir a los humanos nada como los propios humanos. Igual por eso nos van tanto las tragedias o las fatalidades. La España de hoy sigue siendo un patio de vecinos, donde el cotilleo campa a sus anchas para no dejar a títere con cabeza. Nada concita más interés en las tertulias que cualquier revés de los que despuntan para darles hasta en el cielo de la boca, o un moribundo, con su parte médico incluido.

 

En el primer caso, todo es por la envidia, una característica tan española como el tinto de verano, la siesta o la furia de la Roja. En cuanto a lo otro, hablar de fatalidades, enfermedades y moribundos, basta con revisar La Escopeta Nacional y ver al marqués interpretado por Luis Escobar fingir su agonía al tiempo que grita: “Que vengan todos, que venga el servicio, que estas cosas les gustan mucho". Y claro, sobrevivió.

11/07/2011 (11:09)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Cuando Julio Anguita parecía haber muerto políticamente para siempre y para bien de la izquierda, ha renacido de sus propias miasmas y ahora habita en Extremadura. Se hace llamar Pedro Escobar, de los Escobar de ninguna vida. Este Escobar, afortunadamente nada que ver con el gran almeriense que inventó y reinventó el gran carro robado, ha reinventado la izquierda. Ha entregado con su voto militante al candidato Monago la presidencia de la Junta de Extremadura. Escobar tiene 56 años y ha repartido, al parecer, su vida entre las clases de portugués como maestro de enseñanza primaria que es y la militancia en el Partido Comunista desde los veinte años. Es decir, que cuando murió el general Franco él tenía 20 años e ingresó en el Partido Comunista de España. Ahora, como sucede en tantas otras ocasiones, ha inventado la fórmula mediante la cual se reinventa la izquierda. La izquierda que él representa consiste en hacer lo prescindible y lo imprescindible para que gane  el Partido Popular. Monago, nacido en la comarca de La Serena, se encuentra francamente contento porque ha vencido a la izquierda y,  lo que es más difícil, engañando a la izquierda. Naturalmente a la que representa Escobar.

 

Ha desnaturalizado todo el programa del PP para según toda la prensa, unánimemente reconocido, hacer un “guiño" a IU. Llegado es el momento de detenerse con la determinación de la reflexión. Tanto los programas de Monago como los de Escobar han sido rebañados hasta su desconfiguración total. Claro que hace falta una reforma de la ley electoral, pero la necesaria para apartar del sistema de representación a estas gentes que hacen con los compromisos maniobras de prestidigitación. Hace unos cuantos años, 1995, un tal José Miguel Polo, encabezó la lista de IU en Alcalá. Hablaba de coherencia y unas cuantas calidades más y fue desenrollando con gran capacidad técnica la alfombra que luego pisaría Bartolo González,  cuando “debutó con picadores" en la gran política. Bartolo sigue ahí, vivito y coleando, y José Miguel Polo no aparece en ningún “linkedin" ni falta que hace. Estos inventores de la pólvora política se tornan verdaderamente peligrosos llegado un tiempo. Cayo Lara tiene ahora la responsabilidad de poner a Escobar y su dos colaboradores necesarios y a esas bases ominiscientes donde se desarrolla también mucha estupidez exactamente donde les corresponde: entre ambas orillas, pero en mitad del río, en auxilio de las zodiac del Partido Popular.

7/07/2011 (17:08)

XAVIER COLÁS

 

Dicen que en una farola había un cartel que decía: “Se busca compañero de piso que no vea Telecinco”. Si hay una telebasura que nos molesta, ésa es la de los demás. Son las fiestas de los otros las que son a deshoras, las opiniones de los demás las que están manipuladas. El infierno está en la tercera persona del plural, o del singular. El ser humano lo aguanta todo, pero para ser feliz no le basta cualquier cosa. Ahora internet nos echa una mano para ser infieles: una empresa colgó un cartel en la Gran Vía con las fotos del Rey, Clinton y el príncipe Charles. Los ponía como ejemplo de burladores con poco tino para burlar, a los que les hubiese ido mejor con los servicios de una agencia. El caso es tener al lado a la persona apropiada, aunque sea para hacer cosas inapropiadas, buscarnos la ruina pero a nuestra manera. Dentro de nosotros hay un lío de almas emponzoñadas, pero también un salvaje deseo de ser libre, de no aguantar el zumbido de los demás. Por eso rompemos barreras, muchas veces corriendo en el sentido equivocado. 


En el corazón tenemos el botón del I Love You, pero hay otro más pequeñito en el que está escrito Basta Ya. Si lo accionamos en el curro podemos hacer una barbaridad y si nos sucede en casa a lo mejor nos quitan a los churumbeles y la mitad de la nómina.
Por eso no me creo otra moralidad que la propia, y ni tan siquiera ésa porque la memoria es débil y engañosa. Cuando se sube al púlpito el exégeta de turno me lo imagino trincando pasta –aunque sea en sueños– o amarrado en paños menores a la pata de la cama. La exigencia de un expediente limpio de borrones es un desvarío de nuestra sociedad. Así sólo logramos encumbrar al traidor profesional y refinado en detrimento del pobre diablo pecador. A quien no se le ve el plumero es porque un chofer le aparca la escoba.  
Recuerden al genial Groucho Marx: “Damas y caballeros: disculpen si les llamo damas y caballeros, pero es que no los conozco muy bien."

6/07/2011 (17:20)

ÓSCAR SAÉZ

 

Sin entrar en debates demagógicos del sueldo de los políticos que ellos mimos alimentan, hablemos de nutrición. En concreto de las dietas, dícese del régimen político de algunos alcaldes, concejales o rectores, que consiste en engordar sus honorables honorarios y adelgazar las cuentas públicas, un régimen que ni siquiera los adalides de la austeridad han pedido derogar, al menos públicamente. Estas dietas no consisten en eliminar nutrientes a sus salarios, sino que se basan en sumar suplementos durante cuatro años por asistir a reuniones, en el caso de Alcalá, por participar en las juntas del organismo Ciudad Deportiva, de la Mancomunidad de Aguas del Sorbe o Alcalá Desarrollo, entre otras. Es decir, los políticos cobran un poquito más por asistir a su puesto laboral y cumplir con su labor, no hablamos siquiera de hacerlo bien. Es como si a usted le dieran un extra por ir a la oficina o participar en las tediosas reuniones con el jefe, aunque en su caso el dinero no salga de la caja pública y su sueldo no sea precisamente el de un concejal.


En su plan de adelgazar la administración en la que ya se han suprimido algunos asesores y la mitad de los tenientes de alcalde tras las críticas de un PSOE que, sin embargo tendrá a casi todos sus concejales liberados, Bartolomé González ha dicho que está planteando la supresión de estas dietas, por la que las nóminas de los concejales perderían peso, pero engordaría la escuálida caja pública, muy aplicada a la terapia Dukan desde hace ya unos años cuando desaparecieron los michelines provocados por la burbuja inmobiliaria y los caprichos de Zapatero de poner a plan al superávit de la Seguridad Social regalando los 400 euros y los 2.500 por nacimiento ya seas un mileurista o la hija de la Duquesa de Alba. La supresión de las dietas es el nuevo régimen que marca la crisis económica. Todos a dieta, para que el cinturón apriete, pero no ahogue; un régimen que debe ser totalitario en las administraciones públicas. Se nos va a quedar un tipín...

 

twitter.com/oscarsaez

5/07/2011 (16:47)

PEDRO P. HINOJOS

 

Nada más cruzar la meta de París y convertirse así en el primer ganador del Tour de Francia, el pequeño y renegrido Maurice Garin tiró la bici al suelo con malos modos y masculló “deporte de perros". Al menos eso recogen algunas crónicas –apócrifas seguramente, pero muy entretenidas– del final de aquella primera ronda gala disputada en 1903. Más de un siglo después la carrera ciclista por etapas más importante del mundo continúa tan lozana como el primer día. Casi como el reniego de Garin. El Tour ha comenzado con todo un campeón como Alberto Contador en el punto de mira, una triste costumbre de unos años para acá. 

Justo cuando comenzó la inquisición de la lucha antidopaje, que siguió al aquelarre en el que se transformaron el Tour y todas las competencias ciclistas para dar puntualmente espectáculo de lágrimas, sudor e incluso sangre por la tele en la sobremesa.

 

Y el problema ahora es que cada vez cuesta más reponerse de las decepciones y de la confusión que no cesan de sobrevenir tras las vibrantes gestas del heroico pelotón. ¿Cómo tomarse, por ejemplo, la reparación postrera que ha recibido todo un crack de comienzos de siglo como Roberto Heras, desposeído con deshonor de su Vuelta a España conquistada en la crono de Alcalá en 2005, y restituida ahora al comprobarse que el control antidopaje fue irregular? Heras, por cierto, recorrió la distancia entre Guadalajara y la Vía Complutense, esquina con Atilano Casado, en 41 minutos y 31 segundos. En contra de la opinión de los puristas, quizá la clave de la salvación del ciclismo esté en cuestionarse su épica dureza, en ajustar sus pruebas a ritmos competitivos que no exijan por sistema la extenuación… o la fullería para evitarla. En eso, el ciclismo sigue casi como el primer día. En el Tour de 1903, los 60 pioneros cubrieron 2.428 kilómetros. La media pone los pelos de punta. Comprensible que Garin le pegara una patada a la bici antes de subirse al podio. Y más comprensible aún que en el Tour de 1904 fuera descalificado por hacer parte del recorrido subido a un coche.

4/07/2011 (20:14)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

En alguna ocasión me referí a un antiguo compañero de trabajo que con tanta red social metida en la cabeza ya no vive su vida, sino la de los otros. Y no me extraña. Ahora se experimenta lo inmediato con tanto ahínco que casi nadie se para a pensar poco más allá de los 140 caracteres del Twitter. Miles de mensajes al día, revoloteando por la cabeza de uno dejan sus secuelas. Es inevitable. Lo malo es que si no estás conectado a Internet dicen que no tienes futuro y te sientes como esos vaqueros sesentones desorientados en un western crepuscular.

 

Así que no me extraña que llegue un momento en que las tarjetas de memoria de cámaras de fotos lleven incorporadas escenas familiares de andar por casa, pero de otros. La posibilidad de inventarse una familia la llevó al cine Fernando León de Aranoa, pero mira por donde es ahora, en la era digital,  cuando parece posible adquirir una familia de los gigabytes que quieras. Si la tienes puedes aumentarla, y si careces de ella, pues te montas la película con otro papá, otra mamá, otra hermana y hasta el perro.

 

Algo así le pasó a un tipo que cuando insertó una tarjeta recién comprada en su cámara le aparecieron un porrón de fotos familiares. Lo contaba con gran sentido del humor en el diario El Mundo donde describía cómo en la tarjeta de memoria aparecían las fotos de una familia que no tenía el gusto de conocer. Probablemente es un caso aislado, pero no creo mucho en las casualidades. Puesto a pensar prefiero sospechar que detrás de esta familia virtual hay una ambiciosa campaña de marketing o, incluso, un experimento psicológico para estudiar la soledad en la sociedad moderna.

 

Puede que fuera un error de la empresa de estas tarjetas de memoria, pero me atrae por la oportunidad que ofrece para usurpar la personalidad de la persona que hace esas fotos. La imaginación no tiene límites y es tan libre como uno quiera. Puede que a través de unas inocentes instantáneas de una cena de Navidad, soplando las velas de una tarta de cumpleaños o unas vacaciones en Benidorm que nunca han existido uno pueda construirse desde la farsa una realidad.

 

Expuestos al delirio y sin la necesidad de recurrir a brebaje alguno,  igual que ya contamos lo que hacemos o lo que sentimos a través de las redes sociales, sea verdad o no, si llega el caso podríamos elegir hasta otra familia. Todo sea porque como escribió Shakespeare “en nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser."

4/07/2011 (16:42)

ANTONIO CAMPUZANO

 

La última de sus manifestaciones ha coincidido con el debate del estado de la nación, término éste en el que se mueve con gran soltura. Ha acusado a su gran tótem, el presidente Zapatero, con fijación y aprovechamiento estratégico, de ser el principal responsable de la ocupación de las instituciones por los “testaferros de ETA". Y por ahí van siempre los argumentos de esta diva de la calidad gaseosa, lo suyo no es la profundización. Quiere en compañía de sus correligionarios disfrutar de las actas, de diputado, de concejal, pero se aleja siempre que puede del peligroso mundo de las responsabilidades. Estuvo durante un prolongado tiempo en el partido socialista, en cuyo albergue era mucho más “respetuosa", como le dijo el moribundo Zapatero en ese mismo debate nacional, con los ojos cargados de pesadumbre y de hastío, entre tanta prima de riesgo y entre tanta ingratitud.

 

Entre las virtudes de este personaje aquí traído está la del rencor, la del resentimiento. A moro muerto, gran lanzada, el estandarte de los tibios, aquéllos que ni quieren ni saben estar en el espacio de las responsabilidades. Llegado es el momento de dar el nombre: Rosa Díez, la mujer que perdió un congreso y ganó un resquemor, que quién sabe si le acomapñará mientras viva o concluya con la clausura política de Zapatero. Porque hay casos de resurrección en la vida política no menos ejemplares.

 

Es el de un personaje de 37 años, ahora sempiterno protagonista de las jornadas festivas del 15-M y derivados, por ejemplo, lucha contra la desahucios. Este señor, estudiante de derecho según perfil elaborado por sí mismo, da la impresión de ser virginal, angelical y seráfico en la vida pública. Pues no es verdad, cuando contaba la envidiable edad de 22 años, ya profetizó por la vía de la realidad también ejemplarizante el escenario de Extremadura, donde IU se debate entre la vida y la muerte. Este animal político tumbó la soberanía popular en forma de mayoría del partido socialista en un pueblo cercano, Torres de la Alameda, para pasar a la otra orilla anguitiana, o sea el PP y brindar su apoyo por unas lentejas estofadas en forma de pesetas, antes de la eclosión del Pacto del Euro tan denostado por este representante de la indignación. Transmutada su vida en IU se pasó al mundo inmobiliario donde desgranó una fe irreprochable en el mundo de la empresa.

 

Cuando su cuenta de resultados y sus balances se tornaron intransitables, reapareció en su vida  la ayuda mediática del  foco que aporta vida y sentido a la misma. Y pisó la Puerta del Sol, y se ganó el respeto de incautos e ingenuos. Democracia Real Ya en manos de este caballero ofende al sustantivo, ofende al adjetivo, y ofende al antiguo adverbio y al antiguo complemento de tiempo. El neoliberalismo al que ataca este hombre se convierte en categoría jugosa para  los mortales. El nombre Chema Ruiz (antes José María Ruiz Losa).

