Fernando Pessoa (Lisboa, 13 de junio de 1888 - Lisboa, 30 de noviembre de 1935)
“Nada me ata a nada. Quiero cincuenta cosas al tiempo. … … …
… … …
Otra vez vuelvo a verte, ciudad de mi infancia pavorosamente perdida… Ciudad triste y alegre, otra vez sueño aquí… ¿Yo? Pero, ¿soy yo el mismo que aquí viví, y aquí volví, y aquí volví a volver y volver, y aquí de nuevo he vuelto a volver? ¿O todos los Yo que aquí estuve o estuvieron somos una serie de cuentas-entes ensartadas en un hilo-memoria, una serie de sueños de mí por alguien que está fuera de mí?
… … …
Otra vez vuelvo a verte -Lisboa y Tajo y todo- transeúnte inútil de ti y de mí, extranjero aquí como en todas partes, tan casual en la vida como en el alma, fantasma errante por salones de recuerdos con ruidos de ratas y de maderas que crujen en el castillo maldito de tener que vivir…
… … …
Otra vez vuelvo a verte, mas, ¡ay, a mí no vuelvo a verme! Se rompió el espejo mágico en el que volvía a verme idéntico, y en cada fragmento fatídico veo sólo un pedazo de mí, ¡un pedazo de ti y de mí!”
(Traducción de José Antonio Llardent)
Cada vez que visito Lisboa se me presenta distinta, grandiosa en su esencia poética. Siempre entra un ser distinto, un nuevo heterónimo con distinta actitud que me evocan a Pessoa y sus poemas
Lisboa puede ser el gran espejo de Europa en el que mirarse para detectar las miserias que inflan las tragedias. Lisboa es un inmenso espejo luminoso, cuarteado hasta la saciedad del infinito, bajo el peso del ocaso de un imperio.
En el cénit de la tragedia, tras el incendio producido por el terremoto de 1755, el marqués de Pombal satisfizo la confianza que el rey había depositado en él e infló la autoestima de todos los lisboetas, al implicarles en la construcción y reconstrucción de una nueva Lisboa. La Lisboa que hoy podemos visitar.
Desde el arquitecto hasta el transportador de piedras a esparcir ordenadamente por las calles, desde el agricultor al cocinero, desde la sombrerera a la lavandera… todos se beneficiaron en lo económico y en lo anímico, para incremento de su autoestima y dignidad.
La acción coordinada de todo un pueblo, junto a los escudos que llegaban desde las colonias, facilitó la superación del trauma que produjo la gran catástrofe, con cierta agilidad.
Pasear por Lisboa, por Madrid, por Vitoria, por Alicante, por Toledo, por Barcelona, por Alcalá. por… Pasear incita al viajero a reflexionar sobre éste y otros aspectos que reflejan la calidad de vida de los individuos en sus lugares de residencia.
Rafael Alberti (Puerto de Santamaría, Cádiz) 1902- 1999
Me aburro. Me aburro. Me aburro. ¡Cómo en Roma me aburro! Más que nunca me aburro. Estoy muy aburrido. ¡Qué aburrido estoy! Quiero decir de todas las maneras lo aburrido que estoy. Todos ven en mi cara mi gran aburrimiento.
… … …”
Para la mayoría de los españoles que tienen el privilegio de poder trabajar, llega la época de vacaciones. Tiempo disponible. Ocio. Dulce hacer nada. El deleite de poder mirar las estrellas en medio del campo y descubrir que existe algo, más allá, oculto tras la cúpula de luz de las grandes ciudades.
Las vacaciones suelen ser ese momento a rellenar con todo los deseos pospuestos durante el año por falta de tiempo. Ahí están las películas no vistas, los libros sólo leídos en deseo, las visitas a amigos previstas y deseadas desde hace mucho tiempo, los encuentros con los familiares, las cenas relajadas… Arrastrados por una dinámica estresante de rutinas en los tiempos de producción, nos cuesta adaptarnos a los tiempos de deleites y, en muchos casos, la frustración asoma durante el período vacacional por no haber podido satisfacer todas las previsiones y deseos antes de comenzarlas.
Con lo cual se terminan las vacaciones en peores condiciones físicas y anímicas que cuando se comenzaron, lo que hará más costosa la reincorporación a las rutinas laborales.
Posiblemente, el secreto de unas vacaciones placenteras resida en el deleite intenso de cada instante. Para ello realizar los mínimos planes posibles.
Para aquellos que hayan decidido viajar pueden entrenarse en la rutina vacacional planificando el viaje durante uno o dos meses antes, al final de la cena o antes de dormir con planes A, B y C, para que cualquier imprevisto no les deje bloqueados, teniendo muy asumido que la actitud de las personas engrandece los espacios que visitan. Esta preparación sosegada del viaje va a proporcionar al viajero una mayor intensidad al percibir todo lo que le rodea. Con toda seguridad será un viaje muy enriquecedor para él.
Las grandezas adquiridas en los viajes nos ayudan a ser más eficaces en nuestras distintas profesiones al aprender de las formas de resolver de los diferentes pueblos, a lo largo de los tiempos, que ocupan los espacios visitados.
Otro de los riesgos de las vacaciones es el aburrimiento, no saber qué hacer con el tiempo disponible, negarse al discurso de los ciclos de la vida hasta sentir el peso aplastante del aburrimiento.
Yo he visto garras fieras en las pulidas manos; conozco grajos mélicos y líricos marranos... El más truhán se lleva la mano al corazón, y el bruto más espeso se carga de razón”
Bien es cierto que el deporte no es política. Comprendo que haya quien piense que ni siquiera sirva de metáfora, por lo alejadas que están las realidades. Sin embargo, son muy comunes los artículos, en todos los periódicos, que establecen paralelismos entre política, con sus personajes, y fútbol, con los triunfadores del mundial.
Lo visto y oído hoy en el debate tras el bombardeo visual y emocional del fútbol, se han contaminado de tal forma que se me cuelan juntos en los artículos sin poder ni querer evitar. Es un reflejo de la realidad emocional que vive el país entero, un centelleo de autoestima al fundirnos en el éxito de un equipo campeón que juega limpio a pesar de las violencias del adversario.
Escuchar el tono imperativo, autoritario, resentido del señor Rajoy, una especie de rap reiterativo, imitación camuflada a la estrategia de quien le puso al frente del PP, me ha traído a la mente la imagen que incluyo en el artículo. Mi decodificación en marciano del mensaje escuchado es: “Haces tan bien lo que yo sería incapaz de hacer, que no te podré vencer si no te pongo mi bota en el pecho, y te corto la respiración y las euforias del corazón”.
He sentido tanta vergüenza ajena, como al ver jugar a Holanda en el mundial, impotente.
Menos mal que luego ha aparecido la visión de estado de los nacionalistas y la sensatez que ha apaciguado el campo, la mayoría de sus señorías salieron del campo, del hemiciclo, con sus vuvuzelas, y penetró la palabra argumentada. Buenos pases de Durán y vistosísimas carreras por la banda, desde el cuento hasta la demanda, de Josu Erkoreka, un magnífico Korrikalari de estilo elegante y juguetón.
No se le puede negar capacidad para resistir a nuestro presidente, hasta ha sido valiente al desnudar el alma y reconocer que si coquetea con todos, es porque nadie le ama lo imprescindible como para jurarle amor eterno. No se le puede negar la cintura para adaptarse a las circunstancias.
Hasta podríamos comparar a nuestro presidente con Casillas, ha desviado con las puntas de los dedos los tres penas máximas muy bien tiradas por la izquierda a la escuadra y a la cepa ¿será que aún tira por la izquierda?
Lo que sí es seguro es que mañana los españoles no iremos a las puertas del Congreso Bandera en mano, con el escudo en el corazón a cantarles CAMPEOONES CAMPEOONES…. Nos motivan poco. Sabemos que piensan más en ellos y los beneficios de sus poderes que en nuestro bienestar. Los hay que juegan al balonazo a las gradas.
Uno de la muga
Antonio Machado(Sevilla 1875 - Collioure 1939)
“Proverbios y cantares VII
Yo he visto garras fieras en las pulidas manos; conozco grajos mélicos y líricos marranos... El más truhán se lleva la mano al corazón, y el bruto más espeso se carga de razón”
Bien es cierto que el deporte no es política. Comprendo que haya quien piense que ni siquiera sirva de metáfora, por lo alejadas que están las realidades. Sin embargo, son muy comunes los artículos, en todos los periódicos, que establecen paralelismos entre política, con sus personajes, y fútbol, con los triunfadores del mundial.
Lo visto y oído hoy en el debate tras el bombardeo visual y emocional del fútbol, se han contaminado de tal forma que se me cuelan juntos en los artículos sin poder ni querer evitar.Es un reflejo de la realidad emocional que vive el país entero, un centelleo de autoestima al fundirnos en el éxito de un equipo campeón que juega limpio a pesar de las violencias del adversario.
Escuchar el tono imperativo, autoritario, resentido del señor Rajoy, una especie de rap reiterativo, imitación camuflada a la estrategia de quien le puso al frente del PP, me ha traído a la mente la imagen que incluyo en el artículo. Mi decodificación en marciano del mensaje escuchado es: “Haces tan bien lo que yo sería incapaz de hacer, que no te podré vencer si no te pongo mi bota en el pecho, y te corto la respiración y las euforias del corazón”.
He sentido tanta vergüenza ajena, como al ver jugar a Holanda en el mundial, impotente.
Menos mal que luego ha aparecido la visión de estado de los nacionalistas y la sensatez que ha apaciguado el campo, la mayoría de sus señorías salieron del campo, del hemiciclo, con sus vuvuzelas, y penetró la palabra argumentada. Buenos pases de Durán y vistosísimas carreras por la banda, desde el cuento hasta la demanda, de Josu Erkoreka, un magnífico Korrikalari de estilo elegante y juguetón.
No se le puede negar capacidad para resistir a nuestro presidente, hasta ha sido valiente al desnudar el alma y reconocer que si coquetea con todos, es porque nadie le ama lo imprescindible como para jurarle amor eterno. No se le puede negar la cintura para adaptarse a las circunstancias.
Hasta podríamos comparar a nuestro presidente con Casillas, ha desviado con las puntas de los dedos los tres penas máximas muy bien tiradas por la izquierda a la escuadra y a la cepa ¿será que aún tira por la izquierda?
Lo que sí es seguro es que mañana los españoles no iremos a las puertas del Congreso Bandera en mano, con el escudo en el corazón a cantarles CAMPEOONES CAMPEOONES…. Nos motivan poco. Sabemos que piensan más en ellos y los beneficios de sus poderes que en nuestro bienestar.Los hay que juegan al balonazo a las gradas.
