20/02/2012 (10:05)

No le reconocéis porque no hay muchas fotos ni entrevistas de joven.
Estaba demasiado ocupado para eso... Más información aquí

 

Se dicen tantas cosas, hay tantos medios a nuestra disposición para hacer fluir la verborrea oral y escrita que empieza a dar la impresión de que se hace poco porque se dice mucho, aunque también es posible que se diga tanto porque no hay gran cosa que hacer, nos han convencido de que casi nada está ya en nuestras manos. Nos hemos convertido en meros escuchadores del decir y a partir de ahí, sólo queda expresar el acuerdo con unas afirmaciones o la confrontación con otras.

En política, ya estábamos acostumbrados a que nos dijeran de todo en campaña electoral, que no nos subirían los impuestos, que se cumplirían los compromisos medioambientales, que no debíamos temer por los derechos fundamentales a una educación y sanidad públicas, de calidad y gratuitas, que se tomarían medidas drásticas para despolitizar la justicia, y tantas y tantas cosas. Luego no se hace nada y si se hace es exactamente lo contrario a lo dicho, la gran diferencia en estos tiempos modernos con respecto a lo conocido es que ya no se disimula ni se camuflan los engaños bajo el poso del olvido que deja el transcurrir del tiempo, hoy se descubre la mentira al día siguiente de pronunciarla porque no tiene ninguna consecuencia.

Estamos en le época del "este soy yo y esto es lo que hago", la era de las identidades digitales. No deja de ser curioso ver como supuestos gurús de diversos ámbitos, empresarial, académico, jurídico u otros se exponen y nos exponen a sus logros y proezas. Basta abrir una red social para descubrir a cientos de personajes que, dejando el pudor a un lado, no cejan en el empeño de narrarnos sus hitos. Nos cuentan los triunfos de sus empresas, la cantidad de gente que vive de ellos, sus proyectos, sus viajes, sus encuentros en la cumbre con otros congéneres, el éxito de sus hijos en universidades lejanas y la excelencia culinaria de los alimentos que se disponen a ingerir. Cuando tengo un rato para leerlos siempre me surgen dos pensamientos, primero me pregunto como es posible que hagan o hayan hecho tantas cosas habiendo dedicado tanto tiempo a contarlas, después me arrepiento de haber desperdiciado un instante de mi vida en leer a semejantes individuos. Como ellos nunca me leerán y además les da igual lo que escriba porque son omniscios les diré que en un mundo superpoblado cien mil fans no es nada, que la mayoria de la gente de mi entorno en el mundo real no conoce ni sus nombres, que sus barcos, viajes en primera clase y opiniones geo-estratégicas me importan una hez y que sus supuestas epopeyas vitales, cuando son ciertas, parecen esconder más sombras que luces.

Luego está la cotidianidad del decir, al amigo que te dice que no se te ve el pelo pero no acepta tus invitaciones, el jefe que te comunica un plan comercial anual a sabiendas de que no se puede cumplir, el que te dice que te devuelve la llamada enseguida y no vuelves a saber nada de él hasta que necesita algo de ti, el que simplemente dice que sí a todo por no decir que no, el que afirma que la tele es basura y no la apaga ni para dormir, el abogado que te dice que no debes preocuparte de nada y consigue que lo pierdas todo sin ninguna preocupación, el que te halaga y vaticina un gran futuro pero no piensa contar contigo nunca, el que te dice "ven a verme" y cuando vas no está. Personas que dicen sentir y no sienten, que dicen amar y no aman, que dicen sufrir y no sufren, que dicen que te quedes cuando hace tiempo que te fuiste.


Hablar, hablar, hablar y hablar. Abulia, desidia y pereza ¿esas son las características definitorias del Homo Socialis en la era del infinito punto cero? ¡Desde luego que no! No deberíamos confundir lo común con lo único ni mucho menos con lo "normal".

Lo que pretendía hoy, con poca fortuna me temo, era rendir homenaje a todos aquellos y aquellas que hacen tanto por nosotros, cada día, con tanta dedicación y esfuerzo que no tienen tiempo para contárnoslo.


Esos investigadores mileuristas, esos médicos de atención primaria sobre-explotados, esos abogados de oficio decepcionados, cientos de voluntarios que desde aquí o desde allá tratan de hacer la vida más fácil a los que no tienen voz, agricultores y pescadores sumidos en la precariedad de un sistema abusivo, profesores denigrados que cada mañana buscan una motivación para acudir a un trabajo sin recursos, miles de trabajadores del sector doméstico que cuidan de nuestros hijos y padres sin tener ya ninguna esperanza de convertirse en ciudadanos de pleno derecho, etc

Son tantos los héroes mudos cuyo silencio abona nuestro olvido que estoy seguro de no haber nombrado más que una ínfima parte, porque ellos no tuitean, no tienen tiempo que perder en un blog, su actividad no se puede describir en Linkedin y el escaso tiempo de que disponen para el ocio no se puede malgastar en Facebook. Ellos no miran estadísticas, viven al margen de las fluctuaciones bursátiles, no critican la tele porque no la ven, no votan porque nadie se lo pide, no mandan mensajes de tranquilidad a los mercados y nunca dicen que no tienen tiempo porque no tienen tiempo para decirlo.

Ojalá fuese yo uno de ellos pero no, yo soy de los que dicen y digo tanto que ya no sé ni lo que digo, digo tanto que no hago nada, digo tanto que sólo aspiro a alcanzar la utopía de lograr algún día hacer algo que sirva para alguien más que para mi mismo, mi banco, mi suministrador eléctrico, mis compañías de seguros y mi querida telefónica. Mientras tanto me seguiré desahogando diciendo cosas, si un día dejo de hacerlo no os asustéis, será que he cumplido un sueño.

13/02/2012 (14:01)

Generación del 98: Y ellos pensaban que estaban mal...

 

Hace tiempo descubrí que el hecho de haber nacido donde lo hice fue fruto de la más estricta casualidad cósmica, biológica, química o vaya usted a saber. Después, dejé de sentir ningún afecto especial por la tierra donde resido y como del desafecto al desprecio hay un paso, pronto me dí cuenta de que aborrecía profundamente, no sólo la retórica nacionalista sino la propia ideología.

Hasta hoy, he sido capaz de convivir con las estupideces patrias de un país insignificante cuya posición en el planisferio eurocentrista de Mercator hizo creer a sus habitantes que eran el ombligo del mundo. Sobrevivir a esta situación desde el realismo crítico ha sido relativamente sencillo gracias al escudo protector de una indiferencia aderezada con dosis de respeto ante ciertas actitudes. Pero eso, repito, fue hasta hoy, en un instante todo ha cambiado. Quizás sea producto de un largo proceso de reflexión o quizás sea producto del impacto traumático de una sola noticia pero el caso es que hoy, a diferencia del anterior Presidente del Gobierno, siento un pesimismo antropológico de tal calibre que a su lado, el espíritu de la Generación del 98 que hoy me inspira parece jovial.

