2/09/2010 (16:24)

Fuera del despacho al político le espera el dueño del tinglado: el pueblo, la gente, el populacho, el ciudadano, el vecino, el ser humano... lo pueden llamar como quieran, de buena o mala gana. El caso es que el votante cada cuatro años lee la cartilla –el algunos casos con mirada ágrafa, otros con sabio parpadeo incrédulo– a los que mandan. El coche oficial, el sueldo, la secretaria, el ordenata: todo caduca. No es que no se pueda llevar uno las posesiones al más allá, eso nos pasa a todos. Es que no puede el político envejecer tranquilo junto a los bienes materiales que le dan la felicidad. ¡Maldita sea! Para paliarlo se inventaron las Cajas de Ahorro, las Fundaciones y los Consejos de Administración. Allí los dinosaurios se lavan las patas en Solán de Cabras o en Vichi Catalán, y el pueblo no se entera. 


Lo malo es que el pueblo se entera de lo que no debe. De las queridas, de los veraneos patriotas en la piel de toro, de quién tiene la sonrisa profident o de quién baila mejor con la chusma, con el populacho, con el ciudadano, con el pueblo, con el votante... ya saben. Para darle un rango exponencial y abracadabrante al lance están las fotos, las de papel y las de píxeles. Así el sufrido tecnócrata, capaz de destilar los valores de su partido a la programación de conciertos de púa, a la lucha contra una pandemia o a la cobertura de baches, queda inmortalizado en unión asexual con quien es fuente de toda su felicidad y benefactor de buena parte de su hacienda: el ciudadano, el vecino, el pueblo, el populacho, la chusma... ya lo he dicho otra vez.

 

Así arrancamos y paramos de legislatura en legislatura, con los pobres cargos de confianza frotando sus patas de saltamontes, las mentes grises tronando por unos segundo en directo en la tele mientras se acaricia a un mapache con el logo del partido de fondo. Si hay tiempo para más, resuelve algún problema. Si no, pugna por un poco de sidra, una rodaja de melón, o baila la primera-cara-a-cara en la Feria. Todo contoneo inocente es un conjuro para que el cielo no se le caiga encima. Hay que comer morcilla en la calle para poder pedir langostinos en el restaurante.

31/08/2010 (18:16)

PEDRO P. HINOJOS.
La Puerta del Sol está teniendo durante los últimos días el reclamo singular de ver al pintor Antonio López pintando la puesta del astro rey. Son sólo unos minutos cada tarde, pero la presencia del menudo artista manchego convoca a decenas de admiradores de su obra, además de curiosos a la caza de un corrillo en el que agolparse. López dibuja unas marcas en el suelo, planta el caballete con el lienzo y mide la caída del sol entre la calle Mayor y la calle Arenal con la ayuda de pinceles y reglas.

Tras algo más de una hora de pinceladas, el artista se marcha entre las palabras cariñosas y alguna que otra ovación de la concurrencia, que se siente privilegiada por haber asistido a una lección magistral de pintura. Y algo de eso hay. El hábito de pintar al aire libre, lo que en arte se conoce como Plenairismo, ha quedado para los concursos de pintura rápida y las clases de plástica de los escolares. Muy pocos grandes maestros siguen en la actualidad una tradición que inauguró el coloso Diego Velázquez, cuando se adelantó en doscientos años a los impresionistas al dejarse llevar por los colores y los destellos luminosos de los jardines de la Villa Médicis de Roma.

El arte sigue hoy mayoritariamente los derroteros marcados por la abstracción y apenas hay lugar para el realismo robado directamente del paisaje y de la atmósfera al aire libre. López, sin embargo, continúa ajeno al canon imperante y a la competencia cada vez más feroz de las cámaras digitales y trabaja con el cuidado del artesano más meticuloso para crear sus estampas hiperrealistas. El de Tomelloso se sabe el último mohicano de una vieja escuela. Y se siente a gusto en ese papel, lo que entusiasma a su nutrida afición y revienta a sus detractores, que también los tiene, como no podía ser menos en el patio ibérico. Su gesto pasará, no obstante, a la pequeña historia del arte y a una pedrea de recuerdos personales que comenzarán con un “Yo vi pintar a Antonio López”.

30/08/2010 (17:42)

JOSÉ LUIS ENRÍQUEZ

Dormir la siesta desde esta semana será distinto. Se abre un nuevo curso, los días son más cortos y el regreso a la rutina no dará tregua. Muchos se plantean hacer borrón y cuenta nueva de su vida para aguantar el tirón. Otros se conforman con regresar con las pilas cargadas, pero el juego de tratar de ser otro es una ilusión. Dura hasta que el primer mamporro de la realidad te coloca en su sitio y tienes la suerte de caer de pie.

 

Con este panorama la vía de escape puede estar en la televisión, en el respiro que ofrecen los anuncios de teletienda. Muy pocas personas reconocen que en alguna noche de insomnio hayan cogido el teléfono para concursar en un Call-TV o encargar, por ejemplo, un slender shaper en busca de unos abodominales lisos. Pero los clientes de teletienda existen, nos rodean y están más cerca de lo que pensamos.

 

Visitar la casa de unos amigos que te invitan a cenar y encontrar alguno de esos productos milagrosos que arreglan rayaduras del coche, cocinan solos o quitan las lorzas sin el menor esfuerzo produce todo un subidón. Y más, si el hallazgo tiene lugar después de pasar unos días de vacaciones, tumbado a la bartola adorando a la mangancia. Será porque durante las vacaciones todo es más relativo. Sin agenda ni obligaciones todo es distinto y cuando uno disfruta de su primer día de veraneo se cae en el error común de pensar que siempre va a ser así y que nunca se colgará el cartel de The End.

 

Inocente autoengaño. En vacaciones uno puede permitirse lujos que no están a su alcance. Uno de ellos es cerrar los ojos y dormir la siesta a pierna suelta con la ventana abierta. Digamos que son excesos personalizados a gusto del consumidor, como esas fastuosas mansiones que muestran las celebrities en las primeras páginas del ¡Hola!  El talonario no nos permite acceder a esos casoplones del papel couché, pero sí llamar a la teletienda y encargar esa máquina que ayuda a quemar la grasa sin esfuerzo.

 

Es tan real como que septiembre no dará tregua. Empieza un nuevo curso político donde la batalla (cruenta, se mire por donde se mire) de los socialistas en las primarias de Madrid, la convocatoria de una huelga general o la evidencia de que habrá que trabajar más años para cobrar la pensión propiciarán que hasta el zumbido de una mosca sea tan molesto como el exceso de la retórica en lo superficial. Las elecciones municipales y autonómicas están a la vuelta de la esquina y visto lo visto, no me extrañaría que a partir de ahora proliferen más que nunca los políticos de teletienda.

26/08/2010 (18:28)

XAVIER COLÁS

 

Con el paso del tiempo uno se vuelve cobarde ante los riesgos innecesarios. Por eso los cacharros de la Feria pierden predicamento entre la parte más alta de la pirámide de la población. El vértigo y el susto gratuito tienen menos sentido cuando pesa sobre nuestros hombros la responsabilidad de engrendrar otros seres humanos, hacer crecer a las crías y vigilar nuestro pedazo de tierra. Otros lances más vitales nunca llegan a ser pan comido, pero cosas como la seducción, la lucha por lo que nos pertenece o hasta el tabú de la propia muerte se encaran mejor con el paso de los años. Está claro entonces que los parques de atracciones no contienen ningún asunto sagrado y están vacíos de hitos evolutivos. Son un artificio que parece creado por alguien venido de otros mundos para que nos hagamos preguntas: igual que pasa con las pirámides Egipto. 


¿Por qué hay una bruja que va en tren? ¿Por qué esa guerra de canciones en vez de cooperar en un solo hilo musical? Parece un desvarío de Dalí. La comida que nos sirven entre ruido y arena es del siglo XIX y los precios parecen del Estocolmo contemporáneo. Sí, la Feria es un corte de mangas al endocrino. El Gobierno propone y el ciudadano dispone: no hay mano invisible del mercado, la fritanga tiene un espectro soviético que pasa desapercibido. 

 


Puede ser una pose cultureta vilipendiar las Ferias. Acude la masa, pero son legión los voceros que despreciamos muchas de sus capas. Nadie sabe qué hay realmente en el centro de esa cebolla conceptual, qué sentido tiene todo eso. Quién lo creó, qué mayoría lo apoya o por qué sólo se presenta un contratista para invocar los cacharros y los conciertos. Son abismos insondables.


Creo que la Feria, aunque no fastidie a todo el mundo, aporta cada vez menos a la biografía de la gente: allí suceden muy pocas cosas y demasiados accidentes, pero las expectativas han quedado tan rebajadas que se ha convertido en un clásico. O peor: algo inmortal. Los humanos somos gente rara.

25/08/2010 (17:26)

ÓSCAR SÁEZ

 

El PSOE se ha metido en una guerra fraticida por ver quién es más guapo si Trinidad Jiménez o Tomás Gómez, un duelo que deja muchas preguntas. ¿Merece Tomás Gómez ser el candidato tras tres años en la oposición? Sí. ¿Ganará? Probablemente no, pero tampoco Jiménez es que lo tenga fácil. Según las encuestas, Esperanza Aguirre es uno de los valores más seguros del PP.

 

¿Se marchará la ministra si gana a Gómez y pierde con Aguirre como hizo cuando cayó contra Gallardón? Probablemente. ¿Seguirá en Sanidad si no gana al ex alcalde de Parla en primarias? También. ¿Qué hará el líder del PSM si pierde?, ¿aceptará ir de dos o se volverá a Parla? Siempre tendría un sitio de diputado, de senador o de miembro del COI. ¿Es Trini una paracaidista de ZP? Sí, lo mismo que lo fue Tomás Gómez.

 

¿Quién es el más beneficiado de esta polémica? Además de Aguirre, Tomás Gómez. Por fin, le conocen. Y además lo hace con una buena prensa, el David que se enfrenta al Goliat de Zapatero, un David que puede hacerse un hueco en el PSOE nacional tras 2012 si los socialistas no revalidan la mayoría. Tomás Gómez, ese hombre capaz de nadar contra corriente, capaz de enfrentarse a ZP, el hombre que le colocó y ahora le ha descolocado. La publicidad que no le dio medirse con Aguirre se le ha dado enfrentarse con su ‘jefe’. Ya se sabe que los enemigos hay que tenerlos cerca.

 

¿Quién sale perdiendo? El PSOE y su aparato de marketing. Aunque el parleño tampoco ha ayudado demasiado, con el alcalde más votado de España al frente del PSM, joven y con ambición, el PSOE no ha sacado tajada y le han dejado ahogarse en la orilla. En Madrid, lo mismo se dejan birlar unas elecciones ganadas que matan a un candidato que bien ‘tuneado’ podría plantar a Aguirre tras ocho años de gobierno y desgaste.

 

¿Y en Alcalá?, ¿qué hará Javier Rodríguez, hombre del Federal, mano derecha de Elena Espinosa?, ¿qué harán otros militantes que juraron amor eterno a Gómez como antes hicieron con Simancas? Muchas preguntas para unas primarias en la que uno de los dos, Gómez o Trini, harán el primo.

24/08/2010 (16:25)

PEDRO P. HINOJOS

 

No se sabe de ninguna playa británica o escandinava en la que se hayan esparcido toneladas de arena blanca, entibiado el agua y la brisa con potentes calefactores y adornado el paisaje con pinos, palmeras y chiringuitos de cañas.

 

Trasladar el paisaje mediterráneo a las costas nórdicas con mañas artificiales no es una idea que haya calado entre los emprendedores del ocio, pero cualquier cosa es posible. Que nos lo digan a los españoles, empeñados de unos años a esta parte en trasladar las praderas verdes a la España seca para que los aficionados al golf puedan disfrutar de su pasatiempo favorito. El afán que le ha faltado a los bárbaros del norte, ha sobrado por aquí, hasta el punto de transformar la Costa del Sol o el árido litoral murciano, en trasuntos de los páramos escoceses, barridos por el levante impenitente y achicharrados por un sol de injusticia.

 

El esfuerzo tenaz por convertir nuestros secarrales en alfombras de césped se ha extendido también a la meseta, y aquí mismo, camino de Guadalajara, está verdeando ya el green de los campos del Encín; esos que hace un año se postulaban para albergar la Ryder Cup, algo así como el Mundial del golf, hasta que la Comunidad de Madrid se llevó la candidatura a otra parte. Como no se dieron explicaciones de lo primero, tampoco se ofrecieron de lo segundo. Pero el discurso oficial sobre la promoción de los campos de golf continúa siendo el mismo: atraen turismo, generan riqueza y responden a una demanda ciudadana.

 

Así será, aunque no veamos a los niños en los parques y las plazas darle con palos a una bolita ni a turistas acarreando con bolsas repletas de hierros por nuestras calles. Sí se ve, en cambio, que esos campos encajonados entre las vías del tren y el tráfico de la A-2 se están regando con agua a manta al calor tórrido de la media tarde, hora prohibida según todas las campañas de ahorro de líquido elemento, aunque éste sea reciclado, como se jura y perjura. Debe ser que, también en cuestión de riego, estamos copiando la hora de Glasgow.

23/08/2010 (18:36)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Los turistas accidentales siempre viajan con un billete de ida y vuelta. Nunca viajan sin seguro, no vaya a ser que un día tengan que pasar la noche a la intemperie. La aventura para ellos es subirse a un autobús con guía, ver en diez minutos el Partenón, en otros cinco la Acrópolis y una tarde de compras por Atenas.

 

De ahí a todo correr a las aguas turquesas de Mykonos para darse un baño y a zampar. Si es buffet libre, mejor. Para este tipo de turista, tiempo y lugares de visita mantienen la misma encarnizada lucha que los titanes de la mitología griega. Pero van donde les llevan. Hay que mirar mucho, pero no pararse a pensar en lo que se ve. Es como sellar un pasaporte de parque temático  para presumir luego ante los amigos del barrio.

 

El turista accidental es de los que lleva la maleta tan cargada que es incapaz de trasportar su propio equipaje. Busca a la desesperada un bar de tapas español en Atenas, Brujas o Roma para lanzarse contra las gambas al ajillo o las patatas bravas al tiempo que predica a los cuatro vientos que “como en España, nada”. 

 

Siempre está comparando lo desconocido con su tierra. Mientras tanto el viajero, el de verdad, disfruta del camino  como una parábola de la vida. Ya sea en ruta hacia Santiago, en un tren por Tanzania o un sendero en la India, el viajero no carga más peso del que puede transportar en su espalda ni se fija una hoja de ruta con estrictos horarios de salida ni de entrada. Viaja con todos sus sentidos y no necesita a un guía que con micrófono en mano da un cuarto de hora para hacer un pipí. Nunca exige cuando entra en un albergue y pregunta qué puede comer, sino que agradece la hospitalidad. Como mucho, un turista accidental podría interesarse por el precio de venta de una isla de las Cícladas, que con eso de la crisis de la deuda griega podría resultar un chollazo.

 

Pero un viajero daría lo que fuera por pasear por ese islote como en su día lo hizo Darwin la primera vez que vio las especies de las islas Galápagos en su viaje a bordo del Beagle. La dualidad está en nuestras vidas y se manifiesta también a la hora de viajar y, por supuesto, en la política. Ahora Trinidad Jiménez se ha embarcado en las primarias  del PSM-PSOE, en un viaje con billete de vuelta garantizado, con huelga o no de controladores aéreos. En esto de viajar siempre ha habido clases, pero el riesgo que tiene cualquier turista accidental que se precie es encontrarse a cualquier conocido en uno de sus periplos y que le suelte sonriente: “¿Cuándo viniste? ¿Y cuándo te marchas?”

17/08/2010 (11:03)

XAVIER COLÁS

La serpiente de verano este año se llama Tomás, y parece que ni con él ni sin él tienen nuestros males remedio, pues su presencia ha molestado -aunque poco- al PP, y su eventual marcha provoca quejas en la misma bancada liberal. Ahora que alguien puede vencerlo antes de que lo haga Esperanza Aguirre noto un temblor mediático en su favor desde los acorazados de la diestra: tío cojonudo no le llegan a llamar, pero sí lo retratan como una basura de líder que merece intentarlo. A todos nos llega el día en el que alguien nos pinta de ese modo, es ley de vida. A los de Aguirre los parió un sabio enroque de Aznar. No fue un caucus, pero ahora ven dedos leoneses por todas partes. Y no se equivocan tanto los genoveses.

 

Digamos que para los militantes socialistas está claro que hay que votar Trini: mil peperos mosca, con sus consiguientes columnistas y espadachines, no pueden estar equivocados.

 

Hay mejor materia gris en la bancada de Espe y sus madrigueras que en la revuelta orilla roja, así que los que no saben deberían escuchar a la gente que controla. Por algo están allí arriba. Quiero decir que el PSM debería hacer más caso al PP aprendiendo a hacer lo contrario de lo que el contendiente desea que haga. ¿Prefieres defensa en zona? Pues toma defensa al hombre.  Trini es una estrella estrellada contra Gallardón, recordemos, aunque dé mejores cifras en los sondeos que el pobre Tomás. Pero me da que la losa que lleva encima el de Parla no es la de su propia genética o su adquirida estulticia, sino la alargada sombra de Zapatero, que no deja crecer los matojos rojos en Madrid: su Estatut, su doblez, su buenismo y sus baratos numeritos de 'rodiezmeitor' le dan buenos resultados en reinos y provincias, pero son veneno en la taquilla madrileña. Lo sabe y calcula el presidente cheposo, que busca siempre un golpe de suerte a falta de mejores argumentos. Está viendo el Cielo resquebrajarse, por eso vemos los santos bajar a la tierra de uno en uno para coger sitio. Trini(ty) se ha salido de Matrix para dejar que Neo se pegue a solas con el señor Smith. Si muere, alguien tendrá que continuar la saga porque hay muchos maquilladores, dobles y técnicos en efectos especiales que alimentar. 

Trini, piensa ZP, heredará la tierra o al menos un trozo donde pacer: al revés que en la Biblia, es el paraíso el que se apaga por culpa de la malandanza económica. Quedan las llanuras, los picos, los valles, los ayuntamientos, las diputaciones y los gobiernos regionales. Las fundaciones y los chiringuitos. Y el partido. Ah, el partido. Si se acaba el beber en copa ministerial siempre quedará el vaso de plástico de máquina de Ferraz: calma la sed, aunque las expectativas queden tiñosas hasta que vuelva el sol.

La armada progresista celebra ver enrolado a Jaime Lissavetzky. Al parecer ha aprendido tanto en los palcos de medio mundo que es hora de compartir esa sapiencia con los madrileños. Los palcos, ya se sabe, de ahí ha salido toda la cultura clásica, moderna y postmoderna. Veremos cómo pelean los dos valedores de Madrid2016. Ni Trini ni Sebastián lograron gran cosa. Entonces y ahora la rubia aseguraba que se alistaba voluntaria, pero se hizo y se deshizo del puesto por amor al mismo hombre: ZP. ¿Ha aprendido algo desde entonces? Veremos, porque no ha hecho gran cosa. Su última tormenta, la gripe A, la trató bien: amainó y Trinity seguía a flote con pocos cadáveres sobre la cubierta y un excedente de vacunas en la bodega. Ahora, a toro pasado, se lo reprochan los mismos que se orinaron en las bragas pronosticando que moriríamos por la inacción progre. No nos quedamos cortos de enfermos, sino largos de vacunas. No hay manera de acertar.

 

El caso es que, aunque estas primarias vengan de un dedazo, sentarán bien. Pueden sentar mal al PSM, pero es que es el PSM el que falla. Que gane el mejor, o por lo menos el menos malo. Y al resto que se le caiga el cielo encima, como castigo por pretender quedarse para siempre.

5/08/2010 (13:00)

XAVIER COLÁS
De niño fui un patinador de poca monta, no me importa que se sepa. Cuando nos mudamos a El Val no había más que afalto y descampados llenos de alimañas. Los niños del barrio entrábamos en las obras a robar material de los obreros. Es una lástima que no existiese entonces Diario de Alcalá, porque nuestra redactora de sucesos Marina de la Cruz, que por aquel entonces sería otra mocosa, habría escrito una buena crónica sobre los desvalijadores de un poco más de un metro de estatura. Jodíos niños, decía la gente en el barrio. Y sí, éramos unos jodíos niños. Amigos de la basura, con tentación a la pedrada y estrenando las segundas bicis de la democracia.

Una cosa era tener monopatín, y otra ser skater. Manejaban un código vital que se me escapaba. Llevaban zapatillas de la base de Torrejón, pantalones oscuros horrendos para el calor... pero es que cada tribu impone su sufrimiento a los fieles. En mi calle algunos se han muerto, otros se han hecho viejos y algunos han crecido. Los skaters están todavía en este último grupo. No me imagino un entierro de un skater, un monopatinero con regusto americano e ínfulas acróbatas. Es algo que, sencillamente, no ha pasado todavía para mí. Igual que nadie se imagina tirar un iPad a la basura. Pero pasará. 


El mes pasado vi a uno pelirrojo por mi barrio, con la misma barbita que antes. Iba sin monopatín, caminaba raro. Me imagino que los skaters de aquellos años se estarán casando ahora. Tendrán hijos, no sé, son personas al fin y al cabo. Pero estuvieron haciendo cabriolas sobre un monopatín de lija durante varios lustros, esquivando a la edad del pavo y haciendo un hueco a la universidad. ¿Cuándo se corta la coleta un skater? ¿Nunca?
Entonces veremos a gente haciendo cabriolas con barriga, vigilando al niño de refilón y gritando "¡Alejandro, las cosas del suelo no se cogen!" mientras salta un bordillo a medio camino entre el aplauso y el dentista.

Son paradojas de las tribus urbanas, que son inventos incompatibles con la biología. O a lo mejor es esta última la que necesita una actualización. Claro que no vi a ninguna planta ni a ningún animal llorar cuando murió Kurt Cobain...

3/08/2010 (17:11)

PEDRO P. HINOJOS
El pánico al cambio climático y el éxito de la información meteorológica en los telediarios han conseguido convertir las olas de calor del verano y los temporales de frío en invierno en noticias de cabecera. Nunca antes había tenido tanto interés social el tiempo meteorológico, asunto de conversación universal. Aunque las motivaciones han variado con la evolución de las costumbres. Ahora, además de servir de muleta para pegar la hebra con el vecino en los incómodos trayectos del ascensor, el comportamiento de anticiclones y borrascas preocupan sobre todo con vistas a programar el fin de semana o las vacaciones que se pongan a tiro.

Antes, por el contrario, saber de qué color se iba a levantar el cielo era cuestión de pura supervivencia. Aún quedará quien recuerde a sus abuelos hablar del Calendario Zaragozano, biblia de la meteorología para un sinfín de generaciones de gentes del campo. O también de las Cabañuelas, una suerte de predicción que empleaba como referencia las amanecidas, los vientos, las nubes y los crepúsculos de los primeros días de agosto. Recordar cómo habían sido las dos primeras semanas achicharrantes de agosto, daban la provisión del tiempo de los meses siguientes; lo mismo que el vino del final del verano, el cerdo de San Martín o las aceitunas del otoño alimentaban para todo el curso.

Ya no tenemos esas necesidades, pero desde este fin de semana se puede jugar a ver qué nos dictan las Cabañuelas para la próxima temporada, digan lo que digan los hombres y las mujeres del tiempo. Aseguran los expertos, en cualquier caso, que España es uno de los países de mundo donde más cuesta afinar en el pronóstico meteorológico por su peculiar relieve orográfico. Hasta en eso somos puñeteros. Se da así la circunstancia de que es más fácil clavar la previsión en un paraje concreto, que en grandes espacios. Por eso nuestros mayores les dan sopas con ondas a los animosos meteorólogos de la tele, aunque empleen para ello dichos y refranes tan anacrónicos como ese tan castizo y tan alcalaíno de  ‘Cuando El Viso fuma tabaco, el mozo de mulas recoge el hato'. Ahora no, pero cuando llegue el otoño, fíjense cómo asoman las nubes por el cerro forrado de pinos al sur de Alcalá. Y tengan un paraguas a mano. No falla.

29/07/2010 (18:32)

XAVIER COLÁS

 

La jugada ha sido magistral. Nunca unos degustadores de butifarra habían complacido a tantos vegetarianos sin tener que renunciar a su suculento manjar. La charcutería catalana es rica en colesterol y proveniente al parecer de cerdos suicidas que dejan escritas sus últimas voluntades antes de ver su carne embuchada y frita al cálido fuego de la cultura propia. Ni rastro de asesinato, pues. 


Quisiera desde esta humilde columna felicitar a los toros por la abolición de la Fiesta en Cataluña, pues se trata de una victoria moral que les pertenece aunque de la que jamás llegarán a tener noticia por aquello de su eterna condición iletrada. Es un paso muy pequeño para un vitorino, pero uno muy grande para cualquier nacionalista catalán que aspire a que las reses mueran de causas naturales. Dice el gran Joaquín Sabina que nunca discute con los antitaurinos porque tienen razón. Así que no seré yo el que defienda el espectáculo, sangriento como la vida misma, emocionante para algunos y hasta un punto heroico para la mayoría... pero innecesariamente peligroso para los bípedos y cuadrúpedos que toman parte. Si se quiere prohibir fumar en los espacios públicos, ¿cómo se va a dejar torear, con el peligro que representa para la arteria femoral?


El caso es que como ahora los gays abrazan el matrimonio y a los del PP más anglófilos les encantan los toros, los ‘singles' que preferimos las pelis de Woody Allen con palomitas nos vemos obligados a elegir ente la enésima variante de sufrimiento animal y la impostura humana de unos "naci-onanistas" que se han tomado la revancha del cate del Estatut expulsando de su región una fiesta que, además de ser cruel, es algo peor: española. A muchos de ellos les gustaría fumarse un purazo en el tendido siete, aunque su sentido del saber estar les permitirá hacerlo en la primera fila del Liceo. La de cosas que hay que prohibir para que el pueblo te deje hacer lo que te apetezca.

28/07/2010 (17:41)

ÓSCAR SÁEZ

 

Si los partidos se movieran al mismo ritmo que los ciudadanos y tuvieran las mismas inquietudes y dificultades, se limitarían a intentar resolver sus problemas, los de los españoles digo. Pero no, sólo quieren resolver ‘sus’ problemas, los de ellos, los de los políticos, claro. Lo único que les interesa es mantener el poder, ya sea en La Moncloa, en el partido, en una agrupación o como presidente de la vecindad.

 

Si el PP y el PSOE fueran normales, campechanos como el Rey, Rajoy no sería a estas alturas el candidato después de perder dos elecciones, ni Zapatero optaría a un tercer mandato después de fallarse a sí mismo. Si los políticos siguieran la lógica de los ciudadanos de a pie, si salieran de su coche oficial y no se rodearan de una cohorte de palmeros, Tomás Gómez sería el candidato a la Comunidad. Se apostó por él hace tres años para pelear contra Esperanza Aguirre como una cara nueva, como el alcalde más votado de España, y lo normal, pues, es que se midiera a la ‘lideresa’ en unas elecciones, y no apartarle ahora porque no da la talla en las encuestas, como si ahora mismo algún socialista la diera. No obstante, bien es cierto que lo normal es que compitan los mejores con las mejores soluciones. Y puede ser que alguien piense que el mejor no es Tomás Gómez, sino Rubalcaba. O Jiménez. O Bono. Pues bien, que lo presenten y compitan sería lo esperado, pero es mejor empozoñar aunque sea fuego amigo. Que la militancia elija, igual que luego los eligen los ciudadanos en las urnas. 


Ya sé que lo digo no es nada nuevo, pero de vez en cuando es bueno poner los pensamientos negro sobre blanco; sobre todo cada vez que nuestros políticos, tan preocupados por nuestros problemas, nos invocan, nos mientan (de mentar, no de mentir), se ponen en nuestro pellejo, se erigen en nuestros salvadores, hablan de democracia, de la constitución elegida por el pueblo, de representarnos, cuando sólo están preocupados en confrontar, en crear división que toquen la epidermis para crear bandos y asegurarse ‘sus’ votos, lo hagan bien o mal. Ahora la memoria histórica, luego el estatut, más tarde ETA, ahora los toros, después el aborto.

 

También es cierto que lo normal es que los ciudadanos les mandáramos a freír espárragos. Pero es tan cómodo votar sólo cada cuatro años...

28/07/2010 (10:35)

PEDRO P. HINOJOS

 

Una tempestuosa noche de finales de primavera de 2006 se abrió el encantador jardín de la Facultad de Económicas a un grupo de actores y espectadores aventureros. El plantel que se dio cita bajo la fronda, y con música de truenos al fondo, era de consideración: Blanca Portillo, José Coronado, Israel Elejalde y Marcial Álvarez.

 

Y su misión era contar las miserias y grandezas de un siglo revolucionario, el XIX, a través de los mejores cronistas de la época en España. Paseo romántico se llamaba la función, una cuidada antología de textos para dramatizar bajo la dirección de Laila Ripoll y la promoción del festival de Clásicos de Alcalá, que se estrenaba así como productor de espectáculos.

 

Pero como por lo general la suerte no suele acompañar a los audaces a este lado del Henares, de la fuerza magnética con la que arrancó la noche se pasó al aparato eléctrico de la tormenta que descargó con fuerza cuando aún no se había alcanzado la mitad de la obra. Para entonces, los actores ya estaban empapados, pues la lluvia comenzó a arreciar mucho antes. Ellos la ignoraron, como buenos profesionales.

 

También el público, por respeto a su esforzada labor. Pero el espectáculo se tuvo que suspender y el gran estreno de la obra y del festival se estropeó. Se compensó en parte aquella decepción con los llenos de las funciones que se programaron en los días siguientes. Y los sinsabores se olvidaron del todo hace un mes, cuando la obra se reestrenó con nueva puesta en escena en el Corral de Comedias.

 

Ginés García Millán suplió a Coronado en el elenco que impresionó aún más que hace cuatro años y que cerró con satisfacción y con llenazos Clásicos 10. Pero el Paseo ha seguido y ha llegado hasta el festival hermano de Almagro, donde de pronto ha sido descubierto y lanzado al estrellato.

 

Apenas nada aparece de su nacimiento complutense y de su exitosa madurez reciente en su lugar de origen en cuantas notas de prensa y piezas de televisión nacionales están cantando las merecidas glorias de este estupenda obra y de sus formidables intérpretes. Y es que hay cosas que no cambian. Siguen como en aquella noche de tempestad.

26/07/2010 (19:35)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Lo bueno no dura mucho. Es tan efímero como una pompa de jabón. La vida es un poco eso, es un proceso que tratamos de llenar con caprichosas formas jabonosas tan emocionantes como efímeras. Ahora acaba de estallar delante de mis narices una pompa, el del ránking de la alegría. Mira por donde, cuando acabamos de ganar el Mundial y la euforia pasea desatada por las calles llega un sesudo estudio y pone patas arribas el país donde mejor se vive, donde mejor se come y donde mejor... Según una encuesta España resulta que es uno de los países más infelices de Europa. Ignoro cómo se mide la felicidad y si el vecino de al lado tiene audímetros del bienestar junto a la TDT de plasma o entre el barreño de la ropa para planchar. Los libros, películas y el colega de toda la vida al que le lloras las penas insisten siempre en que la felicidad no se puede comprar. Pero es difícil aceptar  la tozuda realidad de estudios capaces de romper el mito de la siesta, las tapas y todo esa parafernalia del Todo a Cien rojigualdo. La felicidad sólo se puede experimentar en pequeños momentos, en eso coinciden los teóricos del sentirse bien, cualquier hijo de vecino que tenga dos dedos de frente y, por supuesto el genial iconoclasta Groucho Marx con su “pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna...”. Alcanzar el éxtasis de la felicidad plena es tan difícil como los esfuerzos que hacían aquellos fumadores empedernidos capitaneados por Harvey Keitel por saber cuánto pesa el humo de un cigarrillo. Era en Smoke, la novela de Paul Auster llevada a la gran pantalla. Para ellos los cigarrillos son como esas pompas de jabón. Ahora, para colmo, también quieren acabar con los pequeños momentos de felicidad que propociona un bollo o una chuche. Si prospera el informe de la ministra Trini los remordimientos nos corroerán por despreciar la dieta saludable al elevar el colesterol y el ácido úrico por engullir un kit-kat o mojar un cruasán en el café. Ya ven, así están las cosas. Pero si no fuera por esos pequeños momentos de felicidad que nos enseña la vida al toparnos de bruces con el veraneo seguiríamos pensando en blanco y negro. Un pequeño trago de vida, de esos que sirven para venirse arriba, tuvo lugar en la azotea del Círculo de Bellas Artes hace unos días. Allí se hizo realidad ese dicho de Madrid al Cielo, con el homenaje que varios músicos españoles hicieron a The Beatles recreando el concierto de 1969 en la azotea de los históricos estudios Apple. Let it be siempre proporciona felicidad, en la azotea o en el metro.

26/07/2010 (10:48)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Definitivamente, no hay  preparación suficiente en nuestro habitáculo de Alcalá para el entendimiento, el paladeo, la digestión, de cantatas, de sonatas, de corales, de polifonía y otras cosas del cantar. Por una vez y con el deseo de que sirva de precedente, el teniente de alcalde Gustavo Severien se aproxima a la certidumbre de la razón. Las comparaciones tienen una carga diabólica, pero un espacio exterior es un espacio exterior.

 

La Huerta del Obispo es, por tanto, un espacio exterior. También lo fue cuando llegó con su armónica un señor llamado Bob Dylan para averiguar cuál de sus versiones era identificada. Los espacios exteriores, máxime cuando la temporada es verano, son transidos por las incidencias propias de su ubicación.

 

Por ejemplo, Ainhoa Arteta, en su natal Tolosa, apenas habrá oído el canto monocorde de la chicharra. El sábado pasado pudo apreciar que un aparato situado en los costados del primer segmento abdominal de este insecto produce una caja de resonancia que emite un sonido muy peculiar. Pero a las once de la noche, cuando los termómetros bajan de los 28 grados centígrados, ese sonido aguarda hasta la jornada siguiente, al tiempo que deja paso a los gorgoritos de las sopranos rubias y esbeltas.

 

Las bocinas del SAMUR tienen otro ciclo de vida, mucho más aleatorio, como corresponde a los turnos de urgencia y esas cosas. Otra cuestión relacionada con el lapso estacional de este año, tan caprichoso en fríos y lluvias, nos lleva al asunto de los mosquitos. Los había en la Huerta en calidad y cantidad. La chelo bellísima que resplandecía en la noche alcalaína, minutos antes del inicio del concierto, blandió su arco del que se extrajeron notas de belleza contra el mosquito amenazador.

 

A lo mollar: en las circunstancias que fuese, con o sin generador, el Orfeón Donostiarra, la Orquesta Clásica de España, Ainhoa Arteta, todos ellos juntos, siempre significarán un atractivo inconmensurable, extraordinario, para la ciudad y sus habituales. El olor a rastrojo, a paja estival, la proliferación del “aután" siempre contra el insecto y su fumigación, son avatares sobrevenidos con mínimos ápices de consideración. Otro concierto, otro concierto.

22/07/2010 (17:46)

XAVIER COLÁS.
No sabemos si hay vida antes de las obras. Con qué máquina se hizo la primera máquina, por qué nos llega ahora la zanja, cuántos puentes son demasiados y cuántos suficientes. Son secretos de un espacio físico por el que transitamos: desconocemos su precio y nadie dice cuánto va a durar. Los errores son y serán imputables al que estuvo antes, que no es el que hemos elegido ahora. La acción de gobernar es un enjambre de manos de hoja caduca que desentienden las unas de las otras. Disparan con pólvora del rey, pagamos nosotros. Y nos venden cada creación, cada parche, cada molestia y cada mejora como un pellizco por nuestro bien.

Ahora le toca el turno al intercambiador de Avenida de América, un agujero inmundo donde se castiga al viajero con humos y cambios de temperatura. Si un día muero en esa madriguera de hormigón no hallarán los forenses signos de sorpresa en mi cara, pues los kamikazes a sueldo que tienen contratados para pilotar los buses se lanzan a tumba abierta por los estrechos túneles: la piedra horadada pasa a centímetros de nuestras cabezas, sin casi margen para el error o el volantazo. Usted, yo y el resto de los viajeros somos meros espectadores de los manejos de arquitectos, conductores e instaladores de ventiladores con legionella.

La política da, además, la puntilla. Tan flamante les pareció la estación del demonio que decidieron que cerrase por las noches: con lo que se ahorran en seguratas se puede contratar a algún vendedor de crecepelo como asesor y aumentamos la familia. Somos una legión de descarriados –sobrios o casi– los que esperamos tiritando en la parada de la superficie que el bus, si llega, nos salve de la madrugada. Y no sólo nosotros aguardamos  junto a una estación cerrada por la noche, también la legión de panchitos y resto de munición humana llegada de ultramar para sacar brillo a los platos y copas de esta vida acomodada que llevamos. Veremos si con ese lavado de cara que anuncian ahora la conciencia se lleva un centrifugado.

21/07/2010 (18:18)

ÓSCAR SÁEZ

 

Coja fuerzas, descanse en las vacaciones, tome el sol, disfrute del moreno y de ese michelín en el que flota el bienestar de la cervecita de la tarde. Y en septiembre, prepárese. Apague la radio salvo para escuchar a Paco González aunque sea en la COPE, y no encienda la tele salvo para ver al pulpo Paul de madrugada adivinando el futuro de los telespectadores. Si están hartos de la política, de ZP y de Rajoy tras el debate del Estado de la Nación que ha generado más debate que soluciones, tome aire. En octubre llegan las elecciones a la Generalitat, con el cordobés Montilla defendiendo la identidad catalana, y el Estatut, que bajo el debate del término nación han colado unas ventajas fiscales que ríete tú de pagar en tres plazos el IBI en Alcalá


Y después, las municipales y autonómicas. Esperanza Aguirre se medirá a Tomás Gómez y Bartolomé González repetirá duelo con Javier Rodríguez. A ver qué prometen sin un euro en la caja. Porque, si tanto el Gobierno central como el regional hubieran cumplido con Alcalá todo lo que han prometido la ciudad estaría conectada con Barajas, las vías enterradas, igual que los atascos en la Fiat; habría un gran auditorio en los Cuarteles con residencias de estudiantes, y el río sería un vergel donde calmar el estrés provocado por el día a día y el fin de mes. El eslogan podría ser ‘Prometo cumplir lo que he prometido’. La pasta que se ahorrarían en campañas electorales.

 

Pero lo cierto es que más que prometer, salvo que tengan mucha imaginación o mucho morro, lo interesante será la influencia que va a tener la crisis, si ZP será más lastre que Rajoy, si Bartolo aún cuenta con el efecto Bartolo tras ocho años de Gobierno o si Javier Rodríguez es el político propositivo o el que sólo habla de las Fiestas para decir que quieren su caseta en el Ferial. También será curioso ver si UPyD entrará en el Ayuntamiento, quién será el número 2 en el PP, si éste será el delfín de Bartolo cuando éste se retire de la política local y si esto generará una guerra fratricida. La misma que se podría producir en el PSOE si Javier Rodríguez volviera a perder las elecciones.

 

Lo dicho, recargue pilas, póngase moreno antes de que la política le ponga negro. Que encima el año que viene no hay Mundial.

20/07/2010 (17:59)

PEDRO P. HINOJOS
La Obra Social de Caja Madrid tiene entre sus planes cerrar uno de cada cuatro de sus centros de mayores y de bibliotecas repartidos por toda la geografía nacional, aunque la mayoría se ubican en la Comunidad de Madrid. En algunos de los centros afectados los usuarios han comenzado a recoger firmas para pedir que no se materialice un cierre más bien antisocial. Alcalá se salva de momento de estos tijeretazos obligados, dicen desde la entidad del oso y el madroño, por la crisis. Aunque cualquiera que conozca la biblioteca de la histórica sede de la Caja en la calle Libreros se solidarizará de inmediato con los afectados por tan inesperado recorte y la enorme pérdida que representa.

Tan abrumadora es la oferta de libros y películas que atesora, aprovechando además los fondos generales que posee toda la red, y los servicios de animación y formación que desarrolla a lo largo del año; como la atención profesional y exquisita que ofrece su amable personal. Desde los niños que se foguean en los talleres infantiles, hasta los mayores que acuden a leer la prensa, pasando por los estudiantes clavados ante sus apuntes, los integrantes de los clubes de lectura, los internautas sin ordenador en casa y, por supuesto, los lectores a la caza de títulos; son cientos los alcalaínos que pasan las horas y los días en la biblioteca. Cerrar un lugar así es, en conclusión, una desgracia y una injusticia.

Virgilio Zapatero, vecino de esta biblioteca hasta el pasado otoño, cuando optó por el sacrificio precipitado de su despacho de rector en la Cisneriana para convertirse en consejero de Caja Madrid, comprenderá el daño que supone una poda semejante en la Obra Social. Hombre de letras y pedagogía, como demostró regalando a los alumnos cisnerianos libritos por Reyes; paladín de la austeridad y de la buena gestión pública; y perceptor de un sueldo mareante como miembro de un consejo de riñones que no pasarán frío jamás; seguro que se dolerá y convencerá a sus colegas para que la tijera tome otras direcciones que no sean inevitablemente las de la Obra Social. Virgilio, en ti confiamos aunque sea a la fuerza. Como en un banco.

19/07/2010 (18:10)

JOSÉ LUIS ENRÍQUEZ.
Los bares son los lugares más gratos para conversar. No porque lo diga o, mejor dicho, lo cante el incombustible Jaime Urrutia, sino porque es así. Es una certeza más de la vida, de esas en las que la fe y la razón no chocan. Bares en España no faltan y en la misma proporción que hay barras en tabernas, tascas, snacks o cafeterías están los enteraos. No hay bareto sin su enterao. Algunos son más pesados, otros más gorrones y a otros les patina la lengua más de lo debido. Pero existir, los enteraos existen. Es un especie que se desenvuelve como pez en el agua en los bares, entre cáscaras de gambas, huesos de aceituna y una caña o botellín lo más cerca posible.

Apostado sobre la barra o sentado en cualquier mesa el enterao es un pozo sin fondo de sabiduría. Es capaz de clavar la vuelta en la que Fernando Alonso hará su entrada en boxes en un Gran Premio, revelar que el doble pivote que usa el Atleti impide el juego por las bandas  o proporcionar todo lujo de detalles sobre la milagrosa cámara hiperbárica que ha propiciado el regreso de Rossi a las motos de GP pese a que se destrozó la tibia y el peroné hace poco más de un mes. Por sus explicaciones, siempre seguidas por un nutrido grupo de fieles, y algún que otro despistado, deduzco que el deporte es el mejor de los efectos placebo para sustituir la pulsión guerrera por el jefe maniático o la suegra metomentodo.

La biblia la tiene en el Marca, pero cuando menos te lo esperas el enterao es capaz de explicar el reglamento internacional de abordajes, las técnicas más efectivas para sellar el derrame de petróleo en el Golfo de México o los últimos avances en biotecnología o ciencia límite. Ahí es donde desconcierta. El enterao es un hombre renacentista, pero de voz cazallera y lamparones en la camisa, capaz de dialogar largas horas con Dios aunque sea tan ateo como era el mismísimo Saramago. Esta semana no tuve la oportunidad de coincidir con uno de estos enteraos a los que acostumbro a ver de vez en cuando y que me limito a observar, pero ya me muerdo las uñas por su veredicto sobre el debate del Estado de la Nación.

Si es Rajoy o Zapatero el ganador. Por puntos, por K.O. o por descarte. Estos enteraos son más lúcidos y si me apuran, tienen ya más credibilidad que los líderes políticos del país que se dijeron más de lo mismo en el Congreso de los Diputados. Para escuchar opiniones de vencedores y vencidos, prefiero un bar, con su cerveza, su tapa y su enterao. Lo prefiero antes que quemar el mando de la tele para cambiar de canal como remedio para huir de tanto tertuliano con el matonismo dialéctico como único argumento.

