El Museo de Arte Contemporáneo estrena su calendario de exposiciones de este año con la muestra Dau al Set, un homenaje a este grupo de vanguardia creado en Cataluña por artistas, editores, críticos y galeristas y que convive en el tiempo con otros como El Paso, Equipo 57 y Grupo Pórtico.
Este brillante recorrido antológico organizado por Ibercaja está construido en dos unidades formales. La artística, compuesta por cuatro decenas de cuadros realizados, entre otros, por Tápies, Tharrats, Cuixart y Ponç, y la documental, que contiene diverso material gráfico y números originales de la revista, cuya edición finaliza en 1952.
La publicación en 1948 en Barcelona del primer número de Dau al Set es el germen de este colectivo que recupera aquella vanguardia artística española cortada de raíz tras el desenlace de nuestra guerra civil.
Durante cinco años esta revista, fundada por el poeta Joan Brossa, el filósofo Arnau Puig, los pintores Joan Ponç, Antoni Tápies, Modest Cuixart y el editor-impresor Joan-Josep Tharrats, contribuye al renacer del arte contemporáneo.
Las aportaciones de un grupo tan heterogéneo, que bascula entre el dadaísmo de sus inicios hacia la conexión con un surrealismo que fenece y la llegada de un cierto existencialismo que confluye en una estética propia, va a propiciar una nueva luz que alivia el panorama creativo de este período.
Sus componentes realizan una labor muy intensa a la búsqueda de un nuevo lenguaje formal. Un hecho relevante es su acercamiento al universo pictórico de Paul Klee, a quien la publicación dedica un número especial que conmemora el décimo aniversario de su muerte. Tan sólo exponen como conjunto en dos ocasiones, en 1949 y 1951, de ahí el indudable interés de este trayecto divulgativo que recibimos en la capital.
El grupo es permeable al exterior y con la ayuda de Joan Prats, Joaquín Gomis y, sobre todo, del poeta J.V. Foix dan cabida a las tendencias internacionales que llegan, principalmente, de París.
Además, cuenta con la colaboración de la crítica –una vez más– representada por Alexander Cirici y Cesáreo Rodríguez Aguilar.
Este contacto externo permite que este colectivo interdisciplinar entregue un nuevo contenido artístico que, liberado de las ataduras del entorno, se va a convertir en una referencia muy destacable en una época en que aún mantiene su vigencia una amplia oscuridad.
· LA FICHA 'Dau al Set'. En el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid. Artistas: Cuatro decenas de cuadros realizados por Tápies, Tharrats, Cuixart y Ponç. Cuándo: Hasta el 28 de marzo.
Un primer plano nos acerca a un niño (Guillermo Robledo) que se encuentra en el campo pintando el retrato de su desaparecido padre. En este entorno rural, que dibuja una estampa al natural que recuerda a aquella que captaran los maestros impresionistas, desarrolla su acción Carta de Francia de Diego López Cotillo. Ambientado en la España sacudida por la guerra civil, el corto destapa la ausencia de la figura paterna.
Una cuidada y muy elaborada fotografía de Pedro F. Fernández acompaña una historia que explora la ruptura de una familia cercenada por la demencia de unos perversos que violentaron la decencia democrática.
La carta, una bella herramienta de comunicación utilizada por varias generaciones y que con la expansión de los correos electrónicos parece vivir sus últimos días, se transforma aquí en otra imagen que construye una ficción paralela que intenta aliviar la dura carga emocional con la que caminan los protagonistas.
Madre e hijo afrontan el mensaje recibido con diferente actitud. Un ejemplo que ilustra ese sentimiento opuesto es el hermoso plano en que, aposentados sobre un muro de piedras, ambos miran en dirección contraria.
La cámara compone un vigoroso encuadre que permite retornar al cine íntimo de Víctor Erice, a ese celuloide introspectivo en el que los silencios y las miradas se apoderan de la pantalla.
La excelente música de José Luis Morán armoniza escenas que recrean la contradictoria calma de un espacio geográfico en el que el sonido diligente de Manuel Molina y Moisés Garrido aflora el cristalino ruido del cercano río.
