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8/03/2010 (12:19)
He andado muchos caminos
Antonio Machado (Sevilla 1875 - Colliure 1939)
“… … …
en todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,
y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.
… … …”
Por la inercia del movimiento, parece complicado que la democracia penetre en las universidades.
Me explico: Cuando los individuos deciden huir de la ignorancia en grupo, cobijados por la autoridad de los títulos, tienden a impregnarse de arrogancias que les incitan a suponerse superiores y con más derechos que el resto de los mortales. Las autoridades que no les ha regalado la sabiduría, son adquiridas a base de alianzas y camarillas. Nacen las conjuras de los necios. Llegados a este punto, los cortesanos desplazan a los sabios en el poder, entre otras cosas, porque raramente un sabio necesita el poder.
Cuando las camarillas piensan más en los beneficios personales del poder, que en la posibilidad de aportar sus conocimientos a la sabiduría de la universidad, la corrupción se instala y, desde ahí, va empapando a toda la universidad.
Por todo lo escuchado a lo largo de los años desde que renació la universidad en Alcalá, más lo leído en estos últimos días de elecciones, es obvio que a nuestra universidad le falta una primavera o dos para madurar en lo esencial, para poder presumir de demócrata. Lo demuestra la participación estudiantil: 20,29% es un gran síntoma a analizar científicamente, supongo que la universidad está capacitada para hacerlo si lo desea.
Si los individuos que se suponen preparados, no se han formado democráticamente, es muy difícil, por no decir imposible, que sean capaces de aportar valores democráticos en las sociedades que habiten, cuando ejerzan sus profesiones.
De los que pasan por la universidad los hay que se quedan toda su vida, e incluso llegan a rectores. Toda una existencia en el limbo del conocimiento y poco más. Mientras tanto, fuera, la vida fluye sin asepsias entre ignorantes, sin otra sabiduría que la que la vida aporta en la experiencia cotidiana.
La universidad llegará a ser sabia cuando tenga la valentía desinteresada e interesante a un mismo tiempo, de permitir que la democracia impregne sus poderes. En estas votaciones más que una universidad, parece la casa del “gran hermano”. Juego de estrategias, del que es probable que salga Manuel Peinado con el premio gordo sin despeinarse. Aunque hay veces que lo probable se transforma en imposible.
Es de desear que la universidad siga creciendo. Espero que los límites formales que le impidieron ser tenido por buen alcalde, se transformen en virtudes a la hora de regir una universidad. Don Manuel puede ser la persona adecuada para aportar beneficios a toda la ciudad desde la universidad, con su crecimiento. Sólo falta que le apetezca hacerlo.
Uno de la muga
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2/03/2010 (17:08)
Francisco de Quevedo. Madrid 1580-1645
“Don Dinero
Madre, yo al oro me humillo, Él es mi amante y mi amado, Pues de puro enamorado Anda continuo amarillo. Que pues doblón o sencillo Hace todo cuanto quiero, Poderoso caballero Es don Dinero
…… … … … ”
Parece que es relativamente fácil establecer la relación entre la condena bíblica del trabajo y el nacimiento de los becerros de oro. Los humanos tienden a valorarse por su capacidad para comprar. La vida cotidiana asusta. Es preferible soñar con la potencialidad de la energía acumulada en los bancos. Acopio de ceros tras un guarismo cualquiera.
Mientras tanto, se lleva la vida arrastras, entre el ansia de lo que necesitan ganar y el temor de lo que pueden perder; sin capacidad para valorar y gozar con lo conseguido hasta la fecha.
La carencia de lo mínimo, embrutece. El instinto animal se despierta y salta a las calles el depredador que todos llevamos dentro. ¿Cuál es la línea para cada quien de lo mínimo? Mientras que unos se desquician por no poder dar de comer caviar a sus caniches, otros aguantan con dignidad, hasta que el rugido de las tripas y el llanto permanente de sus hijos, les despiertan los leones.