19/07/2010 (09:34)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Mientras baja la pleamar de la marea roja, ya empieza a sonar la palabra batucada, que según Wikipedia, es de ritmo sincopado, que significa que empieza lento pero sigue una  música rápida al final y está acompañada por instrumentos de percusión y cantos en los cuales se alternan el coro y los solistas.

 

De la vuvuzela a Carlinhos Brown, cuidado con las euforias. Como entretanto el fútbol había que hacer algo y las instituciones tenían que seguir su marcha, se celebró un pleno en la ciudad de Alcalá y entre otras causas que produjeron acuerdos, hay una que merece un destacado. No es otra que la moción o proposición de Izquierda Unida para conceder a José Saramago el nombre de una calle en la ciudad, no se sabe si céntrica.

 

Desde que la picaresca poco devocionaria de la presidenta Aguirre le atribuyó, quizá con estricta maldad, que había demediado el nombre del portugués desaparecido hasta quedar en “sara mago”, en iconoclastia salomónica y en femenino, lo de Saramago no rima bien con el Partido Popular.

 

En este escenario alcalaíno se sometió a votación la propuesta y medió en el asunto la titular de Cultura, Dolores Cabañas, para raspar un poquito el esternón de la proposición, algo así como “si no os sabe mal, quitad su referencia al compromiso político”. Y salió adelante con el okey de Izquierda Unida y del partido socialista. Hay alguna duda acerca de si se hubiese puesto sobre la mesa la posibilidad de evitar la ceguera del escritor en cualquier mención, también hubiese salido adelante. O su naturaleza portuguesa. O su residencia en Lanzarote.

 

Estas mutilaciones de un ser integral hasta convertirlo en piezas tienen un  enorme peligro. Por ejemplo, el caso de Saramago, cuando se inaugure la calle con su azulejo, con su hojalata, con lo que sea, darán ganas de poner un paréntesis junto al  nombre de recordado, en medio del cual diga (versión descomprometida) o (versión despolitizada), o directamente (versión light). Como aquello que cuenta siempre Antonio Gala sobre la condición alicorta de la profesora de Literatura de un colegio visitado por el cordobés. La docente, dado lo avanzado de la hora, pidió al escritor “un soneto, pero por favor que sea cortito”. Saramago ha pasado por el consistorio de Alcalá para quedarse “cortito”.

15/07/2010 (17:33)

XAVIER COLÁS.
Las mareas suben y bajan, la temperatura hace lo que le da la gana y la tierra se seca. Son desastres que criban la flora y la fauna: el lince está en jaque, las ballenas se desorientan y a las tortugas les quedan dos pasodobles. Pero hay razas resistentes que perduran, como el vecineitor. Prolifera en todo tipo de ecosistemas: los adosados, las barriadas populares y las urbanizaciones del sopor bendito. No se va mucho de vacaciones, y asoma con el colmillo retorcido si oye al futuro llamar a la puerta.

Cuidado, vecineitor, que un día puedes amanecer con una cárcel cerca de casa. Ojo, que te suben el precio del agua sin que des permiso. Atención, que te ponen  un evento cultural cerca y no puedes escuchar El Larguero durante un par de noches estivales. Son tantos los peligros que acechan la tranquilidad del vecineitor, que al final copula menos y jode más que nunca. Y vuelta a empezar.

Toc, toc: “Soy el carril bici”, suena al otro lado de la puerta. “Fuera, vade retro”, clama la colérica criatura.  A saber las pestes que entrarán por esa endemoniada infraestructura, que me puede impedir aparcar allá o acullá, estirar los pinreles en el banco de siempre o que mi perro se moñigue, con perdón, en el decímetro cuadrado terráqueo que acostumbra. Santas costumbres, sagradas a estas alturas, que jamás la ingeniería o el progreso debería osar pervertir. Vale, vecineitor: ¿Pero dónde se lo ponemos entonces?
Vecineitor tiene siempre en la recámara un cartucho para estas preguntas a bocajarro.
–“En otro sitio, copón”.

 


Pues eso, copón. El urbanismo a la gallega buscará si a través del intestino grueso de las generaciones sucesivas hará menos daño, moral o sobre todo electoral, la serpiente rosa bicicletera. Ya era hora de que alguien pusiese, ¡sí!, coto a las dos ruedas, que toman calles y plazas en la ciudad y nos van a dejar en la inopia. Y alguien, como el alcalde de aquel sainete, se subirá a un pedrusco y dirá: “Vecinos de este lugar, hay que vencer o ganar”.  Que  nadie se moleste o que nada se haga. Si es posible, las dos cosas.

No pasará, señores, aquello por delante de sus portales. No inventaremos, tranquilos, una alternativa al bujero de basura que llamamos vertedero. Dejaremos aparcar en las amígdalas de Justo y Pastor para que nadie se embolarde. No molestemos a los espíritus del bosque, que compadrean con nuestros muertos y agarran de los tobillos a los vivos cuando se atreven a nadar un poco más lejos que ayer. ¡Buuu!

 

 

14/07/2010 (17:51)

ÓSCAR SAÉZ


Zapatero ha recuperado la sonrisa tras la recepción a la selección española. Por primera vez en lo que va de legislatura alguien le dio un significado diferente al término ‘botar’. Al recibir la Copa, le arengaron para que botara. Nadie exigió que le botaran de la Moncloa; nadie votaba en contra alguna de sus medidas. Tan dichoso está el presidente, tan feliz, que ha incluido algunos guiños relacionados con el Mundial en su discurso que  Pepe Reina leerá en el hemiciclo. La información ha llegado a oídos de la oposición que, rauda y veloz como acostumbra Rajoy, ha consultado al Pulpo Paul para intentar contrarrestar las medidas que anuncie el líder del PSOE. La pobre mascota le ha tenido que decir al PP que lo sentía en el alma, pero que Zapatero es impredecible y no tiene ni idea de por dónde saldrá el presidente, después de medidas como el cheque-bebé o los 400 euros para todos.

Pero Zapatero sí lo tiene claro. A falta de medidas económicas de calado porque no hay un euro en la hucha, lo primero que hará es ganar la batalla de la imagen. Hay que ser más modernos. Por eso se acabaron los pataleos y los abucheos. En caso de que a sus diputados no les guste lo que diga Rajoy, el PSOE llevará vuvuzelas para acallar al acomodado líder del PP. Lo segundo es no quedarse solo en el arco parlamentario. Tras la sentencia del Estatut y la manifestación cuya asistencia todavía está estudiando Pitágoras, Zapatero necesita hacer un guiño a los partidos catalanes antitaurinos. Y lo tiene: sustituirá a todos los toros osbornes de las carreteras españolas por pulpos. Y no se llamarán Paul sino Pau. Y sus medidas no convencieran, tiene un as guardado en la manga para la contrarréplica: plantar un beso en los morros a Rajoy, en plan Iker Casillas y Sara Carbonero, para demostrar a los ciudadanos que los partidos políticos también pueden tener buen rollito y ser un ejemplo para la sociedad, aunque sea malo.

13/07/2010 (17:49)

PEDRO P. HINOJOS
Ignacio Martínez Mendizábal debe andar a estas horas con su pañuelo de cowboy al cuello pateándose la sierra burgalesa de Atapuerca. Profesor de Paleontología de la Universidad de Alcalá, lleva veinticinco años trabajando en el equipo investigador del yacimiento más importante del mundo para conocer la evolución de la especie humana en el último millón de años. Allí se llevan a cabo excavaciones todos los meses de julio, con cuadrillas de estudiantes e investigadores llegados de todos los rincones del planeta.

El profesor Martínez se siente un privilegiado y lo demuestra devolviendo a los demás, con el entusiasmo propio del que ama lo que hace y hace lo que ama, todos los conocimientos que van quedando al descubierto en esa ventana única al pasado más remoto. Ya sea traduciéndolos en palabras sencillas para la gente corriente, dando a los hallazgos el peso que merecen ante sus alumnos o entrando en sesudos detalles para conferencias y columnas en publicaciones científicas. Martínez, en fin, es un orgullo más de la nueva ciencia española, cumpliendo a rajatabla sus dos primeros mandamientos: divulgar y trabajar en equipo.

Hace algunos años, acodado en la barra de la cafetería de la Facultad de Ciencias, explicando entre sorbo y sorbo de café con leche el trabajo de sus colegas del Politécnico para ayudar a desentrañar los misterios del lenguaje de los hombres de hace 350.000 años, o el de las geólogas que estudian los fósiles de pólenes para describir el clima prehistórico; presumía del talento de los científicos españoles. Y lo extendía con una naturalidad desbordante a todo lo que conforma la cultura española: “Somos gente muy trabajadora, muy alegre, muy ingeniosa y muy abierta”, decía con aplomo el paleontólogo, que del ejemplo de Atapuerca, pasó al mundo de la música y de la creación artística en general, hasta terminar en los éxitos deportivos: “Somos capaces de todo. Sólo nos falta ganar el Mundial para que nos convenzamos de verdad”. El profesor Martínez sabía muy bien lo que decía.

12/07/2010 (19:53)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ


Es inevitable. Que el Ayuntamiento de Barcelona se quiera sacar de la manga una tasa para cobrar a los turistas me recuerda de manera inevitable  la pretensión de la compañia  Ryanair de hacer pagar a los viajeros por orinar en vuelo.

 

En resumidas palabras y para entendernos, dan donde más duele: un euraco al día por patear las aceras desde la Sagrada Familia al Parque Güell y otro por miccionar a miles de pies de altura. Dos euros por la cara, y siempre y cuando uno se porte bien bien, porque como incumplas una ordenanza cívica y se te ocurra pasear sin camiseta igual hasta acabas en la cárcel Modelo. La cosa es que al alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, parece haberle gustado la idea de cobrar a los turistas. Ingresar 20.000 euros anuales a costa de los turistas es una excusa perfecta.

 

Tal vez, después de una ingeniosa tormenta de ideas con los gurús de la sostenibilidad ciudadana haya llegado a la misma conclusión que los responsables de Ryanair: a pagar. Por hacer un pis o por pasear por las Ramblas. Pero a pagar. Lo malo es que ambas pretensiones, si se miran con la profundidad de miras adecuada y con una mínima perspicacia anuncian en el fondo una revolución sin precedentes en el mundo del turismo y en la manera de viajar. De hecho, Ryanair ya no sólo insiste en la idea de que si llega el apretón en la vejiga y no se puede aguantar haya que rascarse el bolsillo para usar el aseo del avión. Ahora vuelve a la carga con esa revolucionaria idea y con la posibilidad de que se pueda viajar de pie en un asiento vertical por sólo cinco libras.

 

El low cost se encarga de poner al turista en su sitio para que no se pase ni un gramo en el peso del equipaje,  desde que coge el petate, y se largue al destino de sus sueños. No hay duda. Corren tiempos de apreturas para los turistas del low cost. Mientras que desde la Comisión Europea cada vez están más preocupados por mejorar las condiciones del transporte de ganado la sufrida clase turista se apila más y más. 

 

Ahora que cualquier animal que sirva para trocear y servir de alimento humano viaja hasta con GPS y dispone de las mejores condiciones y trato para evitar el sufrimiento psíquico a la clase turista lo que le queda es el barullo y la sobaquera del compañero de viaje. Más barato, más lejos pero más apretado. Así que la próxima vez que coja un avión me pasaré medio vuelo dando la tabarra a la azafata de turno o, si es necesario, al comandante con ese pesada cantinela infantil de: “¿Falta mucho para llegar?”. Al fin y al cabo, ir de turista por la vida se parece cada vez más a un reality show.

8/07/2010 (18:41)

XAVIER COLÁS

 

Un par de veces fui a las fiestas del orgullo gay: la última me encontré con mi vecina de entonces, que estaba bastante jamelga. Los dos sabíamos que ambos somos heteros, así que pusimos cara de modernos al vernos. Si te aburres en esa romería es que eres lo peor. Puedes ser gay o hetero, pero hay que molar. Si no, te pasa como a Álvaro Pombo, que siendo también del club del pepino se encoge de hombros cuando le preguntan por los carromatos multicolores. Con lo bien que escribes y la birria de gaylor que eres, Alvarito, no hacen carrera de ti. 


Cualquier evento que apele al orgullo me empieza a caer antipático: me da igual si ondea la senyera, la rojigualda o la bandera del arcoiris. Orgulloso sólo está el que no conoce bien a su tribu. En algunos lugares se ha celebrado otros años la Straight Pride Parade, la fiesta del orgullo hetero. Somos una tribu a descubrir, hemos abusado de los sacramentos y del código civil igual que los romanos del vino y la comida antes de que el tenderete se viniese abajo: confirmados, casados, de bautizo, divorciados, recasados... Los pobres gays andaban de miranda ante tal festival de firmas por duplicado, pero por fin la burocracia los ha acogido en su seno. Faltaría más.

 


Nos ha costado demasiado tiempo que Fulanito pueda ir de la mano con Zutanito y que Menganita haga lo mismo con la otra. Pero seguimos llamando puta a la que se va con dos gachupinos. Y a quien no se empareja le salen agoreros que hablan sobre el arroz pasado, el socarrat y la madre que parió al que encendió el fuego tan pronto. Si sueltas un piropo, es que se lo dices a todas. Si tu novio es portero de la selección, cuidado no te cargues el mundial por enseñarle el cucu. Si te casas con uno más joven, ve preparando una buena excusa. Y los celos se siguen viendo como la corteza amarga del amor mientras que si te libras de una piedra en el zapato rumiarán que tienes menos suerte en la vida que Pascual Duarte. A parir con dolor y a jincar bajito que no nos oigan los vecinos. No hemos venido a este mundo a ser felices, sino a reproducirnos.

 

7/07/2010 (17:39)

ÓSCAR SÁEZ

 

Yo siempre he sido mucho de Mahou y siempre he recelado de los alemanes. Tipos que se beben la cerveza caliente no son gente de fiar, háganme caso, así que que nadie cante victoria todavía. España está haciendo historia y, tras comprobar que Sara Carbonero además de guapa no es gafe, sino que simplemente está haciendo su trabajo bien, mal o regular, la selección tiene la posibilidad de colarse en la final si ganamos hoy. Tenemos a Casillas, Villa y también a Zapatero; sí, a nuestro presidente del Gobierno. No hace pádel ni tiene los abdominales de Aznar salvo que Sonsoles diga lo contrario, ni tampoco practica ciclismo como dice hacer Rajoy al que sólo me imagino tirado en un sofá, pero desde luego Zapatero es un tipo que sabe. No pasará a la historia como el mejor presidente de la historia, pero sí cómo el mejor ministro de Deportes. Ahí lo lleva y los datos le avalan: Gasol, Rafa Nadal, Fernando Alonso, Jorge Lorenzo, Alberto Contador o la selección de fútbol, todo bajo el paraguas de un Ministerio de Deportes que prometió y que no existe, pero cuyas competencias ZP no ha querido delegar. Tipo listo.


Por eso, Zapatero debe acometer cuanto antes una remodelación de Gobierno, con Del Bosque de presidente del Gobierno. Su templanza nos está llevando a cotas jamás sospechadas, reconoce los problemas, no vende humo, acepta la crítica y está lejos del boom inmobiliario de la venta de camisetas. Casillas servirá para parar las amenazas de los mercados extranjeros; Villa se la colará a Merkel; Nadal dará un revés a la crisis que tanto cariño nos ha cogido; Pau evitará los rebotes de la bolsa; Contador subirá las duras rampas del pesimismo, y Jorge Lorenzo pasará por la izquierda a un Zapatero que no sabe qué mano es la diestra o la siniestra en función de si se suben o se bajan los impuestos. Con este equipo dejamos a Standard & Poor's a cero.


Y ahora el chiste semanal contra la crisis; éste cortesía de Luis:
- Mamá, que papá dice que se va a tirar por el balcón.
- Hijo, dile a tu padre que lo que le he puesto son cuernos no alas.

6/07/2010 (18:41)

PEDRO P. HINOJOS

 

Joaquín Sabina es uno de los grandes escritores de canciones que tiene nuestro país y un intérprete ingenioso y cazallero. Incluso, según los entendidos en la materia, posee una apreciable altura como poeta. Fuera de ahí, como es lo natural, su carácter, sus opiniones y sus andanzas no merecen juicios tan absolutos. Aunque sí para el cantante y sus secuaces, convencidos de hacer arte e intelectualidad desde la noche a la mañana, como reyes soles de la cultura patria.

 

Un crítico musical de un diario capitalino se atrevió a poner a escurrir al autor de 19 días y 500 noches por su último concierto en plaza de las Ventas. Y antes de ponderar su falta de energía, su autoparodia y su interés menguante, el crítico se curó en salud apuntando que “nuestro amigo jienense piensa que si alguien no se deshace en elogios sobre su magna obra es porque la desafección le entra en el sueldo".

 

Debía saber la que le iba a caer encima porque, como la punta del iceberg de una ofensiva de aúpa oculta para el gran público lector, la escritora Almudena Grandes, pretoriana de Sabina, le dedicó pocos días después nada menos que su columna de la contraportada del mismo periódico capitalino para atacar al crítico atacante. Faltaría menos. La cosa podría resultar saludable, por aquello del sano intercambio de pareceres; o ridícula, por darse un atracón de ajos de pura picazón. Pero no es la primera vez que sucede algo similar en ese ambiente demasiado cargado con los humos de la vanidad y el sectarismo.

 

Sabina forma parte de un paquete en el que se apretujan la Memoria Histórica, José Tomás, el Atleti, la Segunda o la Cuarta República, Ángel González o las playas de Zahara de los Atunes donde no cabe posibilidad de discusión. Y si la hay, sólo puede venir de un listo, como el crítico capitalino, o de un antidemócrata de peligrosa desviación fascistoide, como también podría llegar a ser el crítico. Dicho lo cual, Sabina es el mejor, claro.

5/07/2010 (19:32)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ


El otro día estuve a punto de comprarme una de esas pulseras maravillosas que anuncian por la radio. Dicen que son capaces de proporcionar armonía y energía. Y si no es así, da igual. Este verano es lo que está más in. Si la llevas eres alguien, vas a la moda. Incluso a quien le vaya el rollo espiritual es posible que consiga el mejor de los efectos placebo.

 

La hay ya de todo tipo y diseños. Unas son oficiales, aunque en los chinos se venden como rosquillas. Si sus efectos fueran ciertos en estos tiempos de dudosa moralidad y bajas por depresión vendrían bien. De hecho, la cálida voz del locutor radiofónico de turno estuvo a punto de convencerme cuando dijo que más de cuarenta millones de unidades se han vendido en Estados Unidos. Toma ya.

 

Si no fuera porque estaba en un interminable atasco de entrada a Madrid y que mi estabilidad emocional la sustento como puedo, casi hasta habría picado. Con el móvil a mano, el mercurio a más de 30 grados centígrados y al borde del ataque de nervios, casi encargo la pulsera. En el fondo, si este inocente abalorio, anunciado por los propagandistas como “genuino y verdadero, rechace imitaciones”,  es capaz de sustituir cualquier terapia emocional, los antidepresivos tendrían las horas contadas. Pero aquí lo que se lleva es automedicarse. Cuántas más pastillas, tranquilizantes y todo eso, mejor.

 

En esto que llamamos la sociedad civilizada, tiramos de pulsera o pastilla milagrosa a la mínima. Este es el paraíso de la automedicación. Ni siquiera somos capaces de aguantar un par de noches en vela porque la titi con la que creíamos que íbamos a estar el resto de nuestra vida nos ha plantado. Lexatin a la boca, y que la química acabe con el sufrimiento. Es curioso que la venta de antidepresivos en España se haya disparado de 30,8 millones de unidades en  2007 a cerca de 33,6 millones en febrero. Igual que proliferan los libros de autoyuda y los gurús trascendentales, la crisis aprieta y los psicofármacos siempre están a mano. Pero esto es como la dualidad universal del ying y el yang. Los ricos del norte y los pobres del sur. Lo malo es que hay muchos seres humanos que ni tienen tiempo para ellos mismos.

 

Bastante hacen con sobrevivir con dignidad. Un ejemplo. El  99% de las personas que viven en la extrema pobreza es capaz de devolver los microcréditos fundados por el banquero de los pobres y  Premio Nobel de la Paz,  Mohamed Yunus. Y aquí, la peña se hipoteca por comprar un elixir de la juventud eterna, hacerse una liposucción o, como mínimo, se deja unas decenas de euros en una pulsera mágica porque la luce el vecino o el famoso de turno.

5/07/2010 (09:33)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Aunque sea temporalmente y en medio del patriotismo que nos invade con la roja en el corazón, en un pueblo de aquí al lado, Villalbilla se llama, en esta semana hay una herramienta que puede sobre todas las demás, la vuvuzela incluida. El teléfono. Más concretamente, el teléfono que empieza por 648, etc., etc, que por fin ha dado a conocer el propio Ayuntamiento.

 

Recuérdese que este Ayuntamiento fue decretado apestado por las fiebres del transfuguismo y pende sobre el mismo una denuncia ante Fiscalía sobre presunto trato de favor y otros delitos. Pues bien, al margen de Villa y otras maravillas, el Ayuntamiento éste apestado ha reconocido en un díptico de producción pagada con cargo al erario público, el año de la crisis, un teléfono móvil con número 648XXXXX, contratado en 2006, del que es titular el Ayuntamiento de la peste política, ha generado una factura, ya pagada, de 6.000 euros, al parecer correspondiente a consumos de dos meses. Ésa es la más desnuda realidad.

 

Naturalmente, este despropósito ha intentado ser vestido por los habituales de este gobierno de traidores a su electorado, tanto el PP como los expulsados del socialismo local, con distintas tramoyas, incluida la declaración de una presentación de denuncia ante no sabe quién para que ayude a este pobre ayuntamiento a identificar al autor de los consumos telefónicos. Villalbilla tiene un teléfono, Villlalbilla tiene un problema.

 

El teléfono y el problema sólo pueden ser aclarados por el titular de los designios políticos y los designios telefónicos, es decir, el gobierno municipal que intenta sin éxito alguno esconder la verdad desnuda: un teléfono del que es titular el Ayuntamiento representado por un gobierno ha consumido mucho y mal; ese gobierno no sabe/no quiere/no puede identificar al usuario de esa línea y echa la carga de pus sobre el cirujano.

 

El cirujano no es otro que la ciudadanía de Villalbilla, que en tiempos de cinturón y de crisis, tiene que soportar una maldad política y de control de gasto: que haya permitido que alguien con autorización del gobierno haya gastado un millón de pesetas, equivalente a seis mil euros, en dos meses de consumo telefónico. El alcalde, el concejal responsable de la estructura telefónica del ayuntamiento, intervención, alguien tendrá que decir algo sobre este escandalazo.

2/07/2010 (18:52)

ALONSO GUERRERO

 

Una huelga con servicios mínimos, como el lirismo de calceta, es impresentable. Sólo cuando una huelga se vuelve ‘salvaje’ se convierte en algo más expresivo que los discursos de Zapatero. Las huelgas, antes, eran contra la patronal. Ahora son contra el público, como la del metro de Madrid. Jack London hizo la mejor crónica que existe sobre una huelga salvaje, la promovida por el sindicalista Debs en los EE.UU. en 1909, en la que también los trabajadores del metro y del transporte ferroviario se comían los caballos para no morirse de hambre, antes de dar marcha atrás. No reivindicaban nada, sólo joder a quien les quitaba todo, al rico. “La mente humana debiera ser capaz de organizar la industria de una manera más racional”, dijo London sobre aquella huelga.


Me gustaría ser contrario a la huelga del metro de Madrid, comprender a las víctimas, en un país en que son las que menos cuentan pero, ¿existe algún tipo de huelga que no sea salvaje? Si sacas el cuchillo, decía Don Segundo Sombra, que sea para matar, si no no lo saques. ¿Y quién es ese adversario? Es evidente que, por primera vez,  no los empresarios, sino los políticos. No se trata, como dice la presidenta Aguirre, de una huelga política, sino antipolítica. Esta huelga va contra Zapatero tanto como contra ella. No es una huelga sindical. Ha pasado por encima de los sindicatos. Lo único que han podido hacer los sindicatos es reaccionario: adherirse. 


No, esta es una huelga que nace de la indignación. Quien no lo vea así nunca podrá dirigir una Comunidad Autónoma, una empresa pública, un sindicato o un país. Los políticos no pueden derrochar como lo han hecho, y luego decretar que paguen los funcionarios y los trabajadores de las empresas públicas tenidas por más conformistas. No Renfe, no Aena, sino el metro, la justicia, la enseñanza... En época de vacas gordas no se les dio nada, ahora tienen que pagarlo todo. Señores dirigentes, ahí tienen la respuesta. ¿Reventar Madrid? Seamos solidarios, y reventemos Madrid y el País Vasco. Ya era hora de que hubiera una respuesta.

1/07/2010 (19:26)

XAVIER COLÁS

 

La máquina de expedir carnets de proletario se ha vuelto loca. Andan algunos repletos de moscosos, con subidas de sueldo programadas y curros de por vida y con algún seguro privado contratado mientras la momia de Lenin estaba en fase rem y no se enteraba de la cosa. La crisis los ha golpeado y les ha quitado unas perras, el convenio ha quedado en papel mojado y Marx ha dado un par de patadas a la tapa del nicho desde dentro, pero sin ir más allá. Tal vez porque sabe el viejo cadáver barbudo, con esa perspectiva histórica que tienen los muertos, que en estos días hay un río de gentes de todas las partes del mundo que discurre camino del sumidero del puto capitalismo, y perdón por la expresión. Hicieron falta para alicatar el horizonte o para vender el socarrat de nuestros sueños consumistas, o para fregar los platos sin que se note demasiado en los precios del menú. Pero todo eso ya se ha terminado y marchan camino del desguace. Muchos no han necesitado ni carta de despido porque desde hace tiempo sus vidas se compraban al peso en tramos de varios meses. ¿Quién necesita saber si tendrá curro en noviembre si todavía estamos a febrero? ¿Usted?


Son una marea humana que no sabe muy bien qué hará más adelante pero tiene claro que hoy no puede dejar de hacer cosas aunque sea en el mercado negro. Una molestia para el sistema, eso son los parados, una espada de Damocles para el presupuesto y un dolor de cabeza para los políticos. Pero mientras los galenos se pelean entre ellos los capitanes de cada calle se lanzan a las cruzadas con banderita sindical diciendo que “al César lo que es del César”.  


Bien. Pero es que a César no llega mucha gente ahora. Ni a centurión tampoco. No hay sitio para chupar de la teta de la loba que crió a los fundadores de Roma. Hay un optimismo clandestino y un pesimismo de telediario, gente que se moja cuando llueve y que estos días es escupida por el Metro a la puñetera calle. Allí dentro andan las centurias revueltas, peleando por sus monedas de oro. Y afuera, con las manos en los bolsillos, está la multitud esperando que el león se coma al de al lado. Están locos estos romanos.

30/06/2010 (18:13)

ÓSCAR SÁEZ

 

Los sindicatos se quejan de que si no hicieran una huelga salvaje no se hablaría de ellos y nadie tomaría conciencia de su problema; una ‘justa’ reclamación que sin putear al personal pasaría de largo, como un breve en los periódicos, como los que ni siquiera salen por los millones de niños que mueren de hambre, el aumento de la cola del paro o la falta de créditos para lograr una hipoteca esclava. Por eso, porque quieren hacer ruido, yo les propongo, para no joder a los demás que están como ellos, acuciados para mantener un puesto de trabajo, ideacas originales para que la próxima vez no apetezca cagarse en sus santas y respetadas madres. ¿Quieren que se hable de ellos?, ¿que vaya la prensa? Tomen nota y quizás hasta los que no tienen trabajo sean comprensivos.


- Anuncien en cada parada la próxima persona (político) que les gustaría que estuviera desempleada: próxima parada… Esperanza Aguirre. Próxima (persona) parada… Zapatero, por ejemplo.


- Pongan la voz de Belén Esteban en lugar de la voz informatizada para anunciar la próxima parada. ‘Próxima parada Campanario... digo Campamento’. Al menos, tendría en sus puertas a la prensa del corazón. Si no les gusta la de la Esteban, Telecinco quiere resucitar hasta los famosos fallecidos. Tendrán voces dónde elegir.


- Aunque tendría que salir de ellos en días de huelga, deberían obligar a los políticos a ir en metro. Así, al menos, también sufrirían en sus maquilladas carnes la huelga y no llegarían a poner la primera y a veces última piedra de la penúltima promesa.


- Pinten los vagones para convertirlos en los ‘cagones' del metro, para que se pueda cagar uno como dios manda en los políticos que les quieren bajar el sueldo.


- Pongan a conducir los vagones del Metro a Zapatero o a Rajoy. Si conducen tan bien como conducen el país, el caos está garantizado y no hace falta quedar como los malos. Como dijo Al Capone, que parezca un accidente. Y si no a Sara Carbonero y se aseguran su huequito en portada en The Times.


Y hoy no habrá chiste para cerrar esta columna. No es porque quiera reducir un 5% el número de palabras, sino porque mis chistes suelen ser muy malos y la huelga ya tiene la suficiente poca gracia.

29/06/2010 (18:58)

PEDRO P. HINOJOS

 

Una mañana del verano del Mundial 82 llegó al pueblo, como todos los veranos, Juan el de Alemania junto a un rubicundo acompañante con bigote de herradura en un enorme Volkswagen. Desde hacía muchos años, más de los que podíamos recordar los chavales de la calle, Juan trabajaba en una fábrica cerca de Francfort.

 

Y cada vez que estallaba el calor aparecía con camisas, bermudas y chanclas extrañas repartiendo felicidad con chucherías a los críos y rondas de vino a los mayores en las tascas. Aquel verano, sin embargo, fue diferente.

 

Traía mala cara, un brazo en cabestrillo y se encerró en casa nada más cumplir con el saludo a todo el vecindario. Y también estaba el alemán. Juan lo presentó como un compañero de trabajo al que había invitado a pasar las vacaciones en el pueblo. Se llamaba Dieter pero en el pueblo se le conoció de inmediato como El Dite. Hablaba bien nuestro idioma y se alojó en una pensión. Sus vacaciones parecían de lo más aburridas. La mayor parte del tiempo estaba en casa de Juan. Comía en los bares y daba vueltas sin parar por las calles. Una tarde, mientras echábamos una pachanga en la cancha del colegio, se acercó y se puso a jugar con nosotros. A pesar de su corpachón, tenía cuidado de no lastimarnos ni de pegar pelotazos.

 

Pasamos un buen rato y el resto de las tardes iba la cancha y jugábamos un rato o charlábamos sobre fútbol, enardecidos como estábamos con aquel Mundial desastroso para España. El Dite nos hablaba de los equipos alemanes y de su selección. Tal era su entusiasmo germánico, que todos nos pusimos del lado de Alemania en la final ante Italia. Perdimos 3-1. Al día siguiente, en la cancha, El Dite nos dijo que los alemanes estaban acostumbrados a perder y que peor fue lo que ocurrió en el Mundial celebrado en Inglaterra donde su selección perdió por culpa de un gol fantasma. Como no sabíamos qué era eso, pasó el resto de la tarde chutando con furia al larguero para demostrar cómo el balón votó fuera y no dentro.

 

A los pocos días, El Dite dejó de pasar por la cancha. Tampoco se le vio por casa de Juan o por las calles. Se había esfumado con el Volkswagen. Sabe Dios dónde estará ahora. Pero seguro que el domingo se alegró al ver cómo Alemania le devolvía el gol fantasma a Inglaterra. En cuanto a Juan, murió a las pocas semanas de llegar de Alemania. Se supo entonces que sufría una enfermedad de corazón que se le detectó cuando se desvaneció en el trabajo. Por eso se rompió el brazo. Y se supo también que El Dite era un sanitario mandado por la fábrica para cumplir la última voluntad de Juan: morir en su pueblo.

28/06/2010 (19:38)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Un niño llegó el otro día al Palacio de la Zarzuela con un peculiar cabezón bajo el brazo. El cabezón en cuestión parecía un personaje de Los Simpson, con sus peculiares ojos saltones y la estética de los corrosivos personajes de Matt Groening , pero bien coronado y con cierto parecido al monarca.

 

Era una especie de rey de Springfield, el soberano de la ciudad del incorregible Burt  Simpson y su disfuncional familia. En realidad, la visita oficial a la Zarzuela no era tal. Se trataba de un muñeco creado por uno de los niños ganadores de Qué es un Rey para ti, concurso que sirve para acercar la figura del monarca a los escolares. La inocencia y espontaneidad de los niños en la recepción fue tan real, como la corona del Rey. Ni el monarca ni los niños que le convierten con su ingenio en maquinista del tren de la democracia o en capitán de La Roja que vence a la Adversidad FC fingen esa química que tanto se echa en falta en nuestro país. Son así. No les hace falta adoptar posturas demagógicas y negacionistas.

 

Expresar lo que piensan es el mejor síntoma de buena salud. Ese niño de 8 años que se presenta en palacio, es capaz de decir ante los atónitos cortesanos, siempre dispuestos a la genuflexión, las verdades al rey. “Le veo como alguien simpático, alegre, divertido y un poco trasto, igual que Bart Simpson”, afirma el chaval. Así, tan directo, tan campante y tan sincero.  Y cómo él todos los que charlaron con Don Juan Carlos. Seguro que el monarca, en el reino de los niños, se encontró más feliz que en otros más terrenales. En un país que se declara más juancarlista que monárquico no es fácil. Igual después de la refundación de Izquierda Unida está más cerca el día en que ya no haya que convocar un Qué es un Rey para ti.

 

Sinceramente, espero que no sea así y que haya rey para rato. Entre otras cosas porque no quedaría otro remedio que sacarse de la manga un concurso parecido. ¿Se imaginan si llevara otro título? Digamos... ¿Qué es un político para ti? Ahí si que habría abundancia de excusas bartianas del tipo  “yo no sé nada, no es culpa mía, es la primera vez que vengo”. Una manera de decir que la imagen de los políticos de este país quedaría muy mal parada. Simplemente no están acostumbrados a escuchar la verdad, a que les digan que son los responsables del derroche sin límites, de las veleidades sin control y de camuflar la vocación de servicio público en la ambición desmedida por tener coche oficial. Dejémonos de monsergas, la crisis tiene su origen en la avaricia. Y en la política, lo que sobra es codicia.

28/06/2010 (13:02)

ANTONIO CAMPUZANO


*Clasificados*. Los balcones miran a la calle con cromatismo nacional. Bares y cafeterías ofrecen murmullos de alegría. La noche es interminablemente cálida. En las miradas residen la euforia y el deseo. El cláxon no molesta. En España no se oye hablar de crisis de gobierno, porque todo es producto de una exageración. En España sí que hay trabajo, se empiezan a notar los verdaderos brotes verdes. Obama y Zapatero inauguran una nueva y fructífera relación. Las pensiones están de nuevo garantizadas. Sara Carbonero encarna el nuevo rostro, joven, amable, sagaz, preparado, de nuestro país. Manolo el del Bombo es un tótem patrio de la mejor especie que hace un mestizaje perfecto que respeta la tradición y el desarrollo. Viva Educación para la Ciudadanía. Vicente del Bosque, un desgraciado. Qué poca vergüenza la ‘alyazira’ ésa con el resentido de Luis Aragonés.


*Desclasificados*. Lo balcones exhiben tímidos geranios. Bares y cafeterías en silencio, con tintineo de vajilla apenas perceptible. La noche enmudece. Desasosiego y tristeza en la pupila. El cláxon apenas se oye, el tráfico discurre con normalidad, según los partes de la Dirección General de Tráfico, no hay retenciones. Se hace inminente una remodelación ministerial que acabe de una vez por todas con este gobierno nefasto que amenaza la estabilidad y el buen nombre de España. España encabeza merecidamente el escalafón de desempleo a consecuencia de la política errática de empleo. El fútbol simboliza el verdadero papel internacional de nuestro país. Sara Carbonero, al igual que su compañero Iker Casillas, muestran la cara de la peor España, la de la soberbia y encanallada por el dinero y su contaminación, incompatible con el trabajo y el éxito. Manolo el del Bombo ha vendido los valores patrios a una multinacional como Burger King. Viva Menénez Pelayo. Es necesaria la resurrección deportiva de Paco Gento y Carlos Santillana. Es inminente retomar negociaciones con Luis Aragonés.

25/06/2010 (18:24)

ALONSO GUERRERO

 

Entre las muertes del payaso de la alegría, Fofó, y el de la tristeza, Charlie Rivel, entre 1976 y 1983 se dieron en España los pasos más importantes hacia la democracia de posguerra que padecemos. De hecho, las estatuas de cada uno, en el Parque de Atracciones de Madrid y en Montjuic, en Barcelona, no dejan de recordarnos que seguimos en la misma España, un circo con tantas pistas como uno pague por ver. Ninguno de nuestros políticos es tan inimitable como Fofó, o como Rivel, pero en las campañas, como pregunta retórica, todos repiten: ¿Cómo están ustedes?


La respuesta de los ciudadanos es lo que menos importa. Bien o mal, ninguno de los poderes, incluida la oposición,  puede evitar que el mayor espectáculo del mundo siga dando sus funciones en el Congreso, donde la abstención, una vez más, es la que representa al pueblo. O en el Senado, donde nadie habla la misma lengua. O en el Tribunal Constitucional, donde nadie sabe qué es, ni dónde está, la Constitución. O en un Gobierno que obliga a los funcionarios a invertir en los bancos sin recibir acciones a cambio. O en las Comunidades Autónomas, donde hace tiempo que se niegan unas a otras hasta el agua, continuando una especie de carrera de camellos muy parecida a las de las casetas de feria.


Las pistas de este circo son múltiples, y cada una tiene su público. Sólo tienen en común que todas llevan sus payasos a comprar los floripondios a la Moncloa, pues se trata de payasos que dicen una cosa y votan otra, o pactan con un grupo para no apoyar a otro. Hasta Gibraltar se ha convertido en una pista que gana adeptos, en pugna con la de la crisis, la burocracia, el “Estatut", las Cajas de Ahorro o la justicia. Los casi cinco millones de parados, o los cincuenta mil liberados sindicales, garantizan esa mezcla de penas y risas que tanto admirábamos en Charlie Rivel. Caricatos, animales, trapecistas, funambulistas, equilibristas, contorsionistas... Pueden ustedes elegir el espectáculo que más le guste, porque de todas formas tendrán que pagarlo.

24/06/2010 (17:01)

XAVIER COLÁS

 

Si eres un buen musulmán, al menos has de cumplir las cinco prácticas esenciales. Declara tu fe en la unicidad de Dios y el profeta Mahoma. Da la limosna, el al-zakat, para que no haya tanta diferencia entre ricos y pobres. Cumple el ayuno, el sawm, del ramadán en el noveno mes del calendario musulmán en recuerdo de las privaciones sufridas por los pobres. Y prepara el hayy: peregrina, si puedes, a La Meca. 


Los opositores arrancan estos días con su yihad particular. Yihad significa esfuerzo. En el cielo el paraíso es muy ancho pero en la tierra es un poco más pequeño, así que hemos inventado las oposiciones. Memoriza los tomos, repite como un papagallo, repasa lo que ya sabes, estudia más lo que cayó en el último examen, haz buena letra, no te metas en cuestiones políticas, no le prestes un boli al de al lado.


Pobres, menos pobres, artefactos, bestias, hombres y mujeres quieren trabajar para el Estado. Estos días, los jefes de la cosa nos cuentan que la granja ya no es lo que era. Las gallinas ahorrarán en cáscara de huevo, pero parece que seguirán haciendo falta las mismas ponedoras al otro lado de la ventanilla: ahorraremos en la clara y les arrancaremos cinco plumas cada año. Que sufran un poco, pero que nos falte ninguna,  hacen falta para que el caos produzca a buen ritmo. En Escandinavia nos ganan en peso proporcional de la función pública, pero es que en España llamas al Ayuntamiento y no te cogen el teléfono. El que gobierna arrea con lo que le dejan y los gobernados quieren meter la cabeza en esos pasillos sin luz llenos de carteles sindicales. A fin de año fiscal la multa sale cara, pero nadie quiere ser ladrón y muchos aspiran a ser policía.  Los créditos son para el hormigón, que es el material del que están hechos los sueños del españolito. Las empresas las crea el tío Sam y nosotros adoramos la marca, que es el profeta. Ahorras un poquito y te compras lo que quieras. Estudias un muchito y llevas una vida de ciudadano romano: puedes ver a tus hijos tanto como si fuesen tuyos y no te sierran los cataplines cuando cumples los 50. La vida eterna puede esperar. Y los que no aprueben ya tendrán toda la eternidad para disfrutar.

23/06/2010 (17:59)

OSCAR SAÉZ
Es impresentable que por culpa de Sara Carbonero a España se le haya puesto tan chungo el Mundial. Arpía con bellos ojos de serpiente, ese mal fario para Casillas, que se afeita la barba para quitarse el maleficio de la periodista, culpable de la crisis económica, de las listas de espera en los hospitales y hasta de los retrasos de las obras de la Fiat.

Es el demonio personificado que se va transformando mundial tras mundial. Fue en 2006 la magia de Zidane; en 2002 fue el árbitro Al Ghandour; en 1998, las manos morcillonas de Zubizarreta; en 1994 el codazo de Tassotti; una falta bien tirada en Yugoslavia en Italia 90, y un topo en el césped del estadio Cuauhtémoc cuando Eloy falló el penalti.

La pérfida Carbonero llamada excusa barata, llamado destino, llamada una mala conjunción de los astros de este país llamado España en el mes de junio, que le impide triunfar en los Mundiales. Pero es sobre todo esa España, que no nos quiere abandonar, que nos ha acogido cariño, el país de las excusas, del vuelva usted mañana, del tonto el último, es la España rancia que aún no acepta el triunfo de la mujer, pero también de la España feminista más radical que convierte a las mujeres en simples objetos cuando obligan a las mismas a estar en política o en los órganos de dirección no por sus méritos sino por cuotas.

A Sara Carbonero no hay que juzgarla por con quién se acuesta, ni por si es guapa o es fea, pero simpática. A la periodista hay que medirla por su talento y hacerlo además con la misma justicia con la que se hace a los demás colegas machos y machitos de la profesión. Pero la envidia es muy mala, señores. Qué lejos estamos de esa España en la que no se miren las tetas para medir los méritos, ni la envidia –una declaración de inferioridad, según Napoleón I–, deje de ser el deporte nacional en el que España desgraciadamente no suele caer en cuartos de final ni hay Sara Carbonero que lo gafe.

Y ahora el chiste semanal para olvidar la crisis económica.
Un hombre llega a su casa y ve a su mujer poniéndole los cuernos con su amigo. Saca la escopeta y le mata. Ante esta situación su mujer le grita:
–Como sigas así te vas a quedar sin amigos.

22/06/2010 (17:38)

PEDRO P. HINOJOS

 

La muerte de José Saramago se ha sentido en España como algo propio. De pronto hemos echado cuentas de que aquí teníamos un portugués universal mucho antes de que desembarcara Cristiano Ronaldo.

 

Y que podría ser tan protagonista como el que más del Día del Español que celebró el Instituto Cervantes con palabras y papelitos de colores, olvidándose de Alcalá, que a su vez se olvidó de que es la elegida por el destino para ser la ciudad de la lengua, o al menos así se dice y redice en los discursos, en los folletos y en las notas de prensa municipales. Saramago ha multiplicado de un día para otro su dimensión planetaria.