“Vientos del pueblo … … … Asturianos de braveza, vascos de piedra blindada, valencianos de alegría y castellanos de alma, labrados como la tierra y airosos como las alas; andaluces de relámpagos, nacidos entre guitarras y forjados en los yunques torrenciales de las lágrimas; extremeños de centeno, gallegos de lluvia y calma, catalanes de firmeza, aragoneses de casta, murcianos de dinamita frutalmente propagada, leoneses, navarros, dueños del hambre, el sudor y el hacha, reyes de la minería, señores de la labranza, hombres que entre las raíces, como raíces gallardas, vais de la vida a la muerte, vais de la nada a la nada: yugos os quieren poner gentes de la hierba mala, yugos que habéis de dejar rotos sobre sus espaldas. … … …”
El futbol también es un catalizador de emociones patrias. Un medidor de sentimientos de pertenencia como lo demuestran los medios de comunicación con las palabras usadas y los ciudadanos con los colores de la bandera esparcidos por la cara y el cuerpo.
El futbol también puede ser una metáfora a contraponer con la realidad socioeconómica del país. Todos con la ambición de meter un gol a la crisis, pero usamos los tiempos de esfuerzos coordinados, en batallas y búsquedas de chivos expiatorios sobre los que proyectar y descargar todas nuestras frustraciones.
La selección española es un ejemplo de la colaboración autonómica para conquistar un objetivo común: Ser los más eficaces del mundo metiendo goles, defendiendo la portería para no recibir ninguno. Hasta la fecha, los objetivos se van cumpliendo. Ya se ha superado el listón de cuartos y podemos asegurarnos entre los 4 equipos mejores del mundo.
Si se dedicaran los mismos esfuerzos en investigación y desarrollo, si las energías utilizadas en marcar las diferencias autonómicas con fines egoístas a la caza de privilegios, si nuestros políticos pensasen menos en el poder y más en las necesidades del pueblo, si la banca diese flujo al capital real entre la población, si…
Son muchos los condicionantes para desfacer el entuerto ruinoso y macabro que hemos creado entre todos. Unos por acción y otros por omisión tenemos lo que nos hemos fabricado.
Los deportes nos hablan de las capacidades de los españoles de concentración, trabajo en equipo, preparación, análisis de las circunstancias y resolución de los problemas que surgen. Pueden ser un referente a tener en cuenta, a la hora de afrontar nuestra situación actual.
Los éxitos de nuestros deportistas son un reflejo de nuestro potencial como nación, de nuestro espíritu de superación cuando nos proponemos un objetivo común y colaboramos todos, de acuerdo a nuestras elásticas capacidades.
Nuestra diversidad y riqueza cultural puede transformarse, acorde a la constitución, en un magnífico mosaico, generador de tejidos productivos, cuando deje de usarse como instrumentos de poder para remarcar las diferencias que proporcionan autoridades y beneficios a unos cuantos.
“El niño de la noche” Miguel Hernández (1910 Orihuela- 1942 Alicante).
Riéndose, burlándose con claridad del día, se hundió en la noche el niño que quise ser dos veces. No quise más la luz. ¿Para qué? No saldría más de aquellos silencios y aquellas lobregueces.
Quise ser… ¿Para qué?… Quise llegar gozoso al centro de la esfera de todo lo que existe. Quise llevar la risa como lo más hermoso. He muerto sonriendo serenamente triste.
Niño dos veces niño: tres veces venidero. Vuelve a rodar por ese mundo opaco del vientre. Atrás, amor. Atrás, niño, porque no quiero salir donde la luz su gran tristeza encuentre.
Regreso al aire plástico que alentó mi inconsciencia. Vuelvo a rodar, consciente del sueño que me cubre. En una sensitiva sombra de transparencia, en un íntimo espacio rodar de octubre a octubre.
… … …”
La casualidad ha depositado en mis manos una obra infantil trascendente. Una obra que rezuma sinceridad, fantasía, libertad, cotidianidad, curiosidad, confianza… es un documento histórico para cada uno de los que participan en ella; un instante de su proceso evolutivo fijado en el papel, acompañado de todo un elenco de instantes de compañeros y todos esos mayores que se empeñan en educar.
Escritos sencillos sin otra ambición, sin otra trastienda, sin otro interés, que queden limpios, bonitos y claros. Para ello, recurren a las decoraciones y los colores por donde afloran las expresiones profundas e inconscientes.
Toda una delicia, una exquisitez para los amantes de la LITERATURA, así, sin géneros acotantes.
La revista, además, refleja el nivel de valentía y actividad de los docentes de ese centro, que se atreven a abrir mundos, espacios con experiencias, que rompen las rutinas para subrayar los crecimientos.
La revista es una autopista para adentrarse en el mundo de las letras para todos los niños del colegio. En ella, se pueden expresar con toda libertad, tanto en forma como en fondo. Poemas, reportajes, cuentos, entrevistas, recetas de cocina… todo tiene cabida entre sus páginas, todos pueden participar en ella.
Lo que más me ha sorprendido gratamente, es la filosofía que encierra. La filosofía del TAMBIÉN. La importancia del respeto, la colaboración, la conciliación, la búsqueda de lo positivo de los demás.
Mis FELICITACIONES a todos los que han creado esa realidad, esa revista, ese camino donde se entrenen las nuevas generaciones de periodistas y escritores para un mundo más transparente y menos depredador-competitivo.
Mi más sincera enhorabuena a todos los que han participado en el curso 2009- 2010, en el colegio Daoíz y Velarde de Alcalá de Henares. Por todo lo que refleja la revista, sois dignos de todos mis respetos.
Un gol tonto…, lo recibe hasta el mejor de los porteros, con la defensa más temida, del equipo favorito. La vida en su caos permanente, a pesar de todas las previsiones y expectativas, nos sorprende con circunstancias imprevistas, tal vez por mal o no-miradas.
Ante lo mal visto, preferimos mirar para otra parte, aunque las realidades desfilen ante nuestros ojos a bombo y platillo, con paso machacón.
Un gol tonto se meten los sindicatos cuando se suponen líderes de las masas trabajadoras, con capacidad para movilizarla.
Al observar las movilizaciones por las pantallas, predominan los sindicalistas sobre las masas obreras. El grito desesperado en la voz, manifiesta la oquedad semántica de las palabras hoscas. Para grito ensordecedor, el del silencio del parado.
Las manifestaciones pueden ser interpretadas como un esparcirse por las calles el monstruo en el que se han convertido los sindicatos con sus luchas intestinas, por cotas de presencia y poder. Puede que haya trabajadores que cuando miren a los sindicatos los vean como un monstruo devorador de puestos de trabajo entre eres y pactos; sobre todo si son trabajadores en paro.
Goles tontos se ha metido el gobierno. Unos cuantos. Sería largo enumerarlos cuando están en la mente de todos. Ha mostrado poca inteligencia al suponernos tan ingenuos a los ciudadanos. Lo peor es que los ciudadanos confiamos en nuestros dirigentes.
Para emoción del largo partido, el espectáculo de la oposición eclipsa los goles tontos del gobierno… no se sabe ni a qué portería disparan sus negaciones imperativas. Mientras, el pueblo sufre en la grada individual del sillón de su casa desánimo, abandono, ansiedad, frustración y cansancio.
Goles tontos se mete el alumno que suspende y el profesor que no enseña.
Gol tonto el del profesional que defrauda.
Gol tonto el de la banca con todos los tiburones bajo el bajel que se encalla.
Gol tonto el de los campos semi abandonados y el campesinado aburrido, mientras avanzan los desiertos.
Gol absurdo el del sufrimiento al temor a perder los privilegios conquistados por méritos propios, a dentelladas frías o, simplemente, porque se pasaba por el lugar preciso en el momento oportuno, cuando casi se tienen garantizadas las necesidades primarias de por vida, a no ser que ocurra la hecatombe.
Como los desánimos y las angustias favorecen hecatombes, si aspiramos a seguir disfrutando del juego en el mundial, hemos de confiar en nuestra banda derecha, nuestra banda izquierda, nuestros centrales con su vanguardia creativa y que no nos falte una retaguardia ágil para pararlas todas, vengan de donde vengan.
Para aportar ternura, comenzaré el texto con un fragmento de una grandiosa canción de Joan Manuel Serrat muy didáctica ella.
… … …
Tú a dibujar
el campo y la flor,
tú haces de viento
dales movimiento
y tú les das color.
Tú abrasa los montes,
tú el cielo a clarear,
y tú conmigo,
que hay que EMPEZAR
UN DÍA MÁS.
Vamos p´alante
que empujan atrás.
Y póngase calcetines, señora mía,
para poder dibujar un nuevo día.
Todo está listo: el aire, el sol y el barro
Pero si falta Vd. no habrá milagro.”
Ahora protestas porque te han suspendido y fabricas un cimiento más de tus tragedias personales, para caminar entre violencias, sueños y frustraciones. Acepto que es una opción vital que toman, y han tomado muchas personas a lo largo de la historia de la humanidad.
Pero tú tienes capacidades como artista o lo que tus sueños te propongan que seas. Tienes la posibilidad, en tus neuronas y en tus manos, de abrir caminos creativos, cuando no te pesan las culpabilidades por haber usado tus tiempos de crecimientos académicos, en actividades relacionadas con tus crecimientos afectivos y sociales, más allá de los límites. Tienes capacidades para desarrollar con eficacia, lo que te propongas investigar.
Sudan frustración tus palabras cuando afirmas: “me han suspendido” y no soportas la mirada inquisitiva de un padre que te obliga a enfrentarte a la verdad íntima. Se te despiertan todos los monstruos en tu interior al comprobar que una vez más no has dado la talla que de ti se espera.
Ha sido un curso muy duro.
Has tenido pretextos suficientes para generar cimientos en los que construir una gran tragedia vital: Se te ha muerto tu abuela; has sentido el desprecio absoluto, de quienes tú te considerabas amiga leal, y suponías que los sentimientos eran recíprocos; El que tú considerabas el amor de tu vida, se te ha caído del pedestal a los infiernos; no entiendes a tus profesores, a juzgar por los resultados, entre los ruidos envolventes; el tiempo se te escurre en las teclas del ordenador para jugar, investigar, chatear… sabes que no has descansado cada noche las horas necesarias, sabes que comenzabas las jornadas con las facultades mermadas. Lo sabes. Sabes que te has suspendido, tú. Sabes que tú eres la única responsable, cuando se te ha otorgado libertad para usar los tiempos, para liberar tus batallas en tu integración social y has decidido suspenderte en el desarrollo académico que la sociedad te impone.