¿Será Diógenes el viejo maestro que necesitan nuestros tiempos?
Tiempos, desde el plan Marshall, adorando el becerro de oro en el sueño americano, y resulta que era mero atrezzo hollywoodiense, que flotando, flotando va traspasando fronteras y océanos. Del mismo sitio que salen los bucaneros y los carniceros más fanáticos de la Tierra. Y a la sombra de aquel inflado becerro de plástico dorado, nació nuestra gran patata.
Si algo positivo traen las crisis, es que nos obligan a parar; porque por donde vamos, nos despeñamos, si seguimos. Podemos permanecer pataleando o ponernos a reflexionar.
Libres somos.
A pesar de todas las miserias, de todos los errores cometidos hasta hoy, creo en la capacidad de nuestra sociedad española para aportar soluciones eficaces. Considero un error despreciar toda la sabiduría acumulada en las mentes de todos los españoles, generación a generación, renunciar al cúmulo de conocimientos y dejarnos caer en el derrotismo social. Podemos soltar lastres. Quedarnos con lo esencial.
Lo esencial somos las personas. Y la actitud de las personas cuenta a la hora de levantarse de la cama para hacerse a uno mismo, hacer familia, hacer escuela, hacer vecindario, hacer ciudad, hacer comunidad, hacer España, hacer Europa, hacer mundo un poco más armónico, mientras el sol nos caliente a todos.
Todos hemos de asumir nuestras responsabilidades y arrimar el hombro para construir o sufrir estoicamente las consecuencias de revolcarnos en el estercolero.
Tal vez sea que el estallido del becerro aún nos mantiene deslumbrados. Si a eso, le sumamos lo que nos quema la cara, por el reventón de la gran patata…
Tras el fogonazo llegan los ruidos. Y tras los ruidos, la calma. Tiempo para meditar profundamente cada cual en su campo, con la mente en colectivo… … … y saldremos de ésta que nos está cayendo, cuando todos andábamos ebrios de cifras, en pleno disfrute de la juerga carnavalesca de la opulencia.
Uno de la muga
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26/02/2010 (11:52)
Rafael Alberti Puerto de Santa María (1902 -1999)
A ti, maravillosa disciplina, media, extrema razón de la hermosura que claramente acata la clausura viva en la malla de tu ley divina.
A ti, cárcel feliz de la retina, áurea sección, celeste cuadratura, misteriosa fontana de mesura que el Universo armónico origina.
A ti, mar de los sueños angulares, flor de las cinco formas regulares, dodecaedro azul, arco sonoro.
Luces por alas un compás ardiente. Tu canto es una esfera transparente. A ti, divina proporción de oro.

Muy posiblemente, este poema sea respuesta al impacto emocional que le produjo a Rafael Alberti, la observación de la “Gioconda” de Leonardo da Vinci.
Poema que encaja perfectamente en nuestra universidad. En su fachada, el número áureo se despliega, una y otra vez, hasta formar ese conjunto armónico, que atrapa la mirada de cuantos pasan por su vera.
Sabiduría y sobriedad sudan las piedras para rascarse las ignorancias.
Es fácil suponer ante tal fachada, .que quien penetre por la puerta, va a aportar todo su conocimiento, su capacidad de aprendizaje y su energía, para que la siguiente generación salga un 1,61803398874989… más sabia que la anterior.
Avanzar por caminos abiertos y abrir otros nuevos hasta conquistar el bienestar universal; aspirar a traspasar la Utopía de Thomas Moro, perseguidos por la sonrisa, que hilvana toda la moría humana, de su gran amigo Erasmo y la mirada, semicómplice, del cardenal Cisneros.