 

Sus historias sencillas y tremendas y su lenguaje claro y directo, en la mejor tradición del divino Kafka, conquistaron a miles de lectores, que creyeron a pies juntillas en el evangelio de Jesucristo, en una península navegando a la deriva, en una epidemia de ceguera, en un centro comercial que devora cuerpos y mentes o en dos hombres condenados a ser exactamente iguales. Saramago encontró un modo nuevo de escribir sobre lo humano y la humanidad y por eso tuvo tantos lectores y tanto respeto por todo el mundo. Mal que le pese a algunos, y no sólo al Vaticano o a aquellas secretarias automáticas que bloqueaban cuestionarios y consultas que periódicos como éste le hacían llegar.

 

La corte intelectual de editores chillones y plúmbeos, novelistas de manifiesto y taconazo y poetas de verdad única y gin tonic han hecho un intento de apropiarse de la pitanza del preclaro y enjuto hijo de Azinhaga, agarrándose a sus ideales políticos, a su compromiso y a sus contradicciones. Pero igual que con otros huesos y cenizas han tenido suerte, la camarilla plañidera está condenada al fracaso con Saramago. Por mucho que le lloren les viene demasiado grande. Además, hace mucho que dejó ser de alguien porque es de todo el que lo desee. Con un inmortal no hace falta ni media lágrima. Ninguna si encima lo pide su viuda.

21/06/2010 (18:04)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

La celebración del solsticio de verano es tan antiguo como la manía de la humanidad de tratar de convertir los deseos en realidad. Pero el solsticio tiene razón de ser, se puede demostrar científicamente, mientras que la multiplicación de los panes y los peces es un milagro. Una vez más, fe y razón frente a frente. Pero no se asusten, no voy a suscitar debates teológicos profundos, simplemente me llama la atención la facilidad con la que todo quisqui es capaz de decir “vamos a ganar”.

 

Algo así sucede con el Mundial de fútbol de Sudáfrica donde cualquiera es capaz de hacer un pronóstico con la misma efectividad que un charlatán vende el bálsamo de Fierabrás que todo lo cura a cualquier incauto despistado y dejarse unos eurillos en una apuesta. La cosa es que estos días, a cuenta de los partidos de ese invento progresista llamado La Roja, aquí hasta el apuntador es capaz de hacer un pronóstico, con goleadores y todo, y apostar. Este festín futbolero de Sudáfrica es un Todo a Cien para los ludópatas de las ilusiones, un banquete para los videntes aficionados.

 

Aquí, la euforia se desata sin razón alguna porque sacamos el budista que llevamos dentro, con esa soflama espiritual que proclama que si hacemos buenas cosas, recibiremos cosas buenas. Todo paz, amor y buen rollito hasta que llega el frenesí de la primera en la frente y nos quejamos  del dichoso estruendo de la vuvuleza y el caprichoso bote del balón Jabulani, lo que nos lleva al paisaje común de los españoles: la envidia.

 

Al menos, estas dos palabras junto al innombrable volcán islandés (Eyjafjallajökull) forman parte ya de nuestro vocabulario sin necesidad de ir a clase. Con el volcán y el balón poco puedo hacer, pero para aguantar el dichoso ruido de ese instrumento el mejor remedio es ponerme un tapón en los oídos o bajar el volumen de la televisión. Los tapones son ese bálsamo de Fierabrás, con el que alguno seguro que está haciendo su agosto en Sudáfrica, de la misma manera que las casas de apuestas están haciendo el suyo a costa de un negocio que campa a sus anchas en este país. Como casi todo.

20/06/2010 (22:49)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Mete uno la segunda y avanza lentamente por las torres esas nutrientes de un desarrollo insostenible de la Nueva Alcalá, aquel invento de los setenta que quería acercar el río a la ciudad y que la ciudadanía ha asumido como un estigma para toda la vida. Avanza uno mientras tres mil hitos rojigualdos se asoman por tres mil ventanales y balcones para atronar al mundo complutense y al que se lo permita como si tres mil vuvuzelas silenciosas se configurasen. Parecía que España hubiese ganado una guerra o quizá un batalla.

 

Las vuvuzelas, con su porrón de decibelios, sólo entusiasman a sus portadores, estos negros rientes con unas dentaduras encomiásticas que imploran por el desarrollo sostenible, ése sí, del mismísimo Mandela. Pero aquí lo de las banderas va a más. Ni siquiera el gol de Zarra, contado suavecito por Matías Prats desde Río de Janeiro, o el de Marcelino, suscitaron tantas emociones juntas.

 

Las mismas irradiaciones identitarias que son recogidas con incontable alegría mercantil por los más variados habitantes del planeta Tierra. He ahí la escena de la plaza de Barceló de Madrid, cuando un magrebí de incontestable conformación atendió un grito proveniente del más allá: “Eh, España". Así le llamó un alguien que quería comprar una enseña nacional que iba al hombro del vendedor. Es la última, que me voy al “bernabíu", acertó a decir el convocado a la ceremonia patriótica en calidad de agente comercial. Otra cosa, el mundo del color.

 

Las diferencias de gradación del rojo y el amarillo entre las banderas de “toda la vida", como dicen los requetés y gentes de aquel glorioso entonces, y las pasadas por el túrmix de  las cadenas de estampación de Bangladesh o Taiwan, tienen las mismas similitudes que el ejemplo de todas las cartillas de la comparación, el del huevo y la castaña. Algo se gana, por tanto, en esta estrambótica carrera por el patriotismo deportivo más chusco, la pérdida de la guerra del color. A este paso, el rojo pasión de España de toda la vida se convertirá en el fucsia de los capotes del gran Morante de la Puebla, para inconmensurable alegría de la comunidad gay. Y el amarillo fuerte de siempre, siempre, siempre, se irá desplazando al tulipán de la reina Beatriz de Holanda. Todo por la sinarazón patriótico-verbenera, la invasión comercial indostánica y los fallos en el área de David Villa.

18/06/2010 (20:11)

ALONSO GUERRERO

 

El gran espejismo del siglo pasado fue, sin duda, el socialismo. El socialismo puso en pie la idea quimérica de que se puede aspirar no ya a una mínima justicia, sino a un principio de equidad en el reparto de la riqueza. Fue un movimiento reaccionario contra la condición humana, y ahora sabemos que también forma parte del mercado. El socialismo es la zanahoria que el mercado puso delante del trabajador para que pensara que es dueño de su destino, en lugar de 20 días por año trabajado. Ni siquiera la llamada socialdemocracia ha sido capaz de preservar un poco de dinero del mercado, de los impuestos, de esa conquista sin campos de batalla que es la globalización, para que la gente que no tiene trabajo, o ilusiones, pueda percibir un subsidio sin convertirse en un pícaro.


Es verdad, como decía Shakespeare, que estamos hechos de la materia de los sueños. Cristo echó a los mercaderes del templo, pero su ejemplo, ni nada de lo que dijo, no ha cundido. Los mercaderes han comprado el templo y lo han convertido en una agencia de inversión. Las piezas empiezan a encajar: la reforma educativa, Bolonia, las puertas abiertas a las oleadas migratorias que después han resultado ser un caballo de Troya, sólo han servido al capitalismo. La gran orgía inmobiliaria no fue más que una sífilis que nos ha puesto en cola frente a las farmacias de los bancos. Las eléctricas y su sobrecoste, las empresas y sus ERES, la dama de Moncloa y sus camelias. Todas verdades inverosímiles.
Hacia eso evoluciona nuestra democracia, hacia la cadena de montaje. Siempre el capitalismo. Entontecer al personal, a través de una enseñanza que cada vez se parece más al muro de los Pink Floyd, o amedrentarlo para que compre, se evada, vote y piense, igual que los garcilasistas, que el mundo está bien hecho. Todo eso son el verdadero socialismo y el sindicalismo, un Rock in Rio donde se cantan canciones protesta y se paga el doble en las barras. Europa nunca ha hecho revoluciones, sólo se ha librado de sus excedentes de población.

17/06/2010 (17:57)

XAVIER COLÁS

 

Algunas veces la vida nos pone a prueba. El reparto de canales digitales en Madrid te deja moverte liberalmente por un espectro ideológico que pasa del azul al ultravioleta. Soy el menos indicado para criticar estos espacios, pues soy un consumidor compulsivo de los mismos –siempre y cuando tenga cerca algún palo para morder– y los considero mucho menos reaccionarios que ver a famosos en tetas o tirándose de los pelos por cuatro billetes de 500.  Prefiero que me traten como a un requeté a que me consideren un animal de bellota. A mi edad ya me he dado cuenta de que por el precio que tienen los contenidos de la tele no se puede aspirar a mucho más.

 

 

Dicho lo cual –y mientras esperamos que resucite Gutiérrez Mellado para ponerse en jarras ante este badulaque de antiabortistas intermitentes, súbitos temerosos de Afganistán y defensores por fin de los trabajadores– tengo que mostrar mi admiración por ese estajanovismo extremo que practica tanto tertuliano liberal. No hay medio conservador, sea periódico, radio o gorrilla, que no tenga tele digital ya. Y ahí lanzan a sus huestes, que antes escribían para unos y charlaban para otros y ahora se ven forzados a disertar para ambos ante una cámara fija sin dejar su anterior trabajo. Llegan a casa los pobres sin espumarajos que soltar porque el cafre del presidente que tenemos los agota hasta en sueños. La audiencia anda fragmentada y veo a periodistas saltar de pachanga televisiva a un programa de radio emitido por el canal vecino sudando los camachos sin cambiarse de camisa, pero entre tantos sapos y culebras reina una hermandad que les hace olvidar que son competencia. Rajoy dijo que se había roto la familia, pero ahora me doy cuenta que se está formando una comuna interesante que puede acabar en cama redonda davidiana: dame lo tuyo, toma lo mío.   


En los medios de la izquierda no sabe divertirse y todavía les dura el ataque de cuernos. Pero en ese Woodstok pepero que se han montado pillaría cacho hasta el general Mola. ¡Mazo!

16/06/2010 (19:22)

ÓSCAR SÁEZ

 

El mundo es tan absurdo que hasta Rajoy puede gobernar España, tan absurdas como algunas preguntas que planteo a vuela pluma ante tanta palabrería barata pero que, sin embargo, tan cara nos está saliendo. Le invito a que añada las que desee.


–¿Convocarán los trabajadores una huelga general contra los sindicatos ante la huelga general que han convocado los sindicatos contra el Gobierno?


–¿Pensará Sarkozy que ponerse alzas y llevar guardaespaldas bajitos para disimular su estatura es ser un político con altura de miras?


–¿Habrá llamado ya Rajoy a Obama para tranquilizarle por el escape de combustible en el Golfo de México?, ¿le habrá dicho ya que son unos hilillos? 


–¿Qué pasará cuando el fondo de reserva se quede sin reservas?; ¿quién rescata a los países que rescatan a los bancos que rescatan a otros países?


–¿Ha dejado la selección española de sufrir eyaculación precoz en las grandes citas tras ganar la pasada Eurocopa o nos ‘iremos’ pronto de Sudáfrica?


–¿Por qué si a la gente le preocupa tanto la crisis, la huelga, el plan de rescate y el paro, la noticia más leída de la semana es la expulsión de José Manuel Parada en Supervivientes por parte de Jesús Vázquez?


–¿Por qué el PSOE e IU se enzarzan en Alcalá por ver quién es más de izquierdas?, ¿acaso existe ese término hoy día?, ¿el mejor zurdo no es Maradona?


–¿Alcalá, ciudad del cine?, ¿no nos han contado ya muchas películas donde los proyectos estrellas para Alcalá siempre han acabado estrellados en un tren bala o nos darán por fin el Oscar a la mejor producción de 5.000 empleos?


–¿Se convertirá en rana el príncipe de Omán que está estudiando comprar el Alcalá?


–¿Me podrían decir los nombres de 5 ministros de Zapatero?, ¿de cinco concejales del PP?, ¿de cinco concejales del PSOE?


Y ahora el chiste semanal, tan absurda como esta columna, también con una pregunta:
- Oye, ¿qué es peor: la arrogancia o el desinterés?
- Ni lo sé ni me importa.

16/06/2010 (10:00)

PEDRO P. HINOJOS

 

Cuando la guerra en Afganistán va camino de los diez años, acaba de conocerse una novedad que podría cambiar el rumbo de la contienda, o por lo menos aclararlo. Resulta que se ha descubierto en el montañoso e indómito país asiático uno de los yacimientos minerales más grandes del planeta. Bajo los pies de los temibles talibanes se entreveran capas de hierro, oro, niobio, cobalto y litio, materiales todos, y especialmente el último, de gran importancia estratégica para las nuevas y futuras industrias del automóvil, la telefonía o la informática.

 

Según los primeros cálculos, el valor de este colosal filón se acercaría al trillón de dólares, que al cambio supera los 800.000 millones de euros. Unas cifras tan imposibles de imaginar, como que un tesoro de esta envergadura se quede en las manos pobres y soberanas de los afganos.

 

En primer lugar, porque un país de estructura y mentalidad medievales no sería capaz de gestionar tamaña riqueza natural. En segundo lugar, porque tampoco se les dejaría, teniendo en cuenta que el control de este patrimonio fabuloso sería el pasaporte para transformarse en una de las potencias económicas de Asia y del mundo. Y en tercer lugar, aunque también podría estar al principio, porque por algo Estados Unidos y sus aliados invadieron este territorio, además de para llevarle democracia y libertad. Y ese algo, salvo sorpresa, es el litio. O más bien lo era.

 

A estas alturas de la película, ya sabemos que Bush, Cheney y Rumsfeld no daban puntada sin hilo; y se ratifica ahora que no fue casualidad que eligieran un lugar como Afganistán para campo de batalla contra el terrorismo islámico y que empotraran geólogos en las tropas en busca de algo más que nuevas formaciones kársticas para los manuales escolares. Así las cosas, ni el Nobel de la Paz Obama ni el civilizador Zapatero conseguirán con sus caras bonitas adecentar otra de esas cruzadas que dan la razón a Erasmo de Rotterdam: es preferible una paz injusta a la más justa de las guerras; una bandada de sucias palomas a una jauría de sabuesos rabiosos.

15/06/2010 (11:54)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Definitivamente he perdido la confianza en los lunes. Y si amanece nublado, con amenazantes nubes de lluvia en junio, más aún. Ya no es cuestión de que no me gusten los lunes y que en el radiocassete me revienten los tímpanos con ese tema de Bob Geldof y sus The Boomtown Rats como acto de rebeldía juvenil ante la idea de volver a clase tras el fin de semana. Perder la confianza en el primer día de la semana es el primer paso, lo siguiente será la fe. Ya no hay lunes sin sobresalto. Un lunes nos levantamos con la noticia de que soldados de uno de los mejores ejércitos del mundo toman en alta mar, a sangre y fuego, una flotilla de barcos con Gaza como destino.

 

En vez de pegar un zambombazo al timón y dejar al pairo los barcos, estos marines del pueblo elegido optan por el ratatatatatata de las metrallelas y la acción de combate mientras su país se pone al mundo por montera. Otro lunes la europea más poderosa nos advierte que lo de vivir por encima de nuestras posibilidades se ha acabado. Si no fuera porque es Ángela Merkel la que lo dice, y no cualquiera de esos tertulianos que rinden pleitesía a sus intereses editoriales, no me queda más remedio que tomármelo en serio. Y si en Alemania anuncian este recorte… ¡Cómo estaremos aquí! Y lo malo es que acaba de empezar otra semana.

 

Otro lunes y con la misma música, con el único aliciente de una reforma laboral que se aprobará por decretazo, pero de la que se habla más por facilitar el despido que por aumentar la productividad laboral. Otro dichoso lunes al sol sin nada que hacer para muchos. Mientras que para más de cuatro millones de españoles no hay casi esperanza, la orquesta del Titanic sigue tocando, pero ya no lo hace para los viajeros, ni siquiera para adormecer las conciencias. Algunos creían que el barco en el que vivimos no se hundiría nunca. Por eso creo que los músicos de esa orquesta no tienen miedo, sólo tocan para aliviar el dolor. Y ya puestos, si todavía se admiten peticiones del público antes de que el barco se incline más, les pediría el I dont’t like mondays, y con ritmo de habanera si es posible.

14/06/2010 (10:05)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Según algunos indicios, los mismos que crecen cada día, el próximo mes de mayo de 2011, se dará electoralmente una cita histórica por clave, por grande, por colosal: habrá una triple elección. Sí, municipal, autonómica y general. Aquella conjunción intercósmica o similar de la que hablaba Leire Pajín finalmente frustrada porque Obama y Zapatero, presidentes ambos, tenían que hacer cosas en su casas; el contacto del pie ortopédico de Armstrong con el suelo lunar; esos son acontecimientos martini on the rocks al lado de lo que puede pasar en el mes de mayo.

 

Esta fecha aún por elegir, si los presupuestos y Durán Lleida lo permiten, significaría que los españoles tendrán que introducir en la urna cuatro papeletas electorales si por dos cabe contar Congreso y Senado. Tampoco es tan difícil, solo hace falta un poquito más de paciencia que en otras comparecencias. Lo complejo es acertar en la elección, no ya con el candidato que ocupe el sillón más alto de la Moncloa, sino con todas esas comunidades que entrarán en liza, salvo las históricas, que esas tienen otras hojas de ruta.

 

O los ayuntamientos, Alcalá sin ir más lejos, con quien los electores, según conviene, exhiben muy distintas varas de medir los mandatos de la oposición o del gobierno. Si estoy feliz con mi gobierno no importa la eternidad en el mismo. Si no lo estoy, qué madurez política la del sistema americano que impide un tercer mandato.

 

Por si acaso, Tomás Gómez se deja ver frecuentemente por Alcalá, naturalmente no tanto como Esperanza Aguirre cuya segunda residencia en la ciudad nadie le discute. Las púrpuras, hoy en día, las hacen muy livianas, casi sin peso, a juzgar por lo suelto del alcalde Bartolo en sus comparecencias e inauguraciones.

 

En los territorios del gobierno de la nación, el capotazo de Felipe González fijando la crisis en el tercio para el comienzo de la suerte de varas, ha sido memorable.

 

Sí, el mismo Felipe alabado por la izquierda como referente, emblema, heraldo y estandarte. Y quedándose corta comparada con la manifestación de la derecha sobre el mismo personaje sevillano: estadista, portador del designio más rescatable de una opción respetable, moral y española, el verdadero hombre de Estado, nada que ver con el actual presidente, herético, inconoclasta, vengativo, y lo que es peor, nieto de un abuelo. Eso sí que es intolerable.

11/06/2010 (18:46)

ALONSO GUERRERO

 

La noche del 2 de diciembre de 1984 se produjo una fuga de ácido cianhídrico en la fábrica de pesticidas que la compañía estadounidense Union Carbide tenía en Bhopal, India. Los sistemas de seguridad estaban desactivados para ahorrar costes. La compañía nunca colaboró con las autoridades sanitarias: ocultó la composición de los gases, y hasta desconectó la alarma que hubiera permitido, quizá, que muchas de las 8.000 personas que murieron la primera semana, o de las 12.000 que murieron después, se salvaran. El desastre originó, además, 150.000 enfermos crónicos. Aún hoy necesitan continuos cuidados médicos. El entonces director de la compañía, Warren Anderson, es un prófugo de la justicia de la India. Los EE.UU se negaron a extraditarlo para que no compareciera ante ella. 


Un tribunal indio dictó el lunes, por fin, sentencia sobre la masacre de Bhopal. Ocho de los encargados de la planta química, todos indios, los únicos a los que se ha podido sentar en el banquillo, han sido condenados a 2 añitos de cárcel, que no cumplirán. Los 170 testigos de la acusación, frente a los 8 de la defensa, han dado como resultado la mayor vergüenza que esta tiranía llamada globalización recordará en miles de años. Bhopal es ahora un purgatorio de rostros desquiciados. Nadie ha resultado responsable, todo es impunidad. Una internacional de  muertos, otra de tarados y otra de resentidos andan llorando por las mismas esquinas en las que hace 26 años murió, asfixiada, la generación anterior. 


Se globaliza la economía y se globaliza la justicia. Eso ha provocado que las multinacionales norteamericanas se deslocalicen en países donde no existen los derechos humanos. Los genocidios así salen tirados de precio. Occidente es el gran culpable de todo esto. La pobreza de muchos países provoca que la gente no pueda permitirse más que llorar en los juicios. Señor Obama: el vertido de petróleo de Nuevo Mexico es importante, pero en el juicio de Bhopal, y en la Dow Chemical, la compañía que compró Union Carbide y aún no ha limpiado sus pozos envenenados, también había muchos “culos que patear". Hágalo, si es verdad que defiende la seguridad social.

10/06/2010 (17:55)

XAVIER COLÁS

 

Cada cuatro años la misma cantinela: podemos, a por ellos, con un par, con dos pares, con noventa cartones de huevos... qué importa, al final acabamos con la nariz sangrando o maldiciendo al colegiado asiático. Nos robaron por allá, nos robaron por acullá. El país se hace lamento porque la revolución cuesta muchas perras y ya estamos hasta arriba de cuotas de la casa y el coche. La lucha de clases nos traería dolores de cabeza y la guerra entre países es una carnicería que el elector sólo traga en el cine. Pero si el tablero mundial es un plató de Eurovisión o un campo de juego en el que nuestros gorrinitos trotan en buena lid, ahí echamos el resto: nosotros defenderemos la zona de gol como si fuese nuestra isla, lucharemos en las playas, lucharemos en los campos de aterrizaje para que nadie nos remate, lucharemos en los campos y las calles aunque dejemos una vomitona de regalito, lucharemos en las colinas aunque esté prohibido pisar el césped; y... nosotros nunca nos rendiremos. La cantinela es una mutación del célebre discurso de Churchill ante la Cámara de los Comunes el 4 de junio de 1940, cuando Hitler proyectaba la Operación León Marino para invadir Inglaterra. Ahora hay que tomar Sudáfrica, y aunque llegar no ha sido fácil parece que lo más importante es aguantar ahí hasta última hora. El triunfo es regresar más tarde que las postales que enviamos a casa al llegar al país lejano, como explicó una vez un seleccionador extranjero.


Así que durante unos días la fiesta del fútbol tendrá una disculpa geopolítica: el escupitajo al suelo y la lata de cerveza sobre el sofá son, al parecer, cosas que ayudan a Raúl y a Casillas. Estos chicos vuelan con nuestras palabrotas y con cada puñetazo en la mesa se les duplican los glóbulos rojos. Nada nos defiende del árbitro malencarado. Pero de todo lo demás, ay, si tenemos hasta a la ley de la gravedad acojonada con Paquito el Chocolatero... Que empiecen las maldiciones a la televisión y los codazos a la parienta. A mi señal, ira y fútbol.

9/06/2010 (17:33)

OSCAR SÁEZ

Harto de ver quién mea más largo y eructa más alto. Harto de la huelga, de la bajada de sueldos, harto del largo fin de mes de los jubilados, harto de la larga cola de los parados. Harto de la España de Belén Esteban y del Gran Hermano, harto de que Florentino Pérez use la palabra de Bernabéu en vano, harto de que la reforma laboral no afecte ya a Zapatero, harto de Rajoy sentadito en su diván, harto de pasear por el pasado esplendoroso de Alcalá y ver cómo se caen las tejas del futuro sin una propuesta de ciudad.

Harto de la vergüenza de la ONU, de la desvergüenza de Israel y de las palabras huecas como solidaridad, tolerancia, transversalidad. Harto del aborto y del maniqueísmo de la palabra España, harto del despilfarro y el cachondeo, del pitorreo de los políticos, de los líderes sindicales y empresariales, harto de que haya 80.000 asesores en un país mal asesorado, y también de los liberados, harto de discursos vacíos, de excusas baratas, de la corrupción del sistema y harto del sistema corrupto, harto de trabajar y harto de que la gente no tenga trabajo, harto de la crisis.

Qué hartura de crisis. Harto de la improvisación del PSOE, harto de la bajeza del PP, harto de los beneficios de los bancos y de las hipotecas que pagan los de siempre, harto de los periodistas maratonianos que opinan sin haber tenido tiempo para reflexionar, harto de la TDT derechona y casposa, harto de los trajes de Camps, harto de que nadie nunca tenga la culpa, harto del escaqueo, del que hay de lo mío, de las poses falsas, de las personas falsas, del falso feminismo a bocas llenas de ‘españoles y españolas’, del ‘trabajadores y trabajadoras’, harto que hoy sea un día menos, harto de que sea un día más, harto de los Jimmy Jump y demás aprovechados, harto de que todo sea una milonga.

Si al menos fuera la del marinero y el capitán... Harto del peinado de Cristiano Ronaldo, harto de las puertas que abren las tetas de la primera que pasa, harto de no escuchar a Paco González en la Ser,  harto de caer en los cuartos de final, harto de estar harto.

Y ahora el chiste contra la hartura semanal.
- Un broker de la Bolsa está en la playa y le dice a otro: mira, mira, la marea sube.
- Cómprala, cómprala.

8/06/2010 (18:29)

PEDRO P. HINOJOS

 

Zidane dijo que era un disparate ficharle por 13.800 millones de pesetas. Cristiano Ronaldo, en cambio, estaba de lo más conforme con los 93 millones de euros que pagaron por él. Los dos tenían razón. Y los dos, además, han cobrado hasta el último céntimo.

 

Porque hasta el descreído Zizou, el mismo crack  tímido y huidizo que un día cualquiera se presentó de incógnito en el barrio de Los Nogales para jugar a la petanca como parte de un reportaje de la televisión francesa, no perdonó en su contrato.

 

Es el sino de estos afortunados mártires de la oferta y la demanda. Las estrellas del fútbol, como los actores, cantantes o showmans planetarios, provocan movimientos de multitudes que les convierten en multinacionales andantes con facturaciones del tamaño del PIB de muchos países en vías de desarrollo. Ni siquiera tienen por qué dar explicaciones por seguir forrándose mientras la economía global se hunde y la pobreza comienza a extenderse por el segundo tercio de la humanidad.

 

¿Qué tendrá que ver todo eso con los chicos de La Roja, colocados ahora en el punto de mira por agenciarse una hoja de ruta de incentivos millonarios si van quemando eliminatorias en el Mundial de Sudáfrica? A los futbolistas se les pide responsabilidad moral. Pero eso es porque son más conocidos que nadie. Al próspero consejero de una caja de ahorros ahogada por las deudas que no se salta dieta ni coche oficial o al potentado eurodiputado sin obra, oficio y beneficio que sestea entre las brumas del Canal de la Mancha, nadie le echa en cara su oficializado saqueo de los fondos públicos a manos llenas. Ya se ocupan ellos de que su rostro quede bien oculto. Los futbolistas, como cualquier deportista de élite, son los nuevos héroes; ídolos modernos de carreras por un estadio, peinado brillante y tatuaje imposible.

 

¿Y de qué y desde cuándo deben dar ejemplo unos individuo así, alejados de cualquier dimensión real? La elección es fácil: el que no les trague, que le dé la espalda. Y que les adore su prima.

8/06/2010 (09:27)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ


La Feria del Libro de Madrid tiene que ver mucho este año con la intriga y terribles crímenes. Pero también con la realidad que nos toca vivir, con sus mamandurrias y el exasperante bla, bla, bla... De una forma o de otra, si hay un elemento común denominador en la Feria son los indicios. Bonita palabra, que manejan como nadie los investigadores de la novela negra. Esos héroes que no quieren serlo, que a través de sus ojos explican las desviaciones de la conducta humana y la realidad.

 

El inspector Wallander, de Henning Mankell, igual que desvela por qué un marino nunca se cansa del mar, como afirma en su novela de despedida mientras investiga unas extrañas desapariciones, nos devuelve a la Guerra Fría. Rebecka Martinsson, de la mano de Asa Larsson, explica qué se siente al regresar a su ciudad natal para investigar un horrendo crimen, el del predicador más famoso del país.

 

Es una pena que Stieg Larsson, alma mater de Mikael Kalle Blomkvist y esa excepcional trilogía llamada Millenium no pueda venir a Madrid a tomarse unas cañas o intercambiar impresiones con el creador del sargento Bevilacqua y la cabo Chamorro, que también son dos de los protagonistas de la Feria del Libro. Esta cita tiene en esta ocasión a la literatura escandinava como invitada de honor. Un lujo.

 

Por el Retiro pasan estos días centenares de personajes que ya han amueblado de paisajes las cabezas de muchos y entusiastas lectores del mundo entero. Millones de palabras en sus páginas dan sentido a multitud de historias, aventuras y desventuras con el fin de llegar a los lectores. Las novelas de crímenes y misterios, con sello nórdico, son las protagonistas en Madrid, pese a que los autores de estos países tratan de demostrar que hay letras más allá del género negro. Pero si no les importa me quedó con los crímenes y el puzzle que se construye para descubrir a los malos y desnudar, de paso, lo que nos rodea. La novela de misterio, tan cercana al denostado y envidiado best-seller siempre suscita prejuicios a causa de la desbordante nómina de títulos que se publican cada año.

 

El fenómeno nórdico es un claro ejemplo de ello, pero en sus tramas e intrigas, como sucede en Las Vegas o Kampala, lo que se destila es la realidad. El crimen, en este género, sirve para ver lo que está pasando en la sociedad así como sus contradicciones. El célebre inspector Kurt Wallander lo ha demostrado. Es una pena que Mankell le haya retirado por causas naturales y no envíe a Kurt en busca del sol porque si husmea un poco en esta España advenediza y envidiosa a más de uno le sacaría las vergüenzas. Por indicios no será...

7/06/2010 (10:14)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Bajo el título ampuloso de “convención", que lleva al final del siglo XVIII y a la asamblea francesa y sus designios de palabras tan de la terminología política del presente, se celebraba hace unos díasuna sesión del Partido Socialista de Madrid, en las modernas instalaciones del Parador.

 

El acto, el verdadero acto, se celebró terminada aquella “convención", y no era otro que el encuentro de cuantas generaciones de Alcalá habían pisado la alfombra roja del poder, “arrejuntaos" en el patio del hotel, con su césped y sus veladores, y su sol arrebatador, con las generaciones del futuro, aquéllas que creen en la batibilidad de Bartolo, a quien no saben si tirar las faltas por arriba o por abajo. Vino y cerveza para el encuentro.

 

El paso del tiempo deja siempre ese poso que impide el saludo impudoroso de otros tiempos. La renovación de personas fomenta esas distancias protocolarias tan impropias en tiempos de gobernanza socialista. Pasa Leire Pajín, pasa Tomás Gómez, y los ojillos ya de menor brillo de los socialistas que salieron en fotos con Curro o con Florencio, escrutan por valor ganadero, como lo hacen los mayorales, intentando adivinar las virtudes de “sus" representantes. Los veteranos en los partidos son dignos de encomio, son ensalzables en todos sus movimientos, especialmente en trances como el de la “convención".

 

Javier Rodríguez y Eusebio González siempre engalanan sus vestidos para estas ocasiones, y por qué no había de ser así. Reaparece Paco Muñoz, con ese aire de otro design, procedente de Mallorca. Los saludos de sonrisa cálida de María Aranguren. Los sociatas de Villalbilla se dan a la charla con José Luis García y Rosa Alcalá, dirigentes de Madrid, la urbe y la villa, unidos por el universo de las ideas. Y emerge la figura indiscutible de Fernando Español, de caminar quedo y palabra tranquila, que sopesa todo, todo, el ambiente, y explora lo visto y lo oído con la misma gran dedicación que lo hace con el momento político de Cuba, su isla predilecta. Compara las distancias andariegas de La Habana con las de Madrid, o las de Alcalá. Y te restalla con sentencias y reflexiones de ésas que se recuerdan durante días y semanas. Termina con asertos convincentes sobre los tragos cortos de la coctelería caribeña.

 

En fin, tomas de tensión de unas gentes, las socialistas, muy, muy alejadas de los gritos de cuatro señores que se apostaron a la puerta principal del Parador, con unas banderas muy rojas y muy gualdas, que tenían un cierto parecido a la enseña nacional, y decían que todos aquellos señores de la Convención era unos sinvergüenzas. Los escoltas de la delegada del Gobierno, finalmente, no terminaron de convencerles de su comportamiento canalla.

4/06/2010 (19:44)

ALONSO GUERRERO

 

Todos los años colocan quinientos expositores en el Retiro y de ellos salen templarios, asesinos en serie y optimistas que dan un nuevo sentido a la vida. Vale cualquier ocurrencia que evada al hombre del mundo en que vive. La feria pone en pie todo lo que siempre ha rechazado la verdadera literatura, ¿o no se trata de eso? En el Retiro se confunde, orgiásticamente, la gente menos indicada para publicar cosas importantes, la menos indicada para escribirlas y aquella que busca con fruición una autoayuda. ¿Suena resentido? Los que buscamos un sentido en los libros vamos bastante resentidos a la feria.


Suelo preferir la otra feria, la del libro usado de Recoletos, donde sólo firman los fantasmas de Conrad y Dostoievski, donde no hay novedades, ni colas a la caza de famosos con rólex que salen en televisión para asombrarse de lo bien que venden y escriben, por este orden. El gran inconveniente de la feria del Retiro radica en que los autores que comparecen en ella están todos vivos, aunque los falsos movimientos que les infunden las multinacionales recuerden más a los cadáveres en la cubierta del Holandés errante. 


Sin duda, una feria está para que acuda la gente, pero no justifica el perfil de lo que ha de publicarse. Ni los editores se dan cuenta de que podrían vender chorizos con los mismos planteamientos con que publican libros, ni los críticos y autores capaces de iluminar la vida tienen un lugar en nuestra galaxia Gutenberg nacional. Promocionar libros es más fácil y rentable que debatir las ideas que aparecen en ellos, así que no hay ideas en los libros. Durante el franquismo, muchos iban a París a comprar los libros prohibidos de la editorial Losada. En el viaje había, al menos, fuerza y esperanza. ¿Pero ahora? Ahora estamos obligados a atravesar el espejo del escaparate, como Alicia, para llegar a la tradición. Sin duda, hay excepciones en la feria, escritores que merecen la pena. Están allí porque alguien les pone anteojeras y los lleva tras el mostrador de alguna solitaria caseta, en un confín lindante con el más allá.

3/06/2010 (19:08)

XAVIER COLÁS

 

La democracia se defiende del pueblo aburriendo al personal. Cuando leo el orden del día de la Junta de Gobierno del Ayuntamiento (o mejor dicho leía, pues el gabinete de prensa se ha vuelto opaco como el ojete de un grillo) encontraba sólo vocablos viejunos. Porque en el Convento de Agonizantes todo es un poco ancestral: el excelentísimo, la vara, los cuadros, las vitrinas, los legajos, el alcalde abriendo la biblia políglota con guantes de proctólogo, los tapices... Durante años he visto el Salón de Plenos poblado de vecinos que vienen a interesarse por la cosa pública. Se sientan al fondo como mirando una pecera en la que los escamados se despellejan. Los ediles veteranos pasan.

 

Y los principiantes tratan de no equivocarse, no vaya a ser que el capitoste los baje unos puestos en la lista. Nadie escucha a nadie y hasta las protestas son impostadas. Ahora el PSOE, por fin, escucha al pueblo y sale en defensa de los gayumbos. Tan renuentes como el PP a contar lo que se les pasa por la cabeza, al menos los chicos de Javier Rodríguez quieren que la gente enseñe el camisón. Piden que se revoque esa ordenanza que prohíbe tender la ropa de cara a la calle. Hay gente, recuerdan, que no tiene patio interior. Así que los trapos mojados deberían tener derecho a ondear al viento a la vista de to  dos cuando no haya alternativas. Hasta podría proponer Javier una mesa que debata ayudas para ropa interior a los que se ven en este trance: hay una reputación que mantener, aunque sea minúscula o anónima. 


No sé cómo se tomará el pueblo esta iniciativa. Si sabrá valorar lo revolucionario que es dejar que las bragas que no enseñamos puestas se puedan mostrar sin poner, aunque pierdan algo de gracia y casi todo el delito. 


Vivimos tiempos convulsos en cuanto a la privacidad, con Facebook mirando nuestro intestino delgado y Google repasando el grueso. Por eso es el momento de izar los calcetines ahora que el PP se ha cansado de reivindicar la bandera porque hay otro tópico que le da de comer. No sin mis gayumbos, que lo sepa el mundo y se abra el cielo.

2/06/2010 (18:12)

ÓSCAR SÁEZ

 

Hemos recibido cuatro anuncios por palabras en el periódico. El primero dice lo siguiente: “Se buscan ideas, a ser posible originales, que no las hayamos repetido en la última década –se descartan las paelladas-, que sirvan para ganar unas elecciones después de ocho años de gobierno y dos de crisis, que no repitan todo lo que no hemos podido cumplir y eviten basar el voto en la popularidad de Bartolo y en el descalabro nacional de ZP. En la última convención popular lo más original fue llamar a Javier Rodríguez el Zapaterito de Alcalá. Se necesita algo más. Se ofrece suplir el 10% del recorte salarial por tiempo libre. Razón: Partido Popular”. 


El segundo anuncio reza así: “Se buscan ideas, a ser posibles que no tengan que ver con mesas, en las que se pueda tomar la iniciativa, en la que no se necesite el consenso de una nula actividad ciudadana. Ideas que hagan quitar el aire de funcionario ministerial al candidato, que le permitan superar la popularidad de Bartolo, ideas para vender que la culpa de la crisis en Alcalá la tiene el PP local y no ZP, ideas que no sólo critiquen lo mal que lo hace el Gobierno local, sino que sirvan para arreglar los problemas de Alcalá. En la última convención, sólo se dijo que en el futuro se hablaría de corrupción y que un concejal local se irá en 2011 a Madrid. Casi que nos quedamos con las mesas. No sabemos qué ofrecer porque aún estamos dando vueltas a la reforma laboral. Razón: PSOE”. 


El tercer anuncio por palabras es de IU. “Se necesitan ideas para que UPyD parezca de derechas, ya que con ellos nos vamos a repartir el voto de castigo que van a dar los votantes a PP y PSOE por paquetes. No podemos ofrecer mucho; no andamos sobrados”. 


Y el último anuncio es de UPyD. No viene firmado y sólo pone: “Nos vale cualquier idea que suene a local y, por supuesto, que defienda el castellano y sea españolista. Urge. Si las ideas son buenas se puede llegar a ofrecer incluso una candidatura”. 


Y ahora el chiste semanal para olvidar la crisis económica.
- ¿Sabes que Ana se ha quitado cien kilos de grasa de encima?
- Ah sí, ¿y cómo lo ha hecho?
- Se ha divorciado.

1/06/2010 (19:09)

PEDRO P. HINOJOS

 

Estamos gafados con Eurovisión. O quizá tenemos lo que merecemos. Todos menos el bizarro Daniel Diges. No se merecía el de Nueva Alcalá un espanto como el que padeció el sábado por la noche: un petardo con barretina le puso los pies sobre el cartón piedra de un festival que celebra la diversidad musical del Continente, aunque casi todos los participantes canten en inglés, y que glorifica la limpieza y la unidad de todos los pueblos, aunque los eslavos, balcánicos y nórdicos aprovechen para exhibir una fraternidad digna de mejor causa.

 

Lo más triste del caso es que el ridículo del sábado noche es proporcional a la seriedad con la que se tomaron Diges y su colorido cuadro de baile a lo Hans Christian Andersen el envite. Los chicos afrontaron su papel con la profesionalidad y el sentido artístico que se presume en una cita con todas las garantías de una lid de las buenas. Pero Eurovisión hace mucho que dejó de ser un acontecimiento noble. Tal es su deterioro, que hasta consiguió echar por tierra la fama de organizados y rigurosos de la que hacen gala los europeos del Norte.

 

¿Cómo es posible que se les colara un tipo así? ¿Qué hubieran dicho los recios nórdicos si el suceso se hubiera producido en estos  pagos sureños de gente vaga y descuidada? Con el sombrerazo a nuestro paisano por su intachable actuación, no queda más que apelar a dos alternativas.

 

La primera es que España, esto es, Televisión Española, o sea, dinero público; mande al carajo al festival para que se lo merienden entre Moldavia, Azerbayán, Macedonia y sus primos.

 

La segunda es que se participe usando la versión ‘Chiki Chiki’, es decir, mandando al primer cómico que tengamos a mano para que estemos, de verdad, a la altura de lo que nos ofrece el festival. De este modo, no habrá temor a que los espontáneos revienten la interpretación, porque ya estarán sobre el escenario, y podremos partirnos la caja a gusto. Todos.

31/05/2010 (11:59)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Ya está aquí la apocalipsis para quedarse una temporada, o sea dos años, hasta que se convoquen elecciones de nuevo, si el presidente Zapatero no lo remedia y disuelve las Cortes antes. Aún quien se acuerda de 1993, 1994, 1995 y 1996, por ese orden, cuando en España gobernaba Felipe González, aquel disturbio con apariencia de presidente, según expresaban de él las tropas de la leal infantería de Aznar.

 

Sí, ese mismo  personaje, del que ahora, para afear la comparación con Zapatero, a quien se acusa de toda la decadencia de Occidente, es ensalzado como el prohombre de la izquierda en toda la historia de España. Ese sector abigarrado de la derecha española da la impresión que “nunca cambiará, lo que yo siento por ti nunca cambiará, tú serás mi baby”.

 

El participio ése del “finiquitado” de Durán Lleida que aplicó el catalán en la sesión de la convalidación del decretazo, será amplificado por las “terminales del odio” y todas las  otras, hasta el hastío, el hartazgo y cuanto aburra y canse, con proporción de asco y abulia por permanecer en territorio español durante algún tiempo.

 

Por la estabilidad y por el Fondo Monetario Internacional, por España (póngase la mano derecha en la parte izquierda del pecho) y por la Comisión Nacional del Mercado de Valores, se hace preciso  que el presidente Zapatero no adelante las elecciones. Ah, y por el candidato Rajoy, que necesita recrearse en la convicción de sus expectativas electorales en crecimiento de conformidad con el empeoramiento de la economía nacional.

 

Pero también por la necesaria acomodación de los españoles a los índices de tranquilidad emocional, a sus equilibrios,  a su maduración interior, a la ausencia de somatización de males, para evitar los estados de ansiedad, los dolores de cabeza, los trastornos digestivos, las patologías respiratorias, los transitorios momentos que cuestionan las más íntimas creencias, por  todo ello es justo y necesario, incluso es deber y salvación, que Zapatero convoque elecciones.

 

De lo contrario, sólo cabría pensar en la inquebrantable moral de victoria de La Roja, ese combinado lleno de voluntarios que viajan a Sudáfrica para devolvernos el orgullo que el presidente de Gobierno nos ha hurtado con tanta intensidad como injusticia histórica. Podemos.

28/05/2010 (18:51)

ALONSO GUERRERO

 

El llamado Partido Socialista hace tiempo que huye de sí mismo, como Caín. Nada como este anticuado siglo XXI para mostrarnos que seguimos en el XIV, cuando el capitalismo iniciaba su largo camino hacia la deshumanización. Entonces, el capitalismo todavía era una forma de justicia. La única manera de saber que Dios te quería era tener riqueza. El dinero era un indicio de rectitud, ahora lo es de vileza, de modo que el socialismo, que sabe que tiene los días contados, recurre al granero de los ricos, al impuesto sobre las grandes fortunas, a los mimados de Dios. Todo es propaganda. Lo sangrante de esa propaganda es que enfrenta al pueblo, que es quien otorga la democracia, con los poderosos, que son quienes la ordeñan.

Desde Robin Hood, el gravamen a los ricos ha sido lo más revolucionario de nuestra civilización. No han sido los gobernantes quienes lo han impuesto, sino los proscritos. Al rico sólo se le puede gravar a mano armada, cuando estaciona la limusina. 30.000 millones de euros se han ido de España desde que se debate la posibilidad de que los ricos tengan menos exenciones. Tendríamos que preguntarnos: ¿qué dinero es el que se va?, ¿el que nunca ha pagado impuestos o, precisamente, el montante de impuestos que nunca se han pagado? El dinero, en efecto, tiene alma, moral, un propósito clarividente, un hálito que retrata al hombre que lo posee, sin que éste pueda evitarlo. La especulación financiera es como la inmobiliaria: las piedras sobre las que se asienta no son para construir, sino para lapidar.