1/07/2011 (20:52)

ALONSO GUERRERO

 

Aunque España se parece cada vez más a Grecia, ha sido Grecia la primera que ha salido a saludar al escenario, mientras el telón de esta civilización, de esta etapa floreciente llamada estado del bienestar va cerrándose con lentitud, aunque no convenga que se vea demasiado a las claras quiénes son los que gozan de ese bienestar. Quizá disfrutábamos de demasiados derechos, o contradicciones. Así es el capitalismo. Ahora tenemos que pagarlos. Es el problema de cifrar los sueños en tener un coche más grande, o un navegador para volver a nuestro pueblo natal. En realidad, no es que nos hayamos desconectado de la realidad, sino que hemos renunciado a buscar la felicidad. 


Ahora sabemos que los sueños se fabrican para que fracasen. Es la paradoja que los mantiene en pie, igual que el capitalismo mantiene el engañabobos del bienestar, narcótico para los pobres y  tan utilitario para los ricos. Ahora resulta que vivimos en un espejismo. Lo he sostenido desde el comienzo de esta pantomima llamada crisis: la conquista de derechos del mundo occidental es lo que nos impide competir con China. Habrá entonces que ser como China. Cambiar derechos por beneficios, en eso consiste la moderna economía. En eso consiste Grecia, cuyos ciudadanos combaten en las calles, en lugar de leer a Platón.


La conspiración ha sido perfecta, organizada por los contrapesos del sistema. En España se han unido el endeudamiento masivo y fácil con el fracaso programado de la educación, para que la verdad no se vea. El despilfarro ha destruido el bien público, y el desempleo el privado. A partir de aquí, la venta de nuestros derechos laborales y sociales parece normal. El concepto de ciudadanía, como en la antigua Roma, se está convirtiendo en un privilegio de los ricos. Si no lo cree, vaya usted a pedir un préstamo. Quizá ser explotados sea la única condición para ser libres, y en el futuro las grandes corporaciones ganen lo suficiente para permitirnos volver a nuestra condición de personas, en lugar de deudores existenciales. Mientras tanto, acostúmbrense ustedes a que los traten como a negros del estado de Mississippi, incluso a serlo. Cedan el asiento en el autobús a los mercaderes. Felices vacaciones.

30/06/2011 (17:18)

XAVIER COLÁS

 

Hace unos años mi hermano y yo descubrimos una pintada hostil –“chinos fuera”– en la tienda que unos orientales regentan en la esquina de la calle en la que nos criamos. Él, que tiene don de gentes, se decidió a hacerle un comentario al dueño un día que entró a comprar el pan.
–Vaya pintadita que os han puesto...
–Sí. Pero tienen razón. Es que los chinos están por todas partes...
Ese día mi hermano y yo nos enteramos de que el hombre que vende chuches, pañales y latas a bajo coste no es chino sino vietnamita. Never wrong for long –nunca errado durante mucho tiempo– reza una de las frases de oro del periodismo anglosajón.
Esta semana España ha visto como el sumidero de los conflictos internacionales se tragaba las vidas de dos soldados del ejército español. El PP, que fue el partido que desde el Gobierno recibió el apoyo del PSOE para empezar esa misión, anda estos días con sus espadachines movilizados de nuevo, pidiendo que se llame guerra a la misión que desempeña España en ese lugar. Mi primo es militar y estuvo allí meses y no me cabe duda de que corrió peligro cada uno de los días, aunque no disparó ni un tiro, no vio ni a un solo enemigo, no le encargaron derribar ningún aparato, volar ningún puente, tomar ninguna colina, disparar allá o acullá... sino construir una instalación, vigilar noche y día y conducir por desfiladeros por los que ojalá no tenga que pasar jamás. A ZP y a Aznar le sobran muchas cosas, pero no ardor guerrero. Por eso por ahí fuera hay una broma que cuenta que el nombre de la fuerza allí destinada, la ISAF, no viene de International Security Assistance Force, sino de I Saw Americans Fight: Yo Vi a los Americanos Luchar. En ello estamos.

 

 

Pero como seguimos pasando por aquel desfiladero, sigue muriendo gente de los nuestros, y bajo este grupo no incluyo sólo a los españoles ni tampoco a los que creen que merecen más por serlo. Incluyo a los que dan la cara por nosotros, aunque sea una cara venida de lejos como la de la soldado colombiana Niyireth Pineda Marín, muerta el domingo vistiendo el uniforme español. Seguramente le estaba quitando el curro, el pan, las balas y su correspondiente cuota de metralla al culo de ése que quiso devolver a China al vietnamita de la esquina, pintó el muro donde un día comprará los pañales a las tantas y regresó a casa preguntándose por qué se siente extranjero pese a ser español: pues porque probablemente no merezca serlo.


29/06/2011 (17:42)

ÓSCAR SÁEZ

 

Para los que no hayan visto el debate del Estado de la Nación les cuento. España está muy mal, su estado no es precisamente de buena esperanza en un largo proceso de parto de medidas que hasta ahora solo han generado cinco millones de parados, una tirita que no evita la cangrena económica. El PP ha dicho que ganó Rajoy, el PSOE que lo hizo Zapatero. Perdieron los españoles. Zapatero, que no supo ver el futuro, negó el presente y ayer solo habló en pasado, habló mucho del mercado, se nota que el año que viene será amo de casa y ya quiere saber a cómo anda el precio de la cecina. 


Mercados, deuda y prima, todo un lenguaje muy familiar de unos políticos que siguen dando la espalda a la sociedad, que solo quiere saber cómo van a hacer para darles un empleo, para que les den un crédito o les concedan una hipoteca. Tranquilos, si no lo vieron, no se perdieron ningún anuncio. SÍ algún gracejo para hacerse los simpáticos en plan Club de la Comedia para ver cómo les aplauden los suyos, aunque los suyos saben que les iría mejor sin ellos. 


Perdón, sería injusto no recordar que Zapatero habló de dar más protección a los que no pueden pagar la hipoteca, igual que alardeó de dar una mayor cobertura social a la gente desempleada. Pero sigue poniendo redes para evitar un fuerte trompazo en lugar de construir escaleras para que los ciudadanos puedan escalar su futuro. De Rajoy tampoco hay mucho que esperar. Él espera tumbado a que la crisis económica tumbe al PSOE.


Y todo este debate se producía mientras el Ministerio de Cultura escogía a San Sebastián, gobernada por Bildu, como la representante española para ser la Capital Europea de la Cultura en 2016, meta a la que aspiraba Alcalá. Como es ‘sabido’ ciudades como San Sebastián necesitan esa proyección internacional que ya ‘tienen’ ciudades como Alcalá, un municipio que necesita altos vuelos para evitar el vértigo que da la pesadez de la caspa. Esto da para otro debate del Estado de la Nación porque habla mejor que nada de cómo es España.

28/06/2011 (15:58)

PEDRO P. HINOJOS

 

Confesó en una ocasión Mark Twain que el invierno más frío que había pasado en su vida fue un verano en San Francisco. Al padre de Tom Sawyer, el mismo al que se le atribuyen sentencias agudas como aquella de que es mejor tener la boca cerrada y parecer estúpido que abrirla y despejar la duda, le gustaba exagerar y tomarle el pelo al respetable sin temor a pasar por lenguaraz. Falso o no, a más de unos cuantos les apetecería fugarse a ese San Francisco de Twain o a cualquier otro lugar fresquito donde se haya vuelto loco el calendario. Porque el verano ha arrancado por aquí apretando demasiado fuerte el acelerador del calor. Tanto como para hacernos asistir a situaciones con pinta de broma o de pesadilla paridas por el delirio. Desde lo más doméstico, como esa multitudinaria procesión de jóvenes que ha tomado el barrio de La Garena durante este fin de semana; ¿es posible que la cofradía del botellón dé para semejante fiestón callejero y que nada ni nadie puedan reconducirlo?

 

Cuesta creerlo, aunque no más que ver sentados en el banquillo y ante la Justicia a lo que queda de la antigua cúpula del Jemer Rojo, el régimen monstruoso que asesinó a dos millones de personas en Camboya hace treinta años. Es una patulea de ancianos y falta el genocida mayor, Pol Pot, que se pudrió del todo hace trece años en un agujero de la selva; aunque menos es nada... Si es igual de cierto que el River Plate, el Real Madrid argentino, ha descendido a Segunda División por primera vez en sus 110 años de historia, categoría a la que, según parece, y muy felizmente, ha ascendido el pundonoroso legendario Alcoyano casi medio siglo después. A veces el destino, bien que lo sabemos, provoca tales caprichos por surrealistas que sean. Como ese de ver a la plana mayor de Bildu defendiendo la candidatura de San Sebastián a Capital Cultural Europea en 2016. Menudo papelón para el comité de expertos. Con lo sencillo que resulta mandar al carajo a ciudades como Alcalá... que para colmo, ni en el mayor desvarío, se puede acercar a un verano como el de San Francisco.

27/06/2011 (12:05)

JOSÉ LUIS ENRÍQUEZ

 

Hace unos días Arturo Pérez-Reverte comentaba en Twitter su encuentro con un mendigo al que conoce desde hace tiempo. Con su dosis de sorna y su genial mala baba a la hora de darle a la tecla, el alter ego del capitán Alatriste relataba  este encuentro, que tuvo lugar en una de las calles cercanas a la Plaza Mayor de Madrid. No muy lejos de allí, en la Puerta del Sol, acampaban los indignados del 15M, con sus tiendas Quechua, sus huertos en la fuente y toda su parafernalia. El mendigo, al que acompañan varios perros desde hace años, sobrevive en el mundo invisible de la gran ciudad, como es menester entre los de su clase. Entre otras cosas, vive de los euracos que el escritor, y otros como él, le dejan cuando le ven. En este encuentro Pérez-Reverte le preguntó cómo era que no estaba en la Puerta del Sol, en la acampada que durante un mes puso en los titulares de los medios de comunicación palabras como perroflauta. El mendigo, ni corto ni perezoso, pero tan bravucón como un soldado de esa fiel infantería que es capaz de dejarse la vida por España y que se muere de hambre le contestó muy digno: “¿Sol?... Quite, quite. Allí no hay más que chusma".

 

Con chusma o sin ella, los mendigos están ahí, en nuestras calles y parques, o debajo del puente más insospechado. Detrás de cada uno hay una historia personal, con alegrías y fracasos, con sonrisas y lágrimas. Tal vez, en su memoria hay hasta unos hijos y una familia, un proyecto de vida que un día se fue al garete. Nadie es quien para juzgar a nadie, y menos a personas que duermen al raso. El otro día estuve con uno de estos mendigos, que se ha instalado desde hace unas semanas en el barrio donde crecí. No se separa del vino de tetra brik y su aliento así lo atestigua. Tampoco se mete con nadie y pasa las horas tumbado en un banco. Dicen que se mete algo de comida en el estómago porque va a un comedor social, aunque siempre vuelve a dormir a su banco. Los vecinos del barrio le conocen, no le temen y ya hay quien le considera hasta uno de los suyos en ese peculiar lienzo que refleja la vida de barrio. Este mendigo no es de los que pide. Un golpe de mala fortuna le llevó a la calle. De ahí, una cosa llevó a la otra, y al final el banco es su colchón y el cielo su techo. Al menos eso es lo que me imagino. Tampoco se lo pregunté. Pero no pide limosnas porque dice que tiene dignidad. “Yo no pido dinero, pero si me da algo tampoco le voy a decir que no”, me soltó el otro día. Al menos es sincero. Más que otros.

24/06/2011 (20:02)

ALONSO GUERRERO

 

Hemos asistido en los últimos días a las tomas de posesión de los nuevos Presidentes de las Comunidades Autónomas, en Madrid, en Castilla-La Mancha, en Valencia, todos del PP. Mientras, el PSOE se desmigaja en el Congreso como un mendrugo comido por los pájaros del nacionalismo, y los miles de Pulgarcitos del 15-M se extravían en las calles de los alrededores de La Bolsa. Aunque todo el mundo se sienta identificado con sus protestas, la realidad de la política tiene que guardar las formas. En palacios que no pertenecen a nadie, los políticos que toman posesión de sus cargos se han quitado los sonotones, se han limpiado las sonrisas de Joker, hechas con el puñal, y celebran un ceremonial que contrasta con la beneficencia trashumante de los que no tienen nada, ni futuro, ni presente, ni dinero suficiente para permanecer callados.


Los políticos son elegidos por las mayorías, no por la gente. Por eso las fotos de las tomas de posesión encriptan la tremenda distancia entre los pecado cometidos y las expiaciones que se prevén. Lo que nos ha traído a esta situación nada tiene que ver con lo que hay que hacer para salir de ella, eso lo sabe todo el que tenga una nómina, y todo el que ya no la tenga. Ahora no nos piden que sobrevivamos con lo mínimo, sino que aceptemos la macroeconomía que se nos viene encima. Los políticos acojonados del Congreso, y los arcángeles de espada llameante que acaban de entrar en las Comunidades, olvidan que no es la economía lo más urgente, sino la justicia. 


No hay economía sin justicia. En esas caras sonrientes que reciben las felicitaciones, el clamor por la justicia que recorre España parece las ojeras tapadas por el maquillaje. Las quejas de los llamados indignados pasarán, pero la indignación ha empezado a asentarse en las urnas. Muchos se divierten confundiendo a estos outsider con etarras, okupas, antisistemas y vagos. Quizá algunos lo sean, pero la culpa de mezclar las ovejas blancas con las negras es de la política que vivimos y de sus plañideras televisivas. Por desgracia, todos sabemos en quiénes van a clavarse los puñales escondidos bajo las bandejas que llevan el champán.

23/06/2011 (18:03)

XAVIER COLÁS

 

 

Hace un par de días una masa enardecida impidió detener a una chavalita en Bayona (Francia). Contra ella pesaba una  euroorden planteada por España para entregar a esta destacada dirigente de Batasuna en Francia. Allí esta formación política es legal, pero el delito que se le imputa es pertenencia a banda terrorista. Tal vez no hayas accionado jamás la palanca de la cámara de gas, pero el hecho de estar en el organigrama de las SS digamos que justifica que acompañes a la policía para que te hagan unas preguntitas. 


Unos peculiares indignados, como no, se indignaron: se sienten oprimidos por las leyes, por la policía, por los políticos, por las normas y hasta por la ropa interior. Pero además de enfadarse, obstruyeron por la fuerza la acción dictada por la justicia francesa, que les debe parecer tan fascista como la española. ¿Cómo nos van a representar si se llevan a una de las nuestras? Si en lugar de formar parte de una organización que colabora con el terrorismo fuese una aliada de redes de pedofilia, los indignados le hubiesen dado la espalda. Hay delitos fetén y otros que son sencillamente asquerosos, ahí les daremos la razón todos. 

