El Topo husmeó en todos los rincones del acto político del día, la esperada y concurridísima conferencia/coloquio del vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, en el Foro Cisneros del grupo editorial Prensa Universal. Y encontró botín, y no menor.
De entrada ya uno: si alguien creía que el célebre González estaba de capa caída y en retirada, se equivocó de lleno. Lo que allí se vio fue a un político en forma, con ganas de morder y, desde luego, nada dispuesto a dejarlo en el corto plazo.
Si alguien se había sentido como la lechera del cuento, lo de ayer le habrá hecho añicos el cántaro de la sucesión. Granados, que estaba en el acto, y Güemes, que no pudo estar, habrán tomado buena nota tal vez de que Nacho no se piensa a ir: no porque quisieran heredarles ellos, no porque maniobraran para lograrlo... simplemente por la certeza de que son los dos nombres con más peso y celebridad del Ejecutivo de Aguirre.
La importante conferencia del vicepresidente dejó un montón de 'recaditos' que hay que buscar en la letra pequeña: uno, no baladí, para acabar con la 'leyenda urbana' que habla de un alejamiento de Esperanza Aguirre. Si alguien dudaba de la relación entre ambos, González despejó la duda con rotundidad: el futuro de ambos sigue unido, y a nadie le extrañaría ni lo más mínimo que González dirigiera de nuevo la campaña madrileña del PP para las Elecciones Autonómicas. E incluso dejó un mensaje para Génova, que le veía con respeto pero también con recelo tras su discurso crítico en Valencia: González respaldó en público a Rajoy, considerando que España necesita su liderazgo sin duda... Y el de Aguirre, añadió como coletilla.
Otro para quienes le apoyan mucho y quienes no lo hacen tanto: en el primer grupo irrumpen personajes tan relevantes del PP madrileño como el presidente de la FMM y alcalde de Alcalá, que visualizó su respaldo al número 2 de la Comunidad de Madrid ante no menos de veinte alcaldes relevantes de la región que, sin duda, tomaron buena nota de todo. Bartolomé González se posiciona así, con nitidez, y traslada públicamente un mensaje que probablemente llegue también a esos cenáculos paralelos de los populares que se reúnen periódicamente en célebres restaurantes madrileños a conspirar, en el buen sentido de la palabra. Y en el malo.
También cerró heridas con Cajamadrid al reconocer la figura de Rodrigo Rato ante sy vicepresidente, Virgilio Zapatero, una más de las personalidades congregadas en el Foro Cisneros al que acudió el 'todo Madrid' en el espectacular Parador de Turismo de Alcalá de Henares que impulsara la también presente consejera Ana Isabel Mariño: periodistas, empresarios, dirigentes sindicales y patronales y hasta la Iglesia, la Academia de Cine y las entidades de gestión de derechos de autor escucharon en directo la intervención de Ignacio González, algo así como una 'salida del armario' rotunda ante quienes dudaban de su inmediato futuro. Ni la nueva Iberia, como se había especulado, ni nada de nada: seguirá en Sol.
Y un dato final, que presagia la disposición del vicepresidente a batallar con Gallardón y Cobo si se tercia: no parece nada dispuesto a olvidar que Miguel Blesa financió desde Cajamadrid la estrategia jurídica del Ayuntamiento de Madrid contra la Comunidad, según información de los compañeros de El Mundo; ni tampoco variará por la oposición municipal los planes autonómicos con el Canal de Isabel II.
Por cierto, para los amantes de los detalles humanos, en el Foro también se conoció algo de la hermética vida personal de González: le encanta el chocolate, se pirra por ArethaFranklin y las divas del jazz en general, y hay pocas cosas con las que disfrute más que una pachanga de fútbol y el último cacharro tecnológico que caiga en sus manos.
El Topo sabe bien la diferencia entre una madriguera y una cloaca, y por ello le consta la torpeza de Willy Toledo al equiparar la crueldad del régimen cubano con las evidentes lagunas de los regímenes occidentales democráticos en los que, por cierto, prefieren estar empadronados todos los que se nuestran tan tolerantes con la dictadura castrista.
Y el cabreo con el actor, que por lo demás es sólo eso y tampoco tiene sentido anametizarle como si fuera una referencia social o no hubiera libertad de expresión en este país hasta para equivocarse, ha venido de las filas más insospechadas. O no tan previsibles, por ser más exactos, que no todo el mundo en la izquierda española traga ya los mitos castristas. ¿A que no saben quién le echó una bronca de campeonato, en su misma cara, al por lo demás magnífico actor?
Pues nada menos que Inés Sabanés, uno de los nombres de referencia en IU. Y lo hizo nada más soltar el misil por esa boquita, en la misma sala donde encendió una mecha que aún no se ha extinguido. Allí le cogió por banda la ex candidata de la coalición y allí le cantó las cuarenta, explicándole la realidad del castrismo y rompiendo, con argumentos, la ensoñación de un régimen que hace mucho tiempo que ya no engaña a nadie: la represión, la violencia, el castigo y la tortura están a la orden del día, le dijo Sabanés a un cabizbajo Toledo.
Quien, por cierto, ya anda mascullando otro argumentario de lo más polémico sobre un asunto de la máxima sensibilidad. A Toledo, cuya coherencia e integridad es tan evidente como su torpeza expositiva, le obsesiona mucho el 11-S, según le consta a El Topo, y a nadie debería sorprenderle una próxima declaración explosiva sobre aquellos hechos que conmovieron a el mundo.
La mano que mece la cuna de las nuevas tecnologías en el PP es la de Esteban González Pons, todo un hacha en estas lides: está en Facebook, en Twitter y, sobre todo, tras la renovación de todas las plataformas digitales en Génova. Y como además es amigo de sus amigos, aunque éstos se hayan enfangado en lo que ellos mismos llaman "errores humanos", les ayuda en el cibermundo como nadie.
Es el caso de Nacho Uriarte, el no tan joven presidente de los jóvenes del PP que ha vivido un calvario a cuento de su alcoholemia al volante. Pues bien, ahora disfrutará de un espacio propio en el universo 2.0 del amigo Pons, con un blog de tierno nombre, tan válido para la risa entrañable como para la carcajada maliciosa: "Perdón por sonreír", se titula el espacio uriartil en la blogosfera popular. "...Mientras no me pilles cuando cruzo", podría ser la respuesta cibernética de algún disidente genovés.
Más allá de eso, en la selección de blogueros se percibe con sutileza dónde están las filias y dónde no en los cuarteles de invierno del PP, en ese aparato aparatoso que combina fenomenal todas las gamas del azul en sus logos pero, de momento, no ha ganado demasiadas elecciones. La lista lo dice todo: Mato, Moragas, Pastor, Uriarte... y en Madrid Gallardón, con su "De Madrid al Centro". Para quienes gusten de husmear en la letra pequeña, digamos que no hay presidentes autonómicos y que, en consecuencia, la aparente exclusión de Aguirre no obedece a una excepción: en Valencia la titular será Rita Barberá, y ni siquiera en Euskadi pondrá la cara Basagoiti. Así que, ¿buen rollito?
Como quien no quiere la cosa, y sin ninguna explicación convincente, la semana pasada se supo de las andanzas de Miguel Blesa como patrocinador de las cuitas jurídicas de Alberto Ruiz Gallardón: el segundo pleiteaba contra la Comunidad de Madrid por el control de Cajamadrid; el primero le prestaba el dinero para hacerlo a través de un prestigioso gabinete de abogados.
La tormentosa semana, como minimanifestaciones y maxipolémicas por casi todo, ha disipado la estruendosa noticia, pero no la ha acallado, ni mucho menos, en los conciliábulos más atentos. Y es que hay quien se pregunta, y no digamos más que estamos entre abogados, hasta dónde han podido llegar esas relaciones jurídico-políticas-financieras en los últimos años. El observador perspicaz será capaz de traducir al cristiano esa pregunta: para el resto, toménselo como una adivinanza.
Mucho menos perspicaz hay que ser para vislumbrar que el enfrentamiento aparente entre Tomás Gómez y José Blanco, más que entre el PSM y el PSOE, va a tener un ganador mucho antes de lo que se esperaba: todas las quinielas dignas de credibilidad apuntan a junio como fecha probable para deshojar la margarita de los candidatos socialistas en Madrid: se dijo octubre, pero en los fríos otoñales ya habrá 'dueto' en ejercicio. ¿Gómez y Lucas? ¿O Trinidad Jiménez y Ángel Gabilondo? Quién sabe, pero puestos a hacer pronósticos, se nos antoja muy difícil que la ministra de Sanidad no aparezca en el ticket ganador.
Y una última, como anticipo de lo que este cuadrúpedo desarrollará a lo largo de la semana: todo el mundo intuía una dura batalla a cuento de las elecciones en la Cámara del Comercio de Madrid, pero nasti de plasti que diría el castizo. Salvo mayúscula sorpresa, no habrá tensiones ni polémicas y la probable sucesión de Campano y la posible llegada de Fernández puede ser asunto hecho. Daremos más detalles, cuando toque.
El Topo no tiene intención de jubilarse, ni ahora ni a los 65 ni a los 67 años. Y tampoco quiere ingresar en las filas de partido alguno. Pero no todo el mundo lo ve así, en un frente o en otro, y de ello dan cuenta las suculentas piezas que hoy han caído en nuestra madriguera. Pasen y lean, que no hay producto caduco en este espacio:
'Todo Madrid', que diría el clásico, cuchichea sobre el rumor político del día: la incorporación a UPyD del ex presidente madrileño, Joaquín Leguina, y del ex secretario general de CC.OO, José María Fidalgo. En no pocos conciliábulos se daba por sentado, con un añadido: la propia Rosa Díez se presentaría a las Elecciones Municipales como rival de Gallardón. Es, o sería, una noticia impactante de no ser por un 'pequeño' detalle: es falsa, tanto como un duro de seis pesetas. O como diría el viejo general del 23-F, ni están, ni se les espera... ni ellos quieren beber de esa fuente.
Beber y comer sí quieren todos los demás, incluidos lógicamente los dirigentes sindicales: mucha mala leche hay al presentar algo tan rutinario como hidratarse y cargarse de calorías en plan banquete nupcial. Pero eso lo que algunos han hecho con los jefes de las centrales: aseguran que, tras cada reunión y convovatoria, se van a 'celebrarlo' a un conocido restaurante capitalino tanto por su cuidada gastronomía cuanto por su elevada minuta. ¿Y a usted no le gusta comer bien, si acaso es esto cierto, se pregunta El Topo? Menos explicación tiene la otra pregunta político-sindical del día: ¿Tiene sentido movilizarse contra algo que sólo puede ocurrir cuando alcancemos los 67 años y no hacerlo contra lo que ya está sucediendo ahora? Que se lo pregunten a los 4 millones de parados. Tal vez la respuesta esté en esas reuniones discretas de principios de año en las que Gobierno y sindicatos, tal vez, lo pactaron ya casi todo.
Por mucho que llueva, la madriguera de El Topo se encharca menos que las catacumbas de la actualidad, rebosantes de charcos y líquidos inflamables por doquier. Ahí van algunas pruebas:
¿Será verdad que hace exactamente tres meses que no hablan, a solas, el señor presidente del Gobierno y la señora vicepresidenta?
¿Será verdad que la minimanifestación sindical del martes está tan pactada y hablada como un combate de lucha libre por mucho que se quiera vender ahora la idea de que las centrales están contra el Gobierno por un par de pellizcos de monja?
¿Será verdad que la persona con la que más habla el flamante presidente de Cajamadrid es con el presidente de otro banco? ¿Y que lo mismo puede decirse de su vicepresidente por parte del PSOE?
¿Por qué da la sensación de que a Tomás Gómez le preocupa más ser candidato que lograr la presidencia para el PSM? ¿No será que en el PSOE hay demasiado tomate a cuento de la posible sucesión de Zapatero un año de éstos?
¿Será verdad que Rajoy y Camps han hecho las paces con una cena en la que el menú incluyó sapo de primero, sapo de segundo y sapo de postre?
Y una más para terminar: ¿Pasa o pasará algo llamativo en Telemadrid en fechas venideras?
A nadie se le escapa la más que buena relación que mantienen el ministro de Fomento, José Blanco; y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Pero no es tan conocido lo mal que sienta esa sintonía personal e institucional, que no política, al líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez.
Seguramente muy pocos conocen que uno de los inductores de esa amistad es, agárrense, nada menos que Eduardo Zaplana, cuya confianza con Blanco también es grande. Y menos conocido aún es que, en el fondo de todo, subyacen los incipientes movimientos sucesorios en el PSOE para el caso, que no quieren ni pensar, de que Rajoy termine ganando a Zapatero unas Elecciones Generales.
Digamos que la mejorable relación entre Gómez y Blanco tiene entonces tres aristas: de un lado, la poca confianza electoral que el ex alcalde de Parla suscita en el todopoderoso número dos del PSOE. De otro, el posicionamiento postelectoral de las distintas familias socialistas, por si acaso, que sitúa al ministro de Fomento en un lado y a Gómez con Pajín en otro, con Aguirre avalando sutilmente a su amigo con una frase bien elocuente: “Blanco ha sido un descubrimiento. Sería un líder muy bueno de la oposición”.
Y finalmente, el propio futuro del PSM si se confirma otra derrota en 2011: Blanco, como Simancas, es de los que piensa que la única manera de volver a ganar en Madrid es reactivar a la militancia y concederle autonomía para lograr lealtad, y también considera que castigando a los madrileños para dañar a Aguirre sólo se consigue reforzar a la lideresa.
Sí, todo parece un complicado, pero en realidad es más sencillo: Blanco y Aguirre, llegado el caso, están muy dispuestos a matarse políticamente… pero lo harán a besos. Que es lo que cabe esperar de dirigentes serios capaces de actuar con responsabilidad institucional para disputarse lo que sea con la decencia exigible.
Le llegan a la madriguera de El Topo unas cuantas piezas de caza mayor, pero no hay género lo suficientemente grande como para que este pequeño animal que les habla no pueda apañarse con él. Como las raciones son generosas, eso sí, no tendré ningún problema en compartirlas.
El lector con memoria recordará que hace ya muchos meses le contamos en este periódico la más que posible vuelta a la primera línea política de Álvarez Cascos, buen amigo de Aguirre y venerado en las bases del PP. Incluso se rumoreaba, con insistencia, que podría hacerlo en la Comunidad de Madrid de un modo u otro. Pues bien, lo que parece confirmarse poco a poco es que en Asturias le esperan como agua de mayo: la cúpula popular del Principado no quiere ni verlo, pero los militantes y unos cuantos alcaldes influyentes están haciendo todo lo posible por convencer a Génova de que le llame y le ofrezca la candidatura a presidente. Y si la cosa falla, ¿siempre le quedará Madrid?