Si la universidad de Alcalá decide renunciar a dar la talla tras la fachada, es una decisión que compete a rectores, profesores, alumnos, administrativos, bedeles… el espíritu de los edificios lo generan sus habitantes. Cada cual tiene su parte de responsabilidad a la hora de hacer Universidad que riega sabiduría y siembra datos, para el crecimiento de los cerebros. O, mero mercado de conocimientos manidos, para autoconsumo.
Deseo creer que la fachada transforma a quien la traspasa con consciencia. Deseo para Alcalá una universidad valiente y ambiciosa.
La humildad de las zonas lisas de la fachada subraya el valor del mensaje que asoma en los relieves. O como diría el otro, “… nada se le puede enseñar a quien lo sabe todo”.
Reventar ignorancias, codo a codo, en una universidad viva. Esa es la gran orgía que más gustitos aporta al individuo curioso, aprendiz de sabio. Jugar al ratón y al gato. Cuanto más aprenda el alumno, más sabrá el profesor activo.
Desde la muga os envío los mejores deseos para todos los que, en estos tiempos, hacéis universidad.
Uno de la muga.
P.D: tal vez el crecimiento económico armónico ronde el 1,618033…. Más, una obscena ostentación; de eso sabemos mucho. Menos, una crisis que aprieta a los más débiles.
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22/02/2010 (09:21)
“CANCIÓN DE INVIERNO
Juan Ramón Jiménez (Moguer 1881 - Puerto Rico 1958)
Cantan. Cantan. ¿Dónde cantan los pájaros que cantan?
Ha llovido. Aún las ramas están sin hojas nuevas. Cantan. Cantan los pájaros. ¿En dónde cantan los pájaros que cantan?
No tengo pájaros en jaulas. No hay niños que los vendan. Cantan. El valle está muy lejos. Nada...
Yo no sé dónde cantan los pájaros -cantan, cantan- los pájaros que cantan.”
¿Puede existir democracia en la universidad? ¿Aristocracias?
Oligarquías se perciben desde fuera.
¿Qué se puede pensar, si se oye decir a uno de sus alumnos, que cuando pidió información sobre los candidatos, sus programas, le enviaron hacia un cartel con el nombre y las fotos, en grande, de sus rostros grandes, las de los cuatro candidatos?
Forma científica, sí señor. Reconocer al mejor, a través de la foto.
Cuando se oyen estos comentarios la imaginación se dispara. Y se imagina a los candidatos entre intrigas de palacio para apoltronarse en el camarote principal del pecio hundido en el fondo del mar de la gran ignorancia. Uno los imagina envestidos de vanidad sublime, al sentirse en la cumbre más alta de todo un sistema educativo. Mientras los alumnos pululan en su entorno, como peces de colores, picoteando conocimientos un tanto indigestos.
Eso sí, si nos fijamos en sus caras detenidamente, podemos observar que les falta un hervor a todos para expresar la humanidad que aporta la sabiduría. A unos, más que a otros.
Mirando sus caras, se puede llegar a pensar que si la cumbre de los estudios que el sistema nos ofrece, da esos resultados, casi es mejor ser titiritero. Al menos, el culo no para quieto. Y, puede que tampoco la neurona.
¿Hasta qué punto está podrida nuestra universidad? Todos sabemos que el tiempo siempre sienta cátedra. Nuestros nietos lo sabrán. O tal vez antes.
Cantan los pájaros que cantan.
Convendría replantearnos muy seriamente todo nuestro sistema educativo. Pero eso es tema para desglosarlo despacio. Al parecer, queda mucho por mejorar.
Uno de la muga.
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15/02/2010 (18:19)
“El cuerdo loco … … … ¿Cuándo verán mis tristes pensamientos sereno el sol algún alegre día? ¿Cuándo desta prisión escura y fría saldrán mis alas a romper los vientos? ¿Cuándo mis ojos a tu cielo atentos verán la luz que espera el alma mía? ¿Cuándo este mar que contrastar porfía mi nave amansará sus movimientos? ¿Cuándo podrán mis tristes ojos verte, ¡oh luz del alma en tanto bien perdida! siendo la estrella que mi norte encierra? Yo pienso que será cuando la muerte, rotas las velas de mi triste vida, la nave esconda en siete pies de tierra. … … …” Lope de Vega (Madrid 1562 - 1635)
Las desgracias suelen venir acompañadas.