La sociedad no espera en su ritmo vertiginoso. Si cabalgas y avanzas en el torrente del conocimiento y alimentas tu sabiduría, alcanzarás la responsabilidad y el profundo placer de saberte y sentirte artista. Si no, patalearás como tantos, en la cuneta. La sociedad necesita cerebros y corazones como el tuyo. Necesita tu capacidad para observar, sentir, pensar y expresar todo lo que almacenes, sólo te queda hacer el esfuerzo y priorizar a la hora de usar los tiempos. El íntimo deber cumplido se transforma en catapulta hacia la satisfacción para engorde de la autoestima.
Fray Luis de León 1527 Belmonte (Cuenca)- 1591 Madrigal de las Altas Torres (Ávila) Vida retirada
¡Qué descansada vida la del que huye el mundanal ruïdo y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido!
Que no le enturbia el pecho de los soberbios grandes el estado, ni del dorado techo se admira, fabricado del sabio moro, en jaspes sustentado.
No cura si la fama canta con voz su nombre pregonera, ni cura si encarama la lengua lisonjera lo que condena la verdad sincera.
¿Qué presta a mi contento si soy del vano dedo señalado, si en busca de este viento ando desalentado con ansias vivas y mortal cuidado?
La vida, a veces, nos pide sosiego. Un paréntesis en la acción bulliciosa, para rellenarlo de reflexiones y poder separar el grano de la paja. Momentos para rescatar lo importante de lo vivido y asumir los errores sin autoflagelaciones que nos multipliquen las tragedias personales. Tiempo para regresar a las montañas o los campos que parieron y cobijaron los ancestros donde sentir la naturaleza con toda su intensidad hasta encontrarnos y reconocer al ser humano, siempre vulnerable que habita en nuestro interior.
Leyendo a fray Luis nos percatamos que esa necesidad, ese sentimiento no es nuevo. Cuando las circunstancias obligan al ostracismo, siempre queda la posibilidad del encuentro con uno mismo y el latir generoso de los campos, para rescatar lo sustancial de lo existido.
El reto en las tormentas es encontrar el sosiego para poder comprender las circunstancias adversas y encontrar las posibles salidas a los laberintos con monstruos agazapados con la intensa luz relampagueante de los rayos y escuchar sus rugidos sordos entre los truenos.
La tierra de los campos permanece al ritmo de las estaciones ajena a los pesares de los humanos pasajeros y caducos. La naturaleza exuberante borra las huellas de nuestro paso. Las raíces penetran entre las piedras de las murallas y las torres altas, hasta reducirlas al polvo. La vegetación invade los esfuerzos humanos por perdurar; borra escudos y blasones.
Si uno se tiene a sí mismo, nunca habrá perdido todo, aunque le encierren en una celda las envidias, como a Fray Luis de León.
Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, provincia de Granada, 5 de junio de 1898 –Víznar, 19 de agosto de 1936)
“la cogida y la muerte
… … …
Un ataúd con ruedas es la cama a las cinco de la tarde. Huesos y flautas suenan en su oído a las cinco de la tarde. El toro ya mugía por su frente a las cinco de la tarde. El cuarto se irisaba de agonía a las cinco de la tarde. A lo lejos ya viene la gangrena a las cinco de la tarde. Trompa de lirio por las verdes ingles a las cinco de la tarde. Las heridas quemaban como soles a las cinco de la tarde, y el gentío rompía las ventanas a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. ¡Ay, qué terribles cinco de la tarde! ¡Eran las cinco en todos los relojes! ¡Eran las cinco en sombra de la tarde!”
¿Arte o complicidad en el autoasesinato?
Esta es la duda que me asalta, cuando observo la plaza enfervorizada viendo como un toro cornea un torero, mientras éste le conduce a la muerte, en una danza macabra.
En su esperada reaparición en la plaza de Barcelona, tras librarse por los pelos de la muerte en Méjico, en plena crisis económica, se espera que las reventas eleven el precio de la entrada a los mil euros. Nadie quiere perderse la posibilidad de asistir en vivo, ser testigos del acontecimiento histórico: la muerte de un mito, hecho carne, del toreo.
Observando los resultados, es un arte cruel para satisfacción del animal que también llevamos dentro. Es una realidad que mueve emociones. La energía fluye o se apaga al compás que marque la tragedia en las furias que se encuentran.
Cada toro es un mundo. Sus reacciones sobre el ruedo son imprevisibles. Tras vivir libre en la dehesa, son las cinco de la tarde y toca rebelarse ante su soledad, esclavitud y muerte sobre la arena. Luchar hasta la muerte.
Cuanto más sincero es el toro más jaleado es, y la bestia se crece en su miedo en la tormenta de aplausos. Más brío en sus embestidas, más armonía en sus movimientos, más se arrima el torero a sus astas, más cerca la muerte ronda, más se funden los cuerpos del monstruo que amenaza y el torero que se libra de una cornada, por el espesor de la tela de una capa y la seda de su pernera.
“La gloria o la nada” parece que gritan algunos toreros cuando entran con la espada. Pierden la noción del espacio y del riesgo, dispuestos a pagar en sus carnes el daño que a su rival regalan.
Eso es lo que se espera de la fiesta de la muerte, desde los tiempos del circo romano.
Descubrir y proyectar las grandezas y las miserias de los espectadores al tiempo que las sangres riegan las arenas.
Si a los gladiadores caídos que habían luchado con bravura se les perdonaba la vida, si a los toros nobles y bravos se les devuelve a la dehesa tras curarles las heridas.
Antes de que pronto muera en la arena, yo indulto a José Tomás.
Me ha demostrado su absoluto desprecio a la vida cuando se trata de entregarse en cuerpo y alma en el rito de vida y muerte, de inmortalidad y fama.
También comprendo a los protectores de la vida y los animales que se escandalicen al saber que dos animales; uno homínido y otro bovino, se están matando entre el regocijo de cuantos miran, en el mejor de los casos; y en muchos, indiferencia. Comprendo perfectamente que se horroricen, incapaces de participar del arte instantáneo que en la danza surge si el toro quiere, el torero puede y el tiempo lo permite.
Félix María Samaniego (1745-1801) Laguardia (Álava)
“Desde el gran Zapirón, el blanco y rubio,
que después de las aguas del diluvio
fue padre universal de todo gato
ha sido Miauragato
quien más sangrientamente
persiguió a la infeliz ratona gente.
Lo cierto es que, obligada
de su persecución la desdichada,
en Ratópolis tuvo su congreso.
Propuso el elocuente Roequeso
echarle un cascabel, y de esa suerte
al ruido escaparían de la muerte.
El proyecto aprobaron uno a uno.
¿Quién lo ha de ejecutar? Eso ninguno.
“Yo soy corto de vista." "Yo muy viejo.
"Yo gotoso", decían. El concejo
se acabó como muchos en el mundo.
Proponen un proyecto sin segundo.
Lo aprueban: hacen otro. ¡Qué portento!
Pero ¿la ejecución? ¡Ahí está el cuento!”
Hay que poner coto a la perversión del capital, causa de todos los males que aquejan a todos los habitantes del globo.
Los ojos ambiciosos de los que manejan los hilos del dinero nos advierten: “Si me tocáis, os araño las entrañas y me zampo vuestros sueños. Sois números para mí. Cifras seguidas de ceros en mis distintas cuentas privadas, siempre me encuentro bajo el sol que más me calienta, mientras os permito la existencia para que alimentéis mis avaricias siempre insatisfechas”
Estos pobres miserables, estos enfermos mentales con síndrome de Diógenes, camuflado de éxito vital, en sociedades adoradoras del becerro de oro; estos dragones incendiarios son más perversos que los psicópatas pues su codicia enfermiza trasmite tragedias y angustias vitales por el resto del planeta.
Para los utopos de Thomas Moro, los que iban cargados de cadenas de oro al cuello eran simples esclavos que trasportaban el material de intercambio con mucho sudor.
Habiendo hambre, la riqueza se presenta a mi corazón como una vulgar obscenidad, un signo de insensibilidad en quien la ostenta. Menos humano, cuanta más ambición atesora el rico. Un hombre inhumano es un gran riesgo para el resto de los humanos. La epidemia de inhumanidad genera serios conflictos sociales.
El límite de la enfermedad nace, cuando amenaza seriamente. Corremos el riesgo de venirnos todos abajo como un castillo de mil barajas de naipes. Es hora de poner el cascabel al gato que nos araña los sueños de armonía.
El gato es tan sutil, tan monstruoso, con uñas tan afiladas, nos da tanto pánico ver agujeros en nuestros débiles bolsillos, somos tan vulnerables, que no queda otra que aunarnos todos. Individuos y sociedades, todos los cerebros aunados, todas las manos dispuestas a trabajar cada quien en su campo, para evitar ser atrapados por tan negro gato como ratones con las barrigas cargadas de los más variados quesos y las más amargas de las leches.
“Proverbios y cantares” Antonio Machado Sevilla1875-1939 Collioure
XXXVIII ¿Dices que nada se crea? Alfarero, a tus cacharros. Haz tu copa y no te importe si no puedes hacer barro”.
Tan entretenidos en lloros, gritos y lamentaciones, con el ruido de los llantos, y las carcajadas circunspectas o descaradas, nos resulta complicado despertar de los sueños, activar nuestros cuerpos y ponernos en movimiento, para encontrar ideas motoras que entusiasmen a la población de tal manera, que retomemos el ritmo económico al que estábamos acostumbrados.
Acosados por varios problemas que nos mantienen atrapados en el abismo de la incertidumbre, nos cuesta creer a nuestros dirigentes. Las formas han roto el crédito. La derecha española se ha extralimitado en sus funciones de impedir que se desboque la sociedad con los impulsos evolutivos de la izquierda. Su juego, a mis ojos empañados, ha sido muy sucio, ha abierto grietas por donde han penetrado las hienas especuladoras que mantienen entre sus fauces los pendientes de este toro que brama y cornea al aire.
Toca despertar. Han sonado las alarmas, una vez más se toca el bolsillo del más débil. El dinero, que no es otra cosa que energía acumulada al intercambiar bienes y servicios que nos permitan una vida satisfactoria se ha transformado en manos de unos pocos en metralla, en obuses que impactan de lleno contra el sistema de bienestar soñado en Europa.
En el fondo de la pesadilla está la vulnerabilidad de una economía basada en los servicios, cobijados en su mayoría, bajo el manto de las instituciones estatales. Parece ser que la economía de mercado penaliza la no producción de bienes. Si a eso le sumamos los costes de la producción de la energía que consumimos sin ningún pudor, llegamos a la situación en la que nos encontramos.