Es una pieza que traslada el vacío y la espera de unos personajes cuyas vidas se encuentran detenidas, presas de un recuerdo atormentado. Ese sentimiento del alma humana que tan magistralmente expresara en sus lienzos Edward Hopper es transportado visualmente por López Cotillo con una sutilidad tan especial que consigue emocionar. Ayuda la complicidad de sus protagonistas, una estupenda Montse Germán y el siempre eficaz Javier Batanero, auténtico álter ego del creador y quien intenta alentar la esperanza del niño.
Así, estas cartas construyen un lenguaje evocador, pleno de misterio. Sólo quien aún hace uso de ellas –quien firma este artículo lo es- puede entender toda la magia que envuelven.
Carta desde Francia desnuda el final de la inocencia de un niño que ha aprendido que la cruda realidad vence a la impostura de la ficción, como queda ilustrado en el excelente plano final. Es cine digno que transita por un camino aún necesario para el séptimo arte.
· La Ficha: Carta de Francia
Director: Diego López Cotillo
Intérpretes: Guillermo Robledo, Montse German y Batanero
El cartel de Ernesto Giménez Caballero, 'Universo de la literatura española contemporánea (1927)', que fue publicado en La Gaceta Literaria –fundada por él mismo junto a Guillermo de Torre– da la bienvenida a la exposición 'Generación del 27. ¿Aquel momento ya es una leyenda?' que supone un regreso emocionado a la Residencia de Estudiantes, espacio que acoge la muestra.
El objetivo primordial de los organizadores -Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, Junta de Andalucía y Residencia de Estudiantes– es dar a conocer, una vez más, la amplia, rica y variada aportación cultural que siempre se ha asociado a la generación del 27.
El recorrido se centra en 1927 y 1928, años que, sin duda, resultaron sustanciales para el conocimiento, en los cuales conviven multitud de creadores que dan esplendor intelectual a nuestro país.
Este recuerdo expositivo se sustenta en dos grandes pilares. El primero recibe la información de ‘La Gaceta Literaria’, que acoge en sus páginas números monográficos dedicados a importantes pintores, entre los que destacan Maruja Mallo, Picasso, Benjamín Palencia, Dalí y Miró, quienes acuñan los ‘ismos’ que se incorporan a la estética del arte: cubismo, surrealismo o nuevo realismo.
El segundo se soporta en el esfuerzo de diversas publicaciones, como ‘Litoral’, ‘Mediodía’, ‘Parábola’, ‘La Rosa de los Vientos’, ‘Síntesis’ y, sobre todo, ‘Revista de Occidente’ que abren sus páginas a dos grupos que confluyen armónicamente. Así, a los autores del 98: Azorín, Valle-Inclán, Unamuno, Pío Baroja, Ramiro de Maeztu o Jacinto Benavente, se unen los del 14: Pérez de Ayala, Juan Ramón Jiménez, Ortega, e incluso los hermanos Machado y el mismo Azaña.
El Grupo del 27 formaliza su creación con motivo de los actos conmemorativos del tercer centenario de la muerte de Góngora. Estos jóvenes poetas y prosistas, como Pedro Salinas, Jorge Guillén, Vicente Aleixandre, García Lorca, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Rafael Alberti o Luis Cernuda representan la vanguardia de un colectivo principal de nuestra cultura, a los que se unen dos genios de otras disciplinas: Manuel de Falla y Buñuel.
Emociona por tanto regresar a este hermoso pasado y entristece constatar cómo la llegada de la ‘incivil’ guerra cercenó de raíz una primavera cultural tan radiante. Ahora, podemos disfrutar visualizando medio centenar de obras de arte y cerca de dos centenas de documentos escritos que dan fe de la trascendencia creativa de una etapa, la de la Residencia de Estudiantes de este período, que tardará mucho en repetirse.
DÓNDE: Residencia de Estudiantes. C/ Pinar 21-23. Madrid. De lunes a sábado de 11 a 15 h. y de 17 a 20 h. Domingos y festivos de 11 a 15 h.
La gran ciudad es el espacio sobre el que sobrevuelan las historias de varios jóvenes, cuyo desarrollo presenta 'Los que sueñan despiertos' de Félix Viscarret. Imágenes poderosas acercan unas ilusiones compartidas por individuos inquietos que presienten que sus vidas escapan a su control.
Viscarret es un director que atesora una impronta visual cuya poética dibuja su propia identidad como creador. En esta pieza recupera su interés por los anhelos juveniles, apuntado ya en 'Sueños líquidos'. El corto capta la influencia de la gran urbe como lugar agobiante que genera sentimientos contrapuestos, en este caso Madrid, entre el cielo y el suelo.
