Un viejo militante del PSOE ya dice siempre que Pedro Castro, el lenguaraz y popular alcalde de Getafe, sólo va consigo mismo. Y que es en esa línea como hay que entender su viraje: de defensor acérrimo de Tomás Gómez a paladín incondicional de Trinidad Jiménez, en una de esas fintas más propias de Messi que de un dirigente político.
Las malas lenguas afirman que el respaldo inicial al ex alcalde de Parla sólo obedecía a una estrategia de acercamiento aparente que le situara en los focos del PSM ... para ser nombrado él candidato cuando las encuestas le hicieran ver a Gómez que no era el mejor para presentarse a las Elecciones. "Lo que le ponía a Castro era ser el rival de Aguirre, y al no lograrlo siempre se arrimará al sol que más caliente", explican con perspicacia y cierta maldad los antiguos amigos del getafense.
¿Pero cómo entender su ataque directo, en un blog del Ayuntamiento de Getafe que, sin embargo, este buen hombre utiliza para cosas de partido? ¿Qué hay detrás del Castro que presenta a Gómez como el candidato de la derecha? Pues ninguna improvisación y, mucho menos, una salida de madre de carácter personal, como aquella tan lamentable como famosa en la que el alcalde sureño calificó de "tonto de los cojones" a todo aquel que osara votar al PP.
He aquí la famosa intervención de Castro, el comandante de Getafe
Le llega a Julián la orden directísima de Ferraz de presentar al otrora querido secretario general del PSM como un peligro para el propio Zapatero y, en consecuencia, contra el PSOE, con una intención final que en estos mismos momentos ya le debe constar a Tomás Gómez: el objetivo es que se retire voluntariamente y no lleguen a celebrarse Primarias.
Lo que intentó por las buenas Zapatero en agosto, lo perseguirán por las malas en septiembre: si Gómez sigue ejerciendo de percutor contra La Moncloa, al menos a juicio de Blanco y compañía, Ferraz intentará laminarlo por lo civil o por lo militar. Y el bueno de Pedro Castro lo sabe y ejerce de avanzadilla para que la militancia se entere.
Claro que si presentar a Gómez como oposición de Zapatero es una tontería (hay que recordar que el líder del PSM se ha tragado malenis sin decir ni mú y que sólo se ha rebelado para proteger su ilustre trasero), querer matarlo para no perjudicar al Jefe es de juzgado de guardia. Y avala la especie de que, junto a las Primarias del PSM, aquí se está jugando hasta la sucesión de Zapatero por si pierde las próximas Generales.
Asi que, ¿quién dijo buen rollito, fiesta de la democracia y todas esas paparruchas tópicas para referirse al 'combate' entre Tomás Gómez y Trinidad Jiménez? Lo que hay, en realidad, es mucho más que tensión: la guerra es abierta, directa, a cuchillo y a muerte. Que lo digan todos esos cargos públicos que, de uno en uno, están recibiendo llamadas, sms, mensajes directos e indirectos de 'arriba' recordándoles que su futuro personal está en manos? Estamos en Madrid sí, pero esto parece Sicilia. Capici?
Y terminemos con las preguntas de cada semana para lectores iniciados. 1.-¿Quién de los dos candidatos a candidato quiere reclutar a gente para mandar sms y captar afiliados a través de internet? 2.- ¿Será verdad que ambos tienen el censo del PSM desde hace semanas y que las quejas al respecto no eran más que una manera de llamar la atención? 3.-¿Por qué los viejos rockeros del PSOE van con Gómez, a excepción de Felipe González, fan declarado aunque ahora discreto de Trinidad Jiménez? 4.- ¿Qué vídeo está preparando la Trini, con qué caras conocidas; y qué acto con público ultima Gómez para vestirse de largo?
Esto es todo amigos, se admiten apuestas. Y también confidencias. Pero no se dejen engañar por fotografías tan dulces como ésta, utilizada por los promotores de Trinidad Jiménez. Todo parecido con el buenrollismo es pura apariencia: bajo esta grata sonrisa hay dinamita; la misma que el no menos sonriente Gómez utiliza para su 'querida compañera'. Más madera.
Adivina, adivinanza... ¿Qué políticos de fuste y orígenes dispares veranean en el mismo sitio, en apartamentos casi contiguos difícilmente compatibles con la Ley de Costas, en una urbanización que por esos andurriales es denominada Villa PSOE?
El idilio de José Blanco con la Ría de Arousa es bien conocido, y poco desvela este camarero/espía al contarlo de nuevo, aunque no deja de sorprender la facilidad con que se cambian normas para adaptar la realidad al urbanismo en lugar del urbanismo a la realidad: el ático en cuestión está a sólo 20 metros del mar, ochenta menos de lo permitido para los mortales, y por mucho que haya un informe que legalice la construcción y un fallo de la Audiencia Nacional que lo confirme, no deja de ser un cante por soleares -o por muñeiras- de los que hacen época: la ley que impediría esa mole data de 1988, y aunque la edificación es de hace dos días, se consideró que el terreno ya estaba urbanizado antes de esa fecha. Puffff...
En este vídeo puede ver cómo era la urbanización cuando se construía: hoy ha mejorado y es un oasis en un paraíso, tan legal como sorprendente: cientos de gallegos han perdido su casa en los últimos 6 años por tenerla a 150 metros del mar
Pues bien, no muy lejos de la urbanización donde el Ministro de Fomento descansa rodeado por el mar -cuatro habitaciones y enormes ventanales con terraza circundan cada rincón del espectacular inmueble-, otro socialista insigne hace lo propio: se trata de Gaspar Zarrías, el ex número 2 de Manuel Chaves y hoy secretario de Estado. Se dice que también se dejan ver por allí otros personajes tan ilustres como el fiscal general, Conde Pumpido, y varios destacados miembros del PSOE gallego, incluyendo al que era -agárrense- conselleiro de Medio Ambiente del Gobierno de Touriño.
Y no muy lejos de allí también lo hacía Zapatero hasta que llegó a la Moncloa: se dice a que su elegante esposa no le gustaban nada los aires gallegos y que, en cuanto pudo, impuso el veraneo en el cálido litoral almeriense, adonde el presidente se ha escapado, por cierto, aunque se haya vendido mucho la idea de que se quedaba trabajando en Madrid: menos lobos caperucita, que todos entendemos que hay que descansar y hasta casi agradecemos que lo hagan.
Y si no que se lo digan a Rajoy, que también es mucho de irse a Galicia a protagonizar una serie que, con bastante retranca, la prensa gallega ha bautizado con el simpático nombre de 'Anatomía de Brey', jugando con su apellido y la popular historia de médicos de la televisión.
He aquí el famoso vídeo prevacacional de Rajoy: sin cinturón,
pero con la nevera llena al llegar al hogar, dulce hogar, segundo o tercer hogar
El presidente del PP también veranea en su tierra, y tampoco le va nada mal en el ámbito inmobiliario: se da por hecho que posee entre otras cuantas propiedades un espectacular piso de 100 metros cuadrados en la mejor calle de Sansenxo, algo así como el Puerto Banús gallego, al que acude siempre que puede... y puede bastante.
Y desde allí, según se comenta en Génova, se ha pillado un cabreo de tres pares de berberechos de la Ría con su antecesor a cuento de la visita a Melilla: oficialmente todo han sido parabienes, pero en privado se ha indignado por el viaje, por las circunstancias y por la forma de avisarlo. Pocas horas antes, y a través de terceros.
Esto es todo por hoy, disfruten de los coletazos salvajes del agosto tórrido, incluso aunque carezcan de una 'segunda residencia' que ya la pilláramos muchos como primera y única. Feliz subidón de la temperatura corporal, pues.
Hace exactamente seis meses, José Blanco comenzó la operación de derribo de TomásGómez, pero se chocó con un muro que ahora ha caido, y con estrépito: fue entonces cuando el todopoderoso vicesecretario general y ministro de Fomento se dirigió sutilmente a Zapatero y le sugirió la necesidad de cambiar de cabeza de cartel en las elecciones Municipales y Autonómicas para Madrid.
Pero entonces no recibió ningún mensaje que le hiciera pensar que se saldría con la suya... ni ninguno que le hiciera desistir del intento. Y en ello anduvo hasta ahora: una mueca de satisfacción ha debido asaltarle al comprobar que el pretérito recelo de "José Luis" es ahora una convicción profunda y con motivaciones extra: en la negativa de Tomás Gómez, siempre solícito hasta entonces, el presidente del Gobierno y secretario general ha intuido un motín que puede correr como la pólvora ahora que las encuestas le son desfavorables. Y eso no está dispuesto a consentirlo.
Porque en el cisma de Madrid tiene tanto que ver el anhelo electoral como el posicionamiento de las distintas familias en un escenario de derrota en La Moncloa: si eso pasa y Rajoy llega a la presidencia pese a despertar tan poco entusiasmo como un plato de acelgas cocidas, situarse en las federaciones es una cuestión casi de vida o muerte. Al dejar el Gobierno, en fin, hay que buscarse las lentejas en otras administraciones e instituciones, y poder colar a los amigos en distintas listas es clave para la manutención futura y, en consecuencia, para influir en la sucesión del líder llegado el caso.
Eso lo sabe Blanco, y con él muchos de los socialistas madrileños que ayudaron -y de qué manera- al propio Zapatero a derrotar a Bono en el ínclito congreso de las Primarias. En otros, ésos que aceptaron a regañadientes pero con pulcritud pública ceder los trastos al mismo Tomás Gómez que aceptó el dedazo que ahora rechaza de Ferraz y que ahora, enre bambalinas, se preparan para movilizar a los suyos en caso de Primarias: los Simancas (íntimo de Blanco, víctima del tamayazo de quienes se sentían ungidos por Zapatero para toserle cuando iba a ser investido presidente), Ruth Porta y compañía, bien asentados en el aparato madrileño y capaces, aún hoy en día, de movilizar a no pocas Agrupaciones renuentes al ex alcalde de Parla que estaban esperando desde hace meses el toque de campana.
La lucha va a ser a deguello, y no hay que descartar que termine como la historia del Rey Pyrros, que ganó la batalla, sí, pero a costa de perder tantos soldados como el adversario: el PSOE madrileño puede quedar, con Tomás o con Trinidad, con el señor Gómez o la señora Jiménez, para el arrastre de nuevo.
Y que nadie espere juego limpio: el trato que un conocido periódico presuntamente progresista ha dedicado a Joaquín Leguina por respaldar a Tomás Gómez lo dice todo al respecto de qué armas están dispuestos a utilizar unos y otros en este duelo: presentarle como colaborador de Esperanza Aguirre, convertir su retribución como ex presidente en una prueba de su sometimiento al PP y dudar de su condición de socialista es, amén de repugnante, indiciario de cómo se las van a gastar.
Mucha conversación de barra va a haber en estos días, en fin, y allá estará este modesto camarero camuflado para contárselo.
Estaba tirando cañas, cuando ha llegado un cliente acelerado, junto a otro que había pedido un café solo.
- ¿A qué no sabes a quién he visto en el Ministerio de Vivienda hablando con Beatriz Corredor?
- Tras unos segundos en los que pensaba a quién se rrefería, recordó: ¿Con Beatriz Corredor, la ex concejala del Ayuntamiento de Madrid que está en las quinielas para ser la candidata de la Alcaldía o de la Comunidad de Madrid?
- La misma. Después de que Pedro Castro dijera que si hubiera otro candidato mejor valorado en la Comunidad de Madrid, lo mejor es darle paso, igual ha venido a hablar con ella para hacer una proposición decente.
- No creo que sea Corredor la candidata que hayan elegido en Ferraz. Pero si es de las ministras que menos conocen. Si hasta yo he tenido que hacer memoria.
- Puede ser, pero no me digas que es coincidencia que hoy Castro no esté en el mismo acto que Beatriz Corredor.
Uno que pone la oreja con mejor precisión que las cañas, no quiso dar pábulo a lo que oía. Efectivamente, según ha podido saber un servidor, Pedro Castro estuvo allí, pero no para hablar de candidaturas, sino en calidad de presidente de la Federación Española de Municipios y Principios (FEMP), para escuchar las jornadas sobre vivienda en la que Beatriz Corredor también ha anunciado recortes; en este caso, en las ayudas a la compra de una vivienda.
Y sí, efectivamente, Pedro Castro dijo que si hubiera un candidato mejor valorado que Tomás Gómez, lo mejor sería dejarle paso; pero también es cierto que ha publicado un post en su blog en la que él se descarta como posible candidato, que también ha sonado, y que apoya al líder del PSM con todas las consecuencias.
Mientras los dos interlocutores hablaban, me fui a servir otras mesas. Al volver, seguían hablando de nombres y de candidatos. La conversación, y el culebrón, parece que se va a alargar hasta septiembre. ¿O no? Porque como le recuerda Joaquín Leguina a Tomás Gómez en un artículo de El País, con un dicho latinoamericano, "al que se afloja lo afligen y al que se aflige lo aflojan".
Ya sabemos todos que el sector bancario es el único, junto al energético, que coge lo mejor del amparo público y de la independencia privada para ganar mucho, perder poco y arriesgar lo mínimo: tal vez usted pueda perder su casa por impagos y morosidad, pero no se preocupe por quien le embarga, que a él no le faltará recursos si llegado el caso necesita tapar algún agujerillo. Todo lo más, como en Castilla-La Mancha o Cajasur, recibirán un tirón de orejas del Banco de España, pero sin alharacas: un cachete por aquí, una fusión por allá, y todo queda en casa.
Como esto del poder real consiste en ganar siempre, gobierne quien gobierne y esté el planeta como esté, no es de extrañar que la barra libre campe a sus anchas y la realidad legal, financiera y política se vaya adaptando a sus necesidades: ora hay que dejar que las Comunidades Autónomas las controlen; ora hay que traspasar ese control al Estado Central; ora hay que evitar que las dirijan ciertos políticos; ora hay que intentar que lo hagan a toda costa.
La cosa está ahora en que Zapatero y Rajoy firmen un acuerdo para que todas se controlen desde el Gobierno, en la idea de que así lo harán alternativamente uno de los dos grandes partidos, con el Banco de España como poli malo o, más pérfidamente, como blanqueador de la imagen y las decisiones que se adopten. Si no querían política en las finanzas, ahí van dos tazas: porque una vez que se culmine la nueva Ley de Cajas, no será nada descartable que terminen por fusionarse con los bancos de toda la vida, privados para todo lo bueno, y públicos cuando vienen mal dadas.
Ese proceso está a punto de culminarse, según le cuentan a este camarero cotilla, para solaz de personajes tan inteligentes y de vuelo tan largo como Emilio Botín, que ya tiene echado el ojo, por si acaso, a entidades tan suculentas como nuestra Cajamadrid: allí están dos hombres con los que tiene algo más que confianza, el presidente Rato y el vicepresidente Virgilio Zapatero (por cierto, ¿cómo quedó lo de ese centro financiero que pagó el Santander a su Universidad de Alcalá y que hace sólo unos meses fue objeto de una polémica brutal por sus agujeros contables?), de quienes se dice que incluso hablaron con el patrón cántabro antes de aceptar sus nombramientos en la firma del oso verde. ¿Se imaginan, a medio plazo, un reparto de las cajas más potentes entre, digamos, el BSCH y el BBVA? Pues no lo descarten, ni lo den por hecho, pero anótenselo en la memoria.
Y mientras eso llega, si llega, cabe hacerse dos preguntas con más miga que un mollete de pan gallego. ¿Habrá que elegir de nuevo presidente y consejos en todas las cajas cuando se aprueba la nueva Ley? ¿O aunque tarde el reglamento se tendrá que hacer al menos en aquellas que se fusionen? Y si esto último es así, ¿tendrán los presidentes autonómicos de turno una última oportunidad, si les va la marcha, de imponer su criterio? Dicho de otro modo, ¿hay posibilidad, por remota que sea, de que en Cajamadrid pueda 'intervenir' Esperanza Aguirre y de que muchos de los que firmaron el pacto para lograr su sillón se queden sin él ahora? Difícil y polémico es, sin duda... pero si técnicamente no es posible, nunca debería descartarse sin más.
Y al respecto de cómo serían las nuevas cajas, nos llega la onda de la eliminación en serie del andamiaje social que mantenían en toda España: bibliotecas, centros asistenciales y residencias de ancianos empiezan a sufrir, con amenazas de cierre, ese nuevo tiempo en el que la obra social, excusa del sector para operar en el mercado, puede quedar en un tercerísimo plano.
Y para terminar este informe semanal, dejemos unas preguntas en el aire para que intenten ser respondidas por el lector atento, ése que tanto ayuda dejando pistas a este humilde hostelero camuflado que siempre lleva erguido el radar.
Primera. ¿Sobre qué poderoso medio de comunicación se hacen más conjeturas al respecto de un ERE brutal a la vuelta de septiembre? Segunda. ¿Sobre qué ex político hay más comentarios en la red sobre la buena suerte laboral de familiares y amigos, que nunca tienen problemas de desempleo en el país del paro para el ciudadano corriente? Tercera. ¿Será verdad que Diego López Garrido mira más que nunca a Madrid como horizonte de su vida política? Cuarta. ¿Se concretará tras el verano el cierre de algunos organismos y empresas públicas de la Comunidad de Madrid para ajustar al máximo el gasto?. Y quinta. ¿Es cierto que, muy cerquita de Madrid, alguna poderosa eléctrica intenta a toda costa sacar partido nuclear de una central en periodo de desmontaje?
Mucho se ha escrito y más se ha hablado de las llamadas 'mesas de poder' desde que el mítico Botín abriera sus puertas en 1725 para convertirse en el restaurante más antiguo del mundo. Existir existen, y ahí están en Madrid los célebres Horcher, Zalacaín o el 'hermano pequeño' de Jockey, Club 31 para demostrarlo.
Pero este atento observador de cenáculos y viandas frías y calientes, que de tanto indagar desde detrás de la barra ha llegado a desarrollar un amor por la gastronomía y el espionaje similar al de Pepe Carvalho, puede asegurar sin temor al equívoco que el nombre más sobresaliente, aquel al que todos van, el que está más in que ninguno sin que ello reste galones a los clásicos, es ya otro.
¿Y cuál dirán que es? ¿Dónde es posible encontrarse comiendo, a la vez y en mesas cercanas pero con gente distinta, al presidente de Prisa, Ignacio Polanco; al vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves, o al diputado popular, ex director general de RTVE y conocido sabueso de los derechos publicitarios para televisión, Fernando López Amor?
Todos ellos, y otros más, con algún ex ministro de presente bancario, disfrutan del restaurante más in del momento, un nvarro que borda los pimientos de cristal y esparce su sabiduría desde la calle Sagasta. Se llama La Manduca de Azagra y lo único que hace mal es difundir sus excelencias por internet: es difícil encontrar un contraste más claro entre la maravillosa mano de sus chefs, la excelsa construcción del arquitecto Patxi Mangado... y la inenarrable web que los describe.
Que se lo digan a José María Fidalgo, el x de CC.OO que cada día es más UPyD, o a la ínclita Rosa Conde, directora de la Fundación Carolina que vale de mucho a los de dentro y no está claro que sirva de nada a la sociedad: uno de esos chiringuitos, en fin, que duplican o cuadruplican las funciones de otros preexistentes, pero que quedan muy bien para lucir tarjeta, tratar bien a los amigos y darse algún homenaje azagrí de cuando en cuando: el día que alguien tenga el decoro, la decencia y la honestidad de poner negro sobre blanco todos los centros, casas, fundaciones,institutos universitarios y organismos que viven del cuento iberoamericano; más de uno se va a poner rojo y más de dos lo mismo han de charlar un ratito con un juez.
Y hablando de estos chiringuitos iberoamericanos, que tanta gloria han dado a personajes como el listo marido de la no menos inquieta Carme Chacón, ¿alguien ha tenido a bien buscar las conexiones entre determinados personajes que pululan por ellas, otros que lo hacen en ciertos medios de comunicación, otros que van por la vida de asesores internacionales y, finalmente, ciertos candidatos a las presidencias de distintos países del Cono Sur? No digamos más que me pierdo, pero ahí hay tela marinera que cortar.
Y para terminar este informe semanal, vayamos con las preguntas de rigor para lectores inquietos, expertos en jeroglíficos y con ganas de emular al pulpo Paul acertando las siguientes adivinanzas:
Primera. ¿Qué le ocupa y mucho la cabeza a Rodrigo Rato en las tres últimas semanas? O dicho de otra manera para que nadie se vaya por los cerros de Úbeda. ¿En qué importante empresa ha puesto los ojos para adquirirla desde su querida Cajamadrid?
Segunda. ¿Por qué a unos pocos le han descontado el 5% de su sueldo en el ente público madrileño de televisión y otros muchos, según sus representantes sindicales, aseguran que ni lo han hecho aún ni cuentan con que lo hagan al corto plazo?
Tercera. ¿Será verdad que ha sentado como un tiro en la Puerta del Sol que el ex consejero Güemes haya dicho que sólo volverá a la política si se lo pide Rajoy, obviando a Aguirre en el viaje?
Y cuarta. ¿Hasta dónde llegará el 'idilio' Pedro J. / Jaume Roures que tiene en Marca TV su primera y sorprendente criatura?
Esto es todo, queridos: dejen sus propinas sobre la bandeja, en forma de pista.
Le llega a Julián, agente doble del espionaje en los reservados gastronómicos más selectos del país, un soplo de lo más creíble sobre la firma que más y mejor va a dar qué hablar en los próximos meses. ¿Cuál dirían que es? Se admiten apuestas, y para facilitarles el trabajo permitan que juegue con ustedes o, si prefieren verlo así, que les dé algunas opciones para que se apuesten el café o la copa si el fútbol les da grima:
1.- Iberdrola.
2.- El Corte Inglés.
3.- Cámara del Comercio.
4.- Cajamadrid.
5.- Canal de Isabel II.
6.- Banco de Santander.
7.- Iberia.
Hagan sus apuestas, pero tengan en cuenta lo mucho que le divierte a éste su seguro servidor las combinaciones, los cócteles y las mezclas, no sea que el brebaje del que hablamos tenga varios ingredientes a la vez.
El número 4, para facilitarles un poco la vida llevados por el buen rollito veraniego, aparece seguro. Y no digamos más. O sí, pero de otra combinación paralela a la sugerida y de lo más interesante también: si 2 y 4 hacen bien sus deberes, y en ello están, 7 culminará su fusión británica con una vitola españolizada que en ambas casas consideran estratégica y que nos lleva a hacer una última pregunta antes de pasar a la siguiente parte del informe. ¿Es verdad que se pensó, y mucho, en situar en la presidencia de la nueva British Airways/Iberia al vicepresidente madrileño, Ignacio González? ¿Y lo es que esa opción no está ni mucho menos enterrada?
Y hablando de quinielas y opciones, de menor enjundia porque nunca fueron del todo una posibilidad como si lo es el supernombramiento de González, repasemos ahora las más divertidas, improbable o alocadas que, sin embargo, han estado en boca de muchos habitantes del planeta conciliábulo. Ahí van las mejores en otro top ten para cerrar este informe subido de grados:
1.- Esperanza Aguirre candidata a la alcaldía de Madrid.
2.- Soraya Sáenz de Santamaría candidata a la Comunidad de Madrid.