Sería justo y hermoso que los adinerados pagasen más impuestos, porque en un sistema montado sobre el fraude, son los que más defraudan. El Gobierno tendría que gravar la mala política, a los bancos, a los especuladores, en lugar de a trabajadores y pensionistas. Tendría que darle bondad al dinero, infundirle un aliento social. Claro que para eso tendría que ser un gobierno socialista. En este país de vendidos, siempre hay alguien que saca provecho por no pronunciarse. Nuestro verdadero símbolo de progreso es la abstención.

27/05/2010 (17:31)

XAVIER COLÁS

 

La recuerdo bajando del coche con gracejo real. Al fondo, un taller de lavado y engrase. Una señora con carrito de la compra hizo un alto en el camino para presenciar ese momento. Sí, Sarah Ferguson caminaba por Pryconsa, en Alcalá. Y desde aquel paseo de Neil Amstrong por la superficie lunar no se recordaba que la huella de un bípedo comprendiese una metáfora tan gorda del ser humano y sus límites. 


Vino a promocionar una sucursal de clínica de adelgazamiento. Y nos dejó una frase para la historia: “Perder peso por vosotras, no por los pantalones vaqueros”.  Ahora  esta pelirroja un poco fatal –como casi todas las pelirrojas– vuelve a las portadas de los tabloides. La Duquesa de Pork ha sido grabada por una cámara oculta vendiendo acceso a su ex marido, el Príncipe Andrés, por medio millón de libras. Ahí es nada. El hombre de negocios resultó ser reportero del dominical sensacionalista News of the World, que le preparó una celada haciéndose pasar por un millonario deseoso de contactar con el hijo de Isabel II. 


Los contactos, siempre los contactos. Y la realeza, siempre la realeza. Ricos y menesterosos al mismo tiempo, siempre necesitados de una trato especial, una ley particular, un tratamiento estratosférico y una financiación que nunca basta. Al final los extremos se tocan y mientras unas pobres hacen rotondas otras adineradas venden al marido a trozos porque ser rico sale muy caro. El Rey no es feliz si no caza donde Cristo perdió la alpargata, y aunque se aburre en el yate parece que el medio de locomoción marino le saca de algún apuro. Pero apurados estamos todos, en bancarrota o por lo menos con miedo a esa palabra. A mi me llega el IBI, a usted el numerito y a la duquesa de Pork los mequetrefes periodistas embozados de hombres de negocios. Nos pinchan donde nos duele y, ay, fallamos y arrendamos a nuestra madre o hasta el martillo, yunque y estribo del esposo. 


Hay cosas que el dinero no puede comprar. Pero, maldita sea, son tan caras....

26/05/2010 (18:43)

ÓSCAR SÁEZ

 

La crisis está tan chunga que los EREs han llegado incluso al mismísimo Dios con la creación de la primera célula artificial o lo que es lo mismo la creación de vida desde un laboratorio. Si las nuevas tecnologías hacen que los empresarios se desprendan de muchos trabajadores o en España se abaraten costes por lo económico que sale hacerlo en China, Dios se va a tener que especializar ante esta seria amenaza, por lo que deberá hacer cursos para reciclarse. Es decir, dejar de ser el Dios de la construcción, que levantó el mundo, para ser un Dios que dé nuevos servicios y se adapte al Plan Bolonia y al I+D+I. 


De momento, los sindicatos no han decidido a hacer una huelga general. Pese a que parecía que tenía el puesto asegurado y tenía un convenio colectivo como Dios manda con seis días trabajo y toda una vida de descanso eterno, Dios no era un trabajador del Estado, así que Toxo y Méndez han preferido esperar. A estas alturas, un parado más, un parado menos... 


La Iglesia sí que se ha echado las manos a la cabeza ante tamaña amenaza. No se fían de lo que pueda hacer con este hallazgo el hombre, obra y gracia del mismo Dios. ¿Es el hombre sólo un fallo de Dios o Dios sólo un fallo del hombre?, dijo Nietzsche. Y eso mismo se debe preguntar la Iglesia.

 

Pero Dios lo ha intentado todo para no quedarse en la calle. Se ha rebajado un 15% el sueldo, como han hecho los alcaldes, ha echado hasta sus asesores, se ha ofrecido incluso a escuchar a los más necesitados, a evitar las guerras, a potenciar la alianza de civilizaciones, pero aquí ha visto como un tal ZP también se le ha adelantado. Ha rehecho su currículum, pero en ningún lado se lo aceptan porque viene sin foto.

 

No hay manera, Dios no encuentra su sitio en este mundo. Se ha abierto un perfil en Facebook y en Twitter, y ahora ya baraja entrar en Gran Hermano o liarse con un torero. Si a Belén Esteban le ha ido bien... Igual podría ganar hasta Más que baile con Pilar Rubio. Una cosa tiene clara con esta crisis: se acabó vivir como Dios.


Y ahora el chiste semanal contra la crisis, un chiste divino.
- ¿Cual es la diferencia entre Dios y un vasco? Que Dios está en todas partes... y el vasco ya ha estado.

25/05/2010 (17:20)

PEDRO P. HINOJOS

Un día de otoño de hace tres años el barrio de Pryconsa vivió una peculiar tarde de reyes. O de reinas. O casi. Sarah Ferguson, ex duquesa de York, ex mujer del príncipe Andrés, segundo en la línea de sucesión al trono de Inglaterra, llegó en una discreta cabalgata de vehículos oscuros hasta la impersonal barriada de torres de ladrillo que remata la Vía Complutense.

 

Venía a dar una charla en un local de estética sobre las bonanzas de una terapia de ayuda al adelgazamiento. Su melena pelirroja y su sonrisa campechana destacaron de inmediato sobre su sobrio traje de chaqueta gris marengo; y el vecindario que se arremolinaba en la acera a la espera de lo desconocido hizo corro enseguida en torno a ella. La ex duquesa estuvo de lo más amable y simpática con todos los que se acercaron a saludarla. Y lo fue aún más en su charla sobre el método para adelgazar. No se limitó a alabarlo sino que se puso ella mismo de ejemplo. Contó cómo había perdido veinte kilos siguiendo la terapia sin desviarse un milímetro. Cómo se veía de estupenda y cómo había ganado en autoestima. Y cómo estaba de agradecida a los españoles cuando salieron en su defensa (?) después de que la prensa amarilla de su país  la tomara con ella por su sobrepeso y la bautizará como “duquesa de Pork”.

 

A estas horas, la risueña Ferguson seguro que echa de menos aquella visita a ninguna parte en los tiempos en los que sólo era el hazmerreír de los tabloides. Éstos han atacado ahora su yugular tendiéndole una trampa de cámara oculta para poner a prueba su honradez y la ex duquesa ha engullido el anzuelo como recién salida de una dieta feroz. “Puedo abrir cualquier puerta que usted quiera que le abra. Andrés sabe que tiene que mantenerme porque no tengo dinero. Si usted quiere conocerle para su negocio, cuide de mí y él cuidará de usted. Le aseguro que logrará 10 veces el dinero que ponga". Este entrecomillado pertenece a la misma mujer que llenó de glamour azafrán el barrio de Pryconsa. Quién lo diría. La moraleja está servida: no somos nadie; como mucho, mortadela.

24/05/2010 (18:57)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Las ganas de salir a la calle y celebrar a la intemperie un triunfo deportivo es directamente proporcional a la impaciencia de los tiempos que nos toca vivir. No es un aforismo, ni lo pretendo, pero en el metabolismo del typical spanish llevamos una forma distinta de digerir las conquistas por medio de las celebraciones.

 

Ahora que se acaban las ligas deportivas, del fútbol a los bolos montañeses, numerosos aficionados se tiran a la calle a celebrar los éxitos. Gritos ensordecedores, ojos que se salen de las órbitas, pintura en los mofletes y sonrisas perennes son señales que sirven para expresar la felicidad extrema de los seres humanos ante los hitos de los equipos de sus sueños. Son lugares comunes en los que toca lo que toca, todo por una felicidad pasajera.

 

Ahora que, por ejemplo, los colores rojiblancos están de moda, aunque a algunos les pese, siento también la tentación de brindar por Neptuno, pero no sólo ya por el Atleti, sino por la emoción que transmiten esos cientos de aficionados que viven en una burbuja de felicidad desde hace unos días. Mientras el país con sus recortes por la crisis es como un avión que tiene que aligerar peso para remontar el vuelo hay gente que hace realidad sus sueños. La magia de la ilusión puede con la testaruda realidad plagada de tijeretazos y ahí es donde la bulla se viene arriba. Un día llegué a soñar que estaba en plena calle, entre olor a sobaquera, camisetas pegadas al cuerpo y un ruido casi ensordecedor de cánticos cursis.

 

A priori, un escenario insostenible, hostil y comanche. Pero recuerdo que era feliz, muy feliz. En ese sueño lucía  la camiseta del equipo de mis amores, barba de corsario, nariz pronunciada de rufián y no paraba de botar como uno más entre centenares de entregados seguidores. Era mi sueño y no el de otro, me tocaba vivirlo a mí. Si hay algo que temo es soñar y fantasear con cosas que no pertenecen a mi vida, sino a la de los otros.

 

Pero éste no era el caso. Ya que al menos somos libres para soñar, y podemos hacerlo sin que nos multen, espero que nunca me apropie de las pesadillas de otros o que tenga que pagar para tener un sueño determinado como quien va al mercado a comprar cuarto de kilo de pollo. Una vez tuve la oportunidad de comprar sueños. Un tipo con el que hace un tiempo coincidí en un tren Regional que atravesaba La Mancha insistió en que en su pueblo había alguien que vendía sueños. La curiosidad me llevó a saber que esta lumbrera se había montado un pingüe negocio piramidal a lo Madoff en su pueblo. Estuve a punto de picar, pero cuando me acueste hoy lo haré con la conciencia tranquila y esperaré otra celebración.

24/05/2010 (09:25)

ANTONIO CAMPUZANO

 

La vicepresidenta Fernández de la Vega, hace pocas fechas, eligió el nuevo Parador de Alcalá para reunir a los responsables del espionaje, ahora llamado servicio de inteligencia, de la UE.

 

Esta semana, la Asociación de Periodistas de Defensa entregó en el Parador sus premios, que llegaron a los premiados de manos delicadas de la titular del ramo, Carme Chacón, observada de cerca por el general Félix Sanz Roldán, a su vez director del Centro Nacional de Inteligencia, quien también participó en el primer evento.

 

Es decir, que estómago blindado como el del general, curtido en ranchos y escaramuzas múltiples, habrá degustado ya los callos isabelinos con garbanzos, con lo que su historial gastronómico tendrá una trayectoria más completa.

 

A lo que se va es a lo siguiente: han sido décadas las invertidas en la regañina continua de pertenecer a una ciudad que apenas contaba con oferta hotelera, restaurantes descuidados, poca calidad, casi la misma cantidad. Y ahora resulta que ya avanzado el siglo XXI, las citas que se consideren tales en la política nacional o la internacional tienen que contar con el teléfono de reservas del Parador de Alcalá, antiguo convento, presidio de mujeres, ahora hotel de campanillas y campana catedralicia, por cuyo espacio aéreo sobrevuelan cigüeñas y atmósferas de “alatristes” y demiurgos de la literatura y el conocimiento. Tiene todo aquello que puede conformar perfecta garrapiñada histórica con su dosis de memoria.

 

Los jefes de las agendas de Sarkozy, Merkel, Obama, Cameron o su socio Clegg, con su bella esposa española y de Olmedo (Valladolid), ya están poniendo el 91 delante de su número, que corresponde al Parador de la calle Colegios. 21.000 metros de alegría abierta al mundo, con sus simetrías y todo, están venciendo lo que podía ser sustentado como una maldición universal contra Alcalá, que carecía de templos hosteleros y gastronómicos más allá de las migas de la Hostería, hermana mayor de este singular hito de la parada obligatoria de quien tenga algo que decir en la escena española, más allá de Alcalá y su circunstancia.

 

Los fotógrafos de prensa ya no tropiezan en sus accesos, alfombras y tapices, ya tienen costumbre. Va a cumplir un año desde su demorada inauguración, como demuestra la foto con el presidente Zapatero, la presidenta  Aguirre, con su inmaculado y blanco traje de chaqueta pantalón, el alcalde Bartolo, y el responsable de Paradores. También estaba el secretario general socialista de Madrid, Tomás Gómez, pero como se movió no salió en la foto. El parador, envidia nacional. “Envidia, tengo envidia de los valles, de los montes y los ríos, de los pueblos y las calles que has cruzado tú sin mí”, cantó Antonio Machín.

21/05/2010 (18:12)

ALONSO GUERRERO

 

Los escasos apocalípticos que quedan en la España de Zapatero, los verdaderos socialistas, los últimos fabianos, los que piensan que la huelga de funcionarios no debería hacerse el día 8, sino el 6 de junio, domingo, no comprando y no encendiendo la tele, no pasando por delante del Congreso y no creyendo en la bondad de los incompetentes, antes leían los periódicos por convicción, y ahora los leen por morbo. Las obediencias de los periódicos alientan, para muchos, la crispación con que se tolera la felicidad pastelera de tantos colectivos que continúan preguntándose aquello de Supertramp: Crisis? What crisis?

Este botellón de gente muda que coge la vez para ingresar en las estadísticas se ha vuelto increíble y despiadado. Antes, los periódicos informaban sobre la política del Gobierno, ahora discuten su existencia con la misma pasión. Unos intentan iluminar evidencias que nos aplastarían si nos cayeran encima, y otros se obstinan en ocultarlas, aunque esto resultaría imposible hasta poniendo siete partidos de liga a la semana, o sacando más muecas de Belén Esteban que sentencias de Garzón. Ahora el Reich de menesterosos en que vivimos nos ofrece nuestra balada de Narayama. Todos vamos a dejar de cobrar por no protestar, así que las televisiones y los periódicos, los únicos foros en que no pasan las cosas que se cuentan, abren sus puertas de leproserías.

Antes leíamos para enterarnos de qué opinaban los demás. Ahora vamos a los medios en busca de zarpazos y escándalos. Hemos llegado a un punto en que todas las opiniones son patéticas, por redundantes o por indefendibles, así que al menos nos queda el divertimento de los espectadores del cine mudo: nadie habla, sólo suena la pianola de Leire Pajín, y en las páginas de los diarios una caterva de políticos pagados para repetir consignas irrepetibles se arroja tartas a la cara, y sale a la calle, al cierre de los plenos y los tribunales, apretando las tuercas de la maquinaria, igual que Chaplin en Tiempos modernos. Los sindicatos nos han prohibido la desobediencia civil, pero nos consuelan con una charlotada.

20/05/2010 (17:21)

XAVIER COLÁS

 

La vida es como subirse a los caballitos. Te toca el que te toca pero al final, siempre por sorpresa, la música se para y te tienes que bajar seas quien seas. Normalmente cuando eso pasa ya has hecho un master en salas de espera, médicos de mirada huidiza y últimos intentos. Escojamos un paciente al azar: un tal Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias. Éste es un tipo con suerte. Hace años que le hicieron fijo en el curro, pasa tickets de los viajes y tiene al hijo y a la nuera bien colocados. En la entrevista de trabajo que le hizo el tío Paco pasó la prueba a la primera y cuando Tejero quiso hacer butrón en la democracia salió Juancar y le dijo: vete al guano.

En el barrio, además cae bien. Siempre saluda, se pone las gafas y hasta algunas veces se pega un porrazo, porque su curro es un no parar: tras jugar un partido de squash con Manolo Santana, un golpe contra una puerta de cristal le causó heridas en el tórax, muslo, antebrazo izquierdo, ambas manos y nariz. Fue en 1981 y estuvo un mes con el brazo escayolado. Tiene pupas también de esquiar y de resbalarse en el yate. Recibió además un golpe en un ojo mientras cazaba. Como ven, se trata de una profesión dura, de ésas en las que da uno gracias a Tutatis por llegar de una pieza a casa. A saber si los inspectores de riesgos laborales se han subido al Bribón para comprobar que todo está en orden o si por el contrario a este buen hombre lo tienen laborando de cualquier manera. Lo de ser monarca está muy precario, no hay sindicato ni convenio. Si protestas: ¡Haber ido a la universidad!

El otro día le operaron en Barcelona. Sólo tuvo que esperar unos días en lista de espera, seguramente porque tiene algún colega que le cuela para esas cosas: igual que hacen muchos. Cuando vuelva al trabajo debería mirar la nómina, porque seguro que han aprovechado para quitarle unos euros por lo de la baja. O peor: han cogido a alguien por menos pasta y lo mandan a otro departamento donde no le dejen ni abrir el chat. No somos nadie.

19/05/2010 (17:37)

ÓSCAR SÁEZ

 

Soy como un banco, no doy crédito. Lo ocurrido con Paco González y el Carrusel Deportivo es como el fin de la inocencia. A los que apostamos por el periodismo como modo de vida, Paco González es uno de nuestros iconos. Cuando uno decide estudiar esta carrera, lo hace porque cree que va a descubrir el Watergate, va a ser corresponsal de guerra entre tiros cruzados o va a empezar con un ‘Hola, holaaa’ los domingos por las tardes para dirigir la jornada de la Liga desde las ondas. Luego, cuando ya es tarde, te das cuenta de que sólo cada año salen 13.000 licenciados en periodismo. Aunque hay muchas guerras, mucho fútbol y muchos escándalos, no hay tantos tíos como Paco González, tíos que no se forman en esa cárcel de hormigón llamada facultad. Tipos así nacen y no se curten entre tipómetros, teorías de la información o historias del periodismo universal. 

 


Esos domingos escuchando a Pepe Domingo Castaño, Lama y compañía te alejan de la dura realidad, arropan al pesimista, hacen vibrar al optimista y acompañan al solitario sin pedir explicaciones y sin esperar nada a cambio. Los domingos escuchando los desvaríos de estos locos del periodismo eran el mejor antídoto contra la resaca, contra la tristeza y contra las caravanas de vuelta a casa.

 

Paco González es el periodista cercano, tan cercano que parece colega, tan cercano como su nombre, alejado del divismo en los que otros han decidido colocar su rascacielos. Gente como ‘Nostrapacus’ te hacen amar la profesión y te hacen pensar que eres uno más de un equipo formado por excelentes profesionales, que además de manejar la información, manejan la comunicación. Es el periodismo de los periodistas, no de los medios. No te lo cuenta la Ser, te lo cuenta Paco González. Su suspensión ha supuesto un auténtico palo para la imagen de la Ser y una auténtica revolución en Facebook, la más poderosa y actual fuente de opinión, donde los lectores mandan y deciden, por donde se intuye que irá el periodismo del mañana. O el de hoy. Es el ser o no ser de los medios, un ser o no ser en el que siempre estará Paco González.


Y ahora el chiste semanal habitual para olvidarnos de la crisis.
- ¿Por qué Florentino Pérez quiere que Iker Casillas y Sara Carbonero se casen?
- Para tener algo que celebrar este año.

18/05/2010 (17:40)

PEDRO P. HINOJOS.
Hay películas que sólo se recuerdan por su música, aunque pocas veces se aprecia a sus autores. Se suele decir que los guionistas son los grandes olvidados en el circo del cine. Pero los músicos, perdidos en la tropa de fotógrafos, iluminadores y figurinistas, son invisibles. Las excepciones de esas pocas batutas salvadoras evidencian la magnitud de la injusticia que se comete con ellos.

Ahí está el anciano Ennio Morricone sin ir más lejos, pues acaban de darle el premio Polar, algo así como el Nobel de la música. Aunque la obra de este romano desborda en alud las composiciones para el cine, son sus bandas sonoras las que le han dado fama mundial. Y si bien el gran público le recuerda por sus westerns almerienses con Clint Eastwood mascando puros, en realidad sólo son un par de docenas entre el medio millar de películas a las que ha puesto compás incidental.

Desde Los intocables a Cinema Paradiso, pasando por Érase una vez en América, El Decameron o Inglorius Bastards. Cuentan que el realizador francés José Giovanni recurrió a él desesperado pocos días antes del estreno de su película Le Ruffian, que aún estaba por musicalizar. En un café parisino, mientras Giovanni le explicaba el argumento, Morricone tomó un boli y comenzó a escribir sobre el mantel. Cuando el director acabó de hablar, el músico arrancó la tela de la mesa, se la dio y le dijo: “Aquí está la música de su película".

De ésta nadie se acuerda, pero sí del que le puso orquesta, que además de su abrumadora laboriosidad, posee el rasgo esencial en casi cualquier genio: odia que le llamen genio y gasta mala leche a chorro. Los saben bien los periodistas, a los que fustiga con impertinencias. Menos cuando habla de La misión, una de las mejores bandas sonoras de la historia del cine. El viejo Morricone aún se enternece hablando de ella, como se estremece cualquiera que escucha En la tierra como en el cielo, la pieza introductoria que arropa la escalada del jesuita Jeremy Irons por una catarata del Iguazú: no hace falta ver las imágenes para sentirse en el paraíso. Pero no deja de ser una partitura de encargo para el cine. Quizá por eso Morricone confesó, al cumplir los 80 en 2008, que su pasión insatisfecha es “componer música".

17/05/2010 (19:09)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

La Presidencia Española de la UE lleva tiempo pidiendo la hora. Desde hace semanas se ha convertido en una Santísima Trinidad de la Diplomacia: sonrisa, saludo y reverencia. Poco más. Lo que comenzó con el aviso de un encuentro histórico y planetario de dos líderes progresistas del mundo globalizado acaba un sábado por la noche en una feria de la TDT.

 

Zapatero arrancó los seis meses de Presidencia Europea anunciando sanciones para el país de la UE que no cumpliera con los objetivos económicos, la estrategia 2020 lo llamaba. Ahora tras el tirón de orejas de Bruselas, la llamada de Obama y el anuncio con las medidas que nunca quiso hacer para recortar el déficit publico llega la hora de explicar lo que se va a hacer. Para ello nada mejor que uno de los pesos pesados del partido y quien sabe si el sucesor del propio Zapatero.

 

Como la política está en todos los ámbitos de nuestra vida, al menos eso dicen, el sábado por la noche me preparé unos gin-tonic y unos aperitivos para ver en familia la entrevista con José Blanco en La Noria. Me habían advertido que al igual que hace unos días el chófer de la Pantoja o la secretaria de Carmén Ordóñez, José Blanco lo iba "a contar todo". Pensé en su infancia en Lugo, sus juergas en San Froilán, sus veranos en Palas de Rey, la empanada de lamprea o cómo dejó de ser Pepiño para ser José.

 

Pero no. Me encontré con un político que acudía a un programa de máxima audiencia a explicar de manera didáctica lo que supone la congelación de las pensiones, la rebaja del 5% de media del sueldo de los funcionarios o la supresión del cheque-bebé. No fue a hablar de sí mismo. Imagino que para Blanco ir a este espacio fue tan agradable como cuando la pasada semana Zapatero se subió a la tribuna de oradores del Congreso a anunciar justo lo que no quería, pero hay demasiados votos en juego… Teniendo en cuenta que por la mañana repitió los mismos argumentos en el profundo programa de radio de Isabel Gemio, supongo que a partir de ahora no será extraño ver a Blanco en las tertulias de Sálvame, aguantando los reproches de los miembros del jurado de ¡Mira Quién Baila! o dando la información del Tiempo, que es lo que más se ve.

 

Así que cuando vuelva a explicar que congelar las pensiones es conservarlas sin frío ni calor, sino todo lo contrario, no me extrañaría nada que la Patiño de turno le reproche eso de: ¡Es que has venido aquí a llevártelo muerto!

17/05/2010 (09:59)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Mientras se habla sin parar de la fractura social de las medidas económicas del gobierno de España, conviene concluir que eso es una cosa que se pasa, que igual que llega se va. Los asuntos económicos de una parte de la geografía del mundo que se llama Occidente son asuntos transitorios, que se van drenando y digiriendo. España está enmarcada en lo que geográficamente se comprende como Occidente. Bien. Pero hay otro problema que vincula clarísimamente la fractura en medio del alma de los pueblos. Y se llama sentimiento. España se ha constituido en un sentimiento, amén de categorías más tangibles. Y Baltasar Garzón, juez de la Audiencia Nacional, se ha constituido en un problema nacional, amén de categorías más tangibles, más concretas.

 

El juez Garzón ha sido suspendido en sus funciones. Sus funciones son, como podría decir un tipo al que llamaban Perogrullo, las de juez. Y este juez, Garzón, quiso enjuiciar los actos que habían sido protagonizados por los personajes pertenecientes al franquismo que habían terminado con resultado de muerte de vencidos en la guerra civil, es decir, terminada la guerra civil, y, al parecer, amnistiados por la Ley de Aministía, valga la redundancia, de 1977. Por seguir bajo la pauta del entendimiento: terminada la guerra civil, los vencedores exterminaban cuantas veces podían a los vencidos. Y una vez muerto el general Franco, en 1975, para que el movimiento continuase, se perdonó por ley a aquellos que perpetraron acciones contra la vida de seres humanos.

 

Es decir, que todos aquellos que participaron, por activa o por pasiva, en aquellas acciones, muertos biológicamente, quedan para siempre con la etiqueta de impunes. Y los que participaron, en tiempos de guerra civil, en acciones violentas o delictivas, quedan como delincuentes históricos con el agravante de hijo de puta visceral para toda su vida. Naturalmente, aquella ley de amnistía, si así fue concebida, es revisable en sus justos términos. Pero la sociedad española, al parecer, no está preparada para tamaña empresa. La judicatura, sin  el “al parecer", no está preparada. Garzón ha sido apartado de la carrera judicial porque está imputado en causas distintas.

 

Si después de la imputación, penetrada de politizaciones sin cuento, este juez es absuelto,  la sociedad española seguirá desarrollándose, pero con limitaciones de movimiento muy considerables. Se podrá seguir, pero la fractura está servida. No se puede atentar contra la memoria. La memoria es inatacable. En cuanto puede, se abre camino. Garzón siempre, tras esta actuación, será un héroe de la libertad. Quienes impidan esta celebración, serán considerados contrarios a esa proclamación. El olvido de la guerra no se puede decretar.

14/05/2010 (20:08)

ALONSO GUERRERO

 

El funcionario no tiene nada, pero lo tiene para toda la vida", dijo el sarcástico León Bloy. Es precisamente esta circunstancia, estar a salvo de las novedades laborales, la que convierte al funcionario en un chivo expiatorio. El Gobierno opta por lo más fácil: bajar el sueldo a empleados públicos y pensionistas. Son los que nunca protestan, los borregos. No somos como Grecia, aseguró el Presidente, pero toma las mismas medidas que en Grecia. Sin embargo, aquí los funcionarios no se echarán a la calle, porque aquí son una muchedumbre, igual que los pensionistas. La publicidad, y más tarde la sociología, vieron en el siglo XXI un siglo de muchedumbres. Para eso está la Educación Secundaria, para eso está Bolonia, para que los individuos engrosen muchedumbres.


Cantaba Víctor Jara en uno de sus corridos: “Mi padre fue peón de hacienda, y yo un revolucionario, mis hijos pusieron tienda, y mi nieto es funcionario…" El funcionario es el último eslabón de una cadena de obediencia que poco a poco se convierte en ceguera. Siempre bajo la sospecha de no trabajar, de ganar demasiado, de ser un contestatario que no se rebela o un contemplador que no ve nada, el funcionario es el primero al que envían a la picota, para que el pueblo lo corra a penca y lo combata a nabo. Es lo que ahora hace el Gobierno: presentar un recorte social como una proeza de justicia social.


Los funcionarios, los pensionistas son sólo muchedumbres. La aristocracia se reserva para la casta política, para los liberados autonómicos, para aquellos a los que las etiquetas no les dejan ver lo que contiene el frasco. Las muchedumbres han ido más allá de la estadística, han salido de ella. Se las ha educado para que opinen, pero no reaccionen. Menos mal que Zapatero va a tener con la muchedumbre funcionarial, y con los pensionistas, una deferencia que no tendrá con los rentistas políticos: se reunirá con los sindicatos. No para que éstos acallen las voces de tres millones bienpagás, sino para que las saquen de manifestación, que están muy metidas en casa.

13/05/2010 (17:40)

XAVIER COLÁS

 

Recuerdo la Transición con mucho sol, gente con abrigos feos, programas rollo en la tele y una generación de veinteañeros muy contentos por razones que yo desconocía. Había un Suárez en la tele, una Caponata y un montón de pelis de mayores. Con el tiempo, vinieron los matices, no vamos a discutir de ese tema más.  


Fue una época en la que de los armarios no salían gays con ganas de contarlo: brotaban mujeres desnudas. Pasaba sólo en las películas, que son siempre una traducción inexacta pero al menos desinteresada de lo que tiene el país por dentro. Sobraba reserva espiritual y queríamos llevar a alegría del gazpacho y las sevillanas a otros ámbitos más íntimos. Fue la época del destape, las películas S, los guiones absurdos para hacer sitio a un par de pezones cada diez minutos. Antonio Ozores, que se marchó ayer para siempre justo a la hora de comer, remató con sus balbuceos lo que los políticos estos días no son capaces de decir. Hoy los periódicos se hartarán de elogios, pero él había dejado dicho que le daba igual cómo le adornasen a su muerte: “Yo ya no estaré, así que me da igual... que piensen lo que quieran”. 


Usuarios de twitter adelantaron el fallecimiento del actor, en una muestra de que en los armarios no queda nada por sacar, vivimos en una realidad agujereada por la red. No tenemos miedo más que al miedo mismo y no importa lo que anden cuchicheando las vecinas porque con el griterío de los demás, los jadeos del fondo, los chillidos constitucionales y el retiñir de las monedas en el cazo de los de siempre no hay quien se entere de nada. 


“¡No hija no!”, le han dicho a la ministra de Economía en Bruselas. De los polvos electorales de ZP vienen estos lodos, y durante lo que queda de legislatura nos espera una clase política ozorizada en el peor sentido de la palabra: no hablo de talento, sino de cantinflear con sílabas inventadas. Encadenando una perorata ininteligible esperando que, como en aquella escena, una odalisca brote desnuda del armario sin venir a cuento y el genio diga: “Hija mía qué buena estás”.

 

12/05/2010 (17:35)

ÓSCAR SÁEZ

 

Alcalá es un paseo matinal antes de que la ciudad despierte, son sus cielos de primavera. Su Don Juan y su mercado medieval, el soplo del viento frío en Semana Santa, las procesiones en las carreteras. Alcalá es ayer, es pasado, es una continúa reflexión sobre el mañana, es Alcalá universitaria, cultural e industrial, una mezcla de culturas, un cóctel sin aliñar; es un reloj parado, trabajadores, desempleados y funcionarios.

 

Alcalá de Henares es romana, árabe y castellana, es un sol y sombra, es un recuerdo y a la vez un olvido, es una princesa sin cortejar. Son Caje, el Avance, el TIA y la tuna; es el mismo barrio diferente de siempre, son el Val y Espartales, la orina de Quevedo en una esquina. Son muchos más de los que aquí cabrían. 


Fue Cisneros, es pasado. Una ciudad universitaria, una ciudad sin universidad, con fracaso escolar. Será Cisneros. Es El Corte Inglés y un Parador para avanzar. Alcalá sin Henares. Es una musa sin teatro, una ciudad dormitorio que sueña con volar, que sabe qué es, pero no quién es; que sabe quién fue, pero no quién será. Alcalá son los alcalaínos de Alcalá y los alcalaínos del más allá. 


Es Cervantes, un monólogo de Don Quijote, son las patatas del Québec, el Índalo haciendo la rosca o el Nino poniendo la oreja. Es la gasolinera de San Isidro, un sorbo fresco de cerveza en los Irlandeses con el Diario de Alcalá. Son las rosquillas de Maig, la costrada de Alcalá, son las campanas de la Magistral, a la cigüeña verás; un cocido en el Bedel, una partida de cartas en la piscina del Val; un pensamiento en las Bernardas, un paseo por el Arzobispal. Alcalá se hace trampas al solitario, es un gol en el Municipal. Es el Rey, Su Majestad, es un cruce de caminos de sentimientos encontrados. Es un suelo empedrado, es pluma, es gente siempre paseando de aquí para allá. Es mi gente y la de usted. Alcalá es Alcalá, es la luz y también la oscuridad.


Y ahora el chiste semanal, cortesía de mi hermano Diego.
- Dos amigos están en un bar y le dice el uno al otro: ¿Podemos hablar en privado y qué no salga de nosotros? Sí, claro. Se van a la esquina y le dice:
- Necesito 10.000 euros
- Y el otro le contesta: No te preocupes que no se lo digo a nadie.

11/05/2010 (17:56)

PEDRO P. HINOJOS.
Hasta hace unos 20.000 años, que en la historia de la vida es como decir ayer por la tarde, los homo sapiens, o sea nosotros, compartimos espacio con otra especie de hombres, los neanderthalensis.

Un buen siglo aquellas robustas criaturas de piernas arqueadas, cabeza grande, nariz ancha y piel clara se esfumaron y nos dejaron dos enigmas. El primero tiene que ver con los motivos de su desaparición; y el segundo con la posibilidad de que hubiera cruce entre las dos especies.

Unos científicos dicen haber demostrado que esta última posibilidad se consumó; o sea, que hubo apareamiento entre sapiens y neandertal y, como prueba de ello, los euroasiáticos conservamos hasta el 4% de ADN de aquellos antepasados lejanos. Sería una verdadera revolución si se confirmara tal extremo… científicamente, claro. Porque quien más quien menos dice conocer al menos un neandertal en su comunidad, en su barrio, en su trabajo o agarrando un volante en mitad del tráfico.

El gracejo popular le ha imputado a nuestros primos remotos la estampa troglodita del hombre gruñón y greñudo, forrado de pieles y con una cachiporra en la mano. Nada más injusto para unos individuos a los que les gustaba lucir adornos o que cuidaban con extrema delicadeza los enterramientos de sus seres queridos, gestos que muestran una humanidad ciertamente conmovedora.

Por eso, los ilustradores que trabajan codo con codo con los paleoantropólogos han plasmado los rostros de aquellos hombres, mujeres y niños en retratos que resplandecen de dignidad. Contemplándolos así e imaginando que aún llevamos en lo más recóndito de nuestra naturaleza algunos átomos de aquellos ancestros; cobra aún más sentido replantearse el primer enigma. Dicen que los sapiens no eran ni más fuertes ni más resistentes pero sí más hábiles que los neandertales, de ahí que les comieran el terreno. Pero, ¿y si se lo dejaron comer? ¿Y si con ellos se fue lo mejor de la familia humana?

10/05/2010 (20:04)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Hace una semana, en esta misma columna también hablaba de la Bolsa. Hoy también lo hago pero sólo para referirme a los efectos que puede tener un rumor malintencionado. Las ojeras y la mala cara de Zapatero, en su comparecencia ante la canallesca para desmentir que España hubiera solicitado auxilio a la Comisión Europea y al Fondo Monetario Internacional (FMI) demostraron que el rumor había dado en el blanco. Donde más duele.

 

No sé de quien viene últimamente la inquina hacia lo español, el país de la siesta, los toros y donde mejor se vive, como dicen los que nunca han salido de su barrio, pero el miedo al contagio griego propició uno de los batacazos más sonados de la Bolsa. Así de fácil, sin gritos en los corrillos ni dramones, y todo a costa de una patraña que se difundió a toda velocidad. Lo malo de los rumores son las consecuencias y en el ruedo ibérico si hay algo que nos va es el cotilleo y la mala baba. Menudo maridaje.

 

A este paso llegará el día en el que leeremos un titular a cinco columnas que diga que La verdad ya no importa. Entre la comunidad de vecinos, los programas del corazón en televisión  y  los medios de comunicación, cada vez se da más crédito al rumor que a la verdad.

 

En especial en Internet, donde el “sé de buena tinta que” se ha convertido en dogma de fe. Será por la crisis de valores, la ola de laicismo que nos invade, el culto a los megas o intereses torticeros. Pero es así. Hoy se da más pábulo a un rumor que a una evidencia científica como que hay agua en Marte. No es que ya no se distinga entre la verdad y la mentira, es peor aún. La mayor parte de esta población que vive por encima del umbral del bienestar cree más en lo que dice el chófer de Isabel Pantoja, en lo que lee como confidencial o en una foto robada. Y lo malo es que del rumor a la calumnia la frontera es mínima. Y así nos va.

 

Es cierto que las teorías de la conspiración siempre han vendido más que la triste y tediosa realidad, y desde esta columna, que muchas veces sirve para saldar cuentas con la realidad,  no me puedo quedar inerte ante un país que es presa de rumores, chascarrillos de mal agüero y paripés. Curiosamente aquí se mata a cualquiera, se difama por internet o en un plató de televisión y nunca pasa nada. Importa más la anécdota que el fondo. Si las cosas siguen así, el futuro ya no estará sólo en Internet, sino en un ordenador minúsculo que se implante debajo de la ceja para crear realidades paralelas y disparatadas. Por cierto, esto del chip que se podría colocar con más facilidad que una inyección de botox en lo mofletes lo sé de buena tinta. No se lo digan a nadie. Chusssssss...

10/05/2010 (12:13)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Curro Lope Huerta, léase también Arsenio, ha tenido que abandonar la dirección de la Fundación de la Universidad de Alcalá porque la política es un arma cargada de presente. Ciertamente, como se dice en términos financieros, estaba descontado que sus pasos profesionales tenían que tomar otra dirección una vez consumada la elección del nuevo rector. Nuevo rector, nueva vida, nueva relación con el gobierno de la ciudad.

 

Las relaciones de la Fundación con el gobierno de la ciudad, es decir, Alcalá, nunca fueran pasadas por el tamiz de la suavización, de la concordia, de la búsqueda del equilibrio y de la felicidad entre las instituciones. Se hizo presente el remoquete de la  contraprogramación salido desde el Convento de Agonizantes, con reminiscencias de Antena 3 y Tele Cinco. Y el asunto tiró hacia el deterioro más acusado.

 

Y en los últimos tiempos el teniente de alcalde Gustavo Severien ayudó a la prolongación del desencuentro, con tribunas que no sólo pretendían la anulación del capitán civil de la Fundación, sino que tendían a la exoneración de Curro de todo cuanto bueno hubo en Alcalá en los últimos tiempos. Y eso, francamente, es un despropósito, pero siempre por debajo de una injusticia. Pues bien, ya ha sucedido.

 

Lo mismo que ha ocurrido en muchos otros parámetros, que sus gentes desprecian a quienes más tenían que enaltecer, con sucesos  paralelos en los que se dan circunstancias inversamente proporcionales: a menor mérito, más aplauso. Aquí no hay montañas de granito como en el monte Rushmore, en Dakota del Sur, donde están esculpidas a tamaño gigante las caras de los presidentes que simbolizan la nación americana, Washington, Jefferson, Lincoln y Roosevelt. De haberlas, evidentemente, Curro Lope Huerta tendría unas cuantas toneladas a su nombre. También otros, naturalmente, pero la exclusión por la exclusión no siempre es buena.

 

Curro tiene  66 años, una edad prácticamente senatorial, una edad que es una bendición de Dios para quienes tienen que cuadrar las cuentas de la Seguridad Social y su inmortalización en forma de pensiones. Pues no se tiene en cuenta. Hace unos años, cuando detrás del PSOE local no se veía nada, los animadores y/o detractores pedían, con lengua voluntariamente trabada, “arsénico por compasión”.

 

No encaja mal lo que decía Cary Grant, en la famosa  película Arsénico por compasión, de Frank Capra, en su papel de Mortimer Brewster: “La locura corre por toda mi familia. Galopa casi”.

9/05/2010 (17:03)

ALONSO GUERRERO

 

No  sé por qué parece que la globalización es una especie de ruleta rusa. España, y Europa, nos hemos metido en ese barco de contenedores fletado por los chinos, un pueblo que no pernocta desde la época de Gengis Khan, y estamos perdidos entre diez billones de sombrillitas para cócteles. Ahora resulta que las murallas que los antiguos hicieron en Asia no eran para contener las invasiones, sino para evitar que ellos invadieran al resto del mundo. Han cruzado sus murallas por el único hueco que no habíamos tapado: el de la religión sin fe del capitalismo, el de la pasta. Mucho vigilar la gatera del islam, y los monstruos de la globalización se nos cuelan por el único sitio en el que no habíamos puesto porteros de discoteca.


Es difícil creer que las hipotecas basura hayan originado todo esto. Que hermanos que no conocemos, como Lehman-Brothers, o señores salidos de American Psycho, como Madoff, se nos hayan metido en casa para arramblar con la cubertería de plata. Todo suena a invención, a chiste de síndico de bolsa. Resulta que el único futuro que tenemos, el del día siguiente, depende de una palanca que alguien bajó antes de que naciéramos, quizá en alguna alacena del Mayflower. Todo es tonto e involuntario. Llega la llamada crisis y nos echa de los grandes almacenes. Nos han borrado el único perfil que teníamos antes, el de compradores. Ahora, lo único que tenemos en común con los funcionarios griegos es la catarsis. 


El problema de esta situación es que no es la nuestra. No podemos pasar de ella, pero tampoco participar. Pertenece al currículo de otros. Otros la han traído y nos la han dejado en la faltriquera, como un perro sarnoso al que hay que dar lechita y jamón york. Nuestro verdadero papel es el de plañideras. No necesitamos economistas, sino psicólogos. Ni siquiera podemos tomar una caña con el director del FMI y decirle lo cabrón que es. Formamos parte de un mundo globalizado, así que nada podemos hacer, excepto acojonarnos, si en una manifestación en Grecia nos dicen: vosotros seréis los próximos.

6/05/2010 (17:50)

XAVIER COLÁS

El licenciado Vidriera, Tomás Rodaja, tiene su versión actual en Tomás Gómez, líder todavía del PSM. Le escuece a nuestro héroe los abrazos –preñados de infraestructuras indispensables para mí y para usted– que dispensa su capitoste Pepe Blanco a la presidenta de Madrid. A él, se queja, ni un besito. Y a la otra, cemento e inauguraciones. Pobre Tomás, y pobres de nosotros como encuentren sus cuitas consuelo.  


Circula por Facebook una pregunta gili de ésas ¿Una pedrada a Esperanza Aguirre es canto a la esperanza? No necesita el lector que le aclaren que si alguien tiene que lhttp://www.elcuadernodepepeblanco.com/anzar el pedrolo contra la rubia es Tomás: tiempo y ayuda ha tenido, y las cifras le barruntan tumbra fría durante cuatro años más.
En el clásico cervantino hay una morisca que introduce cierto hechizo en un membrillo destinado a Tomás Rodaja. El hechizo produce en el estudiante graves ataques y una gravísima enfermedad, llevándole a la locura de creerse de vidrio y no dejando que nadie se le acercara y pidiendo a la gente que le hiciera preguntas, no importaba su dificultad, él podría responderlas con soltura. 


Gómez, farolillo rojo en las encuestas, ha empezado el mes trasmutado en el Licenciado Vidriera. Así se hacía llamar, el que pasaba sus días paseando por las calles y satirizando casi todo lo que le rodeaba: los abrazos de Blanco, la prensa de Madrid, las encuestas mentirosas, los puentes y las inversiones inoportunas. ¡Con lo bien que estaban las obras de la A-2 paraditas con Maleni y el nuevo plan de Cercanías en el cajón!