Protagonistas de su gran tragedia, todos en fila, uno tras otro, sumisos y desesperados como ovejas al matadero, esperan desesperanzados que el Estado solucione o palie sus sufrimientos. Estos versos de Lope reflejan, de alguna manera, el estado de ánimo en el que queda sumido quien tiene la desgracia de perder su trabajo, consecuencia del daño colateral de una crisis mantenida.
Quien pierde el trabajo en la empresa, está condenado a perder la dignidad ante las puertas de las oficinas del INEM. Colas, y más colas por un servicio deficiente, falto de personal y oficinas. Una contradicción más de nuestra sociedad cruel con el desfavorecido.
¿Tan caro es para el Estado proteger la dignidad de sus ciudadanos tocados por el infortunio del desempleo?
A la larga, sale mucho más caro recomponer los espíritus rotos de ese capital humano de producción, despreciado y maltratado. El crédito de las instituciones queda en entredicho con gestos tan… (por más que busco no encuentro el calificativo propicio).
Hay tragedias inevitables. El paro es una de ellas. El acoso a la dignidad del parado es un lujo impúdico de una sociedad mediocre e insensible, inadmisible y denunciable. Mis gobernantes, con sus opositores, me ruborizan de indignación cada vez que abren la boca para incriminarse unos a otros, mientras crece la pobreza moral y el sufrimiento de los damnificados. La situación me parece inaceptable, intolerable, denigrante, miserable…
Uno de la muga
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10/02/2010 (11:30)
“EN EL PRINCIPIO
Si he perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiré, como un anillo, al agua, si he perdido la voz en la maleza, me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo lo que era mío y resultó ser nada, si he segado las sombras en silencio, me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro puro y terrible de mi patria, si abrí los labios hasta desgarrármelos, me queda la palabra.” Blas de Otero (Bilbao 1916- Madrid 1979)
Si las palabras son contradictorias e incoherentes con los actos. Si el pueblo pide trasparencia y se le dan chanchullos. Si el pueblo clama trabajo y se le ofrecen colas frente a las oficinas del paro. Si las palabras talan esperanzas en los futuros. Si……………..
Nos queda el eufemismo.
Cuando me planteo qué puede hacer el pueblo que se siente abusado, para hacerse entender, para ser escuchado, valorado y respetado, por esas personas que ejercen el poder sobre sus esfuerzos, hasta el agotamiento, sin que haya peligro de que la sangre corra, me pierdo en el abismo de la nada.
Hasta la fecha, las revoluciones han sido catastróficas, pero han aparecido cuando el poder se distancia tanto del pueblo, que pierde la perspectiva de la situación.
Entiendo que, lo que nos está ocurriendo, es un grave problema de gestión. Con todo lo que nos queda por arreglar en este país y nos permitimos el lujo de desperdiciar el capital humano cualificado del que disponemos.
La zanahoria del crecimiento ha estallado. En su lugar nos ha quedado el humo de la especulación. Nos hemos quedado como burros desconcertados sin saber donde pacer, ni donde ir, al comprobar que el césped de los campos de golf eran espejismos en el desierto.
Cabe la posibilidad de que a esta sociedad le falte capacidad para salir de ostracismos individuales y encajar la frustración a gran escala.
En un principio seremos como ovejas negras en la gran grey multicolor. O negros garbanzos en el gran cocido cotidiano deambulando por la ciudad.