3.- Ignacio Uriarte candidato a la alcaldía de Madrid.
4.- José Ricardo Martínez vicepresidente de Cajamadrid.
5.- Joaquín Leguina candidato de UPyD a la alcaldía de Madrid.
6.- Virgilio Zapatero Defensor del Pueblo.
7.- Carlos Berzosa candidato a la presidencia regional.
Hay más, pero éstas son las mejores, que no las más verídicas. En este epígrafe sí que caben dos cuestiones que desarrollaremos cuando dispongamos de toda la información, aunque ya dejamos sobre la barra en formato de pregunta:
¿En qué conocido, estimado y respetado gran municipio madrileño se está preparando un sonoro relevo en la candidatura a la alcaldía que podría llevar allí a una conocida personalidad de la política de nuestro entorno? ¿Y habrá pasado ya esa serpiente del verano que sugería la inminente creación de una candidatura sindical para las Elecciones Municipales y Autonómicas de 2011?
No me dejen propina, queridos, que este barman trabaja por amor al arte y a la noticia: si tienen una, acuérdense de dejarla encima de la barra. Hasta pronto, y a su servicio.
Le llega a Julián, desde los bares más selectos de todo Madrid, una catarata de noticias de IU, desde la más anecdótica a la más relevante. Empezando por lo primero, hay que felicitar a los responsables del restyling de Cayo Lara, que ha experimentado una metamoforfosis curiosa: no llegará a mariposa, que a su edad y con su recia estampa tampoco es plan, pero se ha notado un cambio notable es su aspecto y discurso.
Alguien le dijo que con lo habitual no se iba a ningún lado, que la Pegaso ya no existe y que la Internacional tiene poca pegada en la lista de Los 40... y Lara se lo aceptó, a regañadientes, en plan abuelo cebolleta con ganas de bailar, dicho esto con cariño sincero: sus camisas malva son la metáfora de una metamorfosis que la refundada por enésima vez IU quiere experimentar en toda España aprovechando que Zapatero no vive precisamente días de gloria.
No hay dirigente de la coalición que, sin llegar a hablar de sorpasso como en los tiempos de Anguita, no esté convencido de pegarle el bocado notable al PSOE que hasta ahora parecía reservado para la UPyD de la siempre curranta Rosa Díez.
En la Comunidad de Madrid esa sensación es aún mayor: para nadie es un secreto las frías relaciones entre Tomás Gómez y Gregorio Gordo, como tampoco lo es que al segundo le importa bastante más currárselo con CC.OO que hacer esfuerzos con el PSOE. Sí es menos conocido que, al menos durante unos días, el coordinador regional de IU va a tener que amigarse con unos y enemistarse con otros por gestos, como un mimo: una inoportuna operación en las cuerdas vocales le dejará transitoriamente mudo.
Pero no sordo: seguro que a Gordo también le ha llegado el chisme de que los sindicatos madrileños no verían mal la creación de una nueva lista alternativa tanto al PSOE como a IU y UPyD para presentarlas en las Elecciones Municipales y Autonómicas de 2011: por lo que sabe Julián, esta posibilidad es harto improbable, pero se hablado y mucho de ello en las últimas semanas. ¿Una respuesta pasional a la posibilidad de que el viejo camarada Fidalgo se vaya con Rosa Díez? ¿O algo más estructural que de momento quedará en el cajón de las ideas a realizar en otro momento?
Y para terminar este informe semanal, su espía de barra y cabecera les plantea algunas de las preguntas que han quedado sin servir por exceso de mercancía en la bandeja. Sabido es que el casamentero y generacionil Ignacio Uriarte quiere ser alcalde de Madrid cuando sea mayor, ¿pero será verdad que Gallardón, a instancias de Rajoy y de González Pons, le ha prometido un puesto en las listas? Una más, sobre Cajamadrid: ¿Será verdad que el sueldo dietario de algún jerifalte de la Casa tiene seis cifras mensuales a pesar de que trabajo tiene poco, dada la decisión de Rato y su equipo de dirigir la entidad con mano firme y sin dejar demasiado tiempo a la política?
Ya saben, las propinas en este peculiar espacio nunca son dinerarias: sólo se aceptan pistas, y cuanto más suculentas, mucho mejor. Hasta pronto y un saludo de Julián, su espía de bar de cabecera.
Los bares son, desde tiempos inmemoriales, la auténtica sede de la soberanía del pueblo: allí discuten debaten, se enemistan y se amigan desde siempre todos aquellos que, de disponer de un acta, emularían a la perfección a sus señorías. No hay ni restaurante sin una historia detrás, escrita entre volutas de humo, lascas de jamón, corchos de vino, posos de café y largas sobremesas donde el mundo se arregla y se estropea al ritmo del aparato digestivo.
Y es ahí donde vivimos, discretamente, los originales notarios del reino: inocentes camareros que, con la vista del águila, el oído del zorro y la discreción del koala, damos fe de la letra pequeña de la vida política. En todos ellos hay un compañero, y yo soy la parte final de la cadena. Hoy me estreno con ganas, consciente del momento vivimos y de la necesidad de contarles lo que nadie le cuenta para que se entienda lo que casi nadie comprende. Apareceré siempre que pueda, sin fecha fija pero con una voluntad innegociable: que se sepa todo lo que puede y debe saberse. Allí vamos, con la pajarita y el chaleco por montera.
¿A que no saben la especie que recorre los mentideros como la pólvora al respecto del ‘brillante’ comportamiento de los alumnos madrileños en la Selectividad de la Comunidad de Madrid? Se dice, y lógica tiene el asunto, que el aprobado casi general -89 de cada 100- tiene mucho más que ver con las necesidades de las Universidades que con el rendimiento de los chavales: se ha levantado la mano para evitar que se vena las auténticas vergüenzas del sector.
Que no son otras que un déficit espectacular de ‘vocaciones’, un overbooking de estudios sin alumnos y un gigantismo de facultades y centros que merman los recursos sin dar la calidad que se lograría de concentrar el gasto en unas pocas. ¿Dónde acabará esta historia? Quién lo sabe. Y menos con unos rectores que, por lo general, gastan a manos llenas, lloran como plañideras, compiten entre sí sin ningún orden ni coordinación y se dedican a la política en su versión menos noble: si Berzosa ha dado mucho de qué hablar, atenta la compañía a lo que puede venir de otro colega. Al tiempo.
Tampoco es fácil de adivinar cómo culminará el conflicto laboral, la tensión entre sindicatos y, en resumen, la endémica polémica en Telemadrid, donde hablando de bares y restaurantes cabe decir que la única buena noticia viene de ahí: aunque no se lo crean, se había hablado y discutido –y mucho- sobre la calidad del bufet gastronómico en el comedor de la casa. Y en esto al menos, hay acuerdo entre las partes, según atestigua literalmente una nota emitida por CC.OO que ha caído en la bandeja de este camarero: “Hasta hace dos días la comida había bajado mucho de calidad y además estaba muy salada. Ha mejorado. Sigan por esa línea. Y un apunte. Cuando hay un buffet de ensaladas, un primer plato no debería ser otra ensalada, por muchos ‘tropezones’ que se le eche”.
Para que luego digan que la vida no es dura, al menos tanto como la de esos diputados de la Asamblea de Madrid que tiene que pagarse de su bolsillo un menú gastronómico por la intolerable cifra de menos de 5 euros. Increíble pero cierto.
En este estreno no me quiero pasar por alto una ristra de preguntas que me acogotan tanto como al célebre cronista monárquico del periódico mundial las suyas dominicales. Ahí van, a ver si alguien ayuda a responder. ¿En qué restaurante y con qué importantes dirigentes del PSOE se está viendo bastante Tomás Gómez para palidez del poco pálido Blanco? ¿Qué presentadores del ente público madrileño van a verse afectados en sus funciones ala vuelta del verano, sin que en muchos casos se entienda el por qué ni el para qué? ¿Qué conocido aficionado a la moto, que no es ni Gallardón ni Don Juan Carlos, ha podido tener un sustillo últimamente por tal vez pasarse de frenada? ¿Y será verdad que al pobre Bono le pueden estar preparando otra gorda –con alas si me permiten la adivinanza- por si acaso lo suyo con la hípica no da más de sí? Y una más: ¿Por qué nadie se ha creído que Zapatero no vaya a hacer una crisis de Gobierno en unas semanas, cuando muchos saben que Sebastián y Garmendia, entre otros, tienen hechas las maletas?
No dejen propina en metálico: aquí sólo aceptamos pistas que pueden dejarme sobre la mesa o a mi correo electrónico. A su servicio, querido lector.
Se avecinan cambios en Telemadrid, en un contexto de tensiones laborales que puede provocar, muy pronto, una miriada de paros parciales y totales en la cadena. Aunque la división sindical es grande -la mayoritaria CC.OO está que trina con las demás siglas-, casi todo el mundo da por hecho que la reducción salarial impuesta en la Casa mercer a los recortes prescritos en la Administración, terminará por detonar en conflicto.
Y mientras, además, hay que hacer frente al deterioro comercial -se dice que los ingresos se han reducido más de un 50% en un año-, a la caída de audiencias -generalizada tras el impacto de la Tdt- y a la marcha de algunos presentadores emblemáticos como Ernesto Sáenz de Buruaga: su fichaje por Veo TV, donde será mandamás en sustitución de un cabreadísimo Melchor Miralles, comporta la desaparición del 'Madrid Opina' actual. Se buscará nuevo presentador, pero en difícil que no se resienta con el adiós de su creador.
Lo que es seguro es que provocará cambios en la parrilla para la dificilísima nueva temporada de septiembre, año electoral y por tanto de tensiones. Mientras se buscan nuevos formatos, se piensa en cómo reconducir dos muy veteranos: el que presentaba Buruaga y el que dirige Ely del Valle por las mañanas. En el último caso le llega a El Topo el nuevo planteamiento: se confía en el programa y en su presentadora, veterana como pocos en esa casa, pero se quiere un cambio de escenario. La complejidad técnica de emitir desde El Círculo de Bellas Artes puede provocar su mudanza para el año que viene.
No muchos echarán de menos a Juan Astorqui, el Director de Comunicación de Cajamadrid que daba pocas explicaciones y solía confundir la velocidad del cargo con el tocino del látigo. En otras palabras, el Ex con mayúsculas tenía tendencia a comportarse como su patrón, el ínclito Blesa que llegó a donde llegó por lo que llegó -¡esas amistades!- y luego hizo lo que hizo para fastidiar al partido que le había encumbrado mientras él se dedicaba al dudoso arte cinegético.
El más que previsible nombramiento de Miguel Robledo como responsable de las relaciones con los medios puede ser tan bueno para su área como el cambio de Rato en la presidencia: llega un profesional bragado en mil batallas, que lideró con enorme éxito la comunicación de Teka, de la Mutua o de las Cámaras y, además, conoce la profesión por dentro desde sus sucesivos destinos en Abc, TVE.
Robledo llega a la Caja en un momento crucial
El nuevo dircom tiene una ventaja añadida: es currante, conoce a casi todos los periodistas y no sólo de cargo y visa oro y combina un fuerte carácter con una capacidad de diálogo a prueba de bombas. Y ésas son las virtudes que más van a hacer falta en Cajamadrid: por mucha fusión y mucho liderazgo que le conceda en apariencia su unión con Bancaja, la situación en el sector es terrible y la cuenta de resultados de la entidad del oso verde no está para alegrías.
Los 4.000 millones de euros que al parecer va a recibir muy pronto del Frob lo atestiguan: de no haberse juntado con su homóloga valenciana, en una jugada con mucha letra pequeña por contar, tal vez no hubiese logrado una inyección económica que necesita como el agua.
Corre por los cenáculos de la Villa y Corte (tan a menudo de mangas), la especie de que el ex vicepresidente de la Comunidad de Madrid y actual responsable internacional del PP, Alfredo Prada, anda algo más que asustado por todo lo que hizo o dejó hacer en la Ciudad de la Justicia.
Que la constructora más beneficiada por las decisiones que adoptó, tan en principio legales como al parecer arbitrarias y en todo caso unilaterales, sea una de origen leonés como él y salga más citada en el sumario del Gürtel que Jesús en la Biblia, ya canta un poco más y avala las conjeturas, quien sabe si de los amantes de la ciencia ficción o de los devotos del realismo mágico.
Prada habló mucho de espías: él tiene buenos amigos en la seguridad privada
Pero que además, según le llega a El Topo, cierta empresa de seguridad haya hecho su agosto con un proyecto tan bienintencionado en origen como irrealizable con la que está cayendo, termina por situar los focos en lo que puede venir si se tira de la madeja, tan liosa y compleja como un plano de Norman Foster.
La firma, de nombre Serygur, ya dio momentos de gloria en el pasado, y en su estela aparecen algunos de los grandes y pequeños pero siempre ruidosos nombres de la política genovesa. Y es en Génova, precisamente, donde el bueno de Prada ha terminado, pues todo el mundo entiende que lo normal tras haber hecho política casi local es consagrarse a la exterior: pasar de aquí colocaría a El Topo en una situación incómoda, pero dejarlo aquí le permite lanzar una pista para el observador inteligente.
No corren buenos tiempos para las Cajas, como todo el mundo sabe, y ni el plan de ayudas ni el respaldo -responsable o interesado- de los medios de comunicación al sector -sólo se habla 'mal' de las intervenidas- ha conseguido parar esa marea.
Mientras se siguen discutiendo fusiones de andar por casa y a medias, para disimular antes que para reestructurar, y la reforma de la ley duerme el sueño de los justos, algunas de las instituciones financieras sufren los rigores y mirar al futuro con algo más que preocupación. Uno de los directivos más inquietos es sin duda Rodrigo Rato, que preside Cajamadrid como quien se sube a un potro de tortura.
Según le cuentan a El Topo, el ex director general del FMI echa pestes de su antecesor, el ínclito Miguel Blesa, por el panorama interno que le dejó: operaciones suicidas de riesgo máximo y poca rentabilidad, especialmente en el sector inmobiliario; una estructura decimonónica; ningún plan serio de reformas y alianzas y, en general, todos los deberes sin hacer y sin prever.
Pero Rato es consciente de que destapar la caja de Pandora puede serle útil a él para esquivar responsabilidades y perjuicios heredados, pero nada positivo para la entidad que preside: necesita liquidez, mantener la solvencia para las agencias de rating y situarse bien en el mapa de las verdaderas fusiones que están por venir. A callarse pues, y a poner un ojo en el trabajo inmenso que queda por hacer y otro en los socios de futuro con los que se sueña. Que tal vez estén en el sector, pero no necesariamente del lado público. ¿Verdad, señor Botín?.
De momento Tele 5, para retransmitir el Mundial con Sara Carbonero y JJ Santos, pero a finales de agosto volverá a la radio. Ésa es la hoja de ruta de Paco González, cuya marcha de la Ser va a revolucionar la próxima temporada como nunca: allá donde vaya el ex diretor de Carrusel, acompañado por el mítico Pepe Domingo Castaño, las ondas sufrirán un vuelco.
La que más ha sonado hasta ahora era la Cope, que ya intentó hace un año fichar a Paquito y a su equipo, para mosqueo de Anido y los mandamases de la Ser, pero un dato juega en contra de esta posibilidad: José Antonio Abellán vuelve a estar 'enchufado' a la Cope, tiene ganas de seguir, mantiene una relación intensa con los nuevos responsables de la cadena y se siente importante. En ese contexto, ¿cabe un tándem con Paco González? No hay que descartarlo, pero no parece sencillo.
Tampoco lo es para Onda Cero, que ha apostado y mucho por Ángel Rodríguez y tiene en Javier Ares una referencia inamovible: las buenas relaciones del ex locutor de la Ser con el presidente de la emisora, Javier González Ferrari, pueden no ser suficientes para llegar a un acuerdo.
Y queda Punto Radio, la marca de Vocento, la que más puede ganar y más tiene que arriesgar: en sus micrófonos deportivos está otro clásico, Ucelay, pero nadie discute que se haría hueco a Paco González si aceptara la propuesta que ya le han hecho llegar para que cante allí el famoso "Hola hola" con su viejo camarada.
En esta quiniela no hay X: o se gana o se pierde. Y Paco González, el célebre conductor del Carrusel Deportivo de la Ser, va ganando por goleada entre su espectacular afición: más de 20.000 personas se agrupan ya en Facebook para pedir la continuidad del alma máter de un viejo formato renovado que ha creado escuela: el dúo que conforma con Pepe Domingo Castaño aparecerá sin duda en los anales de la radio.
Pero de lo que se trata es de saber si seguirá, tras su fulminante destitución temporal, o cogerá el petate rumbo a otra casa más acogedora. Y, aún más, de descifrar si este conflicto es un hecho aislado o responde a una incipiente tensión en el seno de la Ser que se arrastra desde hace años y que se ha llevado por delante a no pocos profesionales queridos por sus compañeros y admirados por su audiencia.
Antes de analizar qué puede estar pasando en la primera emisora de España, hay que conocer qué ha pasado con el mítico Paquito: es vox pópuli que, tras la fusión entre Tele 5 y Cuatro -sería más adecuado hablar de absorción de la segunda-, muchos de los planes en Prisa han cambiado y que el área de Deportes es una de las más afectadas: todo el diseño montado para cubrir el Mundial se ha venido abajo, y los Manolo Lama y compañía han vivido y vivirán momentos de zozobra. Ahí tienen un caldo de cultivo para entender las tensiones derivadas entre la Casa y su personal, por cualificado que sea.
El equipo de Carrusel, historia viva de la radio: Paquito, Pepe y Manolo
La crisis es otra: donde antes había medios y recursos, ahora hay restricciones. Algo que González y su gente no entiende, pues se consideran responsables en buena medida del mantenimiento de la audiencia en la Ser. Los Deportes aportan uno de cada dos oyentes de la emisora de Gran Vía, y les parece una locura poner zancadillas a la gallina de los huevos de oro o forzar la máquina en exceso: no pedían ni más dinero ni más comodidades -Paco González no tiene ni despacho y trabaja en una mesa más de la Redacción, en una esquina junto al fortín de De la Morena-; sólo que les dejaran hacer su trabajo como siempre. Esto es, una delegación a Sudáfrica compuesta por las voces habituales y sus colaboradores más significados, y una planilla de programas como la de otras ocasiones. Y se encontraron con un no tajante incluso a la presencia física del conductor de Carrusel en tierras africanas, algo incomprensible a todas luces.
Una última explicación hay que encontrarla en el carácter del director de la Ser, Daniel Anido, que no se caracteriza por la contención expresiva: si González se puso tenso al recibir las malas nuevas, Anido no le fue a la zaga. Y no le tiembla el pulso cuando le echan uno: el director de Carrusel se lo echó y, de momento al menos, se lo aguantó suspendiéndole de empleo y sueldo.
La pregunta ahora es muy clara: ¿Se concretará la marcha o todo quedará en tormenta de primavera? Le llega a El Topo la especie de que, por parte de la Ser, no hay ninguna intención de prescindir definitivamente de González y que, si él asume las directrices de la casa y entiende la situación, todo volverá a la normalidad. Pero también, se piensa, están dispuestos a seguir en esta línea si el locutor se mantiene en sus trece: horroriza el problemón que se montará si Paquito se va de la Ser y acaba en otra emisora -se habla desde hace meses de la Cope, pero ni Onda Cero ni Punto Radio dejarían de tentarle-; pero horroriza aún más salir derrotados del combate por lo que pueda suponer de mensaje interno a la plantilla.
Y aquí aparece una última derivada de este conflicto. ¿Cómo están las cosas en la Ser? Revueltas desde hace tiempo, con tensiones entre una parte de la Redacción y el director de Informativos, Rodolfo Irago; con añoranza hacia los Astasios y otros periodistas defenestrados en los últimos tres años y con la sensación de que la gran emisora ya no es lo mismo pese a su liderazgo en las audiencias.
En el caso de González, la tibia reacción de sus compañeros de Deportes es la mejor prueba de que nadie quiere romper la cuerda, aunque también hay quien ve en ello un síntoma de la existencia de bandos: por un lado estaría Paquito y los suyos; por otro De la Morena y los demás, con Lama quitándose de enmedio gracias a una metedura de pata que está dando la vuelta al mundo: un vacile impropio a un mendigo antes de la final del Atlético contra el Fulham.
Mucho se ha hablado de la mala relación entre los dos gallos de la Ser, pero lo cierto es que esa discreción es táctica: nadie ha querido llamar a zafarrancho por la sensación, acertada, de que eso sólo contribuiría a estropear definitivamente lo que aún tiene arreglo.
El único, el inconfundible, el de siempre... el que debe seguir sí o sí. Palabra de Topo.
A nadie se le escapa que el presidente del Gobierno sólo se lleva bien con los ministros de Economía que no lo son ni lo quieren ser: esto es, con Miguel Sebastián. Ni Solbes entre los que lo fue ni Jordi Sevilla entre los que pudo serlo aparecen precisamente entre los afectos más cercanos del jefe del Ejecutivo, y ese camino parece llevar la mismísima Elena Salgado.
Porque le llega a El Topo el distanciamiento entre la ministra y su jefe, en Fase 1: es decir, frialdad y malentendidos, pero no mal rollito. La una no entiende que se diga una cosa en Bruselas y otra en Madrid, tan distintas que parecen antagónicas; y al otro empieza a pesarle que su ministra haga estupendos análisis técnicos pero carezca del olfato político que a su juicio la situación merece.
Y hablando de situaciones, cada día parece más clara la de Carlos Berzosa, el peculiar rector de la Universidad Complutense, a quien se le acaba el ciclo: ni aunque quisiera, podría seguir en lo mismo, pues los estatutos internos de la UCM limitan a dos mandatos la permanencia en el cargo. Se sabe que habla y asesora a Tomás Gómez, que le tiene por una de las cabezas pensantes de confianza; y se sabe también que el líder socialista busca número dos, tras las -entre comillas- calabazas del jefe regional de UGT, José Ricardo Martínez, cuyos planes van otros derroteros.
La ecuación de primer grado es elemental, y a nadie debería sorprenderle ver a Berzosa en alguna lista, autonómica o municipal, el año que viene: Gabilondo, en este terreno, ha marcado una impronta que en realidad viene de largo. Ahí tienen a dos políticos que fueron rectores, si es que acaso hay mucha diferencia real entre ambos cargos: porque Virgilio Zapatero y Gregorio Peces Barba, uno en Alcalá y el otro en Getafe, ya demostraron que universidad y partido pueden ser dos vasos comunicantes.
Resacón antológico deja el 'puente' de mayo en la Comunidad de Madrid, fiesta para unos, y funeral para otros: lo del PSOE es de aúpa, con un Tomás Gómez castigado con sevicia en las encuestas y unos sindicatos preocupados por la escasa respuesta en la calle.
Empezando por lo primero, merece especial atención el runrun que llega desde las siete alcaldías socialistas del Sur, eregidas en guardia de corps del líder venido de Parla: tras haberse dejado toda la carne en el asador, están que echan humo por la nula reversión de tan intenso como teatral esfuerzo para denunciar una supuesta animadversión de la CAM que no se corresponde con los hechos. Porque el Sur existe desde hace mucho tiempo, y no hay más que mirar a dónde han ido las grandes inversiones en las dos últimas décadas: Metro, hospitales, dos universidades, Parque de la Warner, grandes polígonos, notables parques y hasta el soterramiento de líneas férreas jalonan la miriada de inversiones que tiene en Parla un emblema inexistente en ningún otro municipio: allí, hasta tienen tranvía.