 


También los pitecántropos de la bandera se han rasgado las vestiduras porque los manifestantes gritan su indignación en castellano: Carod Rovira, ya en dique seco, se lamentaba de escuchar proclamas libertarias en castellano por las calles de Barcelona: “Tienen todo el derecho del mundo a indignarse. Pero si quieren hacerlo como españoles, que se manifiesten, se meen, pinten, chillen en su país". Y es que Rovira se quejaba, y con razón, de la meada colectiva que habían sufrido las Ramblas. Claro  que de sus palabras parece desprenderse que hubiese visto con mejores ojos la cosa si hubiesen gritado y orinado en catalán, con un chorro cuatribarrado. A usted, que no es un hombre de mundo como Carod, le parecerá imposible defecar en un idioma concreto. Son cosas que sólo sabe hacer el mono-hombre en París, o en Bayona. Pobres gendarmes franceses...

22/06/2011 (18:26)

ÓSCAR SÁEZ

 

Este fin de la primavera y el inicio del verano han traído una ola de calor, al menos informativa. Aquí les dejo algunas noticias que han subido la temperatura de la ciudadanía y los políticos, porque la primavera altera, pero el calor más y no me refiero a la campaña estival de Woman Secret.

 

- Un apoyo de altura. Pau Gasol anunció su respaldo al movimiento 15M, que carga contra los políticos y las entidades financieras, un apoyo de altura que llega el día que presenta un campus de baloncesto patrocinado por un banco. Qué grande. 215 centímetros de tíos sin complejos. Por cierto, por mucho que se empeñen en Intereconomía, Gasol ha hecho más por este país que muchos de los políticos y qué decir de los tertualianos salvapatrias.

 

-Los huevos de Amaral. Amaral pidió a Rubalcaba que “no le toque los huevos” con el Sin ti no soy nada. Dicen que no querían politizar su carrera musical, pero ¿cuántos conciertos han conseguido ahora tras mandar a la mierda al ministro de Interior en los cientos de ayuntamientos gobernados por el PP? Otra nota musical ha sido el ‘extraño’ caso de Russian Red. Parece ser que para cantar hay que ser de izquierdas. Si dices que eres de derechas das el cante. Qué país.

 



- Moda en el Ayuntamiento. Alcalá ha presentado su programa de recorte y confección en plan Eduardo Manostijeras, lo que demuestra los excesos del pasado. Aunque bienvenidas son las intenciones, si ahora se puede prescindir de 3,5 millones en sueldos es porque ya se podían prescindir entonces. Menos poner el nombre del Consistorio a una empresa en plan Emirates Stadium Ayuntamiento de Alcalá se estudia de todo para conseguir recursos. Buscan sacar dinero hasta de debajo de las piedras y Alcalá, otra cosa no, pero piedras tiene para aburrir. Pero aunque son bonitas, desgraciadamente no son preciosas. 


- Palabra: el olvido. El PP y el PSOE han hartado de hablar durante la campaña electoral de que Alcalá debe ser la ciudad del castellano. Pues bien, el sábado se celebró el Día de las Palabras del Instituto Cervantes, con sede oficial en la ciudad complutense, y la única palabra de esta institución hacia Alcalá fue olvido y desprecio. La ciudad es cuna de Cervantes, porque nos tratan como a niños.

21/06/2011 (20:19)

PEDRO P. HINOJOS

 

¿Cómo acercarse al vecino? ¿Cómo lograr convencerle de que tiene al Ayuntamiento a su –y de su– lado? He ahí las cuestiones que el Gobierno local del PP se ha propuesto contestar tras el varapalo del 22-M (¿se las habría planteado de haber conseguido una mayoría holgada?). Y las primeras respuestas han ido por el lado de la descentralización, de las juntas de distrito, de los ‘miniayuntamientos' y de los alcaldes de barrio. No ha sido el descubrimiento del fuego precisamente, pero si sirve para transformar en auténticas oficinas de servicios municipales lo que ahora son dependencias consagradas mayormente a la gimnasia de mantenimiento de los vecinos y a las exposiciones de los mejores artistas de la barriada; se dará por bien empleado el retraso y la repetición del discurso.

 

Tampoco es el descubrimiento de la rueda la instauración del cargo institucional del Defensor del Vecino, una figura que siempre da pátina de compromiso democrático pero que nunca responde de manera convincente a la pregunta de rigor: ¿Pero acaso no defienden ya al vecino los integrantes del Gobierno municipal, todos los concejales de la Corporación y la plantilla de trabajadores del Ayuntamiento al completo? Eso sin contar, claro, a las asociaciones de vecinos, a las organizaciones de consumidores y a mil y una ONGs y colectivos del más variado pelaje, aparte de la Justicia (desde el juez de paz al Tribunal Penal Internacional), a los que el vecino bien puede recurrir en caso de que los primeros, que son los fetenes, traicionen sus juramentos o promesas de servicio leal y honrado al ciudadano y al bien común.

 

Si aun así se sigue apostando por el Defensor del Vecino, es evidente que nuestros munícipes no se fían de sí mismos. Ni tampoco se creen demasiado eso de la austeridad. Vale, aunque no valga, por feo y por pútrido, que se disfrace el clientelismo con cargos de asesores y consejeros de los que, una vez nombrados, nunca más sabe el contribuyente. Pero poner en nómina a un cargo que pinta de héroe local...

20/06/2011 (19:58)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Dicen que si un disco se escucha al revés suena satánico, ya sea de los Rolling Stones o de Sandro Giacobbe. Y eso mismo es lo que le pasa al movimiento 15M, inspirado por nobles ideales de utópicos flipados por la redes sociales y móviles que nunca están sin cobertura. El problema es que, sin organización visible ni organigrama alguno, el 15M es capaz de ser una unidad de destino para bienintencionados, cabreados, anarquistas trasnochados, antiglobalización, el mundo del perroflautismo y los que prenderían fuego a todos los cajeros automáticos como símbolo del gran capital.

 

Este maridaje, como dicen los cursis, tiene sus riesgos, porque los españoles somos muy dados a trajinarse al vecino, ponerle la zancadilla y luego aporrearse el pecho al grito de “soy el mejor del mundo". Las crisis ofrecen oportunidades y hay quien las aprovecha. El 15M es un ejemplo. Mientras me debato en cómo crear un software emocional para inculcar los valores de la democracia a la peña, otros han conseguido movilizar la indignación a golpe de click. Está claro que la democracia necesita un revolcón para parecerse a lo que debería ser pero los indignados no pueden convertirse en un movimiento a merced de los antisistema para abrir la veda contra el político, ya sea el bueno, el malo o el feo. Ése es su reto.

 

La democracia está dando alarmantes síntomas de extenuación que hay que corregir. Es el mejor sistema político, con sus imperfecciones, pero tampoco se puede secuestrar, como ocurrió en el Parlamento catalán o en muchos ayuntamientos españoles durante su reciente constitución, donde bajo el grito de ‘Que no nos representan' todo valía. Las medidas regeneracionistas que propone el 15-M están cargadas de sentido común y son necesarias porque los políticos se han convertido en un problema. Si algo ha cambiado el movimiento 15M es que la clase política sabe que ahora más que nunca está en observación.

 

Los políticos no están acostumbrados a escuchar la verdad, a que les digan que tienen responsabilidad en el derroche sin límites, por las veleidades sin control o camuflar la vocación de servicio público en la ambición por el coche oficial y una BlackBerry que pagan los ciudadanos. Por eso la democracia tampoco se puede pinchar en un tocadiscos al revés. Se cargaría el vinilo y la aguja.

20/06/2011 (17:31)

ANTONIO CAMPUZANO

 

La prima de riesgo tiene su importancia, claro está, pero las reacciones de los indignados tampoco descienden en sus niveles de popularidad. Desde el 15 de mayo pasado, festividad de San Isidro, el patrón de Madrid, ha ido ensanchándose hasta las riberas y altozanos, afluentes, ríos y mares, la larga marcha de la libertad, ese modelo de nuevo cuño que pretendía poner en situación de quebranto la arquitectura del Estado y sus inalterables principios que nacieron en la transición, santa y sacrosanta en un solo acto.

 

Pues bien, en coincidencia con el desmantelamiento del megachiringuito de la Puerta del Sol, casi en tres jornadas consecutivas, gentes con la misma gorra del movimiento indignado, han sacado pecho en tres actos no menos consecutivos, uno relacionado con este  territorio complutense, los otros allende su demarcación: ataque al alcalde Bartolo y al consejero Lasquetty; bronca nocturna al alcalde Gallardón en la puerta de su casa, que es particular, cuando se le insulta se indigna como todos los demás; y espectáculo a la entrada al Parlamento catalán, con cosillas graciosas como tintar una gabardina de diseño con su dueña dentro. Al margen de Rubalcaba, al que todo le cuadra según acreditada opinión de Dolores de Cospedal, algo tendrá de responsabilidad el conjunto dirigente que capitanea el movimiento de singladura mediática reciente, que no es capaz de conducir la protesta por medios que cualquiera pueda entender. Que el alcalde Bartolo tenga que reconducir su sentimiento como si fuera Madoff cuando a su mujer le llaman tan desafiante como desagradablemente “hija de puta”, algo huele a podrido mucho más cerca que en  Dinamarca.

 

La dignidad de Gallardón en la calle Serrano Anguita no puede ser empañada por movimiento indignado de la nocturnidad y la alevosía. Lo del mayo del 68 y los adoquines produjo sustanciales cambios políticos en la Francia de Mitterrand, pero en 1981, y en el mundo, entre otras cosas, sucedió el final del Muro de Berlín, en 1989. Si esos cálculos se mantienen y este movimiento conserva alguna calidad comparativa con aquél, aún hay tiempo para la llamada en espera. Romanticismo, ay romanticismo. Decía Alfonso Grosso, en la novela La zanja  (Destinolibro, 1982), en palabras de Rosarito cantadas a su bebé: “Y a Jaguay divino/en buque llegamos./ Y el romanticismo/ a mí me ha inundado”.

17/06/2011 (19:23)

ALONSO GUERRERO

 

Cierto periodismo se está volviendo reaccionario con los indignados. Cuando se supo que protestaban contra las formas de la democracia, contra la deshonestidad e indiferencia de los que gobiernan, no contra un partido concreto, empezó a politizarlos. Sin embargo, los políticos quieren la gloria, y aquí es donde van a empezar a pagarla. Cierto que no se protesta en los Ayuntamientos de Bildu, quizá sea porque los indignados quieren sacar la política a la calle, en tanto que en el País Vasco es la política la que ha metido los motivos para indignarse en las instituciones. En Sol se arrojan contra los protestones argumentos de salubridad: el orden, la dignidad de los mandatarios, la ruina de los comerciantes… Muchos comentaristas con escarapela censurarían en televisión a la Revolución Francesa porque pisoteó los juanetes a los funcionarios de La Bastilla.


En este país, el más corrupto de Europa, la calle grita. Ahora, un montón de indeseables ha saltado de la vida pública a la privada de los gobernantes, pero el grito primigenio contra las limitaciones del votante para elegir a los petimetres que van a representarlo, contra el modo en que éstos, en cuanto entran en las Cámaras, pasan a servir a los poderes de siempre, en efecto, indigna. ¿No hay que indignarse ante las caras sonrientes e impasibles de las marionetas del Constitucional, ante el presidente del BBVA diciendo que los políticos deben mirar más por el bien común, a Rubalcaba elevado al aspaviento ridículo, a un número creciente de presidentes de las Comunidades Autónomas saltándose la ley porque saben que la justicia no deshace jamás un hecho consumado?


Los periódicos llevaban tres años denunciando que los políticos nos conducen a la ruina. Ahora se rasgan las vestiduras porque el 1% de una masa de gente sin futuro ocupa lugares públicos para vociferar contra la democracia que tenemos. ¿Quizá es una maniobra del PSOE? El PSOE los apoya por impotencia e hipocresía. Él es el principal acusado. Mientras tanto, el silencio que reina en todos los despachos es insultante. Se protesta contra la impunidad de ese silencio, contra la manera en que nos obligan a elegir a gente que no lo merece, porque no hay otra.

16/06/2011 (17:36)

XAVIER COLÁS

 

Estos días nos han salido unas rastas en el corazón. He visto a abuelos mezclarse con las jóvenes generaciones de una manera que sólo programas de la tele como Mira quiÉn baila habían conseguido. Los protestones copan los telediarios y pueden ser al final los que entierren la Guerra Civil: la izquierda no quiere salvar al PSOE y la derecha renuncia a salvar al Rey. Entre monarquía y república, laicismo o religión, se abre una bandera nueva: #hastaloscojones.  


Esta revolución no tiene harapientos pero hay a puñados gente que tiene casi por escrito que el futuro no existe. Están hartos de despedirse en los portales con treinta años, es tiempo de consumar a gusto y yacer en la misma cama. No hay trabajo, las becas son todavía la vergüenza de Europa y la vida va pasando en naderías aliñadas por la telerralidad y los sueños del balompié. Todo lo que va bien les va a unos pocos: a once jugadores, a cuatro zurullos televisivos que se reparten el share, a una casta política inalcanzable que siempre encuentra pasta para poner en marcha sus planes. 


Pero mientras tanto se ha recortado a los viejos, los revisores han vuelto a los trenes para denunciar al que se salta el torno aunque sea sólo por la prisa y esta semana pusieron una multa a una discapacitada visual con bastón y todo por no haber encontrado máquina para cancelar el abono en Chamartín. Las oposiciones que organiza el Ayuntamiento de Alcalá hubiesen provocado diarrea a los peores dictadores africanos. Y la administración crea logotipos para las ayudas a emprendedores para luego orinar sobre la calavera de los pequeños empresarios, que trabajan para el municipio y echan el cierre al negocio sin haber cobrado. Encima, si no pagan el IBI les echarán los perros.

 

Y el sucesor de ZP ha sido tan bueno con los acampados que no les ha dado con la porra: les ha metido su dedazo por el ano a los que pedían democracia real. El año que viene elegiremos entre los triunfadores de los golpes de estado de cada partido. El poder ha vaciado sus orinales en las tragaderas de la gente, y ahora le sabe amargo el escupitajo que le devuelven.

15/06/2011 (18:58)

ÓSCAR SÁEZ

 

Esperanza Aguirre será hoy investida presidenta de la Comunidad en la Asamblea de Madrid, sin sustos, como los que sufrió hace ocho años Rafael Simancas, que fue ‘embestido’ por el Tamayazo. Y lo hará después de haber pronunciado un discurso de investidura en el que ha hablado de circunscripciones electorales ante la imposibilidad de anunciar importantes inversiones por las circuncisiones provocadas por la crisis económica. Tomás Gómez se ha negado a aceptar la propuesta que llevaría más diputados del Corredor a la Asamblea, porque con las circunscripciones “votan las hectáreas de terreno y no los ciudadanos”. Supongo que lo mismo que en las elecciones generales donde el voto de CiU o PNV vale más que el de IU o UPyD gracias a una ley electoral que PP y PSOE de momento en España no quieren modificar.