 


Dicen que las noches de invierno Tomás Rodaja dormía en el pajar y las noches de verano al aire libre, y entre aquellos junquillos secos no hallará a otras Pajines sino a Eusebio González y Javier Rodríguez, que han apostado todo al rojo de Tomás y ven cómo en la ruleta de Ferraz la pelotita puede caer en negro paracaidista: Trini, Gabi(londo) o quien sabe, si Miliki y Fofó. Que la suerte los acompañe porque porque como sea la justicia acabará el pajar en llamas.

5/05/2010 (17:48)

ÓSCAR SÁEZ

 

Las noticias avanzan a una velocidad de vértigo; tanto que algunas veces son imperceptibles para el ojo humano. No se preocupen que para eso está un servidor aquí para leer entre los renglones torcidos de Dios. Este es el resumen semanal.


- Alcalá quiere eliminar la prostitución y el sexo en la calle (I). El siguiente paso es que el Estado tome cartas en el asunto, aunque los partidos parece que están más por la labor de prostituir la política con todo tipo de corruptelas.

 

- Alcalá quiere eliminar la prostitución y el sexo en la calle (II). Alcalá quiere mejorar la estética de la ciudad y ha empezado por las rotondas de acceso. Luego se podía pasar por otras rotondas, cuyas estatuas también tienen delito. 


- Alcalá quiere eliminar la prostitución y el sexo en la calle (y III). Duro golpe para la venta de coches entre los jóvenes.

 


- Zapatero, el especulador con el fin de la crisis, dice que los especuladores quieren encarecer la deuda española.


- Standard & Poor's rebaja la calificación de Guardiola tras la eliminación del Barcelona ante el Inter de Milán. Como el Madrid fiche a Mourinho, Standard & Poor's también va a encarecer el jogo bonito en el Bernabéu.


- El Gobierno sigue preparando dos años después la reforma laboral. Para que luego digan que el presidente no es decidido.


- Sorpresa por la soledad de los sindicatos en el Día del Trabajador. Sólo quedan con trabajo ellos, aunque tampoco trabajen demasiado.


- UPyD ganaría 8 diputados en la Asamblea sin tener cara ni proyecto en Madrid. España es un país con las cosas claras.


- Tomás Gómez, líder del PSM para quién todavía no le conozca, dice que José Blanco quiere que gane Aguirre. Entre los espías del PP y el buen rollo del PSOE...


- Tomás Gómez, líder del PSM para quién todavía no le conozca, dice que José Blanco quiere que gane Aguirre (y II). ¿Eso no es motivo para abrir un expediente?


- Un cura de Alcalá condenado por pederastia vive bajo el techo de la Iglesia. Qué Dios nos pille confesados.


Y ahora el chiste semanal, cortesía de Borja, yes, week-end.
- ¿Cuántas anclas tiene un barco?, ¿una?, ¿tres?
- No, once... ¡Eleven anclas!

4/05/2010 (17:40)

PEDRO P. HINOJOS

Hace justo un año se abría el abismo ante nuestros pies con el estallido de la gripe A. La OMS había contabilizado más de un millar de contagiados por el virus en todo el planeta. El Ministerio de Sanidad español tenía controlados a 57 enfermos y estudiaba la posibilidad de poner en cuarentena a los aviones que llegaran del exterior. Y los rusos prohibieron la entrada de carne de cerdo y derivados procedentes de nuestro país.

 

Era sólo el comienzo del pánico. La administración de antivirales, las medidas de prevención en los colegios, el aislamiento de enfermos, la búsqueda de la vacuna y de dosis suficientes y el recuento cotidiano de contagiados y muertos fue el pan de las semanas y meses siguientes. Estábamos, no cabía duda, ante la temible pandemia que venían prediciendo los científicos desde hacía años. Y nos había pillado completamente desprevenidos.

 

Casi tres siglos antes, en 1722, Daniel Defoe, el padre del inmortal Robinson Crusoe, publicó Diario del año de la peste, una verdadera rareza de la historia de la novela. En ella, el escritor inglés da voz a un supuesto testigo de la peste que arrasó Londres desde finales de 1664 a comienzos de 1666, y que se llevó por delante la vida de más de 100.000 personas.

 

A lo largo de casi 400 páginas se documenta con todos los pormenores la huida despavorida de los londinenses, el enclaustramiento forzoso de los enfermos, el paso del carro de los muertos por las calles y los palos de ciego de las autoridades para poner coto a lo que se consideraba un castigo divino en toda regla. “La peste es como un gran incendio", exclama el narrador en la recta final de su relato, que arranca con una maliciosa disculpa para justificar la carencia de más datos: “En aquellos días no teníamos nada que se pareciese a los periódicos impresos para diseminar rumores e informes sobre las cosas, y para mejorarlos con la inventiva de los hombres, cosa que he visto hacer desde entonces".  Leyendo su historia y viendo lo que fue y lo que no llegó a ser la gripe A, cuesta encontrar las diferencias.

3/05/2010 (18:35)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ


La rebaja de la calificación de la deuda española me ha pillado en mangas de camisa. Tres minutos antes de que se cerrara la sesión de la Bolsa, que la calificación pasara de AA+ a AA hizo que a muchos de esos agentes y brokers, que ya están en mangas de camisa desde hace tiempo, se les cayeran los pantalones. Las caras de preocupación sobre el parqué de la Bolsa me recordaron a un compañero de clase que lloraba cuando sacaba notable en matemáticas porque todo lo no que fuera sobresaliente era un fracaso.

 

Supongo que este chico, tras los últimos varapalos  de los datos económicos sigue sin ser capaz de hacerse un nudo doble windsor en la corbata ni ponerse la chaqueta. Cuando uno se queda en mangas de camisa hay dos razones principales. No son las únicas, pero sí las que más peso tienen. Una es que hay que echar horas para gestionar una situación de crisis y la otra es que un político quiere algo. Siempre creí que cuando un político quiere parecer cercano no hay nada como quitarse la americana. Se hace la foto de rigor en mangas de camisa, con el ceño fruncido o la sonrisa ficticia, la mano bajo la barbilla, un documento sobre las manos y el puñado de votos ya está asegurado.

 

Incluso Aznar, el líder popular que siempre está de vuelta y nunca termina de irse, en plan mosca cojonera para unos y otros, sale en la portada de su último libro en mangas de camisa para lanzar el mensaje de que España puede salir de la crisis.  Sin embargo, cuando las cosas van bien no es necesario quitarse la chaqueta, te puedes hacer la foto de las Azores con los colegas y poner los pies encima de la mesa del presidente de EEUU.

 

Puede que, al fin y al cabo, estar en mangas de camisa sea lo que decida una victoria electoral. Ahora que los británicos está llamados a las urnas para elegir al partido que les dirigirá los próximos años, el conservador David Cameron y el liberal Nick Clegg son los que se hacen fotos en mangas de camisa. 

 

Aunque tiene sus riesgos. El adolescente huevo que recibió el tory Cameron en un colegio le pilló en mangas de camisa, pero este óvulo cotiza al alza en las casas de apuestas frente la metedura de pata del laborista Gordon Brown. El micrófono abierto que permitió escuchar a medio mundo cómo llamaba “fanática” a una viuda con la que acababa de hablar es otro huevazo. Pero a Gordon Brown le impactó de lleno en el traje por lo que el laborismo ha buscado su salvación en Tony Blair. Y, cómo no, al tratarse de crisis, otro que llevaba traje en las Azores reaparece en mangas de camisa, revisándose la tensión y con la foto de rigor. ¡Oh, my God!

3/05/2010 (10:36)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Los aspersores del Nou Camp del miércoles pasado higienizaron lo que sucedía de tóxico sobre la pradera: la agonía del éxito en dos fases, la del presente continuo, de Mourinho; y la de pretérito indefinido, la experimentada por el guardameta Valdés. Aquellas turbinas gozosas de entrar en erupción que sacudían cabeza, tronco y extremidades, para rebajar los efluvios, cuánta falta hacen en esta misma escena política.

 

Si le dejan al presidente del Congreso, José Bono, cualquier día se paseará el jardinero con su manguera profesional, quizá vestido de ujier, para sanear los escaños tan calenturientos de la bancada popular. Las inmediaciones de la plaza de las Salesas, con sus escalinatas y sus puñetas, también está necesitadas de agua directamente de turbina, fresquita y pulverizada, qué rica, para atenuar los ímpetus de esos jueces a los que la Ley de Amnistía no les parece suficiente para enaltecer sin temor a la ley al  franquismo más extremo.

 

Si hay que bendecir al franquismo con motivo de sus setenta años de impunidad, si hay que confundir la guerra con la posguerra, si hay que sumar tres años de guerra (en la que todo vale, según la terminología bélica), con treinta y seis de franquismo gobernante, como si las cifras fuesen sumandos iguales, si todo eso sucede pues todas las homologaciones son bienvenidas a la canonización final.

 

Ahí está la presidenta de la Comunidad de Madrid para decir que no parará hasta auxiliar el hallazgo de las fosas comunes donde descansan de mala manera los vencidos republicanos y… también los del bando contrincante. Con el olvido imperdonable de algún resto de las guerras carlistas, o algún vestigio de la Guerra de Secesión americana. Hace muy poco, en una población cercana a Alcalá, casi con nocturnidad y alevosía, entendidas como calidades  positivas, se dio sepultura a una persona asesinada en 1943 por ser republicana y vencida en la guerra civil. Fue desaparecido de su pueblo en 1939 y ha aparecido en 2010 pero en urna de madera, sus familiares no quieren molestar con memorias, no quieren atraer los sentimientos de las guerras. Solo quisieron enterrar a su muerto, eso sí con su bandera. Poco pidieron.

 

Pero lo que no se puede olvidar, aunque se intente, es que aquello fue un crimen, un crimen impune. Decía Víctor Manuel, el cantautor, el sábado pasado en el Teatro Salón Cervantes, entre acordes y vena yugular muy inflada, “cómo quieres que olvide, cómo quieres que olvide…..”. ¿Guerracivilista esta familia? Aspersores, por favor.

30/04/2010 (18:15)

ALONSO GUERRERO

 

El pasado 23, día del Cervantes, empezó el carnaval anual del libro, que se alargará hasta que las vacaciones de verano nos alivien de buscar respuestas en páginas escritas por gente que no tiene nada que decir, o sea, de leer a los clásicos. Más que nunca, los libros merecen ser quemados. La edición, la lectura de libros dejaron hace años de ser cervantinas, y hasta hubo alguien que hace poco, en televisión, dijo que Cervantes, hoy día, no tendría muchas posibilidades en nuestro mercado editorial. Sin duda, una forma desconsiderada de sentir vergüenza por no encontrar en los libros más que lo que hallamos en un episodio de Sin tetas no hay para el piso, o en cualquier discurso de los muñecos de guiñol del Congreso. 


Aquello que dijo Adlai Stevenson: “Un editor es el que separa el grano de la paja, y publica la paja", se vuelve en este mercado de gallinas descabezadas un aforismo incomprensible, porque la lista de libros más vendidos está llena de cosas que la gente ansía leer, por el hecho de que lo dicen los que nunca leen. El libro ha dejado de ser un frontón en que jugar contra uno mismo. Ya no nos devuelve las pelotas. Las novedades que se publican dicen menos que los cadáveres de la Facultad de Medicina, así que habría que suscribir el parecer de Montilla respecto del Constitucional: muchos editores de este país son los menos indicados para publicar libros que formen parte de nuestras vidas. 


Habría que preguntarse si esas historias que es imprescindible leer, según las contraportadas, valen más que el papel en que están impresas. Me temo que los curas y barberos del Quijote tendrían hoy más trabajo que hace cuatro siglos. Si yo tuviese, igual que Rilke, que escribir cartas a un joven poeta, le aconsejaría dos cosas: primera, que evite la ESO. Y segunda: si tiene visión y sensibilidad, si cree que aún puede infundirse algo grande en las palabras, si está dispuesto a gastar sus fuerzas en la conquista de cosas que no existen, que se vaya de este país. Aquí pierde el tiempo.

29/04/2010 (16:45)

XAVIER COLÁS

 

Los colegios de uniforme, y los gobiernos que los fomentan, tienen un gusto parecido al de los directores de cine porno: faldita aunque llueva, medias hasta  la rodilla aunque haga calor. Lo de la mujer con falda es una cosa obligatoria en determinados ámbitos: a los pasajeros de los aviones les pone, a los padres de los centros les gusta y a los clientes de los bares les anima a volver. Es curioso que para ver mozas vestidas de ese modo tan absurdo haga falta irse a un cole o a un rincón del videoclub. ¿Pero qué mosca nos ha picado? La cristianita va vestida como hace 50 años. La morita, como hace 500. Los niños, no me olvido de ellos,  van vestidos de bedel: jersey de pico y pantalón de oficinista sudao y con migas del bollo. Natural como la vida misma. 

 

¡Es lo que pide la gente!


Es la frasecita con la que en Alcalá nos han colado todo tipo de educación: la consagrada al bulo de Adán y Eva, la de los niños formando tercios de flandes con rodilleras, la sufragada con fondos públicos pero que cede unas horas al adoctrinamiento religioso, la concertada que es pública pero siempre se lo monta mejor que la Pública y la que se supone que pare alumnos bilingües con los mismos profes de toda la vida.


Sí: es el de la educación terreno abonado para los milagros y las maldiciones bíblicas. Ahora es el baile del pañuelo el que ha puesto a cada villano en su rincón. El PP, que azuzaba hasta hace poco a la rebelión contra los centros que osaban llevar la contraria a los padres –¡oh!– y a los partidos –¡ay!– con la Educación para la Ciudadanía, dice ahora que hay que inclinar la cerviz y hacer lo que el centro diga. Bienvenidos al imperio de la ley.

 

 

El zapaterismo lleva dos legislaturas diciendo que va a desclavar unos cuantos cristos como si los hubiésesmos puesto nosotros: son incapaces de gestionarse. Pero por lo menos el laicismo malvado de ZP –que tanto adoran los peperos cuando lo enarbola pichadura Sarkozi– está empezando a coger un brillo. El brillo de las cosas necesarias. Pero lo tapará la caspa de la carcundia. ¡Lo pide la gente!

28/04/2010 (17:20)

ÓSCAR SÁEZ


Alcalá se muere. Dentro de un panorama en el que España se pone el velo para no mirar a la cara a la crisis y mientras nos tiramos los crucifijos a la cabeza de una educación con una de las mayores tasas de abandono escolar, Alcalá languidece.

Empecemos por una visión idílica. ¿Qué sería lo idóneo? Que Alcalá tuviera las vías enterradas, que el río fuera un paraje ideal para perderse, que estuviéramos conectados con Barajas, que centenares de Erasmus estuvieran sentados en la Plaza de Cervantes, haciendo botellón, el amor o incluso estudiando; que los Cuarteles fueran un gran edificio con residencias universitarias, zonas de ocio y culturales; que la Universidad sea un centro del saber; que el Gobierno nos tenga la misma consideración que con Santiago o Cuenca y apruebe ese Patronato Real, o lo que es lo mismo un plan propio de inversiones millonarias, o que la industria del castellano se instale en la zona.

Pues bien, a esa factoría del español la llamamos paradójicamente ‘cluster’; la ciudad está cada vez más atascada con Madrid, con más paradas y sin conexión con el aeropuerto ni siquiera en autobús; los Cuarteles son un agujero negro en la esperanza universitaria; los estudiantes de Alcalá no sólo no estarán en el Centro, sino que se desperdigarán por Guadalajara, la UAH es un centro del saber... del saber a quién arrimarse para ascender; el río es un estercolero, y las vías del tren, lo único que está enterrado, es el proyecto. Y mientras Alcalá intenta abrirse un hueco en el apartado cultural con la entrega del Cervantes, la cárcel de Alcalá-Meco aprieta para que el mismo 23 de abril se le caigan los pantalones en un episodio más de su crónica negra. Alcalá, además de historia, lo que más tiene son cárceles y está prisionera de su destino. La ciudad es hipocondriaca y cada vez se parece más al personaje del que tanto echa mano de cara al exterior: Cervantes. El manco de Lepanto, en el fondo, fue un desgraciado y Alcalá, también.

Pero al mal tiempo, hay que poner buena cara, así que ahí va el chiste semanal, en este caso cortesía de Alberto Nieto, un amigo.
– ¿Por qué la hormiga se tiró a la carretera en verano? Porque estaba el hormigón caliente.

27/04/2010 (17:24)

PEDRO P. HINOJOS

 

De las historias de ovnis y de extraterrestres cabezones que siempre esperaban a la salida de la curva más siniestra de la carrera más perdida en la noche más oscura; pasamos a las palabras amables de Carl Sagan, el ‘Félix Rodríguez de la Fuente' del firmamento. El popular astrónomo y divulgador científico tuvo la maestría de convertir a la humanidad y a la Tierra en la mota y el grano más maravillosos de la playa infinita del cosmos. Con la racionalidad del hombre de ciencia y el entusiasmo que transmite aquel que hace justo lo que ama, el sonriente Sagan descubrió en sus documentales la armonía sobrecogedora e inabarcable que rige el ser y estar del universo. Y sin necesidad de sacarse platillos volantes y hombrecillos verdes de la manga, los que seguían sus explicaciones llanas y emocionantes llegaban a la misma conclusión que el padre de Ellie Arroway, la astrofísica protagonista de su novela Contact, en un supuesto encuentro entre ambos al otro lado del universo tras viajar por un agujero de gusano: si estamos solos, cuánto espacio desaprovechado. Pues bien, esta confortable convicción y el sonido de violines de fondo acaban de ser zarandeados por Stephen Hawking, que ha declarado al canal Discovery que cree en la existencia de los alienígenas aunque recomienda evitar todo contacto con ellos. El célebre astrofísico admite que no tiene claro cómo son las formas de la vida que existen allá arriba, pero teme que sus intenciones no sean nada amistosas. Y ofrece un argumento inapelable: los seres humanos sólo tienen que observarse a sí mismos para darse cuenta de cómo un organismo inteligente puede tornarse en algo que no se quisiera conocer. Al carajo, por tanto, la fraternidad celeste de nuestro amigo Carl, materializada en cariñosas salutaciones e invitaciones instaladas en las sondas terrícolas perdidas por el espacio profundo. Como si no tuviéramos problemas suficientes aquí abajo. Volvemos otra vez a la carretera, la curva y la noche negra.

26/04/2010 (18:53)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Las vidas invisibles, que son las que hacen que el mundo se mueva y casi nunca hacen ruido, salvo que se vean alteradas en momentos puntuales, tienen tanto interés como los reportajes de las tribus intactas y ajenas a la civilización que rescata el National Geographic. Los aeropuertos, por ejemplo, están llenos de vidas anónimas, personas que tienen mucho que enseñar y escasas razones para palidecer, pero que en algún momento también tienen modos tribales.

 

La tribu a la que me refiero no está formada por caníbales, ni por habilidosos trepadores de árboles con empatía a la pachamama, ni seres que prescinden de la necesidad de adaptar su ritmo a la vida con el mismo ansia que el llamado mundo civilizado. Es la tribu de los aeropuertos, una población tan nómada como los tuaregs y tan hambrienta como los masai, pero con roles dignos de estudio cuando falla el sistema. No es la primera vez que en esta columna escribo que me gustan los aeropuertos. Prefiero viajar, sin duda, pero pasar una tarde (y parte de  una noche) en un aeropuerto estimula la imaginación. Es participar de una ilusión sin la necesidad de hacer cola para facturar, ni medir ni pesar la maleta para que el low cost no se salga de presupuesto y sin tomarse tranquimacines antes de subirse al avión.

 

La vida en los aeropuertos es lo que más se parece a un Estado ideal. Todo el mundo es de alguna parte, va y viene, pero no importan ni los colores ni las nacionalidades. Es un mundo que está lleno de esas vidas anónimas e invisibles. Abres los ojos y en tu campo de visión aparece la globalización casi en su estado más puro. La cosa es que la nube volcánica procedente de Islandia ha vuelto a dejar al descubierto la fragilidad de las sociedades avanzadas. Con centenares de vuelos cancelados y miles de viajeros atrapados en los aeropuertos las historias humanas son las que sirven para replantearse las cosas. En el caos es donde surge la necesidad de organizarse y eso es lo que muchos demandaban en las terminales de los aeropuertos. Es algo humano y siempre surge alguien con madera de líder.

 

En la última odisea aeroportuaria hablé con un tipo que su mayor temor era que se militarizara la espera. Imaginé varias unidades armadas, música castrense y todos en fila de a uno al grito de ¡Arr! Mientras los taxistas hacían cálculos en los aparcamientos de las terminales de lo que cobrarían por llevar a Cherburgo a una pareja desesperada lo que me planteo es si es sólo la nube volcánica la que impide ver las pistas de aterrizaje desde el aire o es que hemos perdido la capacidad de adaptarnos a otros ritmos en la vida.

26/04/2010 (11:50)

ANTONIO CAMPUZANO

 

La bendición de un maldito. Eso fue lo que se produjo en los adentros de Santa María la Rica, hospital en su pasado. Joaquín Hinojosa sanó a Jaime Gil de Biedma con el poder de su bisturí lleno de palabra y de comprensión admirativa. Con una terapia no menos comprensiva para con el mundo,  que fijaba por entonces sus atenciones en esos momentos en los estiramientos de Messi y Balotelli.

 

Jaime Gil de Biedma, poeta de la sordidez. Es decir, poeta de la España de mitad del siglo pasado. Hinojosa lo pasó, en su conferencia, por la simpatía de Bacon, “otro infeliz", a la par, ambos, de “buenos, implacables y crueles". Nos dijo a esa cuadrilla de devotos, reunidos en acto convicto de perplejidad y asombro, que el poeta conferenciado hizo un atajo de 97 poemas que convulsionaron el mundo ibérico, solamente con el esfuerzo de su vida. Hinojosa se ayudó para ello de un flexo bibliotecario para la luz envolvente, un desaliño indumentario de americana de color terroso con cabos negros, como dice la descripción taurina, y una voz moduladamente sedosa, pero imperial tirando a hegemónica.

 

Su rostro de surcos helados de mucha trayectoria iba adquiriendo, cuando era necesario, la configuración más apropiada al estallido. Y fue desgranando una selección de poemas con la finalidad inconfesada del homenaje a un ser humano irrepetible. Las interioridades de la creación de Gil de Biedma fueron desveladas en medio de un silencio al que contribuyeron desinteresadamente tanto Vodafone como Movistar y Orange. Y de repente la congregación de asombrados adivinó que “la poesía es un ángel abstracto", como se dice en El juego de hacer versos. O que la felicidad puede ser “vicaria", siempre de otros, prestada, hipotecada. O que el sacramento de la confesión también tuvo habitación en el universo de Gil de Biedma, pero con el matiz de la calidad y de la cantidad: “Más que el propósito de enmienda dura el dolor de corazón". Que en los años sesenta había cuartos con “deslustradas lozas sanitarias". Y que en los actos rendidos de pasión se podía poéticamente “buscar el tendón del hombro".

 

De repente, el conferenciante Joaquín Hinojosa manda cerrar la puerta porque la luz puede ser molesta y deja caer las órbitas para acordarse de la Ciudad Universitaria, porque “No volveré a ser joven": “Que la vida iba en serio/uno lo empieza a comprender más tarde/como todos los jóvenes, yo vine a/llevarme la vida por delante". Miró el reloj, recitó su obituario de 10 de enero de 1990, nacido en Casablanca, con vino, cigarrillo y malestar de memoria, y fuese con andar quedo con el tendido alborotado buscando qué tirar al maestro.

23/04/2010 (19:30)

ALONSO GUERRERO


La reforma educativa ya convirtió a la enseñanza media en una especie de cabaña del tío Tom. Ahora la cosa va de velos. Un instituto ha tenido que decidir si permite llevar un velo humillante, por muy elegido que sea, a una alumna musulmana, y lo ha rechazado. Bravo. Diecisiete hombres sin piedad, los del Consejo Escolar del IES Camilo José Cela, de Pozuelo de Alarcón. El Gobierno, por incapacidad y por cobardía, ha hecho recaer esta decisión, como otras muchas, en el último eslabón de la cadena, pero cuando es el instituto el que le echa redaños al asunto, sale el ministro criticando el dictamen y alegando que sobre todo ello prima el derecho a ser educado. 


No, señor ministro. Si no crea usted una ley para allanar a todos el camino, por qué va desmintiendo a cada uno por separado. La educación supone la aceptación de una serie de reglas sin las cuales ésta no puede producirse. De hecho, en este país apenas se educa. Aquí, la educación es una vaca en una cinta transportadora que se dirige directa a que le apliquen los electrodos en la cabeza. ¿Por qué? Porque representa las culpas de un Gobierno que lo mira todo desde abajo. Es imposible hacer primar el derecho a la educación si no va acompañado de una igualdad absoluta. Si se permite a una niña entrar en el instituto sometida a un dios por elección propia, es decir, sin otro derecho que el de renunciar a ella misma, ¿con qué legitimidad vamos a enseñar a ser libres a sus compañeros?


Hace no mucho vio la luz un informe que decía que, en Marruecos, muchas mujeres violadas eran repudiadas después por sus familias. Eso es lo que significa el velo en la cabeza. Como símbolo religioso, el velo es simplemente absurdo en una escuela pública y aconfesional, igual que el crucifijo, pero como símbolo de sumisión a quien sea resulta sumamente insultante a mucha gente, excepto a los que gobiernan. En 2004, Francia prohibió el velo en todos los institutos. Si esas ideas atravesaran nuestras fronteras, muchos seríamos colaboracionistas.

22/04/2010 (18:34)

XAVIER COLÁS.
Hubo en su día una casta. La de los niños con nombre de personaje de serie de televisión. En el cole conocí a un Jordan Blanco, a un Michael sin coche fantástico y a un Jonathan Fernández Alcalde cuyos apellidos jamás saldrían en los títulos de crédito de una serie. Pero esos nombres estaban hechos para matar a los malos, huir a  toda velocidad y quedarse con la chica. Eran la primera generación con nombres del otro lado del charco. Atrás quedaban los raules, jesuses o franciscos: esta nueva hornada de héroes escribía con orgullo su nombre en los exámenes, en los cuartos de baño y en las carpetas de los demás. Sus apelativos eran compatibles con la ficción que alimentaba la caja tonta, y los nuestros sólo un residuo del gris mundo real y castellano, sin persecuciones a tiros ni poderes sobrenaturales. Si encima traían zapatillas de basket y reloj calculadora al cole, la masa rugía.

Esos nombres elegidos para la gloria han envejecido fatal. Hasta el punto que se han convertido en adorno de la mofa, befa y manteo que hace este país de sí mismo. Los Brian o las Jennifer son, a su pesar, la subcategoría choni o jincha de fulanito y menganito. Su vitola holiwoodiense ha devenido en poligonera y marujil. De Andrea-cómete-el-pollo para abajo, son todos augurio de reformatorio o por lo menos carta a los padres.

 

Michael Knight


Tan injusto era su estrellato en los ochenta como su vilipendio actual, acrecentado por las parodias de los Morancos y de otros humoristas mesetarios. No hace falta recurrir al antropólogo Arsuaga para afirmar que el apodo, por jodido que sea, no modifica los genes. Pero aún así, pobres de los bautizados con nombres de teleserie, porque nadie se los imaginará descubriendo una vacuna o presidiendo el Senado. En esta perra vida, Jennifer es la Jenny y Jonathan el Johnny. Algunos tienen nombre de presidente americano, pero por alguna injusta razón no hay nadie que se percate de ello. El fulgor acabó en los noventa y ahora no les hace hueco ni el santoral, que sí lo tiene para Nicasio y Telesforo. ¡Shit!

21/04/2010 (18:01)

ÓSCAR SÁEZ

 

El diablo, además de ser malo, es un guarro. Un eructo del demonio por el volcán de nombre impronunciable la ha liado parda. Las cenizas del pecado del modernismo han parado el mundo. Nosotros, los humanos me refiero, que no las damos de sofisticados y que somos capaces de llegar a Marte, nos hemos bloqueado por los humos del infierno. Tanto avance de inteligencia artificial no está dejando gilipollas.


Los humanos no acabaremos unos con otros con bombas nucleares; será la naturaleza, en forma de erupciones volcánicas o en forma de nevadas universales, la que nos mate al ver tantas sandeces cometidas, un homicidio por amor. Eutanasia.


Ahora nos hemos dado cuenta de que sin volar no somos nadie, señores, y sino que se lo digan a superman. O al Barcelona. Pobres, tienen que recorrer 1.000 kilómetros para jugar un partido de fútbol en un avión con ruedas para descansar en un hotel de 5 estrellas. Otros, tienen que hacerlo cada día en un camión como forma de vida para acabar durmiendo en un motel de carretera. O en patera para llegar al edén que les desprecia.


La vomitona volcánica nos ha recordado lo intrascedentes que somos. O el diablo ha mostrado su ira o en el infierno están de fiesta, a la que muchos arden en deseos de ir. Quizás es alguno ahí bajo que se lo está pasando pipa viendo cómo Baltasar Garzón, el bueno, el feo y el malo en la misma película, acabará sentado en un banquillo, una foto que no vale el ‘delito' administrativo que haya podido cometer. O quizás sean los curas pedófilos con sus juegos maléficos. O Franco, que sigue vivo después de 30 años muerto, o las carcajadas de Rajoy, que no deja de reírse de nosotros con su Gürtel, y de Zapatero con su marketing barato. ZP, haga caso a tu mujer, déjalo, hombre. Dejad de eructarnos con vuestra demagogia.


Y ahora el chiste semanal:
El empleado le dice al jefe: ¿Puedo salir hoy dos horas antes? Mi mujer quiere que la acompañe de compras.
El jefe le contesta: De ninguna manera.
Y el empleado le contesta: Gracias jefe, yo sabía que usted no me iba a defraudar.

20/04/2010 (17:57)

PEDRO P. HINOJOS

 

Los especialistas suelen decir de Viaje al centro de la Tierra que es la novela más fabuladora y menos rigurosa de Julio Verne. El hombre ha llegado a la luna, ha navegado por los abismos submarinos, ha conquistado los polos o se ha comunicado a grandes distancias a través de máquinas; y todo eso lo anticipó el genial pitoniso de Nantes.

Pero aún no hemos escarbado lo suficiente como para alcanzar ese núcleo que Verne imaginó como una gran caverna jurásica, y que en realidad es la morada de un colosal imán líquido. Nada hay de premonitorio, por consiguiente, en las aventuras subterráneas del profesor Lidenbrock, su sobrino Axel y el guía Hans, siguiendo la ruta del alquimista Saknussem por el volcán Snafellsjökull en la remota y congelada Islandia.

¿Se equivocó Verne o simplemente se dejó llevar por la imaginación al entender que había chocado irremediablemente con las fuerzas impredecibles e ingobernables de la naturaleza? Visto lo visto en estos días con otro volcán islandés, el también impronunciable Eyjafjalla, parece que todavía nos falta un rato para dominar la Tierra en su totalidad. La nube de cenizas afiladas como lijas ha obligado a suspender el tráfico aéreo en el norte y el centro de Europa, afectando de rebote al resto de aeropuertos e itinerarios del Continente y a gran parte del mundo. Cientos de miles de personas se han visto afectadas por este imprevisto, y la mayoría de ellas, como la mayor parte de la sociedad, consideran que las autoridades estatales se han pasado con la prohibición de volar.

¿Cómo puede ser que en pleno siglo XXI ocurran estas cosas? Pongamos que a consecuencia de lo mismo que nos ha impedido llegar al corazón de nuestro planeta. La isla de tierra joven de allá al norte nos ha puesto en nuestro sitio, como lo hizo hace casi 150 años con Verne, y nos ha colocado como lo que somos en realidad: unos pobres fantasiosos al pie de un maldito volcán.

19/04/2010 (17:13)

JOSÉ LUIS ENRÍQUEZ

 

El espectáculo que se está dando a raíz de las decisiones de los señores que se ponen togas y están llamados a impartir justicia es de órdago. Ahora parece que los jueces también tienen bandos, reaparecen las dos españas, en forma de garzonófilos y garzonófobos mientras la tercera españa, silenciosa, observa atónita lo que está ocurriendo. Hasta atraen la atención de los medios norteamericanos, que se preguntan por quién doblan las campanas en la estatua de la justicia española, a la que algunos quieren quitarle la venda de los ojos.

 

The Wall Street Journal defiende el juicio a Garzón por un presunto delito de prevaricación, al investigar sin ser competente las desapariciones durante el franquismo. Unos días antes The New York Times defendía justo lo contrario bajo el título de Una Injusticia en España. Lo descorazonador es ver a un juez sentado en el banquillo por la actuación de otro magistrado, pero aquí no se juzga el franquismo. Garzón no es un prevaricador, aunque se crea que se puede poner el mundo por montera y empurar al Pinochet de turno. Jurisdicción universal lo llama. Garzón se equivoca en los medios y ha conseguido convertirse en un icono de las libertades progresistas. Dentro de poco, como sigamos así, la imagen de Garzón aparecerá junto a la del Che en tazas de desayuno.

 

El desafortunado acto celebrado en la Universidad Complutense, convocado con apoyo de los sindicatos y con ex fiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo en plan Walker Texas Ranger, acusando a los jueces del Supremo de “cómplices de las torturas del franquismo”, demostró que algunos tienen ansias de desahogo. Lo adornan con banderas tricolores y bajo el grito de No pasarán, que para eso al día siguiente se celebraba el aniversario de la proclamación de la República.

 

El apoyo a Garzón era una excusa y se convirtió en una trinchera republicana. Politizar el dolor de los familiares de las víctimas, que tienen el derecho a encontrar a sus seres desaparecidos, no es de recibo. Si hay que juzgar al franquismo, que se haga, pero no por el protagonismo de un juez, que presuntamente ha hecho las cosas mal, sino con las leyes en la mano. La separación de poderes en España parece una ilusión teórica y algunos políticos, esos que hoy alcanzan cotas máximas de descrédito, son los que se empeñan en controlar el poder judicial y... la calle. Si no fuera porque Alfonso Guerra dijo aquello de “Montesquieu ha muerto” igual hasta creería a los garzonófilos. Pero aquí no se juzga el franquismo, sino si el juez actuó correctamente. No nos engañemos.

18/04/2010 (22:43)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Se huele en el ambiente político que gran parte del tiempo que resta hasta las municipales y, más tarde, hasta las generales del año 2012, todo aquello que tenga que ver con el juez Garzón intermediará, enternecerá, interferirá, la atmósfera política en un grado extraordinario. Ello quiere decir muchas cosas, pero entre ellas, no se puede olvidar el rescoldo, 70 años después, de la guerra civil. Si será nociva una guerra civil, que no han valido siete decenas, siete, de años, para restañar la herida producida.

 

En la acera contraria de la calle Génova, exactamente la opuesta a donde se concentran los seguidores de Garzón, se puede ver pasear a una señora, con o sin perro, que lanza abiertamente la siguiente disquisición: “Cabrones, si fuisteis vosotros los que matásteis”. Sigue su marcha hacia Colón y la vida continúa. Pero el problema no está ni mucho menos resuelto.

 

Para intentar discernir este asunto desde la orilla judicial, instruyó Garzón lo que pudo instruir para esclarecer el emplazamiento de los cadáveres aún por descubrir. Si había asesinados es que hubo asesinos. Más suave, si había víctimas había habido verdugos. Esas responsabilidades, intentadas aclarar por la instrucción, han merecido dos querellas de los herederos políticos de los verdugos, los “manoslimpias” y los falangistas, gentes a las que jamás se oirá manifestar nada malo contra el franquismo. En estas querellas se agita convenientemente la famosa Ley de Amnistía, aprobada en 1977, bajo la presión de lo que pudiera suceder con los coletazos del franquismo, precisamente.

 

El resultado a la vista es el siguiente: Garzón acusado de prevaricación pendiente de enjuiciar por el Tribunal Supremo; Garzón, habida cuenta de su situación procesal, a punto de ser apartado de su profesión por el Consejo del Poder Judicial, el órgano regulador de la profesión; los querellantes, “manoslimpias” y falangistas, absolutamente felices porque, se mire como se mire, para ellos es una victoria que se mide en el enaltecimiento histórico del general Franco, para ellos un héroe de la historia de España, para la mayoría de españoles un genocida con intención de serlo; el PSOE, en la defensa de Garzón, denostado por el PP por intromisión en los afanes judiciales; el PP a saco contra el PSOE por el acto de la Universidad consentido por el rector Berzosa, pero con olvido del indulto del gobierno de Aznar al juez Liaño, de 1 de diciembre de 2000, condenado a 15 años  de inhabilitación por prevaricación. Rajoy estaba en aquel gobierno y era vicepresidente primero y ministro de la Presidencia. Los familiares de los eliminados seguirán, en éstas, sin conocer el emplazamiento exacto de las cunetas Donde se encuentran su padres y abuelos. O sea, exactamente un escenario de justicia.

16/04/2010 (19:20)

ALONSO GUERRERO


Hemos presenciado esta semana cómo los sindicatos se afanan contra la rebaja del precio del despido, y pregonan su defensa inusitada y estrafalaria de Garzón, compañero del metal. Teniendo en cuenta que la verdadera izquierda ha desaparecido, las izquierdas virtuales se anuncian como jueguecitos sin los píxeles suficientes para que podamos disfrutar con ellas. No hay nada por lo que luchar, porque el patrón es también de izquierdas, así que los sindicatos luchan contra la amnesia. Se puede seguir siendo sindicalista teniendo fe en los principios programáticos, igual que el burro tiene fe en la zanahoria. Es como creer que la Coca-Cola es la chispa de la vida. Magistrados, sindicalistas, los pijos-maquis de siempre, con permiso del Tierno Galván reservista de la Universidad Complutense, se dan cita para proclamar que nadie lleva razón, menos Garzón.


El izquierdismo, que no la izquierda, se rige aquí por sus principios más sórdidos: los del hormiguero. Si hay que tapar grietas, todo el mundo se pone manos a la obra, aunque sean las troneras del respiradero. El que menos importa es Garzón. Garzón padece uno de los grandes defectos de cualquier jurista: creer que la justicia es suya. Ahora, acosado por los carcas, falangistas, derechorras y demás genocidas sinestésicos, dirige el coro de un proletariado multiusos que carga contra los que quieren encausarlo, sus mismos colegas.


Todo está politizado, por tanto toda pugna, todo enfrentamiento, sea en el plano jurídico o institucional, es político. En España hay demasiada política vacía. Eso nos lleva a sufrir unas sinergias que ya parecen de vodevil.  Durante los últimos veinte años se han puesto en marcha programas tipo Gattaca para acabar con la cultura, y ahora estamos presenciando, con la apatía de televidentes, cómo los sindicatos verticales, los más incultos de nuestra historia, sacan las escopetas de los armeros y salen a la calle en plan Puerto Urraco. Un sindicato sólo debería presumir de sus afiliados, pero los afiliados están empezando a ejercer de partisanos. “Ahí enfrente se vende a la gente", rezan muchas pintadas frente a las llamadas casas del pueblo. Ellos sabrán por qué lo dicen.

15/04/2010 (17:52)

XAVIER COLÁS

Venía andando hacia la redacción y me he descubierto a mi mismo cruzando un paso de cebra en rojo, a la carrera. Pero el mío era un trote pureta, de adulto. Y ha sido otro palazo de tierra que sepulta la infancia para siempre. Horror.


De niño sabes andar en bolas con total naturalidad, sin pensar en lo que otros piensan y sin necesidad de meterte las manos en los bolsillos. Y cuando corres, corres que te las pelas. Como ha corrido el hombre a lo largo de la historia, lanzando un brazo hacia adelante en cada zancada, con los dedos estirados como queriendo cortar el viento o con los puños cerrados como si así pesasen más y tirasen del cuerpo en sentido de la marcha. Las rodillas suben casi hasta la altura de la cadera y el cuello se estira un poco hacia atrás, para divisar a indios y vaqueros que salgan al encuentro. El caso es que cuando eres un niño tienes menos prisa pero llegas antes corriendo a todos sitios. Los adultos de ciudad han corrido siempre como avergonzados, a ráfagas. Les pitan cruzando un semáforo y dan un saltito ridículo, corren cuatro zancadas y frenan antes de llegar a la acera, como si les cobrasen por las milésimas en las que no tocan el suelo con ninguno de los pies.  

 


¿Usted cómo corre? No hablo de jogging sino de la carrerita civil, la que se hace de paisano y por causas perentorias. Tal vez lo haga como un payaso acomplejado, y un día el reflejo de algún escaparate se lo dirá a la cara: ese trote encogiendo los hombros, moviendo un brazo correctamente y el otro tapando el bolsillo como si las llaves fuesen a huir por ese sprint inofensivo, muchas veces con la lengua asomando mordida entre los dientes, como si correr fuese una travesura o algo indigno. 


El hombre ha corrido toda la vida, pero entre una masa gris que camina nos da corte el galope urbanita, volar sobre un charco, acelerar hasta acercarnos un poco a nuestro límite. Una vez fuimos bípedos orgullosos de serlo y ahora caminamos como pingüinos por temor desentonar con la civilización.

14/04/2010 (18:21)

ÓSCAR SÁEZ

 

Este fin de semana, en un alarde primaveral y animado por el buen tiempo, decidí dar un paseo por el río. Ya saben en plan romántico. Flores, arbolitos, sombritas en un recodo del Henares, el canto de los pajaritos, los niños jugando en los columpios... La edénica imagen que tenía del merendero cuando iba con mis padres de pequeño quedó difuminada y se convirtió en una mala pesadilla. El acceso desde Nueva Alcalá a la otra parte por el pasadizo tiene ‘pétalos’ vítreos de la extendida flor  ‘Mahou 5 estrellas’ y está impregnado del olor ‘rosal’ a orina. Aunque muchos digan que su mierda huele a flores, no es el caso.

 

Además, sin que se enteren los del Plan2000E los caces están llenos de piezas con los que se podría montar un coche si eres un poco mañoso; los rastrojos secos y polvorientos; esa idílica bandada de pequeños ruiseñores llamados mosquitos, la orilla convertida en una auténtica barricada donde lo único que puedes pescar es un resfriado si te caes, y el curso del río, que se intuye porque no se ve por los juncos sin vida, y que suspende en limpieza. 


El estrés y las prisas con los que nos movemos precisan cada vez más de espacios a los que ir a respirar, a los que desconectar, a los que quedarse sordo con el silencio de la naturaleza y ciego con el color de las flores. Si te vas fuera de Alcalá, tienes que coger el coche y el atasco de regreso te estresa más que si no te hubieras marchado.

 

Por eso es importante que los políticos se tomen en serio el río. Desde la Isla del Colegio, ahora mismo un solar con árboles sin apenas sombra y que aspiraba a ser un Gran Retiro con lago y todo, hasta la isla de los García, hectáreas de rastrojo invadidas por un aparcamiento en superficie en el que te juegas a cada pisada un esguince de tobillo, sin olvidar la otra parte del río, con el desaprovechado puente del Zulema.

 

Llegarán las elecciones y volverán las promesas, culpándose unos a otros, mientras el secarral confirmará que Alcalá de Henares sólo tiene el río en el apellido igual que es una ciudad universitaria sin universidad y sin universitarios.


Y ahora el chiste semanal, cortesía de Sandry (con y no con i), referente al Madrid-Barça.
- Cristiano Ronaldo es triatleta: corre, hace bicicletas y ... nada.

13/04/2010 (18:56)

PEDRO P. HINOJOS.
En estos días de convalecencia por el apagón analógico y el consiguiente y forzoso agujero en el bolsillo para comprar y renovar aparatos que funcionaban perfectamente hasta el pasado 30 de abril, obteniéndose a cambio lo mismo de siempre más un montón de canales de teletienda y engañifa telefónica; se olvida que hasta no hace demasiado vivíamos entre las tinieblas receptoras más absolutas.