Por eso, los alcaldes temen mucho, por primera vez, que su identificación con Gómez hasta pueda pasarles factura en sus municipios: cabe recordar que, frente al mito del 'Sur obrero', en esta zona de la región el PP gobierna en doce municipios -más pequeños, eso sí, a excepción de Móstoles- y hay serios indicios de que pueda hacerlo a partir de junio hasta en el más emblemático de ellos, el Getafe dePedro Castro. Tal vez por eso, juntando el hambre con las ganas de comer, vuelva a hablarse de veterano político como cabeza de cartel del PSOE en la CAM... si en Ferraz se atreven a decapitar políticamente a un Gómez totalmente dispuesto a dar la batalla por su nominación.
La encuesta de El País-que siempre da un palito a Gómez el 2 de mayo- ha sido por ello un jarro de agua fría y un aviso a navegantes: por ese camino, se han dicho a sí mismos entre bambalinas, corrermos un serio peligro. Y el PP lo ha olido e irá a saco en esos municipios: la romería de alcaldes, como la ha bautizado con mala uva el portavoz parlamentario del PP, David Pérez, va a dar a los populares una oportunidad espléndida de quietarse caretas para dejarse de disimulos. Si quieren guerra, la tendrán, se escucha en las filas populares.
De los sindicatos hablará El Topo otro día largo y tendido, pero ya se puede adelantar algo: están preocupados, y razones tienen para ello. La abrumadora diferencia entre la lista del paro -4,6 millones- y la de asistentes al 1 de Mayo -apenas 6.000- ha caído como una bomba en las centrales, que no tienen claro por dónde tirar: es demasiado tarde para liarse a mamporros con el Gobierno, pero es demasiado grave la cosa para no hacer nada.
Eso sí, que nadie se crea el bulo más reciente que recorre los conciliábulos madrileños: ni Javier López (CC.OO) ni José Ricardo Martínez (UGT) van a ir en las listas de ningún partido para las Autonómicas. El primero nunca se lo ha planteado, y aunque el segundo sí lo ha hecho -o lo han hecho por él-, no entra dentro de sus planes personales. No es lo suyo y, además, entrar en una lista es incompatible con otros destinos más interesantes, en lo personal y/o económico, para todo aquel que abandone la primera línea de fuego.
Por cierto, una cosa es criticar a los sindicatos con argumentos, y otra dar el espectáculo que dio Carmen Tomás el pasado viernes en el programa de una afligida Ely del Valle: más que quitar caretas a nadie, la periodista les transformó en mártires por su mala educación, poco rigor y violencia verbal. ¿Es que en este país nadie sabe discutir, intensamente si es menester, pero con argumentos y cabeza? Quien no la utiliza para pensar, lo hace para embestir, que decía Machado con más razón que un santo.
No se habla de otra cosa en los límites madrileño/complutenses/alcarreños que de los deseos de Barreda por hincarle el diente a una porción de Madrid. Primero lo hizo, con Bono de primigenio impulsor, desarrollando hábilmente los pueblos limítrofes con un urbanismo de alto standing que está en el origen de algunas fortunas inmobliarias. Azuqueca, Cabanillas, Chiloeches y Alovera son testimonio de esa política de hechos consumados que atrajo a tantísimo madrileños al calor de las casas buenas, bonitas y 'baratas'.
Pero no se ha parado ahí la cosa: la muy poco explicada construcción de un nuevo campus de la Universidad de Alcalá en Guadalajara -100 millones del ala y un parque científico a competir con el complutense-; el sistemático acoso a Alcalá para echarla de la Mancomunidad de Aguas del Sorbe; el deseo de meter la patita de Aguas de Castilla-La Mancha en el coto del Canal de Isabel II y -agárrense- la apuesta por Alcázar de San Juan como socia del Instituto Cervantes, dibujan un horizonte inquietante.
Es tan descarada la intención, que ni siquiera se cortan ya en formular discursos tan peregrinos como el de reclamar la paternidad alcazareña de Cervantes, el ilustre hijo de Alcalá: todo para luchar por la industria del español, con la insólita complicidad de Carmen Cafarell, directora del Instituto Cervantes con presunta sede central... en Alcalá de Henares.
Mientras Barreda intenta mojar la oreja a la Comunidad de Madrid, no se perciben grandes movimientos de réplica en ingún frente: en Alcalá callan todos, sean del gobierno o de la oposición, de la patronal o de los sindicatos; como si estuviera la cosa para perder apoyos y granjearse más competencia con el respaldo de los propios. Y en Sol no están aún muy enterados: pero le llega a El Topo la especie de que ya le han empezado a llegar los mensajes a Esperanza Aguirre, que a buen seguro tomará nota de todo y procederá. ¿O no?
La semanita en el PSM va a ser de aúpa, pues antes o después tendrá que meterle mano al espinoso asunto de su número 2, la ya célebre Trinidad Rollán, cuyos barros de la alcaldía de Torrejón de Ardoz prometen nuevos lodos en fechas venideras: quienes la conocen confirman que está nerviosa y triste por un feo asunto que, tal vez, tiene mucho que ver con las herencias 'familiares' que durante muchos años lastraron al socialismo torrejonero. Ella bien sabe a qué se refiere este animalito husmeador que les escribe: también sus opositores en el propio PSOE, y ahí puede estar el quid de lo que venga.
El caso es que esta piedra en el zapato está lastrando el último tramo hacia la nominación de Tomás Gómez, que ya parece más que he hecho: mucho hemos especulado todos sobre su sustitución por Rubalcaba, Trinidad Jiménez, Lissavetzky o hasta el propio Blanco; pero le llega a El Topo la confirmación de que el rival de Esperanza Aguirre será el ex alcalde de Parla: se cree que los perjuicios de un relevo serán mayores que los beneficios electorales, lo que en román paladino equivale a reconocer de antemano la derrota y no añadirle una disgregación interna fruto de una intervención previa de Ferraz.
¿Equivale esto a aceptar la candidatura de David Lucas a la alcaldía madrileña? Pues no, y aquí sí que se buscará hasta el último momento un candidato de más peso público para hacer tándem con Gómez, compensando al portavoz municipal de alguna manera, sonora, para evitar que monte un pollo: Ángel Gabilondo sigue siendo, entre todos los mentados, el preferido en las quinielas internas, por mucho que él se ponga de perfil y grite aquello de "no me grites, que no te veo".
Bono, en mítica pose, pisando fuerte siempre
Y es que el PSOE ya tiene muy clara su estrategia para la Comunidad de Madrid, aunque nadie debe esperar que salga un portavoz a confirmarla: lograr un resultado digno en la capital -esto es, evitar otro ridículo como en el pasado- y cruzar los dedos para que IU no se hunda, el PSOE no se desplome y UPyD se alíe si acaso saca algún diputado para, con todo ello, soñar con gobernar en coalición. En otras palabras, confiar en un milagro para evitar que Aguirre repita en la Puerta del Sol, tal y como dicen esas encuestas que carga el diablo.
Una última maldad que se vierte en algunos corrillos socialistas, al respecto de obligar a José Bono a aceptar la candidatura a alcalde que en el pasado rechazó: de todos los paracaidistas posibles, él es el único que podría presumir no sólo de conocer Madrid muy bien, sino de haber vivido o poder hacerlo, desde hace muchos años, en sus mejores barrios.
Vivimos tiempos en los que demasiada gente está dispuesta a decir de todo y demasiada gente lo está a creérselo: es tal la degradación, o la frustración, que donde tradicionalmente se empleaban los argumentos y las pruebas ahora basta con los infundios y los epítetos. "El sabio intenta convencer; el necio persuadir", decía el clásico en una cita de plena actualidad que encuentra inefables demostraciones.
Vean sino el indigno aspecto que mostraba -nada menos- la Asamblea de Madrid en su pleno de control del Gobierno de Aguirre nada más tratarse, o discutirse o emponzoñarse, el dicho caso Gürtel: 14 diputados del PSOE quedaron en la bancada, según minucioso recuento de El Topo, en una de esas imágenes que dicen más que mil palabras. ¿Nada que decir de la Educación? ¿O de la Sanidad? ¿O del transporte público? ¿Alguna moción, propuesta, proyecto o estudio sobre cualquiera de los temas que marcab la vida de los ciudadanos?
Gómez saca látigo con el rival, interno o externo, pero no dice demasiado de lo propio
No hija no: al grito de Ozores, quedó demostrado que en estos momentos cuenta más intentar destruir a un Gobierno, sea cual sea, que construir una alternativa: para lo primero llega con el bulo, la sospecha, el adorno y el volumen. Lo segundo requiere criterio, trabajo, cálculos y, en definitiva, ganarse el sueldo, que no es menor. Y si en el viaje caen unas cuantas comidas, un par de entradas para el Bernabéu, otras para Las Ventas y alguna más para Vistalegre -¡ayyyyy el día que se difundan las listas de ilustres practicantes de arte de la patilla!-; pues mucho mejor.
La única explicación presentable para tan sonoro plante sería que, en plan protesta discreta, los infinitos diputados del PSOE cabreados con el bueno de Tomás Gómez decidieran mostrárselo dándose de najas del Parlamento madrileño: el cabreo es mayúsculo desde el comienzo de la legislatura, pero le llega a este curioso cuadrúpedo la certeza de que ahora es, simplemente, estratosférico. El deseo de expulsar del PSOE al concejal Alejandro Inurrietapor criticar en su blog a Gómez ha elevado la temperatura interna hasta extremos espectaculares, sobre todo tras conocerse los detalles del expediente.
Y es que, al parecer, el redactor del pliego es nada menos que el jefe de Gabinete de Trinidad Rollán, imputada por el fiscal por un posible delito de prevaricación cuando era alcaldesa de Torrejón de Ardoz: a más inri, Rafael Castaño fue durante una temporada vicesecretario general del PSOE de Parla. Pero lo que más les ha frustrado es que, amén del doble rasero, el líder socialista ha querido presentar el ataque al edil como una decisión ajena a él mismo de la que se enteró por la prensa.
¿Son éstas maneras de hacer política? ¿Fabular con el Gürtel en municipios como Alcalá o querer imputar sin más a 45 seres humanos, generalmente técnicos, de la Comunidad de Madrid? ¿Echar al que levanta un poco la voz pero proteger al que tiene citaciones judiciales? La caldera del PSM, con Ferraz de espectador aparentemente callado, bulle con fuego azuzado. Y aunque es difícil que en esa casa pase nada, ahí queda el apunte.
La Tdt ha puesto de los nervios a más de una y de dos televisiones, que ven cómo, de repente, la audiencia se va a fragmentar todavía más y las cadenas pequeñas van a estar a un golpe de mando de las grandes: los caros programas frente alos productos baratos; las producciones costosas contra las tertulias de saldo... a un sólo clic de botón.
Súmese a esto la caída de la publicidad, pese a la decisión de TVE de prescindir de esos ingresos. Añádase el gigantismo de unos y el enanismo de otros. Incórporese al tensión político-sindical y, por último, agréguese el complejo y polémico proceso de fusiones y llegarán a una conclusión: vaya lío.
En ese escenario, con pocos ganadores y muchos perdedores, cada uno hace lo que puede y todos pueden lo que hacen: se buscan la vida, se repiten programas, se externaliza producción para abaratar costes fijos y se buscan nuevos contenidos para seducir a una audiencia remisa que, además, ha descubierto que se puede vivir sin televisión si el ordenador está cerca o los cofres de series a mano.
Telemadrid, por irnos a la más cercana, sufre en audiencias desde hace tiempo: más que otras autonómicas, es cierto, pero menos que algunas nacionales que ya no saben qué hacer para tener a alguien detrás de la pantalla. Formatos como 'Madrileños por el Mundo' o 'Madrid directo', junto al fútbol, han sostenido el share en tiempos difíciles, pero no si eso está claro ahora: casi nada tira, incluyendo a Sáenz de Buruaga o Curry Valenzuela, y hasta los míticos programas aludidos, que han creado escuela y plagio, atraviesan momentos complicados.
¿Será la solución el programa de investigación encargado a Manuel Cerdán? ¿O el que ultima la productora de El Mundo en plan Callejeros? Quién sabe. Lo que sí es seguro es que, más allá de diferencias políticas y de gustos personales, en todas las televisiones de España, públicas y privadas, nacionales o regionales; cunde la preocupación por el futuro y se hacen cábalas sobre cómo sobrevivir a la tempestad.
Y El Topo, que es solidario y comprensivo con todas ellas muy sinceramente, se hace no obstante una pregunta. ¿Cómo es posible que se haya llegado aquí tras inversiones millonarias y con una deuda acumulada, sólo en el sector público de taifas televisivas, superior al billón de las viejas pesetas? Esta gallina, si alguna vez puso huevos de oro, ahora lleva camino de quedarse clueca.
Salvo en Valencia, por razones obvias, no hay federación importante en el PP que no se esté quejando de la tibieza de Rajoy con el Gürtel: Madrid, Cataluña, Euskadi... y hasta su amada Galicia. Le cuentan a El Topo que Núñez Feijóo cogió este fin de semana por banda a su líder para, cariñosamente, cantarle las cuarenta: la flojera con Bárcenas, el despiste con Ana Mato o el estrambótico fichaje de Sepúlveda han sentado a cuerno quemado, y el presidente de la Xunta, de impecable trayectoria, es uno de los pocos que puede decírselo sin que le respondan con un "y tú más".
Que es, por cierto, lo que más se ha escuchado en Génova tras el abracadabrante aniversario de Aznar en Sevilla: eso de conmemorar su llegada al PP cuando una parte no desdeñable de los problemas actuales vienen de entonces es, por decirlo en términos mundanos, una coña marinera.
Máxime cuando no uno ni dos ni tres, sino bastantes más, esperaban que la familia de Aznar apareciera de un modo u otro en el sumario del juez Pedreira: todos los pipiolos del PP encausados, provincianos y neopijos ellos, conocían y disfrutaban de la compañía y amistad, como poco, del Yernísimo. O eso se decía, porque en el tocho de 50.000 páginas más famoso de la historia no hay huella de nada... que se sepa.
Y para empezar la semana, planteemos algunas preguntas que no dejan dormir a este Topo inquieto, a modo de juego para los lectores más sagaces. ¿Insistirá Rajoy en poner a Mato de secretaria general cuando se quite a Cospedal? ¿Por qué el PSOE no da una lista de todas las ciudades, comunidades o ministerios que también han trabajado con empresas de la Gürtel? ¿Dará explicaciones hoy el PSM, de una vez, por el encausamiento de su número 2 madrileño por un apaño urbanístico en Torrejón? Y una para terminar, ¿le dirá alguien de la oposición al Gallardón que es indigno celebrar el centenario de la Gran Vía de una manera tan cutre?
Sabido es que Gallardón no bebe los vientos por Esperanza Aguirre, pero hay ocasiones en que se nota tanto, que canta demasiado. El centenario de la Gran Vía, tan sobredimensionado como para concluir que el alcalde capitalino tiene bien poco que vender y estrenar, ha sido la última ocasión para demostrarlo: la exclusión de la Asamblea de Madrid y del Gobierno regional de casi todos los actos ha llamado la atención a propios y extraños, con un efecto colateral imprevisto.
Y es que en la Puerta del Sol no esperan demasiado de la Casa de Correos, pero se han quedado mosqueados con la Casa Real por aceptar un protocolo que excluía a la primera autoridad madrileña: en dos de los tres actos de la efeméride, acompañada de intenso olor a incienso y naftalina, estuvieron Sus Majestades pero se quedó fuera Aguirre. "¿Cómo aceptaron algo así", se preguntan en el Gobierno regional.
Claro que se cantosa fue la exclusión, no menos ruidosa fue la respuesta: no hubo ni una palabra de más, pero a todo el mundo le chocó que Aguirre se marchara del acto 40 minutos antes de que lo hicieran Don Juan Carlos y Doña Sofía, que mientras miraban para otro lado como quien no quiere enterarse de la cosa.
Por cierto, que mal debemos andar si todo lo que puede hacer Madrid para sacar un poco de pecho es celebrar un aniversario redondo pero menor y gastar tantos cartuchos institucionales en ello: la Gran Vía es una arteria crucial de la vida madrileña, y puestos a honrarla hay mil maneras de hacerlo mejores que emular al ex alcalde Francos Rodríguez, tal y como hizo Gallardón. ¿Se imaginan a Nueva York homenajeando a su Broadway, paradigma de su vitalidad cosmopolita, con un engendro así?
El día del Gürtel ha llegado, amargando -y de qué manera- la Semana Santa en Génova. Aunque Rajoy se ha marchado a descansar a Gran Canaria, a un municipio sureño conocido como la Venecia insular donde vive su padre y adonde llegaron otros dirigentes populares como el número 2 de Soraya Sáenz de Santamaría, José Luis Ayllón; la procesión va por dentro.
Mientras en Madrid hay relativa tranquilidad, toda vez que hace meses se depuraron responsabilidades políticas hasta donde se pudo, en Valencia y en la sede nacional del PP están de los nervios: se teme que, de un lado, Camps sea arrojado al foso de los leones y, de otro, se extienda la sensación de que el Gürtel es a los populares lo que Filesa fue al PSOE: más un caso de financiación ilegal de todo el partido que un episodio de enriquecimiento personal de cuatro listos.
Hasta aquí, El Topo no dice nada que no se sepa ya. Peor hay algo, debajo de la letra oficial recogida en el sumario secreto menos discreto de todos los tiempos, que sí es nuevo. Formulémoslo en forma de pregunta: ¿Aparecerá Aznar, de forma directa o implícita, en los 45.000 folios que hoy dará a conocer el juez Pedreira?
Desde Génova se ha alimentado esta especie en los últimos meses al insistir, hasta la saciedad, en que Correa y sus muchachos fueron una herencia del 'Antiguo Régimen' que Rajoy cercenó al poco de llegar al trono, aunque en contra de esa tesis obra el mantenimiento, aun hoy en día, del tesorero Bárcenas en su despacho genovés. Que canta tanto como la concesión de una 'pensión' al ínclito Jaume Matas pese a tener patrimonio e ingresos de sobra.
Y queda para otra lectura la extraña gestión de las diligencias y del propio sumario, que se ha escondido o difundido a trozos para pasmo del respetable: hoy mismo se conocerá casi todo el contenido del trabajo judicial... pero no todo. ¿Quedarán bombazos por desvelar en la parte que aún seguirá bajo secreto aparente?
Dos últimas preguntas, en clave interna. ¿Se aprovechará la resaca del Gürtel para remodelar la dirección del PP aprovechando que, además, ya hay que ir preparando las próximas Elecciones Municipales y Autonómicas? En otras palabras, ¿ha llegado el momento de que Dolores de Cospedal se centre en Castilla-La Mancha? ¿Y de que le suceda Ana Mato en la secretaría general? ¿...O quizá ese Gallardón que filtra a los confidenciales su estrecha relación telefónica diaria con el mismísimo Rajoy?
Mucho apagón tecnológico, mucha TdT y mucho cacareo y, sin embargo, lo único que le llega a El Topo son los formidables problemas de los programadores para hacer una televisión medio decente y las dificultades de algunos de ellos para emitir, sin más.
Lo que se puede ver en TdT, básicamente, es lo que ya se veía antes del apagón, de lo que se deduce que, en una primera etapa, los más beneficiados van a ser los vendedores de aparatos de televisión: con la crisis dando en los morros, obligar al respetable a hacer una inversión así parece, cuando menos, un exceso.
A lo que íbamos. El Topo está en condiciones de confirmar que, sin salir de la Comunidad de Madrid, ninguna de las televisiones digitales con licencia está haciendo aquello que debía hacer según el pliego: Madrid8 es el mejor ejemplo de esto, pues a nadie se le escapa que presumir de ser una canal '100% cine' puede ser muy comercial, pero nada tien que ver con lo que se pedía en el concurso. Las señales de Antena 3, de Libertad Digital y de tantas otras están en las mismas: hay poco que reprochar, el mercado está hundido, los costes son altos y la audiencia muy fragmentada. Bastante hacen, sean las viejas Localias o las nuevas Intereconomías, peleando e intentando salir adelante.
La conclusión no puede ser más descorazonadora: no hay espacio para las televisiones pequeñas y medianas, o no lo hay desde luego para tantas. Quienes vieran en la Tdt el futuro de las emisiones de comunidad, van de cráneo, pues. Y si no al tiempo: ¿Cuántos adjudicatarios, aquí y en media España, acabarán renunciando a sus concesiones:
La troglodita agresión al rector de la primera Universidad de Madrid, al menos por tamaño, produce sonrojo y vergüenza ajena: tanto por los hechos en sí cuanto por las razones de la protesta. Ni aunque tuvieran razón los estudiantes en su queja por la decisión de hacer mixtos los colegios mayores, donde la segregación no era más que una forma de crear un clima de diversión nada relacionado con la desigualdad de sexos, es menos impresentable su comportamiento ni menos digno de solidaridad Carlos Berzosa.
Ahora bien, le llega a El Topo la especie de que el afectado, lejos de tramitar el asunto con la altura que requiere alguien de su posición, quiere utilizarlo para presentarse como un mártir de la izquierda acosado por la ultraderecha organizada: un pasote propagandístico para quien, en el pasado, no ha sido igual de enérgico cuando las víctimas de la intolerancia eran otros, desde Rosa Díez hasta Aznar pasando por María San Gil.
¿Y cuál es la clave de ese ruido, tan distorsionado como la propia agresión, de la que ya se ha desmarcado la asociación que coordina a todos los inquilinos de los colegios mayores? Le llega a El Topo una explicación: tras dos mandatos consecutivos, con sendas victorias de paliza a sus rivales, a Berzosa no le va a quedar más remedio que abandonar el rectorado en 2011. No hay posibilidad de un tercer ciclo, pues los estatutos de la universidad acota a ocho años el máximo de permanencia en el cargo.
¿Será verdad, entonces, que se está preparando su salto a la política en el sentido inverso a Peces Barba y en la misma dirección que otro ex rector, Ángel Gabilondo? ¿Tiene más datos al respecto Tomás Gómez, sin ir más lejos, con el que pudo hablar en persona el martes? Por de pronto, cabe recordar que él fue una de las firmas que rubricaron la Plataforma de apoyo a Zapatero y que, allá donde puede, se presenta como un hombre de la 'verdadera izquierda' frente a la tibieza de los socialdemócratas. La mesura, en fin, no es la mejor de las virtudes que adornar a este hombre tan culto y peculiar como controvertido.
La salida de Güemes ha desatado una ristra de especulaciones de toda laya, tan generosa como ficticia, que El Topo analiza ahora con precisión tras husmear en todas las madrigueras de la Puerta del Sol y aledaños. Vayamos con las teorías, una a una, con su correspondiente dictamen de este cuadrúpedo con ganas de marcha.
1.- Güemes no se va por un ofertón, sino por desavenencias con Aguirre. Falso. Hasta una semana antes de su dimisión, el consejero de Sanidad trabajaba con la brújula puesta en las próximas Elecciones. Es verdad que a Güemes se le tenía por un político con agenda propia, esto es, con sus contactos en Génova, sus conexiones con Cajamadrid y su perfil más allá de Sol: pero no lo es menos que se le valoraba, y mucho, por ser uno de los pocos con arrojo y disposición a dar siempre la cara por su propio Gobierno. Otros se escondían, dejando todo el marrón para Aguirre o especialmente González; pero no era el caso de Güemes.