¿Seremos visibles para los poderes públicos si nos vestimos, de negro durante el invierno y blanco durante el verano, como muestra de nuestro descontento por los abusos soportados, por nuestra impotencia? ¿Comprenderán que no hemos encontrado otra manera de reprocharles sus comportamientos irresponsables, hasta que hemos decidido de forma personal, pasearnos como sombras espectrales por las ciudades, cada vez que nos sintamos agredidos? ¿Sería eficaz? ¿Se darían gobiernos y oposiciones por aludidos?
Supondría la primera revolución eufemística de la historia, si nuestros políticos reaccionaran antes de que el pueblo se esparciera por las calles como una marea negra a recoger los rayos del sol que más calienta, o iluminara de blanco las noches de verano como una masa de espectros insomnes.
Cuando las palabras se vuelven deshuesadas y fofas, nos quedan las vestimentas.
Uno de la muga
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5/02/2010 (09:43)
“La educación ayuda a la persona a aprender a ser lo que es capaz de ser.”
Hesíodo S. VIII AC Poeta griego.
No será porque hombres aislados, a lo largo de la historia, no vislumbraran los fundamentos y límites éticos de la educación. Hace 2700 años, aproximadamente, Hesiodo tuvo la lucidez de descubrir la utilidad de la educación.
Aun hoy, en los países tenidos por civilizados, la educación se siente como fracaso. En España ronda el 30 %. Si el sistema educativo carece de eficacia para un tercio de la población es síntoma de que a la sociedad en general y a todos los intervinientes en la educación en particular, nos quedan muchos deberes por hacer. Cada cual en su campo. Todos hemos de reflexionar detenidamente a qué estamos jugando con los niños, los adolescentes, los jóvenes… a qué estamos jugando los adultos.
Planteo estas cinco cuestiones para que todos nos examinemos un poquito y realicemos un ejercicio de autoevaluación. Los resultados, si tenemos en cuenta que el que se auto examina es lector participativo, pueden servirnos de referente para tomar el pulso a la educación de nuestra sociedad. Cada pregunta vale dos puntos.
La imitación, la mímesis, es la primera etapa en todos los aprendizajes que educan al individuo.
¿Qué trasmitimos los adultos en nuestro entorno?
¿Somos conscientes de nuestra imagen?
Los retos que tendrán que superar nuestros descendientes son muy altos y requerirán una preparación sólida para no sucumbir en el intento.
¿Les estamos dotando de las herramientas apropiadas para mover los muros que hemos creado, hasta la fecha, con nuestros sueños de grandeza?
Todos somos responsables de que cada ser humano que venga a este mundo, tenga su hueco para crecer, desarrollarse y enriquecer al entorno, al compartirse.
Para educar a un niño es necesaria toda la tribu. Cada quién en su momento, acorde a sus competencias, ha de intervenir en el proceso educativo de los niños para que evolucionen hacia adultos satisfechos, solidarios y profesionales en la actividad que hayan elegido, para servir en la sociedad.
¿Nos han enseñado a descubrir lo que somos capaces de ser?
¿Mostramos a nuestros educandos el camino para alcanzar sus sueños de ser?
Uno de la muga
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1/02/2010 (09:38)
“La vida es sueño” “… … … Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe y en cenizas le convierte la muerte (¡desdicha fuerte!): ¡que hay quien intente reinar viendo que ha de despertar en el sueño de la muerte! … … …” Calderón de la Barca 1600-1681¿Fue el primer republicano o simplemente erasmista?
Los intentos de república han fracasado en España ¿por qué? Las causas pueden ser tan sutiles, que son muy difíciles de percibir. El hecho es, que ahora convivimos más o menos en conflicto armónico todos los españoles, en el contexto de una monarquía constitucional, un paso más allá, del despotismo ilustrado de Carlos III.
Lo mismo que no quemaría el museo del Prado, ni destruiría la catedral de Sevilla, ni el Santiago Bernabeu, ni la mezquita de Córdoba, exactamente igual, no me molesta la monarquía.