El pueblo ha de asumir responsabilidades acordes a sus capacidades. Todos hemos de poner nuestro grano de arena o nuestro pedrusco, para apuntalar el tinglado social, que con tanto esfuerzo, de siglos, no se nos venga a bajo.
Hay mano de obra disponible, hay mucho por hacer y mejorar aún. Hemos de replantearnos la realidad y las expectativas de futuro. Las circunstancias han variado sustancialmente y en la misma proporción hemos de modificar nuestras inercias perjudiciales que minan el crédito en las instituciones.
Se impone una seria reestructuración de la clase política, para empezar. Listas abiertas para que la democracia no se quede en una bipartidocracia. Responsabilidades para los errores de gestión por decisiones políticas incorrectas, con pérdidas para el erario público. Han de ponerse coto y defensas a los sistemas financieros para impedir la incursión de bucaneros. Hemos de cambiar la actitud. Entre todos sabremos capear este temporal pasajero, por mucho que dure. Estar convencidos de que no nos ahogaremos en la tempestad, porque sabemos cual es nuestro cometido y en desarrollarlo bien, ponemos todo nuestro empeño. Tras las tragedias personales, superadas, sobreviviremos más satisfechos y más sabios, en una sociedad más fuerte.
No amo mi patria. Su fulgor abstracto es inasible. Pero (aunque suene mal) daría la vida por diez lugares suyos, cierta gente, puertos, bosques de pinos, fortalezas, una ciudad deshecha, gris, monstruosa, varias figuras de su historia, montañas -y tres o cuatro ríos.”
Entre “no me mojo que me encojo” y “cuanto peor, mejor” el tiempo pasa y el pueblo sigue sufriendo las consecuencias de la irresponsabilidad de sus gobernantes, que destruyen su crédito, permitiendo que nuestra economía sea pasto de las hienas hambrientas en la especulación, que penetran en las tripas de los organismos por la parte más vulnerable; por el bajo vientre.
Al abanderado de “cuanto peor, mejor” se le nota demasiado su ambición de poder, hasta el punto que, cegado, se considera a sí mismo como gran salvador del lodazal en el que estamos inmersos con sus lodos propios, hasta el cuello.
El abanderado de “no me mojo que me encojo” se siente satisfecho con los pactos concretos arrancados a una oposición obsesiva, a la espera de que sindicatos, patronal, representantes de comunidades autónomas, directores de cajas de ahorros, encuentren los consensos en lo que les compete, de una forma dialogante, sabiendo que es mucho más duradero convencer que vencer. En abanderado compasivo, permite que se pospongan decisiones a tomar, cuando cada segundo implementa el sufrimiento de los más débiles de la sociedad que gobierna.
Leer poemas y escuchar de fondo a los políticos suele provocar reflexiones deliciosas. Mi mente se puso a parafrasear la situación contemplada ante mis ojos y el grandioso poema de José Emilio Pacheco al tiempo que me invitó a reflexionar sobre qué es la patria.
Muy resumida la conclusión. La patria es una energía producida por la confianza y los afectos de los seres a las tierras que les vieron nacer o a los espacios en los que trabajan. La patria es nuestra actitud ante la vida.
Patria es la confianza que depositamos en nuestras opciones.
Patria amable generan los respetos que nos regalamos los ciudadanos unos a otros.
La patria nos da la lengua y hasta los pensamientos. Hasta hay quien está dispuesto a morir por ella. Otros, sin embargo, preferimos vivir para ella.
Podría describiros las imágenes de la paráfrasis del poema en los discursos, pero ese es un juego tan delicioso, tan sugerente para los amantes de la literatura que considero mejor no contaminar vuestras posibles imágenes con las mías. Imágenes surgidas cuando se plantea preguntas a respecto a por qué darían la vida nuestros gobernantes.
O, hasta qué punto, el juego que se traen es alta traición a los intereses de la patria.
Cuando las palabras grandilocuentes pierden su valor semántico, cuando el sinsentido invade los discursos, cuando los gritos dominan las voces profundas, cuando la incoherencia entre dichos y hechos se dispara, cuando el absurdo domina los actos nos queda, como salida, la creatividad.
Optimizar los recursos disponibles para fabricar soluciones eficaces a los problemas concretos, modificando las inercias que nos conducen al sufrimiento y la destrucción. Buscar nuevas posibilidades, nuevas utilidades a las herramientas disponibles a nuestro alcance para modificar en lo posible, lo que nos perjudica.
Abrir caminos nuevos en la selva de intereses, con generosidad. Imaginar mundos donde los humanos no sean esclavizados por las materias, donde las ideas armonizantes prevalezcan sobre los discursos egoístas.
Creatividad para compatibilizar libertades, responsabilidades, derechos y compromisos.
Creatividad para generar riquezas duraderas que puedan disfrutar todos los humanos.
Creatividad para abrazarnos en lo común y formar puentes sobre los abismos que se abren bajo nuestros pies.
Crecer en el amor. Confiar en nuestras posibilidades. Compatibilizar nuestras capacidades con las de los que nos rodean para superar las barreras que nos surgen en nuestra peregrinación vital. Pensar en colectivo. Crecer en los respetos.
Desde la más tierna infancia, debemos fomentar la creatividad innata existente para que, al llegar a adultos, seamos capaces de afrontar sin miedo los inconvenientes imprevistos a la hora de lograr los objetivos propuestos, con cierta sensatez.
Los humanos también somos muy creativos, si nos lo proponemos.
La firma es hoy y lo ha sido siempre, la huella de la voluntad del individuo con un valor testimonial.
En hipotecas, recibos, contratos, pólizas de seguros, testamentos… aparecen firmas que aportan un valor específico al papel en el que descansan.
Todo ello y otras reflexiones me hacen suponer que en Miguel existía la voluntad de que su apellido se escribiera con “b”.
Hoy, trescientos noventa y cuatro años después de su muerte, tras una vida intensa que le ofreció la ocasión de firmar varias veces, y hasta de escribir una serie de documentos de exoneración contra Blanco de Paz, en el que su apellido aparece con “b” en la mayoría de las ocasiones; hoy, se sigue sin respetar su voluntad y escribiendo su nombre con “v”.
Tal vez, para someter su genio indómito a la tiranía de las academias, con sus reglas ortográficas. Tal vez por simple inercia, tras tantas obras publicadas del autor.
¿Quién sabe?
El hecho es que aún se entregan premios Cervantes, aunque Miguel de Cerbantes, se quede sin su premio: el reconocimiento a la voluntad de escribir su apellido con “b” Premio a su grandeza, por lo mucho regalado en sus obras, a cuantos las hemos leído con mayor o menor intensidad.
Además, hemos visto su firma, la prolongación del yo sobre el papel, para mantener su voluntad en el tiempo.
Uno de la muga.
Abril vuelve a ser de Miguel de Cervantes en Alcalá de Henares
Friedrich Von Schiller (Alemania 1758- 1805) Freude, schöner Götterfunken Tochter aus Elysium, Wir betreten feuertrunken, Himmlische, dein Heiligtum. Deine Zauber binden wieder, Was die Mode streng geteilt; Alle Menschen werden Brüder, Wo dein sanfter Flügel weilt
“Alegría, Luz Divina, del Elíseo dulce lar, inflamados alleguemos Diosa, a tu celeste altar. Une otra vez tu hechizo a quienes separó el rigor. Fraterniza el orbe entero de tus alas al calor … … ….”
Pero permanecen las ganas de seguir adelante, de disfrutar de los grandes momentos cotidianos, de abrazarnos a los seres amados, de leer palabras sensatas o disparatadas, de pasear entre las piedras, por los jardines, entre los aromas de las flores; permitir que las melodías acaricien los tímpanos y despierten las emociones; meternos en una película, o en un bólido de carreras, o en un campo de futbol o en la arena, junto al toro, o al lado del ídolo de turno, sobre el escenario.
Hablar con la familia, desde un aeropuerto, a miles de kilómetros de distancia, para anunciar que llegarás a cenar.
Podemos romper la oscuridad de la noche con un movimiento de un dedo. Saltar de la cama y ducharnos con agua caliente, mientras vemos nevar tras los cristales.
Morir sin dolor, con dignidad cuando el cuerpo ya no aguante tanta vida y se despida.
Son todas conquistas del hombre por las que hemos de sentirnos satisfechos y orgullosos por lo descubierto hasta la fecha de hoy. Esos avances técnicos nos hablan de la capacidad de los humanos para adaptarnos a las circunstancias, por complejas que sean, y resucitar entre las cenizas como Ave Fénix.
La ciencia aplicada permite al hombre de hoy, gozar de un montón de experiencias impensables a nuestros bisabuelos. Vivimos más tiempo, con mayor calidad de vida que nuestros antepasados, somos muchos más los que tenemos motivos suficientes para sentirnos con una cierta dosis de alegría en nuestro interior. Precisamente en estos momentos de llantos e improperios hemos de hacer aflorar nuestra alegría. En esta sociedad, aún imperfecta, todos tenemos muchos motivos para sentirnos dichosos. Motivos fáciles de encontrar en el interior de cada quien, a nada que se use un poco de tiempo en buscarlos.
Ya reza el refrán. “Al mal tiempo, buena cara”
Si la lluvia ya nos humedece el rostro ¿para qué soltar lágrimas saladas y amargas?
Necesitamos la energía luminosa que desprende la alegría, para superar los abismos que han abierto nuestras ambiciones desbocadas, en nuestras sociedades. La alegría es hermana de la creatividad. Con creatividad, todo es posible.
“Negros ahorcados por violación” (Perito en lunas)
“A fuego de arenal, frío de asfalto.
Sobre la Norteamérica de hielo,
con un chorro de lengua, África en lo alto,
por vínculos de cáñamo, del cielo.
Su más confusa pierna, por asalto,
náufraga higuera fue de higos en pelo
sobre nácar hostil, remo exigente...
¡Norte! Forma de fuga al sur: ¡serpiente!”
La muerte es fácil. La horca, rápida.
La muerte, la fuga del problema brotado en el huerto de la injusticia.
La sombra oscura, sombra que envuelve la vida de quienes violaron la credibilidad de las instituciones de nuestra patria. Seres viles que roban a miles. Entes negros, agujeros densos que necesitan brillos prestados para sentir su importancia. Tenias que debilitan los sistemas en los que se instalan.
Donde debiera haber mentes motoras que distribuyan su pensamiento al colectivo, mentes que piensen en Nosotros, sin vosotros, ni ellos, porque admitan que todos los humanos tenemos nuestra importancia en el planeta, se instalan pesados estómagos que mal digieren lo mucho que tragan. Y al final… es tal la evacuación que trasforman nuestros jardines bucólicos, en un enorme estercolero.