 

Pero aunque sea difícil sortear ciertas paradojas es un avance que en este inicio de legislatura se hable de acercar la administración al vecino, de tenerle más en cuenta, de transparencia y de acabar con los privilegios como han avanzado también José Bono y Javier Rojo. En esta marea de conciencia ciudadana, Bartolo ha anunciado en Alcalá que rebajará el IBI, reducirá las tenencias de Alcaldías y llevará a cabo ante el clamor popular de PSOE, IU y UPyD una auditoría para ver el estado de las cuentas del Ayuntamiento y ver las medidas que tienen que tomar para mejorarlas. De este modo, la oposición no podrá rechazar ni rechistar sobre la sesión de corte y confección que la auditoría que han solicitado obligará a tomar.


Una buena jugada que desde el PP local pueden redondear si apuestan por los presupuestos participativos en asambleas vecinales abiertas. Debatir con los ciudadanos un porcentaje del presupuesto municipal les dará ventaja a la hora de negociar las cuentas con el resto de partidos ahora que se encuentran en minoría en el pleno de un ayuntamiento, que como el resto de administraciones se han puesto a dieta, aunque todavía no exista un Dukan de la política que haya logrado dejar los números rojos de las instituciones sin tener que pasar hambre.

14/06/2011 (17:40)

PEDRO P. HINOJOS

 

Se dice que las farmacias ambulantes que triunfan en los últimos tiempos están cultivando una generación de catatónicos para el porvenir. Y se dice también que el abuso de las situaciones de tensión y agobio máximo en los modernos modos de vida, está preñando de depresiones y angustias a los ancianos de mañana y de pasado. Ahí está el desafío de la salud pública en los países desarrollados: dominada la mortalidad catastrófica y reducida al máximo la ordinaria, reparados los cuerpos con los más sofisticados remiendos, solo queda por lograr que mantengamos sano el juicio. Y mientras se conquista esa nueva frontera, antes de que algún iluminado nos imponga mundos felices totalitarios, es necesario lograr, al menos, que se extienda el respeto debido hacia las personas que ya padecen estas enfermedades. Hace unos días, un campeón de nuestro atletismo, Yago Lamela, tuvo que ser ingresado de urgencia en una clínica psiquiátrica. A la salida de la misma, este hombre capaz de saltar más allá de los ocho metros y medio explicó a los periodistas que le había dado “un bajón" y que había decidido confiarse a los médicos antes de que su familia se preocupara demasiado.

 

Seguramente el atleta no encontrará en el trato de la sociedad que le rodea la misma naturalidad con la que él describió su caída. Pero al menos su coraje y su humildad puede que sirvan de ejemplo a otras personas, víctimas o espectadoras. En la supuesta biografía en cine del brillante matemático y Nobel de Economía, John Nash, que fue Una mente maravillosa, se escenificaba la comprensión ideal. El talentoso científico encarnado por Russell Crowe sufría, sufre, una esquizofrenia que arruina su prometedora carrera. Tras domar las alucinaciones, un buen día se arma de valor y visita al decano de Princeton, viejo camarada, para pedirle que le deje estudiar en la biblioteca. Durante la tensa entrevista, uno de sus amigos imaginarios se le acerca y comienza a incordiarle. Azorado por esta presencia, suelta un manotazo con el periódico que lleva en la mano como si espantara una mosca. “¿Podrás pasar por alto lo que has visto?", le dice Nash, con el brazo aún en alto, al perplejo decano. ¿Podremos nosotros?

14/06/2011 (09:23)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Debajo de las alfombras uno puede encontrarse de todo. Si es un par de euracos siempre es motivo de alegría, pero también puede aparecer algún regalo inesperado, además de polvo. Será porque siempre hay más de un pícaro indolente que en lugar de barrer y recoger la casa como Dios manda prefiere levantar las alfombras, empujar la basura y que se apañe el que venga detrás. Ahora, que  llega la hora para muchos de cambiar de aires y despedir el despacho oficial, puede que algunos de los tesoros escondidos que duermen el sueño de los justos bajo las alfombras vean la luz.

 

Todo depende de si al final se lleva a cabo ese tropel de auditorías externas que se anuncia para aclarar las cuentas, el déficit y la deuda. Los consultores se están frotando las manos porque ven cómo va a aumentar su cartera de clientes. Será que en tiempos de crisis, como en los de guerra, siempre hay alguien que saca partido. No sé si alguien habrá pensado en lo que cuesta pagar una auditoría externa cuando las cuentas municipales tiritan pero los unos y los otros la piden. Es otra paradoja más que lleva ahora a más de indignado a preguntarse cómo era posible que antes hubiera tanto cargo de confianza, tanto coche oficial, tanta monserga... y resulta que ahora se pueda seguir gobernado reduciendo todo eso a la mínima expresión.

 

Desde el ayuntamiento de cualquier hijo de vecino hasta la Comunidad más pintiparada parece que ha habido mucho de eso en los años de grandeza. Cómo será la cosa que ahora, cuando muchos gobernantes están con el agua al cuello abren la puerta de su despacho y  levantan la alfombra se encuentran con pesetas. Hace once años que dejamos atrás la añorada peseta, tan fraccionada ella, y mira por donde ahora aparecen hasta facturas en pesetas. Ese descubrimiento ha tenido lugar en el Ayuntamiento de  Sevilla, donde entre fino y tardes de arte en la Maestranza más de alguno optaba por archivar bajo las alfombras facturas del siglo pasado en moneda que ya no es de curso legal.

 

Por eso no es de extrañar que cada vez que llegan recomendaciones de los que mandan en Europa, incitando a que se suba la luz y el IVA, me sienta cautivo, desarmado y hasta almidonado. Lo que parece es que se van a levantar alfombras y mucho me temo, que en más de un sitio además de pelusa, polvo, maravedíes y estampitas de santos habrá quien encuentre hasta las facturas de esas mismas alfombras que causan más alergia que el peor de los ácaros.

13/06/2011 (11:50)

ANTONIO CAMPUZANO

 

En medio del fragor de la batalla, entre pactos y expectaciones, entre matemáticas y aritmética, apenas se ha hablado, es decir se ha cometido injusticia, del homenaje a Curro Lope Huerta. Trescientas personas, según las “últimas estadísticas” al decir de Dámaso Alonso respecto de categorías de posguerra, se dieron cita al dictado de Pilar Revilla y Toñi Hernández. Curro, rendido a las cerradas ovaciones de su “maestranza” particular, recogió desde los medios todas las emociones juntas del todo Alcalá y, si no es porque se lo impedía el cariño de los nietos y la ausencia de capote de brega, hubiese dado dos memorables vueltas al ruedo del Parador, engalanado para la ocasión.

 

Empresarios, concejales, ex diputados, ex ministros, comisarios, un alcalde en ejercicio –Bartolo González, un gesto que vale un aprecio y una comprensión, cuando menos–, periodistas, sindicalistas, cronistas de la villa, investigadores locales y al mismo tiempo ciudadanos del mundo. Toda esa gente junta y sin necesidad de acampada, que tiene mucho más mérito, al reclamo del silbido rítmico y pausado de una trayectoria de un ser humano merecedor de todo ello. Desde la boca de riego, el centro del escenario, cogió Curro el micrófono y habló entre otras cosas del “respeto”, de la “consideración” y la “solidaridad”. Y dijo, con el apoyo de unos cuantos clásicos, que “la más noble dedicación es la del servicio público”. Todo eso lo dijo haciendo círculos con la mano izquierda sobre la cabellera rubia de un infante que resultó ser su nieto. Sus convecinos dieron rienda suelta a los cariños, a las sonrisas del besamanos del claustro convertido en lugar de aperitivo y de sablazo político sin más contemplación que ninguna. Se echó en falta lo que en el mundo taurino, muy querido por Curro, es el chulo de toriles, la persona que corre el cerrojo de la puerta de chiqueros: el detalle se le puede perdonar a Rosa Díez, dueña del llavero más demandado.

 

En el Parador se hizo lo que se tenía que hacer, manifestar con la obra y con la palabra, con el gesto y con la presencia, la factura de la amistad, del elogio, de la humanidad. Las desavenencias seculares se quedaron en flor de un día, los odios africanos de repente desaparecieron tras un vientecillo suave y tienen todo el aspecto de no querer volver. Y desde la mesa número 18 se encargó de correr el rumor, extendido como una mancha de las que se quitan, de “una calle para Curro, pero por favor que sea céntrica”. Sólo se provocó con ello la alegría y también un movimiento de barbilla. O sea sí.

10/06/2011 (19:37)

ALONSO GUERRERO

 

Mientras el hormiguero del 15-M sube hasta el Congreso para montar una asamblea que parezca importante, con su diario de sesiones, muchos políticos de listas cerradas amenazan con tirar de la manta en las Comunidades y los Ayuntamientos. Parece que son ellos, con esa legitimidad tibia, los que deben luchar por la verdad. Lo que ocurre en las Cortes desde 1978 es de colgar plátanos en las esquinas. En eso no se diferencian de Sol. En Sol falta procedimiento pero, al menos, sobra candidez. Sobran espatarrados y faltan mendigos. Sin embargo, la sordera y la ceguera de los maniquíes del Congreso van con el carné. Las taquígrafas deberían decirles que en la calle también quieren tirar de la manta.


En un país donde no hay tomas de conciencia, donde no se cambia de opinión, donde el aguante ha sustituido a la reflexión, la alternancia política  llega sólo cuando es necesario tirar de la manta. Sin embargo, las cajas de Pandora de las instituciones son heredadas. Nadie va a tirar la primera piedra. El político maneja lo público como un padrino, creyendo que va a poder prolongar el mangoneo hasta que el cielo se le caiga encima, igual que a Abraracúrcix. Ahora, las mantas están en la economía, excepto en el País Vasco, que no tiene problemas económicos, sino psiquiátricos. Gobernar es ocultar, así que todo depende del fondo de reptiles. El PP amenaza con dejar que entre la luz del sol en los parlamentos regionales, para poder mantener la sombra en el Congreso.


Naturalmente, esta amenaza de transparencia es propagandística. La política es una paulatina conquista de la opacidad. Ninguno de los partidos mayoritarios supone, en este sentido, una opción limpia. Si la honestidad se afiliara a un partido, no pasaría de ir a por cafés y pegar sellos. Es emocionante que ahora se amenace con la luz, con la pulcra y abrasadora verdad, pero todos tememos que si ello desemboca en la austeridad será la del IVA y la de los salarios, no la de los beneficios. Telefónica, Endesa y el Santander tendrán las mismas velas en sus altarcitos.

9/06/2011 (18:58)

XAVIER COLÁS

 

No ha estado mal esto de tener la edad de Cristo. De pequeño me había preparado para el asunto, dando por hecho que los pecados habría de cometerlos antes o después de tener esa edad. Como si los 33 fuesen una moratoria. Si un día me confesaba, contaría lo justo para no quedar por encima de nadie. La muerte parecía un terreno extraño, pues no conocía en persona a ninguno de los habitantes de ese lugar. Sólo a personajes históricos, que por aquel entonces estaban cubiertos por una nebulosa de tedio tejida por el hastío de los libros de texto. Pitágoras era el bandido que se había emboscado en junio y aguardaba en septiembre. Fernando VII y sus vicisitudes, otro escollo veraniego. 


Mañana cumplo 34, una edad que te da una excusa menos para acordarte del barbudo de Jesús. El treintañero más famoso fue conducido al martirio sin que nadie pontificase arriba de la montaña: “Que no paguen la crisis los de siempre”. No había acampados pidiendo #NuevoTestamentoRealYa!, Pilatos no se lavó las manos diciendo que mentía como un bellaco el que dijese que él había hecho lo que sin duda había hecho. Debió de ser un tiempo muy extraño el de aquel entonces, pero no tan distinto si un hombre bueno fue conducido a la desgracia por el Sistema. María Magdalena hubiese acabado en La Noria explicando por qué, a los tres días de morir Jesucristo, había pasado en Facebook de tener en su estatus Viuda a Es complicado. Aquel hombre había resucitado: desgraciadamente es el único capítulo en el que la mayoría de la gente quiere imitarle.


La figura del profeta se ha sacralizado hasta el punto que casi no hay manera de hablar de él sin caer en la herejía, un concepto que me encanta salvo cuando quiero hablar de ese gran tipo con el que todos nos gustaría tener algo en común, aunque sólo fuese la edad.
Con los 33 acaba la historia sagrada en la vida de uno: los latigazos, el espíritu errante, y las parábolas. Pero... ¿habrá más milagros? 


De peores hemos salido.

8/06/2011 (18:32)

ÓSCAR SÁEZ

 

En una Asamblea de Madrid rodeada de coches oficiales, esos mismos que querían eliminar UPyD, arrancó ayer la nueva legislatura, sin tiempo siquiera para haber digerido la anterior. En el fútbol al menos existen las pretemporadas y el mercado de fichajes para que la afición descanse de tanto fútbol y se ilusione con una nueva campaña. En la política, ni eso. Si al menos el nivel de nuestros dirigentes esta legislatura anuncie un fútbol como el del Barça, todavía, pero este arranque se parece más a las ruedas de prensa de Mourinho: mucha gresca en los medios y poco juego para marcar goles a los problemas reales de los vecinos. 


El ejemplo más claro lo produjo el debutante Tomás Gómez, que tenía ganas de ponerse la camiseta del PSOE en la Asamblea para los cara a cara con Esperanza Aguirre, la Messi del PP, aunque hasta ahora se ha encarado más con UPyD, el equipo recién ascendido. Con cinco millones de parados y con dudas sobre si España puede mantener su Estado Nacional de Salud, el Cristiano Ronaldo socialista criticó duramente la composición de la Mesa de la Asamblea, donde el PSM ha perdido uno de sus dos jugadores. Sin duda, se trata de la mayor preocupación de los ciudadanos que le han elegido y que ojipláticos le esperan para comprobar a qué se refería cuando hablaba de que el PSOE, que ha recibido un gol por la escuadra en las urnas, tenía que girar a la izquierda.


Tampoco ayuda al espectáculo político en este inicio de mandato el ‘fichaje’ como presidente de la Asamblea de José Ignacio Echeverría, un nombramiento por el que no ha tenido que pagar la cláusula de rescisión y que confirma la teoría de que cuanto más metes la pata en política, más alto asciendes. Metió la pata con el metrobús y le dieron una pata de jamón de jabugo en forma de presidencia, un cargo honorífico pero con importantes honorarios. Evitas volver a pasarte de la lengua, pero te permite seguir obviando qué es un metrobús.


A este paso, y mientras los indignados del 15M se siguen cargando de razones, no descarto que la UEFA actúe de oficio.

7/06/2011 (16:56)

PEDRO P. HINOJOS

 

Por aclamación. Igual que aquella tarde en la Asamblea de Madrid cuando negó que existiera el Metrobús: todos sus compañeros le aclamaron, entre risotadas arrojadas a la oposición. José Ignacio Echeverría, el hasta ahora consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid, será el nuevo presidente de la Asamblea de Madrid a propuesta de Esperanza Aguirre y aceptada por aclamación por los 72 diputados electos. Faltaría más.