Los hechos acontecidos en España los últimos tiempos ya eran pintorescos pero ni el propio Valle-Inclán hubiese podido imaginar el esperpento que se avecinaba y que nosotros hemos tenido el infortunio de presenciar, el albor de la justicia redundante. Al dictar un fallo que muchos percibimos como injusto, al desaforar a uno de los jueces más importantes de nuestra breve historia democrática, el Tribunal Supremo además de errar nos ha condenado a todos a la indefensión y al ostracismo jurídico. Los españoles somos muy dados a ir poco al grano y abusar de la redundancia, desde mi profana visión, el Tribunal Supremo de este glorioso y majestuoso Estado ibérico, también prevarica al condenar y su prevaricación redunda en la del supuesto prevaricador. Por muy ajustada a derecho que me digan mis amigos juristas que es la sentencia, la opinión es libre y para mí, el Tribunal Supremo ya comparte algo más que el código postal con el partido que estaba siendo investigado por el magistrado defenestrado. Ya se consumó el escarnio, ya se cuadró el círculo o españolizando la expresión para dar un toque tragicómico, digamos que, se rizó el rizo.

Al igual que los admirados noventayochistas me atreveré a afirmar sin vergüenza - porque no la tengo y porque la que siento empieza a ser ajena - que las Dos Españas han regresado para quedarse. Aquí estamos de nuevo como hace un siglo, con una España Real, esa miserable en la que no hay trabajo y habrá menos. Esa en la que se destruye la cultura y la educación para controlar a las masas. Esa España en la que nadie se preocupa de lo que nos ocupa y muchos lo hacen de lo que nos degrada. Esa España capaz de destruir familias para no perjudicar los intereses financieros de unos pocos. Esa España que algunos quieren construir en un mes destruyendo todo lo anterior, la España reaccionaría, la que pierde jóvenes valiosos por miles, la de la emigración, la del pensamiento único y la familia homogénea, la que destruye la perspectiva de una industria energética moderna y competitiva para  conservar los beneficios que algunos obtienen con modelos obsoletos.

Luego está, la otra, la España Oficial, esa basada en la falsedad y la apariencia, esa que habla de separación de poderes y los acapara todos. Esa España que presume de una transición democrática envidiable obviando que la longevidad del dictador fue tal que simplemente nos pilló maduros, no más demócratas, ni por supuesto más valientes, sólo maduros. Esa España que dice proteger al emprendedor sin reconocer que lo importante no es emprender sino continuar, perseverar, arraigar y concluir. La España que habla de seriedad, ahorro y austeridad mientras babea por obtener dinero fácil, mostrarlo y multiplicarlo a cualquier coste, aunque sea el de delinquir porque eso en España no cuesta nada. Esa España, en fin, cuya única arma invencible es alguna que otra gesta deportiva y que se enfurece por cualquier afrenta demostrando que por no tener, ya no tiene ni humor.

Este es nuestro tiempo y nos ha tocado vivirlo en el país en el que un día, aleatoriamente nacimos, este es el sitio donde se vive mejor que en ningún lado, como suelen decir los que sólo han ido de casa a la playa y de la playa a casa. ¿Odio a España? No es sencillo odiar a quien no se ha amado, pero sí se puede temer. Sí, temo a España, temo que me contagie su conformismo, temo que me arrastre a la sima de la nada, temo que convierta a mis hijos en unos asnos miserables y sobre todo temo que acabe por convencerme de que como aquí, en ningún sitio.

Por fin he logrado alcanzar un diagnóstico, padezco Hispanofobia, un miedo incontrolable a España. Es un primer paso, ahora, sólo me resta hallar la cura y me temo que la sanación pasa por la consecución de una utopía, pero no para España, corregir la deriva general es demasiado utópico. Hay veces que la utopía empieza por uno mismo, la mía es partir, puede que no lo consiga pero lo seguiré intentando para lograr algún día que la lejanía me ayude a sentir ese amor irracional llamado patriotismo.
¡Suerte! Nos va hacer falta (y eso que nunca creí del todo en ella)

Aquí uno que no ha perdido el humor

PD: Un recuerdo afectuoso para esa revolución fugaz que nos hizo soñar, un espejismo interrumpido por la indolencia voraz que caracteriza el emprendimiento hispano.

6/02/2012 (12:39)

Imagen de un gobierno antiguo y desenfocado

 

Puerilmente llegué a pensar que una vez hecho algún que otro esfuerzo legislativo impopular, el nuevo gobierno no se atrevería a retroceder ciertas medidas. Pues me equivoqué. Uno de los problemas a los que me enfrento al subsistir entre vapores de cloroformo utópico es que los errores son mayúsculos y las convicciones oníricas tienden a convertirse velozmente en pesadillas. En un sólo día, los pocos ministros que me agradaban han comenzado a irritarme, los que respetaba desde la indiferencia, a atemorizarme y sigo temiendo a los que temía aunque, por ahora, sean los más silenciosos, imagino que prefieren mantener sus tejemanejes ocultos entre penumbras.

Cuando un Ministro de Agricultura - obviaré el subtítulo medioambiental -  afirma que hay que ser realista con el tema de la contaminación y no buscar imposibles lo que está diciendo es que me condena a mí y a los míos a seguir respirando el mismo aire nauseabundo que llevamos meses inhalando. Si en la misma comparecencia sostiene que un supuesto superávit hídrico hace innecesarias las desaladoras y para rematar contabiliza económicamente los beneficios y costes del cambio climático, tiemblo. Simultáneamente, el nada "energético" Ministro de Industria, fusila las renovables dilapidando así un sector en auge que tenía muchas posibilidades de convertirse en pilar básico de ese nuevo tejido industrial que muchos reclamamos. Entonces sospecho que llegó el momento de salir huyendo.

Cuando un Ministro de Educación basa su revolución educativa en cambiar el nombre a un curso escolar es que no sabe que los contenidos van en función de la capacidad cognitiva de la edad del niño y que por lo tanto poco importa que el grado se llame ESO o aquello sino que la calidad sea buena. Si en la misma comparecencia justifica la desaparición de una asignatura con el contenido de un libro que jamás sirvió para impartirla, una de dos, o no conoce el contenido de dicha materia o ignora la trascendencia del ministerio que le han confiado. Entonces, concluyo que he de largarme a un lugar dónde no deba gastar una fortuna para garantizar una educación digna para mis hijos.