Y de Madrid no nos movemos para narrar la última de Gallardón, que ha vuelto a cabrear al PP madrileño y a la Puerta del Sol con su entrevista con Iñaki Gabilondo, el maestro del lance que siempre saca lo que busca de la víctima de su sabiduría en el cara a cara. Y corre como la pólvora, a modo de ejemplo del doble rasero del alcalde con respecto a los comentarios privados, lo que él mismo dijo en 2003 cuando le sorprendieron manteniendo una conversación muy delicada con miembros del PSOE a cuento del 'tamayazo'. Fue en la toma deposesión de Bono en Toledo, con Simancas y Blanco de testigo. Allí se puso de su parte, quiso sacar del embrollo a Cobo y García Romero, a quienes se relacionó de un modo u otro con la fuga de dos diputados socialistas y, finalmente, les pidió que estuvieran fuertes para poder soñar él con el relevo a Aznar. Pero fue en privado, y lo curioso es que el alcalde de Madrid apeló a esa condición para exigir, con razón, que no se tuviera nada en cuenta. ¿Y ahora sí?
Una última coletilla, esta vez grata. El fenomenal éxito de los Goya tiene nombre propio, el de Álex de la Iglesia. Pero para entenderlo, hay que bucear en las salas de mando de la Academia y valorar el enorme cambio que ha habido en la gestión de la entidad de dos años para acá. Y allí aparecen, en la sombra pero con un mérito enorme, dos viejos periodistas madrileños, culturetas de los de verdad ellos, que han cambiado la forma de trabajar y planificar en un organismo anquilosado hasta no hace tanto. Se trata de Carlos Cuadros y Arturo Girón, dos capitantes de lujo para un general convencido de que 'El Día de la Bestia' puede serlo también de la Bella si se hacen las cosas profesionalmente.
El Topo arrima el hocico a los Goya, con cierto temor a que le confundan con uno de los célebres 'cabezones' y llega a una conclusión: el cine español no existe, y por eso no tiene arreglo. Pero sí que hay, hubo y habrá, un ramillete de excelsos directores, actores, actrices capaces de hacer obras de arte que trascienden época y fronteras. No nos vayamos por las ramas, que la semana comienza de cine, con todos los géneros presentes.
Empezando con una de amor, ¿en qué momento exacto le dio Almodóvar a Álex de la Iglesia el 'sí, quiero´? A este cuadrúpedo cotilla le llegan dos versiones: una asegura que la muy almodovariana irrupción estaba pactada desde hace meses y otra, más creíble, asegura que 'El Día de la Bestia' fue apenas unas horas antes de la gala. ¿Qué le dijo el presidente de la Academia al genial pero delicado director manchego? ¿Y dónde lo celebraron?
Vayamos ahora con una de misterio. ¿Para qué demonios necesitaba verse tan a menudo el Rey con el ya ex presidente de Cajamadrid, Miguel Blesa? La afición a la caza es compartida, aunque es de desear que al menos uno de los dos no disfrute disparando a enormes paquidermos y se conforme con el no menos polémico tiro al plantígrado, ¿pero alguien puede creerse que se veían para contarse sus batallitas? Ahora que le ha dado a la Corona por ser tan transparente, lo cual le encanta a El Topo, ¿podrían explicarnos de dónde procede esa amistad y qué intereses la sustenta?
Y para terminar, una de terror. Le sugieren a El Topo que husmee más en las filas socialistas madrileñas. En concreto en el ámbito 'sanitario'. Porque allí ha sentado peor que un rayo el anuncio precipitado de Tomás Gómez sobre quién será -si gana- su consejero del ramo. Nadie entiende que se venda el pescado antes de sacarlo del agua, pero mucho que elija sin tener en cuenta la experiencia, fijándose sólo en la fidelidad. Por cierto -y pongan aquí mentalmente la música de Psicosis-, lo de Gómez componiendo su Gobierno y diciéndoselo por ahí a la gente es de traca. O de lechera.
Una de las primeras decisiones del nuevo presidente de Cajamadrid ha sido enviar una carta a los 7 millones de clientes de la entidad. Algunas de ellas ya están circulando y lo primero que llama la atención es la firma de la misiva, bajo el nombre de Rodrigo de Rato.
En efecto, es el aristocrático apellido del que fuera persidente del FMI, hijo de dos poderosas dinastías industriales asturianas.
Lo segundo que resalta es su encendida defensa en el inicio de una “nueva etapa” en la casa del oso rampante, marcada por la “transparencia, eficacia, eficiencia y flexibilidad”, en pos de “el mejor servicio financiero y la mayor ayuda social”.
Y a ello, según asegura, va a comprometer a todo su consejo, del que forma parte, como ya se sabe, nuestro ex rector, Virgilio Zapatero. En definitiva, una abrumadora carta de presentación que, eso sí, no ha gustado a todos los impositores.
En algunos blogs se clama contra este despilfarro, cifrándolo en cerca de 1,5 millones de euros. Demasiado, dicen, “para hacer la pelota”.
Las fornidas pero escasas espaldas de El Topo no dan para cargar con toda la letra pequeña que trae hoy la actualidad, espesa como el chocolate y pringosa como un churro. Aunque haya que hacer varios viajes, esténse tranquilos, que este animal husmeador no dejará mercancía alguna por el camino. Ahí van las primeras entregas:
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¿Será verdad que la ministra Trinidad Jiménez se está metiendo en el charco de la sanidad madrileña, que moja o escalda, como ensayo y prueba de su hipotético retorno a la política regional?
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¿Y será verdad que toda la oposición al Distrito Único Sanitario, con la ministra tragando quina, tiene que ver ante todo con la supresión de miles de horas sindicales para 900 liberados y los 30 millones de euros anuales que perderían?
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Cambiando de tercio, ¿qué conversación muy reciente y sobre qué asunto ha 'hermanado' como no se recordaba en mucho tiempo a Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy?
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¿Ya son conscientes los rectores de que, para años venideros, van a apretarse el cinturón como nunca? ¿El pago de una discutible deuda pretérita en la 'vaselina' de ese anuncio expresado por la propia Aguirre ante los seis dirigentes de las mismas universidades públicas madrileñas?
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¿Por qué lo llaman Ni-Ni cuando quieren decir Gran Hermano? El programa de la Sexta presume de espacio sociológico y radiografía juvenil, pero copia del bodrio de la Milá hasta la sintonía, según se cacarea sin discreción en los cuarteles generales de Tele 5.
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¿Estará prestando CiU su apoyo a Zapatero a cambio de que no toque ni una coma de los capítulos financieros del Estatut de Catalunya? ¿Y significa eso entonces que el presidente del Gobierno se lo estaba planteando?
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Y una, para terminar, enrevesada pero con sentido: ¿Por qué de repente Gómez habla de Primarias cuando ha hecho lo imposible por evitarlas? ¿Tal vez porque ésa es la manera de evitar que Ferraz ponga a otro candidato a dedo?
A la madriguera de El Topo caen algunas piezas de lo más suculentas, y alguna que otra botella con mensaje dentro que traduce gustoso en formato de telegrama para nuestros ávidos lectores:
¿Será verdad que los 'críticos' del PSOE madrileño ya han logrado verse con José Blanco para tratar lo de Tomás Gómez?
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¿Y será verdad que la abismal diferencia entre el nuevo líder y el viejo, Rafael Simancas, ha crecido aún más tras el acuerdo de socialistas y populares en Cajamadrid? ¿Quizá por cómo se entregan algunos a bailes con personajes de infausto recuerdo simanquil y entrañables raíces en Majadahonda?
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¿Entre qué ministros de Zapatero hay más bofetadas en estos momentos? ¿Salgado y Corbacho? ¿De la Vega y Rubalcaba? ¿Blanco con todos? Lo cierto es que el mal rollito entre algunos es tan intenso como el mal fario de su jefe de filas.
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Sin hacer sangre, ¿quién ha sido el responsable del increíble ridículo hecho a propósito de la visita de Obama a Madrid? No se puede presumir de algo así, poner fecha, confirmarlo en público... y que luego salga un portavoz
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Cobo va a muerte contra Aguirre, y va a aprovechar su visita a los juzgados para demostrárselo. Es lo que ocurre cuando Gallardón dice que no hará ni dirá nada que perjudique a su partido: lo hace, pero "a micrófono cerrado"
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Será verdad que entre Pellegrini y Valdano hay ya menos feeling que entre Aznar y Felipe González? En otras palabras, ¿están el uno harto del otro y viceversa?
Hoy El Topo tiene un saco de perlas pequeñas pero lustrosas, de brillo intenso y reverberación, que saca de su madriguera con gusto para las rapaces que moran más allá de la pantalla del ordenador. Ahí van y que las disfruten en sus distintos formatos de pregunta, aseveración o simple mala leche cargada de información.
¿Será verdad que la persona que más ha felicitado a Rato y Virgilio Zapatero, presidente y vicepresidente ya de Cajamadrid, es un señor muy importante llamado Emilio Botín al que ambos, técnicamente, han dejado en la estacada? ¿O acaso hay vasos comunicantes muy ignotos en marcha entre Cajamadrid y el Santander?
¿Será verdad que los principales defensores de Tomás Gómez, más allá de La Moncloa y del despacho de Leire Pajín, están en la acera opuesta? En otras palabras, ¿no quiere el PP tanto como el propio Gómez que se confirme de una vez su candidatura a la presidencia regional antes de que los críticos se salgan con la suya y, más que Primarias, logren que Ferraz busque una alternativa? El que quiera más, que se lea el exitoso artículo de Escudier en el que no deja cabra con pelo.
¿Será verdad que el ex rector de la Universidad de Alcalá ha dejado, literalmente, un muy buen sabor de boca antes de irse a Cajamadrid con una excelsa comida en noble restaurante de postín para varias decenas de personas con birrete todas ellas?
¿Será verdad que Gallardón quiso salir el miércoles en defensa de su 'esclavo moral' Cobo pero que éste le frenó consciente de la que se podía montar? O, como piensan otros, ¿al vicealcalde madrileño le ha dolido un poco el silencio de su jefe, agravado por la advertencia del PP de que tal vez se plantee aprobar suinclusión en las listas para 2011?
Hoy El Topo tiene un saco de perlas pequeñas pero lustrosas, de brillo intenso y reverberación, que saca de su madriguera con gusto para las rapaces que moran más allá de la pantalla del ordenador. Ahí van y que las disfruten en sus distintos formatos de pregunta, aseveración o simple mala leche cargada de información.
¿Será verdad que la persona que más ha felicitado a Rato y Virgilio Zapatero, presidente y vicepresidente ya de Cajamadrid, es un señor muy importante llamado Emilio Botín al que ambos, técnicamente, han dejado en la estacada? ¿O acaso hay vasos comunicantes muy ignotos en marcha entre Cajamadrid y el Santander?
¿Será verdad que los principales defensores de Tomás Gómez, más allá de La Moncloa y del despacho de Leire Pajín, están en la acera opuesta? En otras palabras, ¿no quiere el PP tanto como el propio Gómez que se confirme de una vez su candidatura a la presidencia regional antes de que los críticos se salgan con la suya y, más que Primarias, logren que Ferraz busque una alternativa? El que quiera más, que se lea el exitoso artículo de Escudier en el que no deja cabra con pelo.
¿Será verdad que el ex rector de la Universidad de Alcalá ha dejado, literalmente, un muy buen sabor de boca antes de irse a Cajamadrid con una excelsa comida en noble restaurante de postín para varias decenas de personas con birrete todas ellas?
¿Será verdad que Gallardón quiso salir el miércoles en defensa de su 'esclavo moral' Cobo pero que éste le frenó consciente de la que se podía montar? O, como piensan otros, ¿al vicealcalde madrileño le ha dolido un poco el silencio de su jefe, agravado por la advertencia del PP de que tal vez se plantee aprobar suinclusión en las listas para 2011?
De un tiempo para acá, cuando alguien abre la boca en Génova para referirse a "Alberto", todo el mundo entiende que está hablando de Núñez Feijóo. El primero ahora es el segundo, lo que no significa que Gallardón carezca de predicamento: simplemente, el presidente de la Xunta de Galicia es un nombre al alza, que cuenta y mucho para el futuro.
Pero esto tiene consecuencias en Madrid, en la otra acera. Y es que en Ferraz no han terminado de digerir la estrepitosa derrota de Emilio Pérez Touriño, el patrocinado de Blanco y protegido de Zapatero que sólo pudo retener una legislatura el sillón arrebatado al ínclito Fraga. Tan es así que el Año Santo recién estrenado está sufriendo el aparente boicot institucional que en el pasado jamás hubiera tenido.
O eso se piensa en Galicia, viendo cómo ni La Moncloa ni La Zarzuela han dado señales de vida en el estreno de una conmemoración mágica que comenzó sin pena ni gloria nacional con el derribo de la mítica puerta del Obradoiro: lo que en el pasado hubiese concentrado a reyes y presidentes, en esta ocasión se convirtió en un evento doméstico que tiene soliviantado a Feijóo y, con él, al otro gallego de Génova, Mariano Rajoy. La sensación se remata con una noticia que ha sentado como un tiro: en Galicia se esperaba acoger un Consejo de Ministros de la UE, pero in extremis se ha decido trasladarlo a Cataluña.
¿Coincidencias o premeditación? Lo cierto es que los grandes planes con Galicia, AVE incluido, parecen estar congelados, y no hay fechas para que esto cambie. O sí: si se concreta la próxima candidatura de José Blanco a la Xunta (también suena para medirse a Aguirre, pero ésa es otra historia), tal vez veamos pronto a Zapatero sobrevolando de nuevo la tierra de Breogán y pensando que ésos pueden ser de nuevo sus dominios.
Aún queda mucho para la Semana Santa, pero este jueves vivieremos una jornada de Pasión en toda regla con el nombramiento de Rato para la presidencia de Cajamadrid y la salida de Blesa del mismo sitio. Va a tener todo el morbo del mundo el momento, en el que habrá sonrisas y lágrimas, de cocodrilo y de las buenas: el saliente porque se lleva una jubilación de escándalo en el peor año contable de la Caja; y el entrante porque podrá ponerse a la tarea que realmente le apasiona. Que no es la fusión con La Caixa, sino el crecimiento de la Caja para parecerse un poco a su homóloga catalana.