La pieza fue reconocida con dos galardones en el Festival de Alcalá (Alcine) de 2005: premio especial del jurado al corto y premio al montaje de Samuel Martínez. La hermosa fotografía de Álvaro Gutiérrez atraviesa el esplendor de los cielos de la capital y consigue transmitir su inmensa belleza: pocos directores filman los cielos como Félix Viscarret.
Ésta es una historia de quimeras personales: desde la ensoñadora infancia, a las realidades del presente y, sobre todo, la incertidumbre del futuro. Es una introspección cercana a estos jóvenes, enmarcada en una cuidada imagen que clarifica la nebulosa de su entorno. Jimmy Barnatán interpreta a un motorista que enlaza variadas y extrañas aventuras que protagonizan estos inmaduros personajes. Uno de ellos es Barbara Lennie, tan bella como siempre, que compone con eficacia su personaje de mujer misteriosa. Desde las alturas prende con emoción el momento en que se narra el deseo de uno de los protagonistas: “ella sueña que vuela por encima de todos los tejados de la ciudad".
'Los que sueñan despiertos' avanza un ideal que el director volcará en su primer largometraje 'Bajo las estrellas'. Un hilo argumental en el que destaca la ironía y el desencanto.
Es una cinta formalmente muy cuidada, en la que encajan de manera eficaz todos sus elementos. Con algunos toques gamberros y un poco surrealistas –conversación Víctor García León / Jimmy Barnatán– la película asienta la trayectoria de un autor que ya camina entre las promesas de nuestro cine.
El fotógrafo francés Pierre Gonnord muestra sus últimos trabajos en la Sala de Exposiciones Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid. Bajo el título de Terre de personne y a través de 37 imágenes (19 retratos y 18 paisajes), el artista se aproxima a los desgastados rostros de la gente del campo.
Gonnord reside en la capital de España desde hace dos décadas, habiendo recibido el Premio de Cultura de esta Comunidad Autónoma en la modalidad de Fotografía. Para este creador de instantáneas, el retrato es un objetivo primordial en su obra, busca con denuedo una cara para extraer toda su belleza y alcanzar así casi el alma del retratado.
Este grupo de fotografías recoge seis meses de trabajo en los que ha recorrido el entorno rural, desvelando a las personas que se desenvuelven en un espacio paisajístico concreto. Es un homenaje, en este caso centrado en los habitantes del Norte de España y de Portugal, a aquellos seres anónimos, principalmente de la cuenca minera cuyos rostros, curtidos por su lucha diaria con la naturaleza, son moldeados por la extrema dureza del entorno. El montaje lumínico de la muestra permite el contraste extraordinario de los retratos de esos individuos con el paisaje que les rodea. Gonnord exhibe figuras en primeros planos sobre un fondo negro que llama la atención del espectador sobre esos rostros desgastados de los que emana magia pura. Así, piezas como Bernardo II, Antonio, Armando y Michel, entre otras, son objeto de un profundo estudio psicológico.
El fotógrafo consigue de una manera absolutamente brillante un acercamiento exhaustivo a la personalidad de sus protagonistas, logrando que la fotografía acentúe su discurso social: la utilidad de una composición estética que se convierte en una búsqueda y en una mirada profunda hacia el interior de cada sujeto, en suma, hacia cada uno de nosotros mismos.
El propio Gonnord señala que también retrata el paisaje porque “los rostros de la gente llevan impresos estos entornos y existe entre ambos un gran mimetismo y una gran interacción".
Este conjunto de fotografías reivindican, sin duda, unos valores ya casi descatalogados de esa supuesta modernidad, de ahí la indudable riqueza de su contribución artística.
Pierre Gonnord mantiene su compromiso hacia unos ciudadanos que viven en un espacio geográfico hostil pero muy necesario para el hombre. Y anuncia un nuevo proyecto de investigación que ilumine de nuevo las vidas desconocidas de amplias capas de la sociedad. Es, por tanto, un ejemplo de cómo un autor abraza con su cámara otro lugar, duro y oscuro en la vida de otros protagonistas de nuestra historia.
· LA FICHA Terre de personne Autor: Pierre Gonnord. Cuándo: Hasta el 28 de feb. De martes a sábado, de 11 a 20:30 horas. Dónde: En la sala de exposiciones Alcalá 31.