Como cardos, como ortigas nacen las desconfianzas, los reproches, las huidas, los Tancredo, los chivos expiatorios… El descontento crece en la misma proporción que se pierde calidad de vida, con retroalimentación.
Mientras tanto, el pueblo boquiabierto sufre necesidades y desesperanza. Deseoso de echar una mano sin saber dónde ponerla para salir del gran pozo, el pueblo se desespera. La mentira se instala. La incredulidad crece.
Colgados en las pantallas, con las miserias al aire, todas las prendas robadas, al más mínimo detalle. Coherencia, en las palabras, con los actos de las calles, solicitan, los más parias, a quien quiera gobernarles.
Busquemos, hasta encontrar, el antídoto al frío veneno del norte, inyectado en los cerebros: “más, más, más, mejor, mejor, más, más, más. El resto, a pastar esclavitud o exterminio”
Miguel “El bisabuelo de la novela española” (Alcalá de Henares 1547- Madrid 1616)
“La cueva de salamanca”
“… … …
SACRISTÁN
En ella se hacen discretos
los moros de la Palanca;
y el estudiante más burdo
ciencias de su pecho arranca.
A los que estudian en ella,
ninguna cosa les manca;
viva, pues, siglos eternos
BARBERO
La Cuev[a] de Salamanca.
SACRISTÁN
Y nuestro conjurador,
si es, a dicha, de Loranca,
tenga en ella cien mil vides
de uva tinta y de uva blanca;
y al diablo que le acusare,
que le den con una tranca,
y para el tal jamás sirva
… … …”
Se oscurece el espíritu de nuestra universidad entre las dudas. Las grandes dudas.
La primera es saber qué derecho tiene la sociedad de condueños para tomar cartas en el asunto, como lo hicieron en la ocasión de recomprar las piedras, ya numeradas para ser trasladadas a las Américas, que hoy siguen siendo universidad.
La segunda: ¿Quién es realmente, el rector de la universidad?
La tercera: ¿Se está trasladando el espíritu de la universidad hacia la cueva de Salamanca para que adquiera magia y tesoros tan deslumbrantes como en la cueva de Alí Babá, que satisfagan las ambiciones de unos cuantos a costa de los alumnos y del futuro de la ciudad?
Prometí, tras las disonancias en el proceso electoral, mantener la boca cerrada para observar la danza, pero es que… en los dos primeros compases del vals, dos traspiés.
Primer compás: economizar aumentando el coste de las vicerrectorías, con el número de componentes.
Segundo compás: eliminar cualquier flujo de comunicación con el diario que informa a la ciudad.
¿Se caerá en el tercer compás?
¿Permanecerá tambaleante durante el tiempo de su mandato entre los empujones de los intereses de unos y otros?
¿Tan alto es el nivel de putrefacción que la oposición, con la nariz taponada por el hedor, necesita la boca para respirar al tiempo que traga? ¿Hay oposición que controle en la universidad?
¿Qué prestigios ganarán la universidad y la ciudad que presta su nombre durante los cuatro próximos años?
¿Cómo se va a conseguir mejorar el prestigio por los conocimientos que la universidad inyecta en los estudiantes, con más de lo mismo pero a lo bestia?
Lo que me alarma es que una universidad me provoque más preguntas, que respuestas me da. Los mordiscos al aire que algunos cancerberos de los infiernos del conocimiento pretendan regalar, a una voz del pueblo, no le afectan en absoluto. Los intentos de desprestigio personal sólo dejan en evidencia las incapacidades para dar respuestas.
Lejos de pretender despertar odios, sólo pretendo evidenciar a aquellos que avanzan a codazos a la altura del hígado, hasta el pódium, en la sombra.
Alcalá necesita una universidad seria y sabia. Para eso hay que invertir en investigación más que en obras y ladrillos; que, también. Pero la universidad no se puede permitir el lujo de rellenar bolsillos de codiciosos insaciables, a la sombra de la debilidad.
“Sé todos los cuentos” León Felipe. (Tábara, Zamora 1884- Méjico 1968)
“Yo no sé muchas cosas, es verdad Digo tan sólo lo que he visto. Y he visto: que la cuna del hombre la mecen con cuentos… Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos… Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos… Que los huesos del hombre los entierran con cuentos… Y que el miedo del hombre ha inventado todos los cuentos. Yo no sé muchas cosas es verdad. Pero me han dormido con todos los cuentos… Y sé todos los cuentos.”
Hace ya muchos años, mientras conducía por la ciudad, mi hija con un lustro largo cumplido, poco después de rompérsele el encanto de los reyes magos, me preguntó a bocajarro y por la espalda desde el asiento de atrás:
“¿Papá. Dios existe?”
Se me bloquearon las neuronas. El silencio perduró unos cuantos metros en el atasco de la hora punta. Y ella insistió.
“Es que la abuela dice que sí. Y me hace rezar siempre que estoy con ella. Y tú dices que no. Que es otra historia como la de los reyes magos. Y en la escuela unos dicen que sí y otros que no. Y ya no sé qué creer, ni a quién hacer caso.”
Sabía que esperaba respuesta clara. Por un lado deseaba que respetara las creencias ajenas, que no los tuviera por ingenuos o tontos. Por otro debía ser sincero y coherente con mi pensamiento. Terrible contradicción.
Opté por una respuesta salomónica. Le expliqué que existía en la mente de todos los que creían en Dios. Incluso había personas que entregaban su vida a Dios y a la iglesia. Todos sus actos eran dirigidos por el dios al que adoraban. Sin embargo en mi mente consideraba que la Biblia es una gran obra literaria como la Odisea o la Ilíada, o el Quijote. No necesitaba que ningún dios me dijera que es conveniente respetar y ayudar en lo posible, a los semejantes, para hacerlo.
Quedó satisfecha con la respuesta a juzgar por la repregunta en afirmativo.
“Entonces también puedo ser buena aunque piense como tú”.
¿Tú crees que yo soy bueno?
“Claro. El mejor papá del mundo” respondió desparramándose en su asiento y lanzando su mirada al paisaje.
Se hizo el silencio de nuevo pero es una pregunta que me he hecho muchas veces desde entonces. Reafirmándome en la capacidad creativa de la mente humana.
Una serie de sucesos ocurridos hace unos días en el ámbito familiar, dignos de Bécquer para una de sus leyendas, me ha hecho conjeturar, plantearme y replantearme las eternas cuestiones, hasta llegar a la conclusión provisional, abierta a matices, que los dioses son una invención tan humana como el lenguaje, el amor y todas las ciencias abrazadas y aplicadas.
Pocos consideran diosa a Ishtar aunque se realicen romerías al Rocío a pie, en caballo o en carreta a tocar el manto de la Virgen. Los dioses existen mientras los alimenten sus fieles con sus proyecciones. Tal vez por eso haya tantos dioses. En los dioses depositamos nuestras esperanzas, nuestras conquistas de armonía, nuestra ciencia, nuestro sufrimiento, nuestras carencias, nuestras ambiciones, nuestros placeres… nuestra autoridad moral.
Puesto a creer, creo en el hombre que es capaz de crear un dios sereno, generoso, respetuoso con lo distinto, fuente de armonías… con sus pensamientos y actos. Creo en los seres que aman y crean con todas sus miserias. Creo en la gran creatividad de los seres humanos.
Creo que es importante, muy importante tener mucha seriedad con los dioses que creamos, por los que nos creemos en posesión de la Verdad suprema. Y algunos… se toman el derecho a todo. Incluido el escarnio del infiel.
Y sin embargo, la tierra será un paraíso el día en que toda la humanidad adquiera respeto por la vida ajena tanto como por la propia y genere un Dios con lo común para toda la Tierra.
Las violencias pasarán a la memoria literaria y todos vivirán en armonía.
No lo verán mis ojos.
Pero así será en un futuro o el futuro no será.
Y Dios morirá definitivamente con toda la humanidad.
Por fin nos llega la primavera. Prueba fehaciente de la continuidad de la vida. Llega el tiempo de la renovación, del despertar del letargo al calor del sol y los vientos del sur. Llega la hora de sumarnos a la naturaleza, subirnos a la energía creadora para brotar, como los cerezos, todas nuestras flores e inundar de color la situación gris del frío, lloroso, triste y cruel invierno.
Descortecémonos de imposturas. Abramos los nudos de egoísmos entrelazados. Abracemos las ideas luminosas para florecer con palabras de aroma seductor. Fructifiquemos con soluciones beneficiosas al conjunto de la población. Contaminemos con los mejores aromas nuestro entorno y tal vez así, en este tiempo propicio, consigamos que penetre la primavera en nuestro interior, falta nos hace.
Las tristezas se pasean por las calles, encaramadas en las caras.
Falta nos hace. Llenar los nuevos tiempos con esperanzas realizables.
Y ahora resulta que Tamayo reclama a Roma, y Roma contesta que no paga traidores. Esperemos que estos vientos gélidos no congelen las cosechas.
“Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente.”
La paternidad, como todo, ha evolucionado con los años. La participación del hombre en el parto y embarazo ha propiciado una generación de padres más tiernos, más comprometidos en el proceso educativo y las atenciones al bebé.
En el tiempo de relación con el bebé, que crece mucho más deprisa de lo que uno se puede imaginar, cuando está en el proceso, el padre descubre y comparte con la madre la grandiosidad de la naturaleza, en el aprendizaje y desarrollo de su hijo.
Desde los primeros juegos, el niño absorbe como una esponja. Imita todo lo que es capaz de percibir. Aprende a andar, aprende a hablar, aprende a…. y mientras aprende, aprendemos a ser padres. Es más, son los hijos los que nos hacen padres.
Llegan al mundo sin libro de instrucciones. Hay que estar muy pendientes para escuchar los limitados mensajes que expresan esas criaturas recién llegadas.
Pero a todos se nos cae la baba cuando recogemos el cariño, el respeto, la admiración, la importancia de nuestras personas al oír a nuestros hijos decirnos “papá” desde las entonaciones balbuceantes de la tierna infancia, a las más cargadas de matices emocionales de los adolescentes.
Es la calidad del tiempo compartido con nuestros hijos la que marca nuestra paternidad. Ayudar a descubrir a ese nuevo ser, cual es su sitio en este mundo. Ayudarle a conquistar sus libertades. Aprender a respetar sus voluntades, permitir que se equivoquen si insisten en ello y estar ahí, para que sean capaces de asumir las consecuencias de sus errores.