Cuando un Ministro de Justicia - alejado del derecho desde sus tiempos lampiños - pretende que retrotraernos treinta años y alejarnos seis mil millas jurídicas del Derecho Europeo es lo más progresista que ha hecho en su carrera política, he de intuir que a pesar de estar a cargo de la justicia ha perdido el juicio. Si en la misma comparecencia anuncia que deberemos asumir parte de los gastos que ocasionan nuestros derechos fundamentales y que el cuerpo notarial podrá casar y descasar, entonces me dan ganas de decirle que puestos a arreglar un oficio castigado por el fin del furor "constructivo" que él mismo contribuyó a fomentar, permita que todos los desempleados provenientes del sector se conviertan en Jueces de Paz. Si además, en paralelo, un juez justo se puede enfrentar a una más que injusta condena y un vulgar delincuente sale absuelto de sus crímenes, entonces sé que mi protección jurídica como ciudadano peligra y que debo buscar un entorno más seguro para vivir.

Cuando un Ministro de Exteriores bromea con respecto al nombramiento del embajador más relevante, empiezo a dudar de su capacidad para el cargo. Si además lo hace parafraseando a un repugnante dictador incidiendo en el supuesto sentido del humor o sarcasmo del mismo, entonces me entran ganas de meter a mi familia en el coche y cruzar la primera frontera que encuentre antes de que sea demasiado tarde.

Cuando temo que un Ministro de Economía esté allanando el camino a los depredadores mercantiles y un Ministro de Defensa con intereses armamentísticos esté sacando el ábaco para calcular los pingües beneficios que le reportará un más que probable conflicto bélico en Oriente Medio, entonces, se me agotan las ganas de soñar, me doy cuenta de que no hay lugar adonde huir y que sólo resta seguir aquí para luchar. - Cuando hablo de luchar no me refiero a ninguna guerra, no vaya a ser que algunos de estos lúcidos gestores tome como paradigma la "reforma laboral" de Estados Unidos en los años 40', cuando pasaron de una tasa del 25% de desempleo a un 1% tras el bombardeo a Pearl Harbour-.

Este es el gobierno que para todos los españoles iba a gobernar, este es el gobierno que las revoluciones ayudaron a aupar, este es el gobierno que gobierna sin oposición porque los que deberían oponerse andan luchando por conservar el minúsculo poder residual que aún les queda. Este es el gobierno en fin, que a mí, me hace sentir como un apátrida y de su Presidente prefiero no hablar porque parece no ser más que el murmullo de un micrófono abierto entre la bulla de unos ministros con vigorexia contrarreformista.

Si Rajoy prometía en campaña estar a la orden de todos los españoles ¿por qué me siento yo así? Me temo que si le ordeno reflexionar no me hará mucho caso, es como ese peluquero compulsivo al que le pides no cortar más y te pasa la cuchilla.

PD: Sí, lo sé, no he sido capaz de esperar los cien días de rigor pero constreñir mi propia libertad resulta un tanto absurdo, más teniendo en cuenta que aquí ya nadie se manifiesta, ni habla de democracia real, ni nada de nada.

30/01/2012 (18:55)

¿Viajan en platillos volantes hacia ningún lugar?

 

Me interesa la política desde que tengo uso de razón, tanto es así que hace un tiempo encontré un antiguo cuaderno en el que, en algún momento indefinido de mi tierna infancia, pegué cromos de alienígenas bajo los cuales escribí el nombre de personajes políticos de la época, desde Peces-Barba a Felipe González pasando por Carrillo o Fraga. No creo tener ninguna enfermedad mental o por lo menos no está diagnosticada, a pesar de ello recuerdo perfectamente mi evolución adolescente desde el anarquismo, tras leer alguna cosa de Bakunin, al marxismo para aterrizar finalmente en el socialismo moderno.

Una fuerte convicción ideológica social-demócrata me llevó en 1996 a dar un paso más,  ese año decidí no entregar mi voto y cambiarlo por un compromiso más formal, pensaba que una etapa había finalizado. Fue entonces, cuando empecé a observar desde una agrupación de distrito los graves problemas de perspectiva, rotación y estructura que minaban cualquier intento de hacer política y generar ideas - los responsables de aquella agrupación siguen siendo los mismos -. A pesar de todo, más de quince años y algunas decepciones después, sigo dedicando parte de mi tiempo libre a colaborar con el partido más antiguo de España, ese que fascinó a mi abuelo, ese que debería volver a representar a una mayoría progresista y aspirar a construir un modelo social más justo y solidario.

Sin embargo tengo un oscuro pasado que me inhabilita para poder dedicarme temporalmente a hacer política, hoy intercambio pudor por vanidad y me dispongo revelar ese pasado. Confieso que he desperdiciado los últimos diecisiete años mi vida, opté por dedicar mi formación a trabajar por y para la empresa privada. Jamás he asistido a un mitin, ni he pegado carteles, ni he agitado banderas, ni siquiera en los momentos de gloria.


Miro hacía atrás y revisando los perfiles curriculares de los líderes y no tan líderes, de uno u otro color, que han regido nuestros destinos durante las últimas décadas, concluyo que quizás en 1996 debí abandonar la carrera que estudiaba para dedicar más tiempo a pasear por mi agrupación de distrito y aprender técnicas fontaneriles de liderazgo demagógico.


Hoy me doy cuenta de que al decidir compatibilizar mis estudios con un puesto de becario en una televisión autonómica lo que estaba haciendo era correr en dirección opuesta a los que ya estaban soñando con micro-cargos de futuro en un micro-cosmos del pasado.


Ahora me percato de que dedicar fines de semana a estudiar un máster dirigido a progresar en mi carrera profesional me estaba impidiendo asistir a "interesantes" actividades y debates cuyo único objeto era dejarse ver para lograr que algún "padrino" impulsase el despegue de una mera militancia hacía atractivos puestos de poder. Por fin tengo la absoluta convicción de que mi periplo laboral a través de empresas de producción y distribución audiovisual - con alguna aventura empresarial de por medio - me ha discapacitado para la política, posiblemente de por vida. El esfuerzo de estudiar algunos idiomas tampoco ayuda a este respecto, es exigible para contratar a un recepcionista en una compañía multinacional pero no para ejercer cargos políticos con responsabilidad internacional.