Se cumplen 50 años del nacimiento de Carlos Berlanga (1959-2002), uno de los autores más destacados del pop-rock español. Con este motivo la sala de exposiciones El Águila presenta Viaje alrededor de Carlos Berlanga, una amplia retrospectiva que recoge, además, la faceta artística de este destacado e influyente componente de la denominada ‘Movida madrileña’.
El hijo del maestro Luis García Berlanga compuso alguno de los temas más recordados de este trepidante período como Bailando, Ni tú ni nadie, A quién le importa o Perlas ensangrentadas.
Esta antológica acoge también pinturas, ilustraciones, obra gráfica y carteles, destacando, sin duda, el cartel promocional de Átame de Pedro Almodóvar.
Carlos Berlanga fue un creador dotado de una inmensa versatilidad, muy ágil y con componentes de auténtica genialidad. De su mente brillante brota un un soplo de frescura y originalidad que se distancia del plúmbeo panorama musical y artístico que se vive hasta su llegada.
En este espacio museístico comprobamos su impacto en el panorama musical: forma parte de Alaska y Dinarama o de Kaka de Luxe. Al mismo tiempo, podemos descubrir el contenido pictórico que traslada al momento histórico de nuestro país.
Muy interesante es el audiovisual en el que se pueden seguir algunas de sus actuaciones, así como entrevistas que ofrecen una idea de su personal obra.
Berlanga es curiosamente una persona bastante tímida pero fue fotografiado por importantes artistas que presentan ahora una selección. Pablo Pérez-Mínguez, Jesús Ugalde, Andrea Santolaya, Alberto García-Alix, Sergi Margalef y Alejandro Cabrera, entre otros, han plasmado la huella de este singular personaje icónico. Este viaje supone un retorno hacia aquel Madrid de los años 80, que despegaba y que se desprendía del tono oscuro imperante para abrazar un cromatismo desmesurado. Una ciudad alegre, que baila en Rockola y que se aleja a velocidad de relámpago de los usos y costumbres de un pasado ya muy lejano.
Gentes como el músico Bernardo Bonezzi, el pintor Sigfrido Martín Begué –diseñador de la muestra–, Nacho Canut, el comisario de este resumen artístico Pablo Sycet y Alaska, son cómplices en esta aventura de la modernidad. La muestra es una visión cercana y emotiva de una etapa explosiva de nuestra música y de nuestra vida, en las que Carlos Berlanga ha sido uno de sus abanderados principales.
· La Ficha Viaje alrededor de Carlos Berlanga
Qué: Exposición sobre la vida y obra de este autor del pop-rock español. Dónde: Sala de Esposiciones El Águila. Hasta el 7 de marzo. C/ Ramírez de Prado, nº 3
A finales del siglo XIX Guillermo Rivas -eficaz, como casi siempre, José Ángel Egido- se hace cargo de un extraño caso médico al que ningún otro galeno ha dado respuesta: el joven de la alta nobleza Don Diego de Robledo -enigmático Dritan Biba- es capaz de dormir tres días seguidos, lo que le provoca, según sus interesados familiares, trastornos mentales.
El soñador de Oskar Santos pertenece al grupo de cinco cortos que, financiados por Nescafé para celebrar su cincuenta aniversario, están inspirados en la obra de directores consagrados.
Esta pieza, apadrinada por Alejandro Amenábar, con quien Santos ya había colaborado anteriormente realizando el making off de Mar adentro, afronta el mundo onírico del creador de Los otros.
La cinta es un encuentro entre la vida y la muerte, una pugna entre realidad e ilusión: un deseo de fe inquebrantable en alcanzar lo que tantas veces anhela nuestra mente.
El soñador está basado en un cuento de Javier Sánchez Donate, guionista habitual del director bilbaíno y habla de la felicidad que proporcionan los sueños, en los que nunca hay sufrimiento. De ahí que los períodos de sueño de Diego de Robledo aumenten constantemente: el joven, se conecta a ese mundo quimérico que le proporciona la paz que la realidad le escamotea y que le permite el reencuentro en otra vida con su fallecida esposa.
El doctor cambia el diagnóstico prematuro, se encuentra fascinado por el presunto paciente y reflexiona: “ese mundo de sueños no es obra de una mente trastornada. Aquí no queda nada para él, allí lo tiene todo”.