Y si la fusión con las cajas de Galicia y del Mediterráneo pudiera ser un primer paso, el segundo puede estar en la banca privada: tanto Rato como el vicepresidente de la entidad, el socialista Virgilio Zapatero, son amigos de Botín y, de una manera u otra, han trabajado con y para el Banco de Santander. A El Topo le consta que esa privilegiada relación no sólo no se ha roto por el 'fichaje' de Rato y Zapatero por la entidad del oso verde, sino que por contra se ha reforzado. Apúntense pues este dato, algo que ya ha hecho el siempre atento staff del BBVA.
Menos serio parece el último rumor salido de algunos despachos populares que colocan a Rato como supuesto 'rival' de Aguirre para encabezar al PP de Madrid llegado el caso: ni el uno quiere; ni la otra lo consentiría. A día de hoy, lo único seguro es que todo el mundo está con Rajoy mientras no se demuestre lo contrario y que, puestos a fabular con el futuro, el más fuerte del triunvirato Aguirre/Rato/Gallardón es la primera. Y el resto lo sabe.
El próximo 28 de enero, Caja Madrid elegirá a su presidente Rodrigo Rato, y a su vicepresidente Virgilio Zapatero, todavía hoy rector de la Universidad de Alcalá. Pero antes ya comenzarán a trabajar conjuntamente, como ya lo hicieron en el pasado, cuando el ex director del FMI daba conferencias organizadas por la institución académica.
Esta semana ambos participarán en un debate sobre la competitividad de la economía española. Además, se espera que Rodrigo Rato comience su especial pretemporada hablando de las cajas de ahorro gallegas, en una época un tanto convulsa, en la que se especula con posibles fusiones como Caixa Nova y Caixa Galicia, y ésta última con la CAM valenciana.
El ex ministro de Aznar estará en Santiago de Compostela del jueves al sábado, invitado por el Parlamento, para dirigir un curso sobre El reto de la competitividad de la economía española , organizado por la Universidad de Alcalá de Henares. En el curso, también intervendrá el rector de la Universidad de Alcalá, Virgilio Zapatero. El dúo de Caja Madrid ya comienza a trabajar juntos.
Mucho se ha rumoreado, se ha dicho y se ha escrito, pero la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, no tiene pensado hacer ninguna remodelación de Gobierno hasta antes de las elecciones, siempre y cuando todo transcurra por los parámetros normales.
Aunque han sido muchas las voces críticas que le han pedido el cese de Francisco Granados, la líder del PP de Madrid comunicó a sus consejeros que no tiene pensado realizar cambios en el organigrama hasta las elecciones autonómicas de 2011. Por eso, les ha pedido 'pico y pala' porque este 2010 es crucial para las aspiraciones de cualquier partido de cara a los comicios del próximo año.
Aguirre ha pedido a los suyos que se centren en cumplir el programa electoral, en comunicar sus compromisos a los electores, estar cerca de ellos para preparar el 'contrato' electoral en 2011. Salvo cambio de última hora u otro imprevisto, la presidenta de la Comunidad de Madrid no tocará el banquillo.
Todo el mundo da por supuesto que Díaz Ferrán dejará la presidencia de la CEOE, aunque falta por saberse el cuándo y el quién: si el relevo se hará en breve o dentro de unos meses y cuál será la identidad de su sucesor.
Esto último ha despertado un ejercicio de quinielismo en el que, para variar, aparece un nombre mil veces mentado para mil 'saraos' distintos, a pesar de que lo normal es que el sucesor del propietario de Air Comet sea uno de sus actuales vicepresidentes: o el más veterano, o el más joven; de ahí saldrá el elegido con seguridad.
Pero sigamos con la historia inicial: sí, el célebre Manuel Pizarro suena en determinados círculos como heredero de Díaz Ferrán, quien, siguiendo la metáfora castiza, está ya más quemado que la pipa de un indio. Hace nada se le señalaba como presidente de Cajamadrid, con el auspicio de su buen amigo Aznar. Antes como Ministro de Economía de Rajoy y, entre medias, por delante o por detrás, se le ha metido en todos los ajos: Telemadrid, las pugnas internas del PP, el Real Madrid... y así ad infinitum.
Curiosamente, de la oferta que menos se habla es de aquella que, sin embargo, fue más firme y expresa: la recibió de Esperanza Aguirre, hace un par de años, y consistió en incorporarse al Gobierno de Madrid como consejero de Justicia, quizá hasta con rango de vicepresidente como el nada añorado Alfredo Prada. Y hablando de éste, hay que ver lo bien que paga Roma, o Génova que para el caso es lo mismo, a quienes hacen los deberes que les ponen: la vidorra que se da el ex consejero como representante internacional del PP es de aúpa. Que lo disfrute.
Son pocos, valientes y persistentes: hablamos de los militantes del PSOE madrileño que siguen empeñados, más que nunca, en la celebración de Primarias en el PSM para elegir a sus candidatos a la alcadía de la capital y a la presidencia de la Comunidad de Madrid.
Sabido es que el núcleo duro de la 'leal disidencia' está en la Asamblea de Madrid, donde hay más diputados alejados de Tomás Gómez que cercanos a su tutela, y sabido es que la sombra de Simancas es alargada en no pocas Agrupaciones descontentas con su líder y, por extensión, con Ferraz. Ahora, unos y otros, otros y unos, están representados en una web que bajo el nombre 'Socialistas por Madrid' sale del armario y, sin dudar de su deseo de victoria frente al PP, defiende y sugiere por activa y por pasiva que el rumbo del PSM está equivocado.
Ahora incluso se han sumado a una campaña, bautizada con el elocuente nombre 'No con mi silencio', que aspira a otorgar a los militantes de cualquier partido la última palabra en su funcionamiento interno tras el expediente abierto al concejal Alejandro Inurrieta por sus críticas a la dirección regional: en ese grupo se sienten reconocidos no pocos dirigentes locales y regionales, pero sólo algunos dan el paso, como los diputados Andrés Rojo y Eduardo Sánchez Gatell, viejos roqueros de la política madrileña con suficientes espolones como para no temer una sanción a lo Inurreta: su queja es más sutil que la del concejal, pero por ello también más impactante.
No obstante, este tipo de iniciativas lo van a tener muy difícil: lo de las Primarias parece una quimera, aunque no lo es tanto dudar de la confirmación de Tomás Gómez como candidato dentro de unos meses. En Ferraz hay tanta gente que lo da por hecho como lo contrario, y aunque a cualquiera le parecería ya un escándalo la improvisación de un nuevo candidato, cosas más difíciles se han hecho, dicho y hecho en el socialismo madrileño en la última década.
No sólo hay encuestas en Génova y Ferraz, con resultados muy parecidos que otorgan la vitoria a Rajoy sobre Zapatero por una distancia que, en pétit comitè, se considera corta para la que está cayendo. También las hay, aunque menos conocidas, en los cuarteles madrileños del PP y del PSOE. Y aquí sí que no hay similitudes que valgan. Mientras los socialistas van vendiendo un desgaste de Esperanza Aguirre que haría peligrar su mayoría absoluta, los populares tienen unos sondeos radicalmente distintos que dejan a Tomás Gómez a los pies de los caballos: ahora mismo, según estas encuestas, el líder socialista sacaría menos votos que Rafael Simancas y tendría dificultades para llegar al 30% de las papeletas.
Se trata de estudios internos, no publicados ni publicables, de ésos que se manejan en los fogos de un partido para medir la temperatura del electorado en un año difícil para Aguirre que, no obstante, ha superado con nota: ni crisis ni Gürtel ni peleas internas ni desgaste tras tanto tiempo en Sol le han pasado factura al parecer, o no la suficiente para haer peligrar su reinado.
De la veracidad de unos u otros sondeos antagónicos da cuenta un dato: si fuera más cierto el del PSOE que el del PP, ¿por qué Ferraz se ha negado hasta la fecha a confirmar a Gómez como candidato? Frente a la explicación oficial, que apunta al deseo de no perturbar la presidencia española de la UE con procesos internos (¿?), tal vez haya otra: si el secretario general no remonta el vuelo en los próximos meses, se quiere tener la posibilidad de cambiar de cartel. Por eso muchos hablan ya de un tándem madrileño compuesto por dos ministros: José Blanco y Trinidad Jiménez.
Esto no es una inocentada, que en las fechas en que estamos conviene aclararlo: lo que sigue a continuación es verídico, y tiene que ver con un curioso personaje que ha surgido en la red y que se hace llamar "El Invasor Monclovita": el universo cibernético está lleno de frikis y de mala baba, pero en este caso hay algo que lo distingue de otros de su género. Aquí hay ingenio y profesionalidad, y de ambas cosas da cuenta el curiosísimo logotipo que presenta al malvado personaje, inspirado en la célebre película 'Kill Bill' de Quentin Tarantino:
El para unos chistoso y para otros inquietante asunto ha nacido en Facebook, hogar de todo tipo de iniciativas, grupos y aficiones que siempre encuentra un hueco para la política: allí hay quienes se reúnen para recolectar fondos a favor de Díaz Ferrán; quienes lo hacen para convertir a Aguirre en presidenta del Gobierno o en diana de una campaña de hipotéticos golpes e, incluso, para transformar a las hijas de Zapatero en incono de la modernidad adolescente. Como decía el castizo, hay gente pa tó.
La Navidad periodística tiene una tradición en la Comunidad de Madrid: el regalo, siempre chistoso y con doble intención, que los profesionales de la información le hacen a la presidenta regional. Y a continuación, el sentido del humor que ella le pone al asunto. Este año no fue una excepción: la dádiva, cargada de segundas, consistió en unos altísimos y horterísimos zapatos de tacón rojos, por aquello de que Aguirre nunca hace declaraciones si lleva calzado plano.
La ‘lideresa’ hizo honor a la costumbre calzándose en directo el engendro, entre risas de unos y otros que terminaron con una declaración irreproducible en la que ella se reía de sí misma con un chiste de camionero y ese desparpajo que le ha hecho célebre en todo Madrid.
Aguirre, aquí disfrazada de chulapa, siempre tan castiza
Y como la crisis no conoce fronteras, la Comunidad de Madrid se apretó el cinturón: un cóctel frugal en un espacio reducido para que nadie saque punta a un evento entrañable en el que periodistas y políticos comparten confidencias, quejas, expectativas y chascarrillos con tres consejeros especialmente activos: Juan José Güemes, Francisco Granados e Ignacio Echevarría. Faltó el vicepresidente, Ignacio González, lo que provocó algún comentario rápidamente desmentido por quienes mejor conocen los pasillos de Sol: simplemente se había tomado unos días de descanso con la familia, algo que no hacía desde el verano.
Y unos metros más allá, Zapatero también dio su vino navideño, con poca presencia de ministros, mucho corrillo con el presidente y dos invitados que concentraron todos los comentarios: los máximos representantes del Grupo Prisa, Ignacio Polanco y Juan Luis Cebrián. ¿Declaración de paz? Eso parece.
Las redacciones de media España no son un lugar seguro en estos momentos: a la cadena de despidos -más de 3.000 en un año; todo un ERE masivo encubierto-, se le añade ahora la 'epidemia de fusiones' y los efectos que puede tener. Porque en realidad estamos hablando de adquisiciones, de compraventa pura y dura, maquillada retóricamente para esconder una evidencia: no hay principios que valgan donde hay que intereses contables.
Lo de ver a Berlusconi como accionista mayoritario de Cuatro y socio de referencia de Digital +, tras el pago de 1.000 millones de euros en especie y en metálico, es de traca, y de ello se habla con discreción en las redacciones de Prisa: todo el mundo entiende que la primera obligación de una empresa es existir, y que para ello hay que hacer casi lo que sea, pero en ese viaje se pierde casi toda la credibilidad: ¿Cómo explicarle a alguien esto, tras años denunciando el peligro que representa para Europa la acumulación de medios por parte del presidente italiano?
Y lo que también preocupa, y mucho, es una posibilidad que se antoja remota pero no imposible: ver sentado en el Consejo de Administración resultante a figuras como Alejandro Agag, buen amigo de Berlusconi y colaborador de él en el ámbito televisivo, o no digamos Aznar: éste es hombre de Murdoch, pero a nadie le sorprendería que una nueva alianza entre los dos gigantes, News Corporation y Mediaset, conviertiera al ex presidente del PP en el delgado de ambos en España. No hace tanto se llegó a hablar de ello con una insistencia que parecía una locura y ahora resulta verosímil.
Y mucho más aún lo es el riesgo de ERE que comporta la concentración de canales de televisión en tiempos de crisis publicitaria: si no llega con las 'fusiones' ni con la renuncia por ley de RTVE a participar en la tarta comercial, se impulsarán reducciones de plantilla en masa. En Antena 3 se hizo hace cuatro años; en la Sexta no hay mucho de dónde quitar... pero en Cuatro, con una estructura profesional muy sólida, los temores parecen justificados. Ojalá no se cumplan, ojalá.
La última invención de la planta séptima de Génova, donde asientan sus posaderas no pocos cerebros privilegiados, es de aúpa: uno de los tres vicepresidentes de Cajamadrid será... ¡el vicepresidente de la Comunidad de Madrid!. El mismo que no valía por "político" y por "inexperto en finanzas" sirve ahora como número dos de Rato, según una especie que carece de fundamento -Ignacio González no se moverá de Sol- pero demuestra hasta qué punto el rencor primero y la mala conciencia después están presentes en esta historia.
Arenas no gana Elecciones, pero es el campeón de las guerrillas de pasillo
Y es que a nadie se le escapa ya que la única razón para derribar a González nada tiene que ver con su perfil político (tan claro como el de Rato o Virgilio Zapatero o todos y cada uno de los miembros del Consejo de la Caja) ni con sus conocimientos financieros (altos en todo caso como es menster en cualquier coordinador de un Gobierno): ha sido, simplemente, una racia de Rajoy y sus corifeos, que no perdonan a nadie que ose contradecirles aunque al hacerse se esté siendo leal con las siglas a las que de deben todos.
Pero de ese odio visceral y contraído en Valencia deriva también la mala conciencia posterior: en Génova son conscientes de la jugarreta y del cinismo que ha habido en esta historia con la complicidad de tantos y tantos, y de ahí que ahora se intente arreglar con ese supuesto nombramiento, más falso que un duro de seis pesetas. González es y será vicepresidente de la Comunidad de Madrid hasta el final de la legislatura, y es de suponer que en ese tiempo tendrá ocasión de defenderse y atacar a sus 'fans' genoveses, que no son pocos pero sí cobardes.