Sobre todo en los pueblos y aldeas, un mundo olvidado por la telaraña politécnica nacional, o sin cuartos suficientes como para sufragarse la antena repetidora que conectara a los paisanos con la civilización televisiva y radiofónica. La nevada impenitente en la pantalla de la tele o los silbidos siderales desde el transistor forman parte de la memoria de más televidentes y radioescuchas de lo que se cree. Y aunque parezca increíble, no todo en aquel pasado de ondas sombreadas fue malo. Ver la primera cadena a saltos o escuchar Radio Nacional de España entre los aullidos hertzianos se apreciaba en lo que valía, que además era mucho.

De ahí que la reciente desaparición de Juan Manuel Gozalo, uno de aquellos rostros y voces familiares, se lamente casi como la pérdida de un entrañable extraterrestre. Gozalo, como Santiago Peláez, José Joaquín Brottons, Chema Abad o Leontxo García, nos aliviaron la ausencia en el dial de la FM comercial, los Supergarcías y los 40 Principales con un soniquete que hoy sentimos en el recuerdo como un ejemplo único de las cosas bien hechas.

Porque nunca nadie ha transmitido más y mejor el amor al deporte como aquella gente en las retransmisiones de Olimpiadas y Mundiales o en espacios como Tablero deportivo o Radiogaceta. Escuchando y viendo lo que se hace ahora, con su diversidad fraudulenta, se echa mucho más de menos aquel inolvidable monopolio, que con todo los ruidos y nublados buscaba con respeto e inteligencia al público, no a la manada. ¿Quién ilumina más? ¿Quién apaga menos?

12/04/2010 (19:54)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

No nos damos cuenta y lo asumimos con la naturalidad que la capacidad de la memoria lo permite. La cosa es que todo lo que nos rodea en esta sociedad de la información está lleno de claves y combinaciones secretas. Me temo que un día me quedaré en la calle a dormir porque confundo la contraseña de la alarma con la del acceso a la cuenta de Facebook.

 

En mi caso me gustan más las claves telúricas y profundas, adornadas por leyendas de caballeros templarios y fantasías animadas, que las que dan acceso al ordenador, aunque sea a ese revolucionario iPad, o como se llame. Me atraen más las que llevan año rondando por mentes privilegiadas y que siguen sin tener respuestas definitivas.

 

Son las que alimentan también las teorías de la conspiración, mucho más sugerentes que la triste rutina. Qué si hay vida después de la muerte, que si no estamos solos en el universo, que si la sábana santa es un fraude o que si la Isla de San Borondón aparece y desaparece en la lontananza atlántica tal y como cuenta una vieja leyenda que conocen los canarios y que tanto me recuerda la de Perdidos...

 

La verdad es que éstas son las cosas que me interesan y para las que no hay clave ni servidor informático alguno que valga. Nadie me podrá resolver en la vida terrenal con la precisión de un alquimista y la evidencia de un científico estas incógnitas. Pero alimentan el espíritu mientras que las otras, las de andar por casa sólo nos hacen la vida más fácil, aunque a veces, por eso de la memoria o los fallos técnicos, nos la complican. Destinamos gran parte del disco duro de nuestros cerebros a almacenar códigos que nos garanticen una existencia más segura en esta sociadad del bienestar.

 

Gastamos memoria para saber cómo entrar en el correo electrónico, sacar dinero de un cajero, poner el pin del teléfono móvil o abrir el candado de la maleta, pero todo para protegenernos de la amenaza invisible de nuestra vida de colorines. Si seguimos así, entre tantas normas y códigos cifrados, llegará el día en que levantarnos de la cama dependa de un código que nos estimule. Hace unos días la clave del sumario del caso Gürtel trajo de cabeza a abogados, procuradores y periodistas.

 

Durante largas horas, incluso días, era la clave del deseo, el código que abría las puertas al sumario del choriceo patrio de talla XXL. Pero no me hizo feliz. A estas alturas, visto lo visto con el Gürtel, también sonrío cuando recuerdo la palabra Rosebud, como hizo el magnate de Ciudadano Kane antes de estirar la pata.

9/04/2010 (20:28)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Mes de abril en Alcalá y el responsable de la cosa en materia de promoción cultural, Juan Alba, ese roedor de ideas con la inimitable cualidad de convertirlas en bienes tangibles, “en los carteles ha puesto un nombre, que no lo quiero mirá, Francisco alegre, y olé, Francisco alegre, y olá".

 

Inicia los diálogos sobre la creación, en la Casa de la Entrevista, con un cartel con Rosa Montero y Maribel Verdú, y en la cata Fernando Marías, que asesora sobre la elección y la dosis de las especies. Ni tan siquiera la altura de  la sala de exposiciones amargó el carácter escénico de la cita, como de susurro, de confidencia, de secreto.

 

Entre el respeto del auditorio y los micrófonos de solapa, que tienden al bisbiseo, las creadoras Rosa y Maribel desgranaron los arcanos de la creación artística con la inestimbale ayuda de Fernando Marías, que metía los índices en las boquitas para ver hasta sus púberes anginas. La víspera, Rosa Montero, en su periódico de referencia, había dicho que el asunto Gürtel estaba simbolizado por un señor “con cogotillo de rizos jerezanos", lo cual no estaba mal para seguir por ese lado. Pero no, se prefirió con criterio acertado hablar del pudor, esa categoría ausente en las tareas morales del trabajo público.

 

El pudor se manifestó de doble vía: en Rosa tiende a desaparecer con el aumento de su obra, y en Maribel crece a medida que la trayectoria  hace lo propio. Correa, el de la víspera, de haber estado, no hubiera entendido nada.

 

Y se habló de la insatisfacción por lo hecho, que nunca se aborda como espectador-lector, como si lo creado pringase como la mantequilla. Y mientras no sonaba ningún teléfono móvil, las gentes se enteraron que la solidaridad se puede tener incluso con José Luis Moreno, que había dado trabajo a Maribel Verdú en sus inicios, lo que hace un impagable favor biográfico al ventrílocuo. Y que las bicicletas estáticas tienen una función nunca aparecida en las teletiendas: en ellas se puede leer El País.

 

Y de la necesidad emocional indispensable para escribir una novela, y un mínimo de tres años para su gestación. Y que ese parto proporciona tal excitación neuronal que, sin ser amenazado previamente ni aconsejado por el ministerio del Interior, se cambian los hábitos de desplazamiento. Y cuando todo parecía discurrir por la última vuelta del circuito, se citó a Bacon y a Lezama Lima a propósito de la luz.

 

Y Maribel dijo que la culpa es una palabra dura y vehemente. Y el regusto se apoderó de quienes habían asistido a este aquelarre cálido, equilibrado y potenciador pensante, y se fueron esparciendo disciplinadamente por las calles con vistas de  nueve y media de la noche al palacio arzobispal.

9/04/2010 (17:30)

ALONSO GUERRERO

 

Los casos de corrupción están resultando endémicos en este país, que se ha convertido en un mapa a escala imprecisa de la condición humana. La nuestra es, en realidad, una crónica familiar en la que siempre hay alguien pringado, como en las cenas de navidad de Madoff. Antes, la corrupción era algo entre un hombre y su conciencia. La corte se parecía a un acuario de pirañas, pero todo se solucionaba con las críticas morales de Quevedo. Ahora, la corrupción es institucional. Se ejerce sobre la cosa pública, protegida por un cerco de impunidad. Los políticos sueñan con cumplir sus megalomanías, tan mediocres como sus personalidades, utilizando los impuestos. Con el cargo, el político adquiere una multipropiedad de la cual sólo puede desalojarlo la justicia. Cualquier hombre puede corromperse, pero las mayores canteras de corrupción están en los partidos políticos, llenos de directores de escena que sólo representan versiones de Esto no es lo que parece.


Los únicos capaces de bajar a los políticos del coche oficial, y sentarlos en el banquillo, son los jueces de la oposición, porque también la justicia es propagandística. Si monta una Fuenteovejuna es porque el Comendador es del partido contrario. En España, la corrupción, y los casos inéditos de justicia rápida que está originando, parecen más bien intentos de sacar provecho rápido, como poner en la calle de Alcalá una mesa de trile. Los partidos comparecen y es esconden, pero todo suena a coplilla de Góngora. Nunca ha habido conciencia de que lo público debería castigarse con las leyes de lo privado, de que el político, cuando desempeña un cargo, es para beneficiar a aquellos a los que pide los impuestos. 


Ni en Francia, ni en Alemania, la corrupción es tan ecuménica como aquí, de lo que se deduce que aquí se entra en política para probar mieles ajenas. Como esto siga así vamos a tener que buscar la rectitud y la justicia, palabras demasiado viejas para sonar bien, en los aceleradores del CERN, igual que la partícula de Dios. No se respeta lo común, la res pública, así que dejemos la República para otro artículo.

8/04/2010 (18:06)

Como el mejor héroe es el anónimo, es bueno que éste lo siga siendo. Nuestro joven jardinero estaba rastrillando un castigado parque de la ciudad. Apareció un vecino de los que no se cagan al verte porque ya lo hace su perro por él. La mascota hizo sus necesidades sobre el césped bajo la atenta mirada de nuestro héroe, al que llamaremos Mo.

Mientras el can acababa, ambos humanos intercambiaron una mirada. Mo escrutaba al contrario, esperando un gesto de civismo o tal vez todo lo contrario... en plan “alégrame el día”. El vecino tenía un aire chulito, y sin apartar la mirada de nuestro héroe tiró de la correa de su mascota para emprender el camino sin recoger la plasta. Mientras veía la figura alejarse, Mo sintió en su cabeza sonar la música de un western. Al ponerse en jarras notó el vacío en su cintura, le faltaba una buena smith&wesson con la que rematar de dos tiros al villano. Pero quién necesita un arma cuando abunda la munición.

Avanzó diez pasos hasta la escena del crimen y tomó el cagarro con sus guantes de jardinero. Tal vez incluso lo hizo hasta con mimo; sabiendo que, aunque el material era inmundo, el fin que le aguardaba era noble. A pesar de que no había filisteos observando su hazaña, arqueó la espalda como David en el Valle de Elah y arrojó el mierdolo con esa fuerza interior que nos asiste en los actos de justicia. Buen disparo, Mo.

Impactó el residuo canino justo en la espalda del sujeto incívico. Lamenta este periodista no poder ofrecer datos sobre la marca de la chaqueta o no haber presenciado la escena posterior en la tintorería, en la que tras huir al trote cochinero del lugar del crimen un ciudadano explica cómo un chucho –el suyo– le cagó a la altura del omóplato.

Pero nos alegramos, por fin, de que entre tanto incivismo vecinal y torpeza sancionadora alguien se levante en armas contra lo que al resto nos hace bajar la cabeza por precaución de no pisar. Otros deberían bajarla avergonzados, pero lo que la ética no consigue lo logra la metralla ajena. Y la gran puntería del bueno de Mo.

7/04/2010 (17:50)

ÓSCAR SÁEZ

 

Me han llegado al correo electrónico tentadoras ofertas para ganar dinero fácil, 2.000 euros al mes sólo por reenviar correos electrónicos a alguna dirección de alguna cuenta suiza que habría quitado la tentación a más de un político del Gürtel. O de Baleares. También he recibido emails para que me alargue el pene que ríete tú del de Nacho Vidal y a su vez me han ofrecido a precio de ganga un potenciador sexual, viagra y otros derivados; correos de ‘amigas’ de Uzbequistán interesadísimas en conocerme; fichas para un casino online para que multiplique mis escasos ahorros, además de préstamos imposibles de rechazar por sus increíbles intereses del 72% por si ando ahogado con esta crisis, que ha permitido, sin embargo, llegar a una ocupación hotelera del 85% en Semana Santa.

Sinceramente tardo menos en bajar la basura de mi casa que borrar la porquería que tenía almacenada en mi ordenador tras estos días de vacaciones, en las que sólo se han quedado aquí los que no tenían coche. Si no, ni Mulder explicaría cómo es posible que hubiera tanta plaza de aparcamiento libre y a la vez tanta gente en las procesiones.  

Y si a la basura virtual le sumas además la basura tecnológica, estamos aviados. La TDT ha multiplicado la basura televisiva –granhermanos, debates de caspa y bilis, call tv para hacerte rico mientras ellos se hacen millonarios con tus llamadas–. Y también han multiplicado las discusiones familiares. Hasta que no ha tenido lugar el apagón, muchas casas no han reparado en que la tele de la cocina también necesitaba el TDT. Esto ha propiciado una verdadera guerra de los mandos. Ante estos inminentes conflictos bélicos, la OTAN ha recibido mensajes de la inteligencia americana –de la española no, que sigue investigando cómo descargar los 50.000 folios del Gürtel– para que esté alerta.

Y es que la basura se multiplica. Correo basura, tele basura, comida basura, y ni siquiera sabemos qué hacer con la basura nuclear. El principal problema de España no es la crisis, señores, es el reciclaje.

Y ahora el chiste semanal:
Un jefe le dice a su empleado:
- Este es el cuarto día que usted llega tarde esta semana. ¿Qué conclusión saca de eso?
- Que hoy es jueves.

6/04/2010 (18:11)

PEDRO P. HINOJOS
Desde hace mucho tiempo está en el grupo de cabeza de la lista de los personajes con más posibilidades de morirse en los próximos diez años, pronóstico que va dejando en evidencia década tras década. El hombre que declaró que nunca había tenido problemas con las drogas sino con la policía; que se partió la cabeza al caerse de un cocotero en Fiyi por imitar al eslabón perdido fumado; que dio vida al progenitor de Jack Sparrow en la última entrega de Piratas del Caribe, o que aseguró haber esnifado las cenizas de su padre, por mencionar sólo los últimos excesos y delirios que ha protagonizado, es mucho más que un millonario superviviente.

Sí, Keith Richards, el alma de los Rolling Stones sin permiso de Mick Jagger, el guitarrista más grande de la historia, según no pocos críticos, el fumeta más genial del circo del rock y el sagitario que cumple años el mismo día que un servidor, es un perfecto desconocido. El próximo octubre verá la luz una autobiografía que promete muchas más sorpresas que los detalles divertidos o sórdidos de una formidable vida arrastrada. Por ejemplo, resulta que el rockero del brazo encogido es un lector empedernido y un amante incondicional de los libros. Posee dos bibliotecas inmensas, una en Sussex y otra en Connecticut, ha reunido colecciones únicas sobre la evolución del rock y sobre la Segunda Guerra Mundial y le apasiona la novela histórica. Quién lo iba a decir. Aunque él mismo dio una buena pista hace algunos años en una entrevista, al rememorar su infancia: “Cuando estás creciendo, existen dos instituciones que te afectan poderosamente: la iglesia, que le pertenece a Dios; y la biblioteca pública, que te pertenece a ti. La biblioteca pública es un gran ecualizador".

Va a resultar, por tanto, que no había inhalado nada cuando soltó esa aguda reflexión. Y que ya no será el mismo canalla inmortal ante la masa. Tras los ojos pintados, el pelo frito y el careto ajado de sioux, se descubre ahora ni más ni menos que a un anciano bibliotecario.

5/04/2010 (19:34)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

La Gran Vía siempre ha tenido para mí más de broad que de way. Será porque la veo como ejemplo de modernidad y de majestuosidad, que esconde grandes miserias solapadas en la multitud. Es un escaparate y una trastienda. Como calle es de las que es mejor evitar cuando se circula en coche. La mejor manera es vivirla en toda su intensidad, con los cinco sentidos y sin perder ripio de lo que pasa.

 

Todavía, cuando paseo por allí, tengo la esperanza de convertirme en funambulista y subir hasta la cúspide del edificio de la Torre de Madrid en un alambre invisible emulando a aquellos increíbles Bordini. Ahora que el faraón Gallardón aprovecha el centenario de la Gran Vía para reescribir la copla de Agustín Lara, las chulapas ya no regalan claveles, los estraperlistas no duermen en pensiones baratas, no hay cartillas de racionamiento y las sedientas chicas de alterne que frecuentaban Chicote ya no preguntan si “quieres pasarlo bien”.

 

En la calle Ballesta o la plaza de los cines Luna se instala ahora el glamour, pero algunos siguen montando a caballo, otros hacen del cartón su colchón y los rijosos y desaliñados de turno no quitan el ojo a mujeres que se ganan la vida en medio de la sordidez. Territorio comanche, al fin y al cabo, con diseño o sin él. La Gran Vía es bipolar, combina lujo y miserias; vanguardia y antigüedad; tristeza y esperanza; rolex y navajas; cócteles y jeringuillas, ... pero todo es a lo grande.

 

La Gran Vía es tan universal y personal como uno quiera. Hace algun tiempo coincidí fuera de Madrid con uno de esos tipos curiosos que nunca pasan inadvertidos. Entre vino y vino me confesó que sólo había salido dos veces de su pueblo. Una fue para hacer la mili en Sidi Ifni, a principios de los sesenta, y la otra para viajar a la gran capital y conocer la Gran Vía. Allí, como tantos otros, dejó de ser forastero, bailó en el Pasapoga y vio películas de estreno en el cine Rex o el Azul.

 

Desde entonces, en cuanto se pimpla un poco rememora su viaje a Madrid al incauto de turno que pilla por sorpresa. Pero como yo soy de los que creen que aunque uno salga del pueblo, el pueblo nunca sale de ti, cuando pisé Broadway, el de verdad, el de Nueva York, creía que la Gran Vía es más broad que way. Miré y rebusqué por todas partes y no encontré más que carteles de musicales. Pero de ese templo de la suntuosidad y el lujo con aspiración burguesa que se llamó Pasapoga, en un bajo de la plaza de Callao, no encontré ni la sombra. 

5/04/2010 (10:17)

ALONSO GUERRERO

La Biblia, una de las fantasías que más ha perpetuado el materialismo en este mundo, llamo a esas horas posteriores a la muerte de Cristo el encantamiento de Viernes Santo. La Biblia nunca se lee como debe leerse, nunca dice lo que quiere decir, y nunca contesta a las preguntas que formulan los cristianos, sólo a las que ya se han contestado a sí mismos, como el I Ching, es decir, a las preguntas retóricas. Por eso necesita intérpretes, teólogos que se encargan de que lo simple continúe complicado, de que el conocimiento se confunda con la ignorancia. Los evangelistas fueron escritores barrocos y, cuando hablaron del mundo sin Cristo, de la tierra baldía que sucedió a su muerte, del mundo en stand by, en espera de que surgiese la esperanza, lo hicieron con la parábola de un encantamiento que transfiguró los cielos y demudó a los hombres.


Y así seguimos, aunque las cosas han cambiado bastante. Los encantamientos se han convertido en cosas de efectos especiales, y la sociedad es ahora mucho más política que la de judíos abertzales que mandó a la cruz a Cristo por ser un pelanas que hablaba de perdón, en lugar de independencia, que proponía la alianza de civilizaciones, igual que Zapatero, en lugar de flexibilizar el mercado laboral, soltar a las hadamadrinas del ICO y convertir a los cuatro millones de liberados sindicales que frecuentan las oficinas del paro en dignos trabajadores.

Sin embargo, algo hay que agradecerle a la Biblia. Sin ella ignoraríamos que no hemos dado un solo paso adelante. En tiempos de Cristo se sabía quiénes eran los sepulcros blanqueados, quiénes decían una cosa y pensaban la contraria. Ahora una de las incertidumbres de los españoles son los políticos. La política nos resulta insondable, no diferencia lo bueno de lo malo, la verdad de la mentira. La política es un facebook de gente amoral y comprada. Desearíamos volver a vivir ese encantamiento de Viernes Santo, esa espera transitada y enriquecida por la esperanza. El único problema es que todas las consultas electorales se celebran en sábado.

1/04/2010 (18:09)

XAVIER COLÁS

 

Una vez pregunté a mi casero ruso qué opinaba de su presidente Putin. "Habla muy bien... pero todavía no sabemos para quién trabaja". El sentido del humor ahí es algunas veces indescifrable, pero tal vez precisamente por eso es la mejor clave de cómo siente ese inmenso país. Putin, ex agente del KGB, es ahora primer ministro de un país que piensa que "no existen los ex agentes del KGB, porque nunca se deja de serlo".  A una de mis ex profesoras le pone y –como lo que no mata, engorda– no sería de extrañar que la carnicería del lunes en Moscú le haga más popular. Vladimir ha salido de atolladeros peores.

Si en lugar de haber nacido en Leningrado hubiese crecido en Torrejón, es probable que pasase las sobremesas viendo Amar en tiempos revueltos. Una de sus frases más conocidas es: "Quien no extraña la Unión Sovietica, no tiene corazón. Quien la quiere de vuelta, no tiene cerebro". En España ninguno queremos sentirnos orgullosos por nuestros pasado: divididos, huyendo de la libertad y derrotados en ultramar. Pero San Petersburgo te recibe en su primera rotonda con un Lenin descomunal. En el centro se han abierto camino las hamburgueserías y hasta la franquicia de Al Qaeda parece haber llegado para quedarse.

Ninotchka, es una película de 1939 en la que Greta Garbo es una agente comunista de Rusia que es enviada a París para investigar el trabajo de tres camaradas seducidos por las trampas del capitalismo. Al verla le preguntan:

–¿Y como está Moscú?

–Muy bien, los juicios en masa han constituido todo un éxito. Quedarán menos rusos pero serán mejores.

La poda está siendo más fina ahora: son las elites las que importan, el asesinato en la dosis justa. Lenin dijo que la democracia es una forma de gobierno en la que cada cuatro años se cambia de tirano. Cercados por los Urales y el Polo Norte, los eslavos elegidos se han propuesto durar. Con un convencimiento que ha sembrado simiente en España: seamos malos para evitar que vengan peores. Allá vamos.

31/03/2010 (18:52)

ÓSCAR SÁEZ

 

Aunque mi memoria es como la de un Commodore 64, creo recordar que España está en crisis, y por eso se ha subido el IVA y hay 4,5 millones de parados. Sin embargo, Zapatero, al que le ha costado casi dos años darse cuenta de que hay que ayudar a las pymes y los autónomos, saca 2.000 millones de euros de la chistera para rescatar a Grecia. Pero, ¿quién nos rescata a nosotros?


La medida es tan útil como el anuncio de la reducción de los coches oficiales por parte de Esperanza Aguirre, medida de gran calado. Qué van a hacer tantos conductores ahora, qué le habrá hecho el sector del automóvil a la presidenta. Ahora sólo falta también que los diputados, asesores, altos cargos, rectores, presidentes y consejeros de empresas públicas, que creen en la causa del servicio al ciudadano, se paguen la comida y no pasen la tarjeta oficial, aunque es probable que algunos grandes restaurantes de la región tengan que cerrar. Pero tranquilos, oigan, que con todo lo que tienen que trabajar estos altos representantes madrileños no deberán tener mucho tiempo para gastar sus altos honorarios. Fíjate si da para ahorrar que da para comprar un palacete, y si no que pregunten, siempre presuntamente, a algún ex presidente de alguna comunidad autónoma insular.


Pero es momento del perdón y ya que estamos en Semana Santa y el calvario de Cristo, también de Matas y Garzón, qué paradojas, suple estos días vacacionales al calvario diario de la rotonda de la Fiat, hablemos del Papa. El Sumo Pontífice dice que la Iglesia está perseguida con los casos de pederastia por la prensa, esos herejes plumillas. A la pira publica junto con las que abortan o los homosexuales. Pobre Ricky Martín. Creo que no va a cantar en el Vaticano, salvo que sea pederasta, que no es el caso.


Y ahora el chiste semanal, cortesía de José Luis, aúpa Estu. Un jefe habla con su empleado: “Manolo, sé que el sueldo que te pago no da para casarte, pero a la larga me lo agradecerás”.

30/03/2010 (18:06)

PEDRO P. HINOJOS

La presidenta Esperanza Aguirre tuvo reflejos para rectificar y pedir disculpas tras comparar en la cadena amiga a Andalucía con un corral y a los andaluces con una legión de gallinas revolucionadas a la voz de “pitas pitas” del presidente Rodríguez Zapatero, pertrechado en la metáfora aguirrista con un zurrón rebosante de subvenciones. La leyenda negra del PER y del “vivan las caenas” sigue pesando a la hora de hablar del sur, bastante maltratado de por sí con los tópicos de la pereza, la fullería y la juerga que, según la ignorancia popular más allá de Despeñaperros, gobiernan el día a día de sus pueblos y ciudades. 

La desafortunada comparación de Aguirre hurgó en esa herida de la que los miles de andaluces que trabajan, viven y votan en la Comunidad de Madrid podrán darle cumplida cuenta. Igual que los catalanes elevan el lamento de su hartazgo por la persecución a cuenta de su tacañería o los gallegos el cansancio crónico por soportar el baldón de su lentitud y de su desconfianza. O sea, bastante dañina es la maledicencia con respecto a los regionalismos como para que vengan ahora los políticos a aventarla con sus salidas de tono o con sus dentelladas en los debates de la batalla autonómica.

La convivencia acaba poniendo las cosas en su sitio o desordenándolas en una cuestión que depende de emociones, de conocimiento y sobre todo del más elemental sentido de la educación. Aquel madrileño anónimo que humilló a un joven camarero en un chiringuito playero del litoral de Cádiz, exigiéndole que se sacara “la polla de la boca” para recitarle la carta de tapas, no sólo se ganó la reprobación del resto de clientes –y unas gafas de sol y un incisivo fracturados del puño que le soltó el camarero cuando se recuperó del inesperado insulto–; sino que extendió un odio visceral entre un buen número de aquellos paisanos espectadores de la escena, a los que ya no hay manera de sacarles de la mollera que los de Madrid son unos chulos y unos condenados gallitos. Si han escuchado las palabras de Aguirre se habrán visto reafirmados en esa creencia obtusa que les impide ver que la perversidad y la bonhomía están esparcidas entre la humanidad como puñados de grano.

29/03/2010 (19:40)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Escribir una columna permite ajustar cuentas con la realidad. Es una manera de poner las cosas en su sitio, que los recuerdos y las opiniones se doblen como la ropa en el cajón de un armario. Un día abres estos cajones, lees las columnas y refrescas ese curioso mecanismo que es la memoria. La opinión que aparece en esas líneas forma parte del ADN ideológico, es el pensamiento en negro sobre blanco. No creo que se pueda vivir sin recuerdos, aunque ahora parece que borrar los reveses de la vida, el dolor y hasta los delitos será posible. Un grupo de científicos de la Universidad de Nueva York está convencido de que se pueden eliminar los malos recuerdos antes de almacenarlos en la memoria. Es lo que faltaba en esta sociedad del bienestar en la que siempre creemos que el sufrimiento es de los otros, en la que nos atemorizan con milongas del fin del mundo por pandemias como la Gripe A y en la que seguimos comiendo mientras en el telediario nos cuentan con todo lujo de detalles cómo un mercado de Bagdad ha reventado por un bombazo. Si se llegase a dispensar esta pastilla de la amnesia en el futuro, como si fuera paracetamol o viagra, más de uno sacaría provecho. Con alzacuellos o sin él. 


Borrar los recuerdos es dar un paso más para vivir en la mentira e incluso en el delito; es como separar el Bien y el Mal a gusto del consumidor. Una expiación química en toda regla. Por desgracia, ambos existen y la Iglesia lo sabe bien, lo mismo que la basura que han tapado de puertas adentro. El Papa Benedicto XVI carga con la pesada cruz de la pederastia y los abusos sexuales cometidos por muchos sacerdotes católicos. Ha dado pasos importantes, como la carta pastoral en la que pedía perdón por los abusos cometidos con menores en Irlanda o el mea culpa en el Ángelus dominical. 


Pero no es suficiente. Ya no es cuestión de lavar los trapos sucios en casa ni conformarse con decir que "el que esté libre de pecado que tire la primera piedra". El Papa está viviendo su calvario particular con el incesante goteo de casos, pero es una buena oportunidad para que la Iglesia actúe con firmeza. Su credibilidad está en juego. Lo malo es que hay personas que jamás podrán olvidar los abusos que sufrieron por parte de curas indignos. Sólo pueden aprender a vivir con ello.

28/03/2010 (23:47)

ANTONIO CAMPUZANO

 

La pasión según las sagradas y judiciales escrituras se ha adelantado una semana y la ha padecido Baltasar Garzón. Entre tribunales varios, Superior de Justicia y Supremo,  depende el asunto, de Herodes a Pilatos por ser la Semana Santa la que es, Garzón, referencia de integridad moral en el extranjero mucho más que en la península, está amenazado de muerte profesional, que para él sería no instruir estos temas que tienen que ver con el franquismo, ese gran tabú sobre el que hay que pasar de puntillas para no herir la susceptibilidad del pueblo español, y con la corrupción en el PP, ese otro asunto talismán, sobre el que parece que hay que remontar artificialemente en bien de la convivencia.

 

O sea que Francisco Franco sigue pagando, treinta y cinco años después de su muerte, la iguala a sus abogados, que no son otros que los representantes de Manos  Limpias y Falange. Garzón, la mayor amenaza judicial contra la figura histórica de Franco, pierde su batalla profesional ante los jueces de la democracia.

 

Es decir, que la fase de maduración final del sistema democrático no se ha podido terminar porque el poder  judicial ha rechinado en su última vuelta de circuito de la transición. Un posible error ha sido transformado en delito de prevaricación par apartar a Garzón de la onda judicial. Todo eso es motivo para que los fascistas, los nostálgicos, y lo que se quiera connotado con el franquismo, enseñe dientes y muelas en las carcajadas, pero no es menos cierto que la democracia española a  partir de esta particular semana de pasión es más imperfecta de lo que lo era. Ni tan siquiera los sistemas políticos del Cono Sur se han demostrado más alérgicos a la depuración de sus propios monstruos y pendencia políticas.

 

E íntimamente conectado con ello, el contencioso de Gürtel, donde la instrucción de Garzón también ha sido boicoteada y de este modo poder ser utilizada por los imputados de la red de corrupción del PP para la salvación eterna de sus almas amenazadas al mismo tiempo que lo eran sus libertades y sus regímenes carcelarios. Menos mal que los noticiarios de naturaleza judicial han sido en ocasiones sustituidos por el reccurrente tema de ETA y las negociaciones, hasta el momento inventadas por Jaime Mayor Oreja, el campeón de la “certeza moral".

 

Él tiene certeza moral de la existencia de conversaciones con ETA y, según él, al Gobierno le corresponde demostrar que no es así si no quiere ser acusado. O sea, lo que se conoce como cinismo en su versión más cercana, la de este siglo, la de una disposición a no creer en la sinceridad o bondad humana, ni en sus motivaciones y  acciones, así como una tendencia a expresar esta actitud mediante la burla y el sarcasmo. Nada que ver con la antigüedad, en la que se asociaba al cínico con el perro, por su sencillez y desfachatez en su diario desarrollo.

28/03/2010 (23:46)

ALONSO GUERRERO

 

El otro día vimos la última versión del proceso de europeización de la Universidad Complutense, parecido a un soplido de cuerno en mitad de la niebla que guía a toda la universidad española. El rector, Carlos Berzosa, fue perseguido y casi linchado por sus alumnos, después de la reunión del Consejo de Gobierno que aprobó la conversión en mixtos de tres colegios mayores. A la salida se enteró de que los chicos no querían estar con chicas, y de que las chicas deploraban no poder pasearse en bragas y lacoste por la sección de filosofía existencial de la biblioteca. ¿Qué explicación dieron los universitarios a este arrebato? Que convertir los colegios masculinos en una portada de Ragazza, y los femeninos en secaderos de gallumbos iba contra las tradiciones.

Cierto. Va contra las tradiciones. Los encargados de cambiar el mundo se han vuelto partidarios del quietismo. Culminan un sistema educativo tremendamente moderno, que parte de la reforma educativa y acaba en Bolonia, pero les importa más que las chicas no puedan jugar al rugby o que los chicos no entonen con las cortinas Pink Ladies del comedor. Siempre habíamos creído que las revoluciones tenían que estallar en la universidad, pero esta sólo quiere que todo siga como en tiempos del Domine Cabra.

¿Es aquí a donde se dirige el actual sistema educativo de pesebre y notebook per tuti? La Complutense, toda la universidad española cada vez se parece más al salón de ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’. Los másteres no les dejan ver la vida. Por una vez, los chicos abogan por valores, sin saber que los únicos valores que sirven son aquellos que cada generación usa de escobilla. Ahora resulta que la utopía de los colegiales es lo masticado por la tradición. Para ver estas movidas, yo prefería al Cojo Manteca rompiendo cabinas telefónicas en Cáceres, contra el cierre de los locales a la hora infantil de las cinco de la madrugada. Aquello fue más vital, más consecuente que esta pataleta de gente con anteojeras que toma partido por lo de siempre. Si Ortega levantara la cabeza.

25/03/2010 (16:42)

XAVIER COLÁS

 

Tengo ganas de ver el careto de nuestro presidente el día que la nación discutible que preside le dé una patada en el culo. Acabará mal y será por los impuestos y no por lo otro: igual que le pasó a Al Capone. Los españoles no somos suecos y llevamos un cepo en el bolsillo: el que meta la mano se pillará los dedos. No es justo, pero así nos cobramos otras indulgencias.  


El iluminado de la ceja piensa que puede dar amor a los funcionarios y caña a los consumidores: los trienios son sagrados, los convenios intocables... pero el precio del pescado no estaba escrito en ningún acuerdo ni figura en el imaginario de la izquierda y poco importa que se dispare. Si el pueblo no tiene pan, que coma pasteles: así dicen que dijo María Antonieta. 


El adanismo de nuestro presidente ha desatado un furor uterinoprostático igualmente adanista. Parece como si con Aznar la pesada maquinaria del Estado la gestionase una ETT. Sí, clama al cielo que los de siempre se suban el sueldo, pero el agujero gordo no viene por la remuneración de los funcionarios sino por su disparatada abundancia. Así que es un poco fútil ensañarse con su jardín de las delicias. Es su jefe –presidente o alcalde– el que contrata a demasiado personal y no lo gestiona bien. Por eso llamas al Ayuntamiento y muchas veces nadie coge el teléfono, al ciudadano se le trata mal y se le pasa la cuenta de 2.000 funcionarios sin darle explicaciones. El PSOE local, que tantas veces defendió que había que subir el IBI cuando el PP lo congelaba, quiso poner en la picota al alcalde cuando, al verse sin un duro, decidió que habría que hacer un esfuercito. No se vende suelo y no hay dinero en la caja: tendrán que pagar más las viejas, los solteros y las parejitas jóvenes. 


Todo impuesto daña el consumo, hasta el revolucionario. Y la razonable congelación de sueldos no nos sacará del agujero. Hace falta un Estado que haga más con menos, como hacemos usted y yo todos los días. Pero la política prefiere que arree el que venga después. Y el problema no es la abuelita, sino que su nieto pasa y se prepara una opo chachi.

24/03/2010 (19:17)

ÓSCAR SÁEZ

 

La gente se queja de vicio. Y sin razón. Dicen que el Gobierno no trabaja. Si lo hacen, pero no se nota, como el movimiento de la tierra sobre sí misma. Parafraseando a Tolstoi, el Gobierno existe, pero no tiene ninguna prisa en hacerlo saber. Después de dos años de crisis, 24 meses, 730 días y 730 noches, el Gobierno se reunió con los grupos de la oposición para llegar a un acuerdo, no para combatir el déficit, sino para crear una mesa que debe aprobar después las medidas mientras siguen sumándose parados a la cifra oficial de 4,5 millones de desempleados. Lo mismo ha ocurrido con las autonomías.

 

Este lunes se reunieron con ellas para ver por dónde recortan. En lugar de grapas, clips; en lugar de fotocopias por una cara, por dos; en lugar tres audis, un autobús para llevar a todo el séquito de asesores y gente de protocolo. De reducir personal de confianza, privatizar (o cerrar) televisiones públicas con deudas milmillonarias (de euros) con audiencias raquíticas, de eliminar chiringuitos en forma de empresa pública para estómagos agradecidos o de quitar los privilegios de algunas autonomías, no se dijo nada. Pero sobre todo sin agobios, que de aquí a junio aún tenemos tiempo para tener ideas o para que la cosa siga yendo a peor. Ampliamos la prestación social y punto, que las prisas no son buenas consejeras. 


Y luego llega el verano y después la precampaña electoral de las elecciones autonómicas y municipales, previas a la precampaña de los comicios generales. Así que tranquilos. Zapatero, el optimista, seguirá proponiendo comisiones y Rajoy, el mudo, seguirá rezando, en un estado laico y tan abortivo como era con Aznar, para que la cosa siga peor para todos y mejor para él. Y es que ya lo dijo, Gregorio Marañón: “El trabajo sin prisa es el mayor descanso para el organismo”. Y eso hay que tenerlo encuenta ahora que han metido la tijera en las recetas médicas. Esperemos eso sí que los doctores de la economía dispensen de una vez la receta contra la crisis.


Y ahora el chiste semanal, que como el petróleo se va acabando. En este caso, algo viejo, pero relacionado también con las prisas.
- ¿Cómo se dice eyaculación precoz en chino?
- Ya ta.

24/03/2010 (10:08)

PEDRO P. HINOJOS
El show business nunca deja de sorprender. Echa uno un vistazo a las noticias de espectáculos y se topa con que Hannah Montana, la ídola de adolescentes, ya no quiere serlo más, y que ahora quiere vivir como Miley Cyrus, que es el nombre que aparece en su DNI (sí, uno también creía que Hannah y esa muchacha de eterna sonrisa americana eran una sola e indivisible). También a Lady Gaga, esa cantante con pose permanente de reina de carnaval canario, le ha surgido un problema de identidad: resulta que el compositor y productor que la transformó en lo que es reclama su parte en los beneficios de las gárgaras que tanto furor generan en los bares de copas impersonales y en las radiofórmulas. Y hablando de productos, el cienciólogo Tom Cruise se lleva la palma como creador visionario. Resulta que el galán hollywoodiense se ha confesado “destrozado” por la grave lesión de su amigo David Beckham. Pero como no hay mal que por bien no venga, Cruise cree que la rotura del tendón de aquiles del ahora glamuroso futbolista del Milan es una buena ocasión para que abandone de una vez los estadios y se meta de lleno en los estudios cinematográficos. Bueno, en realidad, Cruise considera que el mal paso del inglés ha sido una señal del destino. En definitiva, poco importa que Beckham, como su ortopédica esposa, no tenga ni pajolera idea de interpretación; igual que no hay problema en que Hannah-Miley o la Gaga apenas puedan cantar lo suficiente entre las dos para arrullar a un bebé. El espectáculo no necesita imperiosamente del talento y del arte para que sea espectáculo y dé dinero a espuertas. Pero tampoco es cuestión de que el cartón piedra y los costurones queden demasiado al descubierto, convirtiendo a los triunfadores de fábrica en juguetes rotos de un día para otro. Todo lo contrario de lo que le sucede a un artista de verdad, que lo es hasta el final. El inmortal Chaplin enseñó la diferencia en Candilejas encarnando a un alcohólico y decadente cómico llamado Calvero. Tras triunfar por todo el mundo, el tal Calvero acaba actuando en la calle. Y un antiguo compañero le reconoce justo cuando está a punto de entregarle una limosna. “Dámela, no tengo amor propio”, le tranquiliza Calvero cuando ve que su amigo hace ademán de guardarse las monedas para no ofenderle. A muchas de las estrellas de hoy les sobra amor propio, pero no tendrán bastante como para evitar que el olvido les caiga encima muchísimo antes de que estén definitivamente gagás.

22/03/2010 (19:04)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ


Cuando acaban las Fallas siempre siento la misma añoranza de las fiestas del pueblo. No me las perdía ni un sólo año. Deseaba que nunca se acabaran. Pero el fuego que consume las Fallas de la misma manera que un temporal dobla los tendidos eléctricos en Cataluña siempre se apaga.

 

La cosa es que las fiestas del pueblo marcaban el final y el principio de mi adolescencia, de un nuevo curso y otros mundos hacia los que mirar. La noche final siempre me quedaba un buen rato con los amigos de la pandilla deambulando por el parque cuando la última nota de la orquesta de turno dejaba de oírse. Así todos los años. Recuerdo una vez en la que en estas fiestas una de las atracciones era un vendedor de historias. No predecía el futuro, tampoco echaba las cartas ni miraba en bolas de cristal. Carecía de don alguno, simplemente era capaz de montar una coartada o inventar historias para salir de cualquier apuro con la cabeza bien alta. Uno de mis colegas fue el que le descubrió.

 

El vendedor de historias montaba su chiringo entre el salón de tiro y los coches de choque. Con su caravana iba de feria en feria vendiendo historias, arreglando la vida de los demás, por unas pesetillas. A mi amigo le solucionó la papeleta por un desliz amoroso. Vamos, que la novia le vio con otro y le plantó. Pero el vendedor de historias consiguió que las cosas parecieran distintas y confeccionó la coartada perfecta. Ambos arreglaron su amor de verano. Un amor que duró eso, unas cartas y lo que tarda en llegar el otoño.

 

En mi caso acudí a él porque quería comprarle excusas variadas. La que más me interesaba era conseguir saltarme las clases los viernes por la tarde. Seguí sus indicaciones y la cosa funcionó hasta el punto de que pude ver la película Quadrophenia en el extinto cine Covadonga, el Covacha, tantos viernes por la tarde como quise. El vendedor de historias era un hombre de pocas palabras. Iba al grano. Apuntaba en una libreta lo que le solicitaba, pensaba un rato y luego decía lo que tenía que hacer.

 

Un día me aclaró que sólo vendía historias que solucionaban problemas, no contaba historias, “eso era para otros”. Cada año le compraba alguna, hasta que un día no volvió a aparecer más por el pueblo. Desde entonces pregunto a los feriantes y a la gente si saben algo de aquel hombre. Todos me cuentan muchas historias, algunas descabelladas, pero a la hora de la verdad nadie sabe dónde dejó su caravana. Sólo me cuentan historias, igual que ahora.

19/03/2010 (17:35)

ALONSO GUERRERO
Cuando quiero enterarme de qué ocurre en la calle, en la política, en los despachos, en las tinieblas de los ministerios y en las almas de los que gobiernan, leo la Ilíada. Las ambiciones de los poderosos, y la debilidad de todas las víctimas de la historia mantienen intacto su paralelismo con lo ocurrido a las puertas de Troya, hace tres mil años. No hemos evolucionado, no hemos mejorado. Seguimos viviendo como si fuéramos piezas movidas por manos que no vemos. Igual que entonces, la multitud es un share que lo contempla todo desde las murallas. En realidad, las desgracias son la comida de esas fieras que piden catarsis. El miedo y el deseo, esas opciones a las que uno no puede optar, son los que mandan.
Sin embargo, como decía Mandelshtam, la vida es una fábula sin héroe. Aquiles y Héctor son ahora dos monosabios que embridan las mulas galeanas del esperpento español. En eso se asemejan a Rajoy y Zapatero. Podrían ser simples dolientes de un entierro, pero más bien parecen recogepelotas de un partido con jueces de pista comprados y rayas emborronadas, para que nadie sepa quién gana. La grandeza es políticamente incorrecta, y escenas como la de Príamo, adentrándose en el campamento enemigo para pedir al hombre que más odia el cadáver de su hijo, tendría más cabida en El hormiguero que en el silencio de los que admiran a distancia ese gesto de sacrificio.
Por lo demás, todo se repite sin pena ni gloria, no como un eco, sino como un plagio: guapas que cambian de manos, populismos con recámara de políticos que utilizan pasiones ajenas, y las mentiras de siempre, grandes como un caballo que entra en cada casa a través de la televisión, pregonadas por los mismos augures y  presagiadas por las mismas Casandras. La contienda es la misma, pero los protagonistas encargan comida en el chino y montan, para vender, el apagón analógico. Al parecer, es lo que pide el pueblo. El voto nunca se pierde, igual que el boleto del guardarropa. Y cualquier atrocidad es impune, como en la guerra.