 

Luego se quejan los políticos del desapego y del recelo, tan injusto y tan hiriente, de los ciudadanos. Pero lo hacen con la boca pequeña y sin mirar a los ojos porque hasta el más cínico del gremio reconoce que forman una minoría acomodada y suertuda, blindada por esa materia intangible que es la expresión de la voluntad popular. Y entonces pasan a formar parte de un limbo de endogamias, comodidades y desmemoria que, vaya ironía, les impide transformar la realidad a mejor, que es para lo que se supone que están. O se producen prodigios como el del futuro presidente de la cámara que representará a todos los madrileños: metió la pata de un modo que provocó vergüenza ajena a todo el que le escuchó –menos a sus compañeros de bancada, entregados a la aclamación y a la ola mexicana– y en vez de ser retirado discretamente de la primera línea o de haberse ofrecido a volver a su ocupación profesional anterior, se le ha aupado hasta convertirle en la segunda autoridad de la Comunidad de Madrid.

 

Los diputados más patosos que estrenarán nueva legislatura hoy tendrán en el máximo responsable del parlamento autonómico un espejo, un consuelo y una esperanza: por muy gorda que la hagan, la política, esta política, siempre les brindará nuevas oportunidades; y aún mejores que las primeras. Justo lo contrario de cómo funcionan las cosas nada más traspasar el zaguán de la Asamblea de Madrid. Caminando y callejeando un poco, se llega hasta la estación de Entrevías. Y de allí a El Pozo, y vuelta en el Cercanías, un hombre pide la voluntad en estos días a cambio de que escuchen su historia. De aspecto aseado y una mochila a la espalda, no plañe ni ruega; va directo al grano: 47 años, no ha mendigado dinero ni comida nunca en su vida, en paro desde 2008, todas las subvenciones agotadas, tres hijos aún pequeños, una mujer en paro y cuidando de sus padres, impedidos, a la espera de las ayudas de los dependientes. Con lo que recoge en uno de esos trayectos, casi le llega para un Metrobús.

6/06/2011 (20:07)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

La vida se ve distinta desde el asiento trasero de un coche oficial. Las lunas tintadas, el climatizador y el chófer son símbolo de éxito. El que se sube a ese coche con los cristales ahumados antes o después tiene la tentación de sentirse el amo y pierde la noción de la realidad. La vida de barrio, con la cola en el súper o el gin-tonic vespertino en el bar de siempre, no está hecha para los que se mueven en coche oficial. A través de los cristales ahumados las cosas son más cómodas, debe ser fácil acostumbrarse. Es la ventaja que tiene ver y que no te vean, contar con un chófer trajeado y poder llegar a la hora a cualquier evento sin preocuparte por encontrar un sitio para aparcar o sacar el ticket de la ORA. Hasta hace poco los excesos que perpetraban los servidores de lo público se toleraban sin rechistar. Esa corte plebeya, donde siempre funciona la picaresca y el sablazo en forma de “te invitó a cenar pero lo pagas tú, que para eso tienes gastos de representación", está cuestionada. Pero mira por donde ahora muchos de los que viajaban en asiento trasero de esos coches oficiales tan impolutos y llenos de antenitas van a tener que pensar en cómo se saca un abono transporte. El verdadero éxito de una conferencia o acto público está en el número de canaperos que se cuelan a zamparse las croquetas de rigor, pero añadiría que también en el número de coches oficiales que aparcan en la calle. En la canallesca sabemos que entre las nimiedades que ofrece la capital del reino y que se extienden más allá de sus propios límites, de una comunidad a otra, está el espectáculo de los coches oficiales, ya sean de la élite política, los altos directivos o de las señoras que van de compras a la Milla de Oro acompañadas por su fiel chófer. Esas nimiedades demagógicas le cuestan al erario público, es decir a usted y a mí, una pasta cada año. Sólo en Madrid, Gallardón se dejaba 5 millones al año en coches para sus concejales… Resulta que España tiene un parque móvil de 35.000 vehículos, que no son precisamente 'cuatrolatas', y las administraciones públicas no tienen ni para pagar las facturas pendientes ni para llenar el depósito de los bugas. Así que eso de tomar posesión del cargo con coche adosado se ha acabado. Hay vida sin lunas tintadas, sin chófer… y en cuanto al asiento de atrás siempre preferí el del Cadillac Solitario de Loquillo.

6/06/2011 (11:02)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Rosa Díez fundó este partido de color magenta, que suena a algo así como confuso, como cuando la bandera de España es definida como roja y también gualda, y a la niñería le suena a hueco. No se sabía a ciencia cierta si Rosa Díez, que ha sabido reclutar para su círculo de defensores a gentes como Fernando Savater y Mario Vargas Llosa, si ante la segunda prueba de fuego de su trayectoria pública tras la consumación de su divorcio con el partido socialista, iba a notarse su independencia de criterio. No se ha notado. En este su segundo enlace matrimonial con la política, emparentada ahora con los compromisos de las terceras fuerzas, al margen de los grandes partidos, la puesta en escena, tan aparatosa, se ha comido a la presentación, al nudo y al desenlace de la obra.

 

En algunos ayuntamientos, entre los cuales está el de Alcalá, resulta clave la voz final de este partido para la elección de alcalde. Primero mete dos globos sonda de la calidad primera, la de la política nacional, en el firmamento terrenal de la pequeña política, la municipal. Para inclinar su voto los grandes partidos deberían demostrar su simpatía por el cambio de la ley electoral y la devolución de las competencias de Educación al gobierno central. Confundir lo pequeño con lo astral, pedir la mediación internacional del presidente Obama para discernir un pleito de patio de vecindad. Ejemplos dos, Alcalá y Getafe, con muy parecidos mapas electorales tras el 22-M, donde la decisión demediada del partido de Rosa Díez podría reputar gran credibilidad a su formación. Podría contribuir con su flagelo decisivo a insuflar oxigenación a administraciones gastadas o muy vistas, pese a haber ganado las elecciones.

 

En Alcalá, el PP; en Getafe, el PSOE. Todo parece indicar que el fundamento de su decisión es precisamente la ley electoral que pretende arrumbar. A este paso, Díez va a quedar uncida al Partido Popular como las flechas lo fueron al yugo en aquella formación ideada por José Antonio Primo de Rivera. Y dentro de ocho meses, cuando se celebren elecciones generales mediante acuerdo del presidente Zapatero y el Financial Times, este partido de color magenta corre el riesgo de ser descolorido de tal modo que el Diccionario biográfico de la Academia de la Historia de dentro de un siglo le dedique el mismo espacio que al Partido Reformista de Miquel Roca.

 

Claro que confundir a Roca con Rosa Díez será un tipo penal en favor del primero por el que cualquiera de nuestros nietos podrá dar con sus huesos en la cárcel más lejana a su domicilio. Ya está preparada la frasecita: “PP, coja el original, rechace imitaciones".

3/06/2011 (19:43)

ALONSO GUERRERO

En España no se hace política, sino una campaña electoral interminable y lerda. Ante tanto canal de televisión creado para fastidiar al Gobierno o a la oposición lo que apetece es huir a la Puerta del Sol, en busca de ese Walden vecinal, fétido y  asambleario que han montado allí. Los dos azotes que padece la política española, el PP y el PSOE, nunca abandonan las maneras de Silvester Stallone. Ninguno de los dos cree en la razón, pero al menos están de acuerdo en que si existiera habría que imponerla a mamporros. El político es un paso atrás en la escala evolutiva, todos sus dogmas han sido formulados para que volvamos al mono. Votamos, pero lo hacemos porque no somos capaces de responsabilizarnos de nuestra libertad.

Entre comicio y comicio, entre las municipales, las autonómicas y las generales se prolonga una eterna campaña electoral. Las actitudes contestatarias, como la del 15-M, a los políticos les parecen incomprensibles. Los virreyes de las Comunidades, los reyezuelos de los Ayuntamientos y los espantapájaros de La Moncloa, movidos por el viento de los mercados, sólo consiguen aparentar que saben de qué va todo. Sin embargo, los políticos son por definición muñecos a cuerda, apáticos a sueldo. Quizá sea mejor pagarles para que no piensen, igual que se paga a tanta gente para que no trabaje. Así,  Rajoy no diría que lo importante para salir de la crisis es una educación basada en el bilingüismo y en concertar colegios religiosos. Es como enseñar la genética de Mendel comiendo guisantes.

Esta es la última versión de la España invertebrada, la de los políticos. Están ahí para ganar elecciones, como aquel personaje que interpretó Robert Redford en El candidato, sin saber cómo van a gobernar después. No hay pedagogía que nos prepare para soportar a estos señores. Por eso, nada como unos buenos malos tiempos para darse cuenta de que si huimos de la política y nos buscamos a nosotros mismos sólo vamos a encontrar un banco o una gasolinera puestos por Zapatero, o uno de los patios de catequesis fundados por Esperanza Aguirre, donde enseñan a los niños a hablar en inglés con Dios.

2/06/2011 (17:59)

XAVIER COLÁS

 

España está metida en una rendija oscura, lastrada por su improductividad y sus gastos de nuevo rico. Cuando había bonanza aquí algunos quisieron montar una empresa y unos pocos bajar a la zanja, pero la mayoría prefirió vender la casa por el doble del precio y sacarse una oposición cinco jotas. En EEUU su modelo son los fundadores de Google, aquí hemos estado enamorados de Messi y El Pocero. 

 


Me sorprende que los mismos que cantan las bondades de la mano invisible que regula el mercado sean los que reprochan a Zapatero los cinco millones de parados y le exijan una solución. Como si él condujese la economía cada día: iba bien en 2004, pero en 2006 y 2007 se quedó dormido al volante y... ¡boom! O los que piensan que Rajoy se pondrá a los mandos, accionará el botón del empleo y saldrán las tres cerecitas de las tragaperras. Una cosa es que ZP no valga para ser presidente, que negase la crisis o que no haya sabido qué respuesta darle. Y otra cosa son estas creencias de república bananera: Fulano ha hundido el país, Mengano lo arreglará.

 

 

 

Dicen que si ves las películas al revés los mensajes son más frescos. Si ves El Planeta de los Simios para atrás, va de un tío que vive con unos monos y se hace astronauta. Y si ves Salvar al Soldado Ryan, al final los nazis echan a los americanos de Europa y ganan la guerra. Si ves Tiburón al revés sale un escualo que se acerca a la playa y se pone a vomitar gente. Y si es Pretty Woman ves un idilio perfecto pero al final resulta que ella es una puta y él un gilipollas. 


Si ves la peli de la crisis al revés ves a Rajoy que es presidente del gobierno en 2012. Después viene ZP, negocia con ETA y aunque hay mucha gente en el paro los va colocando gracias a que cada vez se hacen más pisos. Después hay un atentado en los trenes y llega el gobierno de Aznar, que recorta en I+D y da rienda suelta al ladrillo. Negocia con ETA y antes de ceder el gobierno a Felipe, traspasa las competencias de educación y el IRPF a los gobiernos periféricos. Felipe le copia la idea y pacta con los nacionalistas más pasta pero luego negocia con ETA en Argel y crea el GAL, cosechando en ambos casos el aplauso de los periodistas más críticos. Para cinéfilos.

1/06/2011 (18:59)

ÓSCAR SÁEZ

 

Después de que nos haya dado por donde amargan los pepinos, Alemania ha desmentido que estas hortalizas españolas sean mortales. Ante este impepinable comunicado y una vez confirmado que el único pepino conocido en Alemania es el que conduce Vettel porque el que lleva Fernando Alonso es una castaña, dedicaré esta columna a confirmar otros desmentidos.


Lo primero que hay que desmentir es que el PP o el PSOE hayan ganado las elecciones en Alcalá. A estas alturas podemos afirmar que las perdieron los dos. Respecto a 2007, el PP se dejó más votos que el PSOE y la mayoría absoluta, pero los populares siguen sumando bastantes más apoyos que el PSOE, que se dejó dos concejales. ¿Quién será alcalde al final? Lo lógico es que gobierne Bartolo, salvo que Javier Rodríguez sea capaz de armar en el IKEA un gobierno con Izquierda Unida y UPyD. 


Otro desmentido: la formación de Rosa Díez no se pondrá de perfil hasta las generales y ganar en el Congreso de los Diputados los votos de castigo al PSOE por la crisis y los que puedan caer al PP por la ‘comodidad’ de su desaparecido candidato, así que no entrarán en ningún gobierno. No se van a poner de perfil porque ya lo están. Piden que se acabe el hambre en el mundo, porque eso nadie se lo pueden dar, mientras en Alcalá Anselmo Avendaño duda si prefiere el endecasílabo ripio de Bartolo o el ‘vete por la sombra que te derrites’ del PSOE. 


Otro desmentido más. Rubalcaba no fue impuesto por un dedazo para ser el candidato del PSOE en 2012. Tampoco se puede confirmar que Carme Chacón le deseara suerte al ministro de todo corazón. De dedo corazón, digo.


Negamos también que el Rey esté mal de salud, solo podemos confirmar que tiene 73 años. ¿Conocen a alguien con esas edad no tenga achaques?


Todas estas y otras muchas han sido algunas de las noticias más leídas de la semana, por lo que podemos desmentir también que a nuestros dirigentes no les importe un pimiento qué pasa con los cinco millones de parados, con la crisis que no cesa, con el Euribor... No les importa un pimiento, les importa, como a los alemanes, un pepino.

1/06/2011 (10:04)

PEDRO P. HINOJOS

 

No paramos de dar la nota. La marea azul pasó de largo, para sorpresa de propios, extraños y adversarios; la extrema derecha conquistó un acta de concejal y con ella, un trampolín para darse y darnos a conocer en el centro de la meseta;  y desde el jueves pasado vivimos bajo la condena de una ‘miniestación' de tempestades tropicales que nos viene colocando a la cabeza del balance nacional de estragos y devastaciones por tormentas. Era lo que nos faltaba. Y no es que sea nada nuevo por estos pagos lo que está ocurriendo en las últimas tardes, noches y madrugadas. No hay más que echar un vistazo a los anales más viejos de la ciudad para comprobar que los calendarios complutenses han ido casi al compás de las crecidas del Henares, el Camarmilla y otros arroyos hoy sepultados bajo el asfalto; y de lluvias torrenciales que daban aires venecianos no solo a la barriada que hoy ostenta tal nombre, sino que también sumergían bajo mares color chocolate rincones tan transitados como la plaza de la Universidad, la plaza de Cervantes o el entorno de la Catedral. La diferencia ahora es que somos muchos más y que ocupamos más espacio, incluyendo aquel que durante más tiempo del que alcanza la memoria fue propiedad de las ramblas. Y la madre naturaleza, como buena madre, sabe dónde y cómo dar los pellizcos, a pesar incluso de la pericia de ingenieros, aparejadores y arquitectos. Hay que verse, en cualquier caso, en el trago de comprobar cómo se inunda tu casa con el agua procedente de la calle o con la que arroja un desagüe transformado en surtidor. Produce miedo. Y mucha impotencia. Y ganas de salir en la tele, en la radio o en los papeles maldiciendo la ciudad en la que vives. Es entonces cuando se acumulan las imperfecciones y damos la nota. Y con semejante desastre no va a haber manera de que UPyD pacte con ningún partido mayoritario. Aunque quizá pueda ayudar un compromiso en firme para hacer un pacto de estado contra el calentamiento global.