2.- La salida del consejero 'frustra' una remodelación mayor. Verdadero. Desde el pasado verano se daba por segura la salida de algunos consejeros y la llegada de otros. Incluso se puso un nombre sobre la mesa para sustituir a Ignacio González si éste se iba a presidir Cajamadrid: Beteta era el elegido, según todos los indicios. La marcha de Güemes casi agota el 'bono de crisis' de Aguirre, que si pensó en cambiar de cromos probablemente lo haya desechado ya: los Granados y cía llegarán a la próxima cita electoral; y los Pizarro y compañía tendrán que esperar otra oportunidad... salvo sorpresa que pocos esperan.
3.- Hay divisiones en el Gobierno regional. Falso. Como en todas las casas, hay quienes se llevan muy bien -González y Engracia Hidalgo o Isabel Mariño-; quienes no tanto pero conviven -González y Granados-; quienes caen bien a casi todos -Lasquetty-, quienes tocan la zona nasal a casi todos -Beteta- y quienes ni fú ni fa, caso de Lucía Figar.
4.- Güemes se acerca a Génova alejándose de Sol. Falso. El consejero tiene una espléndida relación con Rato y, en la crisis de Cajamadrid, ha cerrado algunas heridas con la intendencia popular... pero de ahí a 'vender' un giro copernicano en su estatus media un abismo. Su lealtad a Sol, en ese sentido, es y será total. Otra cosa es que en el PP, madrileño y nacional, haya alianzas, amistades y enemistades que suben o bajan de intensidad periódicamente: ahora Aguirre y Cospedal están a partir un piñón, por ejemplo; quizá tanto como Mato y Arenas... ¿contra ellas dos?
5.- Los cambios arrastrados por la salida de Güemes son los esperados. A medias. Que sea Lasquetty el elegido para sustituir a Güemes tiene toda la lógica: Aguirre necesita a alguien de su máxima confianza en una cartera tan caliente como la de Sanidad, y el nuevo consejero cumple ese requisito desde hace 12 años. Es lo suficientemente leal a la presidenta como para distanciarse si es preciso de su mentor, José María Aznar, con quien llegó a la secretaría general de FAES. Ahora es un aguirrista convencido y firme que, sin voces de más, hará lo que se espera de él: en ese sentido, la presidenta ha perdido un estilete como Güemes para ganar en tranquilidad con su viejo colaborador. La asunción de Inmigración por parte de Paloma Adrados es coherente con las carteras que ya ostentaba y no tiene, por tanto, grandes lecturas: era lo suyo, y así se ha hecho. Más miga tiene el nombramiento de Lucía Figar como portavoz del PP madrileño. Es, tal vez, la designación que menos se ha entendido en una parte del PP, que no la veían ni siquiera como consejera de Educación por una única razón: siempre, dice, se pone de perfil para esquivar cualquier polémica, dejando que sean otros quienes se desgasten. Su buena imagen explica, tal vez, la elección de Aguirre: al no estar nada desgastada, puede empezar de cero... a desgastarse.
Es es Topo, amigos. O no, que me queda una pregunta: Y Gallardón, ¿qué piensa de esto?
Ayer era el día, y a primera hora de la mañana el rumor corrió como la pólvora: Díaz Ferrán iba a dejar su puesto al frente de los empresarios españoles. Con una coletilla: lo había pactado con el Gobierno y lo haría efectivo en la reunión ordinaria de CEOE.
Lo cierto es que, si eso pudo ser cierto, no se concretó: Il Patrone se reafirmó en el cargo, aunque no recibió demasiados parabienes de los suyos, más allá de los aplausos de rigor que se dan, durante escasos segundos, al bajarse el telón en las obras de teatro malas. ¿Significa eso que seguirá sine die? Pues no. ¿O que lo dejará en breve pero no ahora mismo? Pues eso es más probable, aunque nadie en su sano juicio se jugaría demasiado al respecto.
Díaz Ferrán está civlmente sentenciado, pero precisamente es eso lo que le mantiene en el cargo: su salida es un cartucho notable en las difíciles negociaciones que están por venir, y sólo lo quemará cuando le sea más útil a los suyos... y tal vez a sí mismo.
Mucho más tranquilas van a ser las elecciones en la Cámara del Comercio: lo que hace unas semanas eran tensiones, hoy es placidez. Salvador Santos Campano saldrá, por la puerta grande y en dirección a una importante asociación relacionada con los autónomos, y desembarcará el presidente de CEIM, Arturo Fernández, el nombre que más ha sonado también como relevo al propio Díaz Ferrán.
"En pocos meses habrá problemas hasta para pagarlas nóminas". La frase es de un importante personaje institucional que dirige un órgano no menos relevante, y hace referencia a los agudísimos problemas de liquidez que existen en la Administración: comunidades autónomas, ayuntamientos y universidades están al borde del crack por el hundimiento de la recaudación, el elevado endeudamiento y los costosos convenios colectivos que mantienen.
Varios de los grandes ayuntamientos de Madrid están en esa situación límite y no pocos de ellos podrían seguir el camino del de Jerez, el primero de España que presentó un ERE para aligerar su carga financiera. Y no hay distinción de colores: Parla y Getafe, por poner dos ejemplos representativos del PSOE, sufren en silencio su penuria y la formidable deuda acumulada en los últimos años. Se dice, por ejemplo, que el feudo de Tomás Gómez tiene casi 200 millones de euros de números rojos; y en la capital del Sur del célebre Pedro Castroya se están produciendo los primeros enfrentamientos entre 'patrón' y sindicatos.
Pero hay más, muchos más, y la lista crecerá cuando los trucos de la'contabilidad creativa' lleguen a su fin: ¿Qué ocurrirá cuando se corte el grifo del Prisma y el Plan E, teóricamente pensados para inversiones pero en la práctica consagrados a pagar el gasto corriente de los ayuntamientos?
A petición de algunos ilustres comentaristas, que ven meigas donde sólo hay datos, añadamos alguno más: Alcalá y Torrejón también tienen deudas de aúpa, con sólo tres municipios de Madrid que puden presumir un poco de saneamiento. San Fernando, Boadilla y Tres Cantos. El resto, aquí y en el resto de España, no está para tirar cohetes.
Seguramente hay algo en lo que están de acuerdo todos los políticos de España, a derecha e izquierda, en el Norte y en el Sur: cuesta mucho salir en las portadas, y no hay uno que no lo intente cada día con denuedo. Por eso, y más allá de lecturas políticas y de tres pies al gato que se le quiera buscar, sorprende e impacta el éxito que en este frente tiene la Comunidad de Madrid, una auténtica máquina de fabricar titulares a toda página: el IVA y los toros, por poner dos ejemplos bien recientes de una larga lista que provoca envidias, celos y admiración a partes iguales y que daría para escribir un tomo.
Hasta sus detractores deberán reconocer los reflejos de la 'lideresa' y el enorme trabajo de los profesionales de la Comunicación en la Puerta del Sol: con tanto dircom que se conforma con llevar el maletín del señorito aun a costa de vender menos que un heladero en la Antártida, las prestaciones del equipo de Isabel Gallego son de sobresaliente. Ni el Arzallus de los buenos tiempos, ése que se conocía hasta las libranzas de los medios para calcular cuándo era más fácil colar lo suyo, no se ha visto cosa igual en reflejos de un político y capacidad de trabajo y habilidad de un equipo que ya querría el mismísimo Obama.
Y hablando de dircom, ¿qué pasará, cuándo y cómo con el de Cajamadrid? Le llega a El Topo el siguiente eco: será muy pronto... y habrá sorpresa. No digamos más, aunque sí de otros frentes del interés de este gremio tan relevante que desde la sombra maneja tantas luces: ¿Qué ex responsable de la comunicación de la Generalitat ha desembarcado en una potente empresa madrileña muy recientemente? ¿Y cómo ha sentado de verdad en Público la salida de su director, Félix Monteira, a la secretaría de Estado de Comunicación? Hagan juego, señores.
El Topo sabe bien la diferencia entre una madriguera y una cloaca, y por ello le consta la torpeza de Willy Toledo al equiparar la crueldad del régimen cubano con las evidentes lagunas de los regímenes occidentales democráticos en los que, por cierto, prefieren estar empadronados todos los que se nuestran tan tolerantes con la dictadura castrista.
Y el cabreo con el actor, que por lo demás es sólo eso y tampoco tiene sentido anametizarle como si fuera una referencia social o no hubiera libertad de expresión en este país hasta para equivocarse, ha venido de las filas más insospechadas. O no tan previsibles, por ser más exactos, que no todo el mundo en la izquierda española traga ya los mitos castristas. ¿A que no saben quién le echó una bronca de campeonato, en su misma cara, al por lo demás magnífico actor?
Pues nada menos que Inés Sabanés, uno de los nombres de referencia en IU. Y lo hizo nada más soltar el misil por esa boquita, en la misma sala donde encendió una mecha que aún no se ha extinguido. Allí le cogió por banda la ex candidata de la coalición y allí le cantó las cuarenta, explicándole la realidad del castrismo y rompiendo, con argumentos, la ensoñación de un régimen que hace mucho tiempo que ya no engaña a nadie: la represión, la violencia, el castigo y la tortura están a la orden del día, le dijo Sabanés a un cabizbajo Toledo.
Quien, por cierto, ya anda mascullando otro argumentario de lo más polémico sobre un asunto de la máxima sensibilidad. A Toledo, cuya coherencia e integridad es tan evidente como su torpeza expositiva, le obsesiona mucho el 11-S, según le consta a El Topo, y a nadie debería sorprenderle una próxima declaración explosiva sobre aquellos hechos que conmovieron a el mundo.
Como quien no quiere la cosa, y sin ninguna explicación convincente, la semana pasada se supo de las andanzas de Miguel Blesa como patrocinador de las cuitas jurídicas de Alberto Ruiz Gallardón: el segundo pleiteaba contra la Comunidad de Madrid por el control de Cajamadrid; el primero le prestaba el dinero para hacerlo a través de un prestigioso gabinete de abogados.
La tormentosa semana, como minimanifestaciones y maxipolémicas por casi todo, ha disipado la estruendosa noticia, pero no la ha acallado, ni mucho menos, en los conciliábulos más atentos. Y es que hay quien se pregunta, y no digamos más que estamos entre abogados, hasta dónde han podido llegar esas relaciones jurídico-políticas-financieras en los últimos años. El observador perspicaz será capaz de traducir al cristiano esa pregunta: para el resto, toménselo como una adivinanza.
Mucho menos perspicaz hay que ser para vislumbrar que el enfrentamiento aparente entre Tomás Gómez y José Blanco, más que entre el PSM y el PSOE, va a tener un ganador mucho antes de lo que se esperaba: todas las quinielas dignas de credibilidad apuntan a junio como fecha probable para deshojar la margarita de los candidatos socialistas en Madrid: se dijo octubre, pero en los fríos otoñales ya habrá 'dueto' en ejercicio. ¿Gómez y Lucas? ¿O Trinidad Jiménez y Ángel Gabilondo? Quién sabe, pero puestos a hacer pronósticos, se nos antoja muy difícil que la ministra de Sanidad no aparezca en el ticket ganador.
Y una última, como anticipo de lo que este cuadrúpedo desarrollará a lo largo de la semana: todo el mundo intuía una dura batalla a cuento de las elecciones en la Cámara del Comercio de Madrid, pero nasti de plasti que diría el castizo. Salvo mayúscula sorpresa, no habrá tensiones ni polémicas y la probable sucesión de Campano y la posible llegada de Fernández puede ser asunto hecho. Daremos más detalles, cuando toque.
El Topo no tiene intención de jubilarse, ni ahora ni a los 65 ni a los 67 años. Y tampoco quiere ingresar en las filas de partido alguno. Pero no todo el mundo lo ve así, en un frente o en otro, y de ello dan cuenta las suculentas piezas que hoy han caído en nuestra madriguera. Pasen y lean, que no hay producto caduco en este espacio:
'Todo Madrid', que diría el clásico, cuchichea sobre el rumor político del día: la incorporación a UPyD del ex presidente madrileño, Joaquín Leguina, y del ex secretario general de CC.OO, José María Fidalgo. En no pocos conciliábulos se daba por sentado, con un añadido: la propia Rosa Díez se presentaría a las Elecciones Municipales como rival de Gallardón. Es, o sería, una noticia impactante de no ser por un 'pequeño' detalle: es falsa, tanto como un duro de seis pesetas. O como diría el viejo general del 23-F, ni están, ni se les espera... ni ellos quieren beber de esa fuente.
Beber y comer sí quieren todos los demás, incluidos lógicamente los dirigentes sindicales: mucha mala leche hay al presentar algo tan rutinario como hidratarse y cargarse de calorías en plan banquete nupcial. Pero eso lo que algunos han hecho con los jefes de las centrales: aseguran que, tras cada reunión y convovatoria, se van a 'celebrarlo' a un conocido restaurante capitalino tanto por su cuidada gastronomía cuanto por su elevada minuta. ¿Y a usted no le gusta comer bien, si acaso es esto cierto, se pregunta El Topo? Menos explicación tiene la otra pregunta político-sindical del día: ¿Tiene sentido movilizarse contra algo que sólo puede ocurrir cuando alcancemos los 67 años y no hacerlo contra lo que ya está sucediendo ahora? Que se lo pregunten a los 4 millones de parados. Tal vez la respuesta esté en esas reuniones discretas de principios de año en las que Gobierno y sindicatos, tal vez, lo pactaron ya casi todo.
Por mucho que llueva, la madriguera de El Topo se encharca menos que las catacumbas de la actualidad, rebosantes de charcos y líquidos inflamables por doquier. Ahí van algunas pruebas:
¿Será verdad que hace exactamente tres meses que no hablan, a solas, el señor presidente del Gobierno y la señora vicepresidenta?
¿Será verdad que la minimanifestación sindical del martes está tan pactada y hablada como un combate de lucha libre por mucho que se quiera vender ahora la idea de que las centrales están contra el Gobierno por un par de pellizcos de monja?
¿Será verdad que la persona con la que más habla el flamante presidente de Cajamadrid es con el presidente de otro banco? ¿Y que lo mismo puede decirse de su vicepresidente por parte del PSOE?
¿Por qué da la sensación de que a Tomás Gómez le preocupa más ser candidato que lograr la presidencia para el PSM? ¿No será que en el PSOE hay demasiado tomate a cuento de la posible sucesión de Zapatero un año de éstos?
¿Será verdad que Rajoy y Camps han hecho las paces con una cena en la que el menú incluyó sapo de primero, sapo de segundo y sapo de postre?
Y una más para terminar: ¿Pasa o pasará algo llamativo en Telemadrid en fechas venideras?
A nadie se le escapa la más que buena relación que mantienen el ministro de Fomento, José Blanco; y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Pero no es tan conocido lo mal que sienta esa sintonía personal e institucional, que no política, al líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez.
Seguramente muy pocos conocen que uno de los inductores de esa amistad es, agárrense, nada menos que Eduardo Zaplana, cuya confianza con Blanco también es grande. Y menos conocido aún es que, en el fondo de todo, subyacen los incipientes movimientos sucesorios en el PSOE para el caso, que no quieren ni pensar, de que Rajoy termine ganando a Zapatero unas Elecciones Generales.
Digamos que la mejorable relación entre Gómez y Blanco tiene entonces tres aristas: de un lado, la poca confianza electoral que el ex alcalde de Parla suscita en el todopoderoso número dos del PSOE. De otro, el posicionamiento postelectoral de las distintas familias socialistas, por si acaso, que sitúa al ministro de Fomento en un lado y a Gómez con Pajín en otro, con Aguirre avalando sutilmente a su amigo con una frase bien elocuente: “Blanco ha sido un descubrimiento. Sería un líder muy bueno de la oposición”.
Y finalmente, el propio futuro del PSM si se confirma otra derrota en 2011: Blanco, como Simancas, es de los que piensa que la única manera de volver a ganar en Madrid es reactivar a la militancia y concederle autonomía para lograr lealtad, y también considera que castigando a los madrileños para dañar a Aguirre sólo se consigue reforzar a la lideresa.
Sí, todo parece un complicado, pero en realidad es más sencillo: Blanco y Aguirre, llegado el caso, están muy dispuestos a matarse políticamente… pero lo harán a besos. Que es lo que cabe esperar de dirigentes serios capaces de actuar con responsabilidad institucional para disputarse lo que sea con la decencia exigible.
Le llegan a la madriguera de El Topo unas cuantas piezas de caza mayor, pero no hay género lo suficientemente grande como para que este pequeño animal que les habla no pueda apañarse con él. Como las raciones son generosas, eso sí, no tendré ningún problema en compartirlas.
El lector con memoria recordará que hace ya muchos meses le contamos en este periódico la más que posible vuelta a la primera línea política de Álvarez Cascos, buen amigo de Aguirre y venerado en las bases del PP. Incluso se rumoreaba, con insistencia, que podría hacerlo en la Comunidad de Madrid de un modo u otro. Pues bien, lo que parece confirmarse poco a poco es que en Asturias le esperan como agua de mayo: la cúpula popular del Principado no quiere ni verlo, pero los militantes y unos cuantos alcaldes influyentes están haciendo todo lo posible por convencer a Génova de que le llame y le ofrezca la candidatura a presidente. Y si la cosa falla, ¿siempre le quedará Madrid?
Y de Madrid no nos movemos para narrar la última de Gallardón, que ha vuelto a cabrear al PP madrileño y a la Puerta del Sol con su entrevista con Iñaki Gabilondo, el maestro del lance que siempre saca lo que busca de la víctima de su sabiduría en el cara a cara. Y corre como la pólvora, a modo de ejemplo del doble rasero del alcalde con respecto a los comentarios privados, lo que él mismo dijo en 2003 cuando le sorprendieron manteniendo una conversación muy delicada con miembros del PSOE a cuento del 'tamayazo'. Fue en la toma deposesión de Bono en Toledo, con Simancas y Blanco de testigo. Allí se puso de su parte, quiso sacar del embrollo a Cobo y García Romero, a quienes se relacionó de un modo u otro con la fuga de dos diputados socialistas y, finalmente, les pidió que estuvieran fuertes para poder soñar él con el relevo a Aznar. Pero fue en privado, y lo curioso es que el alcalde de Madrid apeló a esa condición para exigir, con razón, que no se tuviera nada en cuenta. ¿Y ahora sí?
Una última coletilla, esta vez grata. El fenomenal éxito de los Goya tiene nombre propio, el de Álex de la Iglesia. Pero para entenderlo, hay que bucear en las salas de mando de la Academia y valorar el enorme cambio que ha habido en la gestión de la entidad de dos años para acá. Y allí aparecen, en la sombra pero con un mérito enorme, dos viejos periodistas madrileños, culturetas de los de verdad ellos, que han cambiado la forma de trabajar y planificar en un organismo anquilosado hasta no hace tanto. Se trata de Carlos Cuadros y Arturo Girón, dos capitantes de lujo para un general convencido de que 'El Día de la Bestia' puede serlo también de la Bella si se hacen las cosas profesionalmente.
El Topo arrima el hocico a los Goya, con cierto temor a que le confundan con uno de los célebres 'cabezones' y llega a una conclusión: el cine español no existe, y por eso no tiene arreglo. Pero sí que hay, hubo y habrá, un ramillete de excelsos directores, actores, actrices capaces de hacer obras de arte que trascienden época y fronteras. No nos vayamos por las ramas, que la semana comienza de cine, con todos los géneros presentes.
Empezando con una de amor, ¿en qué momento exacto le dio Almodóvar a Álex de la Iglesia el 'sí, quiero´? A este cuadrúpedo cotilla le llegan dos versiones: una asegura que la muy almodovariana irrupción estaba pactada desde hace meses y otra, más creíble, asegura que 'El Día de la Bestia' fue apenas unas horas antes de la gala. ¿Qué le dijo el presidente de la Academia al genial pero delicado director manchego? ¿Y dónde lo celebraron?
Vayamos ahora con una de misterio. ¿Para qué demonios necesitaba verse tan a menudo el Rey con el ya ex presidente de Cajamadrid, Miguel Blesa? La afición a la caza es compartida, aunque es de desear que al menos uno de los dos no disfrute disparando a enormes paquidermos y se conforme con el no menos polémico tiro al plantígrado, ¿pero alguien puede creerse que se veían para contarse sus batallitas? Ahora que le ha dado a la Corona por ser tan transparente, lo cual le encanta a El Topo, ¿podrían explicarnos de dónde procede esa amistad y qué intereses la sustenta?
Y para terminar, una de terror. Le sugieren a El Topo que husmee más en las filas socialistas madrileñas. En concreto en el ámbito 'sanitario'. Porque allí ha sentado peor que un rayo el anuncio precipitado de Tomás Gómez sobre quién será -si gana- su consejero del ramo. Nadie entiende que se venda el pescado antes de sacarlo del agua, pero mucho que elija sin tener en cuenta la experiencia, fijándose sólo en la fidelidad. Por cierto -y pongan aquí mentalmente la música de Psicosis-, lo de Gómez componiendo su Gobierno y diciéndoselo por ahí a la gente es de traca. O de lechera.
Una de las primeras decisiones del nuevo presidente de Cajamadrid ha sido enviar una carta a los 7 millones de clientes de la entidad. Algunas de ellas ya están circulando y lo primero que llama la atención es la firma de la misiva, bajo el nombre de Rodrigo de Rato.
En efecto, es el aristocrático apellido del que fuera persidente del FMI, hijo de dos poderosas dinastías industriales asturianas.
Lo segundo que resalta es su encendida defensa en el inicio de una “nueva etapa” en la casa del oso rampante, marcada por la “transparencia, eficacia, eficiencia y flexibilidad”, en pos de “el mejor servicio financiero y la mayor ayuda social”.
Y a ello, según asegura, va a comprometer a todo su consejo, del que forma parte, como ya se sabe, nuestro ex rector, Virgilio Zapatero. En definitiva, una abrumadora carta de presentación que, eso sí, no ha gustado a todos los impositores.
En algunos blogs se clama contra este despilfarro, cifrándolo en cerca de 1,5 millones de euros. Demasiado, dicen, “para hacer la pelota”.
Las fornidas pero escasas espaldas de El Topo no dan para cargar con toda la letra pequeña que trae hoy la actualidad, espesa como el chocolate y pringosa como un churro. Aunque haya que hacer varios viajes, esténse tranquilos, que este animal husmeador no dejará mercancía alguna por el camino. Ahí van las primeras entregas:
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¿Será verdad que la ministra Trinidad Jiménez se está metiendo en el charco de la sanidad madrileña, que moja o escalda, como ensayo y prueba de su hipotético retorno a la política regional?
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¿Y será verdad que toda la oposición al Distrito Único Sanitario, con la ministra tragando quina, tiene que ver ante todo con la supresión de miles de horas sindicales para 900 liberados y los 30 millones de euros anuales que perderían?
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Cambiando de tercio, ¿qué conversación muy reciente y sobre qué asunto ha 'hermanado' como no se recordaba en mucho tiempo a Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy?