El coste por mantenerla a todos los españoles, desde mi punto de vista, es mucho menor que los beneficios que nos aporta.
Si alguien puede decir cuáles son, son los monárquicos.
Lo mismo que los republicanos podrán decir cuán onerosa nos resulta mantener una monarquía.
Opino, como los republicanos, que todos deberíamos nacer a este mundo con las mismas posibilidades y que, teóricamente, nadie es más que nadie, pero observando el entorno uno se da cuenta que no es así. La misma Francia, por ejemplo; decapitaron un rey para transformarse cada ciudadano francés en rey o emperador de los demás y surgió Napoleón emperador.
Hasta que se llegó a un consenso de respeto mínimo, rodaron muchas cabezas por el suelo, por toda Europa. Y viendo la danza de Sarkozy, me llega entre majestuosa y bufonesca.
Desgraciada y afortunadamente, todos somos distintos, en origen, preparación, capacidades, ni siquiera tenemos los mismos derechos ni oportunidades. Tal vez eso establezca las diferencias sociales, hasta el punto de que ni siquiera la fría ley es igual para todos, puesto que depende de la calidad, a la que uno pueda acceder con su dinero, de la mente del abogado que la interprete y acomode a la situación concreta. Si hablamos de alimentación, educación, salud y belleza las distancias o las diferencias se agrandan enormemente.
Comparto el espíritu republicano y valoro su presencia en esta España porque, a fin de cuentas, ejerce la necesaria función de control de calidad mínimo, sobre nuestra monarquía. Una espada de Damocles sobre la corona, más pesada y afilada cuanto más corrupta sea la monarquía.
Concedo a la monarquía española el valor de catalizador de las diversas corrientes culturales, intereses políticos, económicos y territoriales de cuantos convivimos en el estado.
Acepto que está preparada por los errores cometidos y los aciertos conquistados de sus antecesores, para tener una visión global del país.
Crece entre protocolos. Normas, rituales, gestos que potencian los respetos y hasta las admiraciones. La monarquía es experta en maneras que abren puertas.
Se le abren las puertas por donde va…. Y el pueblo, negociante, detrás y al unísono.
Los plebeyos anónimos, a lo largo de nuestras vidas, posiblemente dispongamos de más tiempo de libertad que la monarquía a golpe de agenda, que ha de fundir su voluntad con los ciudadanos que le esperan.
También opino que la monarquía es una reliquia social con las evoluciones necesarias para permanecer viva. De hecho viva está.
Un resultado de las maneras de gobernar el caos de las ambiciones encontradas, durante siglos, en Europa, es nuestro rey actual como lo somos nosotros mismos; monárquicos o republicanos.
Salud y armonía
Uno de la muga
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22/01/2010 (20:02)
“¡Cómo cambian los tiempos! … … … No hubo desgracia ni duelo que en verso no describiera... ¡Si estaba pidiendo al cielo que la gente se muriera! … … …” Vital Aza 1815 - 1911
Estos versos me asaltan desde un rincón de la memoria a la mente consciente, con frecuencia, desde hace años, cuando abro las páginas de los periódicos o miro la pantalla de televisión y me topo con ciertas imágenes macabras.
¿La muerte vende porque la vida asusta? ¿Tienen alguna relación los circos romanos con la truculencia de las muertes en los medios de comunicación? ¿Vende más la muerte de los documentales que la de las películas? ¿Es la muerte la que nos constata que estamos vivos? ¿Es imprescindible la muerte lejana y ajena para despertar nuestras atenciones? ¿La sangre roja atrapa nuestras retinas de animal depredador y mueve nuestras fibras de humano compasivo o justiciero? ¿Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid… es posible que Haití se transforme en un jardín de los Estados Unidos de América? Si el proyecto HAARP tiene algo que ver con el incidente, el Mundo tiene un grandísimo problema. ¿Hasta qué punto somos buitres carroñeros?