Ser padre supone descubrir otra dimensión a la existencia que va más allá del ombligo. Cuando uno se reconoce padre, por el cariño y respeto que recibe de sus hijos, se sabe eslabón de eternidad; con la responsabilidad de depurar el testigo, patrimonio cultural, que le legaron sus antepasados. Trasmitir a las generaciones futuras, los aciertos de sus abuelos y evitar, en lo posible, aquellos tics que tanto sufrimiento y rencor les causaron.
La paternidad asumida aporta al individuo un placer supremo: la consciencia de haber satisfecho sus instintos animales de procreación y sus deseos humanos de descubrirse, para trasmitir valores apropiados a sus tiempos, a los descendientes.
Por el contrario, la paternidad no asumida, genera ausencia, vacío, distancia…
Mi más sincera enhorabuena a los padres que lo son.
A los que pierden la oportunidad de desarrollar su paternidad, por decisión propia o circunstancias ajenas… compasión.
Eugen Bertolt Friedrich Brecht (Augsburgo, 1898 – Berlín, 1956)
"Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.”
En una conversación con Margabel, una amiga batalladora vital, de las tierras vascas, sobre cómo atenazan los temores de cualquier tipo, se me vino a la mente esta imagen que desarrollo a continuación con un toque de ironía.
¡Qué dura es la vida de quien pretende huir del corral de los gallinas!
Es terrible mirar al cielo y ver que existen las nubes y que no puedes llegar a ellas y que se esfuman y que se diluyen y que...
Todos andan buscando gusanos con la cabeza humillada entre el estiércol maloliente. Engullen los gusanos. No por alimentarse. No. Hacen desaparecer los gusanos y los granos para evitar que germinen en los caminos. Picotean las flores y cacarean.
- "¿Qué habremos hecho los gallinas para merecer tal castigo? Tener alas y no poder volar. Correr grotescamente ante el peligro. No ver nunca la luna en su inmenso imperio negro y hablarle a solas y contarle nuestras cosas en silencio.
¡Qué envidia de los gorriones. Por lo menos, vuelan! ¡Qué envidia de los jilgueros que cantan! ¡Qué envidia de las águilas que besan el viento y nos amenazan!
Hundir una y otra vez el pico en el estiércol. Mirar siempre a la tierra. Encadenadas por sutiles hilos de seda. Esclavas del miedo, sumisas, sumergidas en la constante ignorancia."
Pero los gallinas oyen una voz interior que les grita: “¡Mirar y ver… ¿Estáis locos? Callad y comed Si queréis agua, bebed de los charcos y cloacas. No pretendáis nadar en el lago, ni esconderos en los nimbos, ni caminar sobre los cirros. Para vosotros, todo ello es nada.! ¡Al grueso gusano los ojos, al grueso gusano! ¡A rellenar las panzas y escardar con vuestras patas!”
Por la inercia del movimiento, parece complicado que la democracia penetre en las universidades.
Me explico: Cuando los individuos deciden huir de la ignorancia en grupo, cobijados por la autoridad de los títulos, tienden a impregnarse de arrogancias que les incitan a suponerse superiores y con más derechos que el resto de los mortales. Las autoridades que no les ha regalado la sabiduría, son adquiridas a base de alianzas y camarillas. Nacen las conjuras de los necios. Llegados a este punto, los cortesanos desplazan a los sabios en el poder, entre otras cosas, porque raramente un sabio necesita el poder.
Cuando las camarillas piensan más en los beneficios personales del poder, que en la posibilidad de aportar sus conocimientos a la sabiduría de la universidad, la corrupción se instala y, desde ahí, va empapando a toda la universidad.
Por todo lo escuchado a lo largo de los años desde que renació la universidad en Alcalá, más lo leído en estos últimos días de elecciones, es obvio que a nuestra universidad le falta una primavera o dos para madurar en lo esencial, para poder presumir de demócrata. Lo demuestra la participación estudiantil: 20,29% es un gran síntoma a analizar científicamente, supongo que la universidad está capacitada para hacerlo si lo desea.
Si los individuos que se suponen preparados, no se han formado democráticamente, es muy difícil, por no decir imposible, que sean capaces de aportar valores democráticos en las sociedades que habiten, cuando ejerzan sus profesiones.
De los que pasan por la universidad los hay que se quedan toda su vida, e incluso llegan a rectores. Toda una existencia en el limbo del conocimiento y poco más. Mientras tanto, fuera, la vida fluye sin asepsias entre ignorantes, sin otra sabiduría que la que la vida aporta en la experiencia cotidiana.
La universidad llegará a ser sabia cuando tenga la valentía desinteresada e interesante a un mismo tiempo, de permitir que la democracia impregne sus poderes. En estas votaciones más que una universidad, parece la casa del “gran hermano”. Juego de estrategias, del que es probable que salga Manuel Peinado con el premio gordo sin despeinarse. Aunque hay veces que lo probable se transforma en imposible.
Es de desear que la universidad siga creciendo. Espero que los límites formales que le impidieron ser tenido por buen alcalde, se transformen en virtudes a la hora de regir una universidad. Don Manuel puede ser la persona adecuada para aportar beneficios a toda la ciudad desde la universidad, con su crecimiento. Sólo falta que le apetezca hacerlo.
Madre, yo al oro me humillo, Él es mi amante y mi amado, Pues de puro enamorado Anda continuo amarillo. Que pues doblón o sencillo Hace todo cuanto quiero, Poderoso caballero Es don Dinero
…… … … … ”
Parece que es relativamente fácil establecer la relación entre la condena bíblica del trabajo y el nacimiento de los becerros de oro. Los humanos tienden a valorarse por su capacidad para comprar. La vida cotidiana asusta. Es preferible soñar con la potencialidad de la energía acumulada en los bancos. Acopio de ceros tras un guarismo cualquiera.
Mientras tanto, se lleva la vida arrastras, entre el ansia de lo que necesitan ganar y el temor de lo que pueden perder; sin capacidad para valorar y gozar con lo conseguido hasta la fecha.
La carencia de lo mínimo, embrutece. El instinto animal se despierta y salta a las calles el depredador que todos llevamos dentro. ¿Cuál es la línea para cada quien de lo mínimo? Mientras que unos se desquician por no poder dar de comer caviar a sus caniches, otros aguantan con dignidad, hasta que el rugido de las tripas y el llanto permanente de sus hijos, les despiertan los leones.
¿Será Diógenes el viejo maestro que necesitan nuestros tiempos?
Tiempos, desde el plan Marshall, adorando el becerro de oro en el sueño americano, y resulta que era mero atrezzo hollywoodiense, que flotando, flotando va traspasando fronteras y océanos. Del mismo sitio que salen los bucaneros y los carniceros más fanáticos de la Tierra. Y a la sombra de aquel inflado becerro de plástico dorado, nació nuestra gran patata.
Si algo positivo traen las crisis, es que nos obligan a parar; porque por donde vamos, nos despeñamos, si seguimos. Podemos permanecer pataleando o ponernos a reflexionar.
Libres somos.
A pesar de todas las miserias, de todos los errores cometidos hasta hoy, creo en la capacidad de nuestra sociedad española para aportar soluciones eficaces. Considero un error despreciar toda la sabiduría acumulada en las mentes de todos los españoles, generación a generación, renunciar al cúmulo de conocimientos y dejarnos caer en el derrotismo social. Podemos soltar lastres. Quedarnos con lo esencial.
Lo esencial somos las personas. Y la actitud de las personas cuenta a la hora de levantarse de la cama para hacerse a uno mismo, hacer familia, hacer escuela, hacer vecindario, hacer ciudad, hacer comunidad, hacer España, hacer Europa, hacer mundo un poco más armónico, mientras el sol nos caliente a todos.
Todos hemos de asumir nuestras responsabilidades y arrimar el hombro para construir o sufrir estoicamente las consecuencias de revolcarnos en el estercolero.
Tal vez sea que el estallido del becerro aún nos mantiene deslumbrados. Si a eso, le sumamos lo que nos quema la cara, por el reventón de la gran patata…
Tras el fogonazo llegan los ruidos. Y tras los ruidos, la calma. Tiempo para meditar profundamente cada cual en su campo, con la mente en colectivo… … … y saldremos de ésta que nos está cayendo, cuando todos andábamos ebrios de cifras, en pleno disfrute de la juerga carnavalesca de la opulencia.
A ti, maravillosa disciplina, media, extrema razón de la hermosura que claramente acata la clausura viva en la malla de tu ley divina.
A ti, cárcel feliz de la retina, áurea sección, celeste cuadratura, misteriosa fontana de mesura que el Universo armónico origina.
A ti, mar de los sueños angulares, flor de las cinco formas regulares, dodecaedro azul, arco sonoro.
Luces por alas un compás ardiente. Tu canto es una esfera transparente. A ti, divina proporción de oro.
Muy posiblemente, este poema sea respuesta al impacto emocional que le produjo a Rafael Alberti, la observación de la “Gioconda” de Leonardo da Vinci.
Poema que encaja perfectamente en nuestra universidad. En su fachada, el número áureo se despliega, una y otra vez, hasta formar ese conjunto armónico, que atrapa la mirada de cuantos pasan por su vera.
Sabiduría y sobriedad sudan las piedras para rascarse las ignorancias.
Es fácil suponer ante tal fachada, .que quien penetre por la puerta, va a aportar todo su conocimiento, su capacidad de aprendizaje y su energía, para que la siguiente generación salga un 1,61803398874989… más sabia que la anterior.
Avanzar por caminos abiertos y abrir otros nuevos hasta conquistar el bienestar universal; aspirar a traspasar la Utopía de Thomas Moro, perseguidos por la sonrisa, que hilvana toda la moría humana, de su gran amigo Erasmo y la mirada, semicómplice, del cardenal Cisneros.
Si la universidad de Alcalá decide renunciar a dar la talla tras la fachada, es una decisión que compete a rectores, profesores, alumnos, administrativos, bedeles… el espíritu de los edificios lo generan sus habitantes. Cada cual tiene su parte de responsabilidad a la hora de hacer Universidad que riega sabiduría y siembra datos, para el crecimiento de los cerebros. O, mero mercado de conocimientos manidos, para autoconsumo.
Deseo creer que la fachada transforma a quien la traspasa con consciencia. Deseo para Alcalá una universidad valiente y ambiciosa.
La humildad de las zonas lisas de la fachada subraya el valor del mensaje que asoma en los relieves. O como diría el otro, “… nada se le puede enseñar a quien lo sabe todo”.
Reventar ignorancias, codo a codo, en una universidad viva. Esa es la gran orgía que más gustitos aporta al individuo curioso, aprendiz de sabio. Jugar al ratón y al gato. Cuanto más aprenda el alumno, más sabrá el profesor activo.
Desde la muga os envío los mejores deseos para todos los que, en estos tiempos, hacéis universidad.