En definitiva, he llegado a la conclusión de que puede que el hecho de mezclar seres extraterrestres con personajes políticos cuando era un niño no fuese tan extravagante porque en ocasiones parecen provenir de otro planeta y puede que sea eso lo que provoca un inexorable alejamiento de la ciudadanía y sus problemas mundanos. Me temo que hay muchas más personas que quisieran participar y no pueden, están inhabilitados por una trayectoria pasada en el mundo real. Intuyo que seguirán llegando aquellos morenazos cuya sinceridad a prueba de bombas les obliga a reconocer su ansia por forrarse o aquellos otros delincuentes que se sienten amparados por la ineptitud de ciertos jurados tan populares que también son inhábiles para juzgar nada.

Los conceptos filosóficos de democracia y política han sufrido muchas mutaciones a lo largo de los siglos, yo deseo un futuro utópico para mis hijos en el que puedan admirar a todos aquellos y aquellas que decidan hacer un BREVE paréntesis en sus vidas para dedicarse al servicio público y bien común aportando los conocimientos adquiridos a lo largo de sus carreras. Sueño con el día en el que todos podamos aprender de la experiencia de los que saben más que nosotros, sólo pretendo lo mismo que pretendo de mis jefes, que me enseñen.

Mientras llega ese día, no me atrevería a sugerir a nadie que ingresase en un partido político, no siempre es recomendable visitar la cocina del sitio adonde vamos a comer. Yo ya conozco ese lugar, por lo tanto sólo me queda apoyar para la dirección del partido de mis afectos y desafectos a todo aquél que muestre y demuestre una actitud renovadora sustentada por un soporte curricular que vaya más allá de la militancia. Si todo sigue igual, ningún problema, sólo tendré que dejar de malgastar mi tiempo de ocio y centrarme en el negocio, lo que no deja de ser una forma de negar el ocio.

La dedicación política debería ser una paso más en la trayectoria profesional de un individuo, nunca el primer y último paso, a ver si nos vamos entendiendo.

PD: Sé que generalizar es injusto y que por tanto el artículo de hoy lo es también. No todos los que están en política adolecen de un vacío curricular extra-político pero los que hay son tan llamativos que fagocitan al resto. También sé que los dos últimos presidentes de los Estados Unidos de América tienen una trayectoria profesional previa a la política y por lo tanto que es viable exigirla.

24/01/2012 (16:07)

¿Arreglos estéticos en fachada descolorida?
Fuente foto aquí

 

El artículo que reproduzco a continuación no es más que una adaptación de la respuesta que le  di a una militante socialista muy beligerante con la figura de Alfredo Pérez Rubalcaba. Si lo adapto y publico sólo es porque jamás obtuve réplica y sigo albergando varias dudas que quisiera solventar, por supuesto sin ánimo de soliviantar.

Primero me gustaría que quién acusa de engaño al candidato mencionado me aclarase en qué foros Rubalcaba expresó en alguna ocasión su intención de abrir la elección del Secretario General a la militancia del partido, de no encontrar dichas menciones la acusación de engaño se tambalearía.

Por otro lado sería de agradecer que estos aguerridos afiliados compartiesen con nosotros los datos fehacientes de que disponen para afirmar que desde el equipo de dicha candidatura se vierten amenazas y presiones. Estos serían actos de extrema gravedad que tal y como los suelen exponer, más que infringir lo estatutos del partido parecerían cercanos a prácticas delictivas más propias de la camorra que de un partido democrático – que lo es, mejorable pero lo es. También sería interesante que mostrasen los datos estadísticos que les llevan a concluir que las actitudes del candidato Rubalcaba restaron estabilidad al gobierno anterior, yo siempre pensé que el contexto socio-económico imperante había provocado el final anticipado de la novena legislatura.

Por último, en otra línea de asuntos, ardo en deseos de conocer el proyecto social, económico, educativo, sanitario y político de Gómez o Chacón, candidatos que estos mismos militantes suelen idolatrar. Es lícito apoyar a quien se desee y también rehuir de todo lo relacionado con Rubalcaba - incluido el programa electoral surgido de la conferencia política que algunos se atreven a denostar vehementemente - pero sería mucho más convincente si se planteasen alternativas ideológicas como por cierto sí hace el pre-candidato Quero a través de la iniciativa Bases en Red.

Como he expresado, desearía que alguien me ilustrase, a poder ser, con datos objetivos aunque por supuesto entendería que, para no variar, se limitasen a afirmar que mi supuesto rubalcabismo extremo es el germen de la formulación de estas preguntas. Si fuese así, aprovecho para reiterar que en estos momentos mi confianza se centra en lo que representa Antonio Quero y reafirmar mi defensa inquebrantable a que el Partido Socialista pase por el aro de elección universal del Secretario General entre su militancia, es más voy a exponer a continuación los pasos óptimos, a mi parecer, para evitar el temido hiperliderazgo.

1) Presentación de mociones ideológicas (no manifiestos insulsos) encabezadas por miembros del partido en el Congreso Federal. Esto haría prevalecer el debate de ideas sobre el debate de egos.


2) Votación de dichas mociones. Si la moción vencedora en el congreso sobrepasase el 50% de apoyos debería someterse a referéndum entre la militancia y sobrepasar también un 50% de apoyo.


3) En caso de que ninguna moción sobrepasase el 50% de los votos en el congreso o no fuese reafirmada en referéndum habría que establecer un proceso electoral entre la militancia y este se debería organizar a doble vuelta para permitir que los compañeros que se quedarán fuera pudiesen unir parte de sus ideas a los proyectos de los dos candidatos finales.


4) El resultado final sería el nombramiento de un(a) secretario(a) general que englobase el sentir mayoritario de la familia socialista. Por cierto, dicho SG debería asumir en caso de querer ser candidato a la presidencia del gobierno que ambos cargos son incompatibles, pero eso es otra historia…

En fin estas son mis dudas y también alguna de mis convicciones, tengo motivos para pensar que Antonio Quero defendería esta premisa, también creo que se podría convencer de ello a quien tiene experiencia acumulada de gobierno y de partido. Sin embargo  tengo seria dudas de que quien, desde su juventud y tras lograr el añorado poder, estuviese por la labor de facilitar las cosas a quien en un futuro desease arrebatárselo.

Espero que nadie se sienta atacado, pero empiezo a pensar que las fallas estructurales del PSOE no son sólo ejecutivas - lo que sería la cubierta del edificio - sino que también adolece de una frágil e inconsistente base social – lo que serían los cimientos. Me pregunto qué es más dañino para la solidez de una estructura, según expertos ingenieros y arquitectos, lo segundo.
 
PD. El proceso de elección expuesto está más que inspirado en el  que rige el PS francés, carezco de la brillantez para inventar uno nuevo, además sería una pérdida de tiempo existiendo un modelo en el cual basarse. Invito a los lectores  a repasar el desarrollo del último congreso de Reims del año 2008, por cierto, allí la bicefalia ya es un hecho.