18/03/2010 (16:55)

XAVIER COLÁS


Leí hace tiempo que las enfermedades se movían por Europa de una manera caprichosa, simétrica a la de las monedas de euro: pronto estarán mezcladas las acuñadas en Bélgica y las que se bañaron por primera vez en la rara lluvia española. En el trabajo los compañeros algunas veces te prestan un resfriado o te mandan un mail con un virus, una cosa y la otra están hechas para recorrer mundo. Poco importa que haya que hacer noche en la saliva humana o en los unos y ceros del código binario de un archivo ejecutable. El caso es que no hay manera de viajar todo lo que quisiéramos, pero por nuestras narices y nuestros ordenadores pasan demonios nómadas. Conocen mundo, tocan a los guapos y a las guapas y se zambullen en los secretos de nuestro disco duro.

Un día van y nos dejan. Hacen el petate y se marchan a hacer estornudar a alguien más interesante. En cada beso suyo tendrán su oportunidad. En casa mensaje de correo, una puerta abierta. No tienen que deshojar la margarita ni escoger al más indicado porque se multiplican tranquilamente, viviendo existencias fractales. Nosotros nos quedamos en una rutina que nos hemos ganado a pulso, cuidando de las plantas y de los niños, cambiando de canal sin saber qué queremos ver. Pensando si sólo nos marcharemos un día, cuando sea para siempre.

 

 

Pero de vez en cuando sucede el milagro. Juntamos unos cuantos días libres y el estornudo somos nosotros. Rebotando de aeropuerto en aeropuerto, infectando aviones, hoteles o sacos de dormir ajenos con nuestra presencia. Los humanos lo llamamos vacaciones pero alguien desde el espacio observará preocupado a estos pobres organismos con falda o pantalón, cómo se arraciman en determinadas fechas mientras las mareas siguen su curso. Cómo se esperan los unos a los otros en estaciones de tren. Y cómo por unos días el mundo es un chorro te tierra y mar que te pasa rozando por debajo de los pies. Aunque sepas que en tu tercer o cuarto salto caerás en el agujero de siempre. Y ay de ti si no lo haces.

17/03/2010 (17:53)

ÓSCAR SÁEZ

 

El jefe de los empresarios españoles es un desastre con sus empresas. Los jefes de los trabajadores no saben lo que es ir a la fábrica.  El jefe del Ejecutivo español vende optimismo con unas cifras económicas catastróficas, regaló 400 euros a todos por igual, fueran hijos de la Duquesa de Alba o vivieran bajo un puente y ahora sube el IVA para financiar los desmanes producidos cuando ya se anunciaba la debacle.

Por su parte, el jefe de la oposición no parece el jefe, y el Gobierno critica a la jefa del PP de Madrid, que de vez en cuando le suelta una a su supuesto jefe. Dicen que Esperanza Aguirre quiere la silla de Mariano Rajoy, pero realmente lo que quiere es conservar la suya. Mientras se habla de los toros y de la subida del IVA que quiere hacer el PSOE a partir de este verano, no se habla de los problemas propios de la Comunidad de Madrid.

Tampoco ayuda que el jefe de los socialistas madrileños, Tomás Gómez sea casi un desconocido entre los suyos y que Zapatero, el máximo jefe, con permiso del Rey, no le haya proclamado todavía candidato.

En Alcalá, el jefe, Bartolomé González quiere seguir siéndolo, mientras otro se va preparando para la siguiente legislatura.

No tendrá que tratar con Peinado, que no será el jefe de la Universidad, porque el jefe anterior dejó preparado todo para que el jefe fuera Fernando Galván. Mientras PSOE e IU hacen todo lo posible para que la pareja de hecho entre Javier Rodríguez y Pilar Fernández formen una jefatura de izquierdas, a la que se podría sumar UPyD, o no, porque todavía se desconoce su jefe y sus intenciones.

Menos mal que tenemos al jefe de la Fórmula 1, al del baloncesto y al del fútbol, esos locos bajitos que apartaron la furia española por una sinfonía nacional. Estos sí que mandan y habría que declararlos Bien de Interés Cultural.

Y ahora el chiste semanal cortesía de Noelia, una crack.
–Papá, papá. ¿Por qué os  casasteis tú y mamá?
–Por tu culpa, cabrón.

16/03/2010 (18:49)

PEDRO P. HINOJOS
Durante mucho tiempo la Fórmula 1 se despachó de mala manera en las noticias deportivas del telediario o en retransmisiones intermitentes los domingos. Los aficionados –pocos– seguían como podían las carreras y las proezas de los grandes pilotos. Fue una época dura. Y no sólo para los hinchas. El rostro desfigurado –y no sólo la oreja, inmortalizada por el gracejo popular más cruel– del campeón austriaco Nikki Lauda recordaba que aquel juego de coches rápidos iba en serio. También el cuerpo del canadiense Gilles Villeneuve colgado como un pelele de las vallas del circuito belga de Zolder. Los Arnoux, Pironi, Piquet, Alboreto, Reuteman, Rosberg o Andretti eran otros comparsas de lujo en aquel extraño circo, que de buenas a primeras pasó a estar copado por Alain Prost y Ayrton Senna, protagonistas de los mejores duelos de la historia de la F1, según los especialistas. Por desgracia, no todos los buenos amantes de la velocidad disfrutaron en directo de aquellas carreras a cara de perro entre el peleón francés y la difunta flecha brasileña. La televisión aparecía y desaparecía a capricho de los programadores. Entonces cambió el siglo, el alemán Schumacher se hizo el tirano de los circuitos, a Tele 5 le dio por retransmitir las carreras, y un tal Lobato se convirtió en la sombra de un tal Fernando Alonso, que triunfo a triunfo y decepción a decepción ha convertido la F1 en un fenómeno de masas domingueras. Y hay para tanto. Ver un gran premio por televisión es un verdadero espectáculo, con todos sus indicadores técnicos parpadeando en la pantalla. Al mismo tiempo, seguir las andanzas de Alonso se ha transformado casi en una religión. Hace algunas Navidades, el Día de los Inocentes, este periódico soltó la broma de que el campeón asturiano probaría su nuevo monoplaza en un circuito urbano que empezaría en La Garena y acabaría en la chicane de Los Nogales. Hubo demasiada gente que se lo tragó y que no digirió bien el cabreo. Lo mismo que le ocurre ahora a muchos aficionados de siempre, que reniegan de tanta multitud recién llegada al teatro de la velocidad. Y en parte no les falta razón. Lo que darían por ver las carreras desde la cámara del casco de Senna.

15/03/2010 (19:59)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Soy incapaz de pensar antes de tomar el café matinal. Pero después de la dosis apropiada de cafeína si hay algo que tengo claro es que en este país sobran charcos y faltan besos. No es que no se bese, pero antes los besos eran a escondidas, tras pedir cita. Casi había que robarlos. Ahora se deja este mecanismo químico de la atracción para mejor momento con cualquier excusa.

 

Durante la censura los besos de película eran tan ñoños que no pasaban de un roce bucal. O mejor dicho, labial. Menos mal que la mojigatería no impidió que disfrutáramos con besos como el que le da Katherine Hepburn, con dos copas de más, a James Stewart en Historias de Filadelfia o el morreo de últimas voluntades que se propinaron Jennifer Jones y Gregory Peck en Duelo al sol. Sí que eran besos de película… pero ahora ya no se llevan ni los piquitos. Lo que abundan son los charcos. Y de esa mezcla de agua y barro también se podría hacer una lista. Los hay de todo tipo.

 

Todo depende, en principio, del diámetro y la profundidad, así como de la capacidad que uno tenga para esquivarlos. Aunque hay quien prefiere no hacer rodeos y pisarlos con manolos de tacón de aguja o deportivas en lugar de katiuskas. Y si es posible, hasta el fondo. La cuestión es que en este país nos va meternos en charcos y, últimamente, hasta presumir de valientes por decir lo que nadie se atreve a pronunciar, aunque haya que salpicar a diestro y siniestro.

 

Aquí, un obispo, el de Alcalá, le lee la cartilla al Rey porque “coopera de manera remota con el Mal” al sancionar la Ley del aborto; Rosa Díez excita a Galicia, en el término más peyorativo de la palabra, eso sí; y Willy Toledo la lía parda por defender un régimen anacrónico como el de Cuba por sus reminiscencias revolucionarias. Son tres ejemplos de una época acomplejada, que confunde las sandeces con heroicidad. Sólo sirven para que editorialistas y tertulianos rindan pleitesía a sus prestamistas, de manera que unas veces certifican la existencia de Dios y al día después se enrollan con la bandera tricolor.

 

Estas salidas de tono, los charcos, se magnifican a través de los medios de comunicación pero lo que nunca hay que olvidar es que aquí se pueden pisar en libertad y sin censura. En otros sitios y épocas, no. Ni se podía besar. No me quedan muchas líneas para acabar la columna, pero no quiero acabar sin decir que prefiero un buen beso a calarme los zapatos. 

15/03/2010 (10:41)

ANTONIO CAMPUZANO


El Palacio Arzobispal se ha sacudido la naftalina y se ha convertido en un espacio de proyección, de discurso, de ideas. Ole con ole. El jueves, los focos cenitales del final de la sala hacían unos rostros de resonancia magnética al alcalde Bartolo González, introductor de ceremonias; Joaquín Leguina, autor de la obra presentada La luz crepuscular; y Gustavo Villapalos, recuperado para la significación pública. Leguina devolvía el cumplido de su presentación del libro de Esperanza Aguirre Discursos por la libertad.

Villapalos se gustó y las gentes allí esparcidas acrecentaban el temor que el ex-rector ordenase salir de la sala al alcalde Bartolo y al autor cántabro para quedarse él con todo lo demás: cuarenta y dos minutos de abigarrada intervención con notas a pie de página. Leguina enfatizó cuando había que hacerlo y compensó los modos maratonianos del prologuista. Pero todo ello quizá no sea lo más importante.

Lo que lo era podía ser el ambiente, la atmósfera. La sala estaba ‘acordonada’ por las huestes del PP por los cuatro puntos cardinales de su patria que estaban allí para alumbrar el acto, naturalmente, y también para dar cariño a Joaquín Leguina, que anda con sus literaturas encomiables y con sus abiertas críticas a su conmilitón Rodríguez Zapatero. El aire respirado era de buena calidad habida cuenta que Leguina conoce perfectamente el papel jugado por quienes salena a escena: él y el PP.

Lejos, muy lejos, personajes como Rosa Díez, la política que llegó de Sodupe y de la ikurriña, en el sentido menos peyorativo del término. El cántabro Joaquín está muy quejoso por lo que él llama el corte en seco del cono de edad del Partido Socialista bajo la égida de Zapatero. Ese corte ha segado conocimientos y futuros aún.

Probablemente el del propio Leguina. Naturalmente ese lamento quiere ser aprovechado por el Partido Popular para sus múltiples causas. Lo de Díez es cosa bien distinta: ella sólo quiere foco, mucho foco, y poder, mucho poder. Al final, entre tarareos interiores de la canción de Jorge Sepúlveda, que da título al libro, “la dicha que perdí yo sé que ha de tornar, y sé que ha de volver a mí, cuando yo esté mirando al mar, bajo el palio de la luz crepuscular, cuando el cielo va perdiendo su color...".

Así, amarraditos los dos, el obispo Juan Antonio Reig y el bondadoso Pepe Macías hablaban del Rey de España, de leyes de aborto, y de convivencia, todo ello entre sonrisas con brackets perfectamente invisibles, que están de moda. Y la simpatiquísima Isabel Ruiz quería aportar su coche al final de la concordia.

12/03/2010 (19:42)

ALONSO GUERRERO

Thomas Bernhard, el escritor austriaco, odiaba a Austria por ser un país de apoltronados. Fritz Zorn, otro escritor iracundo, odiaba a Suiza porque todos los suizos son ricos y, por tanto, quietistas. Las últimas tres generaciones de europeos con inquietudes han muerto, y siguen muriendo, de asco, por incapacidad para cambiar ni uno solo de los clichés y los prejuicios que narcotizan nuestras conciencias. Los europeos hemos perdido lo único que teníamos: aquello que nos separaba del resto del mundo, convulso y globalizado como una granja de pollos.


Los sondeos dan a Barbara Rosenkrantz, la última Eva Braun austriaca, el 26% de los votos en las próximas elecciones, así que Europa se acerca una vez más al reverso tenebroso de la extrema derecha. También España, el país más conformista de Europa, tiene su revés brutal y estereotipado. Hemos aceptado Bolonia, hemos empollado el socialismo más bobalicón de occidente y, de resultas de la política que aquí se hace, todos somos felices sin interrupción. Los europeos hemos alcanzado una banalidad culta y retroactiva que, si segrega gente consecuente, es gente que termina en la cárcel o suicidándose: a Sade lo recluyeron en el manicomio de Charenton por un exceso de clarividencia, La Rochelle colaboró con el partido nazi porque le pareció que era el único partido europeísta, y Céline, otro antisemita, reprochaba a los europeos que “la verdad ya no se lleva".

Optamos, periódicamente, por olvidar lo que nos ha traído hasta aquí. Nuestros políticos han descubierto que la mejor forma de ganar un escaño en Europa es que los europeos dejen de serlo. Ignorancia e incultura, falta de criterio, nacionalismo de destripaterrones y, sobre todo, populismo sin pueblo. Al europeo hay que emborracharlo para que vaya a votar, hay que mostrarle los dos únicos caminos que le quedan: o la felicidad o la verdad. Sólo en uno de ellos puede vivir sin leer, pero podría ser en ambos, así que confío en que don Fernando Galván, el nuevo rector de la Universidad de Alcalá,  utilice esos veinte puntos que le ha sacado a su oponente para acercarse a Erasmo.

11/03/2010 (17:43)

XAVIER COLÁS

 

Los varones blancos heterosexuales que hablan inglés y –¿o debería decir pero?– usan jerseys de rombos deberían saber que han puesto otra pica en Flandes: uno de los suyos mandará en la Universidad de Alcalá. Nos da la Cisneriana pocas sorpresas este mes, tal vez porque está cocinando disgustos al lento fuego de la democracia orgánica. Digo sorpresas nulas porque Manuel Gala señaló a Virgilio Zapatero en su día y éste señaló a Galván. Había más movimiento en El Movimiento, aunque en ambos el 18 de julio era siempre no laborable.  


Demos, lo primero, 100 o 200 días de gracia al nuevo inquilino del vientre de la ballena, igual que  a sus antecesores. Pero vaya por delante que nos hemos dado cuenta ya de que todos forman parte del mismo bolo alimenticio.  Virgilio Zapatero ha pasado del estómago del cetáceo cisneriano al plácido intestino grueso del bicho y Manuel Gala ha sido ya expulsado hasta de su despacho por una ventosidad financiera que no le hace justicia. Perdonen lo escatológico de mi explicación, pero ya que no logra uno perturbar la pesada digestión de las instituciones por lo menos habrá que comentar la jugada. 


Fundamental en Galván es que sepa escuchar, porque sesos ya gasta. Y que tenga valor para emprender –aunque no remate– aquello que es necesario. Si es posible, además, que tenga buen gusto para escoger sucesor. Pues está visto que son más contestatarias las lavadoras puestas en fila en los grandes almacenes que las cátedras de hogaño, que son las mismas que antaño. La Familia Real parece un movimiento asambleario. 


La derrota no es huérfana, tiene tres padres: Peinado, Alvar y Morilla. A los tres hay que agradecerles los capotazos de salón prestados y recordarles que aunque sus posaderas no hayan logrado aterrizar en tan noble butaca, hace ya tiempo que la sociedad los eligió para poner las luces largas y mirar lejos. Los adalides del cambio tienen que seguir diciendo lo que piensan y en este periódico han tenido barra libre. No hace falta ser catedrático de Biología Vegetal para darse cuenta de que ser otra vez flor de un día sería comportarse como un capullo.

10/03/2010 (18:13)

ÓSCAR SÁEZ

 

IU ha pedido la dimisión del obispo. Que estamos en crisis, por Dios. Tan preocupados que están por el paro no sé cómo se les ocurre. Lo raro ha sido, no que exija también la dimisión del Rey, sino que IU, republicanos confesos, haya criticado al prelado por cargar contra el monarca. Además, si jubilan al Rey, Zapatero tendrá que incrementar más aún el IVA. El presidente explicó que la subida de impuestos es para pagar a 500.000 parados, respuesta pesimista porque se entiende que no hay posibilidad de darles trabajo.

En cualquier caso, tampoco veo muy triste a Don Juan Carlos por lo que pueda pensar el obispo. Los medios monárquicos están más preocupados por las minifaldas de Letizia o por sus supertacones, que por el aborto. Son unos tiempos en los que la imagen manda para sumar adeptos a la causa. En la política, en la monarquía, en la Iglesia... De hecho, no se sorprendan si un día, estando en casa, le llama una confesión religiosa en ese ‘terrorismo casero' típico de las compañías de telefonía a la hora de la siesta.

- ¿Es usted creyente?

- Sí, pero ya tengo mi religión, estoy feliz con mi dios, gracias.

- Pero le ofrecemos mejores condiciones: dos vidas eternas más allá del cielo y una conexión ultrarrápida con el más allá. Por supuesto, con un antivirus gratis contra el aborto y la eutanasia.

Aún no ha pasado, pero pasará. Las ideas o las creencias han dejado de ser importantes. Si tienes un buen titular o una buena sonrisa, lo tienes hecho. Por eso, Rajoy lo tiene tan crudo, aunque más de uno piense que no sólo no tiene la sonrisa, sino tampoco la idea.

Por no hablar de la Universidad de Alcalá, la institución del saber, del saber a quién votar, porque de ideas se ha discutido más bien poco en estas elecciones. Entre tortilladas y carteles ofensivos, la institución del conocimiento no ha dado a conocer sus propuestas, quizás porque no las tuviera o porque quizás en este caso no le interesara divulgarlas. Si este es el nivel del futuro de la Universidad, que dios nos pille confesados. Luego que no nos sorprenda que nos llamen por teléfono a la hora de la siesta.

PD.
Esta semana no hay chiste porque las elecciones a rector ya lo han sido.

9/03/2010 (18:52)

PEDRO P. HINOJOS

El arte del poder es el título de la nueva e insólita exposición temporal del Museo del Prado. Una treintena de retratos formidables de maestros como Tiziano, Rubens o Velázquez compartirán espacio con las históricas armaduras que blindaron a los reyes y príncipes europeos entre los siglos XVI y XVIII.

En la armería del Palacio Real se exhiben de forma permanente algunas de estas piezas, verdaderas joyas de artesano fino destinadas a simbolizar la fortaleza guerrera y el poderío de los reyes en los tiempos de la monarquía absoluta. Pero los tiempos, por fortuna, son variables. También para los soberanos.

Estas corazas de superhéroe apenas dan en el presente para vestir y calzar de metal a alguno de los nietos y nietas de nuestro Rey que, al igual que el Príncipe, gasta tallas de ala-pívot. Ahora van a pecho descubierto y sin más espada que las normas constitucionales que les acomodan trabajosamente en nuestro Estado de Derecho, a la vez que mantienen privilegios y sustentan tradiciones que envejecen de puro anacronismo día a día.

Y en esas ha llegado nuestro obispo y le ha sacado varias astillas al sillón del trono cada vez más amenazado por la polilla, recordándole al Rey que “coopera con el mal” dando su aprobación a la Ley del Aborto.

Por supuesto, el chorreo ha ido para el prelado complutense, a pesar de que hace y dice lo que debe desde su negociado celestial. Apenas se han echado cuentas de la pequeña gran contradicción que representa un monarca que firma con una mano las leyes cívicas y soberanas y con la otra agarra un cirio o coge del brazo a la Reina con mantilla. Y casi mejor que sea así, al menos ahora que otros agobios más acuciantes nos traen a todos de cabeza.

Pero estas paradojas no pueden existir a perpetuidad. O sí. En la galería de retratos del Museo del Prado y en el surtido de lorigas del Palacio Real, por lo menos, tienen toda la eternidad por delante.

9/03/2010 (09:38)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

La vida en Madrid supera los seis megas de velocidad, pero pisando cáscaras de gambas y tirando cañas. Basta cualquier debate para encender la polémica metropolitana y provinciana. De la misma manera que la Gran Vía, esa calle nacida para ser Broadway y enterrar el casticismo encenderá pronto las velas de su centenario, en el foro se rescata la discusión universal sin tarta de cumpleaños.

 

Siempre lo mismo, del Madrid que despierta envidias por ser polo de atracción del centralismo más rancio al Madrid amado, ese que dicen que lleva directamente al cielo y en el que las niñas ya no quieren ser princesas (gracias Sabina, por la frase). Si hace unas décadas la discusión que encendía las tertulias la protagonizaban la rivalidad en los cosos taurinos entre Joselito y Juan Belmonte, ahora vuelven a ser los toros. Será que ya hay billetes de ida y vuelta para viajar en el tiempo.

 

En Barcelona se debate la prohibición de las corridas simplemente porque huele a español. Es como liarse a pedradas contra el toro de Osborne, pero no porque a los impulsores de esta iniciativa les interese el bienestar del animal. Y mientras, en Madrid se echa un capote a los astados para que las corridas sean como la Puerta de Alcalá.

 

¿A ver quien les tira ahora una piedra? Al trullo por atentar contra el patrimonio. Si no fuera porque estamos en 2010 pensaría que tras la huelga de RTVE y el eterno debate toros sí, toros no habríamos vuelto al pasado, a calzar las botas de Segarra y jugar en descampados, a soñar con Ava Gardner de juerga infinita en Chicote y celosos por sus revolcones con Luis Miguel Dominguín en un chalet de la colonia del Viso.

 

Son retazos del Madrid en blanco y negro, del estraperlista, del de las lumis de postín con las que compartir una paella en El Riscal, de las timbas en los bajos del teatro Bellas Artes o el olor de Pasapoga impregnado en la ropa. El otro día encendí la tele, puse la Primera Cadena y me encontré con Paco Martínez Soria y Manolo Escobar. No entendía nada. Añoré a las locutoras de continuidad y hasta esperé, en balde, que Mariano Medina hablara de borrascas.

 

Sólo faltó que Ana Pastor en Los Desayunos de TVE informara de la visita de Ike Eisenhower, del espontáneo que se echó al ruedo para hacer el salto de la rana o la bomba de Palomares. Pero Pastor no tuvo programa. Ahora que llega la TDT la huelga en RTVE fue la mejor manera de homenajear el pasado en medio de los estertores de lo analógico.

8/03/2010 (11:51)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Esperanza Aguirre ha ido más allá del toro de Osborne. Estas siluetas fantasmagóricas con aire espectral que vigilan todos nuestros viajes a la playa o a la montaña, con esa visión tridimensional del diseño universal, nada que ver con la mirada lateral de los toros de verdad, según la confesión de los profesionales del toreo.

Así, mientras en el parlamento catalán Joselito exhibía unas patillas de torero al lado de ese rostro “escuchimizao" de muchos espadas, un señor hacía lo propio con un estoque de matar, con su curva y todo, que daba la impresión de no ser de los reglamentarios, de los que pesan de verdad. Y entre tanto en Alcalá, toda la comunidad universitaria reflexionaba sobre el rector idóneo.

Y en medio de todo ello, la presidenta Aguirre, propietaria de un abono en la andanada de sombra de la plaza de Las Ventas, coso con un hueco en el Registro de la Propiedad a nombre de la Comunidad de Madrid, ha decretado el inicio de los trámites para la declaración de los toros como Bien de Interés Cultural. O sea, un espectáculo, una actividad, sobre la que los ojos del Estado ya tienen una tarea de protección, de tutela, de estar pendiente. 


Al mismo, pues, que las catedrales, que los espacios naturales, que las laderas de los volcanes, que las cuevas con estalactitas y/o estalagmitas. Esperanza es así, cuando menos te esperas te dice “cuando vengas a Madrid, chulapa mía, voy a hacerte emperatriz de Lavapiés". Con los toros ha hecho a sus seguidores y no tanto soberanos de su “Lavapiés" particular, que no es otra cosa que hacerse un espacio suyo, cómodo, personal, difícil de transferir, enteramente político, y con una innegable proyección hacia el dominio del Estado ése que tiene que decir sí a su propuesta reguladora, el Estado español, al que aspira y por el que desespera.

Esperanza quiere Las Ventas, la Maestranza, el coso de Nimes, la Monumental de México, lo quiere todo. Y ha visto la ocasión de ponerse la montera por mundo.

5/03/2010 (19:50)

ALONSO GUERRERO

 

Acaba de divulgarse un dato que sería escalofriante, si pudiéramos interpretarlo: el número de suicidas supera ya al de muertos en carretera. Como este no es un país de terremotos, los suicidas son el primer colectivo candidato a entrar en el Libro Guinnes de los Récords. Es el lobby que cuela a más gente en el otro mundo, con el menor número de explicaciones. La psicología y toda su nomenclatura están para que nada se sepa de los motivos que peor prensa darían a los que aún estamos en disposición de rozar la felicidad, si viéramos todos los días los culebrones de sobremesa y compráramos los libros de Paulo Coelho.

Nuestras maravillosas coberturas sociales están dispuestas para que seamos felices y comamos perdices.  Sin embargo, la gente se suicida, a pesar de lo desconcertante que resulta marcharse, dejando la llave de casa metida en la pecera. El siglo XX fue el siglo de los suicidios forzosos, como el de Benjamin o el de La Rochelle, y el XXI va a ser el de los suicidios elegidos por descarte. Suicidarse va a resultar lo menos malo, como la democracia. No hay nada más interesante que hacer o, al menos, nada que pueda librar a tanta gente de la extrema fatiga que padece. El suicidio, como el primer amor, es lo más involuntario que tenemos a mano.

Sobre un tema tan espinoso, las únicas estadísticas son numéricas. Las causas no van a engrosar ningún dossier, así que cada año los suicidas se dan de baja en el padrón municipal, en los censos de votantes, que son otros colectivos que tampoco dan, ni sospecho que tienen, ninguna explicación sobre lo que hacen. Igual que los suicidas románticos, encabezados por Chatterton y el pobre Werther, el suicida moderno ha alcanzado, por fin, el aburrimiento supremo. Ya no hace falta que una mujer nos diga que no. Ahora sólo necesitamos que nos lo diga el espejo, el extracto bancario, la trayectoria de nuestro equipo o cualquiera de esas débiles estrellitas que alumbran nuestras vidas hasta que llega la nómina.

4/03/2010 (20:12)

XAVIER COLÁS

 

El cabrón neocon español anda salido de madre. Adora al Tío Sam porque las armas, como la picha, están para usarlas. Qué fastidio que el PSOE se apunte a algunas guerras como la de Afganistán y a otras no, creíamos que todo ese desierto era igual pero nos salieron melindrosos los sociatas. Llegado el caso el cabrón neocón le quita los calzones a Willy Toledo y se los pone en la cabeza porque “todas las guerras son iguales". El actorcito está en contra de todas las batallas, y esto le ha servido –paradoja– para que le abrazasen los que siguen a EEUU en sus aventuras. Lo que sea con tal de que no saque pecho ZP ni el negrata que manda en la Casa Blanca: jodidos niños antipatriotas. Hablaba Willy contra Afganistán y se desataba la ovación general de los que se apuntan, literalmente, a cualquier bombardeo. Pero no se apuren con la llamadita a Gráficas Génova para hacerle un carnet del partido: resulta que ahora se muere un preso en Cuba tras una huelga de hambre y Willy dice que en las cárceles de la isla hay mucho terrorista y no tanto disidente. Te parece bonito, Willy, el disgusto que les has dado a los liberales, que pensaban que el palestino que llevas al cuello se lo habías robado a una tía monja que tienes en Burgos. Pues va a ser que Stalin no es una ciudad de Iowa...

 

Los peperos ven la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio, lo admito. Les sacas el tema de ZP y asoman los espumarajos por la boca. Pero mencionas a Rajoy y lo ponen a caer de un burro: de votar dos veces seguidas a un tipo pasan a casi desearle la muerte sólo porque, como todo el mundo, no quiere dejar el curro. Joder con la derecha.

 

Igual les pasa con las huelgas. Para ellos nunca está el país para protestas y desorden: habrá que dejar que Suiza o el barrio de Bel Air las organicen por nosotros. Eso no quita para que ande el cabrón neocón con el corazón partido: huelgas no, pero ya podrían hacerle una a ZP con la que está cayendo. Hombre, las huelgas no se inventaron para luchar contra el chaparrón ni contra el cáncer. No se hacen contra las crisis, que no las crean los gobiernos –y parece mentira que no lo entiendan los librecambistas del laissez faire– sino contra las medidas para paliarlas.  


El memo de presidente que tenemos necesita una moción de censura o un urnazo en la cabeza. Pero como Afganistán, Cuba o la crisis dependan de los otros fuckers y sus suplentes habrá que darles una enciclopedia antes. Y por su bien, un bozal.

3/03/2010 (17:53)

ÓSCAR SÁEZ


Próxima parada: Plaza de Cervantes. Bartolo quiere ahora que el Metro llegue a Alcalá. El alcalde pedirá el Metro a Esperanza Aguirre, que en 2003 prometió convertir a Alcalá y su Universidad en Oxford. Pese a que tiene sus 500 años de historia, no nos ha llegado ni para obtener un Campus de Excelencia en unos Cuarteles ahuecados.

 

Ni Oxford, ni Capitalidad Cultural, ni Ryder Cup. Cansado de soñar con musas sin siquiera tener un buen teatro, Bartolo ha explicado que antes de exigir el Metro había que esperar a que se solucionaran los asuntos terrestres -Fiat y A-2-, que no los terrenales. Una vez resueltos se solicita el Metro en una precampaña que se presume kilométrica.

 

¿Pero para qué el Metro? Desde luego, tiene más enganche electoral prometer el Metro que pedir más Civis. ¿Pero no sería suficiente con que pusieran más trenes directos, y más con la futura línea férrea que nos unirá con la Avenida de América y con la conexión a Chamartín a través del Metro en Torrejón? ¿No sería mejor que esos 250 millones -inversión prevista en Torrejón- se destinaran a enterrar las vías lo que transformaría definitivamente la ciudad?

 

Demandar que llegue el Metro a Alcalá es como pedir un circuito de F-1 o un estadio de Primera, cosas que estarían de recopetín, pero que no son prioritarias. El principal problema de Alcalá no será el transporte y más si se solucionan los atascos en la Fiat y en la A-2, se ponen más trenes directos para ir a Madrid y se hace una remodelación decente de la línea de autobuses.

 

Un gran teatro, un gran auditorio, una conexión con Barajas, aprovechar el río Henares -porque sí, señores Alcalá tiene río-, o dar vida al Centro deben ser líneas prioritarias. Claro que supongo también que Bartolo no es tonto y sabe a estas alturas de partido que el único modo de sacar la próxima legislatura 250 millones de euros a la Comunidad de Madrid es con la llegada del Metro, ya que en cada campaña electoral la promesa de ampliación de la red es el pan nuestro de cada día. 


Y es que Alcalá es como el chiste que les cuento hoy contra la crisis.
- ¿Por qué esta triste el cuaderno de matemáticas?
-Porque tiene muchos problemas.

2/03/2010 (18:30)

PEDRO P. HINOJOS

La tierra sigue temblando aunque esta vez ha encontrado un Estado avanzado en la superficie cuarteada: el alargado y estrecho territorio de Chile, una de las locomotoras de Sudamérica. Las diferencias con hecatombes como la de Haití no sólo se perciben en la existencia de servicios de emergencia, con policías, bomberos, médicos, ambulancias y hospitales en condiciones, prestos a combatir la calamidad. También están en el talante civilizado con el que ha afrontado el desastre la clase gobernante.

 

El canciller chileno Mariano Fernández pidió este fin de semana a todos los que países que se ofrecieron de inmediato a ayudar que no enviaran auxilio material ni humano hasta no determinar el alcance de la destrucción. La justificación del diplomático fue un monumento al sentido común y a la honradez: “No queremos que se distraiga ayuda a ningún país, y en el caso de Chile, una ayuda que llega sin haberse definido, ayuda bien poco".

 

Reconforta saber que aún hay rincones en este mundo donde de vez en cuando brilla la decencia en su versión más humanitaria. Y es que las catástrofes ponen a prueba a las naciones; sacan lo peor, lo mejor y todo lo contrario.

 

Hace unos años, los dirigentes de la democracia popular de Corea del Norte, por ejemplo, no tuvieron reparos en subir el telón de su paraíso al pedir a Alemania, en plena crisis de las vacas locas, que les enviaran todos los animales sacrificados que estaban mandando al crematorio; la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, pensaban Kim Jong-il y sus secuaces, no podía ser peor que el hambre que mataba a su población por miles.

 

Y hace aún más años, en Holanda, se paralizó de dolor el país entero al estrellarse un avión israelí en un barrio popular de Amsterdam: durante unos minutos, de norte a sur y de este a oeste no se escuchó más sonido que el de las campanas tocando en memoria de las víctimas.

 

También aquí en España la sociedad estuvo a la altura en las horas y días que siguieron al agujero negro del 11-M. Hoy se hace todo lo posible por olvidar aquel terremoto. Ojalá en Chile no ocurra lo mismo. La unidad institucional y la fraternidad es la única herencia digna de una catástrofe. Sólo hay que tener el corazón suficiente para saber aprovecharla.

1/03/2010 (18:44)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Los meteorólogos de eso que llaman agencias de calificación de riesgo siguen pronosticando nubarrones para la economía española. Los malo es que esta borrasca no es chirimiri, tiene forma de ciclón y sus vientos hacen que el temporal económico gire en sentido contrario a las agujas del reloj a cuenta de la deuda pública.

 

Mientras tanto, sigue habiendo gente que vive en su mundo paralelo, con su discurso cañí y presumiendo que aquí es donde mejor se vive, donde mejor se come y donde bla, bla, bla. El enriquecimiento fácil basado en un crecimiento insostenible del ladrillo tiene las mismas consecuencias que una subida o bajada repentina de la presión atmosférica. Aquí no se ha mirado a diario el barómetro, tan sólo la cuenta corriente y la caja B.

 

Ahora nos dan hasta en el carnet de identidad y para colmo nuestro mejor aliado, el sol, parece que nos da la espalda y el invierno azota con su peor cara. Lo último ha sido eso que llaman tormenta perfecta, que ha barrido la Península con vientos huracanados y lluvias. No nos falta de nada. Imagino que a los meteorólogos les pone cachondos una ciclogénesis explosiva, un fenómeno meteorológico único que no se suele dar con frecuencia y que se traduce en vientos que superan los cien kilómetros por hora capaces de arrancar tejados, lluvia por un tubo y alerta en casi todas las provincias españolas.

 

Aunque los meteorólogos se vengan arriba por algo así, muchas personas en Cádiz o Córdoba, por ejemplo, se han pasado las últimas noches mirando el cielo, con la fregona y el cubo en una mano y un rosario en la otra. Aunque hayan puesto velas a la Virgen del Rocío o San Pancracio tras las recientes inundaciones de muchas de sus casas, para ellos llueve sobre mojado. Agua y barro, del dormitorio al comedor. Terrible.

 

En esta misma columna, con patente de corso y libre de impuestos, ya me referí en alguna ocasión a un viejo amigo. Ahora me acabo de enterar que también le ha dado por leer las esquelas y los obituarios en el periódico. Será porque se hace mayor. Pero lo único que le importa es la información del tiempo. Cada mañana, cuando toma un café frente al mar en Alicante, abre el periódico por la misma página, la del Tiempo, analiza el mapa de isobaras y suelta el pronóstico: "Con esta borrasca en el Golfo de Cádiz, aquí llueve mañana". Y lo clava siempre. Lo malo es que apenas le hacen caso.

28/02/2010 (23:50)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Alcalá en el mes de mayo próximo puede afrontar una verdadera prueba de fuego. A finales de ese mes, y en la ciudad de Oslo, el natal Daniel Diges representará a España en el  festival de Eurovisión.

 

Hasta ahí bien, pues la proporción de su intervención en Alcalá no sólo no provocará desmanes, sino que incluso permitirá que se hable de la ciudad, aunque sea bien. El problema reside en la capacidad de la ciudad para la movilización que tenga que ver con Diges antes del evento.

 

El personaje protagonista, el cantante, empieza bien, pues en su entrevista con Cristina Martínez, tiende al diminutivo: dice su tema es Algo pequeñito, que su canción esta compuesta por Jesús Cañadilla, a quien define como un “monstruito". Es decir, que se proyecta a la evitación de la molestia, no quiere herir la sensibilidad de la ciudad. Discreto a la par que elegante.

 

El problema puede venir de la inercia de la ciudad ante esta realidad, la de Eurovisión. De momento, se está en la onda da la recomendación de protagonismo para el alcalde. Malo. A partir de aquí, sálvese al primer edil Bartolo, pero no a sus asesores, que intentarán la visibilidad del alcalde con el cantante en foros, tribunas y platós.

 

Quién sabe si ya habrá encargo de escenarios para eventos desde los que se irradie apoyo incondicional a Diges, desde los que se proclame la identidad nacional de Alcalá de Henares: por allá una tarima, por aquí una trasera, quizá una balconada, o una carroza en versión floreada, tal vez una barricada, con sus letras de molde, con sus trabajos de diseño, si son muy creativos mejor. Y las cuñas radiofónicas, y el orgullo patrio, y Manolo el del Bombo. Alabado sea el asesor que retire a tiempo al alcalde de ese material de frenopático.

 

Quien más, quien menos, preguntará antes o después en la capital de Noruega, si esa ciudad en la que salen todos esos fundamentalistas de la costrada al lado de Diges, es la misma Alcalá que compite por la capitalidad cultural de dentro de unos años. Tampoco se descarta el lanzamiento cierto al estrellato que depara el pregón de fiestas, con José Luis Uribarri como fiel escudero del hombre de los rizos llamado Daniel Diges.

 

Este aquelarre puede ser postergado con arte y oficio, sin que apenas se note. Un poquito de colección de Los Madrazo por aquí, una estupenda selección de citas teatrales por allá, festival de clásicos de obligado cumplimiento. Lo que se llama en lenguaje futbolístico esquema de contención para paliar los desastres sobrevenidos por un “eurovisionazo” tan imprevisto.

26/02/2010 (19:27)

ALONSO GUERRERO


Este final de legislatura ha devuelto a España al debate novecentista. Digo final de legislatura, porque no queda nada que no sea previsible de aquí a que Zapatero, pese a lo simpático que cae a los sindicatos y a los banqueros, pese a su perfil de joven y flemático graduado en ESO que pega chicles en la sillería del Congreso, la casque, la diñe, la palme, líe el petate, críe malvas, políticamente hablando, claro. Entonces habrá que recuperar el regeneracionismo y, lejos de su influencia, quizá la turba se ponga a pensar en qué es realmente ser socialista.

Quedará un país de sobornados, de vedetes sin Pasapoga, de chisteras sin lustre, un país de gente incapaz de explicarse cómo fue capaz de conformarse con tanto, de comulgar con ruedas de molino, de aceptar las conclusiones del 11-M, de jugar en la misma mesa con un tahúr de izquierdas y otro de la SGAE,  de improvisar una educación y una universidad de sindicato vertical. Un falansterio de cesantes políticos, en eso quedará este país de conformistas en conserva, este país de políticos desviados, como los clientes de aquellas prostitutas del XVIII que llegaban vírgenes a los 60 años.

¿Cómo es posible que el Sombrerero Loco haya dado sentido a tanta ideología sin sustancia? Sin duda, mucha gente se lo preguntará. Quizá vivamos en un país de Sombrereros, y él sea el primero entre iguales. Tim Burton podría hacer una buena caricatura de nuestro socialismo, ya que la reforma educativa, forjada por pintores daltónicos, nos ha quitado la capacidad de leer a Lewis Carrol. Si nuestra juventud poseyera todavía algo de comprensión lectora, comprobaría que Leire Pajín siempre repite a la Reina Roja: “Que le corten la cabeza", que el propio Sombrero llega tarde a casi todo, incluido su entierro: “¡Dios mío! Este reloj lleva dos días de retraso!". En cuanto a los mutualistas que lo votaron, habría que contestarles lo que explicaron a Alicia cuando vio dormido al Rey Rojo: “Eres una figura de su sueño. Cuando ese Rey despierte, te apagarás como una vela".

25/02/2010 (16:56)

XAVIER COLÁS

 

Hay días en los que Aznar sale con la mejor intención de casa y acaba haciendo el fuckyou a unos tipos que lo llaman fascista y asesino: el sentido del humor también tiene sus horas bajas. Pero los melenuditos que silbaron e insultaron a nuestro fatídico y engreído ex presidente están escocidos cual doncella ofendida al ver el grosero gesto del fachisoletano. Tal vez pensaron estos rebeldes que, en agradecimiento a sus moderados calificativos nacidos de la crítica más constructiva, el bajito del bigote se acercaría a ellos y se abriría la bragueta dejando brotar un manantial bifurcado de colonia Calvin Klein para ellos y PantenePro-V para ellas. El momento sería refrescante y tierno, aunque no tanto como para compartirlo con mamá cuando vayan a su keli a devolverle los tupper sin fregar.

La verdad es que la de antisistema es una vida muy desagradecida. No puede uno ver tranquilo el furgol porque hay que terminar la pancarta para mañana. Como lo del mecenazgo está fatal, los cafeses de la cantina para preparar la jugada corren por cuenta de cada uno de estos agentes perroflauta. Si algún día se tercia, hay que quemar una bandera española, israelí o americana que no salen baratas y menos cuando la gasofa está por las nubes. Pero lo más duro es que después de tomarse estas molestias con ánimo tan altruista estos chicos silben, cubran de abucheos, llamen fascista, asesino e hijoputa al pollastre y éste tenga la osadía y la mala educación de hacertes una peineta con el dedo corazón.

Claro, nuestros guerreros del antifaz se han quedado alucinados con tal falta de educación, y están en un tris de colgar el pañuelo palestino y mandar la utopía a freir espárragos. Porque encima de que van llamando fascista y asesino a hijoputas como Aznar sin cobrar un duro, sólo por amor a los demás, se tienen que volver a casa con su sensibilidad zaherida por un grosero gesto que ha empobrecido el noble y moderado debate que pretendían entablar con la sociedad.

Pido desde aquí a los peperos que traten con más cariño a estos cachorritos. Son asustadizos y sensibles, y los cambios de humor pueden afectar al número de cópulas que realizan por año, igual que le sucede a los macacos en cautividad. Sería una pena que se extinguiese esta especie, tan necesaria para la cadena alimentaria de los medios de comunicación y de las mejores tiendas de ropa de Fuencarral. Son criaturas de Dios.

23/02/2010 (18:51)

PEDRO P. HINOJOS

Entre las volutas de humo de sus inseparables cigarrillos Récord, don Faustino se empeñó en meternos la ciencia en nuestras tiernas molleras de quinto de EGB. Nos enseñó a tocar la flauta no para cultivar nuestro oído musical sino para demostrarnos el funcionamiento del sistema respiratorio, hasta el punto de que hubo quien aprendió a tocarla con la nariz.

También nos dictó el pasaje de Cien años de soledad en el que Aureliano Buendía conoce el hielo (“...dio un paso hacia adelante, puso la mano y la retiró en el acto. “Está hirviendo", exclamó asustado.") y prometió un diez al que le explicara el fenómeno descrito. Unos días después, Salvador, uno de los lumbreras de la clase, proclamó que tenía la respuesta: “Es que el hielo quema".