Uno de la muga.
P.D: tal vez el crecimiento económico armónico ronde el 1,618033…. Más, una obscena ostentación; de eso sabemos mucho. Menos, una crisis que aprieta a los más débiles.
Juan Ramón Jiménez (Moguer 1881 - Puerto Rico 1958)
Cantan. Cantan. ¿Dónde cantan los pájaros que cantan?
Ha llovido. Aún las ramas están sin hojas nuevas. Cantan. Cantan los pájaros. ¿En dónde cantan los pájaros que cantan?
No tengo pájaros en jaulas. No hay niños que los vendan. Cantan. El valle está muy lejos. Nada...
Yo no sé dónde cantan los pájaros -cantan, cantan- los pájaros que cantan.”
¿Puede existir democracia en la universidad? ¿Aristocracias?
Oligarquías se perciben desde fuera.
¿Qué se puede pensar, si se oye decir a uno de sus alumnos, que cuando pidió información sobre los candidatos, sus programas, le enviaron hacia un cartel con el nombre y las fotos, en grande, de sus rostros grandes, las de los cuatro candidatos?
Forma científica, sí señor. Reconocer al mejor, a través de la foto.
Cuando se oyen estos comentarios la imaginación se dispara. Y se imagina a los candidatos entre intrigas de palacio para apoltronarse en el camarote principal del pecio hundido en el fondo del mar de la gran ignorancia. Uno los imagina envestidos de vanidad sublime, al sentirse en la cumbre más alta de todo un sistema educativo. Mientras los alumnos pululan en su entorno, como peces de colores, picoteando conocimientos un tanto indigestos.
Eso sí, si nos fijamos en sus caras detenidamente, podemos observar que les falta un hervor a todos para expresar la humanidad que aporta la sabiduría. A unos, más que a otros.
Mirando sus caras, se puede llegar a pensar que si la cumbre de los estudios que el sistema nos ofrece, da esos resultados, casi es mejor ser titiritero. Al menos, el culo no para quieto. Y, puede que tampoco la neurona.
¿Hasta qué punto está podrida nuestra universidad? Todos sabemos que el tiempo siempre sienta cátedra. Nuestros nietos lo sabrán. O tal vez antes.
Cantan los pájaros que cantan.
Convendría replantearnos muy seriamente todo nuestro sistema educativo. Pero eso es tema para desglosarlo despacio. Al parecer, queda mucho por mejorar.
“El cuerdo loco … … … ¿Cuándo verán mis tristes pensamientos sereno el sol algún alegre día? ¿Cuándo desta prisión escura y fría saldrán mis alas a romper los vientos? ¿Cuándo mis ojos a tu cielo atentos verán la luz que espera el alma mía? ¿Cuándo este mar que contrastar porfía mi nave amansará sus movimientos? ¿Cuándo podrán mis tristes ojos verte, ¡oh luz del alma en tanto bien perdida! siendo la estrella que mi norte encierra? Yo pienso que será cuando la muerte, rotas las velas de mi triste vida, la nave esconda en siete pies de tierra. … … …” Lope de Vega (Madrid 1562 - 1635)
Las desgracias suelen venir acompañadas.
Protagonistas de su gran tragedia, todos en fila, uno tras otro, sumisos y desesperados como ovejas al matadero, esperan desesperanzados que el Estado solucione o palie sus sufrimientos. Estos versos de Lope reflejan, de alguna manera, el estado de ánimo en el que queda sumido quien tiene la desgracia de perder su trabajo, consecuencia del daño colateral de una crisis mantenida.
Quien pierde el trabajo en la empresa, está condenado a perder la dignidad ante las puertas de las oficinas del INEM. Colas, y más colas por un servicio deficiente, falto de personal y oficinas. Una contradicción más de nuestra sociedad cruel con el desfavorecido.
¿Tan caro es para el Estado proteger la dignidad de sus ciudadanos tocados por el infortunio del desempleo?
A la larga, sale mucho más caro recomponer los espíritus rotos de ese capital humano de producción, despreciado y maltratado. El crédito de las instituciones queda en entredicho con gestos tan… (por más que busco no encuentro el calificativo propicio).
Hay tragedias inevitables. El paro es una de ellas. El acoso a la dignidad del parado es un lujo impúdico de una sociedad mediocre e insensible, inadmisible y denunciable. Mis gobernantes, con sus opositores, me ruborizan de indignación cada vez que abren la boca para incriminarse unos a otros, mientras crece la pobreza moral y el sufrimiento de los damnificados. La situación me parece inaceptable, intolerable, denigrante, miserable…
Si he perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiré, como un anillo, al agua, si he perdido la voz en la maleza, me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo lo que era mío y resultó ser nada, si he segado las sombras en silencio, me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro puro y terrible de mi patria, si abrí los labios hasta desgarrármelos, me queda la palabra.” Blas de Otero (Bilbao 1916- Madrid 1979)
Si las palabras son contradictorias e incoherentes con los actos. Si el pueblo pide trasparencia y se le dan chanchullos. Si el pueblo clama trabajo y se le ofrecen colas frente a las oficinas del paro. Si las palabras talan esperanzas en los futuros. Si……………..
Nos queda el eufemismo.
Cuando me planteo qué puede hacer el pueblo que se siente abusado, para hacerse entender, para ser escuchado, valorado y respetado, por esas personas que ejercen el poder sobre sus esfuerzos, hasta el agotamiento, sin que haya peligro de que la sangre corra, me pierdo en el abismo de la nada.
Hasta la fecha, las revoluciones han sido catastróficas, pero han aparecido cuando el poder se distancia tanto del pueblo, que pierde la perspectiva de la situación.
Entiendo que, lo que nos está ocurriendo, es un grave problema de gestión. Con todo lo que nos queda por arreglar en este país y nos permitimos el lujo de desperdiciar el capital humano cualificado del que disponemos.
La zanahoria del crecimiento ha estallado. En su lugar nos ha quedado el humo de la especulación. Nos hemos quedado como burros desconcertados sin saber donde pacer, ni donde ir, al comprobar que el césped de los campos de golf eran espejismos en el desierto.
Cabe la posibilidad de que a esta sociedad le falte capacidad para salir de ostracismos individuales y encajar la frustración a gran escala.
En un principio seremos como ovejas negras en la gran grey multicolor. O negros garbanzos en el gran cocido cotidiano deambulando por la ciudad.
¿Seremos visibles para los poderes públicos si nos vestimos, de negro durante el invierno y blanco durante el verano, como muestra de nuestro descontento por los abusos soportados, por nuestra impotencia? ¿Comprenderán que no hemos encontrado otra manera de reprocharles sus comportamientos irresponsables, hasta que hemos decidido de forma personal, pasearnos como sombras espectrales por las ciudades, cada vez que nos sintamos agredidos? ¿Sería eficaz? ¿Se darían gobiernos y oposiciones por aludidos?
Supondría la primera revolución eufemística de la historia, si nuestros políticos reaccionaran antes de que el pueblo se esparciera por las calles como una marea negra a recoger los rayos del sol que más calienta, o iluminara de blanco las noches de verano como una masa de espectros insomnes.
Cuando las palabras se vuelven deshuesadas y fofas, nos quedan las vestimentas.
“La educación ayuda a la persona a aprender a ser lo que es capaz de ser.”
Hesíodo S. VIII AC Poeta griego.
No será porque hombres aislados, a lo largo de la historia, no vislumbraran los fundamentos y límites éticos de la educación. Hace 2700 años, aproximadamente, Hesiodo tuvo la lucidez de descubrir la utilidad de la educación.
Aun hoy, en los países tenidos por civilizados, la educación se siente como fracaso. En España ronda el 30 %. Si el sistema educativo carece de eficacia para un tercio de la población es síntoma de que a la sociedad en general y a todos los intervinientes en la educación en particular, nos quedan muchos deberes por hacer. Cada cual en su campo. Todos hemos de reflexionar detenidamente a qué estamos jugando con los niños, los adolescentes, los jóvenes… a qué estamos jugando los adultos.
Planteo estas cinco cuestiones para que todos nos examinemos un poquito y realicemos un ejercicio de autoevaluación. Los resultados, si tenemos en cuenta que el que se auto examina es lector participativo, pueden servirnos de referente para tomar el pulso a la educación de nuestra sociedad. Cada pregunta vale dos puntos.
La imitación, la mímesis, es la primera etapa en todos los aprendizajes que educan al individuo.
¿Qué trasmitimos los adultos en nuestro entorno?
¿Somos conscientes de nuestra imagen?
Los retos que tendrán que superar nuestros descendientes son muy altos y requerirán una preparación sólida para no sucumbir en el intento.
¿Les estamos dotando de las herramientas apropiadas para mover los muros que hemos creado, hasta la fecha, con nuestros sueños de grandeza?
Todos somos responsables de que cada ser humano que venga a este mundo, tenga su hueco para crecer, desarrollarse y enriquecer al entorno, al compartirse.
Para educar a un niño es necesaria toda la tribu. Cada quién en su momento, acorde a sus competencias, ha de intervenir en el proceso educativo de los niños para que evolucionen hacia adultos satisfechos, solidarios y profesionales en la actividad que hayan elegido, para servir en la sociedad.
¿Nos han enseñado a descubrir lo que somos capaces de ser?
¿Mostramos a nuestros educandos el camino para alcanzar sus sueños de ser?
“La vida es sueño” “… … … Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe y en cenizas le convierte la muerte (¡desdicha fuerte!): ¡que hay quien intente reinar viendo que ha de despertar en el sueño de la muerte! … … …” Calderón de la Barca 1600-1681¿Fue el primer republicano o simplemente erasmista?
Los intentos de república han fracasado en España ¿por qué? Las causas pueden ser tan sutiles, que son muy difíciles de percibir. El hecho es, que ahora convivimos más o menos en conflicto armónico todos los españoles, en el contexto de una monarquía constitucional, un paso más allá, del despotismo ilustrado de Carlos III.
Lo mismo que no quemaría el museo del Prado, ni destruiría la catedral de Sevilla, ni el Santiago Bernabeu, ni la mezquita de Córdoba, exactamente igual, no me molesta la monarquía.
El coste por mantenerla a todos los españoles, desde mi punto de vista, es mucho menor que los beneficios que nos aporta.
Si alguien puede decir cuáles son, son los monárquicos.
Lo mismo que los republicanos podrán decir cuán onerosa nos resulta mantener una monarquía.
Opino, como los republicanos, que todos deberíamos nacer a este mundo con las mismas posibilidades y que, teóricamente, nadie es más que nadie, pero observando el entorno uno se da cuenta que no es así. La misma Francia, por ejemplo; decapitaron un rey para transformarse cada ciudadano francés en rey o emperador de los demás y surgió Napoleón emperador.