En otra secuencia el doctor Rivas, al que acompaña la foto de su fallecida hija, sentencia apesadumbrado: “El día que murió mi hija los sueños huyeron de mí y a diferencia de Diego, cuando cierro los ojos sólo veo oscuridad”.
Precioso filme en el que los sueños vencen a la realidad. Aunque siempre existe alguien que quiere aniquilar los deseos, la cinta deja un mensaje muy claro, si se quiere como acto de desobediencia en pro de la esperanza de lo imaginado frente al desconsuelo de lo conocido.
Los elementos de este bello “collage” fílmico ayudan a la elaboración de una pieza en la que, como siempre, destaca la excelencia musical de Fernando Velázquez. La esmerada fotografía de Josu Inchaustegui retrata la magnífica ambientación a cargo de Vicent Díaz, que consigue una estética que nos traslada a la literatura de fantasía, a los grandes autores como Bram Stoker o Julio Verne y que deja huella de Metrópolis de Fritz Lang, en los dibujos finales.
En este cruce de caminos, el médico permite que fluyan los sueños del “supuesto enfermo” para alimentar los suyos propios: esa es la idea, soñar para vencer la cruda realidad.
Vaslav Nijinsky (1889-1950) es el protagonista estelar de la muestra La danza de los colores. En torno a Nijinsky y la abstracción que presenta la Fundación Mapfre en colaboración con la Kunsthalle de Hamburgo.
La exposición se sitúa en el contexto de las celebraciones del centenario del debut de los Ballets Rusos en París que se llevan a cabo en todo el mundo, centrándose en los 21 dibujos que el afamado bailarín creó finalizada su carrera.
Acompañan al genio de la danza otras 43 piezas más de artistas que, como él, fueron a París, ciudad representativa de la vanguardia europea. Compañeros de inquietudes como Sonia Delauny, Alexandra Exter, Vladimir Baranov o Fratisek Kupka, quienes bucean en la representación del movimiento del ser humano en el espacio: para este fin, va a ser esencial la dinámica que transmite el mundo de la danza.
Nijinsky, hijo de bailarines, se traslada a San Petersburgo donde es admitido en la Academia Imperial de Ballet. Allí es tutelado por Sergéi Diaghilev que hará de él una figura respetada mundialmente.
Ente 1918 y 1919 compone una serie de dibujos en los que el círculo se torna como eje principal. A cuadros figurativos le suceden otros más abstractos, en los que predomina el color. Representa la inter-acción de los círculos en piezas como Arcos y segmentos: líneas y ahonda en la mirada en su serie Máscara y ojo en la que prosigue la presencia de la línea, siempre presente en su inventiva. Para Nijinsky el concepto es clave, y lo confirma de forma rotunda: “El círculo es el movimiento completo, perfecto. Todo se basa en él: la vida y con toda certeza, nuestro arte”.
Como hemos apuntado, esta bella muestra permite apreciar algunas obras de otros de sus cómplices artísticos. Por ejemplo, Forma de amarillo (1911) de Kupka, en la que comprobamos la cercana coreografía de ambos creadores. Otra invitada es Sonia Delauny, que aporta unidad a la exposición. El lienzo Cantaores de flamenco (1916) destaca por la fluidez de su inventiva en la que predomina el hombre junto al espacio. También le acompañan el ucraniano Baranov y Alexandra Exter, cercana al cubismo.
Así pues en este entorno fastuoso, en el que dominan las líneas y colores, queda resumido un trayecto creativo breve e intenso de un genio de la danza al que rodean maestros de la pintura que conmueven en cada acento artístico.
· La Ficha La danza de los colores. Entorno a Nijinsky y la abstracción
Fecha: Hasta el 20 de diciembre Lugar: F. MAPFRE. (Paseo de Recoletos, 23) Comisarios: H. Gaßner y D. Koep
Desde este rincón cinematográfico, venimos presentando al lector diferentes cortometrajes que han hecho camino en la dura y difícil carrera de la historia de nuestro cine. Desde el año 2007 en que comenzamos esta fascinante aventura, han pasado por esta sección numerosas historias que han prendido a fuego el imaginario del cine español.
Permítanme ahora que haga un pequeño alto en este recorrido para hablar de la Agencia del Cortometraje Español (ACE). Creada en 2003 con el objetivo primordial de ofrecer asesoramiento a todos los integrantes de este género con identidad propia, la ACE está comandada por el cineasta Miguel Ángel Escudero, autor de piezas tan interesantes como: I love you (2001), Binomio. Los siameses españoles (2002), Mala sombra (2005) o Torero (2009).