18/01/2012 (15:59)

 

La vida tiene algo de aleatorio que hace que merezca la pena, el comienzo no siempre presagia su final aunque el recorrido inicial haya resultado extremadamente similar a otros.

 


Dos imágenes de dos hombres distintos ilustran hoy este artículo. Observamos en ambos una mirada profunda, algo perdida y con un toque de tristeza que sin embargo causa cierto temor quizás por la falta de empatía o quizás por la profundidad de sus cuencas marcadas por las sombras de sus pobladas cejas. La grandiosidad de sus protuberantes pabellones auriculares invitaría a pensar que estas dos personas gustaban de escuchar pero sus biografías muestran que eran más proclives a orar, tanto en el sentido místico como seglar de la palabra.

Dicen las crónicas oficiales que ambos personajes, ya históricos, fueron brillantes estudiantes en sus tiempos bisoños. Según sus partidas de nacimiento, nuestros dos celebérrimos protagonistas nacieron en regiones del noroeste de sus países y lo hicieron bien entrado el otoño, no sé si esto es relevante pero puede que marque un carácter. Uno logró ser ministro de información a los treinta y seis, el otro lo consiguió a los cuarenta, los dos fueron fieles y fervientes admiradores de sus naciones y de los caudillos que las gobernaban con mano férrea. Estos dos "servidores públicos" adolecían de cojera pero ninguno de ellos dejó que eso afectase al cumplimiento de su deber patrio y marital como así lo demuestra la "poderosa retórica" que aún se recuerda y los seis hijos por barba que llegaron a tener. Así concluye este paralelismo existencial, después, uno vivió casi el doble que el otro, uno dejó este mundo con honores de estado y el otro lo dejó como vivió, con violencia y deshonor.

Sí, sin duda la vida es capaz de sorprendernos tomando curiosos vericuetos y visto lo visto no parece utópico pensar que todo ser humano es recuperable, imagino que por eso muchos códigos penales de nuestras sociedades democráticas enfocan las penas de prisión como un sendero que debe inexorablemente dirigir a la reinserción social. No podemos afirmar, sin embargo, que ellos fuesen grandes defensores de este principio jurídico aunque debemos reconocer que uno de los dos acabó abrazando la causa demócrata, aunque, puede, que fuésemos los demócratas quienes le abrazamos a él ayudándole así a comprender que su antiguo pensamiento vital siempre fue erróneo y el nuestro siempre fue correcto.

En todo caso, con la generosidad propia de los hombres libres, podemos agradecer sin rubor al Sr. Fraga  el habernos devuelto el favor de aceptarle en nuestra moderna y democrática sociedad atrayendo a ella a muchos otros que sin él seguramente no hubiesen venido, lo que nos hubiese condenado a más años de profunda negrura. Lo que no sabremos es si el funesto Goebbels, de haber sido en sus últimos días - como estuvo a punto - embajador en Japón, hubiese sido recuperable para la Alemania que estaba por llegar, pero lo dudo, hay imágenes que no se pueden limpiar ni desde el utopismo más exacerbado.

Como el protagonista de este paralelismo concluso, propongo que no nos dejemos llevar por lo que creemos que somos, vayamos por lo que creemos que deberíamos ser, de este modo galoparemos juntos hacía un mundo mejor, más justo e igualitario dónde personas como Paco Ibañez o Rafael Albertí jamás puedan ser censuradas por sus ideas.

 Así pues, D. Manuel Fraga Iribarne, descanse en paz porque aunque durante un tiempo no permitió a nuestros padres y abuelos disfrutar de esa ansiada paz después sí colaboró a conseguirla.

11/01/2012 (11:35)

Las cosas pintaban mal pero sonreíamos, hoy ni eso...

 

Hoy le he observado con una mezcla de lejanía ideológica y cercanía ilógica. Por fin salió de su hibernación voluntaria, si bien la cosmética impide que la nieve del tiempo platee su sien, su frente sí se ha marchitado y su mirada es ciertamente febril. Yo, si fuera él, le preguntaba a Felipe.

Hace veinte años, la crisis nos azotaba, una de las de antaño, de esas que se arreglaban con devaluaciones monetarias, amplia visión de estado y algo de salero andaluz. Todo se asemejaba bastante, la oposición tenía escaso peso parlamentario y el gobierno disponía de una mayoría virtualmente absoluta que aprovechaba para tomar "necesarias" medidas de ajuste económico sin conseguir recabar apoyos del resto de grupos. Se fraguaba entonces el despegue de los años venideros y quizás también el consiguiente aterrizaje forzoso.

Hace veinte años construíamos Europa desde Maastrich con zancadillas de Dinamarca y Reino Unido mientras Alemania intentaba reconstruir su país tras años de división. Hoy, a pesar de las perennes zancadillas de Dinamarca y Reino Unido, intentamos reconstruir Europa desde no se sabe dónde mientras Alemania goza con su papel protagonista y referencial de nuestro riesgo deudor. ¡Ay si Paco Fernández Ordoñez levantase la cabeza! Él también se fue en esos tiempos - antes de tiempo - pero por lo menos pudo evitar la visión de la extraña deriva que su sueño habría de tomar, una Europa que navega entre icebergs de nombres bizarros como Moody's o Finch que incluso se cuelan en su parlamento.

Hace veinte años "volábamos" en AVE a Sevilla sin preguntarnos si ser tan veloces sería rentable, sin pararnos a meditar si tanta premura nos permitiría llegar antes a algún lugar. Merecía la pena intentarlo, teníamos la convicción de que una Exposición Universal y unos Juegos Olímpicos mitigarían una cifras de desempleo tan estratosféricas como las de hoy y nos traerían pingües beneficios. Ya se sabe que las olimpiadas pueden ser rentables, se dice que cierto balonmanista amortizó las siguientes como ningún otro deportista, pero esa es otra historia.

Hace veinte años salíamos de la primera guerra de Irak pagando un alto precio por los combustibles mientras veíamos horrorizados la imagen de un cormorán cubierto de brea, luego descubriríamos que el ave había volado o más bien que, al igual que ciertas armas destructoras, jamás estuvo allí. Hoy seguimos pagando gasolina a precio de caviar, quizás por la influencia de Irán porque de Irak ya no queda nada.

Hace veinte años un alcohólico dirigía sin rumbo la recién estrenada Federación Rusa, hoy un ególatra vigoréxico intenta volver a dirigirla sin más destino que el de su propio beneficio. Hace veinte años un presidente de Estados Unidos finalizaba su único mandato, es posible que en noviembre, otro presidente del mismo país termine el suyo.