Y si González no quiere ir a Cajamadrid una vez asaltado y pisoteado el acuerdo que le hubiera llevado a la presidencia, quien sí lo puede hacer ese un viejo conocido: Fernández Norniella. Su nombre suena con fuerza para vicepresidir la entidad, por la cuota poopular, en el mismo escalafón que Virgilio Zapatero por la socialista y José Antonio Moral por la de IU. Todos asisten, por cierto, al penúltimo espectáculo del presidente saliente, Miguel Blesa, que a modo de traca final piensa querellarse contra el jefazo de la CEOE, Díaz Ferrán, por el agujero de 26 millones de euros que tiene en la entidad. ¿Y los que otros empresarios tienen, muchísimo más gordos, con la firma y el aval de Blesa en persona? Como salgan todas las cofras, se va a liar parda.
Aunque Zapatero pide prudencia en el 'Caso Aminatu' y asegura que se va a solucionar en breve, las tensiones contra el Gobierno crecen al mismo ritmo en que se deteriora la salud de la afectada: se dejará morir, sin la menor duda, aseguran quienes la conocen para negar que su ingreso en el hospital sea el primer paso en un tratamiento médico que acabaría con su huelga de hambre.
La indignación de los amigos de Haidar es inmensa, como nunca, con el PSOE, y la prueba de ello es un sms que corre como la pólvora entre los círculos prosaharuis. Es el que, al parecer, envió el actor Willy Toledo a la ministra Carme Chacón, con el demoledor contenido que reproducimos: "Nunca imaginé que fuerais capaces de llegar a estos extremos de indignidad. Vuestro apoyo a Marruecos os hace cómplices de la política represora y antidemocrática de su rey. Se os llena la boca hablando de democracia y de derechos humanos. ¿alianza de civilizaciones? ...que risas y que vergüenza que sois. Sois responsables de la muerte lenta de un ser humano que tiene más dignidad en las uñas de sus pies que todo vuestro gobiernos junto".
No es el único personaje de la Cultura que se ha mostrado crítico con La Moncloa, aunque sí está muy solo en la intensidad de su rechazo y su presión. Bardem, Almodóvar, Botto y tantos otros han mostrado su solidaridad con la activista del Sáhara, grabando vídeos que lo atestiguan, pero son contados los que han pasado del terreno de la petición al de la confrontación.
Puestos a fabular sobre un desenlace a este triste episodio, que pone de manifiesto el doble rasero de ciertos discursos cuando se está en la oposición o en el Gobierno y se pasa de tener principios a cuidar intereses, hay hipótesis para todos los gustos. En la plataforma de apoyo se da por seguro que Marruecos tendrá que aceptar el retorno de Aminatu al Sáhara sin perder su dignidad con papeles prestados, pero no pocos piensan que la presión para lograrlo será tan intensa como imposible de hacer desde España: ¿Quizá Obama tenga la última palabra?
Aunque es verdad que Gómez logra casi siempre la unanimidad formal en las votaciones del Comité Regional del PSM, cuando permite que se vote eso sí, no lo es menos que la oposición interna es amplia y muy crítica. La hay, y de qué manera, en el Grupo Parlamentario en la Asamblea de Madrid, donde es casi tan difícil encontrar un diputado favorable a su jefe de filas como otro condescendiente con Esperanza Aguirre.
El último detonante de las tensiones internas procede del nombramiento de consejeros para Cajamadrid, que ha laminado definitivamente toda sombra de Simancas: esto podría parecer razonable, teniendo en cuenta que el antiguo candidato socialista ahora es un diputado nacional, pero se convierte en un problema cuando en ese viaje se erradica a la amplia y activa parroquia que sigue teniendo a su ex líder como referencia.
Ni siquiera la inclusión en la lista de José Acosta, patriarca de una fuente de la que tanto bebió Simancas, ha reducido un malestar agravado por la designación de la propia jefa de Gabinete de Gómez, Inés Paredes: muchos no entienden que ocupe un puesto reservado, en teoría, para políticos de primera línea. Y si en el Ayuntamiento madrileño ha habido problemas para confeccionar la propuesta, en la Asamblea puede haber más que palabras. Habrá que estar muy atentos.
El runrún crítico es incesante, y se resume en una petición que Ferraz ha alimentado sin querer al negarse a elegir a los candidatos de 2011: que haya Primarias. Nadie, o casi nadie, discute que Gómez las ganaría, pero precisamente por eso se preguntan que a qué tiene miedo. Algunos en voz alta, como el joven socialista de Aranjuez Óscar Blanco, héroe de la discreta disidencia tras su intervención en el último Comité.
En la otra orilla, y aunque ha pasado desapercibido, también hay miga a cuento de la elección de un personaje bien conocido para el Consejo de Cajamadrid: sí, se trata de Manuel Cobo, cuyo expediente tarda más en redactarse que la sentencia del Estatut. Gallardón le ha elegido para uno de los sillones destinados a la Casa de la Villa, y por mucha Botella que vaya incluida en el viaje, a nadie se le escapa la intención que pone en este asunto.
El estreno ayer de la nueva sede del PSM, en el antiguo Palacio de la Prensa de Callao, coincidió con el día de más actividad política madrileña. En consecuencia, hubo ‘contraprogramación’.
Porque al mismo tiempo que la cúpula del socialismo madrileño presentaba su nuevo cuartel general, a apenas quinientos metros, en la Real Casa de Correos de Sol, el vicepresidente Ignacio González informaba a la prensa de los acuerdos del Consejo de Gobierno celebrado a primera hora de la mañana.
Desde el PSM se negó que la coincidencia fuera intencionada, sino la consecuencia del ajuste de las agendas tras el puente.
Por cierto, encontrar las nuevas oficinas de los socialistas en el histórico edificio de Callao fue todo un reto para las informadores: no había ninguna señalización que indicara en el edificio la ubicación de la sede. Cosa de los nervios típicos de los estrenos.
Auqnue Alberto Ruiz Gallardón despierta más pasiones que ira, las pocas negativas que suscita son de aúpa. Sólo hay que ir a Facebook para darse cuenta de ello: es uno de los pocos políticos que ostenta el dudoso honor de disponer de un grupo no sólo crítico, sino claramente destructivo, bautizado con el elocuente nombre de "No soporto a Gallardón", y con casi 400 seguidores en este momento.
No es un dato indiciario de nada, y menos si se contrasta con la práctica totalidad de los grandes sondeos nacionales, que le colocan sistemáticamente como uno de los políticos favoritos de los españoles y, tal vez, el único que agrada a los propios y no molesta a los adversos. Lo curioso es que este grupo está repleto de simpatizantes del PP, capaces de suscribir el 'ideario' del mismo: "(Para) personas que no pueden soportar a una persona tan faraónica, cobarde, arrogante y encantada de haberse conocido como A.R.G. (Arrrrg)".
Con cien seguidores menos hay, no obstante, otro grupo que se presenta como forofos del alcalde de Madrid, que también goza de otro que defiende su condición de presidente del Gobierno en el futuro: aquí sólo aparecen siete personas, pero es seguro que alguna más pensará como ellas. Por cierto, alcalde, no estaría de más que alguno de sus siempre atentos colaboradores registrara su propio apellido como dominio en la web: ahora mismo está vacío, y ya sabe usted que las webs las carga el diablo y luego no hay remedio.
Que la Administración española es muy 'romana' lo sabe todo el mundo: en ella se practica los acueductos con fruición, y resultaría escandaloso un glosario detallado al respecto de las libranzas en el mes de diciembre. No es descabellado afirmar que son casi más los días de asueto que los laborales, aunque por decir esto alguno se ponga de los nervios y apele a esos eufemismos tan vendibles: que si la negociación colectiva es un derecho, que si lo que hay que hacer es extender eso al conjunto de los trabajadores, que si los políticos trabajan más de lo que vemos... y esa miríada de argumentos que no esconden la evidencia de que en estos ámbitos se permiten un montón de prebendas a costa de los esfuerzos en la nómina del resto.
Pero hay excepciones. Y los dos líderes políticos de la región pertenecen a ese insólito epígrafe: mítica es la tendencia de Aguirre a no coger vacaciones, o a hacerlo por poco tiempo y todas las interrupciones que sean menester. Y en esa línea parece ir también el jefe del PSOE, Tomás Gómez, protagonista de un episodio muy elocuente: en la sede socialista no ha habido nadie durante casi todo el puente, pero él estaba allí, más solo que la una, trabajando con denuedo: de ambas cosas da cuenta un detalle casi enternecedor. Y es que el propio Gómez cogía el teléfono en persona, sin cambiar la voz para disimular su soledad: si alguien telefoneaba a la sede pidiendo cita para verle, él mismo recibía la llamada y la gestionaba, con educación y cercanía, por cierto, que mucho se habla de su arisco carácter y tal vez no sea del todo cierto.
Una de las llamadas bien pudo ser del rector de la Universidad de Alcalá, el ex ministro Virgilio Zapatero, que suena y mucho como uno de los dos o tres consejeros generales que el PSOE tendrá en Cajamadrid. El otro, como ya adelantó este medio hace diez días, es José Acosta: dos guerristas de cuna, no del todo queridos en Ferraz. ¿Será esa la apuesta de Gómez? De momento, más que los nombres le interesan los puestos: él quiere tres, que son los ofrecidos por Ignacio González en el pacto inicial, pero Rato al parecer no quiere pasar de dos consejeros.
Hay algo más que cabreo, bien disimulado eso sí, en círculos políticos, sindicales y -lo que es más importante- empresariales con el presidente de CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, a quien se vuelve a considerar muy débil para representar a su sector en las importantes negociaciones que están por venir.
Para tener autoridad, se piensa, hay que demostrar fiabilidad, y no ayudan nada en esa tarea las polémicas y conflictos en los que anda metido. El último bien poco edificante: llevar seis meses si pagar la nómina a los trabajadores de Air Comet, vendida ahora a precio simbólico a una aerolínea holandesa, no ayuda precisamente a sentarse con nadie pra negociar reformas laborales, nuevas fórmulas de contratación o modernización de la negociación colectiva.
Siempre le podrán decir, se cuenta, si está negociando para todos los empresarios y trabajadores o para sí mismo y sus problemas. Y se recuerda, con alguna razón, sus vaivenes políticos, que le han llevado a alabar a Solbes antes de las Generales, cuando estaba negociando la venta de Aerolíneas Argentinas; y a poner a Esperanza Aguirre cmo ejemplo cuando no le iba demasiado bien con el Gobierno de Zapatero.
Lo cierto es que el sucesor de José María Cuevas es que es consciente de que sus adversarios sacarán punta de estos episodios, pero mucho más de que, con un nombre u otro, al Gobierno no le quedará más remedio que emprender reformas: aunque la palabra le dé miedo, mucho más pánico le provoca la brutal escalada del paro. Y eso, para un hombre que comenzó hace casi cuarenta años en el negocio del transporte, con su buen amigo Gonzalo Pascual Arias, le confiere tranquilidad: está acostumbrado a los baches y las curvas.
Con la amenazante sombra de la trama Gürtel, más de algún diputado o concejal del PP -y de todos los demás partidos- se va a pensar mucho este año si aceptar los tradicionales presentes de Navidad, que a pesar de la crisis también habrá.
La propia presidenta regional, Esperanza Aguirre, asegura que ella devuelve los regalos aunque es conocido que acepta detalles como los calcetines que el año pasado recibió por los trágicos atentados de Bombay o la canastilla que le ofreció la Asamblea de Madrid tras estrenarse como abuela.
Entre los periodistas acreditados en la cámara regional ya se está pensando en el detalle navideño que este año le harán a la presidenta. Aunque todo está en el horno todavía y no hay nada decidido, ya hay alguna idea al respecto. Hace poco, Aguirre, en medio del temporal desatado por la declaraciones contra ella de Manuel Cobo, desvelaba que no hacía declaraciones “con zapato plano”. Una buena pista para el regalo navideño...
Corre como la pólvora entre los candidatos una teoría: el actual equipo rectoral dice y dirá en público que es imparcial, pero en la práctica ya tiene un candidato. O dos incluso: Manuel Peinado y, si la cosa se tuerce, Fernando Galván.
Para demostrar que o es así, o para pasear el sutil arte del disimulo, el propio rector ha animado a las mujeres de la Universidad a presentar su candidatura, haciendo que se gire la cabeza a cuatro nombres, todas catedráticas y todas bien cercanas al rector: Josefa Toro, que ha logrado casualmente la cátedra en fechas bien recientes; Purificación Moscoso, Filomena Rodríguez (experta en parapsicología y ex mujer del concejal de Urbanismo, Luis Fuentes) y Mercedes Bengoechea, la decana que dejó de serlo para descansar y ahora vuelve encabezando una lucha contra el lenguaje sexista que, tal vez, no podía permitirse años sabáticos de nadie.
¿Concretará alguna su candidatura? A El Topo le dicen que es difícil, pero no imposible. Y le añaden que sólo ocurrirá si Zapatero da el visto bueno… algo complicado estando Peinado y Galván de por medio.
El primero lleva meses trabajando en la carrera rectora, y al segundo no dejan de decirle que suspenda su año sabático (sí, es que hay mucho de esto en la Universidad) y se lance a la piscina, que hay agua. Y lo cierto es que los profesores le valoran mucho. ¿Más que a Peinado pero menos que a Morilla? ¿Menos que a Paniagua pero más que a Alvar? El tiempo dirá.
No es fácil pedir y lograr discreción cuando a la fama se le suma el prestigio y a éste el papel institucional. Ése es el trance en el que vive la Familia Real a cuento del inminente divorcio de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar, y menos cuando a continuación se pedirá en El Vaticano la nulidad del matrimonio. Es la manera, sin duda, de hacer compatible las ganas de romper con la observación de los sacramentos religiosos, aunque habrá quien vea en ello un acto de cinismo sin más: si es divorcio, es divorcio, le guste o no a la Iglesia, que guarda esas prebendas para los ilustres y así todos salen ganando.
Imagen extraída de http://familiasreales.com
El caso es que mientras esto ocurre, se ven estampas llamativas. Como a Marichalar sin ningún tipo de protección ni guardaespaldas caminando por pleno Centro de Madrid, la calle Serrano a más señas, con una más que ostentosa cojera y la mirada perdida en el suelo. No lo está pasando bien, pues quien le conoce asegura que en el fondo albergaba la ilusión de una reconciliación que Doña Elena nunca ha deseado. ¿Por qué? Nadie lo sabe a ciencia cierta, y quien lo sabe se calle. Y a ello ayuda mucho la actitud de la pareja: es la Reina, obviamente de parte de su hija pero también afectuosa con su ex yerno, quien más colabora en el entendimiento y la pulcritud de un proceso en que el uno y otra van a poner todo de su parte para que termine sin ruidos. Que así sea, y suerte para ambos.