30/05/2011 (19:09)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Las horas de vuelo tienen sus límites hasta para los tipos más poderosos del mundo. La vanidad nunca ha hecho un buen maridaje con la sencillez y a medida que crece el primero desaparece lo segundo. Todo hasta que un día de golpe y porrazo te ponen los pies en el suelo o hasta unas esposas. A Dominique Strauss-Kahn le sucedió el 14 de mayo, donde una supuesta agresión sexual a una camarera le hizo mortal… sin desprenderse de la Visa Oro. El todopoderoso Dominique Strauss-Kahn es desde entonces DSK, un hombre de tres letras que protagoniza uno de los culebrones más morbosos de los últimos tiempos. La justicia norteamericana aclarará lo que ocurrió realmente en la suite de ese hotel neoyorquino, pero por ahora DSK ya sabe lo que es bajar del cielo al infierno más lujoso. DSK simboliza, de algún modo, el mundo de los poderosos. En Nueva York y en medio mundo se debate entre la versión de la camarera y la teoría de la conspiración para acabar con el hombre que podía hacer sombra a Sarkozy e incluso el que quería acabar con la supremacía del dólar como divisa de referencia. Con estos mimbres, DSK espera en una jaula de oro de un lujoso apartamento que se haga justicia mientras se declara inocente de un asunto muy chungo. Confieso que no sé que creer, pero las filtraciones interesadas de este asunto dan mucho juego. Una de las últimas filtraciones revela que DSK recurrió a la típica frase de "¿No sabes quién soy?" para aprovecharse de la camarera. Entiendo que es la versión a la francesa del patrio: “¿Pero no sabe usted con quién está hablando?". Supongo que con acento francés esa frase tiene más fuerza que un deje castizo y chulesco. Pero sea como sea no conozco aún a nadie que le haya funcionando, ni con el picoleto de turno que te ha cazado a 150 kilómetros por hora ni con el maitre del restaurante en el que hay que esperar una hora para encontrar mesa. La frase de marras es de los poderosos, o al menos de los que creen que lo son y consideran que se pueden poner el mundo por montera, imponiendo su poder por encima de la ley y el respeto. Después de que un  asunto de bragueta haya hundido su carrera, más vale que DSK no le suelte al  juez un “no sabe usted con quién está hablando". Me da que el juez sabe bien quién es DSK.

30/05/2011 (18:45)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Hasta el día 11 de junio, a la mañana, aún quedan fechas y jornadas para que suenen todos los tonos posibles en los teléfonos de los candidatos. En Alcalá, comparativamente, han perdidos dos partidos (PP y PSOE), han ganado otros dos partidos (UPyD e Izquierda Unida), y ha ganado una enmienda a la totalidad, que es España 2000. Es decir, que el verdadero emergente de la situación nacida el 22 de mayo es Anselmo Avendaño, natural de Gijón, igual que Álvarez Cascos, ambos luminarias distintas en una noche en que brillaron  sólo satélites con la marca PP.

 

Solo los periodistas pueden errar con tanto desempeño con respecto a las posibilidades de UPyD. Bueno, ya se verá si esta esperanza se convierte en algo tangible. De momento, Avendaño pasea su corporeidad por las calles de Alcalá en medio de saludos y enhorabuenas. Dice que todas las posibilidades están abiertas, salvo  la de la enmienda a la totalidad de E-2000. Y claro, esto tira del rostro del actual alcalde Bartolo González en sentido descendente y declara su pena y su pesar.

 

Los socialistas permanecen en silencio, una categoría que en este momento proclama muchas cosas, pero sobre todo la del uso de las matemáticas. IU, salvada de su penúltimo descenso a los infiernos, exalta la cautela como concepto político de enorme  valor. Las tres formaciones quieren cambio. El PP  no quiere cambio, naturalmente. Otra cosa que desliza siempre que puede Avendaño es una queja al PP: lo que él llama "endiosamiento" del partido en el gobierno.

 

Si UPyD se empeña en maridar, como dicen los gastrónomos, las dos palabras –endiosamiento y cambio– las consecuencias pueden resultar muy desagradables para el PP. Luego está lo de la definición ideológica, con lo difícil que es eso, del partido de Rosa Díez.

 

El propio Avendaño dice que el partido se ha perfilado en estas elecciones con otra configuración. Gran lío. Lo que más parece ser es un movimiento que pretende una cierta renovación moral, de usos y  costumbres de la actividad pública. Lo que no debería suponer mayor contratiempo para que ese propósito pudiera ser ensayado con formaciones como PSOE e IU, habida cuenta que muchos de candidatos del PP en Alcalá cuentan con un amplio bagaje de experiencia, pero también de necesidad de renovación, porque, contrariamente a lo que dice el vicealcalde Severien, en política siempre hay un momento en que uno es “bisoño", y que suele coincidir con el momento en que se empieza con esa responsabilidad.

 

Jordi Gracia, en La vida rescatada de Dionisio Ridruejo (Anagrama, 2010), pone en boca del político soriano respecto del franquismo y su prolongación en el tiempo: “El franquismo acabará el lustro menos pensado". UPyD quizá piense que en Alcalá ha llegado este lustro.

30/05/2011 (10:33)

ALONSO GUERRERO

 

La Feria del Libro vuelve un año más al Retiro de Madrid. En efecto, sólo es una feria, pero la evolución de lo que se ha publicado en la última década indica que, poco a poco, la feria ha adquirido un estatus funcionarial, es un canódromo donde siempre ganan los mismos perros. Los autores que presentan sus libros, los que firman en las casetas, los que bajan cada año de la consagración y se dejan ver entre ese nuevo tipo de lectores que raya el frikismo son siempre los mismos. La feria no descubre a nadie, ni entierra a nadie, de modo que los escritores que participan se han vuelto inamovibles funcionarios del gusto del público. A veces me pregunto qué clase de vida lleva un escribano espoleado por la editorial para que escriba lo que el mercado cree que quiere el público. 


Los efectos son desconcertantes. Desde hace años, el castellano no plantea preguntas. No desarrolla, con o sin originalidad, temas sobre los que el hombre que mira a su alrededor pueda debatir. Ese papel lo están desempeñando los periódicos, así que no es de extrañar que la ficción pura casi haya desaparecido. La ficción actual sólo evade, está ahí para que no pensemos en cómo sería el mundo si tuviéramos una conciencia. Sabemos que lo de Madrid es una feria, igual que las elecciones, pero todavía es posible plantearse preguntas sobre si los libros que se venden en ella contienen argumentos que nos muestren por qué vivimos así. ¿Y a quién le importa?, arguyen los editores.


La distinción entre autores ya no radica en el talento, o la adjetivación, sino en quiénes les representan, quiénes les publican y cuánto venden. Todos los escritores que son capaces de originar negocio tienen una existencia de macetas de marihuana: escondidos, plantados bajo una luz difusa que siempre está encendida y capaces de llevarnos de una calada a la Europa de los templarios, o a las alcobas de la posguerra. Este año se ha invitado a la feria a la literatura alemana. Si es así, por fuerza tendremos que preguntarnos: ¿existe una literatura alemana?

26/05/2011 (17:33)

XAVIER COLÁS

 

Ha sucedido en un pueblo de esos imposibles que hay en España: presentarse a unas elecciones y no votarse ni a uno mismo. Hay precedentes familiares de calibre nacional. Cecilia Sarkozy, la predecesora de Carla Bruni en el pedestal del Eliseo, no votó a su marido en una de las vueltas de las elecciones francesas. Se lía uno en la cola de los congelados, le pasa el aspirador al coche y reconfigura los canales de la tele y al final el domingo se queda corto para votar a nuestro santo o nuestra santa. Otra vez será.


A lo mejor por eso el alcalde de Alcalá metió en la lista a su mujer: no te escapas Yolanda, le diría. Pero los que se han escapado son los votantes: unos a la transversalidad inmaculada de UPyD. Otros al encontronazo social de España 2000. Bartolo plantó un Oxford y le ha crecido un Weimar. Somos patrimonio de la calamidad y al final los inmigrantes se van a ir por vergüenza ajena. Antes de pensar si los de fuera son muchos alguien debería darse cuenta de que los de dentro somos demasiao


En Alcalá las gaviotas del vertedero de los cerros se han ciscado en las gaviotas de Génova igual que los cernícalos se cagaron en los de Madredeus cuando vinieron a dar el concierto y los pajarracos estaban todavía incubando sobre los focos. 


Por las pantorrillas del alcalde corre un Tea Party que no tiene nombre todavía, un cagoendiós disperso que se grita desde el andamio pero también desde la pyme a la que se le debe pasta y no se le paga. Los regidores no saben cerrar las puertas del cielo a sus funcionarios, pero mandan al purgatorio a los proveedores y a sus familias porque el currela que no se apiña y se atocina tras una ventanilla es un currela de segunda en este país: si laboras para el municipio pero no te tiene el alcalde en nómina... te tiene en su lista de acreedores. Y lo más divertido es que a tantos proveedores cabreados les va a ir llegando el IBI dentro de poco. Así que puede encontrarse el futuro edil de Hacienda con una devolución del impreso por vía rectal. Y lo peor de todo, con la jugada comentada en esta columna.

25/05/2011 (18:20)

ÓSCAR SÁEZ

 

Tras unas sorprendentes elecciones, hablar a toro pasado es fácil. Los pitones ya han pasado y las banderillas ya están puestas. Evitada la porta gayola de la demagogia, Alcalá tiene una situación política compleja. O no. Un gobierno en minoría evitará la sordera que genera las mayorías absolutas, se ganará en diálogo y reducirá los problemas enquistados por la dejadez.  El alcalde ha dicho que, como los toros de raza, seguirá luchando. Pero más que toro, tiene que ser torero. Bartolomé González ha perdido dos concejales por las cacas de perro pero sobre todo por alejarse del vecino y sus problemas, por no arrimar la muleta, por dejar de ser el ‘Bartolo de siempre’ con el que ganó en 2003.


La marca Bartolo es una marca cercana que, además de asistir a las cenas, bautizos y comuniones de una ciudad ombliguera que no perdona que no acudas al reparto de churros de la asociación de turno, es una marca que escucha al vecino, una marca que está encima de los suyos para que solucionen los problemas. Es la marca que venció a la gestión de despacho de un buen alcalde como fue Peinado. 


Bartolo o es cercano o no es. El vecino necesita sentirse escuchado y, salvo este último año, el popular político 'popular' ha estado encerrado en la torre del castillo, ha dejado hacer a los demás y no ha sido el Bartolo de siempre. Bartolo o está en la arena o no es. Si no tiene fuerzas debe dar un paso atrás. Si las tiene, no deba renunciar a su marca y añadirle ahora habilidad para negociar, gestionar la crítica, ser reivindicativo con Aguirre, abrir su agenda, atraer empresas y estar cerca de los problemas reales de la gente. Algunos no tendrán solución, pero el vecino al menos se sentirá atendido. Es la imagen que él mismo se ha forjado y por la que lleva siendo el alcalde más votado en los últimos 16 años. Es la marca Bartolo, para salir por la puerta grande o por la de chiqueros.

 

P.D. Por cierto, el PSOE también tendría que hacer una profunda reflexión. Han votado 3.000 personas más que en 2007 y no solo no han aprovechado el bajón del PP, sino que han perdido 5.000 votos, con peor resultado que Peinado en 2003. Conclusión: estocada en los bajos cuando podían haber tomado la alternativa.

25/05/2011 (10:51)

PEDRO P. HINOJOS

 

La gran marea azul que barrió toda la región y toda España en la noche del domingo fue en Alcalá, contra todo pronóstico, solo una marejadilla, alternada con una oleada magenta y algunas espumas negras. No es la primera vez que las urnas nos dejan turulatos. Ésta ha sido solo una extraña noche electoral más de las varias que acumula ya la república complutense.

 

En el 95, el PP, con un novato Bartolo, se convirtió en la fuerza más votada y formó un gobierno en minoría frente a dieciséis concejales de izquierdas que amagaron buena parte de la legislatura con la moción de censura y bloquearon sistemáticamente los presupuestos. Pese a ello, se conquistó el título de Patrimonio de la Humanidad.

 

Y con él, y con una auditoría que ponía a caldo la gestión municipal del gobierno de izquierdas anterior, además de los aires favorables al partido de la gaviota por todos los rincones del país, acudió triunfal Bartolo a las elecciones del 99... que le dieron otra mayoría insuficiente y un gobierno de coalición PSOE-IU. La Alcalá en verde y azul de Peinado, sin embargo, fue una larga estación de tormentas: divisiones internas en el socialismo complutense, fricciones entre los socios de gobierno y una peatonalización del Casco Histórico que desde entonces es la bicha de la política municipal, acabaron en 2003 con el bipartito y le dieron la primera mayoría a Bartolo... que un año después asistía al ascenso de Zapatero al gobierno de España. Caminando al mismo paso cambiado se continuó en 2007 y 2008, hasta que se llegó a la noche de pasado domingo, el día en que parecía que todas las piezas iban a encajar.

 

Pero la comunidad complutense volvió a escurrirse de las previsiones, configurando con sus votos la Corporación Municipal más impredecible e ingobernable que se recuerda. Y justo cuando más falta le hace a la ciudad una mayoría sólida para gobernar y una oposición firme para controlar. Aunque más triste es comprobar, con el paso de las horas y el repaso a lo sucedido, que este diabólico escenario municipal es fruto de la suma de votos de castigo y de rencor: contra Bartolo y su IBI, sus impagados y su ser y no estar del todo; contra el PSOE, por la ruina nacional; y contra los inmigrantes, porque siempre son cabezas de turco apetecibles.

 

Con todo, no se pierde la ilusión que este hazmellorar que somos ahora se encauce de una manera razonable y hasta modélica. Entre tanta crónica marciana local, ha de caer alguna bienaventuranza. Ya toca.