Hace veinte años Felipe vivió y lidió en este contexto pero encontró los ingredientes para reflotar el invento  aunque algunos ciegos sigan creyendo que fue un milagro posterior de aquel funesto organizador de guerras, bodorrios y corruptelas que estaba por llegar (por supuesto, el ciego puedo ser yo, eso nunca se sabe hasta que es tarde). Imagino, que la función del Consejo de Estado - si hubiese alguien en sus asientos - es aconsejar y por eso en él se deposita a los ex-presidentes y por eso creo que el mejor asesor para el dubitativo Mariano sería sin duda el convincente Felipe, no vaya a ser que le dé por preguntar a otros.

Ni Hannah Montana ni el Jonas de los Brothers supieron nada de esto, estaban naciendo y dudo de que hoy lo hayan descubierto. Mucho me temo que algunos de sus semejantes siguen sin ser conscientes del pasado y el presente aunque prefiero creer que no es utópico pensar que la mayoría, no sólo es cabal sino que es mejor, como lo será el futuro que ellos deben construir. Habrá que esperar un par de décadas para saberlo, total nada.

En 1992 aprendimos a soñar, en 2012 deberíamos despertar.
Aquel año fue bisiesto, este también nos regala un día.
Y es que, como decía Gardel, veinte años no es nada...

5/01/2012 (11:03)

Gracias por ver y dejarnos mirar. In Memoriam José Saramago 1922-2010

 

El último día del año me llevó a la última página del "Ensayo sobre la ceguera" de José Saramago y sigo bajo los efectos de la profunda conmoción causada por lo leído. Sospecho que realmente estamos todos sumidos en una ceguera que no se puede curar porque nuestra falsa videncia impide su diagnóstico, sin embargo, hemos sabido adaptarnos escogiendo falsos lazarillos que nos muestran el camino hacia la realidad aparente que deseamos creer.

Si necesitamos ver un enemigo global que encarne el mal en la tierra, alguien nos lo mostrará y en pocos meses estaremos inmersos en una nueva guerra de imprevisibles consecuencias, convencidos de la necesidad de apoyarla para lograr nuestra salvación conjunta. Llegará el verano y hablaremos más de la importancia estratégica del otrora desconocido estrecho de Ormuz que de los seres humanos que se juegan la vida en el de Gibraltar. ¿Nos han abierto los ojos? No, más bien nos han dirigido la mirada.

Si necesitamos creer en la justicia económica global o en el control internacional de los mercados financieros, alguien nos enseñará la utilidad de ceder al desarrollo de los países más pobres un 0,7% de nuestro PNB y otro nos descubrirá las bondades de la tasa Tobin para evitar la especulación bursátil. ¿Nos han abierto los ojos? No, lo que han hecho ha sido enfrascarnos en un debate estéril sobre medidas escasas para así impedirnos ver más allá, diseñar las correctas y exigirlas.

Si necesitamos confiar en la extraordinaria valía de un nuevo gobierno, un experto en imagen e ingeniería política nos diseñará uno agradable a la vista de la mayoría imperante y a poder ser también de las minorías latentes, de este modo, haga lo que haga nos parecerá bien o por lo menos necesario. Si se da el caso de que la situación no mejora, otro alguien, el especialista anterior que diseñaba enemigos malignos, nos hará mirar hacia las supuestas maldades y torpezas de un gobierno anterior. ¿Nos han abierto los ojos? No, en realidad nos han impedido ver la corresponsabilidad de todos, incluidos nosotros, en la situación que padecemos y así han vuelto a impedir que adquiramos la lucidez necesaria para tomar las medidas oportunas. Este tipo de ceguera es por supuesto extensible a la vida interna de los partidos, empresas e incluso familias.

Puede también que necesitemos muchas otras cosas para afianzar nuestro éxito social, para eso siempre hay un guía dispuesto a abrirnos los ojos. Unos ofrecen el paradigma de una unión familiar excelsa y una moral única que entorpezca la visión de una realidad plural. Otros invitan a indignarnos y revolucionarnos provocando una falsa sensación de clarividencia temporal cuya alta dosis de ineficiencia propositiva podría sumergirnos en unas tinieblas aún más frustrantes. Los más, nos seguirán deslumbrando con exóticas vidas ajenas, ropajes, vehículos, relojes, gadgets teconológicos u otros elixires de felicidad que permitan divisar el espejismo en que se ha convertido el objeto de nuestra existencia.

En ocasiones decidimos romper los cristales opacos de nuestro microcosmos pero a menudo llegamos tarde.

La ceguera propuesta por Saramago es blanca como un mar de leche, el blanco contiene en su espectro todos los colores, por lo tanto este mal no depende de ideologías sino de actitudes. Puede que perdiendo el miedo a las criticas o el rechazo y desechando la adicción al arraigo consigamos sanar y avanzar.
Nada es imposible, ni siquiera en 2012.

PD
: Hablar sobre república bajo el trauma de un delincuente presuntamente noble noble presuntamente delincuente, impide reflexionar con lucidez sobre el tipo de república que querríamos.

2/01/2012 (20:06)


Algunos pretenden detenernos mientras seguimos girando 365 días dan para más

 

Emprender hoy un resumen de los principales acontecimientos del año sería una forma tan tradicional como aburrida de finalizar el 2011, además es difícil competir con los concienzudos balances que están realizando todos los grandes medios. Sin embargo, sí podemos concluir que han sido doce meses extraordinariamente convulsos, marcados por turbulencias financieras que desembocaron en terremotos políticos y revoluciones democráticas de diversa índole que parecen haberse descafeinado con el placebo navideño. Quiero hoy hacer balance de lo que no sucedió, de las oportunidades perdidas por la negligente gestión internacional de un clima propicio para los cambios que ha provocado la peligrosa sensación general de que la política ha dejado de ser el motor de nuestra evolución social para convertirse en el freno de la misma o en el mejor de los casos en un paracaídas defectuoso. ¿Cuales son por lo tanto los principales no-sucesos que debiendo ser no fueron?

 

Este año no conseguimos evitar la vergonzante hambruna que asola el cuerno de África. Un periodo de magníficos resultados para el especulativo mercado del grano de Chicago y el fomento de las cleptocracias imperantes. Una nueva oportunidad perdida para cumplir y hacer cumplir la docena de acuerdos, declaraciones y compromisos sobre seguridad alimentaria firmados a lo largo de cuatro décadas. Los que crecimos con las imágenes de la hambruna etíope de los 70' y 80', sabemos leer las señales, supimos que la piratería de 2010 era un preludio del horror. Se pudo prever y no se vio, se debió corregir y no se actuó.