Era y es vox pópuli la fría relación personal entre José Luis Rodríguez Zapatero y Felipe Gonzälez, derivada a su vez de la renovación generacional que el presidente del Gobierno ha hecho en el PSOE desde su llegada al liderazgo. Lo que para los afectados es una purga en toda regla, para el seccretario general de los socialistas es una simple cuestión biológica: la vieja guardia está mayor, y la nueva pega fuerte y pide el balón.
Ésa es la lectura, desabrida y frustrada, que entre otros ha venido sosteniendo Felipe González desde su dorado retiro de viajes, joyería, conferencias y asesoramiento europeo: se veía reconocido como un gurú en medio mundo, mientras en su país se le trataba de florero. Y no le han faltado ibarras, leguinas y maragales sumados a un coro en el que, de cuando en cuando, se sumaban también veteranas voces en activo, casos de Chaves y Rubalcaba: ellos están en primera línea, sin duda, pero su escepticismo hacia el presidente es tan intenso como proverbial su capacidad de disimulo.
Pero el PSOE siempre ha sabido lavar los trapos sucios en el vestuario y ofrecer, de puertas para afuera, una imagen de unidad: sólo así se sobrevive un siglo, y los socialistas lo saben. Especialmente en los malos momentos, y éste lo es: en las últimas tres semanas se ha registrado una ´reconciliación duradera' entre Zapatero y González, con varias conversaciones privadas para certificarla y una plataforma espléndida para evidenciarla: la reciente renovación de la cúpula europea ha ofrecido a ambos dirigentes la posibilidad de hablar como no lo hacían desde hace años y de trabajar en equipo.
González, según nos cuentan, está contento y agradecido con su sucesor por haberle escuchado, y mucho, y por haber defendido su candidatura a presidente de la Unión Europea, un puesto que le venía como anillo al dedo y que no prosperó por la rácana visión de Alemania y Francia: Merkel y Sarkozy preferían un burócrata controlable; y González era un verso suelto con autoridad suficiente para tener y sostener un discurso propio.
No habrá cariño, pero sí respeto mutuo y confianza en adelante. La presencia de González en la conferencia/mitin del fin de semana, en primera fila y aplaudiendo a Zapatero, consagra la entente de ambos en el peor momento de popularidad y expectativas para Zapatero, que agradeció y mucho la actitud de su predecesor con un gesto menor pero muy sintomático: aunque no todo el mundo se dio cuenta, el presidente hizo lo imposible por posar su mano en el hombro de González en un escorzo nada casual destinado a buscar la foto del día.
La nueva ley del aborto será, sin duda, el próximo terreno de pelea enre el PSOE y el PP. ahora concentrados en la pugna por el secuestro del Alakrana y Sitel, dos frentes en el que ambos están dando un espectáculo poco edificante: el primero por chapuzas en un caso y opaco en el segundo; los populares por hipócritas en ambos.
Cuando amaine este temporal, y a falta de que el juez levante definitivamente el secreto del Gürtel -¿no iba a haber sido hace exactamente ocho días?- y el de Estatut de Cataluña -¿tres años para una sentencia?- , llegará el del aborto, para el que ya se prepara un pelotazo escénico en el atril del Congreso: la diputada que defenderá la postura del PP en este asunto será Sandra Moneo, y lo hará luciendo la ostentosa estampa que siempre tiene una mujer cuando está embarazada de ocho meses. La portada, así, está asegurada.
Menos seguro sigue teniéndolo Tomás Gómez en lo suyo: el domingo volvió a ser un día de contradicciones para los socialistas madrileños, que ejercieron de anfitriones de una innovadora convención en la que se vendió y mucho la conquista de Madrid... sin poder presentar a sus candidatos para dar credibilidad a ese reto. El secretario general del PSM pone buena cara allá donde va, pero en su núcleo más próximo el malestar es profundo: nadie entiende que a estas alturas Ferraz siga sin aclarar quiénes se medirán a Aguirre y Gallardón, aunque traducen perfectamente la intención. Si las encuestas siguen siendo tan adversas, la chistera de Zapatero sacará nuevos conejos.
Para menos trucos de magia y juegos florales vuelve a estar la relación entre Rajoy y Aznar, que oscila desde hace años entre la convivencia protocolaria y la animadversión manifiesta. Ahora toca lo segundo, y una prueba de ello fue el gélido saludo que se dedicaron ambos en un recientísimo encuentro de corte empresarial: primer se saludaron sin ganas, y luego se esquivaron todo lo que pudieron.
El último protagonista también viene de la política nacional, de la de toda la vida. Es Felipe González, gurú europeo que no ha logrado sin embargo convertirse en presidente de la Unión Europea pese a que sonaba y quería. Ahora pontifica, citando a Gramsci, sobre la necesidad de hacer lo que se piensa en una UE sin valentía.... pero luego ejercer de palmero con Zapatero pese a no estar de acuerdo con casi nada de lo que hace.
La intervención de Génova en la sucesión de Blesa en Cajamadrid está teniendo muchos efectos secundarios, pues al margen de la polémica suscitada en el PP ha derribado un acuerdo transversal entre todas las fuerzas políticas y sociales de la Comunidad de Madrid. Ahora hay que reconstruir ese puzzle, lo que en sí mismo denota la magnitud de la cacicada: frente a la ley y el consenso se ha utilizado la fuerza bruta y la amenaza, para indignación de las delegaciones madrileñas de PP, PSOE, IU, CC.OO, UGT y los empresarios.
Pues bien, en ese tránsito, que tiene escocido y con razón a Tomás Gómez, va a haber que elegir un vicepresidente cercano al PSOE, y el nombre que más suena para hacer compañía a Rato es el de un viejo rockero del socialismo madrileño: José Acosta. En tiempos fue poderoso barón en la sombra, muñidor de una corriente que llegó hasta los tiempos de Simancas y encarnó a ese socialismo de toda la vida capaz, para bien y para mal, de enfrentarse a Ferrar o al entonces presidente Leguina.
Jorge Gómez, que hubiera ocupado ese puesto de prosperar la presidencia de Ignacio González, se queda en el camino: otra víctima más de los caprichos de la política nacional, que acumula cadáveres en Madrid a un ritmo digno de libro Guinnes.
Mientras se discute si los futbolistas millonarios deben tributar a Hacienda como todo trabajador corriente y si, en el caso de que la respuesta sea positiva, hay que bajarles el IVA al 7%; en sectores tan estratégicos como el de los medios de comunicación prosigue la sangría sin que nadie, ni en el Gobierno ni en la oposición, haga nada al respecto.
Muchas de las empresas de comunicación que se lían a voces contra los presuntos planes de la CEOE no dan trigo en su seno y, de hecho, acumulan bastantes de las 5.000 víctimas de la recesión entre la tropa periodística. No demos nombres concretos, que se ponen levatiscos y lo mismo generan más problemas a los afectados, pero hya grupos que se inventan una cruzada contra el despedio libre y luego lo practican con fruición, como los hay que claman contra el aborto y luego marginan a quienes se quedan embarazadas.
Los dos casos más sonoros, por terminales, son los de Soitu.es y Zero, que simplemente han fallecido al calor de la crisis comercial. No eran los más importantes, pero sí los más revolucionarios por distintas razones: uno por quintaesenciar las nuevas tecnologías, tan consumidas como ruinosas; y el otro por dirigirse al sector poblacional al que se presentaba como paradigma del poder adquisitivo. Pues ni lo uno ni lo otro han servido de mucho, lo que viene a consagrar la pregunta del millón: si los medios tradicionales tienen los días contados, como dicen los agoreros con más interés que conocimiento; y los nuevos no dan un euro... ¿se avecinan tiempos de apagón informativo?
No parece que al PSOE o al PP les inquiete demasiado esto, a tenor de su resistencia a aprobar medidas tan razonables como las que se aplican en media Europa: los periódicos pagan un IVA de artículo de lujo, aun siéndolo de primera necesidad en toda democracia que se precie de serlo. Y así, vendrán nuevas malas noticias a sumarse a las ya conocidas, que en un breve resumen quedaría así:
* Entre Público, El Mundo y ABC han perdido su trabajo más de 200 periodistas. En El País la criba ha venido por las colaboraciones, aunque muchos de los que disfrutaban de ese estatus en realidad trabajaban como si fueran de plantilla.
* Un gratuito ha cerrado, el Metro, y otros dos reducen plantillas a ritmo imparable.
* Los eres en todas las televisiones, formales u oficiosos, están preparados: bien para cuando se concreten las fusiones; bien para reducir gastos el próximo año si se mantiene -y se mantendrá- la caída publicitaria.
* En Marca han caído más de veinte periodistas, y en el AS se está limpiado el staff de directivos.
* Varios periódicos locale sy provinciales viven en situación casi terminal, con dos cierres terribles ya en Granada y Guadalajara.
La lista es interminable, y la seguiremos ampliando. Aunque a la Asociación de la Prensa, madrileña y nacional, no parece inquietarle demasiado: advertir el problema lo advierten, pero de ahí a montar un cirio media un abismo.
Mientras Camps se paseaba en Ferrari por Cheste, una imagen tan polémica para el PP como positiva para Valencia aunque resulte antiestética, Aguirre ultimaba los detalles sobre un libro que hoy se presenta y que puede ser tomado como una declaración de intenciones bien sutil: “Discursos para la libertad. Momentos que forjaron la civilización occidental”, se titula la obra editada por Ciudadela, y es un repaso a algunas de las intervenciones políticas con las que la autora se siente más identificada. Ahí aparecen desde Jefferson, de obligado seguimiento para todos los que nos dedicamos al periodismo; hasta Juan Pablo II, pasando por Pericles y la Thatcher.
Aunque la leyenda urbana y el 'Caiga quien caiga' adjudicó a Aguirre meteduras de pata como la de Sara Mago, que en realidad nunca cometió según dijo el propio Premio Nobel, lo cierto es la 'lideresa' le da y mucho a la buena lectura política: en esta obra, por ejemplo, no ha habido ningún 'negro' detrás. Todos los textos han sido seleccionados por ella y comentados a posteriori, con la colaboración de su jefe de Gabinete, Regino García Badell, y las sugerencias de su propio esposo.
¿Y qué se puede encontrar en sus páginas? Nada más que historia... o no. Porque hay quien dice que el libro es la concreción erudita del "No nos resignamos" que profirió tras la última derrota de Rajoy ante Zapatero. Es una conclusión cogida por los pelos, pero que a buen seguro habrá quien la compre en Génova. Especialmente si en el viaje va incluido el chascarrillo político que recorre los cenáculos madrileños desde hace una semana: el tándem Rato-Aguirre ha vuelto, y no tiene intención de marcharse.
Por cierto, para los malvados o los tiernos, tiene su gracia que la otra dama del PP madrileño, hay optado por otra línea bien distinta para saldar sus pasiones literarias. Mientras Aguirre opta por el cuerpo a cuerpo ideológico, Ana Botella se gallardoniza de buen rollo con una selección de cuentos de toda la vida. Con manzanas envenenadas y sin ninguna pera en principio.
La convención del PP deja varias preguntas en el aire, no pocas incógnitas por despejar y una conclusión inapelable: Rajoy está dispuesto a lo que haga falta con tal de llegar a las Elecciones, y en ése "lo que haga falta" pueden incluirlo todo: expulsiones, suspensiones, gestoras... y todo aquello que se incluya dentro de los Estatutos y casi diríamos del Código Penal.
En Génova se relamen de placer, con inocultables muestras de ello en los casos de Javier Arenas y Soraya Sáenz de Santamaría, sin ir más lejos, y dan por supuesto que el 'Gran Timonel' se ha ganado dos años de paz interna, aunque ellos estarán especialmente pendientes de buscarle los tres pies al gato. ¿Y los demás?
Empezando por Camps, el Gabriel del PP: el ángel caído aterriza en Ferrari, para enojo de Génova, que ya le tiene enfilado: mientras las encuestas le sean favorables, y lo son, habrá paz aparente, pero a la más mínima no dudará en actuar. Especialmente tras un fin de semana en el que desde Valencia llegó un mensaje desafiante: en cuanto sea posible, Ric Costa será restituido.
Siguendo por Aguirre: la lideresa se ha dado cuenta de algo que ya intuía. Toda su potencia está en Madrid, y en provincias muchos compañeros han 'comprado' la caricatura que de ella han hecho sus propios compañeros de la dirección nacional y todos sus adversarios al respecto de su supuesta ambición. Está dolida y sorprendida, pero acepta con resignación y paciencia el estigma: espera que de una vez le crean cuando afirma que acepta, desde hace mucho, el liderazgo de Rajoy, y aunque se siente maltratada por haber convertido la aplicaciónd e la ley en Cajamadrid en un pulso por la sucesión, hará lo que haga falta para garantizar un armisticio duradero: sólo aspira a seguir en Madrid y sólo luchará si, llegado el momento, a alguien se le ocurre poner eso en entredicho.
Y terminando por Gallardón, que se creía ganador de la contienda pero este fin de semana se ha dado cuenta de que eso no es muy cierto: no ha sido la estrella que pensaba ser, y ha visto cómo otros dirigentes más jóvenes que él (desde el motero Basagoiti hasta el alcalde de Santander o el presidente de Galicia) han causado mucha más expectación: por vez la primera la eterna 'joven promesa' del PP ha sentido que detrás vienen otros pegando fuerte y ha visto cómo Rajoy le trataba desde la distancia.
Y no nos resistimos hoy a citar, como remate a esta historia con una oda de otro negociado, a los compañeros de elconfidencialdigital.es, que vuelven sibre una vieja historia la dificultad de nuestros políticos para hablar idiomas. Ahora es Rajoy el señalado, pero no va a sentirse demasiado solo en esa lista de 'incompetentes lingüísticos': Zapatero, Aznar y González también fueron o son presidentes monolingües, aunque alguno aprendió al salir de Moncloa. La pregunta es bien sencilla: ¿No les da vergüenza a todos? Menos footing y más clases particulares, que ellos pueden y deben. Tanto presumir de ser amigos de Sarkozy, Obama, Bush o Blair y a la hora de la verdad ni se entienden.
Rajoy sale reforzado del 'supermartes'. Rajoy acaba fortalecido de la Convención de Barcelona. Y, antes, Rajoy termina el Congreso de Valencia asentado. "Rajoy sí, pero no el PP". La frase es de un conocido dirigente popular, que prefiere pasar desapercibido para evitar salirse de la foto con un puntapié en la zona donde la espalda pierde su noble nombre.