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¿Ya son conscientes los rectores de que, para años venideros, van a apretarse el cinturón como nunca? ¿El pago de una discutible deuda pretérita en la 'vaselina' de ese anuncio expresado por la propia Aguirre ante los seis dirigentes de las mismas universidades públicas madrileñas?
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¿Por qué lo llaman Ni-Ni cuando quieren decir Gran Hermano? El programa de la Sexta presume de espacio sociológico y radiografía juvenil, pero copia del bodrio de la Milá hasta la sintonía, según se cacarea sin discreción en los cuarteles generales de Tele 5.
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¿Estará prestando CiU su apoyo a Zapatero a cambio de que no toque ni una coma de los capítulos financieros del Estatut de Catalunya? ¿Y significa eso entonces que el presidente del Gobierno se lo estaba planteando?
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Y una, para terminar, enrevesada pero con sentido: ¿Por qué de repente Gómez habla de Primarias cuando ha hecho lo imposible por evitarlas? ¿Tal vez porque ésa es la manera de evitar que Ferraz ponga a otro candidato a dedo?
A la madriguera de El Topo caen algunas piezas de lo más suculentas, y alguna que otra botella con mensaje dentro que traduce gustoso en formato de telegrama para nuestros ávidos lectores:
¿Será verdad que los 'críticos' del PSOE madrileño ya han logrado verse con José Blanco para tratar lo de Tomás Gómez?
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¿Y será verdad que la abismal diferencia entre el nuevo líder y el viejo, Rafael Simancas, ha crecido aún más tras el acuerdo de socialistas y populares en Cajamadrid? ¿Quizá por cómo se entregan algunos a bailes con personajes de infausto recuerdo simanquil y entrañables raíces en Majadahonda?
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¿Entre qué ministros de Zapatero hay más bofetadas en estos momentos? ¿Salgado y Corbacho? ¿De la Vega y Rubalcaba? ¿Blanco con todos? Lo cierto es que el mal rollito entre algunos es tan intenso como el mal fario de su jefe de filas.
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Sin hacer sangre, ¿quién ha sido el responsable del increíble ridículo hecho a propósito de la visita de Obama a Madrid? No se puede presumir de algo así, poner fecha, confirmarlo en público... y que luego salga un portavoz
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Cobo va a muerte contra Aguirre, y va a aprovechar su visita a los juzgados para demostrárselo. Es lo que ocurre cuando Gallardón dice que no hará ni dirá nada que perjudique a su partido: lo hace, pero "a micrófono cerrado"
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Será verdad que entre Pellegrini y Valdano hay ya menos feeling que entre Aznar y Felipe González? En otras palabras, ¿están el uno harto del otro y viceversa?
Hoy El Topo tiene un saco de perlas pequeñas pero lustrosas, de brillo intenso y reverberación, que saca de su madriguera con gusto para las rapaces que moran más allá de la pantalla del ordenador. Ahí van y que las disfruten en sus distintos formatos de pregunta, aseveración o simple mala leche cargada de información.
¿Será verdad que la persona que más ha felicitado a Rato y Virgilio Zapatero, presidente y vicepresidente ya de Cajamadrid, es un señor muy importante llamado Emilio Botín al que ambos, técnicamente, han dejado en la estacada? ¿O acaso hay vasos comunicantes muy ignotos en marcha entre Cajamadrid y el Santander?
¿Será verdad que los principales defensores de Tomás Gómez, más allá de La Moncloa y del despacho de Leire Pajín, están en la acera opuesta? En otras palabras, ¿no quiere el PP tanto como el propio Gómez que se confirme de una vez su candidatura a la presidencia regional antes de que los críticos se salgan con la suya y, más que Primarias, logren que Ferraz busque una alternativa? El que quiera más, que se lea el exitoso artículo de Escudier en el que no deja cabra con pelo.
¿Será verdad que el ex rector de la Universidad de Alcalá ha dejado, literalmente, un muy buen sabor de boca antes de irse a Cajamadrid con una excelsa comida en noble restaurante de postín para varias decenas de personas con birrete todas ellas?
¿Será verdad que Gallardón quiso salir el miércoles en defensa de su 'esclavo moral' Cobo pero que éste le frenó consciente de la que se podía montar? O, como piensan otros, ¿al vicealcalde madrileño le ha dolido un poco el silencio de su jefe, agravado por la advertencia del PP de que tal vez se plantee aprobar suinclusión en las listas para 2011?
Hoy El Topo tiene un saco de perlas pequeñas pero lustrosas, de brillo intenso y reverberación, que saca de su madriguera con gusto para las rapaces que moran más allá de la pantalla del ordenador. Ahí van y que las disfruten en sus distintos formatos de pregunta, aseveración o simple mala leche cargada de información.
¿Será verdad que la persona que más ha felicitado a Rato y Virgilio Zapatero, presidente y vicepresidente ya de Cajamadrid, es un señor muy importante llamado Emilio Botín al que ambos, técnicamente, han dejado en la estacada? ¿O acaso hay vasos comunicantes muy ignotos en marcha entre Cajamadrid y el Santander?
¿Será verdad que los principales defensores de Tomás Gómez, más allá de La Moncloa y del despacho de Leire Pajín, están en la acera opuesta? En otras palabras, ¿no quiere el PP tanto como el propio Gómez que se confirme de una vez su candidatura a la presidencia regional antes de que los críticos se salgan con la suya y, más que Primarias, logren que Ferraz busque una alternativa? El que quiera más, que se lea el exitoso artículo de Escudier en el que no deja cabra con pelo.
¿Será verdad que el ex rector de la Universidad de Alcalá ha dejado, literalmente, un muy buen sabor de boca antes de irse a Cajamadrid con una excelsa comida en noble restaurante de postín para varias decenas de personas con birrete todas ellas?
¿Será verdad que Gallardón quiso salir el miércoles en defensa de su 'esclavo moral' Cobo pero que éste le frenó consciente de la que se podía montar? O, como piensan otros, ¿al vicealcalde madrileño le ha dolido un poco el silencio de su jefe, agravado por la advertencia del PP de que tal vez se plantee aprobar suinclusión en las listas para 2011?
De un tiempo para acá, cuando alguien abre la boca en Génova para referirse a "Alberto", todo el mundo entiende que está hablando de Núñez Feijóo. El primero ahora es el segundo, lo que no significa que Gallardón carezca de predicamento: simplemente, el presidente de la Xunta de Galicia es un nombre al alza, que cuenta y mucho para el futuro.
Pero esto tiene consecuencias en Madrid, en la otra acera. Y es que en Ferraz no han terminado de digerir la estrepitosa derrota de Emilio Pérez Touriño, el patrocinado de Blanco y protegido de Zapatero que sólo pudo retener una legislatura el sillón arrebatado al ínclito Fraga. Tan es así que el Año Santo recién estrenado está sufriendo el aparente boicot institucional que en el pasado jamás hubiera tenido.
O eso se piensa en Galicia, viendo cómo ni La Moncloa ni La Zarzuela han dado señales de vida en el estreno de una conmemoración mágica que comenzó sin pena ni gloria nacional con el derribo de la mítica puerta del Obradoiro: lo que en el pasado hubiese concentrado a reyes y presidentes, en esta ocasión se convirtió en un evento doméstico que tiene soliviantado a Feijóo y, con él, al otro gallego de Génova, Mariano Rajoy. La sensación se remata con una noticia que ha sentado como un tiro: en Galicia se esperaba acoger un Consejo de Ministros de la UE, pero in extremis se ha decido trasladarlo a Cataluña.
¿Coincidencias o premeditación? Lo cierto es que los grandes planes con Galicia, AVE incluido, parecen estar congelados, y no hay fechas para que esto cambie. O sí: si se concreta la próxima candidatura de José Blanco a la Xunta (también suena para medirse a Aguirre, pero ésa es otra historia), tal vez veamos pronto a Zapatero sobrevolando de nuevo la tierra de Breogán y pensando que ésos pueden ser de nuevo sus dominios.
Aún queda mucho para la Semana Santa, pero este jueves vivieremos una jornada de Pasión en toda regla con el nombramiento de Rato para la presidencia de Cajamadrid y la salida de Blesa del mismo sitio. Va a tener todo el morbo del mundo el momento, en el que habrá sonrisas y lágrimas, de cocodrilo y de las buenas: el saliente porque se lleva una jubilación de escándalo en el peor año contable de la Caja; y el entrante porque podrá ponerse a la tarea que realmente le apasiona. Que no es la fusión con La Caixa, sino el crecimiento de la Caja para parecerse un poco a su homóloga catalana.
Y si la fusión con las cajas de Galicia y del Mediterráneo pudiera ser un primer paso, el segundo puede estar en la banca privada: tanto Rato como el vicepresidente de la entidad, el socialista Virgilio Zapatero, son amigos de Botín y, de una manera u otra, han trabajado con y para el Banco de Santander. A El Topo le consta que esa privilegiada relación no sólo no se ha roto por el 'fichaje' de Rato y Zapatero por la entidad del oso verde, sino que por contra se ha reforzado. Apúntense pues este dato, algo que ya ha hecho el siempre atento staff del BBVA.
Menos serio parece el último rumor salido de algunos despachos populares que colocan a Rato como supuesto 'rival' de Aguirre para encabezar al PP de Madrid llegado el caso: ni el uno quiere; ni la otra lo consentiría. A día de hoy, lo único seguro es que todo el mundo está con Rajoy mientras no se demuestre lo contrario y que, puestos a fabular con el futuro, el más fuerte del triunvirato Aguirre/Rato/Gallardón es la primera. Y el resto lo sabe.
El próximo 28 de enero, Caja Madrid elegirá a su presidente Rodrigo Rato, y a su vicepresidente Virgilio Zapatero, todavía hoy rector de la Universidad de Alcalá. Pero antes ya comenzarán a trabajar conjuntamente, como ya lo hicieron en el pasado, cuando el ex director del FMI daba conferencias organizadas por la institución académica.
Esta semana ambos participarán en un debate sobre la competitividad de la economía española. Además, se espera que Rodrigo Rato comience su especial pretemporada hablando de las cajas de ahorro gallegas, en una época un tanto convulsa, en la que se especula con posibles fusiones como Caixa Nova y Caixa Galicia, y ésta última con la CAM valenciana.
El ex ministro de Aznar estará en Santiago de Compostela del jueves al sábado, invitado por el Parlamento, para dirigir un curso sobre El reto de la competitividad de la economía española , organizado por la Universidad de Alcalá de Henares. En el curso, también intervendrá el rector de la Universidad de Alcalá, Virgilio Zapatero. El dúo de Caja Madrid ya comienza a trabajar juntos.
Mucho se ha rumoreado, se ha dicho y se ha escrito, pero la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, no tiene pensado hacer ninguna remodelación de Gobierno hasta antes de las elecciones, siempre y cuando todo transcurra por los parámetros normales.
Aunque han sido muchas las voces críticas que le han pedido el cese de Francisco Granados, la líder del PP de Madrid comunicó a sus consejeros que no tiene pensado realizar cambios en el organigrama hasta las elecciones autonómicas de 2011. Por eso, les ha pedido 'pico y pala' porque este 2010 es crucial para las aspiraciones de cualquier partido de cara a los comicios del próximo año.
Aguirre ha pedido a los suyos que se centren en cumplir el programa electoral, en comunicar sus compromisos a los electores, estar cerca de ellos para preparar el 'contrato' electoral en 2011. Salvo cambio de última hora u otro imprevisto, la presidenta de la Comunidad de Madrid no tocará el banquillo.
Todo el mundo da por supuesto que Díaz Ferrán dejará la presidencia de la CEOE, aunque falta por saberse el cuándo y el quién: si el relevo se hará en breve o dentro de unos meses y cuál será la identidad de su sucesor.
Esto último ha despertado un ejercicio de quinielismo en el que, para variar, aparece un nombre mil veces mentado para mil 'saraos' distintos, a pesar de que lo normal es que el sucesor del propietario de Air Comet sea uno de sus actuales vicepresidentes: o el más veterano, o el más joven; de ahí saldrá el elegido con seguridad.
Pero sigamos con la historia inicial: sí, el célebre Manuel Pizarro suena en determinados círculos como heredero de Díaz Ferrán, quien, siguiendo la metáfora castiza, está ya más quemado que la pipa de un indio. Hace nada se le señalaba como presidente de Cajamadrid, con el auspicio de su buen amigo Aznar. Antes como Ministro de Economía de Rajoy y, entre medias, por delante o por detrás, se le ha metido en todos los ajos: Telemadrid, las pugnas internas del PP, el Real Madrid... y así ad infinitum.
Curiosamente, de la oferta que menos se habla es de aquella que, sin embargo, fue más firme y expresa: la recibió de Esperanza Aguirre, hace un par de años, y consistió en incorporarse al Gobierno de Madrid como consejero de Justicia, quizá hasta con rango de vicepresidente como el nada añorado Alfredo Prada. Y hablando de éste, hay que ver lo bien que paga Roma, o Génova que para el caso es lo mismo, a quienes hacen los deberes que les ponen: la vidorra que se da el ex consejero como representante internacional del PP es de aúpa. Que lo disfrute.
Son pocos, valientes y persistentes: hablamos de los militantes del PSOE madrileño que siguen empeñados, más que nunca, en la celebración de Primarias en el PSM para elegir a sus candidatos a la alcadía de la capital y a la presidencia de la Comunidad de Madrid.
Sabido es que el núcleo duro de la 'leal disidencia' está en la Asamblea de Madrid, donde hay más diputados alejados de Tomás Gómez que cercanos a su tutela, y sabido es que la sombra de Simancas es alargada en no pocas Agrupaciones descontentas con su líder y, por extensión, con Ferraz. Ahora, unos y otros, otros y unos, están representados en una web que bajo el nombre 'Socialistas por Madrid' sale del armario y, sin dudar de su deseo de victoria frente al PP, defiende y sugiere por activa y por pasiva que el rumbo del PSM está equivocado.
Ahora incluso se han sumado a una campaña, bautizada con el elocuente nombre 'No con mi silencio', que aspira a otorgar a los militantes de cualquier partido la última palabra en su funcionamiento interno tras el expediente abierto al concejal Alejandro Inurrieta por sus críticas a la dirección regional: en ese grupo se sienten reconocidos no pocos dirigentes locales y regionales, pero sólo algunos dan el paso, como los diputados Andrés Rojo y Eduardo Sánchez Gatell, viejos roqueros de la política madrileña con suficientes espolones como para no temer una sanción a lo Inurreta: su queja es más sutil que la del concejal, pero por ello también más impactante.
No obstante, este tipo de iniciativas lo van a tener muy difícil: lo de las Primarias parece una quimera, aunque no lo es tanto dudar de la confirmación de Tomás Gómez como candidato dentro de unos meses. En Ferraz hay tanta gente que lo da por hecho como lo contrario, y aunque a cualquiera le parecería ya un escándalo la improvisación de un nuevo candidato, cosas más difíciles se han hecho, dicho y hecho en el socialismo madrileño en la última década.
No sólo hay encuestas en Génova y Ferraz, con resultados muy parecidos que otorgan la vitoria a Rajoy sobre Zapatero por una distancia que, en pétit comitè, se considera corta para la que está cayendo. También las hay, aunque menos conocidas, en los cuarteles madrileños del PP y del PSOE. Y aquí sí que no hay similitudes que valgan. Mientras los socialistas van vendiendo un desgaste de Esperanza Aguirre que haría peligrar su mayoría absoluta, los populares tienen unos sondeos radicalmente distintos que dejan a Tomás Gómez a los pies de los caballos: ahora mismo, según estas encuestas, el líder socialista sacaría menos votos que Rafael Simancas y tendría dificultades para llegar al 30% de las papeletas.
Se trata de estudios internos, no publicados ni publicables, de ésos que se manejan en los fogos de un partido para medir la temperatura del electorado en un año difícil para Aguirre que, no obstante, ha superado con nota: ni crisis ni Gürtel ni peleas internas ni desgaste tras tanto tiempo en Sol le han pasado factura al parecer, o no la suficiente para haer peligrar su reinado.
De la veracidad de unos u otros sondeos antagónicos da cuenta un dato: si fuera más cierto el del PSOE que el del PP, ¿por qué Ferraz se ha negado hasta la fecha a confirmar a Gómez como candidato? Frente a la explicación oficial, que apunta al deseo de no perturbar la presidencia española de la UE con procesos internos (¿?), tal vez haya otra: si el secretario general no remonta el vuelo en los próximos meses, se quiere tener la posibilidad de cambiar de cartel. Por eso muchos hablan ya de un tándem madrileño compuesto por dos ministros: José Blanco y Trinidad Jiménez.
Esto no es una inocentada, que en las fechas en que estamos conviene aclararlo: lo que sigue a continuación es verídico, y tiene que ver con un curioso personaje que ha surgido en la red y que se hace llamar "El Invasor Monclovita": el universo cibernético está lleno de frikis y de mala baba, pero en este caso hay algo que lo distingue de otros de su género. Aquí hay ingenio y profesionalidad, y de ambas cosas da cuenta el curiosísimo logotipo que presenta al malvado personaje, inspirado en la célebre película 'Kill Bill' de Quentin Tarantino:
El para unos chistoso y para otros inquietante asunto ha nacido en Facebook, hogar de todo tipo de iniciativas, grupos y aficiones que siempre encuentra un hueco para la política: allí hay quienes se reúnen para recolectar fondos a favor de Díaz Ferrán; quienes lo hacen para convertir a Aguirre en presidenta del Gobierno o en diana de una campaña de hipotéticos golpes e, incluso, para transformar a las hijas de Zapatero en incono de la modernidad adolescente. Como decía el castizo, hay gente pa tó.
La Navidad periodística tiene una tradición en la Comunidad de Madrid: el regalo, siempre chistoso y con doble intención, que los profesionales de la información le hacen a la presidenta regional. Y a continuación, el sentido del humor que ella le pone al asunto. Este año no fue una excepción: la dádiva, cargada de segundas, consistió en unos altísimos y horterísimos zapatos de tacón rojos, por aquello de que Aguirre nunca hace declaraciones si lleva calzado plano.
La ‘lideresa’ hizo honor a la costumbre calzándose en directo el engendro, entre risas de unos y otros que terminaron con una declaración irreproducible en la que ella se reía de sí misma con un chiste de camionero y ese desparpajo que le ha hecho célebre en todo Madrid.
Aguirre, aquí disfrazada de chulapa, siempre tan castiza
Y como la crisis no conoce fronteras, la Comunidad de Madrid se apretó el cinturón: un cóctel frugal en un espacio reducido para que nadie saque punta a un evento entrañable en el que periodistas y políticos comparten confidencias, quejas, expectativas y chascarrillos con tres consejeros especialmente activos: Juan José Güemes, Francisco Granados e Ignacio Echevarría. Faltó el vicepresidente, Ignacio González, lo que provocó algún comentario rápidamente desmentido por quienes mejor conocen los pasillos de Sol: simplemente se había tomado unos días de descanso con la familia, algo que no hacía desde el verano.
Y unos metros más allá, Zapatero también dio su vino navideño, con poca presencia de ministros, mucho corrillo con el presidente y dos invitados que concentraron todos los comentarios: los máximos representantes del Grupo Prisa, Ignacio Polanco y Juan Luis Cebrián. ¿Declaración de paz? Eso parece.
Las redacciones de media España no son un lugar seguro en estos momentos: a la cadena de despidos -más de 3.000 en un año; todo un ERE masivo encubierto-, se le añade ahora la 'epidemia de fusiones' y los efectos que puede tener. Porque en realidad estamos hablando de adquisiciones, de compraventa pura y dura, maquillada retóricamente para esconder una evidencia: no hay principios que valgan donde hay que intereses contables.
Lo de ver a Berlusconi como accionista mayoritario de Cuatro y socio de referencia de Digital +, tras el pago de 1.000 millones de euros en especie y en metálico, es de traca, y de ello se habla con discreción en las redacciones de Prisa: todo el mundo entiende que la primera obligación de una empresa es existir, y que para ello hay que hacer casi lo que sea, pero en ese viaje se pierde casi toda la credibilidad: ¿Cómo explicarle a alguien esto, tras años denunciando el peligro que representa para Europa la acumulación de medios por parte del presidente italiano?
Y lo que también preocupa, y mucho, es una posibilidad que se antoja remota pero no imposible: ver sentado en el Consejo de Administración resultante a figuras como Alejandro Agag, buen amigo de Berlusconi y colaborador de él en el ámbito televisivo, o no digamos Aznar: éste es hombre de Murdoch, pero a nadie le sorprendería que una nueva alianza entre los dos gigantes, News Corporation y Mediaset, conviertiera al ex presidente del PP en el delgado de ambos en España. No hace tanto se llegó a hablar de ello con una insistencia que parecía una locura y ahora resulta verosímil.
Y mucho más aún lo es el riesgo de ERE que comporta la concentración de canales de televisión en tiempos de crisis publicitaria: si no llega con las 'fusiones' ni con la renuncia por ley de RTVE a participar en la tarta comercial, se impulsarán reducciones de plantilla en masa. En Antena 3 se hizo hace cuatro años; en la Sexta no hay mucho de dónde quitar... pero en Cuatro, con una estructura profesional muy sólida, los temores parecen justificados. Ojalá no se cumplan, ojalá.
La última invención de la planta séptima de Génova, donde asientan sus posaderas no pocos cerebros privilegiados, es de aúpa: uno de los tres vicepresidentes de Cajamadrid será... ¡el vicepresidente de la Comunidad de Madrid!. El mismo que no valía por "político" y por "inexperto en finanzas" sirve ahora como número dos de Rato, según una especie que carece de fundamento -Ignacio González no se moverá de Sol- pero demuestra hasta qué punto el rencor primero y la mala conciencia después están presentes en esta historia.
Arenas no gana Elecciones, pero es el campeón de las guerrillas de pasillo
Y es que a nadie se le escapa ya que la única razón para derribar a González nada tiene que ver con su perfil político (tan claro como el de Rato o Virgilio Zapatero o todos y cada uno de los miembros del Consejo de la Caja) ni con sus conocimientos financieros (altos en todo caso como es menster en cualquier coordinador de un Gobierno): ha sido, simplemente, una racia de Rajoy y sus corifeos, que no perdonan a nadie que ose contradecirles aunque al hacerse se esté siendo leal con las siglas a las que de deben todos.
Pero de ese odio visceral y contraído en Valencia deriva también la mala conciencia posterior: en Génova son conscientes de la jugarreta y del cinismo que ha habido en esta historia con la complicidad de tantos y tantos, y de ahí que ahora se intente arreglar con ese supuesto nombramiento, más falso que un duro de seis pesetas. González es y será vicepresidente de la Comunidad de Madrid hasta el final de la legislatura, y es de suponer que en ese tiempo tendrá ocasión de defenderse y atacar a sus 'fans' genoveses, que no son pocos pero sí cobardes.
Y si González no quiere ir a Cajamadrid una vez asaltado y pisoteado el acuerdo que le hubiera llevado a la presidencia, quien sí lo puede hacer ese un viejo conocido: Fernández Norniella. Su nombre suena con fuerza para vicepresidir la entidad, por la cuota poopular, en el mismo escalafón que Virgilio Zapatero por la socialista y José Antonio Moral por la de IU. Todos asisten, por cierto, al penúltimo espectáculo del presidente saliente, Miguel Blesa, que a modo de traca final piensa querellarse contra el jefazo de la CEOE, Díaz Ferrán, por el agujero de 26 millones de euros que tiene en la entidad. ¿Y los que otros empresarios tienen, muchísimo más gordos, con la firma y el aval de Blesa en persona? Como salgan todas las cofras, se va a liar parda.