24/05/2011 (15:43)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Miguel era un tipo original. Coincidimos más de un año al inicio de nuestra carrera laboral en una agencia en la que tratábamos de abrirnos camino en el proceloso mundo del periodismo. Era de esas personas que nunca pasaban desapercibidas y tenía un afán casi desmedido e incontrolable por captar la atención de los que le rodeaban, lo que más de una vez nos colocaba en medio de inesperados fregados. Quería ser el mas original, aunque lo suyo no tenía nada que ver con la vanidad. Siempre tenía entre sus manos juguetitos, el último modelo de busca para recibir mensajes, un innovador teléfono móvil analógico y le daba ya dos telediarios de vida al walkman. Había crecido con un Sinclair ZX Spectrum entre sus manos y tenía fe ciega en los megabits. Aseguraba que dentro de unos años los ordenadores controlarían todos nuestros pasos, que no eran sólo imaginaciones de Orwell o de Star Trek. Su aire despistado, un carácter introvertido y la exhibición de cierto frikismo a principios de los años noventa, cuando le conocí, le hacían cuando menos peculiar. Una vez me aseguró que llegaría un día en que llevaríamos un chip implantado en la cabeza que nos permitiría desarrollar al 100% la potencialidad del cerebro humano. Ese día fue definitivo. O era un genio o un chalado. En aquel momento me incliné por la segunda opción, lo que marcó un punto de inflexión entre nosotros. Nuestros caminos laborales no tardaron en separarse. Apenas supe nada de él durante años hasta que un día, por casualidad, el destino nos hizo chocar de bruces en el momento más inesperado. Las ciudades son tan grandes como uno quiera, pero la casualidad va por libre. En un primer momento me costó reconocerle. No sólo no se le había caído un pelo, sino que las cejas estaban a punto de juntarse con el flequillo. Pero la cara había perdido expresividad de  tanto quirófano y bisturí. Me explicó que había cumplido su sueño y mostró varias cicatrices detrás de la oreja. Tenía implantes en el cerebro de Twitter, Facebook y otras redes sociales. Su conversación era apresurada. Se comía las palabras y rememoraba con tanta rapidez los canelones que nos zampábamos en el bar de menú que solíamos frecuentar en 1993 como hablaba de Lindsay Lohan, Lady Gaga o Sergio Ramos. Lo malo es que era imposible dialogar con él, porque con tanto twitter metido en la cabeza y cientos de miles de mensajes ya no vivía su vida, sino la vida de los demás.

23/05/2011 (12:06)

ANTONIO CAMPUZANO

 

A la más aparentemente anodina campaña electoral se le ha añadido, a última hora, un ingrediente verdaderamente interesante. La acampada de Sol, extendida a otros espacios, representa a la manifestación de descontento de la llamada generación perdida.

 

Por generación perdida se entiende por extensión a todas aquellas etapas históricas producidas después de algún hecho extraordinario, guerras y crisis económicas por ejemplo, que hacen muy difícil remontar el pulso político y económico de un país. Ese trabajo lleva el transcurso de prácticamente una generación. La actual generación de jóvenes se enfrenta al riesgo de acarrear problemas de realización laboral y profesional muy importantes.

 

Un desahogo de esa frustración, entre otros, es éste de la afluencia a la Puerta del Sol. Ahora, lo interesante es la reacción producida en los partidos políticos metidos de hoz y coz en campaña electoral cuyo vencimiento se produjo ayer. Los principales, PSOE y PP, han experimentado muy distintas sensaciones. El socialista, ya metido de lleno en los usos americanos, está en el primer y último tiempo de saludo del “esperar y ver", expectante ante lo que se llama desarrollo de los acontecimientos: los lamentos fundamentados sobre todo en la desigualdad no parecen afectar tanto a las bases del socialismo real. Por el lado del Partido Popular, los miedos y las perversiones más internas son una realidad. La posición contraria de Esperanza Aguirre no parece absolutamente geográfica, no habla solamente de la contaminación de la cercanía por estar su sede presidencial en Sol.

 

El encontronazo conceptual de los antisistema que percibe el PP no puede entenderse más que de dos maneras: una, porque la campaña iba bien como iba, y cualquier contratiempo extraordinario solo puede afectar al dueño de la situación ya controlada; dos, que las quejas basadas en el quebranto de esa generación tengan a los partidos conservadores en la diana en mayor medida que los llamados de izquierda. El   resto de partidos, más o menos marginales, Izquierda Unida y demás, podrán ser receptores de alguna dádiva, pero lo más sustancial es la quiebra de esa tranquilidad de la que se  beneficiaba el Partido Popular de manera evidente. Si se produjese un vuelco sobre lo previsto en las encuestas, el nombre de Rubalcaba sería proyectado desde la calle Génova directamente a los confines del infierno. Todo ello sin que se enterasen los anti-sistema. Como no se enteraron los muchachos de Al Qaeda.

20/05/2011 (18:22)

ALONSO GUERRERO

 

El Alcalde de Alcalá de Henares, siguiendo a Esperanza Aguirre, aboga por animar a los padres a que escojan para sus hijos el colegio “que les dé la real gana". Esto parece un logro de la libertad, pero todo lo que el PP diga en Madrid sobre educación es una verdad a medias. Lo que el Alcalde pide a los padres no es que escojan entre un colegio u otro, sino entre dos situaciones dentro de la enseñanza, porque desde hace años la enseñanza pública, aquélla cuyos profesionales son especialistas en lo que enseñan, está perdiendo recursos que son destinados a la escuela privada, sobre todo a la religiosa. 


En realidad, el Alcalde y la Presidenta, que en otros aspectos ha tenido iniciativas loables, piden a los padres que elijan entre una enseñanza convertida en asistencial, la pública, a la que año tras año se le restan las idóneas condiciones educativas, y la privada o la religiosa, expurgadas de alumnos conflictivos pero con profesores sobreexplotados y en ocasiones masificadas. Esto no es educación, es negocio. Si, además, es el negocio del Opus Dei, hay que aguantarse, porque va en el lote. ¿Tal es la libertad de los padres? En Alcalá, esta presión es especialmente acuciante. Los medios para la igualdad sobre los que la enseñanza pública se sustenta son destinados a financiar experimentos de segregación económica, o sexual, en que los niños son dirigidos con un bozal hacia las ciencias y las niñas hacia las letras, por poner un ejemplo. Nadie se opone a estas barbaridades, siempre que las paguen sus víctimas.


Hemos deplorado la socialización de la deuda de los bancos, pero tenemos que apencar con la financiación de sectas a las que la Comunidad da dinero, y el Alcalde terrenos, para que después los padres ejerzan su libertad tomando un camino marcado por las condiciones que ha fabricado la política. ¿Libres? ¿De pagar cuotas abusivas en una escuela concertada? Eso segrega a muchos, y sigue enriqueciendo a los de siempre. He aquí las grandes miserias educativas de Madrid. Al parecer, no es posible educarse sin que te encasqueten una misa, para que algunos pasen el cepillo.

19/05/2011 (17:27)

XAVIER COLÁS

 

La jefa de prensa atravesó el salón del hotel Ritz y me miró sonriente: “El señor Strauss-Kahn le atenderá al acabar la conferencia, pero sólo durante unos diez minutos”. Ha pasado una década pero recuerdo perfectamente la espera de dos horas en aquella cafetería del hotel, que tenía precios imposibles hasta para un té. DSK disertaba en el salón contiguo sobre el futuro del euro, una moneda que estaba de estreno en 2001, y mi entrevista para Diario 16  dependía de que el turno de preguntas no se extendiese demasiado. Él había dejado hacía meses el ministerio de Economía francés acosado por acusaciones de corrupción. Un brete nimio comparado con el que lo atenaza ahora. 

 


Ese día también tenía prisa por coger un avión. “La entrevista tendrá que ser en el coche, Strauss-Kahn debe embarcar en poco más de una hora”. A bordo de ese BMW lo acompañaban dos mujeres bellas y eficientes, una como copiloto y otra sentada atrás con nosotros. De la entrevista sólo recuerdo que Strauss-Kahn me devolvió con displicencia todos los cañonazos que le intenté lanzar sobre economía, corrigió mis preguntas, me ahorró las cifras concretas tal vez por verme aire de novillero y acabó, como buen economista, con un pronóstico que sonaba a predicción perfecta del pasado pero que contravendría todo lo que iba a ocurrir después: “En unos meses Europa y EEUU vivirán un momento económico mucho mejor que el que estamos viviendo ahora”. Semanas después, afortunadamente con la entrevista ya publicada, dos aviones impactaban contra el World Trade Center: la economía frenó, se desató la guerra de nunca acabar, la burbuja puntocom arrastró un balance negro, los precios subieron y los aviones no se han recuperado jamás. 


Pero yo no sabía nada de lo que iba a pasar. Y él tampoco. Me dejaron en un semáforo y el tipo se fue con sus adoratrices y sus previsiones. Y este fin de semana, al conocer su arresto en Nueva York, he pensado en los límites del ser humano, que no puede predecir ni lo que el caos hará con la información que llevamos dentro, ni en qué momento lo oscuro que llevamos dentro hará combustión con ese mismo caos, al que siempre debemos temer casi tanto como a nosotros mismos.

18/05/2011 (17:32)

ÓSCAR SÁEZ

 

- ¡Cuán gritan esos malditos! ¡Pero mal rayo me parta: si, en concluyendo la carta,: no pagan caros sus gritos!


- Tranquilo, Don Juan, no son peligrosos, aunque son muchos y no precisamente perroflautas, hippis, pijos y acomodados con ganas de dar la nota. Dicen que la democracia no es real, que el Estado que les da la espalda. No quieren matarlo de aburrimiento como pasó con el anterior régimen establecido, que es la ahora de actuar.

 

- Voto a Dios.


- Aunque alguno se considere como tal, creo que Dios no se presenta a las elecciones del 22 de mayo, aunque tampoco tengo claro que le eligieran. Lo que proponen es que los ciudadanos despierten y no voten a PP y PSOE, a ser posible, que les boten del poder. “Un voto, dos votos, político el que vote”, gritan. Están hartos de que PSOE y PP tarden un día para enamorarlas, otro para conseguirlas, otro para abandonarlas, dos para sustituirlas y una hora para olvidarlas.

 

- ¡Ah! ¿Pero entonces no es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla más pura la luna brilla y se respira mejor?


- La luna en Sol, en la Puerta del Sol, brilla, pero por la voz de las conciencias y el 40 por ciento de paro juvenil. Se hacen preguntas, no le dan respuestas y lo que se respira es una ola de indignación. Gritan en silencio, pero los políticos no les escuchan. 


- Algo parecido a ‘llamé al cielo, y no me oyó, y pues sus puertas me cierra, de mis pasos en la tierra, responda el cielo, no yo’. 


- Pues eso dicen más o menos.


- Espero al menos que no se haya cumplido aquello de que por donde quiera que fui, la razón atropellé, la virtud escarnecí, a la justicia burlé (...) y en todas partes dejé memoria amarga de mí. 


- No, no, es una protesta pacífica, aunque ya se ha escapado algún porrazo policial. 


- Pobre doña Inés.


- Sí, su inocencia se perdió. Están hartos de esperar, de que el tiempo pase y se sigan repartiendo el poder como una tarta amarga en porciones de escaso futuro. Son un verso suelto y quieren conquistar la justicia social.


- Como el twitter es bien notorio; aquí os espera @JuanTenorio.

17/05/2011 (17:32)

PEDRO P. HINOJOS

 

Las fotos de Bin Laden acribillado aparecerán el día más pensado. Algún Assange habrá que reviente los mil cerrojos del búnker donde las guarda la administración Obama. Todos los cotillas de la aldea global podrán sorber entonces la salivilla que segregan ante las filtraciones en las que se asegura que las instantáneas son atroces; una joya en esta era de emociones feroces y morbosas. “El horror, el horror", que musitaba Kurtz- Brando en Apocalypse now, se cotiza más que nunca. Quizá lo aliente el interés descarado de las grandes potencias por esconder lo más truculento de la violencia, empezando por la de las guerras. Una faena para los corresponsales, que si ya tenían difícil llegarle a la suela de la bota al último mohicano Pérez Reverte; ahora además han de lidiar con apagones, barreras y más peligros. Exactamente los derivados de querer contar y mostrar lo que pretende ocultarse a esta sociedad peterpanesca que quiere jugar a ver más que a pensar lo que ve.

 

Meditó sobre ello en una entrevista radiofónica el pasado domingo Luis María Anson, una celebridad de la prensa nacional y un habitual durante años de la ceremonia del Cervantes en la Cisneriana, donde siempre venía a saludar al pelotón de informadores a la voz de “queridos compañeros" con la mirada puesta en las compañeras. Recordó Anson sus tiempos de corresponsal y en particular la toma de Leopoldville, en la guerra del Congo. Describió el saqueo de las tropas en las que iba empotrado y cómo al entrar en una tienda encontró a una joven blanca con la mirada perdida que apenas era capaz de hablar. En los días siguientes volvió a verla en el mismo sitio y en la misma actitud hasta que preguntó a unos vecinos qué hacia aquella colona allí tan desamparada. Y le contaron que el saqueo le había pillado en la tienda; que los mercenarios la ataron en una silla y que al bebé que llevaba en brazos lo habían hecho lonchas en una máquina charcutera ante sus ojos. “Eso es la guerra", sentenció Anson helando de paso las hertzianas.

17/05/2011 (11:04)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Si hay una cosa que me pone en las campañas electorales es la conversión del líder de turno en mitinero alientamasas. Así que hoy me voy a centrar en ese doctor Jekyll y mister Hyde que obra el milagro de transformar a los políticos cuando experimentan con un proceso electoral. Uno, que como mucho trata de hacer su trabajo de la manera más profesional posible y que en los ratos de ocio puede vestirse de dragqueen o hacer un master de papiroflexia, no pide el voto a nadie. Pero los políticos sí.

 

Sobre esta capacidad mágica cada uno tendrá sus preferencias, pero en mi top one de estas elecciones figura el duelo de titanes que protagonizaron hace unos días en Tomelloso la ministra Carme Chacón y la candidata del PP a la presidencia de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal. La balacera que ambas hembras alfa protagonizaron al caer el sol sigue bajo secreto de sumario, al menos hasta el 22-M, pero es digna de película. Como con Al Pacino y Robert De Niro en Heat, donde se rumoreó que habían rodado por separado las escenas en las que aparecen juntos, aquí ni la pepera ni la sociata llegaron a verse las caras, pero ambas se transformaron.

 

El duelo de Tomelloso encierra tanto misterio que los perspicaces agentes al mando del detective Plinio, ese inefable pionero de la novela policíaca en España, ya han catalogado estos hechos dentro de los casos célebres del policía local creado por Francisco García Pavón. En La Mancha, según cuentan fuentes bien informadas –como se dice en estos casos– todavía no se han recuperado del tiroteo que Chacón y Cospedal protagonizaron sin verse. Algunos auguran metas más elevadas para Chacón.

 

Por ahora ella es capaz de bajarse al barro y alternar una reunión con el jefe del JEMAD con el traje mitinero. Mientras resuelve en dos palabras –“no toca”– las incertidumbres sobre la sucesión de ZP, como pitonisa augura que “van a pasar cosas maravillosas”. No sabemos qué, ni cómo, ni cuándo... ella sabrá. Cospedal responde a otro perfil. Un número dos de un partido siempre es el azote del contrario. Es su papel. Por eso, lo primero que exhibe es el diente afilado. Dicho esto, un mitinero que se precie condimenta todas las cenas con wasabi porque se le acumula en las venas hasta que lo expulsa. Para eso nada mejor que un mitin, sitio donde más que proponer soluciones lo que vende es el tono jacarandoso para decir lo que los fieles esperan. Si no lo creen afinen sus tímpanos si van a un mitin y escucharán: ¡“Dales caña”!