En este asunto, como en casi todos, son más las preguntas que las respuestas.
La tragedia ocurrida es inevitable. Son hechos consumados. Sólo queda socorrer en lo posible. Y eso se hizo desde el primer momento hasta el punto de colapsar el aeropuerto, a las pocas horas de ocurrido el terremoto. La respuesta internacional ha sido muy superior a lo que era capaz de absorber una comprensible población en estado de shock. A nada que se dispare la imaginación, es fácil trasladarse al epicentro de la catástrofe y sentir el hedor de la muerte penetrar por la pituitaria entre gritos de dolor y caras angustiadas. Un dolor tan alto que todos deseamos que sea irrepetible aunque tenemos la firme certeza que la próxima vez que la Tierra se desperece un poco, volveremos a sentir la misma impotencia, el mismo dolor por todos los devorados por los escombros.
La pregunta que se me queda sin resolver es la de cuántas ciudades del cinturón de fuego son susceptibles de sufrir otra enorme tragedia como la de Haití, cuántas muertes se pueden evitar con simples normas de construcción, y una seria revisión de lo construido. Somos raudos a la hora de solucionar un grave problema al vecino; seamos generosos, además, y evitemos en lo posible que el vecino tenga problemas.
Esperamos que los tiempos cambien y el tiempo nos cambia.
La muerte nos deja abiertos los ojos.
Existe la técnica. La humanidad en su evolución ha encontrado maneras para soportar los estornudos de la tierra de cierta intensidad.
Haití ha de ser el ejemplo de cómo actuar ante una gran catástrofe. Es un gran banco de ensayos. De lo que se aprenda, dependerá también el progreso de la humanidad. La humanidad estará en deuda con Haití a menos que les aportemos, también, nuestros conocimientos y nuestros medios para evitar que caigan más edificios, en sucesivos terremotos.
Uno de la muga
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18/01/2010 (18:23)
“Los dones que provienen de la justicia son superiores a los que se originan en la caridad”.
Khalil Gibran
A falta de justicia, se impone la caridad.
Migajas a las puertas del INEM, carentes de esperanza profesional en al gran saco de los parados, miles de personas, millones ya, reclaman un trabajo digno.
Todos los trabajos son dignos de por sí. Todos prevén normas de seguridad para evitar riesgos innecesarios a quienes los desempeñan. La indignidad surge de las relaciones personales al realizarlo.
Vivimos en una sociedad vendida al becerro de oro. Hemos llenado las casas de cosas, hasta tal punto, que casi ni cabemos en ellas. Nos hemos olvidado de la importancia de nosotros mismos. De esta carne experiencial en el tiempo. De la sublime riqueza que acumula cualquier ser humano por el mero hecho de existir día a día.
No es justo que para satisfacer la voraz avaricia de unos pocos, eternamente insaciables, una inmensa masa de población viva rozando los abismos de la miseria, donde se precipitan las esperanzas y la alegría de vivir.
Todo lo que no sea justicia, es caridad bienintencionada, en el mejor de los casos. Todos somos distintos pero con los mismos derechos, responsabilidades y obligaciones. El compromiso personal y social en el desempeño de nuestra profesión, el trato con quienes nos rodean, la curiosidad personal… son matices que aportamos cada quien, en mayor o menor medida, para generar sociedades más justas y menos caritativas.
El gran peligro de las sociedades caritativas es la necesidad de salvadores paternales, que asumen el rol de corruptores absolutos de los sistemas con chivos expiatorios.
La caridad en la tragedia no es suficiente, para que las sociedades sigan creciendo en justicia, si no va acompañada de una corrección de las causas que la provocaron y una creación real de nuevas expectativas para los que han sufrido la tragedia de quedarse en el paro. En el siglo XXI nuestra mente ha podido evolucionar hasta el punto de comprender que necesitamos de los mejores dones para salir de la gran crisis. Convengo con Khalil, que los mejores dones, los dones superiores, dimanan de la justicia.