Aunque Zapatero pide prudencia en el 'Caso Aminatu' y asegura que se va a solucionar en breve, las tensiones contra el Gobierno crecen al mismo ritmo en que se deteriora la salud de la afectada: se dejará morir, sin la menor duda, aseguran quienes la conocen para negar que su ingreso en el hospital sea el primer paso en un tratamiento médico que acabaría con su huelga de hambre.
La indignación de los amigos de Haidar es inmensa, como nunca, con el PSOE, y la prueba de ello es un sms que corre como la pólvora entre los círculos prosaharuis. Es el que, al parecer, envió el actor Willy Toledo a la ministra Carme Chacón, con el demoledor contenido que reproducimos: "Nunca imaginé que fuerais capaces de llegar a estos extremos de indignidad. Vuestro apoyo a Marruecos os hace cómplices de la política represora y antidemocrática de su rey. Se os llena la boca hablando de democracia y de derechos humanos. ¿alianza de civilizaciones? ...que risas y que vergüenza que sois. Sois responsables de la muerte lenta de un ser humano que tiene más dignidad en las uñas de sus pies que todo vuestro gobiernos junto".
No es el único personaje de la Cultura que se ha mostrado crítico con La Moncloa, aunque sí está muy solo en la intensidad de su rechazo y su presión. Bardem, Almodóvar, Botto y tantos otros han mostrado su solidaridad con la activista del Sáhara, grabando vídeos que lo atestiguan, pero son contados los que han pasado del terreno de la petición al de la confrontación.
Puestos a fabular sobre un desenlace a este triste episodio, que pone de manifiesto el doble rasero de ciertos discursos cuando se está en la oposición o en el Gobierno y se pasa de tener principios a cuidar intereses, hay hipótesis para todos los gustos. En la plataforma de apoyo se da por seguro que Marruecos tendrá que aceptar el retorno de Aminatu al Sáhara sin perder su dignidad con papeles prestados, pero no pocos piensan que la presión para lograrlo será tan intensa como imposible de hacer desde España: ¿Quizá Obama tenga la última palabra?
Aunque es verdad que Gómez logra casi siempre la unanimidad formal en las votaciones del Comité Regional del PSM, cuando permite que se vote eso sí, no lo es menos que la oposición interna es amplia y muy crítica. La hay, y de qué manera, en el Grupo Parlamentario en la Asamblea de Madrid, donde es casi tan difícil encontrar un diputado favorable a su jefe de filas como otro condescendiente con Esperanza Aguirre.
El último detonante de las tensiones internas procede del nombramiento de consejeros para Cajamadrid, que ha laminado definitivamente toda sombra de Simancas: esto podría parecer razonable, teniendo en cuenta que el antiguo candidato socialista ahora es un diputado nacional, pero se convierte en un problema cuando en ese viaje se erradica a la amplia y activa parroquia que sigue teniendo a su ex líder como referencia.
Ni siquiera la inclusión en la lista de José Acosta, patriarca de una fuente de la que tanto bebió Simancas, ha reducido un malestar agravado por la designación de la propia jefa de Gabinete de Gómez, Inés Paredes: muchos no entienden que ocupe un puesto reservado, en teoría, para políticos de primera línea. Y si en el Ayuntamiento madrileño ha habido problemas para confeccionar la propuesta, en la Asamblea puede haber más que palabras. Habrá que estar muy atentos.
El runrún crítico es incesante, y se resume en una petición que Ferraz ha alimentado sin querer al negarse a elegir a los candidatos de 2011: que haya Primarias. Nadie, o casi nadie, discute que Gómez las ganaría, pero precisamente por eso se preguntan que a qué tiene miedo. Algunos en voz alta, como el joven socialista de Aranjuez Óscar Blanco, héroe de la discreta disidencia tras su intervención en el último Comité.
En la otra orilla, y aunque ha pasado desapercibido, también hay miga a cuento de la elección de un personaje bien conocido para el Consejo de Cajamadrid: sí, se trata de Manuel Cobo, cuyo expediente tarda más en redactarse que la sentencia del Estatut. Gallardón le ha elegido para uno de los sillones destinados a la Casa de la Villa, y por mucha Botella que vaya incluida en el viaje, a nadie se le escapa la intención que pone en este asunto.
El estreno ayer de la nueva sede del PSM, en el antiguo Palacio de la Prensa de Callao, coincidió con el día de más actividad política madrileña. En consecuencia, hubo ‘contraprogramación’.
Porque al mismo tiempo que la cúpula del socialismo madrileño presentaba su nuevo cuartel general, a apenas quinientos metros, en la Real Casa de Correos de Sol, el vicepresidente Ignacio González informaba a la prensa de los acuerdos del Consejo de Gobierno celebrado a primera hora de la mañana.
Desde el PSM se negó que la coincidencia fuera intencionada, sino la consecuencia del ajuste de las agendas tras el puente.
Por cierto, encontrar las nuevas oficinas de los socialistas en el histórico edificio de Callao fue todo un reto para las informadores: no había ninguna señalización que indicara en el edificio la ubicación de la sede. Cosa de los nervios típicos de los estrenos.
Auqnue Alberto Ruiz Gallardón despierta más pasiones que ira, las pocas negativas que suscita son de aúpa. Sólo hay que ir a Facebook para darse cuenta de ello: es uno de los pocos políticos que ostenta el dudoso honor de disponer de un grupo no sólo crítico, sino claramente destructivo, bautizado con el elocuente nombre de "No soporto a Gallardón", y con casi 400 seguidores en este momento.
No es un dato indiciario de nada, y menos si se contrasta con la práctica totalidad de los grandes sondeos nacionales, que le colocan sistemáticamente como uno de los políticos favoritos de los españoles y, tal vez, el único que agrada a los propios y no molesta a los adversos. Lo curioso es que este grupo está repleto de simpatizantes del PP, capaces de suscribir el 'ideario' del mismo: "(Para) personas que no pueden soportar a una persona tan faraónica, cobarde, arrogante y encantada de haberse conocido como A.R.G. (Arrrrg)".
Con cien seguidores menos hay, no obstante, otro grupo que se presenta como forofos del alcalde de Madrid, que también goza de otro que defiende su condición de presidente del Gobierno en el futuro: aquí sólo aparecen siete personas, pero es seguro que alguna más pensará como ellas. Por cierto, alcalde, no estaría de más que alguno de sus siempre atentos colaboradores registrara su propio apellido como dominio en la web: ahora mismo está vacío, y ya sabe usted que las webs las carga el diablo y luego no hay remedio.
Que la Administración española es muy 'romana' lo sabe todo el mundo: en ella se practica los acueductos con fruición, y resultaría escandaloso un glosario detallado al respecto de las libranzas en el mes de diciembre. No es descabellado afirmar que son casi más los días de asueto que los laborales, aunque por decir esto alguno se ponga de los nervios y apele a esos eufemismos tan vendibles: que si la negociación colectiva es un derecho, que si lo que hay que hacer es extender eso al conjunto de los trabajadores, que si los políticos trabajan más de lo que vemos... y esa miríada de argumentos que no esconden la evidencia de que en estos ámbitos se permiten un montón de prebendas a costa de los esfuerzos en la nómina del resto.
Pero hay excepciones. Y los dos líderes políticos de la región pertenecen a ese insólito epígrafe: mítica es la tendencia de Aguirre a no coger vacaciones, o a hacerlo por poco tiempo y todas las interrupciones que sean menester. Y en esa línea parece ir también el jefe del PSOE, Tomás Gómez, protagonista de un episodio muy elocuente: en la sede socialista no ha habido nadie durante casi todo el puente, pero él estaba allí, más solo que la una, trabajando con denuedo: de ambas cosas da cuenta un detalle casi enternecedor. Y es que el propio Gómez cogía el teléfono en persona, sin cambiar la voz para disimular su soledad: si alguien telefoneaba a la sede pidiendo cita para verle, él mismo recibía la llamada y la gestionaba, con educación y cercanía, por cierto, que mucho se habla de su arisco carácter y tal vez no sea del todo cierto.
Una de las llamadas bien pudo ser del rector de la Universidad de Alcalá, el ex ministro Virgilio Zapatero, que suena y mucho como uno de los dos o tres consejeros generales que el PSOE tendrá en Cajamadrid. El otro, como ya adelantó este medio hace diez días, es José Acosta: dos guerristas de cuna, no del todo queridos en Ferraz. ¿Será esa la apuesta de Gómez? De momento, más que los nombres le interesan los puestos: él quiere tres, que son los ofrecidos por Ignacio González en el pacto inicial, pero Rato al parecer no quiere pasar de dos consejeros.
Hay algo más que cabreo, bien disimulado eso sí, en círculos políticos, sindicales y -lo que es más importante- empresariales con el presidente de CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, a quien se vuelve a considerar muy débil para representar a su sector en las importantes negociaciones que están por venir.
Para tener autoridad, se piensa, hay que demostrar fiabilidad, y no ayudan nada en esa tarea las polémicas y conflictos en los que anda metido. El último bien poco edificante: llevar seis meses si pagar la nómina a los trabajadores de Air Comet, vendida ahora a precio simbólico a una aerolínea holandesa, no ayuda precisamente a sentarse con nadie pra negociar reformas laborales, nuevas fórmulas de contratación o modernización de la negociación colectiva.
Siempre le podrán decir, se cuenta, si está negociando para todos los empresarios y trabajadores o para sí mismo y sus problemas. Y se recuerda, con alguna razón, sus vaivenes políticos, que le han llevado a alabar a Solbes antes de las Generales, cuando estaba negociando la venta de Aerolíneas Argentinas; y a poner a Esperanza Aguirre cmo ejemplo cuando no le iba demasiado bien con el Gobierno de Zapatero.
Lo cierto es que el sucesor de José María Cuevas es que es consciente de que sus adversarios sacarán punta de estos episodios, pero mucho más de que, con un nombre u otro, al Gobierno no le quedará más remedio que emprender reformas: aunque la palabra le dé miedo, mucho más pánico le provoca la brutal escalada del paro. Y eso, para un hombre que comenzó hace casi cuarenta años en el negocio del transporte, con su buen amigo Gonzalo Pascual Arias, le confiere tranquilidad: está acostumbrado a los baches y las curvas.
Con la amenazante sombra de la trama Gürtel, más de algún diputado o concejal del PP -y de todos los demás partidos- se va a pensar mucho este año si aceptar los tradicionales presentes de Navidad, que a pesar de la crisis también habrá.
La propia presidenta regional, Esperanza Aguirre, asegura que ella devuelve los regalos aunque es conocido que acepta detalles como los calcetines que el año pasado recibió por los trágicos atentados de Bombay o la canastilla que le ofreció la Asamblea de Madrid tras estrenarse como abuela.
Entre los periodistas acreditados en la cámara regional ya se está pensando en el detalle navideño que este año le harán a la presidenta. Aunque todo está en el horno todavía y no hay nada decidido, ya hay alguna idea al respecto. Hace poco, Aguirre, en medio del temporal desatado por la declaraciones contra ella de Manuel Cobo, desvelaba que no hacía declaraciones “con zapato plano”. Una buena pista para el regalo navideño...
Corre como la pólvora entre los candidatos una teoría: el actual equipo rectoral dice y dirá en público que es imparcial, pero en la práctica ya tiene un candidato. O dos incluso: Manuel Peinado y, si la cosa se tuerce, Fernando Galván.
Para demostrar que o es así, o para pasear el sutil arte del disimulo, el propio rector ha animado a las mujeres de la Universidad a presentar su candidatura, haciendo que se gire la cabeza a cuatro nombres, todas catedráticas y todas bien cercanas al rector: Josefa Toro, que ha logrado casualmente la cátedra en fechas bien recientes; Purificación Moscoso, Filomena Rodríguez (experta en parapsicología y ex mujer del concejal de Urbanismo, Luis Fuentes) y Mercedes Bengoechea, la decana que dejó de serlo para descansar y ahora vuelve encabezando una lucha contra el lenguaje sexista que, tal vez, no podía permitirse años sabáticos de nadie.
¿Concretará alguna su candidatura? A El Topo le dicen que es difícil, pero no imposible. Y le añaden que sólo ocurrirá si Zapatero da el visto bueno… algo complicado estando Peinado y Galván de por medio.
El primero lleva meses trabajando en la carrera rectora, y al segundo no dejan de decirle que suspenda su año sabático (sí, es que hay mucho de esto en la Universidad) y se lance a la piscina, que hay agua. Y lo cierto es que los profesores le valoran mucho. ¿Más que a Peinado pero menos que a Morilla? ¿Menos que a Paniagua pero más que a Alvar? El tiempo dirá.
No es fácil pedir y lograr discreción cuando a la fama se le suma el prestigio y a éste el papel institucional. Ése es el trance en el que vive la Familia Real a cuento del inminente divorcio de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar, y menos cuando a continuación se pedirá en El Vaticano la nulidad del matrimonio. Es la manera, sin duda, de hacer compatible las ganas de romper con la observación de los sacramentos religiosos, aunque habrá quien vea en ello un acto de cinismo sin más: si es divorcio, es divorcio, le guste o no a la Iglesia, que guarda esas prebendas para los ilustres y así todos salen ganando.
Imagen extraída de http://familiasreales.com
El caso es que mientras esto ocurre, se ven estampas llamativas. Como a Marichalar sin ningún tipo de protección ni guardaespaldas caminando por pleno Centro de Madrid, la calle Serrano a más señas, con una más que ostentosa cojera y la mirada perdida en el suelo. No lo está pasando bien, pues quien le conoce asegura que en el fondo albergaba la ilusión de una reconciliación que Doña Elena nunca ha deseado. ¿Por qué? Nadie lo sabe a ciencia cierta, y quien lo sabe se calle. Y a ello ayuda mucho la actitud de la pareja: es la Reina, obviamente de parte de su hija pero también afectuosa con su ex yerno, quien más colabora en el entendimiento y la pulcritud de un proceso en que el uno y otra van a poner todo de su parte para que termine sin ruidos. Que así sea, y suerte para ambos.
Era y es vox pópuli la fría relación personal entre José Luis Rodríguez Zapatero y Felipe Gonzälez, derivada a su vez de la renovación generacional que el presidente del Gobierno ha hecho en el PSOE desde su llegada al liderazgo. Lo que para los afectados es una purga en toda regla, para el seccretario general de los socialistas es una simple cuestión biológica: la vieja guardia está mayor, y la nueva pega fuerte y pide el balón.
Ésa es la lectura, desabrida y frustrada, que entre otros ha venido sosteniendo Felipe González desde su dorado retiro de viajes, joyería, conferencias y asesoramiento europeo: se veía reconocido como un gurú en medio mundo, mientras en su país se le trataba de florero. Y no le han faltado ibarras, leguinas y maragales sumados a un coro en el que, de cuando en cuando, se sumaban también veteranas voces en activo, casos de Chaves y Rubalcaba: ellos están en primera línea, sin duda, pero su escepticismo hacia el presidente es tan intenso como proverbial su capacidad de disimulo.
Pero el PSOE siempre ha sabido lavar los trapos sucios en el vestuario y ofrecer, de puertas para afuera, una imagen de unidad: sólo así se sobrevive un siglo, y los socialistas lo saben. Especialmente en los malos momentos, y éste lo es: en las últimas tres semanas se ha registrado una ´reconciliación duradera' entre Zapatero y González, con varias conversaciones privadas para certificarla y una plataforma espléndida para evidenciarla: la reciente renovación de la cúpula europea ha ofrecido a ambos dirigentes la posibilidad de hablar como no lo hacían desde hace años y de trabajar en equipo.
González, según nos cuentan, está contento y agradecido con su sucesor por haberle escuchado, y mucho, y por haber defendido su candidatura a presidente de la Unión Europea, un puesto que le venía como anillo al dedo y que no prosperó por la rácana visión de Alemania y Francia: Merkel y Sarkozy preferían un burócrata controlable; y González era un verso suelto con autoridad suficiente para tener y sostener un discurso propio.
No habrá cariño, pero sí respeto mutuo y confianza en adelante. La presencia de González en la conferencia/mitin del fin de semana, en primera fila y aplaudiendo a Zapatero, consagra la entente de ambos en el peor momento de popularidad y expectativas para Zapatero, que agradeció y mucho la actitud de su predecesor con un gesto menor pero muy sintomático: aunque no todo el mundo se dio cuenta, el presidente hizo lo imposible por posar su mano en el hombro de González en un escorzo nada casual destinado a buscar la foto del día.
La nueva ley del aborto será, sin duda, el próximo terreno de pelea enre el PSOE y el PP. ahora concentrados en la pugna por el secuestro del Alakrana y Sitel, dos frentes en el que ambos están dando un espectáculo poco edificante: el primero por chapuzas en un caso y opaco en el segundo; los populares por hipócritas en ambos.
Cuando amaine este temporal, y a falta de que el juez levante definitivamente el secreto del Gürtel -¿no iba a haber sido hace exactamente ocho días?- y el de Estatut de Cataluña -¿tres años para una sentencia?- , llegará el del aborto, para el que ya se prepara un pelotazo escénico en el atril del Congreso: la diputada que defenderá la postura del PP en este asunto será Sandra Moneo, y lo hará luciendo la ostentosa estampa que siempre tiene una mujer cuando está embarazada de ocho meses. La portada, así, está asegurada.
Menos seguro sigue teniéndolo Tomás Gómez en lo suyo: el domingo volvió a ser un día de contradicciones para los socialistas madrileños, que ejercieron de anfitriones de una innovadora convención en la que se vendió y mucho la conquista de Madrid... sin poder presentar a sus candidatos para dar credibilidad a ese reto. El secretario general del PSM pone buena cara allá donde va, pero en su núcleo más próximo el malestar es profundo: nadie entiende que a estas alturas Ferraz siga sin aclarar quiénes se medirán a Aguirre y Gallardón, aunque traducen perfectamente la intención. Si las encuestas siguen siendo tan adversas, la chistera de Zapatero sacará nuevos conejos.
Para menos trucos de magia y juegos florales vuelve a estar la relación entre Rajoy y Aznar, que oscila desde hace años entre la convivencia protocolaria y la animadversión manifiesta. Ahora toca lo segundo, y una prueba de ello fue el gélido saludo que se dedicaron ambos en un recientísimo encuentro de corte empresarial: primer se saludaron sin ganas, y luego se esquivaron todo lo que pudieron.
El último protagonista también viene de la política nacional, de la de toda la vida. Es Felipe González, gurú europeo que no ha logrado sin embargo convertirse en presidente de la Unión Europea pese a que sonaba y quería. Ahora pontifica, citando a Gramsci, sobre la necesidad de hacer lo que se piensa en una UE sin valentía.... pero luego ejercer de palmero con Zapatero pese a no estar de acuerdo con casi nada de lo que hace.
La intervención de Génova en la sucesión de Blesa en Cajamadrid está teniendo muchos efectos secundarios, pues al margen de la polémica suscitada en el PP ha derribado un acuerdo transversal entre todas las fuerzas políticas y sociales de la Comunidad de Madrid. Ahora hay que reconstruir ese puzzle, lo que en sí mismo denota la magnitud de la cacicada: frente a la ley y el consenso se ha utilizado la fuerza bruta y la amenaza, para indignación de las delegaciones madrileñas de PP, PSOE, IU, CC.OO, UGT y los empresarios.
Pues bien, en ese tránsito, que tiene escocido y con razón a Tomás Gómez, va a haber que elegir un vicepresidente cercano al PSOE, y el nombre que más suena para hacer compañía a Rato es el de un viejo rockero del socialismo madrileño: José Acosta. En tiempos fue poderoso barón en la sombra, muñidor de una corriente que llegó hasta los tiempos de Simancas y encarnó a ese socialismo de toda la vida capaz, para bien y para mal, de enfrentarse a Ferrar o al entonces presidente Leguina.
Jorge Gómez, que hubiera ocupado ese puesto de prosperar la presidencia de Ignacio González, se queda en el camino: otra víctima más de los caprichos de la política nacional, que acumula cadáveres en Madrid a un ritmo digno de libro Guinnes.
Mientras se discute si los futbolistas millonarios deben tributar a Hacienda como todo trabajador corriente y si, en el caso de que la respuesta sea positiva, hay que bajarles el IVA al 7%; en sectores tan estratégicos como el de los medios de comunicación prosigue la sangría sin que nadie, ni en el Gobierno ni en la oposición, haga nada al respecto.
Muchas de las empresas de comunicación que se lían a voces contra los presuntos planes de la CEOE no dan trigo en su seno y, de hecho, acumulan bastantes de las 5.000 víctimas de la recesión entre la tropa periodística. No demos nombres concretos, que se ponen levatiscos y lo mismo generan más problemas a los afectados, pero hya grupos que se inventan una cruzada contra el despedio libre y luego lo practican con fruición, como los hay que claman contra el aborto y luego marginan a quienes se quedan embarazadas.
Los dos casos más sonoros, por terminales, son los de Soitu.es y Zero, que simplemente han fallecido al calor de la crisis comercial. No eran los más importantes, pero sí los más revolucionarios por distintas razones: uno por quintaesenciar las nuevas tecnologías, tan consumidas como ruinosas; y el otro por dirigirse al sector poblacional al que se presentaba como paradigma del poder adquisitivo. Pues ni lo uno ni lo otro han servido de mucho, lo que viene a consagrar la pregunta del millón: si los medios tradicionales tienen los días contados, como dicen los agoreros con más interés que conocimiento; y los nuevos no dan un euro... ¿se avecinan tiempos de apagón informativo?
No parece que al PSOE o al PP les inquiete demasiado esto, a tenor de su resistencia a aprobar medidas tan razonables como las que se aplican en media Europa: los periódicos pagan un IVA de artículo de lujo, aun siéndolo de primera necesidad en toda democracia que se precie de serlo. Y así, vendrán nuevas malas noticias a sumarse a las ya conocidas, que en un breve resumen quedaría así:
* Entre Público, El Mundo y ABC han perdido su trabajo más de 200 periodistas. En El País la criba ha venido por las colaboraciones, aunque muchos de los que disfrutaban de ese estatus en realidad trabajaban como si fueran de plantilla.
* Un gratuito ha cerrado, el Metro, y otros dos reducen plantillas a ritmo imparable.
* Los eres en todas las televisiones, formales u oficiosos, están preparados: bien para cuando se concreten las fusiones; bien para reducir gastos el próximo año si se mantiene -y se mantendrá- la caída publicitaria.
* En Marca han caído más de veinte periodistas, y en el AS se está limpiado el staff de directivos.
* Varios periódicos locale sy provinciales viven en situación casi terminal, con dos cierres terribles ya en Granada y Guadalajara.
La lista es interminable, y la seguiremos ampliando. Aunque a la Asociación de la Prensa, madrileña y nacional, no parece inquietarle demasiado: advertir el problema lo advierten, pero de ahí a montar un cirio media un abismo.