Don Faustino le dio la enhorabuena y le puso el diez sin más comentario, ante la mirada bovina del resto de la clase. Pero su lección más inolvidable fue la del nacimiento del universo. Don Faustino se apasionaba con la astronomía, aunque era consciente de que no entendíamos ni papa. Pero no le importaba; se gustaba hablándonos del tamaño del sol, de la Osa Mayor, de los viajes a Marte o de los cometas, entre calada y calada. Hasta que un día le dio por explicarnos el Big Bang : “Hace muchísimo tiempo explotó una gran bola de energía y todos los pedazos de esa explosión es lo que forma hoy el universo. Todavía estamos explotando, vamos disparados por el espacio viajando sobre la Tierra, pero llegará un día en que dejemos de explotar, y todo comenzará a retroceder, volveremos al comienzo, a recogernos en la bola del principio, que es la Nada".

Don Faustino lo soltó así y nadie tuvo el valor de preguntarle cuándo dejaríamos de explotar porque el pánico colectivo nos dictaba que sería pasado mañana o al otro a más tardar. Algunas niñas comenzaron a llorar incluso. Don Faustino bajó entonces de las nubeS de su pitillo y vio las caras de susto que tenía delante. Comprendió y nos calmó a su modo. “¿Pero cómo os podéis creer que esto va a pasar ya? El universo es tan grande en todo que es como si no tuviera fin. Pero no hay que tenerle miedo. Está lleno de cosas bonitas". Y abrió uno de sus libros y nos enseñó la foto de una nube de humo arcoiris. “Esta es la nebulosa de Orión, ¿a que es una preciosidad", dijo con la colilla entre los labios y los ojos medio cerrados.

La misma nebulosa se puede ver ahora en gran formato en el claustro del Instituto Cervantes, dentro de la exposición Sorpresas del cosmos. Y en torno a ella parece que flota una nubecilla de espeso tabaco negro.

22/02/2010 (19:40)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

La retranca sale estos días de vinos por las calles de Lugo. En la ciudad bimilenaria ya se sabe que también se puede morir de éxito. Se han quedado sin su más ilustre vecino putativo, Jaime de Marichalar, ex Duque de Lugo. Su apellido noble y su cuento de príncipe no ha tenido final feliz. Ya no sale ni en la foto. Ni siquiera detrás de un burladero inmortalizado en cera.

 

Con su divorcio ha firmado su expulsión del paraíso terrenal, y su primogénito ya será más Felipe que Froilán. Al menos, lo que se comenta entre vinos y tapas es que el duque ha muerto (metafóricamente, claro) de éxito, entre esencias de Loewe y pasarelas de pret à porter. En el escalafón hacia el cielo ya hay pretendientes. En este caso, hay dos. Ambos han correteado en sus años mozos junto a la maravillosa muralla romana de Lugo.

 

Cuando les llegue la hora también podrán morir de éxito. Depende de ellos. Pepiño ha dejado de ser Pepiño para ser José y Goya habla gallego ante los señores de Castilla. José Blanco y Luis Tosar son gallegos, pero de los que suben escaleras. Rompen el tópico de encontrarse a un hijo de Breogán en una escalera y no saber si sube o baja. Ellos van hacia arriba. No han llegado a la azotea, pero cotizan al alza.

 

El ministro de Fomento es el peso pesado del Gobierno de Zapatero. Es el que llevará la voz cantante de esa troika socialista anticrisis que se sentará con la oposición para tratar de arreglar el desaguisado de la economía. Hasta hace poco era poco menos que “el tonto de la clase", Pepiño el de Lugo,… y ahora el ministro Corbacho reconoce en los pasillos del Congreso que Blanco “es el futuro" y hasta Esperanza Aguirre baila con él. Es el factótum del socialismo.

 

La política no es más que una inmensa representación teatral donde casi nada es verdad ni es mentira. Un día te dan hasta en el cielo de la boca y a la noche siguiente duermen con su enemigo. Blanco, ni Pepiño ni Pepe, lo sabe. Tal vez porque sólo los gallegos manejan la retranca como nadie.

 

Otro lucense, Luis Tosar, sube los escalones de dos en dos. Mantiene el espíritu crítico desde que  pisó las tablas para representar La lección, ese clásico del teatro del absurdo de Eugene Ionesco. La última clase la dio él. Consiguió que el cabezón de Goya, por maño y por tamaño, hablara gallego en la noche de la alfombra roja del cine español. La estatuilla descansará en la vitrina de la casa familiar del actor en Lugo y seguro que Goya se animará pronto a salir de vinos por Lugo con Cunqueiro.

22/02/2010 (10:03)

ANTONIO CAMPUZANO


Al parecer tienen una gran capacidad de penetración. Allí donde hay un grupo de iguales, allí aparece subrepticiamente algún miembro de UPyD más o menos enmascarado, más o menos desenmascarado, para ver, para escuchar, lo que se llama en jerga política hacerse un hueco en el panorama político. Sucede en Alcalá, sucede en Torres de la Alameda, sucede en Villalbilla.

 

Así se manifiestan las gentes de UPyD (upadans, pronúnciese así, según sus detracatores, para señalar su carácter ligth y poco propenso a la firmeza). Es esa organización cuarteada, donde ya hay mucho entusiastas con blogs activos que han perdido la fe en su lideresa multiorgánica, omnipresente y omnisciente.

 

Esta semana, con motivo del pleno extraordinario sobre economía, donde las sutilezas de Mariano Rajoy fueron aparcadas en una papelera de la carrera de San Jerónimo para dar paso a la navajas más acreditadas de la ciudad de Albacete, exactamente cuando el presidente Zapatero le dijo al líder de la oposición que no estaba sobrado de valentía de cara a una moción de censura, las cosas, pues, estaban al borde del desenlace más previsible del drama más previsible.

 

Bueno, halló entonces el momento Rosa Díez, el icono del autopartido éste de UPyD, para lanzar la frase más evidente del universo de esta legislatura: “No al pacto establecido entre PP y PSOE para que nada cambie". Claro, el asombro sideral entre las bancadas socialistas y populares fue mucho. Las gentes no salían de aquel estado cataléptico. Se tocaban sin notar nada, ni siquiera algo. Rosa era tenida por dueña de cierta sensatez, había creditado alguna habilidad. ¿Pero esto?

 

Pero he aquí que las encuestas. En Alcalá, esas encuestas para andar por la plaza de Cervantes, dan a este extravagante partido (y aquí cualquiera se mete ya en territorio del especialista Óscar Sáez, descubrirse a la orden ante el tamaño del periodista). Se está generalmente acostumbrado a las esperanzas de Izquierda Unida, pese a sus estrambóticas peripecias en Alcalá. Pero no hay costumbre respecto a UPyD.

 

Tampco la proporciona el caso de Villalbilla. Ejemplo, después de una tormentosa sesión plenaria en este municipio, una persona recogida, callada, pero expectante ante aquel despropósito, fue preguntado sobre aquéllo. Tras vacilación, dijo que “creo que esto no me gusta". E emprendió el camino de regreso a casa. Y Rosa Díez exige implicación.

19/02/2010 (17:37)

ALONSO GUERRERO

En España había cultura. Ahora hay cocina. Hasta que la LOGSE y Telecinco apagaran las últimas esperanzas que nos quedaban de darnos cuenta de que no teníamos futuro, vivíamos en un país con tradición, aunque fuera la tradición de nuestros propios errores, y teníamos en las librerías libros que podían leer con la misma pasión padres e hijos, libros por los que el tiempo no pasaba, ni las listas de éxitos. Ahora todo eso se ha ido al carajo pero, como le ocurría al hombre invisible, no nos dejan ver que no podemos verlo. Los pusilánimes que crean tendencias han optado por la cocina, que es democrática, como la religión, e igual que la religión la mantienen los pardillos.

Esta es ahora nuestra alta cultura. Donde estaban Kafka y Machado, ahora están Ferrán Adriá y Juan Mari Arzak. Donde se escandían versos, ahora se engulle la heráldica de turrahierros y soplafogones que cocinan con el pay-pay de la guía Michelín y nos cobran 60 euros si reservamos mesa y al final se nos pincha la rueda y no podemos sentarnos en ella. Estos son los nuevos rasgos distintivos de nuestra distinción: ya nos resulta más asumible, más aceptable lo que se paga por una trufa que por una biblioteca. Los templos son los restaurantes, de esa forma uno puede vivir en primera línea, si tiene una visa platino y vocación de espontáneo, el verdadero combate entre Don Carnal y Doña Cuaresma.

Cualquier chorrada culinaria, sobre todo si es catalana o vasca, está santificada por lo políticamente correcto. La cocina se ha convertido en lo más opuesto al compromiso. Aúna, en su minimalismo, esa habilidad moderna de comer sin decir nada, pues hay que dedicar todos los epítetos al plato, a cómo nos lo preparan y presentan, al logro de esa estética de orangutanes, en lugar de hablar de mujeres y metáforas. La época extraña que pasa ante nuestras narices ha conseguido que envidiemos una tarde en el Bulli, sin pensar que el hambre perruna y visceral que padecemos necesitaría  mejor un buen bocata de mortadela italiana.

18/02/2010 (17:43)

XAVIER COLÁS


Pocos días después de la confesión del presentador de la BBC Ray Gosling, quien contó en antena que había matado a su pareja enferma de sida hace años, la policía ha decidido detenerle acusándole de homicidio. No por piedad se lleva a un hombre ante el juez, sino por ir contra la ley.

Ayer el presidente Zapatero pidió un poco de arsénico, por compasión. ¡Una moción de censura por favor! Rajoy pasaría a la historia como el hombre que alivió los dolores de Sosomán. “Es la primera vez que un presidente del Gobierno invoca al líder de la oposición a presentar una moción de censura y tendrá usted que explicar cuáles son las razones por las que lo hace, pero para tranquilizarle, si tuviera los votos y de mi dependiera, tenga usted la total certeza que no estaría ahí sentado", le espetó a Zapatero el gallego, más tranquilo ahora en lo que a la familia respecta desde que el PIB llega donde la bandera española no le quiso llevar.

Han formado una extraña pareja Zapatero y Rajoy. Viene de provincias siempre un vientecillo apacible y conservador que Zapatero ha pervertido para convertirse en un aprendiz de brujo. Rajoy está sostenido por una camarilla de apesebrados que siempre lo ven medio vestido aunque esté medio desnudo. Madrid es otra cosa, es un cabreo que hace horas extra. Por eso sólo se pone detrás de Rajoy cuando grita, cuando brama por la destrucción de Zapatero.

Tan buena pareja hicieron la pasada legislatura que casi acaban ayer empiltrados envueltos en piel, sudor, saliva y sombra, como cantaba Sabina: “Anuncio que compareceré en esta cama” dijo ayer ZP.  Él mismo se dio  cuenta inmediatamente del error y enmendó: “En esta cámara, compareceré en esta cámara”. El Congreso  estallaba en risas, quizá porque está muy reciente todavía “el acuerdo con Rusia para follar”, que ayer tenía 17.088 seguidores en Facebook. Me temo que lo que le espera a partir de ahora al leonés tiene más que ver con el tanatos que con el eros.

17/02/2010 (17:58)

ÓSCAR SÁEZ

 

San Valentín ha lanzado sus dardos en Alcalá. Como un flechazo, Bartolo ha declarado su amor eterno a la Alcaldía, de la que aún no se quiere divorciar. Javier Rodríguez, que aún no ha entrado oficialmente en este duelo de casanovas, será el que, rodilla en tierra, dispute la novia al líder del PP local.

El portavoz socialista lleva más de dos años cortejando a la diosa Alcaldía, pico y pala, a base de pedir consensos y siempre con el permiso de los padres de Ferraz. Rodríguez no para de enviar ‘ramos’ de Plan E al Convento de Agonizantes, para combatir los ‘bombones’ del Prisma de la madrastra Aguirre. Javier no podrá contar con Zapatero, más preocupado en seducir al Financial Times; ni Bartolo podrá hacerlo con Mariano Rajoy, que no liga ni un constipado. Ambos están condenados a batirse en duelo, en el que el derrotado tendrá que sufrir la indiferencia del amor local quizás para siempre jamás.

Pero hay otros dos pretendientes más, que harán de celestinos. El PSOE ya está acostumbrado a cortejar a IU, un matrimonio de conveniencia con separación de bienes. Aunque Pilar Fernández aporta sentido común, el pedrusco de compromiso que le tendrá que regalar el PSOE no será cualquier cosa, como ya ocurrió en la etapa de Peinado y Suárez Machota. 


Pero en este ‘menage a trois’ municipal, puede entrar un cuarto en discordia. Hasta el momento está de mirón. No tiene cara ni se conocen sus intenciones, pero sin duda supondrá un flechazo. No se trata de ese novio feo al que nadie mira y que nadie te puede quitar. Es UPyD y su misterio hipnotiza a los candidatos. Su discurso nacional le convierte en una incógnita local. ¿Con quién se casará?, ¿con el PSOE partido del que se divorció Rosa Díez?, ¿o con el PP con el que comparte algo más que cariño en su visión unitaria de España? Le bastará con dejarse querer. El voto de castigo le pronostica 7 escaños en Madrid. Bartolo ya practica el endecasílabo, mientras que Javier ya prepara una cena a la luz de las velas, en una alianza en la que ambos verán amor en lo que sólo podrán llamar sexo.


Y ahora el chiste contra la crisis, cortesía de Fernando.
– Se abre el telón y aparece el ministro de Trabajo y su reforma laboral. ¿Cómo se llama la película?
–Abaratar. (Avatar).

16/02/2010 (16:40)

PEDRO P. HINOJOS

 

En este país que se dice aborregado por el zoo de la telebasura, la tableta de Cristiano Ronaldo y las tertulias biliares de buena mañana, aún queda gente suficiente como para guardar colas interminables a las puertas de los museos y de las salas de exposiciones. Como por ejemplo las que se han formado este fin de semana en la sede madrileña de la Fundación Mapfre, convertida durante unos días en el paraíso de los impresionistas franceses.

 

La entrada es gratis pero también es libre. Y aguantar durante más de dos horas la corriente del viento helado que ha surcado de norte a sur en las últimas horas el paseo de Recoletos; presupone en el público que alegre y ordenadamente guarda la cola un interés y una llamada algo mayores que los del simple placer por aprovecharse de un espectáculo que se da de balde. Los Manet, Monet, Renoir, Fantin-Latour, Pisarro, Cezanne o Degás que decoran las cálidas, aunque algo estrechas, salas del palacete de Mapfre bien valen la espera.

 

Y también lo valen las sorpresas que, con tantos genios dialogando de pared a pared, surgen inevitablemente ante el espectador. Como esa que ofrece Gustave Doré, el ilustrador más famoso del Quijote, en un rincón apartado de los fogonazos de color, los paisajes al natural o los vigorosos retratos de sus compañeros de quinta. La atmósfera metálica que desprende su obra El enigma es tan magnética como la extraña escena que se representa en ella: ante una gran llanura en la que se adivinan ciudades y campos arrasados, de los que surgen grandes columnas de humo, y rodeados de cadáveres de soldados, mujeres y niños, un ángel acaricia a una criatura con cuerpo de león y rostro femenino que recuerda a la mitológica y devastadora Esfinge.

 

Debe ser el encuentro entre el bien y el mal más bello y misterioso que se haya pintado jamás. Pero es seguro un cuadro que no deja indiferente a ningún espectador, que se marcha con esa extraña estampa metida entre ceja y ceja. Para entonces, ni la espera ni el frío se recuerdan. Sólo queda la experiencia compartida con una mayoría silenciosa puesta en fila.

15/02/2010 (18:21)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

Los españoles tenemos fama de desordenados, pero nos movemos en el desorden como nadie. Por eso entre los tópicos que nos colocan nuestros vecinos de la vieja Europa es que no perdonamos la siesta, trasnochamos y curramos más horas, pero produciendo menos.

 

Por nuestra parte, aquí les contestamos con el manido Spain is different y si se ponen jacarandosos les recordamos que “como en España no se vive en ningún sitio". Con este diagnóstico, los colegas europeos vienen a decir que con la que está cayendo por la crisis y una economía en recesión aquí nos atrevemos a echar un vaso de agua para acabar con el humo.

 

Hace unos días el presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, hizo eso mismo cuando empezó a oler a quemado y a salir humo de la fuente de alimentación de su ordenador durante un Pleno de la Cámara. Vaso en mano, Bono hizo de bombero. Arrojó el agua, santas pascuas y chascarrillo de turno.

 

No había llamas, sólo humo, y lo más aconsejable en estos casos es utilizar un extintor, pero Bono tiró por la calle de enmedio. Pues algo así es lo que sucede con la economía española, que sigue humeando y se apaga con manguerazos.

 

En nuestro desorden organizado si hay algo que nos pone de mala leche es que encima vengan de fuera y nos digan los que hay que hacer. Y si a eso sumamos la ojeriza británica, el conflicto racial y testicular está servido. La cosa es que en una sencilla carta al director, publicada en La Vanguardia, una empresaria británica que vive y trabaja en España es la que ha cogido el extintor y no el vaso de agua al oler a chamusquina.

 

Estas líneas, que ignoro si fueron manuscritas a boli, mecanografiadas a doble espacio o editadas en un Ipad en un lounge club, no han pasado desapercibidas para la clase política. Ya hay algún político que hace referencia en su web a la carta titulada Spain is different.  Es una misiva directa y concreta, con la que se puede estar de acuerdo en todo o no, pero que va al grano del futuro de las pequeñas empresas.

 

Sin acuse de recibo y con sello urgente, en unas líneas resume lugares comunes para muchos pequeños empresarios y autónomos pero con los ojos de alguien de fuera. Tal vez, no estaría mal, que por una vez olvidáramos los tópicos y dejáramos de pensar que Gran Bretaña o Francia no nos votan en Eurovisión porque nos tienen manía. Y es que la siesta, en realidad, nos gusta a todos.

12/02/2010 (21:35)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Los cazadores van en mano en su estrategia cinegética. Se extienden por un vasto espacio, se separan unos metros los unos de los otros, adelantan a los perros de presa, y avanzan sin cesar hasta la finitud de esa superficie pensada de antemano.

 

El objetivo puede ser el conejo, genéricamente hablando. Es decir, que pueden salir cientos de conejos y ser igualmente abatidos. Ahora bien, salvo cacerías bien organizadas con sus reglamentos y ortodoxias, en las deficientes, si hace su aparición una paloma torcaz que en ese momento de aplicación del orden de combate y levanta el vuelo, esa paloma accidental es disparada con el mismo fervor que se alimentó en origen. Ya no se puede disimular por más tiempo.

 

Se está hablando, con la utilización quiza poco afortunada de la comparación literaria, de una cacería puramente política contra el juez Garzón con munición judicial, que en definitiva es laque mata. La gran batida es otra, va dirigida contra el gobierno de Rodríguez Zapatero, pero en este momento la atención está concentrada en el juez de Jaén.

 

Su pugna infatigable contra el terrorismo, sus desvelos incansables por procesar a un asesino objetivo como Augusto Pinochet, sus instrucciones discutibles en aquel gobierno de Felipe González en el caso Gal que tanto bien hicieron a la línea editorial del diario El Mundo, todo eso pertenece al pasado más inútil de la historia más borrable en beneficio de un presente jugoso y aprovechable.

 

Es el fin cercano de Garzón a manos designadas de cuatro nombres con curriculum perfectamente descriptible bordados en rojo ayer. Va ser verdad, que la última bala es la que te mata, aunque sea de pésima calidad y llena de óxido. Y a manos de los propios jueces. La judicatura, esa chimenea del Estado sobre la que no hay deshollinador capaz de sanear.

 

Si Garzón deja de subir las escalerillas de la Audiencia Nacional, si deja de presentarse en una vivienda de Elgóibar a las cuatro de la mañana, o impedir con un docuemnto con su firma que un réprobo criminal, aun ancianito, abandone Londres cuando le plazca, si todo eso sucede, quizá haya que pensar en buscar algún país donde las conciencias más íntimas tengan mejor cobijo que en éste, España.

 

Los derechos humanos penden del sombrero del juez Varela y de las gentes oscuras que se parapetan tras Manos Limpias y Falange en no se sabe qué versión. Ni siquiera Federico Trillo, consumado especialista en rematar frases,  acertaría con la expresión más adecuada.

12/02/2010 (19:40)

ALONSO GUERRERO

 

Nos azota otro año más el carnaval, pero el carnaval está perdiendo su mala leche. Hace siglos se invertía la pirámide social, y los poderosos tenían que exiliarse de las ciudades para no ser víctimas de una venganza más justa que la del Conde de Montecristo. Pantarujas, pingajos y sacamantecas salían con sus burkas y ponían las cosas en su sitio, como debe ser. Ahora todo ha quedado en la inocente charlotada, en la charanga televisiva compuesta por tíos borrachos, vestidos de mujer y con chupetes en la boca, que corean como gallinas malheridas chirigotas sobre los trajes de Camps y las novias de Cristiano Ronaldo.


Se abre el sambódromo este fin de semana, pero la gente está ya harta de carnaval, porque en España todo es y ha sido siempre un carnaval. La Constitución fue escrita, con mayúsculas, en la trastienda de Cornejo, para que todo el mundo pudiese cambiarse de chaqueta. El Congreso es una escuela de samba. Las leyes deberían hacerlas los muñecos de Barrio Sésamo, y aplicarlas Carlos Arguiñano, el único hombre que conocemos al que le sale todo bien. Y los sindicatos debería dirigirlos Díaz Ferrán, así los trabajadores podríamos abuchear a la verdadera oposición, a Méndez y a Fernández Toxo. España no ha superado todavía el esperpento.


Si esto fuera un verdadero carnaval habría que salir con la cara bien descubierta y apedrear las ventanas de los Ayuntamientos, las constructoras, las eléctricas, los bancos,  las universidades y, por supuesto, las sedes de los partidos políticos. Llenar de gremlins y teleñecos el Ministerio de Educación, para que los abuelos de Heidi que ejercen allí su  bondad infinita sepan lo que es una clase. Atestar de pulgas los parlamentos de las Comunidades Autónomas, cada vez más parecidos a palacios Topkapi, con sus salas de masajes, saunas y baños turcos. Finalmente, para hacer la gracia redonda, habría que vetar cualquier Goya a los guionistas del cine español, por tratar de copiar tan descaradamente a Bergman, Welles, Ford, Hawks y Wilder, sin tener ni un poquito de su genio, aunque “genio" y “premio" rimen, con perdón.

11/02/2010 (18:49)

XAVIER COLÁS

Como estos días todo el mundo dice que somos igual que Letonia, me imagino que este verano no me faltará acompañante en vacaciones cuando viaje a Riga. Total, es lo mismo Barcelona que Jurmala, donde la hierba crece junto a la playa como en los tiempos de Breznev. Paso por Letonia unos días casi todos los veranos porque es un cruce de caminos entre nuestra Europa, el charco escandinavo y Rusia. De las tres capitales bálticas, Riga es la más peligrosa de largo: desconfíe el lector del rubio con bate de beisbol, no hay campos para jugar a ese deporte en toda la ciudad. Pero el bate se estila mucho.
 
Es Letonia la que se está convirtiendo en España, pero la de los setenta. Vienen hordas de ingleses en vuelos baratos, esta vez en busca de cheap beer y rubitas de saldo porque el calor mediterráneo lo llevan ellos en los pantalones. La prostitución ha florecido al calor del turismo, pero el alcoholismo sigue siendo un problema mayor. En 2006 encontré en la prensa local la noticia de que un hombre se había cortado el pene en una apuesta de borrachos. Ganó el desafío y encima recuperó la pilila, porque los médicos se la volvieron a colocar, no sé si de manera ornamental, en lo que supuso la primera operación de ese tipo en el país.

El tema catalán es un juego de niños comparado con lo que tienen allí: el ruso es la primera lengua de aproximadamente el 40% de la población en Letonia,  y en Riga de más del 66%. “Soy ruso, de aquí”, te responden. Sí, sí: de aquí. Y la mayoría de ellos sin pasaporte, porque no han pasado el examen del idioma oficial. Uf.

¿Crisis? Dicen que en Letonia los bancos no se fían de los clientes y los clientes no se fían de los bancos: así se han ido al carajo. No todo cambia, las abuelas venden bolsas de plástico usadas en el mercadillo igual que siempre. Allí tuvieron un primer ministro tan miope como Zapatero que cuando asomaba la crisis dijo: “Nothing special”, nada especial. Ahora la gente joven en paro viste camisetas con la frase tal cual la pronunció: Nasing espesial.

Letonia mola. Pero seguro que me volvéis a dejar tirado por la playa de este país empobrecido llamado España. ¡Masoquistas!

10/02/2010 (18:28)

ÓSCAR SÁEZ

 

Bartolo volverá a ser candidato del PP. Tendrá en frente a Javier Rodríguez, fiel escudero de Eusebio González, que se marcha con Tomás Gómez -¿seguirá pensando en Alcalá?- y le dejará por fin volar solo cual pajarillo. Con permiso de Javier, que tendrá que luchar contra la popularidad del líder del PP, contra la crisis y el paro, el morbo más que en las municipales están en los comicios universitarios. Manuel Peinado, ex alcalde de Alcalá, se presenta a rector, de modo que las dos instituciones más importantes podrían estar gobernadas por dos enemigos íntimos. 


En su etapa del Convento de Agonizantes, el catedrático tenía metida la ciudad en la cabeza, pero no a los alcalaínos, con los que no llegó a tener feeling, sobre todo con la mitad del PSOE y con otros complutones que no entendieron eso de la peatonalización. Los comerciantes auguraban el principio del fin del Centro y sólo hay que ver cómo está la Calle Mayor ahora para comprobar que los bolardos no eran la causa de sus presagios.

 

El roce entre ambos políticos no hizo precisamente el cariño. Peinado dijo en su día que Bartolo no tenía estudios, y Bartolo, “el de siempre”, lo quiso mandar a Granada bolardo en mano. El PP ahora utiliza el mismo coche cuya onerosa compra criticaron demagógicamente; misma técnica que ahora enarbola el PSOE pero con el carril-bici. Cosas veredes, Sancho, que harán temblar las paredes.


Bartolo volvió a ganar porque nunca dejó de pensar como alcalde y fue reconquistando vecino a vecino, cena a cena, desde el mismo día en que perdió las elecciones. La constancia hizo que el popular líder popular recuperara el gobierno.


Pero a partir de marzo, Peinado y Bartolo quizás estén condenados a entenderse. Ahora quieren fumar la pipa de la paz y, aunque esperamos que no se entere Trinidad Jiménez, deberán bajar los bolardos de la desconfianza para hacer de Alcalá una ciudad universitaria, con universidad y sobre todo con universitarios. Como dijo Carrol, qué pobre memoria es aquella que sólo funciona hacia atrás. 


Y este chiste contra la crisis no es de Carrol; es de Agus, un crack.
- ¡Vaya fortuna que ha hecho Henry Ford con los coches!
- Pues anda que su hermano Roque Ford con los quesos.

9/02/2010 (17:56)

PEDRO P. HINOJOS


De los muchos momentos angustiosos por los que pasa Robinson Crusoe en la isla salvaje y deshabitada, el más penoso es aquel en el que cae enfermo. No tiene fuerzas ni para mordisquear las galletas que ha podido rescatar de naufragio y la fiebre le abrasa y le hace delirar.

 

Parece que todo va a acabar para él, al menos a los ojos de un ingenuo lector infantil, que no es capaz de caer en la cuenta de que quedan más de cien páginas por delante en las que habrá que contar algo más que la agonía del protagonista. Por eso sucede lo que tiene que suceder: Crusoe se despierta una mañana y comprueba que la enfermedad ha desaparecido. Nada puede ir mal a partir de entonces: se construye un buen refugio, aprende a cazar, conoce a Viernes, hace de la isla su patria solitaria…

 

O sea, la historia del náufrago por excelencia, que ha llegado a convertirse en un verdadero género dentro de la cultura de masas. Será acaso porque uno de los sueños recurrentes y universales entre los hombres y mujeres de todas las culturas y de todas las razas está el de escapar a un paraíso, lejos de todo y de todos.

 

Y para una huida así, nada mejor que una isla; preferentemente con arena blanca, cocoteros, aguas turquesas y brisas suaves a la caída de la tarde… Pero en esas apareció de pronto el avión de la Oceanic que cubría la ruta Sydney-Los Ángeles recortado sobre el cielo azul, se partió en dos en el aire y mandó al carajo la utopía de la buena isla salvaje. Jack, Locke, Kate, los osos polares, la iniciativa Dharma, Sawyer, Sun, el búnker, los Otros, Desmond, Ben Linus, Hurley, el submarino, la estación orquídea, la estatua, Jacob…

 

El laberinto de la serie Perdidos ha destruido el clásico paraíso entre las olas con sus náufragos de diseño y tecnología a la última, sus flashbacks vertiginosos y sus enredos donde la culpa, la redención y el destino se agitan en una coctelera metafísica de sabor indescriptible. Ahora llega el desenlace tras casi cinco años de aventuras y estamos hipnotizados. Ojalá se hayan currado bien el final porque el daño ya está hecho: ya no podremos imaginar una isla desierta sin la maldita cola de un avión asomando entre la espesura.

8/02/2010 (20:15)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

No hace mucho tiempo los avances tecnológicos eran más pausados Había un tiempo para digerirlos. La guerra entre el vídeo VHS y el Beta parece ahora un juego de niños ante la TDT y la era digital. Hay tantos aparatos en tan pocos años que basta con rebuscar en el cuarto de los leones de la casa para encontrarte con ingenios tecnológicos que ahora parecen reliquias de tiempos remotos.

El otro día miraba con nostalgia el tocadiscos que con tanto cariño conservo. Las cintas de cassete que grababa de la radio nunca fueron rival para el rey de los aparatos de música: el tocadiscos estereofónico. Las cosas empezaron a cambiar de manera frenética. Un día los vinilos que guardo como paño en oro se convirtieron en un elemento más de decoración y el tocata pasó al trastero.

El ritmo de cambios en todo lo que nos rodea es tan rápido que sólo la capacidad de adaptarnos a ellos garantiza la supervivencia. Facebook, por ejemplo, te recuerda el cumpleaños de menganito o zutano y no sería extraño que ejerza de martillo pilón con el tiempo que nos queda para jubilarnos, incluidos los dos años extra hasta los 67 tacos. ¿Quién iba a pensar algo así hace sólo dos años?

Ahora que dicen que el futuro del cine pasa por el 3D y la animación también estoy en la duda de tirar la colección de películas grabadas en VHS o depositarlas en el museo de las reliquias olvidadas, es decir, el trastero. Hubo un tiempo en que pensaba que después de la Guerra de las Galaxias, Alien o Blade Runner el cine había tocado su techo en lo que a efectos especiales se refiere. El señor de los anillos me hizo caer del limbo y Avatar demuestra que hay galaxias más lejanas.

Esta película es de las que marcan un antes y un después. Hasta ahora el cine en 3D estaba relacionado más con el público infantil que con el adulto, pero James Cameron igual que Tim Burton ha dado en la clave del futuro. Lo digital y el 3D no sólo estarán al servicio de la ciencia ficción o la animación, también traspasarán la barrera del celuloide para todo tipo de géneros. El replicante de Blade Runner encarnado por Rutger Hauer recordaba antes de morir batallas más allá de Orión o los rayos C cerca de la puerta de Tannhauser y advertía de que "todos esos momentos se perderán como lagrimas en la lluvia". En mi museo de las reliquias olvidadas estará en VHS la película de Ridley Scott. Eso si, guardada como oro en paño.

8/02/2010 (00:15)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Las cosas se están produciendo de tal modo que acabarán en pie de igualdad el Deuteronomio y el Financial Times. Llegará un momento en que la afición del Partido Popular interpretará casi con tanto oficio el texto del Antiguo Testamento como lo hace la izquierda oficial.

 

Llegará otro momento en que esa misma afición deletree con tanta pasión el texto bíblico como el “corán” de la información económica. Bien con la ayuda de Velarde Fuertes, José Varela, o la de Joaquín Almunia o incluso Joaquín Leguina. El presidente Zapatero es preso de las cifras. Es preso de la imagen.

 

Parece ser que se ha dado cuenta, un poco tarde, que cualquier “intromisión” en el exterior se banalizará y se amplificará de tal modo que ya ni penaliza el “detalle” de hablar en español delante de 3.500 personas que lo hacen habitualmente en inglés. Y la opinión de la caverna hace sus chanzas ingeniosas con olvido del suspenso en inglés de la política española desde que se instauró la singular “educación de la ciudadanía” en los usos políticos españoles, tras  la muerte del general Franco.

 

Si bien Aznar, el deseado, hizo algún máster en aquella lengua demostrando una magnífica adaptación a la fonética de Arizona. Tal y como están las cosas, quizá lo mejor serían algunas recomendaciones emanadas desde la televisión más pública que nunca, en la que sin la interrupción consolidada ya de la ausencia de publicidad, se recomendase a distintas horas del día que las gentes pueden salir a la calle sin temor a actos de pillaje ni subversión alguna, puesto que la situación económica es delicada, pero es mucho mejor que la de los países del África subsahariana y la de los países de la Indonesia profunda.

 

Que las gentes de ETA siguen desmoronándose. Que Garzón no tiene por afán más prioritario resucitar a Francisco Franco. Y que Obama no va a invitar a Zapatero al Desayuno de la Oración en el año 2011. Que el Hotel Washington Milton, que quede claro, no ha tenido que ser desinsectado.

 

Es decir, que el asunto de las pensiones y su riesgo de agonía hasta acabar con la muerte de la institución ya viene de antiguo. Y que ese riesgo deja de envilecerse en el ambiente en coincidencia con la aparición del Partido Popular en labores de gobierno.

 

Entonces, en breves trimestres mágicos, la economía recupera su tono de siempre y vuelven los amaneceres radiantes. Ah, y queda terminantemente prohibida en unos cuantos días la cita siguiente del Deuteronomio 7,1: “Cuando Yahvé su Dios los haya asentado en la tierra que están a punto de ocupar y haya enviado a muchos infieles ante ustedes... deben derribarlos y exterminarlos. No deben llegar a ningún compromiso con ellos ni mostrarles misericordia".

 

Y Bartolo, como era de esperar, repite en nuestra ciudad de Alcalá. Eso sí, en nuestra ciudad, de momento, apenas se lee el Financial Times.

5/02/2010 (21:19)

ALONSO GUERRERO

 

Nos hallamos a mitad de la legislatura, pero la inmensa mayoría de los españoles (y utilizo el vocablo españoles con sentido novecentista, porque ahora es una palabra ambigua, que sólo cobra sentido con el repudio) parece que acaba de donar sangre, y sale de un autobús en una plaza, con el brazo doblado sobre el algodón, en busca del bocadillo. Esta vez no se trata del partido que gobierne, sino de los que legislan para, según todos los síntomas, poner a prueba la paciencia del pueblo, sazonada a lo largo de la historia en las colas de las tahonas y del paro, en las del racionamiento y en las de los tribunales. Como ciudadano, me pregunto de dónde ha salido esta gente, los políticos, cuáles han sido sus peripecias vitales, su comedia dell'arte, antes de convertirse en pandilleros, cuando no fardos, del Congreso.


¿Qué legisla esta gente, cómo, y para quiénes? ¿Les ordena el partido que piensen cuando aprueban las leyes? ¿Qué idea tienen de la educación, de la justicia, del terrible pequeñoburgués hiperactivo que va retornando a los telediarios? Nuestros legisladores no tienen arreglo. ¿Hemos necesitado treinta años de democracia para que los mojones de las lindes, los intereses y las mamarrachadas de personas con másteres, dichas siempre en los periódicos, parezcan lo menos malo que nos pueda pasar? De la mano de mediocres y mandados no vamos a salir de esta llamada crisis. Ellos son la crisis, ellos son los supervivientes vitalicios que la han organizado y la mantienen.    


¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde?, se preguntaba ya Lorca, en su Romance sonámbulo. Desengañémonos. No está el campo para tormentas. España es el adagio de un país, la probeta en la que experimenta no la democracia, sino la paciencia. Legislar sin sentido común, sin sentido del bien común, es algo que nuestros gobernantes hacen con una tenebrosa maestría. ¿Cómo habrían conseguido convencer a todo un poder judicial, si el poder judicial no opositara para convertirse en mera caterva de seguidores? En este plan, el único consuelo es volver al novecentismo pero, mientras tanto, hablemos del taconazo de Guti.

4/02/2010 (17:55)

XAVIER COLÁS

 

Mis vecinos, puerta con puerta, son rumanos. Pagan su alquiler y son de los que siempre saludan: madrugan, ahorran y sueñan tanto o seguramente más que los demás. Un curro por la mañana y otro por la tarde para ella. Uno entre semana y otro los fines de semana para él. Así da de sí la cuenta corriente, no hace falta que el Gobierno les regale casa ni becas. Lo digo para el que le pueda interesar el plan.

Los españoles primero, mascullan algunos en lo que me parece más un intento de buscar un lugar marginal pero remunerado bajo el caliente sol de la política. Cuando aquí la gente sólo soñaba con vender su casa al doble de lo pagado o en buscarse un puesto cómodo para toda la vida, nadie pedía que los españoles se pusieran los primeros para bajar a la zanja cuando el sol cae a plomo:  fueron el denostado negrito y el pobre rumanodemierda los que cumplieron con la misión. Nadie exigió, que yo recuerde, chachas españolas igual que ahora nadie reclama ni delanteros centro ibéricos ni vocalistas castizos. 

 



Ahora el agua nos empieza a cubrir, pero si no tenemos sitio en la zanja es porque en su momento no quisimos bajar: los capataces de obra nos llevan a los españolitos en el corazón, creo que el desamor fue en sentido contrario. No es el puto negro el que hace que haya apreturas en la sanidad pública, sino el puto dinero negro que va directo a la buchaca del afortunado sin dar una higa por las necesidades de los demás. No, no se puede decir “los españoles primero” y después pedir la factura sin IVA. Ni pedir caza al panchito si antes no fichan los enfermos imaginarios de la baja cañí.

Y no deja de ser macabro que en la pared alguien escriba los españoles primero justo el día en muere John Felipe Romero Meneses, el soldado colombiano del ejército español fallecido en Afganistán en un atentado cuando escoltaba una caravana del Programa de Alimentos de la ONU. Porque John Felipe sí que iba el primero en la columna de blindados, defendiendo en tierra hostil la bandera que otros garabatean en la pared de un barrio que ojalá no tengan que dejar jamás para buscarse la vida. La perra vida.

3/02/2010 (18:31)

ÓSCAR SÁEZ


En una semana marcada por el ‘hijoputa’ de Esperanza Aguirre, qué menos que recordar unas cuantas hijoputeces que ocurrieron estos días.

–La más dura de todas: Ya hemos superado los cuatro millones de parados, pero Zapatero sigue teniendo empleo, lo que refleja que mantener el trabajo en este país no tiene nada que ver con el mérito, sino con el azar. ¿Para cuándo adelantar las elecciones?

–Personalmente, creo que hay que esperar hasta que caiga Mariano Rajoy. Entre 'trajes' e hijoputas, el líder del PP va en alfombra roja a La Moncloa sin decir un chisgarabís. Después de esta nefasta legislatura con Zapatero no nos podemos permitir otra más con el carismático líder popular.

–Otra hijaputez. El Gobierno ha roto la hucha de los ahorros y lo único que queda del cerdido es el hedor. El futuro huele muy mal en España: vamos a tener que trabajar más para cobrar menos cuando seamos mayores. ¿Se han dado cuenta de que este mes han cobrado menos? No sólo usted, los pensionistas también.

- Un escándalo, igual que Electrolux. Mientras planean cerrar la fábrica de Alcalá, sus beneficios se multiplicaron por siete en 2009.

–Para escándalo, lo de la mano derecha de Gallardón, Manuel Cobo, que está fastidiando la labor de oposición a Tomás Gómez –el líder del PSM, por si no saben quién es– contra Esperanza Aguirre. Así no hay Dios que le conozcan nunca. A Tomás Gómez, me refiero.

–Y hablando de Dios, Zapatero se va a rezar con Obama, pero Obama no reza por Zapatero. El presidente americano no se hará la foto en mayo en la cumbre de la Presidencia de la Unión Europea. Y eso que esta vez no iban a censurar las imágenes.

–Sin mencionar a Cristo, el Real Madrid se ha aplicado la técnica de que el que no llora no mama. Pero lo único que van a lograr es que se acuerden de la mamá de Cristiano Ronaldo y hagan famosa la frase de Esperanza Aguirre, cuando se refirió a ese pez teleósteo del suborden de los Acantopterigios (es decir, la japuta) que era el consejero del PP de Caja Madrid.

–La última. ¿Se acuerda de cuándo se cogió usted las vacaciones de Navidad?, ¿recuerda cuándo regresó? Los diputados autonómicos no. Todavía siguen de vacaciones y no es broma. Si es que están de estresados...

P.D. Esta vez no contaré un chiste, porque tengo que alargarlos hasta los 67 años y no sé si me llegarán. Pero sí les dejaré una reflexión del refranero universal que viene muy a cuento con la frase de la presidenta regional: “Este año votaremos a las putas, porque sus hijos nos fallaron”.

2/02/2010 (18:57)

PEDRO P. HINOJOS

Sergio Canales, la última sensación del fútbol español, se perfilaba en el córner del estadio Reino de Navarra de Pamplona. Su equipo, el Racing de Santander, se estaba jugando el pase a semifinales de la Copa del Rey contra el equipo local, el Osasuna. Y mientras el joven futbolista, pretendido por todos los grandes de Europa, se concentraba en el lanzamiento, un grupo de chavales no mayores que él le escupían toda clase de insultos y salivazos desde la primera fila de la grada.

La imagen se pudo ver en todas las televisiones. Como también se pudo ver que aquel córner nevado terminó en gol y que minutos después la perla racinguista selló la victoria de su equipo con un soberbio golpe franco ejecutado a lo Platini.

¿A qué viene ese odio a un futbolista tan joven que ni siquiera tiene historia y cuyo única singularidad es hacer de cada gol una obra maestra? Imposible encontrar una explicación razonable.

La grada de un campo de fútbol no es el mejor lugar para dar con esas luces. Tampoco lo son los pabellones y salones de actos en los que se reúne la grey de los grandes partidos a adorar a sus líderes.

Pongamos que Rajoy clama por el derrumbe del sistema de pensiones, por la subida imparable del paro o por la destrucción del tejido productivo; pues el auditorio se pone a aplaudir a rabiar.

Pongamos que Zapatero acusa al PP de estar podrido de corrupción, de boicotear el consenso parlamentario o de fomentar el guerracivilismo, pues la concurrencia se levanta y le dedica una ovación interminable.

Si esto sucede en las ceremonias de aquellos que dirigen nuestros destinos, no puede esperarse menos de lo que ocurre en esos programas que salpican todas las parrillas y horarios, donde el insulto más grosero y la enganchada más embarrada suelen celebrarse con los aullidos placenteros del público reunido en el plató. En fin, nada nuevo bajo el sol. Ya lo dejó bien dicho un sabio anónimo con una pintada en la tapia carabanchelera más sombría:  ‘Huye de la masa, verás el cielo’.

1/02/2010 (18:40)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Cualquier marino sabe que hay que evitar los huracanes. Ahora es más fácil. Los servicios meteorológicos tienen tanta precisión que ningún barco en el Atlántico pondría rumbo al núcleo de un huracán. Otra cosa era antes, cuando no había instrumentos de navegación tan precisos como ahora.

 

Por mucho que supieran que es una masa de aire que gira en sentido inverso a las agujas del reloj y que su dirección es Este-Oeste a ningún marino se le ocurriría poner rumbo a su núcleo. Sin embargo, aún pueden sorprender a navegantes y lo que importa es saber qué hacer. En la política también hay huracanes, pero lo que faltan son capitanes.

 

El guirigay que se ha montado en torno a la instalación de un almacén nuclear es uno de ellos y ha puesto en evidencia a la clase política española. Menos mal que ya se ha cerrado el plazo de candidaturas de los municipios porque a más de uno le iban a entrar los mismos v&oacut