Pero refleja a la perfección la evolución del líder popular: ha pasado de protagonizar 'La Cenicienta', cuando fue elegido por Aznar para montarse en una carroza que parecía destinado a otro; a representar `El traje nuevo del emperador': todo lo que no sea alabar su porte está mal visto. "Es que ahora hay que hacer las cosas en clave interna", apunta otra celebridad para explicar la concentración de esfuerzos en acaba con las tensiones internas en lugar de en destronar a Zapatero en supeor momento en muchos años.
Sea como sea, lo cierto es que Rajoy sale reforzado de Barcelona y el PP sigue como estaba: con muchos dirigentes muy contentos -los que trabajan en el aparato pero jamás se han enfretado personalmente a las urnas- y con no pocos muy descontentos. Empezando, quién lo iba a decir, por Alberto Ruiz Gallardón: ha logrado su primer objetivo, poner a Génova en contra de Aguirre, pero en el viaje ha pagado un precio muy alto. Todos son conscientes de su talento, pero muy pocos se fían de una lealtad que sólo existe cuando se le da lo que espera. Por eso su papel fue irrelevante en la Convención, algo extraño tratándose del activo más refulgente que tienen los populares según los últimos sondeos y encuestas.
¿Y Aguirre? Pues viajó a Barcelona con sentido de la obligación más que de la devoción, pero con escrupulosa profesionalidad: ni en los peores momentos con Rajoy ha dejado de hacer su trabajo, sea en la campaña electoral o ahora en este tipo de convenciones, aunque la sensación que acompaña a la delegación de Madrid cuando viaja con destinos genoveses no sea muy agradable.
La presidenta del PP se marchó de la convención por una dolencia familiar que le obligaba a ejercer de ser querido; y antes hasta llegó a fumarse un ostentoso puro con Rajoy en la célebre comida de barones, ganándose la simpatía de muchos de sus compañeros que la conocen más por lo que dicen de ella que por lo que ella dice. Pero hay un Muro de Berlín entre Sol y Génova que coloca las cosas siempre en su sitio: convivir sí, pero amarse es más difícil.
Tal vez por eso Aguirre ha encontrado entretenimientos que a los amantes de las caricaturas les parecerán sorprendentes pero en realidad reflejan una de sus pasiones: la lectura y, por extensión, la escritura. Esta misma semana presentará un ensayo sobre los discursos políticos que, a su juicio, más contribuyeron a consolidar el concepto de libertad: Luther King, Pericles, Jefferson, Juan Pablo II y, cómo no, Margaret Thatcher aparecen en esas hojas volanderas.
Lejos de Bercelona pero cerca de Madrid, en Alcalá, tabién hubo otra convención, con protagonistas y objetivos bien distintos. Aquí el protagonista fue Tomás Gómez, que ha debido cogerle el gustillo a los encuentros de luxe: no sale de un hotel de cinco estrellas y se mete en todo un Parador para hablarle a los compañeros. Que una cosa es ser muy de izquierdas y otra bien distinta no gozar de lo mejor como todo bicho viviente.
¿Se puede retransmitir un Real Madrid-Milán en una televisión española y que los locutores se comporten como forofos del equipo italiano? La respuesta es afirmativa, aunque parezca mentira, si la televisión en cuestión es la TV3 catalana. Tan escandaloso debió de ser su comportamiento que incluso ha provocado una pregunta formal en sede parlamentaria. La hará hoy mismo Albert Rivera, líder de Ciutadans, y tendrá que responderla en persona la directora general del ente público.
Lo curioso es que Rivera es un culé confeso, aunque eso no le librará de acusaciones de 'españolista', por mucho que explique que ésta no es una cuestión de pasiones deportivas, sino de respeto y sentido común... en una autonomía donde se calcula que puede haber hasta un millón de seguidores madridistas. Habrá que estar muy pendientes, aunque nadie se sorprenderá a estas alturas del escaso eco que la apelación tendrá en la propia TV3, una televisión que empequeñece, en deuda y subordinación, a cualquiera de las que son objeto de crítica constante en nuestro entorno.
Más lejos hay que irse para encontrar el otro pufo mediático del día: la inaudita campaña de prevención de la gripe A en México, que ha utilizado un beso entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón como ejemplo de lo que no debe hacerse si se quiere evitar el contagio. Resulta cómico, más que indignante, que se emple como ejemplo de peligroso afecto una estampa que aquí remite a la Biblia, y a Judas en concreto. Y todavía llama más la atención el despiste viniendo de un país al cual visitó hace bien poco el alcalde madrileño.
Si allí era una celebridad, ¿cómo se han olvidado de él tan pronto? Veremos este fin de semana si ocurre lo mismo en el PP o no: la convención ad majorem gloria de Rajoy promete fuertes emociones para los principales gallos populares. Salvo para uno: Aznar anda enojado y decepcionado con Génova por no haberle reservado ninguna intervención estelar. Tanto como para haberse buscado una ocupación alternativa que le libre de acudir a la Ciudad Condal en el papel de palmero. ¿Y Rato? ¿Estará allí? Ésta es la cuestión, aunque la quiniela afirma que, haga allí lo que haga, ha vuelto. Para quedarse.
¿Puede haber algo más bonito, queridos amiguitos, que irse a la cama con un cuento de Ana Botella? Sí: hacerlo con un libro entero de ellos. No estarán escritos por la grácil concejala popular de Madrid, eso sí, así que si la idea les ha emocionado tendrán que conformarse con disfrutar de los cuentos clásicos que a ella más le gustan. O sea, pondrá su nombre como gancho para que Planeta cuele, por enésima vez, Caperucita Roja y otras historias manidas de madrastras y, por supuesto, manzanas.
Ello será suficiente para que las Nuevas Generaciones del PP la jaleen y, no es descartable, la presenten donde sea menester como la nueva Gloria Fuertes. Esperen si no las lisonjas que el trío espumín de los populares puede soltar, dejando un rastro de mermelada y baba tan resbaladizo como previsible: Fraga, Uriarte y Ansón. Dos viejísimas glorias y una tercera que ya debiera ir pensando en destacar por algo más que la mera edad. De momento los tres lo hacen por pelotear al que manda, llámese Rajoy o Gallardón; y criticar ferozmente a quien les molesta sus jefes, llámese Aguirre por ejemplo.
Tanto se había hablado del desembarco de Ignacio González en Cajamadrid que ya, incluso, volaban las quinielas al respecto de los cambios en el Gobierno autonómico que hubiera arrastrado. Como diría aquel célebre locutor del pelo electrizado, el nombre que más sonaba para sustituir al vicepresidente era el de Antonio Beteta, hoy consejero, ayer portavoz parlamentario, en el pasado hombre de confianza de Gallardón y mañana... Dios dirá.
Beteta, símbolo junto al erudito senador Juan Van Halen del predominio de Aguirre sobre Gallardón en el PP autonómico como grandes apoyos de la primera y antiguos aliados del segundo, sonaba más que nadie como relevo del vicepresidente: la idea era conferir al cargo un matiz técnico y profesional, para lo cual esta especie de Solbes a la madrileña parecía venir que ni pintado. Es una enciclopedia, de aspecto señorial y a sus conocimientos técnicos le añade una aguda experiencia política que demuestra en cuanto le dejan con un verbo afilado.
Que esto hubiera arrastrado más modificaciones, en el Gobierno y/o en el partido, era algo por ver, aunque la quiniela también citaba a varios nombres, con Granados y Mariño a la cabeza de todos ellos. ¿Uno a la Corporación Cibeles y la otra a Génova? Quién sabe, y quién sabe también si este asunto está cerrado definitivamente o no: sólo Aguirre conoce sus propios planes y sólo hay una manera de acertar en el pronóstico: decir que es posible todo.
Mientras, Ignacio González sufre en silencio. Es difícil encontrar en toda España un caso de político peor tratado sin argumentos, tirando de clichés o de prejuicios: primero se le convirtió en poco menos que responsable de un caso, el del espionaje, en el que es la primera víctima; y después se le trató de derribar de la presidencia de la Caja alegando su supuesta impericia profesional para el cargo, como si ser vicepresidente de la primera autonomía española no le preparara a uno para todo.
Hágamos hoy un ránking de los 'gargantas profundas' que más calientan la cabeza a Rajoy contra Aguirre, pese a los múltiples mensajes que ésta la lideresa le ha enviado al líder al respecto de que sus únicas aspiraciones pasan por Madrid. ¿Quién y qué le ha dicho tanto a Rajoy lo contrario como para que se lo termine por creer y obre siempre en contra de los hechos? Porque ni se ha presentado, ni estudia una candidatura, ni quería guerra en el Comité Ejecutivo del supermartes, ni dejó de hacer campaña por Rajoy en las Generales, ni pactó nada contra Cobo a cambio de Cajamadrid y, ni siquiera, impuso la ley que estaba de su parte en el relevo de Miguel Blesa.
¿Y por qué pese a esas evidencias, pesan más en Rajoy las sospechas y las suposiciones? La cosa se remonta a antes de las Elecciones, cuando Aguirre se ofreció a acompañarle en las listas si finalmente lo hacía Gallardón: en realidad nunca quiso, pero no estaba dispuesta a tolerar el movimiento de su 'enemigo íntimo'. Rajoy tomó nota, más del alcalde que de la presidenta, pero al final se impuso en su ánimo que el verdadero rival era la segunda: tal vez Gallardón sea el político mejor valorado de España, pero a efectos sucesorios tiene más poder quien controla el partido en alguna 'federación', y más aún si ésta es Madrid.
La cadena de malentendidos, silencios y reproches recíprocos ha hecho el resto. Pero también un grupo de dirigentes, de alta alcurnia interna, se ha ocupado y mucho de calentar al máximo la tempestad. Alguno, de acento andaluz, a quien se atribuyen el auténtico control del poder interno, lo hace casi a diario y sintetiza su profundo desapego hacia el PP de Madrid y hacia el Gobierno autonómico con un gesto de los que lo definen todo: ni siquiera devuelve las llamadas, aunque alguna de ellas sea hecha por el vicepresidente regional.
Otra, de grácil pose fotográfica y verbo aguerrido, llegó a mostrar en el Comité, hace ya unos meses, similares arcadas ante Aguirre y su gente que las que ahora han llevado a Cobo a la suspensión. Alguno más, viejo amigo de procedencia geográfica muy cálida y parecido pasmoso al viejo líder nacional, también tiene dificultades para coger el teléfono. Y otra más, que vive sin vivir en sí por su doble función orgánica, ha pasado de ser la apadrinada de sus dos ex jefes a una de sus principales fustigadoras.
Son éstos, con Gallardón como maquinista de la general, quienes más azuzan el supuesto pulso entre líder y lideresa. No parece difícil ponerles nombres, y tampoco es complicado afirmar que han logrado algo más que tensión: son muchos los presidentes regionales del PP que miran con recelo a Aguirre, y para contrarrestarlo no sería malo que la lideresa se dejara ver más allende las fronteras madrileñas. ¿Se atreven a poner los nombres escondidos tras las definiciones llegados a este punto? Difícil no es; sorprendente bastante.
A nadie le ha sorprendido la suspensión de militancia de Manuel Cobo en el PP, cuya letra pequeña promete resaca no obstante. Y es que, en contra de lo que probabilísimamente pensaban el afectado y el propio Gallardón, la celeridad en anunciar el castigo resulta sintomática del estado de ánimo de Génova: el Comité de Garantías podía haber optado por demorar el anuncio, nombrando un instructor y abriendo el expediente sin necesidad de sanción 'preventiva', pero optó por reconocer el delito y dejar para más adelante la concreción de la condena.
Esto ha descolocado un poco al alcalde, que hasta el martes pensaba que la rajada de su mano derecha iba a suscitar un respaldo de Génova disimulado pero a la vez indisimulable: la falta de aplausos a su intervención, dura con Aguirre, aduladora con Rajoy y protectora con Cobo; debió darle ya una pista clara de que esa estrategia podía hacer aguas. Y la ha hecho: la dirección nacional del PP ha aprovechado la coyuntura para marcar diferencias con los dos gallos del PP madrileño, pero sólo al del alcalde ha podido expedientar.
Esta decisión coloca al alcalde en la tesitura de cumplir con los ideales que él mismo expuso en el Comité, cuando dijo aquello de que "el camino más corto entre dos corazones es la lealtad", o dejar que su vicealcalde conozca el foso de los leones sin otra compañía que su compasión privada. Este dilema se resume en la decisión que Gallardón tome en cuanto se confirme la 'condena', si no antes: ¿Le relevará como vicealcalde? Parece improbable, pero no imposible. ¿Y le sustituirá como portavoz? Esto parece más factible.
Y es que en Correos se vislumbra un futuro difícil si el 40% de los concejales del Gobierno le piden medidas internas contra Cobo toda vez ha fallado en su contra el Comité de Garantías. A Gallardón no le inquieta demasiado lo que hagan los ediles 'díscolos', pero sí le preocupa y mucho cómo podría eso afectar a la paciencia de Génova: Rajoy dijo que no quería ni un espectáculo más o adoptaría medidas, y no parece que una crisis interna en el Ayuntamiento sea la mejor manera de esquivar las advertencias.
En la Puerta del Sol, mientras, Aguirre ha optado por evitar nuevas batallas y, en privado, se asume el error de no haber ido al Comité: no fue por desafiar a Rajoy, como algunos interpretaron, sino por esquivar una encerroana que, en forma de rapapaolvos de otros presidentes regionales, se temía pudiera llegar. ¿Quizá porque algunos no le devolvieron la llamada a la presidenta del PP cuando ésta les llamó en las vísperas para aclarar malentendidos y apostar por el 'buen rollito'?
Sea como fuere, Aguirre no tiene ardor guerrero y, para quien la quiere oír, asegura que no lo ha tenido nunca. "Aceptó la solución a lo de Cajamadrid sin pedir ni pactar nada a cambio, quiso que el Comité saliera sin tensiones y sólo aspiraba a que lo de Cobo no quedara impune... y la reprendieron a ella. Fue injusto, pero hay que pasar página", se dice. ¿Fin de la guerra pues?
¿Qué quiso decir exactamente Rajoy cuando aseguró que, en cuestión de conflictos internos, "no habrá próxima vez" en el PP? La intensísima reunión del Comité Ejecutivo popular deja una miríada de detalles, pero la traducción de esta frase encierra la clave de lo que pasa por el magín del barbado líder nacional: ni nombrar Gestoras en Madrid ni limitar la respuesta a Cobo con una sanción que hoy llegará y que será dura pero no durísima, según todos los indicios.