 

No recuerdo haber visto a lo largo de los doce últimos meses a ningún responsable de las grandes compañías financieras, aseguradoras o agencias de calificación pasar por los tribunales para pagar por sus crímenes. Tampoco tengo constancia de ningún gran acuerdo global que haya buscado una nueva regulación de los mercados. Sí ha sido, sin embargo, un gran año para que alguno de los culpables recupere puestos de responsabilidad en diversos gobiernos, con alguna excepción como el pésimo director del fondo monetario internacional que en un hotel de Nueva York perdió sus calzoncillos y aspiraciones presidenciales.

 

Con respecto al planeta y su enfermedad endémica, este año simplemente no ha ocurrido nada. Países con condiciones solares y eólicas óptimas como Jordania han aprobado la construcción de centrales nucleares que no se podrán refrigerar por la escasez de agua, otros seguimos sin definir un modelo energético sostenible y todos han optado por dar continuidad en Durban a un protocolo de Kyoto que casi nadie cumple. Habrá que esperar a los años 20'.

 

En el ámbito local, Europa no aprobó el establecimiento de eurobonos, tampoco adquirió compromisos para establecer una unión fiscal, no se definieron medidas conjuntas de lucha contra el fraude ni equilibrios salariales. Un periodo por lo tanto estupendo para los evasores de impuestos, los especuladores y los autócratas postmodernos que, cual termita, escondidos en el tronco de las instituciones europeas devoran nuestras esperanzas de unión en un proceso de agonía lo suficientemente lento para poder lucrarse o sacar ventaja competitiva.

 

En el ámbito microscópico, España hizo caso omiso a los grandes pensadores políticos y siguió obcecada en la idea de que una buena constitución es lo mismo que una constitución perfecta. Las constituciones nunca se reforman en momentos de bonanza, el mejor caldo de cultivo para revisarlas se encuentra en las crisis y de nuevo perdimos la oportunidad de lograr una mayor igualdad territorial, participación democrática y eficiencia institucional. Nada se hizo a este respecto excepto blindar el gasto de tapadillo por imperativo mercantil. Todo envejece, nuestra constitución también y ya es un año más vieja.

 

Solidaridad global, corresponsabilidad económica, conciencia medioambiental, cohesión internacional y política de amplio espectro. Cierto es que ninguno de estos cinco pilares del sostenimiento de nuestras sociedades hayan sufrido ninguna evolución positiva digna de mención durante este año que termina pero no es menos cierto que lo que ha de cambiar, cambiará, aunque sólo sea por la propia erosión del tiempo.

Pensar en ello, es más una cuestión de realismo paciente que de desvarío utópico y ya que no juro, me limitaré a manifestar mi intención de revisar este artículo el 12 de diciembre de 2012, todo indica que para entonces seguiremos teniendo planeta, sólo queda saber si será mejor o peor, no demos nada por hecho. Mientras tanto, permitámonos ser moderadamente utópicos, el año que viene, tardaremos un día más en dar la vuelta al Sol, aprovechémoslo.

 

Os deseo un comprometido 2012, del compromiso se pueden extraer pequeñas dosis de felicidad.

26/12/2011 (11:26)

 

Eleanor Roosevelt diría: ¿Os conformáis con esto?

 

En el aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos quisiera escribir un extenso compendio de los grandes logros de la humanidad desde entonces, pero no lo haré, lo conseguido, logrado está pero quedan tantas utopías por alcanzar que prefiero centrarme en ellas.

 

No trato en ningún caso de restar importancia a la Declaración, manifestar nuestros propósitos es siempre positivo y sólo lo hacemos cuando creemos que éstos son buenos, cuando nuestras intenciones son perversas solemos callarlas salvo que padezcamos alguna enfermedad mental.

 

Expongo a continuación una declaración personal de hechos humanos para quien, entre la marejada mercantil y económica, todavía esté preocupado por los derechos del hombre.

 

1. Mil novecientos millones de personas, sometidas al yugo de 40 dictaduras, no son libres ni iguales en dignidad y derechos.

 

2. Todas estos seres humanos viven ajenos a la Declaración de Derechos Humanos, muchos la desconocen.

 

3. Treinta y seis conflictos bélicos impiden que la seguridad y la vida de millones de ciudadanos estén garantizadas.

 

4. Ciento treinta países han denunciado redes de trata de personas, por lo menos doce millones de personas viven esclavizadas. La esclavitud sexual e infantil es difícilmente censable.

 

5. La tortura sigue siendo una práctica extendida. Legal en algunos países y tolerada en muchas democracias está lejos de erradicarse.

 

6. Si el derecho a la personalidad jurídica no amparase responsabilidades penales ineludibles y "crímenes medioambientales de lesa humanidad" sería perfecto.

 

7. Para que seamos todos iguales ante la ley, la ley habría de ser igual por doquier, cosa que no sucede.

 

8. Centenas de tribunales en diversas latitudes impiden cada año el derecho al recurso tras dictar sentencia.

 

9. Hoy mismo, en nuestro país, se producirán redadas y detenciones arbitrarias basadas en el aspecto físico de las personas. En el peor de los casos se saldarán con extradiciones inmediatas.

 

10. Para más de mil trescientos millones de ciudadanos de la segunda potencia económica mundial, ser oído públicamente y con justicia por un tribunal independiente es utópico, sin duda, no son los únicos.

 

11. La presunción de inocencia no puede competir con la rentabilidad económica de los juicios mediáticos.

 

12. Me pregunto si en algún lugar se respeta escrupulosamente la vida privada, honra y reputación de las personas. Si alguien lo sabe, le agradecería me informase.

 

13. También quisiera confirmar si cubanos, birmanos u otros ya tienen derecho a entrar y salir libremente de su país. En caso contrario, esta norma tampoco es universal.

 

14. Toda persona tiene derecho a disfrutar de asilo en cualquier país, salvo que infiera en las relaciones comerciales, claro. ¿O estamos dispuestos a asilar a un Saudí disconforme con su gobierno?

 

15. Para que todo el mundo tenga una nacionalidad, su nación debe ser reconocida sin embargo los mismos que suscriben la Declaración rechazan a Palestina. Supongo que siempre hay excepciones, claro.

 

16. Los hombres y mujeres en edad núbil pueden efectivamente casarse libremente sin restricciones de raza, nacionalidad o religión excepto que sean homosexuales. Esta norma tampoco es de aplicación en India y la mayoría de países islámicos

 

17. Toda persona tiene derecho a la propiedad individual, por ejemplo, a poseer un traje gris en Corea del Norte.

 

18. No sé si ser libres de pensar, tener conciencia o creencias religiosas es un tema psíquico o jurídico pero manifestarlo públicamente es engorroso. Si yo fuera profesor de física en un colegio católico evitaría confesar públicamente mi ateísmo. Si fuese Iraní me limitaría a hablar de caviar.