La Agencia, pieza angular del cortometraje español, promociona a nuestros cineastas tanto a nivel nacional como internacional. Para ello es fundamental la creación de su ficha artística, que permite agilizar los trámites para la participación en los distintos festivales: es uno de los mayores empeños de esta institución que hace factible la difusión y defensa de los cortos ante los organismos oficiales.
La ACE es ya un referente para este deslumbrante mundillo y ha logrado en su corta historia un merecido reconocimiento. Otro elemento fundamental de su labor es la función didáctica. Su sede madrileña realiza una intensa tarea de formación para futuras promociones de cineastas. Así, son muy relevantes los cursos semanales que efectúa sobre los diferentes elementos que conforman una obra cinematográfica: la producción, el guión, la realización, la fotografía o la función del script son algunos temas que se enseñan con cierta asiduidad en sus aulas.
La Agencia practica una actividad de campo de alto rango y en sus locales, reputados cineastas comparten su experiencia profesional con jóvenes promesas de nuestra industria. Esta actividad promocional y docente ayuda a que el hermano menor de nuestro cine despegue con dignidad. El último éxito logrado por esta Agencia ha sido reunir el pasado 17 de octubre en la Plaza Mayor de Madrid a más de 120 cineastas, quienes a través de La foto del corto han pretendido mostrar al público la unidad del cortometraje español y reivindicar la existencia de un género que pide paso y que muestra en numerosas ocasiones una calidad incluso superior a la del largometraje.
El corto precisa mucho apoyo, por eso es de alabar la vigorosa entrega de esta Agencia del Cortometraje Español, sin cuyos esfuerzos los cineastas que aspiran a ejecutar un nuevo universo fílmico estarían un poco más huérfanos. Larga vida.
La Fundación Mapfre retoma la actividad en sus salas de Recoletos con la exposición Mirar y Ser Visto. De Tiziano a Picasso. El retrato en la colección del MASP.
Esta brillante selección de 33 retratos que procede del Museo de Arte de Sâo Paulo enseña piezas desde el siglo XVI hasta el XX y ofrece al espectador la oportunidad de conocer la evolución de uno de los géneros más destacados de la pintura.
La representación del individuo se manifiesta como esencial en la huella del ser humano. De la forma en que los artistas se acercan a la personalidad del retratado colegimos la ascendencia de éste.
El espacio expositivo está articulado sobre dos discursos: los retratos de solemnidad (piezas desde el siglo XVI al XIX) y los retratos modernos (segunda mitad del XIX y primera del XX).
El primer eje de la muestra está integrado por lienzos como Retrato del Conde-Duque de Olivares (1624) de Velázquez, María Pietersdochter Olycan (en la imagen) (1638) de Franz Hals así como otros de Goya, Van Dyck o Tiziano.
En todos ellos los personajes aparecen de cuerpo entero o de medio, figuran con gestos de soberbia, son, sin duda, representaciones de dominio. Prevalece su personalidad sobre la del artista que en estos casos se limita a utilizar su técnica al servicio del poder.
El segundo eje presenta obras que penetran en la mirada del protagonista del retrato. Se alejan pues del sometimiento de épocas anteriores. Contemplamos Busto del hombre (El atleta) (1909) de Picasso y advertimos, una vez más, la extrema calidad de su pincel.
También hay piezas de Modigliani, Retrato de Leopold Zborowski (1916-1919), de Corot, Cezanne o Toulouse Lautrec, El Señor Fourcade (1889). En todos ellos se manifiesta la personalidad del artista. Frente a los primeros, estos cuadros muestran mayor libertad creativa, el autor propone una visión más cercana a sí mismo, ejecuta un método más personal del sujeto a quien retrata.
La muestra descubre pues el contraste en el tratamiento de las imágenes. A una primera etapa de férreo control, en la que el autor claudica a la omnipresencia de su antagonista, sucede otra, de mayor libertad, en la que pinta rostros que actúan como espejos que le devuelven su propia mirada. • Dónde: Sala Recoletos Dirección: Paseo de Recoletos, 23. Teléfono: 91 581 61 00 Horarios: Lunes:14 a 20 h Martes a sábados: de 10 a 20 h. Domingos y festivos: de 12 a 20 horas.