16/05/2011 (09:45)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Se cuenta y no se acaba no ya del futuro, sino del esplendoroso presente de la ciudad vecina. Esto es, Torrejón de Ardoz. En las últimas décadas, la modernización ha asolado los distintos enclaves del Corredor, nuestro Corredor, pero el caso de Torrejón ha alcanzado velocidades solo comparables a Shangai, un ejemplo. En los ámbitos administrativos y políticos, hasta hace muy poco Torrejón pasaba por ser una ciudad dormitorio más, masa de avituallamiento humano para las necesidades laborales de la metrópoli Madrid, pese a la existencia de sus fundamentos industriales de suyo. Pero la aparición del alcalde Pedro Rollán Ojeda, en 2007, autor de una mayoría absoluta probablemente imprevista, ha disparado las complacencias en el mismo Torrejón y quizá las reticencias en Alcalá, donde las huestes de Bartolo González han apreciado en Rollán un competidor de enorme fuste.

 

La propia presidenta Aguirre ya concede muchos más minutos de los necesarios a la glosa y elogio del Rollán estelar de Torrejón. Y las comparecencias en Alcalá ya, poco a poco, vienen siendo mensuradas con un ojo comparativo lanzado al pueblo de al lado. Amén de despertar las naturales envidias, ello únicamente puede ser aprovechado por el competidor socialista de nuestr ciudad, que ve con uenos/malos ojos cómo el ínclito Rollán no para quieto. Y su Torrejón de proyección y gestión inmaculadas sigue creciendo, observado por esas mega réplicas del parque Europa, que alguna vez serán comprendidas con el mismo entusiasmo con que hoy no lo son. El parque de ocio tan aclamado, sin olvido posible con el descanso del guerrero y del ocioso, tanto monta monta tanto, del patio abierto de la Casa Grande, donde se empieza en la emperatriz María de Austria, en el siglo XVI, para continuar con la historia con tanta celeridad como el crecimiento de Rollán y termina uno fumándose un puro en ese patio de la antigua hacienda de labor. Dentro de las dificultades para el ejercicio y degustación del habano, ése, el patio de la Casa Grande, quizá se encuentre entre los más indicados.

 

Todo ello sin  desmerecer al verdadero protagonista de este cuatrienio último en el Corredor del Henares desde el punto de vista político. Antes, longa mano de los Estados Unidos de América y su base de utilización más o menos conjunta. Cigarrillos winston con el águila de emblema, la de U.S.Air en Europe, apreciadísimos en las discotecas de los sesenta. Lo que cayó en  desuso para la exaltación de la notaría de José María Piñar, lugar de encuentro de vendedores y compradores. Pues todo eso lo coge Pedro Rollán y lo mete en un tubo de ensayo y causa admiración en Aguirre. Alcalá, cuidado con él.

13/05/2011 (19:42)

ALONSO GUERRERO

 

Cuando hace cuarenta años Felipe González y los socialistas barbilampiños de Suresnes trajeron a España el engañabobos de la libertad, ya sabían que aquí lo que está llamado a permanecer son las apariencias. Por ejemplo, la ideología. Es una nuez vana, pero se necesita para ganar elecciones. Todo ese marketing ha culminado de forma patética en la presente campaña. Los políticos siguen prometiendo, aunque sólo se prometan a sí mismos como mercancía. ¿Por qué agobiar con la verdad, si pueden entretener con miles de mentiras? El populismo sin pueblo es lo único que comparten todos esos candidatos de cara iluminada que vemos en los carteles electorales.


¿Promesas? Esperanza Aguirre promete librar a la gente de sus hipotecas, o meternos a todos en el seminario. Urkullu promete la bondad de Goebbels y Zapatero vende la carcoma, alimentada con la madera del despacho de Rubalcaba, que corroe los sillares del Constitucional. Todos mienten, porque la mentira es lo único que funciona. Los avances entre comicio y comicio se consiguen en las asesorías de imagen y en los gabinetes de publicidad. Las conquistas presentes empezaron a sembrarse hace años, con el sistema educativo, el fútbol, la televisión que te abduce en el salón de tu propia casa. Todo ha llegado a ser tan simple que las sentencias se fabrican con un telefonazo que después se desmiente sin rubor en el Congreso. 


Es normal que Carme Chacón dijera el otro día en Tomelloso que su mítin era el prólogo de cosas maravillosas. La frase ya la dijo el astronauta de 2001, una odisea del espacio, Bowman, refiriéndose a la conversión de Júpiter en estrella. Mejor no comentar el deseo extático formulado por Chacón. Sería como hablar del amor eterno en un arcén del polígono de Alcalá, pero nada de lo que haya hecho el partido de Chacón asegura que esa maravilla vaya a acontecer, a menos que se refiera a la desaparición del propio partido, el próximo 22 de mayo. Existen, de hecho, razones para que eso ocurra. Entonces muchos recordarán lo que Bowman dijo frente a la verdad del espacio claro y eterno: Está lleno de estrellas…

12/05/2011 (22:13)

XAVIER COLÁS

 

Ayer vinieron a vernos 12 alumnos del Avellaneda. “¿Sois amigos o enemigos?”, inquirí con la puerta entornada ante semejante pelotón en recepción. “Amigos”, respondieron tras un momento de duda. Algunas veces los centros escolares nos mandan alguna visita de chavales que quieren ver el interior de un periódico. A todo el mundo le gusta ver todo por dentro, salvo el cuerpo humano porque es un poco asqueroso. Lo de fuera lo tienen muy visto, así que quien visita Diario de Alcalá se siente como en el vientre de una ballena.

 

Una redacción es como la vida misma: pasan las horas volando, pero sólo te das cuenta cuando algo te duele, cuando pierdes lo que andabas buscando o cuando definitivamente la noche viene a buscarte. Los oficios peor compensados –periodista, soldado o pirata– están revestidos de romanticismo y leyendas. Ahora todo el mundo suspira por la supervivencia de los periódicos. Cuando la gente quiere que vivas un poco más es que vas a estirar la pata pronto. Cuando los periódicos rugían por la mañana y la noche era un erial de novedades esperando a que amaneciese fuera de la cueva, la gente nos quería ver a los periodistas de rodillas, muertos de hambre o incluso ardiendo en el infierno. Eran los buenos tiempos en los que el poder y los expertos nos maldecían.

 

 

Dicen que acudir a un entierro es un acto mucho más personal que ir a una boda, porque un sepelio es algo de lo que seremos protagonistas un día queramos o no. Por eso veo a la muchachada asomarse a un periódico y me pregunto si quedaré en su hipocampo como quedaron en el mio los vendedores de barquillos o los profesores de mecanografía. Memoria, nada más.

 

Habrá periodistas siempre, claro. La cuestión es si ocuparemos el reverenciable pero secundario lugar de los banderilleros, el encantador pero amortizado nivel del cabaret o el interesante aunque inútil epígrafe del esperanto. O si como dice Fabián, uno nuestros invitados ayer, nos iremos todos al otro mundo pero al menos nos marcharemos juntos. Y cantando alegres en la popa.

11/05/2011 (20:14)

ÓSCAR SÁEZ

 

Esta campaña electoral se va a hacer más largo que un partido de fútbol de Oliver y Benji. No es mío, lo escuché ayer en la redacción, pero la imagen es perfecta. Las telerañas no solo están en las arcas municipales y autonómicas sino también en los programas, protagonizados por una escandalosa falta de propuestas. Hasta ahora más que unas elecciones locales parece más una parodia de un concurso de Miss Universo cuando responden “queremos la paz en el mundo”. Los proyectos presentados suenan a algo similar. Queremos mejorar los barrios, las calles más limpias, consensuar con los vecinos, potenciar la cultura y otras obviedades más que podrían valer para Alcalá o para Tomelloso, para esta legislatura o para la de 1983, cuando ya se pedía el voto entre peras y bragas en el mercadillo de los lunes. 


La campaña está siendo de un perfil bajo que espanta; al PP porque le interesa y el PSOE porque tiene que hacer que los casi cinco millones de parados parezcan un accidente. Al estratega del PP se le puede entender. Gobiernan y los vientos soplan a su favor, según las encuestas, debido a la crisis. La marca Zapatero no ilusiona entre sus simpatizantes y genera una movilización en el voto popular, como quedó demostrado en el mitin en Alcalá de Esperanza Aguirre. La presidenta, que ante una muchedumbre enloquecida firmó más autógrafos que Cristiano Ronaldo entre quinceañeras, logró los mayores aplausos cuando cargó contra las políticas socialistas, aunque en lo local resultó decepcionante la falta de propuestas y que volviera a comparar Oxford con Alcalá mientras los Cuarteles acumulan polvo y andamios.


Menos comprensible es la estrategia del PSOE, que es de suponer lleva cuatro años recogiendo, además de apoyos para Tomás Gómez, propuestas e ideas frescas para transformar esta ciudad. El que más tendría que arriesgar es Javier Rodríguez. El aspirante del PSOE tiene que dejar claro qué quiere para Alcalá, mostrar carácter y liderazgo. Tiene la misión de sacar a sus votantes de casa ante la pesadumbre que hay en el electorado socialista tras los recortes sociales y el paro y para eso hace falta ambición, no una pose simplemente correcta. Mientras tanto, que haya paz en el mundo.

11/05/2011 (18:52)

PEDRO P. HINOJOS

 

De la controvertida sentencia del Tribunal Constitucional que permitía a Bildu presentarse a las elecciones se ha dicho de todo, pero aún se puede decir más. Por ejemplo, ese desesperante e impresentable afán por apurar una decisión trascendental hasta el último minuto y más allá; de hecho, la votación definitiva del pleno del TC se produjo pasada la medianoche del jueves, cuando técnicamente ya se estaba en la campaña electoral. El tiempo. La justicia también es más justa si, con reloj y calendario, respeta los plazos y evita por todos los medios las demoras.

 

Se dirá, sí, que para eso hacen falta más recursos técnicos, más personal, más financiación y todo lo demás. Pero no parece que nada de eso les falte, precisamente, a los magistrados del Constitucional y sus entretenidas partidas entre progresistas y conservadores. Todo hijo de vecino, desde el ministro al parado, procura atender sus obligaciones con puntualidad, sean cuales sean las contingencias que se presenten. Admitir esa primera urgencia, entre las muchas con las que hay que meterle prisa a nuestra justicia, sería un buen comienzo.

 

Aunque aún cabría un principio del principio mejor, que consistiría en colocarla en el paquete de las grandes prioridades de nuestra sociedad, junto a, digamos, la economía, la sanidad, la educación o la seguridad. Ni los ciudadanos, en esas encuestas sobre las cuestiones que más preocupan, lo consideran así; ni tampoco los políticos lo suelen incluir en su discurso, salvo lo que dicte el argumentario partidista e interesado de cada uno. No hay más que ver, sin ir más lejos, el tiempo que le dedicaron al asunto los candidatos a la presidencia regional en el acartonado debate del domingo en Telemadrid: ni un segundo en la milimétrica escaleta de temas negociados a cara de perro. La justicia, sin embargo, lo es todo, empezando por lo más elemental: un servicio público. Y, como dijo alguien, la única institución que, con la ley y con el sentido común, es capaz de poner orden en el caos cuando todos nos volvemos locos de remate. Por supuesto, sin esperar para ese menester al día del juicio final por la tarde.

10/05/2011 (15:01)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Los Seal, esa unidad de superhombres que fue la encargada de quitar de la circulación a Osama Bin Laden, tienen como lema que “el único día fácil fue ayer”. Y a medida que pasan los días desde la ejecución de Bin Laden cada jornada que pasa se abre un interrogante más. Uno de ellos es el de la identidad del seal del comando de operaciones que descendió desde el helicóptero a la mansión de Bin Laden y decidió el futuro del mundo apretando un gatillo. Ese soldado es el que simboliza sin rubor alguno que el “yes we can” puede dar paso al “yes we kill”, como titulaba su columna el periodista David Gistau. Es un paso que establece otro tipo de fronteras.

 

Y es que aunque en la vieja Europa algunos cuestionan que se haya liquidado a Bin Laden, en Estados Unidos la popularidad de Obama sube como la espuma. Probablemente en el país de las barras y estrellas ningún ciudadano hubiera entendido que teniendo a tiro al enemigo público número 1 no se le hubiera matado. Ese debate se deja para las democracias europeas que se preguntan dónde están los límites entre ejecutar a un terrorista en cualquier confín del mundo o ponerle a disposición del juez. Quien no lo dudó fue el seal que apretó el gatillo contra el terrorista más buscado del mundo. Su retrato robot responde a un varón, blanco y con una edad que oscila entre los 26 y 33 años. También sabemos que previsiblemente es un tipo musculado, con una fortaleza mental a prueba de bombas, con callosidades en las manos y con más de una herida de guerra. Poco más.

 

Estas son, al menos, las pistas que ha dado The Washington Post del verdugo de Bin Laden y que nos quedaremos con las ganas de conocer. Será condecorado en secreto y no podrá contar al mundo en entrevistas exclusivas bien remuneradas cómo llenó de plomo el cuerpo del terrorista más buscado. Y mientras tanto, sólo es cuestión de tiempo que veamos las fotos del cadáver de Bin Laden. Por mucho que el presidente Obama se esfuerce en no sacarlas a la luz, no sé ni cómo ni cuando las veremos, pero alguien hará negocio. Eso, seguro. Se me ocurre que igual que hay un tipo en Brooklyn que ha abierto una librería en la que sólo se vende su libro, un relato sobre un viaje a Marte, con Bin Laden podría pasar igual. El padre de esa idea abre la puerta a la posibilidad de que el que consiga los derechos sobre la muerte de Bin Laden, también monte su propio negocio exclusivo bajo la franquicia de Bye Osama. En EEUU todo es posible por un puñado de dólares.

9/05/2011 (12:13)

ANTONIO CAMPUZANO

 

La noche del 5 al 6 de mayo ha recuperado para la ciudadanía un cierto oxígeno purificador de anteriores etapas históricas. Eso al menos es lo que logra el gran Iván Espínola, dueño de todo el campo de enfoque de cuanto de interés sucede en la ciudad. Las formaciones distintas se dejan inmortalizar bajo la luz tenue de la farolas, a la hora de la medianoche, ya sin las brochas y el pegamento de antiguo, pero sí con un aire como de recuperación de antiguos clics en los que la ilusión y la ingenuidad, “fifty-fifty", enaltecían el tiempo de campaña, la más alentadora experiencia política para sus habituales y moradores. Muy lejos de experiencias posteriores de gobierno o de oposición, donde desaparecen esas virtudes demediadas para dar paso a las ejecutivas, a las aplicaciones de leyes y reglamentos, directivas, planes, subvenciones. Toda una pléyade de disposiciones que termina por desenrollar la interminable alfombra por la que discurrirá la despedida.