Mientras Camps se paseaba en Ferrari por Cheste, una imagen tan polémica para el PP como positiva para Valencia aunque resulte antiestética, Aguirre ultimaba los detalles sobre un libro que hoy se presenta y que puede ser tomado como una declaración de intenciones bien sutil: “Discursos para la libertad. Momentos que forjaron la civilización occidental”, se titula la obra editada por Ciudadela, y es un repaso a algunas de las intervenciones políticas con las que la autora se siente más identificada. Ahí aparecen desde Jefferson, de obligado seguimiento para todos los que nos dedicamos al periodismo; hasta Juan Pablo II, pasando por Pericles y la Thatcher.
Aunque la leyenda urbana y el 'Caiga quien caiga' adjudicó a Aguirre meteduras de pata como la de Sara Mago, que en realidad nunca cometió según dijo el propio Premio Nobel, lo cierto es la 'lideresa' le da y mucho a la buena lectura política: en esta obra, por ejemplo, no ha habido ningún 'negro' detrás. Todos los textos han sido seleccionados por ella y comentados a posteriori, con la colaboración de su jefe de Gabinete, Regino García Badell, y las sugerencias de su propio esposo.
¿Y qué se puede encontrar en sus páginas? Nada más que historia... o no. Porque hay quien dice que el libro es la concreción erudita del "No nos resignamos" que profirió tras la última derrota de Rajoy ante Zapatero. Es una conclusión cogida por los pelos, pero que a buen seguro habrá quien la compre en Génova. Especialmente si en el viaje va incluido el chascarrillo político que recorre los cenáculos madrileños desde hace una semana: el tándem Rato-Aguirre ha vuelto, y no tiene intención de marcharse.
Por cierto, para los malvados o los tiernos, tiene su gracia que la otra dama del PP madrileño, hay optado por otra línea bien distinta para saldar sus pasiones literarias. Mientras Aguirre opta por el cuerpo a cuerpo ideológico, Ana Botella se gallardoniza de buen rollo con una selección de cuentos de toda la vida. Con manzanas envenenadas y sin ninguna pera en principio.
La convención del PP deja varias preguntas en el aire, no pocas incógnitas por despejar y una conclusión inapelable: Rajoy está dispuesto a lo que haga falta con tal de llegar a las Elecciones, y en ése "lo que haga falta" pueden incluirlo todo: expulsiones, suspensiones, gestoras... y todo aquello que se incluya dentro de los Estatutos y casi diríamos del Código Penal.
En Génova se relamen de placer, con inocultables muestras de ello en los casos de Javier Arenas y Soraya Sáenz de Santamaría, sin ir más lejos, y dan por supuesto que el 'Gran Timonel' se ha ganado dos años de paz interna, aunque ellos estarán especialmente pendientes de buscarle los tres pies al gato. ¿Y los demás?
Empezando por Camps, el Gabriel del PP: el ángel caído aterriza en Ferrari, para enojo de Génova, que ya le tiene enfilado: mientras las encuestas le sean favorables, y lo son, habrá paz aparente, pero a la más mínima no dudará en actuar. Especialmente tras un fin de semana en el que desde Valencia llegó un mensaje desafiante: en cuanto sea posible, Ric Costa será restituido.
Siguendo por Aguirre: la lideresa se ha dado cuenta de algo que ya intuía. Toda su potencia está en Madrid, y en provincias muchos compañeros han 'comprado' la caricatura que de ella han hecho sus propios compañeros de la dirección nacional y todos sus adversarios al respecto de su supuesta ambición. Está dolida y sorprendida, pero acepta con resignación y paciencia el estigma: espera que de una vez le crean cuando afirma que acepta, desde hace mucho, el liderazgo de Rajoy, y aunque se siente maltratada por haber convertido la aplicaciónd e la ley en Cajamadrid en un pulso por la sucesión, hará lo que haga falta para garantizar un armisticio duradero: sólo aspira a seguir en Madrid y sólo luchará si, llegado el momento, a alguien se le ocurre poner eso en entredicho.
Y terminando por Gallardón, que se creía ganador de la contienda pero este fin de semana se ha dado cuenta de que eso no es muy cierto: no ha sido la estrella que pensaba ser, y ha visto cómo otros dirigentes más jóvenes que él (desde el motero Basagoiti hasta el alcalde de Santander o el presidente de Galicia) han causado mucha más expectación: por vez la primera la eterna 'joven promesa' del PP ha sentido que detrás vienen otros pegando fuerte y ha visto cómo Rajoy le trataba desde la distancia.
Y no nos resistimos hoy a citar, como remate a esta historia con una oda de otro negociado, a los compañeros de elconfidencialdigital.es, que vuelven sibre una vieja historia la dificultad de nuestros políticos para hablar idiomas. Ahora es Rajoy el señalado, pero no va a sentirse demasiado solo en esa lista de 'incompetentes lingüísticos': Zapatero, Aznar y González también fueron o son presidentes monolingües, aunque alguno aprendió al salir de Moncloa. La pregunta es bien sencilla: ¿No les da vergüenza a todos? Menos footing y más clases particulares, que ellos pueden y deben. Tanto presumir de ser amigos de Sarkozy, Obama, Bush o Blair y a la hora de la verdad ni se entienden.
Rajoy sale reforzado del 'supermartes'. Rajoy acaba fortalecido de la Convención de Barcelona. Y, antes, Rajoy termina el Congreso de Valencia asentado. "Rajoy sí, pero no el PP". La frase es de un conocido dirigente popular, que prefiere pasar desapercibido para evitar salirse de la foto con un puntapié en la zona donde la espalda pierde su noble nombre.
Pero refleja a la perfección la evolución del líder popular: ha pasado de protagonizar 'La Cenicienta', cuando fue elegido por Aznar para montarse en una carroza que parecía destinado a otro; a representar `El traje nuevo del emperador': todo lo que no sea alabar su porte está mal visto. "Es que ahora hay que hacer las cosas en clave interna", apunta otra celebridad para explicar la concentración de esfuerzos en acaba con las tensiones internas en lugar de en destronar a Zapatero en supeor momento en muchos años.
Sea como sea, lo cierto es que Rajoy sale reforzado de Barcelona y el PP sigue como estaba: con muchos dirigentes muy contentos -los que trabajan en el aparato pero jamás se han enfretado personalmente a las urnas- y con no pocos muy descontentos. Empezando, quién lo iba a decir, por Alberto Ruiz Gallardón: ha logrado su primer objetivo, poner a Génova en contra de Aguirre, pero en el viaje ha pagado un precio muy alto. Todos son conscientes de su talento, pero muy pocos se fían de una lealtad que sólo existe cuando se le da lo que espera. Por eso su papel fue irrelevante en la Convención, algo extraño tratándose del activo más refulgente que tienen los populares según los últimos sondeos y encuestas.
¿Y Aguirre? Pues viajó a Barcelona con sentido de la obligación más que de la devoción, pero con escrupulosa profesionalidad: ni en los peores momentos con Rajoy ha dejado de hacer su trabajo, sea en la campaña electoral o ahora en este tipo de convenciones, aunque la sensación que acompaña a la delegación de Madrid cuando viaja con destinos genoveses no sea muy agradable.
La presidenta del PP se marchó de la convención por una dolencia familiar que le obligaba a ejercer de ser querido; y antes hasta llegó a fumarse un ostentoso puro con Rajoy en la célebre comida de barones, ganándose la simpatía de muchos de sus compañeros que la conocen más por lo que dicen de ella que por lo que ella dice. Pero hay un Muro de Berlín entre Sol y Génova que coloca las cosas siempre en su sitio: convivir sí, pero amarse es más difícil.
Tal vez por eso Aguirre ha encontrado entretenimientos que a los amantes de las caricaturas les parecerán sorprendentes pero en realidad reflejan una de sus pasiones: la lectura y, por extensión, la escritura. Esta misma semana presentará un ensayo sobre los discursos políticos que, a su juicio, más contribuyeron a consolidar el concepto de libertad: Luther King, Pericles, Jefferson, Juan Pablo II y, cómo no, Margaret Thatcher aparecen en esas hojas volanderas.
Lejos de Bercelona pero cerca de Madrid, en Alcalá, tabién hubo otra convención, con protagonistas y objetivos bien distintos. Aquí el protagonista fue Tomás Gómez, que ha debido cogerle el gustillo a los encuentros de luxe: no sale de un hotel de cinco estrellas y se mete en todo un Parador para hablarle a los compañeros. Que una cosa es ser muy de izquierdas y otra bien distinta no gozar de lo mejor como todo bicho viviente.
¿Se puede retransmitir un Real Madrid-Milán en una televisión española y que los locutores se comporten como forofos del equipo italiano? La respuesta es afirmativa, aunque parezca mentira, si la televisión en cuestión es la TV3 catalana. Tan escandaloso debió de ser su comportamiento que incluso ha provocado una pregunta formal en sede parlamentaria. La hará hoy mismo Albert Rivera, líder de Ciutadans, y tendrá que responderla en persona la directora general del ente público.
Lo curioso es que Rivera es un culé confeso, aunque eso no le librará de acusaciones de 'españolista', por mucho que explique que ésta no es una cuestión de pasiones deportivas, sino de respeto y sentido común... en una autonomía donde se calcula que puede haber hasta un millón de seguidores madridistas. Habrá que estar muy pendientes, aunque nadie se sorprenderá a estas alturas del escaso eco que la apelación tendrá en la propia TV3, una televisión que empequeñece, en deuda y subordinación, a cualquiera de las que son objeto de crítica constante en nuestro entorno.
Más lejos hay que irse para encontrar el otro pufo mediático del día: la inaudita campaña de prevención de la gripe A en México, que ha utilizado un beso entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón como ejemplo de lo que no debe hacerse si se quiere evitar el contagio. Resulta cómico, más que indignante, que se emple como ejemplo de peligroso afecto una estampa que aquí remite a la Biblia, y a Judas en concreto. Y todavía llama más la atención el despiste viniendo de un país al cual visitó hace bien poco el alcalde madrileño.
Si allí era una celebridad, ¿cómo se han olvidado de él tan pronto? Veremos este fin de semana si ocurre lo mismo en el PP o no: la convención ad majorem gloria de Rajoy promete fuertes emociones para los principales gallos populares. Salvo para uno: Aznar anda enojado y decepcionado con Génova por no haberle reservado ninguna intervención estelar. Tanto como para haberse buscado una ocupación alternativa que le libre de acudir a la Ciudad Condal en el papel de palmero. ¿Y Rato? ¿Estará allí? Ésta es la cuestión, aunque la quiniela afirma que, haga allí lo que haga, ha vuelto. Para quedarse.
¿Puede haber algo más bonito, queridos amiguitos, que irse a la cama con un cuento de Ana Botella? Sí: hacerlo con un libro entero de ellos. No estarán escritos por la grácil concejala popular de Madrid, eso sí, así que si la idea les ha emocionado tendrán que conformarse con disfrutar de los cuentos clásicos que a ella más le gustan. O sea, pondrá su nombre como gancho para que Planeta cuele, por enésima vez, Caperucita Roja y otras historias manidas de madrastras y, por supuesto, manzanas.
Ello será suficiente para que las Nuevas Generaciones del PP la jaleen y, no es descartable, la presenten donde sea menester como la nueva Gloria Fuertes. Esperen si no las lisonjas que el trío espumín de los populares puede soltar, dejando un rastro de mermelada y baba tan resbaladizo como previsible: Fraga, Uriarte y Ansón. Dos viejísimas glorias y una tercera que ya debiera ir pensando en destacar por algo más que la mera edad. De momento los tres lo hacen por pelotear al que manda, llámese Rajoy o Gallardón; y criticar ferozmente a quien les molesta sus jefes, llámese Aguirre por ejemplo.
Tanto se había hablado del desembarco de Ignacio González en Cajamadrid que ya, incluso, volaban las quinielas al respecto de los cambios en el Gobierno autonómico que hubiera arrastrado. Como diría aquel célebre locutor del pelo electrizado, el nombre que más sonaba para sustituir al vicepresidente era el de Antonio Beteta, hoy consejero, ayer portavoz parlamentario, en el pasado hombre de confianza de Gallardón y mañana... Dios dirá.
Beteta, símbolo junto al erudito senador Juan Van Halen del predominio de Aguirre sobre Gallardón en el PP autonómico como grandes apoyos de la primera y antiguos aliados del segundo, sonaba más que nadie como relevo del vicepresidente: la idea era conferir al cargo un matiz técnico y profesional, para lo cual esta especie de Solbes a la madrileña parecía venir que ni pintado. Es una enciclopedia, de aspecto señorial y a sus conocimientos técnicos le añade una aguda experiencia política que demuestra en cuanto le dejan con un verbo afilado.
Que esto hubiera arrastrado más modificaciones, en el Gobierno y/o en el partido, era algo por ver, aunque la quiniela también citaba a varios nombres, con Granados y Mariño a la cabeza de todos ellos. ¿Uno a la Corporación Cibeles y la otra a Génova? Quién sabe, y quién sabe también si este asunto está cerrado definitivamente o no: sólo Aguirre conoce sus propios planes y sólo hay una manera de acertar en el pronóstico: decir que es posible todo.
Mientras, Ignacio González sufre en silencio. Es difícil encontrar en toda España un caso de político peor tratado sin argumentos, tirando de clichés o de prejuicios: primero se le convirtió en poco menos que responsable de un caso, el del espionaje, en el que es la primera víctima; y después se le trató de derribar de la presidencia de la Caja alegando su supuesta impericia profesional para el cargo, como si ser vicepresidente de la primera autonomía española no le preparara a uno para todo.
Hágamos hoy un ránking de los 'gargantas profundas' que más calientan la cabeza a Rajoy contra Aguirre, pese a los múltiples mensajes que ésta la lideresa le ha enviado al líder al respecto de que sus únicas aspiraciones pasan por Madrid. ¿Quién y qué le ha dicho tanto a Rajoy lo contrario como para que se lo termine por creer y obre siempre en contra de los hechos? Porque ni se ha presentado, ni estudia una candidatura, ni quería guerra en el Comité Ejecutivo del supermartes, ni dejó de hacer campaña por Rajoy en las Generales, ni pactó nada contra Cobo a cambio de Cajamadrid y, ni siquiera, impuso la ley que estaba de su parte en el relevo de Miguel Blesa.
¿Y por qué pese a esas evidencias, pesan más en Rajoy las sospechas y las suposiciones? La cosa se remonta a antes de las Elecciones, cuando Aguirre se ofreció a acompañarle en las listas si finalmente lo hacía Gallardón: en realidad nunca quiso, pero no estaba dispuesta a tolerar el movimiento de su 'enemigo íntimo'. Rajoy tomó nota, más del alcalde que de la presidenta, pero al final se impuso en su ánimo que el verdadero rival era la segunda: tal vez Gallardón sea el político mejor valorado de España, pero a efectos sucesorios tiene más poder quien controla el partido en alguna 'federación', y más aún si ésta es Madrid.
La cadena de malentendidos, silencios y reproches recíprocos ha hecho el resto. Pero también un grupo de dirigentes, de alta alcurnia interna, se ha ocupado y mucho de calentar al máximo la tempestad. Alguno, de acento andaluz, a quien se atribuyen el auténtico control del poder interno, lo hace casi a diario y sintetiza su profundo desapego hacia el PP de Madrid y hacia el Gobierno autonómico con un gesto de los que lo definen todo: ni siquiera devuelve las llamadas, aunque alguna de ellas sea hecha por el vicepresidente regional.
Otra, de grácil pose fotográfica y verbo aguerrido, llegó a mostrar en el Comité, hace ya unos meses, similares arcadas ante Aguirre y su gente que las que ahora han llevado a Cobo a la suspensión. Alguno más, viejo amigo de procedencia geográfica muy cálida y parecido pasmoso al viejo líder nacional, también tiene dificultades para coger el teléfono. Y otra más, que vive sin vivir en sí por su doble función orgánica, ha pasado de ser la apadrinada de sus dos ex jefes a una de sus principales fustigadoras.
Son éstos, con Gallardón como maquinista de la general, quienes más azuzan el supuesto pulso entre líder y lideresa. No parece difícil ponerles nombres, y tampoco es complicado afirmar que han logrado algo más que tensión: son muchos los presidentes regionales del PP que miran con recelo a Aguirre, y para contrarrestarlo no sería malo que la lideresa se dejara ver más allende las fronteras madrileñas. ¿Se atreven a poner los nombres escondidos tras las definiciones llegados a este punto? Difícil no es; sorprendente bastante.
A nadie le ha sorprendido la suspensión de militancia de Manuel Cobo en el PP, cuya letra pequeña promete resaca no obstante. Y es que, en contra de lo que probabilísimamente pensaban el afectado y el propio Gallardón, la celeridad en anunciar el castigo resulta sintomática del estado de ánimo de Génova: el Comité de Garantías podía haber optado por demorar el anuncio, nombrando un instructor y abriendo el expediente sin necesidad de sanción 'preventiva', pero optó por reconocer el delito y dejar para más adelante la concreción de la condena.
Esto ha descolocado un poco al alcalde, que hasta el martes pensaba que la rajada de su mano derecha iba a suscitar un respaldo de Génova disimulado pero a la vez indisimulable: la falta de aplausos a su intervención, dura con Aguirre, aduladora con Rajoy y protectora con Cobo; debió darle ya una pista clara de que esa estrategia podía hacer aguas. Y la ha hecho: la dirección nacional del PP ha aprovechado la coyuntura para marcar diferencias con los dos gallos del PP madrileño, pero sólo al del alcalde ha podido expedientar.
Esta decisión coloca al alcalde en la tesitura de cumplir con los ideales que él mismo expuso en el Comité, cuando dijo aquello de que "el camino más corto entre dos corazones es la lealtad", o dejar que su vicealcalde conozca el foso de los leones sin otra compañía que su compasión privada. Este dilema se resume en la decisión que Gallardón tome en cuanto se confirme la 'condena', si no antes: ¿Le relevará como vicealcalde? Parece improbable, pero no imposible. ¿Y le sustituirá como portavoz? Esto parece más factible.
Y es que en Correos se vislumbra un futuro difícil si el 40% de los concejales del Gobierno le piden medidas internas contra Cobo toda vez ha fallado en su contra el Comité de Garantías. A Gallardón no le inquieta demasiado lo que hagan los ediles 'díscolos', pero sí le preocupa y mucho cómo podría eso afectar a la paciencia de Génova: Rajoy dijo que no quería ni un espectáculo más o adoptaría medidas, y no parece que una crisis interna en el Ayuntamiento sea la mejor manera de esquivar las advertencias.
En la Puerta del Sol, mientras, Aguirre ha optado por evitar nuevas batallas y, en privado, se asume el error de no haber ido al Comité: no fue por desafiar a Rajoy, como algunos interpretaron, sino por esquivar una encerroana que, en forma de rapapaolvos de otros presidentes regionales, se temía pudiera llegar. ¿Quizá porque algunos no le devolvieron la llamada a la presidenta del PP cuando ésta les llamó en las vísperas para aclarar malentendidos y apostar por el 'buen rollito'?
Sea como fuere, Aguirre no tiene ardor guerrero y, para quien la quiere oír, asegura que no lo ha tenido nunca. "Aceptó la solución a lo de Cajamadrid sin pedir ni pactar nada a cambio, quiso que el Comité saliera sin tensiones y sólo aspiraba a que lo de Cobo no quedara impune... y la reprendieron a ella. Fue injusto, pero hay que pasar página", se dice. ¿Fin de la guerra pues?
Con algo de bochorno asiste uno al concurso titulado "¿Quién quería más a Rato?", epítome de cómo es la política, llena de Dantes y Mefistófeles. Así, hemos visto cómo quien primero pensó en el ex vicepresidente y más relación personal y política mantiene con él, Esperanza Aguirre, ha aparecido como su único obstáculo en el último momento. Y como, sensu contrario, quienes más lejos le querían, desde Zapatero a Rajoy pasando por Gallardón, más se arrogan la paternidad de su inminente nombramiento como presidente de Cajamadrid.
Sólo falta Aznar dando palmas con las orejas para que la ceremonia de cinismo alcance su cénit. Y como es así, sólo cabe hacer una lectura. Lo que hemos vivido es sólo el primer round de una pelea con asaltos pendientes en el que cada uno ha sacado y envainado la espada en el momento oportuno. Rajoy rechazó a Rato hace unos meses, a su manera, sin darle el visto bueno cuando el aludido se lo pidió, pero también sin decirle claramente que no le veía en la Caja.
Gallardón quería a cualquier otro, conocedor del potencial de quien un día hizo de Madrid su baronía y sabedor también de la amistad profunda que mantiene con Aguirre. Y Zapatero le vetó inicialmente, sin más. Sólo Aguirre le puso como primer nombre desde el primer momento; y sólo se olvidó de él cuando recibió la negativa colectiva: ahí apareció Ignacio González, que a más inri se presentó en Génova con un acuerdo con todas las fuerzas sociales y políticas de Madrid y, por dos veces, no recibió ninguna oposición de Rajoy.
¿Y qué ha cambiado para que los tirios parezcan troyanos y troyanos los tirios? Quién sabe, pero es obvio que hay dos claves inobjetables: de un lado, los intereses económicos y crediticios que se juegan en esta partida, escondidos por cierto por los mismos grupos de comunicación que a un lado y a otro explican su postura editorial sin hacer mención a lo que les va en ella personalmente. Y de otro, el futuro del PP para cuando Rajoy se estrelle, si lo hace, o haya que 'estrellarle', si se atreven unos y otros.
Quizá por ello todos se seinten hoy un poco ganadores y ninguno demasiado perdedor. Salvo uno, tal vez: el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, el mismo que tras armar un consenso histórico ha sido despedazado en público aludiendo incluso a razones de competencia profesional o filiación política que, a la hora de la verdad, se han mostrado indiferentes cuando él se ha arrojado al cadalso. ¿Hasta dónde llegará su paciencia? Ésta es, sin duda, otra de las preguntas que deja en el aire este conflicto. En el que, por cierto y como aviso de navegantes, hay un invitado incómodo que puede dar sorpresas: ¿Verdad, amigos de CC.OO?
Hay otros supermartes, pero sólo éste es nuestro. Así podría sonar el lema del momento en el PP, expectante ante una cita dramatizada por el propio Rajoy y calentada desde fuera por casi todos. Es muy difícil acertar un pleno al quince, por la miríada de quinielas al respecto de las intenciones que pueda tener el presidente nacional para tapar los agujeros existentes en la línea de flotación genovesa.
Sólo hay unanimidad en algo: Cobo será sancionado, aunque no está claro si mucho o si poco. Todo indica que el castigo al teniente de alcalde madrileño irá en proporción a la represalia a adoptar contra el PP de Madrid, que de víctima de un ataque brutal ha pasado, para algunos, a verdugo, lo que demuestra ante todo la inquina que no pocos le guardan a la presidenta regional.
En otras palabras, si a Cobo se le echa cuatro años; estará más cerca la posibilidad -suicida- de crear una Gestora en el PP de Madrid, tal y como adelantó este medio el viernes y convirtió en noticia/petición El País del domingo. ¿Existe pues la posibilidad e que Rajoy sancione contundentemente al vicealcalde y, a la vez, nombre a Ana Mato o a ElviraRodríguez presidente de los populares madrileños en nombre de Génova?