El plan de Rajoy es otro: utilizar la potestad que le confieren los estatutos, esto es, el poder más que la autoridad; para legir personalmente a los candidatos. En otras palabras: no confirmar ni a Aguirre ni a Gallardón como cabezas de lista a la Comunidad de Madrid y al Ayuntamiento capitalino. Y es que el presidente del PP parece haber dejado de lado hasta las consecuencias electorales de una decisión casi suicida sin con ello se quita de encima a los dirigentes que mas sombra le hacen: ha hecho caso a quienes, desde muy cerca, le aseguran que en Madrid ganará siempre el PP, se presente quien se presente, y él ya se ha guardado esa bala en la cámara, de momento como aviso para navegantes. ¿Y cómo ha quedado cada peso pesado después de este supermartes?
El Topo ha logrado sintetizar lo que ocurrió en Génova, reconstruyendo las principales initervenciones y llegando a una conclusión, persona a persona, que a continuación detalle en un informe en el que faltarán cosas pero en el que, también, no falta nada de lo importante. Y éste es el resultado.
- Rajoy. El presidente ha dado una demostración de poder interno, pero a la vez comete un error: confunde su control del aparato con su autoridad en el partido; y apela al poder sin darse cuenta de que lo importante es tener autoridad en las bases y entre los votantes. Se siente muy apoyado por la Ejecutiva, pero obvia que ese órgano está hecho a su medida tras el Congreso de Valencia: por eso se permite decir y hacer cosas que la militancia difícilmente compartiría pero que en ese foro gozan casi de unanimidad. Castigar a Aguirre está bien visto en la Ejecutiva, pero sienta como un tiro entre la militancia. Salió de allí contento y satisfecho, pero tiene pocas razones para tanto optimismo
- Aguirre. Cometió un error de bulto al no acudir a la Ejecutiva: unos lo interpretaron como un desafío y otros, simplemente, pensaron que le daba miedo escuchar reproches de otros iguales, los presidentes autonómicos. En el fondo todo el mundo está de acuerdo con ella en que lo de Cobo es impresentable, pero muchos le cargan el papel de poder en la sombra de Rajoy, en constante movimiento para hacerle la cama. La realidad es que Aguirre no pactó nada con Génova y lo dio todo: fue agredida por Cobo, se limitó a utilizar la potestad que le confiere la Ley de Cajas, finalmente levantó la mano en Cajamadrid sin cerrar contrapartidas... y cuando esperaba el amparo de Rajoy se encontró con un despiadado ataque que no pudo replicar por haberse ausentado. Aguirre es tan del PP que quiso rebajar las tensiones en el supermartes, pero recibió por respuesta un soberano palo del que ha tomado muy buena nota. Encaja bien, pero no se quedará con el golpe.
- Gallardón. Se quitó la careta, si acaso la llevaba, para demostrar que Cobo habla por su boca. No recibió ningún aplauso y sonó cursi y pelota con Rajoy, al que dijo defender con las palabras de su vicealcalde. "El camino más corto entre dos corazones es la lealtad", dijo enta la estupefacción del personal, que ve en el alcalde la ambición sutil pero inocultable de suceder a Rajoy. Salió malparado, y todo el mundo percibió que su pulso con Aguirre no tiene vuelta atrás.
- Cobo. Quemado y, muy pronto, 'condenado'. No se retractó de nada, no cambió de tono bronco y además soltó una perla que causó un profundo malestar: eso de decir que temía por su integridad y la de sus hijos sonó a exageración y provocó escozor. Todos querían sancionarle, sin excepción, aunque la ausencia de Aguirre hizo que cambiara el guión y se desviara un poco la atención en su persona.
Con algo de bochorno asiste uno al concurso titulado "¿Quién quería más a Rato?", epítome de cómo es la política, llena de Dantes y Mefistófeles. Así, hemos visto cómo quien primero pensó en el ex vicepresidente y más relación personal y política mantiene con él, Esperanza Aguirre, ha aparecido como su único obstáculo en el último momento. Y como, sensu contrario, quienes más lejos le querían, desde Zapatero a Rajoy pasando por Gallardón, más se arrogan la paternidad de su inminente nombramiento como presidente de Cajamadrid.
Sólo falta Aznar dando palmas con las orejas para que la ceremonia de cinismo alcance su cénit. Y como es así, sólo cabe hacer una lectura. Lo que hemos vivido es sólo el primer round de una pelea con asaltos pendientes en el que cada uno ha sacado y envainado la espada en el momento oportuno. Rajoy rechazó a Rato hace unos meses, a su manera, sin darle el visto bueno cuando el aludido se lo pidió, pero también sin decirle claramente que no le veía en la Caja.
Gallardón quería a cualquier otro, conocedor del potencial de quien un día hizo de Madrid su baronía y sabedor también de la amistad profunda que mantiene con Aguirre. Y Zapatero le vetó inicialmente, sin más. Sólo Aguirre le puso como primer nombre desde el primer momento; y sólo se olvidó de él cuando recibió la negativa colectiva: ahí apareció Ignacio González, que a más inri se presentó en Génova con un acuerdo con todas las fuerzas sociales y políticas de Madrid y, por dos veces, no recibió ninguna oposición de Rajoy.
¿Y qué ha cambiado para que los tirios parezcan troyanos y troyanos los tirios? Quién sabe, pero es obvio que hay dos claves inobjetables: de un lado, los intereses económicos y crediticios que se juegan en esta partida, escondidos por cierto por los mismos grupos de comunicación que a un lado y a otro explican su postura editorial sin hacer mención a lo que les va en ella personalmente. Y de otro, el futuro del PP para cuando Rajoy se estrelle, si lo hace, o haya que 'estrellarle', si se atreven unos y otros.
Quizá por ello todos se seinten hoy un poco ganadores y ninguno demasiado perdedor. Salvo uno, tal vez: el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, el mismo que tras armar un consenso histórico ha sido despedazado en público aludiendo incluso a razones de competencia profesional o filiación política que, a la hora de la verdad, se han mostrado indiferentes cuando él se ha arrojado al cadalso. ¿Hasta dónde llegará su paciencia? Ésta es, sin duda, otra de las preguntas que deja en el aire este conflicto. En el que, por cierto y como aviso de navegantes, hay un invitado incómodo que puede dar sorpresas: ¿Verdad, amigos de CC.OO?
Hay otros supermartes, pero sólo éste es nuestro. Así podría sonar el lema del momento en el PP, expectante ante una cita dramatizada por el propio Rajoy y calentada desde fuera por casi todos. Es muy difícil acertar un pleno al quince, por la miríada de quinielas al respecto de las intenciones que pueda tener el presidente nacional para tapar los agujeros existentes en la línea de flotación genovesa.
Sólo hay unanimidad en algo: Cobo será sancionado, aunque no está claro si mucho o si poco. Todo indica que el castigo al teniente de alcalde madrileño irá en proporción a la represalia a adoptar contra el PP de Madrid, que de víctima de un ataque brutal ha pasado, para algunos, a verdugo, lo que demuestra ante todo la inquina que no pocos le guardan a la presidenta regional.
En otras palabras, si a Cobo se le echa cuatro años; estará más cerca la posibilidad -suicida- de crear una Gestora en el PP de Madrid, tal y como adelantó este medio el viernes y convirtió en noticia/petición El País del domingo. ¿Existe pues la posibilidad e que Rajoy sancione contundentemente al vicealcalde y, a la vez, nombre a Ana Mato o a ElviraRodríguez presidente de los populares madrileños en nombre de Génova?
Existir existe, y hay bocas que lo piden con intensidad en los últimos días -¿Gallardón y Arenas sin ir más lejos? ¿Soraya y Mato quizá?-, pero a Rajoy también le ha llegado el mensaje contrario: sería una locura intervenir en un partido que funciona y gana cuando encima encima han insultado a quien lo dirige; y provocaría un cisma en todo el PP de consecuencias incalculables. ¿Cuántos de los detractores internos del presidente nacional saldrían a la palestra si adopta una medida caprichosa contra Aguirre y dañina para el PP?
El gran problema de Rajoy es que no puede justificar lo que en realidad quiere hacer: quitarse de encima a Aguirre, que a más iniri había renunciado, hace mucho, a toda tentación sucesoria. La sorpresa y la indignación en Sol son mayúsculas, tanto como la disposición a aguantar un pulso que no querían echar: en realidad quienes dicen defender a Rajoy son los que más ganas tienen de que se estrelle, se piensa allí, mirando de reojo a políticos que sí quieren sustituir al actual líder y a grupos de comunicación que nunca querrán una victoria del PP.
¿Un pronóstico final? Habrá 'paquete' para Cobo, que dejará dañado y en una posición difícil a Gallardón; y se vinculará una decisión final sobre el PP madrileño a lo que Aguirre y Rajoy sean capaces de pactar en Cajamadrid, con la amenaza previa de medidas si no se atienden las indicaciones genovesas. Y es ahí donde, una vez más, se llevan las manos a la cabeza en Sol: Rato fue el primer candidato de Aguirre, pero no le gustó un pelo al mismo Rajoy que ahora le quiere al frente de la entidad.
¿Alguien es capaz de entenderlo? Pues sí, a tenor de la inteligente reflexión de uno de los mejores conocedores de la fontanería de Génova. Rajoy, que oscila entre Job y Salomón según el día, está jugando por su propia supervivencia y sólo va consigo mismo: su idea no es apoyar a unos en contra de otros; sino situarse por encima de todos y castigarles a todos por igual. A Gallardón vía Cobo; a Aguirre vía Cajamadrid... y a un posible sucesor como Rato a través de la archiconocida patada hacia arriba. Mucho arroz, tal vez, para tan poco pollo.
El próximo martes se sabrá el desenlace del 'Casco Cobo', la mayor rajada de un político contra un compañero de partido que se recuerda desde los tiempos en que cierto diputado bautizó a Solchaga como "el enano de Tafalla". Será en el Comité Ejecutivo, y todo el mundo da por segura una represalia al vicealcalde de Madrid: unos dicen que será para cubrir el expediente; pero otros afirman que habrá mano dura. Y mucha. ¿Hasta la expulsión? Dudoso, pero factible.
La duda estriba en la segunda parte de la 'sentencia Rajoy', que puede intentar ser salomónica pese a que en este caso sólo ha habido un agresor y un agredido. ¿Intentará proceder también contra el receptor de los ataques e insultos? Sería un escándalo, pero hay un argumento que avalaría esa reacción de Génova: le tiene ganas al PP de Madrid, como es evidente por la falta de respuesta inmediata a Cobo en contraste con la rauda suspensión de Costa por unas declaraciones menores, y durante las últimas semanas se ha especulado mucho sobre un asunto que El Topo resume en una pregunta?
¿Es verdad que alguna lumbrera de Génova, o incluso de Cibeles ha estado barajando, incluso, la creación de una Junta Gestora para dirigir el PP madrileño y quitarlse así la presidencia a Esperanza Aguirre? Sea o no verdad, lo creen, lo temen y se indignan muchos dirigentes populares madrileños, para los que sería un escándalo mayúsculo que generaría una fractura en el PP. ¿Se atreverá a tanto Rajoy o se conformará con tratar de imponer su visión en Cajamadrid a cambio de la cabeza -o del cuero cabelludo al menos- del lenguaraz número dos de Gallardón?
De cómo gestione esto, va a depender su futuro inmediato. Si procede contra Aguirre, convirtiendo a la víctima en verdugo para saldar otras cuentas pendientes, más que una marcha militar empezará a sonar un réquiem fúnebre por un dirigente que se equivoca de santo al mirar a Job, teniendo tan a mano a San Judas Tadeo, el de las causas desesperadas.
El País se ha marcado el tanto informativo de la semana con la sonada entrevista a Manuel Cobo, cuyo contenido ha marcado la agenda política nacional hasta hoy... y lo que queda. Todos los dirigentes políticos españoles se han visto obligados a salir al ruedo tras el scoop firmado por José Manuel Romero, que conoce y muy bien los intríngulis de la política madrileña: pocos recordarán que llegó a hacer un programa parlamentario en Telemadrid, aunque todos le recuerdan por su paso en el cuaderno de Madrid del rotativo de Prisa.
No es casual que él hiciera la entrevista, como no lo es que aparezca su prestigiosa firma en las noticias más relacionadas con Gallardón, con quien mantiene una relación de confianza profesional desde hace muchos años. Y precisamente fue el alcalde quien pidió al resto de periodistas que, más allá de los titulares, leyeran con atención el fondo de la entrevista. Y como un Topo no es quien para llevar la contraria a todo un alcalde preolímpico, eso es lo que ha hecho, con unos resultados que se exponen y que, tal vez, no sean los esperados por el regidor.
Que nadie se lo tome a mal, pero para juzgar el contenido estricto de la rajada ya están todos los demás. El Topo se ha fijado en otros detalles que quizá hayan pasado inadvertidos pero que, en todo caso, llaman poderosamente la atención. Empezando por las fotografías: las dos que ilustran la doble página tienen cinco años, lo que sólo puede significar dos cosas: o la entrevista no se hizo en persona, sino por teléfono; o se hizo presencialmente pero sin fotógrafo, algo extraño para un tema de portada nacional. No se aclara quién estuvo presente en el encuentro ni cómo se hizo, algo que no es imprescindible pero sí recomendable, y tampoco se explica si había terceras personas: se supone que no, pero avala la maldad indemostrada y por tanto improcedente de que allí estaba el mismísimo Gallardón también.
Si no de cuerpo presente, faltaría más, sí de espíritu. Desde la primera línea, cuando Cobo apela a Brecht que, vaya casualidad, es uno de los autores más citados y queridos por su jefe de filas. Tanto como para que, siendo presidente de la Comunidad de Madrid en 1995, el ahora alcalde le dedicara una edición del famoso Festival de Otoño. El mismo, ironía de la vida, que también se consagraba a Salomé.
La sombra de don Alberto se percibe también en otros párrafos de la entrevista de Romero, en especial en el referido al presidente del Gobierno, a quien trató el vicealcalde como si fuera un amigo, incluyendo en el afecto a la mismísima familia de Zapatero. Pero bueno, ¿tanto nivel tiene un vicealcalde como para intimar hasta ese punto con todo un presidente de una Nación que, a más inri, es del partido rival? Era vox pópuli la sintonía personal entre Zapatero y Gallardón, ¿pero también con Cobo? La frase, en fin, parecía pronunciada por el alcalde.