 

19. Veinticinco países mantienen un férreo control y censura sobre Internet. Se establecen fronteras digitales para mil millones de personas que no pueden ni deben recibir o difundir informaciones.

 

20. Las personas tienen derecho a reunirse libremente salvo en los sitios donde tienen la obligación de no hacerlo o en los momentos en que resulte inapropiado. No pueden ser obligadas a pertenecer a una asociación. Bueno, si son menores de edad sí, en ese caso se les puede imponer la pertenencia a una iglesia o club de fútbol.

 

21. Obviando las dictaduras más feroces, me pregunto si todos los habitantes de la Federación Rusa, miembro del consejo de seguridad de la ONU, tienen acceso al gobierno o función pública de su país y si su sistema electoral garantiza esas libertades. Hasta hace poco nadie dudaba de las "democracias" libia, tunecina o siria.

 

22. Malos tiempo para comentar los derechos sociales, económicos y culturales indispensables al desarrollo de la dignidad humana. Afortunadamente muchos hombres y mujeres, sí creyeron en la cooperación internacional y brotaron cientos de organizaciones no gubernamentales para cubrir en parte ese vacío.

 

23. Trabajo, condiciones equitativas, protección, etc. Una broma de mal gusto para todas las mujeres que conviven con la desigualdad laboral y sobre todo para doscientos millones de desempleados "censados".

 

24. Si fuese realista la adquisición universal del derecho al descanso y vacaciones, último escalón de la conquista del bienestar, todo lo demás se habría logrado y yo no escribiría ni este artículo ni este blog.

 

25. Hablar de un nivel de vida y salud adecuados resulta por lo menos amoral mientras convivamos con 1000 millones de personas desnutridas, 1.800 millones sin acceso a agua potable y 2.500 millones sobreviviendo bajo el umbral de la pobreza.

 

26. La educación es una conquista frágil, puede ser maleada y destruida con facilidad, el porcentaje de analfabetismo se ha reducido pero millones de personas lo siguen sufriendo por eso hay que luchar, por conquistar lo suyo y preservar lo nuestro.

 

27. Los intereses morales, intelectuales y materiales de autores, productores artísticos, científicos y literarios  están en peligro de extinción en el siglo XXI.

 

28, 29 y 30. Las obviedades generalistas alimentan hoy una Organización de Naciones cada vez menos unidas e inoperantes en asuntos relevantes y momentos claves del planeta.

 

Este artículo, por supuesto, es sesgado, me he referido a números netos que transformados a frías estadísticas demostrarían, al contrario de lo expuesto, que el mundo de hoy es mejor que el de ayer, por eso merece la pena defender la consecución de utopías y no dormitar mientras nuestra capacidad de destrucción siga superando con creces a la de construir.

 

Los padres debemos establecer normas pero deben ser claras y factibles para poder cumplirlas y nunca contradecirlas con nuestros actos. Los padres de la Declaración Universal de derechos Humanos lo hicieron bien pero los nuevos tiempos requieren de nuevos padres.

19/12/2011 (19:45)

Ni soy el espíritu de la navidad futura, ni el título es una errata, ni me he vuelto majareta, simplemente constato a mi alrededor que mucha gente es dichosa en su vanidad y con eso parece bastarles aunque mientras tanto los problemas siguen creciendo.

 

La imagen de una ministra compungida recorre el mundo mientras el bocado a las pensiones ya se ha perpetrado, quizás por eso lloran los cocodrilos, no es plato de gusto devorar al ñu más débil de la manada, su carne ya no es fresca y sin embargo es la más accesible. Imagino la dura jornada de la nueva responsable de trabajo italiana, agotada tras su salto a la fama global, recibiendo llamadas de apoyo para mitigar su profunda pesadumbre, intentando secar sus lágrimas con una sortija de brillante que parece querer rechazarlas.

 

 

Es probable que incluso telefonease algún portavoz Vaticano para ofrecer soporte espiritual y de paso agradecer personalmente a su gobierno no tocar ni uno sólo de los privilegios fiscales de la iglesia. Celebérrima al instante aunque infructuosa su arrogancia.

 

Mientras tanto dos "grandes" líderes saltan a escena con aire solemne arropados por dos banderas que más que abrazar, parecen querer ahogar a la europea.

 

 

Son ellos, sempiternos salvadores de Europa, quienes, deslumbrados por los focos y engrandecidos por el destino, desean dejar su vana y vanidosa huella en los libros de historia siendo quizás conscientes de que su futuro cercano les alejará de cámaras y portadas. El resto, observan temblorosos sin conseguir desprenderse de la arrogancia que hunde el proyecto europeo, sin darse cuenta de que conseguir peso específico para un país concreto es lo contrario que buscar una unión próspera, duradera e igualitaria.

 

Y no me puedo olvidar, de los que en vez de fracaso ven oportunidad, de aquellos que no pueden resistir la llamada de un escaparate masivo para hacer exactamente lo contrario a lo que se espera de ellos. Curiosa forma de construir socialismo es pretender difundir tus ideas mediante un test psico-técnico de escaso valor ideológico.

 

 

Amplias sonrisas en una imagen cenital desconcertante de quién parece reclamar a un dios inexistente la atención que creen merecida tras años de entrega a una organización blindada. Pobre premio el ser cabeza de ratón pudiendo ser cola de león. Escasa juventud la de quien antepone la P de partido a la S de sociedad, una sociedad que pide a gritos una renovación valiente de ideas con las que poder sentirse identificados. Si no tenemos nada nuevo que decir mejor no decir nada.

 

Probablemente sea injusto juzgar a todos por igual sin conocer previamente sus intenciones, pero quién busca su minuto de gloria, quién sucumbe ante la indudable seducción de los focos debiera comprender que todo espectáculo requiere una crítica y que aquí críticos somos todos. Tampoco parece justo que debamos todos arder en una hoguera alimentada por vuestras vanidades.

 

Este es el mundo en el que nos ha tocado vivir, un mundo tan veloz como vacuo. Al no estar exento de vanidad, no pretendo tirar la primera piedra tan sólo recordar que no es vano, que vano sea sinónimo de vanidad.

 

Aun sospechando que la humildad nos acerca más a la utopía del bien común y por lo tanto a la felicidad, os deseo una feliz vanidad, disfrutadla mientras podáis.

 
Sobre este Blog

Álvaro Escribano


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