Existir existe, y hay bocas que lo piden con intensidad en los últimos días -¿Gallardón y Arenas sin ir más lejos? ¿Soraya y Mato quizá?-, pero a Rajoy también le ha llegado el mensaje contrario: sería una locura intervenir en un partido que funciona y gana cuando encima encima han insultado a quien lo dirige; y provocaría un cisma en todo el PP de consecuencias incalculables. ¿Cuántos de los detractores internos del presidente nacional saldrían a la palestra si adopta una medida caprichosa contra Aguirre y dañina para el PP?
El gran problema de Rajoy es que no puede justificar lo que en realidad quiere hacer: quitarse de encima a Aguirre, que a más iniri había renunciado, hace mucho, a toda tentación sucesoria. La sorpresa y la indignación en Sol son mayúsculas, tanto como la disposición a aguantar un pulso que no querían echar: en realidad quienes dicen defender a Rajoy son los que más ganas tienen de que se estrelle, se piensa allí, mirando de reojo a políticos que sí quieren sustituir al actual líder y a grupos de comunicación que nunca querrán una victoria del PP.
¿Un pronóstico final? Habrá 'paquete' para Cobo, que dejará dañado y en una posición difícil a Gallardón; y se vinculará una decisión final sobre el PP madrileño a lo que Aguirre y Rajoy sean capaces de pactar en Cajamadrid, con la amenaza previa de medidas si no se atienden las indicaciones genovesas. Y es ahí donde, una vez más, se llevan las manos a la cabeza en Sol: Rato fue el primer candidato de Aguirre, pero no le gustó un pelo al mismo Rajoy que ahora le quiere al frente de la entidad.
¿Alguien es capaz de entenderlo? Pues sí, a tenor de la inteligente reflexión de uno de los mejores conocedores de la fontanería de Génova. Rajoy, que oscila entre Job y Salomón según el día, está jugando por su propia supervivencia y sólo va consigo mismo: su idea no es apoyar a unos en contra de otros; sino situarse por encima de todos y castigarles a todos por igual. A Gallardón vía Cobo; a Aguirre vía Cajamadrid... y a un posible sucesor como Rato a través de la archiconocida patada hacia arriba. Mucho arroz, tal vez, para tan poco pollo.
El próximo martes se sabrá el desenlace del 'Casco Cobo', la mayor rajada de un político contra un compañero de partido que se recuerda desde los tiempos en que cierto diputado bautizó a Solchaga como "el enano de Tafalla". Será en el Comité Ejecutivo, y todo el mundo da por segura una represalia al vicealcalde de Madrid: unos dicen que será para cubrir el expediente; pero otros afirman que habrá mano dura. Y mucha. ¿Hasta la expulsión? Dudoso, pero factible.
La duda estriba en la segunda parte de la 'sentencia Rajoy', que puede intentar ser salomónica pese a que en este caso sólo ha habido un agresor y un agredido. ¿Intentará proceder también contra el receptor de los ataques e insultos? Sería un escándalo, pero hay un argumento que avalaría esa reacción de Génova: le tiene ganas al PP de Madrid, como es evidente por la falta de respuesta inmediata a Cobo en contraste con la rauda suspensión de Costa por unas declaraciones menores, y durante las últimas semanas se ha especulado mucho sobre un asunto que El Topo resume en una pregunta?
¿Es verdad que alguna lumbrera de Génova, o incluso de Cibeles ha estado barajando, incluso, la creación de una Junta Gestora para dirigir el PP madrileño y quitarlse así la presidencia a Esperanza Aguirre? Sea o no verdad, lo creen, lo temen y se indignan muchos dirigentes populares madrileños, para los que sería un escándalo mayúsculo que generaría una fractura en el PP. ¿Se atreverá a tanto Rajoy o se conformará con tratar de imponer su visión en Cajamadrid a cambio de la cabeza -o del cuero cabelludo al menos- del lenguaraz número dos de Gallardón?
De cómo gestione esto, va a depender su futuro inmediato. Si procede contra Aguirre, convirtiendo a la víctima en verdugo para saldar otras cuentas pendientes, más que una marcha militar empezará a sonar un réquiem fúnebre por un dirigente que se equivoca de santo al mirar a Job, teniendo tan a mano a San Judas Tadeo, el de las causas desesperadas.
El País se ha marcado el tanto informativo de la semana con la sonada entrevista a Manuel Cobo, cuyo contenido ha marcado la agenda política nacional hasta hoy... y lo que queda. Todos los dirigentes políticos españoles se han visto obligados a salir al ruedo tras el scoop firmado por José Manuel Romero, que conoce y muy bien los intríngulis de la política madrileña: pocos recordarán que llegó a hacer un programa parlamentario en Telemadrid, aunque todos le recuerdan por su paso en el cuaderno de Madrid del rotativo de Prisa.
No es casual que él hiciera la entrevista, como no lo es que aparezca su prestigiosa firma en las noticias más relacionadas con Gallardón, con quien mantiene una relación de confianza profesional desde hace muchos años. Y precisamente fue el alcalde quien pidió al resto de periodistas que, más allá de los titulares, leyeran con atención el fondo de la entrevista. Y como un Topo no es quien para llevar la contraria a todo un alcalde preolímpico, eso es lo que ha hecho, con unos resultados que se exponen y que, tal vez, no sean los esperados por el regidor.
Que nadie se lo tome a mal, pero para juzgar el contenido estricto de la rajada ya están todos los demás. El Topo se ha fijado en otros detalles que quizá hayan pasado inadvertidos pero que, en todo caso, llaman poderosamente la atención. Empezando por las fotografías: las dos que ilustran la doble página tienen cinco años, lo que sólo puede significar dos cosas: o la entrevista no se hizo en persona, sino por teléfono; o se hizo presencialmente pero sin fotógrafo, algo extraño para un tema de portada nacional. No se aclara quién estuvo presente en el encuentro ni cómo se hizo, algo que no es imprescindible pero sí recomendable, y tampoco se explica si había terceras personas: se supone que no, pero avala la maldad indemostrada y por tanto improcedente de que allí estaba el mismísimo Gallardón también.
Si no de cuerpo presente, faltaría más, sí de espíritu. Desde la primera línea, cuando Cobo apela a Brecht que, vaya casualidad, es uno de los autores más citados y queridos por su jefe de filas. Tanto como para que, siendo presidente de la Comunidad de Madrid en 1995, el ahora alcalde le dedicara una edición del famoso Festival de Otoño. El mismo, ironía de la vida, que también se consagraba a Salomé.
La sombra de don Alberto se percibe también en otros párrafos de la entrevista de Romero, en especial en el referido al presidente del Gobierno, a quien trató el vicealcalde como si fuera un amigo, incluyendo en el afecto a la mismísima familia de Zapatero. Pero bueno, ¿tanto nivel tiene un vicealcalde como para intimar hasta ese punto con todo un presidente de una Nación que, a más inri, es del partido rival? Era vox pópuli la sintonía personal entre Zapatero y Gallardón, ¿pero también con Cobo? La frase, en fin, parecía pronunciada por el alcalde.
Otra joya que se detecta en la letra pequeña de la entrevista y que ha pasado muy inadvertida es la confesión del propio Cobo al respecto, nada menos, del presunto secuestro de una revista que desvelaba oscuros secretos suyos: lo que, de ser cierto lo que dice, fue un favor de Esperanza Aguirre, es presentado como un ejemplo de su manera radical de proceder. Pero lo más sorprendente es que la revista en cuestión salió, nadie se llevó nada de los quioscos, todo el mundo pudo leerla y además se replicó en una miriada de periódicos de toda España: en ellos se glosaba la noticia de Interviú según la cual Manuel Cobo era apoderado de seis inmobliarias y se habría beneficiado de algunas decisiones institucionales de la Comunidad de Madrid cuando él y Gallardón estaban en la Puerta del Sol.
Para el remate queda un ejemplo de cómo cambia la política y de que lo que hoy es negro, mañana puede ser balnco. Y viceversa. Vean si no cómo se derretía en parabienes hacia Aguirre el propio Cobo en un encuentro digital con los lectores de El País el 25 de abril de 2006, no hace tanto:
Pregunta Roble. Fuera del contexto político entre estas dos mujeres, ¿cuál elegiría, Trinidad Jiménez o Esperanza Aguirre? ¿Por qué?
Responde Cobo. Es que fuera del contexto político le diría el nombre de otras mujeres. Y en el contexto político me quedo con Esperanza Aguirre, que está demostrando una buena gestión en la Comunidad de Madrid.
Si alguien concentra en su vida todos los vaivenes, miserias, paradojas y grandezas de la reciente historia de España ése es Sabino Fernández Campo, fallecido a los 91 años y leal al 'principio de silencio' que le obligaba a llevarse tantos y tantos secretos a la tumba. Se muere el principal testigo del comportamiento del Rey en aquella larga noche del 23-F, pero se va también el personaje que mejor conocía las intimidades del Monarca: no nos engañemos ahora que se saca el botafumeiro fúnebre tan habitual en España, porque Fernández Campo fue remozado en su día de la vera del Rey por criticarle y advertirle de ciertas compañías.
Por eso su muerte suscita una pregunta que, quien más y quien menos, todo el mundo periodístico se hace. ¿Habrá dejado escritas sus memorias? Y de ser así, ¿qué habrá desvelado en ellas? Su esposa, Pilar Álvarez, es una reputada periodista asturiana, lo que avalaría la sensación de que el Conde de Latores haya podido animarse a legar ese testimonio póstumo: que nadie espere, llegado el caso, otra cosa que no sea un apoyo expreso a Don Juan Carlos, con quien mantuvo hasta el último momento una relación cordialmente distante.
Ni un solo dato hay al respecto de esa valiosísima autobiografía, y conociendo la discreción de la familia del ex jefe de la Casa Real, hay que descartar una publicación inmediata en el caso de que existiera. Pero algún día, en un formato u otro, se conocerá la opinión de Sabino Fernández Campo de tantos episodios que forman parte de la historia de España, con la autoridad de quien, viniendo del franquismo, peleó por la democracia y fue capaz de ganarse el respeto hasta del PNV: seguro que hasta el ínclito Anasagasti es uno de los políticos de la vieja guardia más conmovido por el óbito del nonagenario noble.
Es lo que tiene sacar el ventilador indiscriminadamente: al final parece que todo el mundo es corrupto por pasar por allí, y aunque hay mucho, es verdad, son minoría. El PSOE ha intentado estigmatizar a todo aquel ayuntamiento y comunidad que haya trabajado en algún momento con cualquiera de las empresas relacionadas con el 'Caso Gürtel', con una intención capciosa: sugerir que todas ellas 'pillaban'.
Pero una cosa es llevárselo muerto, como dice el sumario que han hecho los tres ex diputados populares de infinita cara de cemento armado, y otra haber contratado legalmente a empresas que tenían experiencia y cumplieron con el cometido encargado. Ese ventilador tiene un efecto boomerang que arroja resultados sorprendentes.
El más conocido lo reveló ayer el PP valenciano, cuya credibilidad tiene más arrugas que el famoso Infinity de 'Ric' Costa, pero ahí queda: el propio Gobierno, instado al parecer por La Moncloa y encauzado en cinco ministerios, ha adjudicado contratos por 300 millones de euros a una de las firmas más recurrentes del sumario Gürtel, Teconsa. Para más inri, el jefazo de esta empresa, José Luis Martínez Parra, aparece en la instrucción contándole a Correa el secreto de su éxito: "Yo tengo una amiga que está con el presidente, que es amiga desde hace muchos años, y al final fui a contarle mis penas y me dijo que iba a echarme una mano".
¿Significa esto algo? Pues más allá de la confirmación de que las amistades abren muchas puertas, nada indica que este episodio denote cobro de comisiones ilegales, que es la esencia del Gürtel: el favoritismo, mientras se soporte en decisiones legales que respeten los pliegos, es una leyenda urbana.
Pero hay más. Según ha sabido El Topo, hay una comunidad autónoma que también ha engordado y de qué manera las cuentas de una de las empresas que más aparece citada en el sumario del Gürtel. Y es que, en sólo tres años, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha adjudicado 4.000 millones de las viejas pesetas a Constructora Hispánica a través de su filial de aguas en al menos cinco grandes contratos que cualquiera que se tome el tiempo necesario puede conocer. ¿Salvo Cospedal quizá, que parece no enterarse mucho de lo que ocurre en la tierra que aspira a presidir?
Si no se distingue entre contratar legalmente a una empresa determinada y cobrar una tajada por ello, ¿no tendrían algo que explicar Zapatero y Barreda? Y con ellos los responsables políticos de Ibiza, Valladolid, Sevilla o Zaragoza y tantos otros municipios que en algún momento tuvieron trato con cualquiera de las decenas de empresas mencionadas en este asunto: sería absurdo e injusto, pero para evitar esa carrera, suicida para la política y deprimente para la ciudadanía, sólo hay un antídoto. El sentido común, que sigue siendo el menos común de los sentidos.
Los números 2.016 y 2.020, coincidentes con los años de las próximas candidaturas olímpicas, son, en este momento, los más demandados en las sucursales para el sorteo de la lotería nacional de Navidad de este año, según informó la empresa gestora de Loterías del Estado por Internet, Ventura24.
El 2.016 es el número asociado a la candidatura de Madrid 2016, y el 2.020 refleja la posibilidad de que los Juegos Olímpicos se celebren en España, y su influencia se ha trasladado al ámbito de los juegos de azar, en concreto, al Gordo de Navidad.
A pesar de que estos números son difíciles de encontrar en las administraciones, Ventura24 aseguró que ambos se pueden comprar a través de su portal, sin necesidad de esperar colas y a cualquier hora.
Todo el mundo sabe quiénes son y qué valía tienen Ignacio González y Rodrigo Rato. ¿Pero alguien conoce a Luis de Guindos salvo los muy iniciados? Y, sin embargo, es el favorito de Rajoy y Zapatero para suceder a un viejo amigo de Aznar en la presidencia de Cajamadrid. ¿Cuáles son sus méritos?
De Guindos fue secretario de Estado con Aznar, en el mismo Gobierno del que Rajoy formaba parte: éste es el hilo de Ariadna del que ha tirado el presidente del PP para mojarse en una historia que nunca había sabido afrontar: el relevo de Blesa, el cazador cazado, al frente de la poderosa entidad financiera.
Para Rajoy, De Guindos ha sido un cerebro en la sombra, un asesor económico en la retaguardia que desde su sólida formación académica y empresarial le ha dado combustible para sus debates mientras otros dirigentes del PP, como Cristóbal Montoro, se dedicaban al cuerpo a cuerpo.
Ahí empieza y termina su currículo, jalonado de aventuras brillantes como articulista o ejecutivo de Price Waterhouse pero carente de todo anclaje político madrileño. Y eso es lo que le gusta a Zapatero, consciente de que lo máximo que puede sacar en la Caja es que no la encabece un peso pesado como González o Rato: de ahí su respaldo a la propuesta de Rajoy, que ha logrado soliviantar a la vez al PP y al PSOE madrileño.
Ahora es difícil hacer pronósticos de quién arrimará la sardina a su ascua, pero algo hay muy claro: Esperanza Aguirre no perderá esta batalla, ergo el elegido deberá contar con su visto bueno directo. Es más, según fuentes populares, el Gobierno de Madrid está dispuesto al consenso a partir de sus propias necesidades: dejará incorporarse a Génova y Ferraz, pero en ningún caso les permitirá usurpar unas competencias autonómicas.
En otras palabras, si no hay posibilidad de acuerdo, Aguirre tirará por el camino de en medio y nombrará a su mano derecha: un gesto de poder y un desafío del que es consciente pero no le amedrenta.
No ha sentado nada bien en una parte de Prisa el Ondas concedido a Jorge Javier Vázquez, uno de los reyes de la telebasura española desde hace más de una década.
Algunos ilustres colaboradores, como Carlos Boyero o Enric González, lo han dicho en público, pero muchos más se llevan las manos a la cabeza en privado: consagrar al emblema de ‘Aquí hay tomate’ no les parece la mejor manera de defender el prestigio de unos galardones que a lo largo de 56 años se han convertido en una metáfora de la buena comunicación. Aunque en descargo de los promotores, Radio Barcelona y por ende el grupo al que se adscribe, hay que recordar que cada categoría de los Ondas tiene un jurado propio compuesto por personalidades de distintas procedencias y empresas
El sorprendente apoyo de Rajoy a su viejo enemigo Rato como presidente de Cajamadrid tiene truco y, como diría un castizo, huela a distancia. Hasta hace poco la única parte del PP que valoraba y apoyaba al prestigioso ex vicepresidente era la madrileña: no hay más que bucear en el Gobierno de Aguirre para encontrar a los más íntimos colaboradores del Hombre que Osó Discutir a Aznar por Irak: alguna está tan bien situada que hasta ha sonado como futura secretaria general, y faltan dedos en la mano para contar a todos los ratistas que trabajan en la primera, segunda y tercera línea de la Administración autonómica.
Todo lo contrario que Génova, opuesta a utilizar y reconocer a los mejores valores del PP, no sea que le hagan sombra al líder de los pies de barro: desde Aguirre hasta Rato, pasando por Pizarro o incluso Gallardón, todo lo que sonaba bien para el potencial votante era tachado y estigmatizado por el laboratorio genovés, siempre brillante en su mediocridad.
¿Y qué ha psado ahora para hacerle cambiar de opinión? Pues muy sencillo: el Gürtel ha dejado más que tocado a Rajoy, que teme -y mucho- la posibilidad de no llegar a las próximas Generales si prosperan las voces que exigen un Congreso extraordinario. Y en ese escenario, Rato sería un rival temible, especialmente si hace tándem con Aguirre. ¿Y qué mejor manera de cerrar esa vía que auparle a un puesto de rango económico y social máximo?
En Sol siempre se ha apostado, y se apuesta, por dos nombres: el propio Rato, que ha hablado de ello con Aguirre hace muchos meses; y el vicepresidente González, que goza del mayor consenso posible, pues hasta el PSOE acepta su nombramiento. De ahí saldrá el elegido, salvo sorpresas inesperadas de última hora que tendrían mucho que ver con el clima de relaciones entre el Gobierno de Madrid y Génova: ahora son cordiales, más por el esfuerzo de Aguirre que por el de Rajoy, pero donde no hay química, termina por no haber física.
Que el Día de la Hispanidad sea una tortura para el presidente de España lo dice todo, aunque no faltará quien justifique la paradoja apelando a la carcundia, como si todo aquel que osara criticar al líder socialista fuera necesariamente un facha. El caso es que Zapatero sufre un calvario cada 12 de octubre desde que hace unos años permaneciera sentado ante la bandera americana en una polémica decisión que él mismo negó y explicó en repetidas ocasiones sin demasiado éxito: hasta quienes se oponían a la absurda guerra en Irak, prima hermana de la no menos absurda en Afganistán, vieron en ello un torpe gesto que la Casa Blanca ha estado reprobando durante seis años con presidentes de todos los colores. El desfile de este año no ha sido una excepción, aunque es dududo que los pitos y abucheos tengan que ver con otra cosa que no sea la crisis: despejadas las cuitas internacionales, y a punto de sellar la amistad con Obama, no parece que las protestas tengan que ver con la alta política y sí con la brutal plaga de paro y recesión que padecemos, el doble de intensa que la de cualquier país civilizado del entorno.
No obstante, el bueno de Zapatero no está solo, y prueba de ello es el ¿inesperado? apoyo que recibió en plena Castellana nada más recibir los abucheos. La escena transcurrió en un corrillo en el que estaban, compartidiendo comentarios sobre la climatología, el propio presidente, el alcalde de Madrid, la presidenta regional y la ministra de Defensa. Fue allí cuando Gallardón se puso de lado del presidente, lo que es hasta comprensible, pero además contra los ciudadanos que le abuchearon, con un comentario en voz baja que sin embargo se escuchó fenomenal: "Hoy no es el día", vino a decir el regidor, que además justificó el capotazo con un argumento rimbombante: "Si fuera un acto del partido, pero es de Estado". En adelante, es de esperar que sólo vayan a acontecimientos de este tipo los politólogos de carrera, mucho más atentos a los matices institucionales que esos aguerridos ciudadanos capaces de chiflar al poderoso de turno desde la valla/jaula instalada para la ocasión.
Lo más curioso fue el silencio de Aguirre, en plan "me muerdo la lengua", lo que no le libró del comentario mordaz de Zapatero a cuento de la visita a Obama que hará hoy mismo: "Pero si tú apoyaste a McCain", le espetó a la presidenta, que tampoco dudo en al réplica: "Lo hice y lo volvería a hacer". Más allá de estos chascarrillos, la miga del Desfile estuvo otro lado y atendía a algo mucho más importante: España se quiere ir de Afganistán, pero no sabe cómo ni cuándo. Y mientras, para que nadie se enfade, enviará 200 soldados más.
Que el Día de la Hispanidad sea una tortura para el presidente de España lo dice todo, aunque no faltará quien justifique la paradoja apelando a la carcundia, como si todo aquel que osara criticar al líder socialista fuera necesariamente un facha. El caso es que Zapatero sufre un calvario cada 12 de octubre desde que hace unos años permaneciera sentado ante la bandera americana en una polémica decisión que él mismo negó y explicó en repetidas ocasiones sin demasiado éxito: hasta quienes se oponían a la absurda guerra en Irak, prima hermana de la no menos absurda en Afganistán, vieron en ello un torpe gesto que la Casa Blanca ha estado reprobando durante seis años con presidentes de todos los colores. El desfile de este año no ha sido una excepción, aunque es dududo que los pitos y abucheos tengan que ver con otra cosa que no sea la crisis: despejadas las cuitas internacionales, y a punto de sellar la amistad con Obama, no parece que las protestas tengan que ver con la alta política y sí con la brutal plaga de paro y recesión que padecemos, el doble de intensa que la de cualquier país civilizado del entorno.
No obstante, el bueno de Zapatero no está solo, y prueba de ello es el ¿inesperado? apoyo que recibió en plena Castellana nada más recibir los abucheos. La escena transcurrió en un corrillo en el que estaban, compartidiendo comentarios sobre la climatología, el propio presidente, el alcalde de Madrid, la presidenta regional y la ministra de Defensa. Fue allí cuando Gallardón se puso de lado del presidente, lo que es hasta comprensible, pero además contra los ciudadanos que le abuchearon, con un comentario en voz baja que sin embargo se escuchó fenomenal: "Hoy no es el día", vino a decir el regidor, que además justificó el capotazo con un argumento rimbombante: "Si fuera un acto del partido, pero es de Estado". En adelante, es de esperar que sólo vayan a acontecimientos de este tipo los politólogos de carrera, mucho más atentos a los matices institucionales que esos aguerridos ciudadanos capaces de chiflar al poderoso de turno desde la valla/jaula instalada para la ocasión.
Lo más curioso fue el silencio de Aguirre, en plan "me muerdo la lengua", lo que no le libró del comentario mordaz de Zapatero a cuento de la visita a Obama que hará hoy mismo: "Pero si tú apoyaste a McCain", le espetó a la presidenta, que tampoco dudo en al réplica: "Lo hice y lo volvería a hacer". Más allá de estos chascarrillos, la miga del Desfile estuvo otro lado y atendía a algo mucho más importante: España se quiere ir de Afganistán, pero no sabe cómo ni cuándo. Y mientras, para que nadie se enfade, enviará 200 soldados más.