Uno de la muga
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13/01/2010 (12:42)
Rima LXXVII
Dices que tienes corazón, y sólo lo dices porque sientes sus latidos; eso no es corazón..., es una máquina que al compás que se mueve hace ruido.
Gustavo Adolfo Bécquer
Me sorprende que el mundo siga fluyendo, a pesar de los augurios catastrofistas lanzados desde diversos medios de comunicación. Paro, deflación, violencias, corrupción, degradación del planeta, terrorismos sangrientos estallando en las pantallas, virus mutantes que montan una pandemia en cien horas de aviones, bancos bucaneros, responsables irresponsables…
Uno abre los ojos a la información y siente que está asistiendo al Apocalipsis y que todo se vendrá abajo, antes del ocaso. Sin embargo, el sol amanece cada día sobre todos y la humanidad pulula en sus quehaceres cotidianos entre llantos, silencios y cantos; desde la cuna a la tumba, generación a generación. con la posibilidad de coincidir varias al mismo tiempo.
Cuando se mira más detenidamente, uno observa que existe una energía invisible pero perceptible por los efectos que produce, que amortigua la tragedia y diluye las penurias que a todos salpican en los momentos complicados de la historia. Energía consecuencia de la mezcla de altruismos e intereses atesorados en la humanidad, en el discurrir del tiempo, con capacidad para sobrevivir a la barbarie sobre la que se asientan y crecen los imperios y al caos de la caída posterior.
Tal vez la carencia de cosas nos induzca a tomar consciencia del valor de las emociones y los afectos. Y, tal vez, la humanidad dé un paso de gigante hacia el reconocimiento de sí misma y descubra el valor real de cuanto le rodea sin confundirlo con los precios que marcan corrientes de mercado interesadas.
Tal vez, en este comienzo de siglo, estemos subiendo quejumbrosamente un peldaño más en la evolución humana y nos duela desprendernos de inercias destructivas. Tal vez, lo mismo que a nosotros nos despiertan ciertas sonrisas las sufridas batallas de los abuelos, nuestros nietos se sonrían al comprobar la ingenuidad de nuestros sueños y temores.
Lo constatable es que, por ahora, el amor que nos dispensamos unos a otros nos protege como paraguas y canoa a un mismo tiempo, del diluvio que está cayendo.
Uno de la muga
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8/01/2010 (19:27)
En la Muga, tierra de nadie, confluyen los territorios con sus culturas. Chocan las ideas, se mezclan tradiciones, se arremolinan las dudas, empujan las esperanzas que contaminan los sueños para engullir alambradas y penetrar y pertenecer a paraísos auto-prometidos de armonía constructiva.
El respeto es la garantía de convivencia en estas líneas divisorias, en estas cuerdas flojas. Regando respeto, aflora lo feliz de las ideas para expandirse el espíritu entre matices y emociones complementarias.
En la Muga cabe todo y cada quién exhibe su danza vital y se le pide baile y salen corriendo los pies a refugiarse de posibles pisotones. En la Muga todas las músicas encajan en su rito, todas suenan bien; todas las voces valen para la coral, hasta las más desafinadas; todas las manos, para la gran batucada.
Hasta es posible que la Muga sea ese Parnaso serpenteante entre las voces del pueblo, por el que Antonio Machado invitaba a caminar al decir en sus “Proverbios y cantares”:
XXIX Despertad, cantores: acaben los ecos, empiecen las voces.
LXXXV ¿Tu verdad? No, la Verdad, y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela.
Mi loca ambición, en este espacio, es compartirme y compartiros a través de las opiniones libres y documentadas, hasta el límite que nos permitan nuestras múltiples ignorancias y las inevitables contaminaciones emocionales.
¿Seremos capaces, entre todos, de ubicar la Muga en nuestras sociedades?
Uno de la Muga
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