Hasta que se llegó a un consenso de respeto mínimo, rodaron muchas cabezas por el suelo, por toda Europa. Y viendo la danza de Sarkozy, me llega entre majestuosa y bufonesca.
Desgraciada y afortunadamente, todos somos distintos, en origen, preparación, capacidades, ni siquiera tenemos los mismos derechos ni oportunidades. Tal vez eso establezca las diferencias sociales, hasta el punto de que ni siquiera la fría ley es igual para todos, puesto que depende de la calidad, a la que uno pueda acceder con su dinero, de la mente del abogado que la interprete y acomode a la situación concreta. Si hablamos de alimentación, educación, salud y belleza las distancias o las diferencias se agrandan enormemente.
Comparto el espíritu republicano y valoro su presencia en esta España porque, a fin de cuentas, ejerce la necesaria función de control de calidad mínimo, sobre nuestra monarquía. Una espada de Damocles sobre la corona, más pesada y afilada cuanto más corrupta sea la monarquía.
Concedo a la monarquía española el valor de catalizador de las diversas corrientes culturales, intereses políticos, económicos y territoriales de cuantos convivimos en el estado.
Acepto que está preparada por los errores cometidos y los aciertos conquistados de sus antecesores, para tener una visión global del país.
Crece entre protocolos. Normas, rituales, gestos que potencian los respetos y hasta las admiraciones. La monarquía es experta en maneras que abren puertas.
Se le abren las puertas por donde va…. Y el pueblo, negociante, detrás y al unísono.
Los plebeyos anónimos, a lo largo de nuestras vidas, posiblemente dispongamos de más tiempo de libertad que la monarquía a golpe de agenda, que ha de fundir su voluntad con los ciudadanos que le esperan.
También opino que la monarquía es una reliquia social con las evoluciones necesarias para permanecer viva. De hecho viva está.
Un resultado de las maneras de gobernar el caos de las ambiciones encontradas, durante siglos, en Europa, es nuestro rey actual como lo somos nosotros mismos; monárquicos o republicanos.
“¡Cómo cambian los tiempos! … … … No hubo desgracia ni duelo que en verso no describiera... ¡Si estaba pidiendo al cielo que la gente se muriera! … … …” Vital Aza 1815 - 1911
Estos versos me asaltan desde un rincón de la memoria a la mente consciente, con frecuencia, desde hace años, cuando abro las páginas de los periódicos o miro la pantalla de televisión y me topo con ciertas imágenes macabras.
¿La muerte vende porque la vida asusta? ¿Tienen alguna relación los circos romanos con la truculencia de las muertes en los medios de comunicación? ¿Vende más la muerte de los documentales que la de las películas? ¿Es la muerte la que nos constata que estamos vivos? ¿Es imprescindible la muerte lejana y ajena para despertar nuestras atenciones? ¿La sangre roja atrapa nuestras retinas de animal depredador y mueve nuestras fibras de humano compasivo o justiciero? ¿Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid… es posible que Haití se transforme en un jardín de los Estados Unidos de América? Si el proyecto HAARP tiene algo que ver con el incidente, el Mundo tiene un grandísimo problema. ¿Hasta qué punto somos buitres carroñeros?
En este asunto, como en casi todos, son más las preguntas que las respuestas.
La tragedia ocurrida es inevitable. Son hechos consumados. Sólo queda socorrer en lo posible. Y eso se hizo desde el primer momento hasta el punto de colapsar el aeropuerto, a las pocas horas de ocurrido el terremoto. La respuesta internacional ha sido muy superior a lo que era capaz de absorber una comprensible población en estado de shock. A nada que se dispare la imaginación, es fácil trasladarse al epicentro de la catástrofe y sentir el hedor de la muerte penetrar por la pituitaria entre gritos de dolor y caras angustiadas. Un dolor tan alto que todos deseamos que sea irrepetible aunque tenemos la firme certeza que la próxima vez que la Tierra se desperece un poco, volveremos a sentir la misma impotencia, el mismo dolor por todos los devorados por los escombros.
La pregunta que se me queda sin resolver es la de cuántas ciudades del cinturón de fuego son susceptibles de sufrir otra enorme tragedia como la de Haití, cuántas muertes se pueden evitar con simples normas de construcción, y una seria revisión de lo construido. Somos raudos a la hora de solucionar un grave problema al vecino; seamos generosos, además, y evitemos en lo posible que el vecino tenga problemas.
Esperamos que los tiempos cambien y el tiempo nos cambia.
La muerte nos deja abiertos los ojos.
Existe la técnica. La humanidad en su evolución ha encontrado maneras para soportar los estornudos de la tierra de cierta intensidad.
Haití ha de ser el ejemplo de cómo actuar ante una gran catástrofe. Es un gran banco de ensayos. De lo que se aprenda, dependerá también el progreso de la humanidad. La humanidad estará en deuda con Haití a menos que les aportemos, también, nuestros conocimientos y nuestros medios para evitar que caigan más edificios, en sucesivos terremotos.
“Los dones que provienen de la justicia son superiores a los que se originan en la caridad”.
Khalil Gibran
A falta de justicia, se impone la caridad.
Migajas a las puertas del INEM, carentes de esperanza profesional en al gran saco de los parados, miles de personas, millones ya, reclaman un trabajo digno.
Todos los trabajos son dignos de por sí. Todos prevén normas de seguridad para evitar riesgos innecesarios a quienes los desempeñan. La indignidad surge de las relaciones personales al realizarlo.
Vivimos en una sociedad vendida al becerro de oro. Hemos llenado las casas de cosas, hasta tal punto, que casi ni cabemos en ellas. Nos hemos olvidado de la importancia de nosotros mismos. De esta carne experiencial en el tiempo. De la sublime riqueza que acumula cualquier ser humano por el mero hecho de existir día a día.
No es justo que para satisfacer la voraz avaricia de unos pocos, eternamente insaciables, una inmensa masa de población viva rozando los abismos de la miseria, donde se precipitan las esperanzas y la alegría de vivir.
Todo lo que no sea justicia, es caridad bienintencionada, en el mejor de los casos. Todos somos distintos pero con los mismos derechos, responsabilidades y obligaciones. El compromiso personal y social en el desempeño de nuestra profesión, el trato con quienes nos rodean, la curiosidad personal… son matices que aportamos cada quien, en mayor o menor medida, para generar sociedades más justas y menos caritativas.
El gran peligro de las sociedades caritativas es la necesidad de salvadores paternales, que asumen el rol de corruptores absolutos de los sistemas con chivos expiatorios.
La caridad en la tragedia no es suficiente, para que las sociedades sigan creciendo en justicia, si no va acompañada de una corrección de las causas que la provocaron y una creación real de nuevas expectativas para los que han sufrido la tragedia de quedarse en el paro. En el siglo XXI nuestra mente ha podido evolucionar hasta el punto de comprender que necesitamos de los mejores dones para salir de la gran crisis. Convengo con Khalil, que los mejores dones, los dones superiores, dimanan de la justicia.
Dices que tienes corazón, y sólo lo dices porque sientes sus latidos; eso no es corazón..., es una máquina que al compás que se mueve hace ruido.
Gustavo Adolfo Bécquer
Me sorprende que el mundo siga fluyendo, a pesar de los augurios catastrofistas lanzados desde diversos medios de comunicación. Paro, deflación, violencias, corrupción, degradación del planeta, terrorismos sangrientos estallando en las pantallas, virus mutantes que montan una pandemia en cien horas de aviones, bancos bucaneros, responsables irresponsables…
Uno abre los ojos a la información y siente que está asistiendo al Apocalipsis y que todo se vendrá abajo, antes del ocaso. Sin embargo, el sol amanece cada día sobre todos y la humanidad pulula en sus quehaceres cotidianos entre llantos, silencios y cantos; desde la cuna a la tumba, generación a generación. con la posibilidad de coincidir varias al mismo tiempo.
Cuando se mira más detenidamente, uno observa que existe una energía invisible pero perceptible por los efectos que produce, que amortigua la tragedia y diluye las penurias que a todos salpican en los momentos complicados de la historia. Energía consecuencia de la mezcla de altruismos e intereses atesorados en la humanidad, en el discurrir del tiempo, con capacidad para sobrevivir a la barbarie sobre la que se asientan y crecen los imperios y al caos de la caída posterior.
Tal vez la carencia de cosas nos induzca a tomar consciencia del valor de las emociones y los afectos. Y, tal vez, la humanidad dé un paso de gigante hacia el reconocimiento de sí misma y descubra el valor real de cuanto le rodea sin confundirlo con los precios que marcan corrientes de mercado interesadas.
Tal vez, en este comienzo de siglo, estemos subiendo quejumbrosamente un peldaño más en la evolución humana y nos duela desprendernos de inercias destructivas. Tal vez, lo mismo que a nosotros nos despiertan ciertas sonrisas las sufridas batallas de los abuelos, nuestros nietos se sonrían al comprobar la ingenuidad de nuestros sueños y temores.
Lo constatable es que, por ahora, el amor que nos dispensamos unos a otros nos protege como paraguas y canoa a un mismo tiempo, del diluvio que está cayendo.
En la Muga, tierra de nadie, confluyen los territorios con sus culturas. Chocan las ideas, se mezclan tradiciones, se arremolinan las dudas, empujan las esperanzas que contaminan los sueños para engullir alambradas y penetrar y pertenecer a paraísos auto-prometidos de armonía constructiva.
El respeto es la garantía de convivencia en estas líneas divisorias, en estas cuerdas flojas. Regando respeto, aflora lo feliz de las ideas para expandirse el espíritu entre matices y emociones complementarias.
En la Muga cabe todo y cada quién exhibe su danza vital y se le pide baile y salen corriendo los pies a refugiarse de posibles pisotones. En la Muga todas las músicas encajan en su rito, todas suenan bien; todas las voces valen para la coral, hasta las más desafinadas; todas las manos, para la gran batucada.
Hasta es posible que la Muga sea ese Parnaso serpenteante entre las voces del pueblo, por el que Antonio Machado invitaba a caminar al decir en sus “Proverbios y cantares”:
XXIX Despertad, cantores: acaben los ecos, empiecen las voces.
LXXXV ¿Tu verdad? No, la Verdad, y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela.
Mi loca ambición, en este espacio, es compartirme y compartiros a través de las opiniones libres y documentadas, hasta el límite que nos permitan nuestras múltiples ignorancias y las inevitables contaminaciones emocionales.
¿Seremos capaces, entre todos, de ubicar la Muga en nuestras sociedades?