Otra joya que se detecta en la letra pequeña de la entrevista y que ha pasado muy inadvertida es la confesión del propio Cobo al respecto, nada menos, del presunto secuestro de una revista que desvelaba oscuros secretos suyos: lo que, de ser cierto lo que dice, fue un favor de Esperanza Aguirre, es presentado como un ejemplo de su manera radical de proceder. Pero lo más sorprendente es que la revista en cuestión salió, nadie se llevó nada de los quioscos, todo el mundo pudo leerla y además se replicó en una miriada de periódicos de toda España: en ellos se glosaba la noticia de Interviú según la cual Manuel Cobo era apoderado de seis inmobliarias y se habría beneficiado de algunas decisiones institucionales de la Comunidad de Madrid cuando él y Gallardón estaban en la Puerta del Sol.
Para el remate queda un ejemplo de cómo cambia la política y de que lo que hoy es negro, mañana puede ser balnco. Y viceversa. Vean si no cómo se derretía en parabienes hacia Aguirre el propio Cobo en un encuentro digital con los lectores de El País el 25 de abril de 2006, no hace tanto:
Pregunta Roble. Fuera del contexto político entre estas dos mujeres, ¿cuál elegiría, Trinidad Jiménez o Esperanza Aguirre? ¿Por qué?
Responde Cobo. Es que fuera del contexto político le diría el nombre de otras mujeres. Y en el contexto político me quedo con Esperanza Aguirre, que está demostrando una buena gestión en la Comunidad de Madrid.
Si algo no ha podido pillarle por sorpresa a Mariano Rajoy es la posibilidad de que el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, fuera aupado a la presidencia de Cajamadrid. Tanto es así, que el propio afectado se lo trasladó a su presidente nacional en al menos dos encuentros privados: uno antes del verano y otro en septiembre, que transcurrieron de forma grata y constructiva pese a los viejos recelos recíprocos suscitados a partir del Congreso de Valencia.
Fue a instancias del propio González, que desayunó en un conocido establecimiento cercano a Génova para contarle a Rajoy, con pelos y señales, el acuerdo que el Gobierno de Madrid estaba cerrando con la oposición y todos los agentes sociales: habría estabilidad en la Caja y unanimidad al respecto de su nombramiento. Esto ocurrió antes de las vacaciones, y nada dijo Rajoy al respecto. Incluso agradeció el detalle de la visita y dio las gracias por recibir información de primera mano en tiempo real.
Aún más: en septiembre, a la vuelta de las vacaciones, González volvió a verse con Rajoy, y de nuevo no recibió oposición alguna. Todo parecía marchar sobre ruedas y en ningún momento se pusieron trabas ni otros nombres alternativos sobre la mesa. De ahí que Aguirre, hace unos días, le dijera al presidente del PP que no entendía este conflicto y que en todo momento creía contar con su conocimiento y visto bueno.
¿Qué pasó entre septiembre y octubre para que Rajoy cambiara de opinión y considerara un desafío lo que hasta ese momento se había tramitado rutinariamente y con el concoimiento de las partes? El recurso de Gallardón, paralizado extrañamente por una jueza que parece no tener prisa alguna; la irrupción de Rato, que no logró el plácet de Rajoy cuando se lo planteó y la improvisación de De Guindos no estaban en el guió y ha sorprendido a todos.
Pero sólo hay una explicación: tras el estallido del Gürtel, mal gestionado en Génova en comparación con la Puerta del Sol, Rajoy se ha puesto nervioso por su propio futuro y ha puesto oído a esos gurús que le calientan la cabeza a las primeras de cambio. ¿Será Javier Arenas uno de ellos?
Si alguien concentra en su vida todos los vaivenes, miserias, paradojas y grandezas de la reciente historia de España ése es Sabino Fernández Campo, fallecido a los 91 años y leal al 'principio de silencio' que le obligaba a llevarse tantos y tantos secretos a la tumba. Se muere el principal testigo del comportamiento del Rey en aquella larga noche del 23-F, pero se va también el personaje que mejor conocía las intimidades del Monarca: no nos engañemos ahora que se saca el botafumeiro fúnebre tan habitual en España, porque Fernández Campo fue remozado en su día de la vera del Rey por criticarle y advertirle de ciertas compañías.
Por eso su muerte suscita una pregunta que, quien más y quien menos, todo el mundo periodístico se hace. ¿Habrá dejado escritas sus memorias? Y de ser así, ¿qué habrá desvelado en ellas? Su esposa, Pilar Álvarez, es una reputada periodista asturiana, lo que avalaría la sensación de que el Conde de Latores haya podido animarse a legar ese testimonio póstumo: que nadie espere, llegado el caso, otra cosa que no sea un apoyo expreso a Don Juan Carlos, con quien mantuvo hasta el último momento una relación cordialmente distante.
Ni un solo dato hay al respecto de esa valiosísima autobiografía, y conociendo la discreción de la familia del ex jefe de la Casa Real, hay que descartar una publicación inmediata en el caso de que existiera. Pero algún día, en un formato u otro, se conocerá la opinión de Sabino Fernández Campo de tantos episodios que forman parte de la historia de España, con la autoridad de quien, viniendo del franquismo, peleó por la democracia y fue capaz de ganarse el respeto hasta del PNV: seguro que hasta el ínclito Anasagasti es uno de los políticos de la vieja guardia más conmovido por el óbito del nonagenario noble.
Es lo que tiene sacar el ventilador indiscriminadamente: al final parece que todo el mundo es corrupto por pasar por allí, y aunque hay mucho, es verdad, son minoría. El PSOE ha intentado estigmatizar a todo aquel ayuntamiento y comunidad que haya trabajado en algún momento con cualquiera de las empresas relacionadas con el 'Caso Gürtel', con una intención capciosa: sugerir que todas ellas 'pillaban'.
Pero una cosa es llevárselo muerto, como dice el sumario que han hecho los tres ex diputados populares de infinita cara de cemento armado, y otra haber contratado legalmente a empresas que tenían experiencia y cumplieron con el cometido encargado. Ese ventilador tiene un efecto boomerang que arroja resultados sorprendentes.
El más conocido lo reveló ayer el PP valenciano, cuya credibilidad tiene más arrugas que el famoso Infinity de 'Ric' Costa, pero ahí queda: el propio Gobierno, instado al parecer por La Moncloa y encauzado en cinco ministerios, ha adjudicado contratos por 300 millones de euros a una de las firmas más recurrentes del sumario Gürtel, Teconsa. Para más inri, el jefazo de esta empresa, José Luis Martínez Parra, aparece en la instrucción contándole a Correa el secreto de su éxito: "Yo tengo una amiga que está con el presidente, que es amiga desde hace muchos años, y al final fui a contarle mis penas y me dijo que iba a echarme una mano".
¿Significa esto algo? Pues más allá de la confirmación de que las amistades abren muchas puertas, nada indica que este episodio denote cobro de comisiones ilegales, que es la esencia del Gürtel: el favoritismo, mientras se soporte en decisiones legales que respeten los pliegos, es una leyenda urbana.
Pero hay más. Según ha sabido El Topo, hay una comunidad autónoma que también ha engordado y de qué manera las cuentas de una de las empresas que más aparece citada en el sumario del Gürtel. Y es que, en sólo tres años, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha adjudicado 4.000 millones de las viejas pesetas a Constructora Hispánica a través de su filial de aguas en al menos cinco grandes contratos que cualquiera que se tome el tiempo necesario puede conocer. ¿Salvo Cospedal quizá, que parece no enterarse mucho de lo que ocurre en la tierra que aspira a presidir?
Si no se distingue entre contratar legalmente a una empresa determinada y cobrar una tajada por ello, ¿no tendrían algo que explicar Zapatero y Barreda? Y con ellos los responsables políticos de Ibiza, Valladolid, Sevilla o Zaragoza y tantos otros municipios que en algún momento tuvieron trato con cualquiera de las decenas de empresas mencionadas en este asunto: sería absurdo e injusto, pero para evitar esa carrera, suicida para la política y deprimente para la ciudadanía, sólo hay un antídoto. El sentido común, que sigue siendo el menos común de los sentidos.
Los números 2.016 y 2.020, coincidentes con los años de las próximas candidaturas olímpicas, son, en este momento, los más demandados en las sucursales para el sorteo de la lotería nacional de Navidad de este año, según informó la empresa gestora de Loterías del Estado por Internet, Ventura24.
El 2.016 es el número asociado a la candidatura de Madrid 2016, y el 2.020 refleja la posibilidad de que los Juegos Olímpicos se celebren en España, y su influencia se ha trasladado al ámbito de los juegos de azar, en concreto, al Gordo de Navidad.
A pesar de que estos números son difíciles de encontrar en las administraciones, Ventura24 aseguró que ambos se pueden comprar a través de su portal, sin necesidad de esperar colas y a cualquier hora.
Todo el mundo sabe quiénes son y qué valía tienen Ignacio González y Rodrigo Rato. ¿Pero alguien conoce a Luis de Guindos salvo los muy iniciados? Y, sin embargo, es el favorito de Rajoy y Zapatero para suceder a un viejo amigo de Aznar en la presidencia de Cajamadrid. ¿Cuáles son sus méritos?
De Guindos fue secretario de Estado con Aznar, en el mismo Gobierno del que Rajoy formaba parte: éste es el hilo de Ariadna del que ha tirado el presidente del PP para mojarse en una historia que nunca había sabido afrontar: el relevo de Blesa, el cazador cazado, al frente de la poderosa entidad financiera.
Para Rajoy, De Guindos ha sido un cerebro en la sombra, un asesor económico en la retaguardia que desde su sólida formación académica y empresarial le ha dado combustible para sus debates mientras otros dirigentes del PP, como Cristóbal Montoro, se dedicaban al cuerpo a cuerpo.
Ahí empieza y termina su currículo, jalonado de aventuras brillantes como articulista o ejecutivo de Price Waterhouse pero carente de todo anclaje político madrileño. Y eso es lo que le gusta a Zapatero, consciente de que lo máximo que puede sacar en la Caja es que no la encabece un peso pesado como González o Rato: de ahí su respaldo a la propuesta de Rajoy, que ha logrado soliviantar a la vez al PP y al PSOE madrileño.
Ahora es difícil hacer pronósticos de quién arrimará la sardina a su ascua, pero algo hay muy claro: Esperanza Aguirre no perderá esta batalla, ergo el elegido deberá contar con su visto bueno directo. Es más, según fuentes populares, el Gobierno de Madrid está dispuesto al consenso a partir de sus propias necesidades: dejará incorporarse a Génova y Ferraz, pero en ningún caso les permitirá usurpar unas competencias autonómicas.
En otras palabras, si no hay posibilidad de acuerdo, Aguirre tirará por el camino de en medio y nombrará a su mano derecha: un gesto de poder y un desafío del que es consciente pero no le amedrenta.
No ha sentado nada bien en una parte de Prisa el Ondas concedido a Jorge Javier Vázquez, uno de los reyes de la telebasura española desde hace más de una década.
Algunos ilustres colaboradores, como Carlos Boyero o Enric González, lo han dicho en público, pero muchos más se llevan las manos a la cabeza en privado: consagrar al emblema de ‘Aquí hay tomate’ no les parece la mejor manera de defender el prestigio de unos galardones que a lo largo de 56 años se han convertido en una metáfora de la buena comunicación. Aunque en descargo de los promotores, Radio Barcelona y por ende el grupo al que se adscribe, hay que recordar que cada categoría de los Ondas tiene un jurado propio compuesto por personalidades de distintas procedencias y empresas
El sorprendente apoyo de Rajoy a su viejo enemigo Rato como presidente de Cajamadrid tiene truco y, como diría un castizo, huela a distancia. Hasta hace poco la única parte del PP que valoraba y apoyaba al prestigioso ex vicepresidente era la madrileña: no hay más que bucear en el Gobierno de Aguirre para encontrar a los más íntimos colaboradores del Hombre que Osó Discutir a Aznar por Irak: alguna está tan bien situada que hasta ha sonado como futura secretaria general, y faltan dedos en la mano para contar a todos los ratistas que trabajan en la primera, segunda y tercera línea de la Administración autonómica.
Todo lo contrario que Génova, opuesta a utilizar y reconocer a los mejores valores del PP, no sea que le hagan sombra al líder de los pies de barro: desde Aguirre hasta Rato, pasando por Pizarro o incluso Gallardón, todo lo que sonaba bien para el potencial votante era tachado y estigmatizado por el laboratorio genovés, siempre brillante en su mediocridad.
¿Y qué ha psado ahora para hacerle cambiar de opinión? Pues muy sencillo: el Gürtel ha dejado más que tocado a Rajoy, que teme -y mucho- la posibilidad de no llegar a las próximas Generales si prosperan las voces que exigen un Congreso extraordinario. Y en ese escenario, Rato sería un rival temible, especialmente si hace tándem con Aguirre. ¿Y qué mejor manera de cerrar esa vía que auparle a un puesto de rango económico y social máximo?
En Sol siempre se ha apostado, y se apuesta, por dos nombres: el propio Rato, que ha hablado de ello con Aguirre hace muchos meses; y el vicepresidente González, que goza del mayor consenso posible, pues hasta el PSOE acepta su nombramiento. De ahí saldrá el elegido, salvo sorpresas inesperadas de última hora que tendrían mucho que ver con el clima de relaciones entre el Gobierno de Madrid y Génova: ahora son cordiales, más por el esfuerzo de Aguirre que por el de Rajoy, pero donde no hay química, termina por no haber física.
Que el Día de la Hispanidad sea una tortura para el presidente de España lo dice todo, aunque no faltará quien justifique la paradoja apelando a la carcundia, como si todo aquel que osara criticar al líder socialista fuera necesariamente un facha. El caso es que Zapatero sufre un calvario cada 12 de octubre desde que hace unos años permaneciera sentado ante la bandera americana en una polémica decisión que él mismo negó y explicó en repetidas ocasiones sin demasiado éxito: hasta quienes se oponían a la absurda guerra en Irak, prima hermana de la no menos absurda en Afganistán, vieron en ello un torpe gesto que la Casa Blanca ha estado reprobando durante seis años con presidentes de todos los colores. El desfile de este año no ha sido una excepción, aunque es dududo que los pitos y abucheos tengan que ver con otra cosa que no sea la crisis: despejadas las cuitas internacionales, y a punto de sellar la amistad con Obama, no parece que las protestas tengan que ver con la alta política y sí con la brutal plaga de paro y recesión que padecemos, el doble de intensa que la de cualquier país civilizado del entorno.
No obstante, el bueno de Zapatero no está solo, y prueba de ello es el ¿inesperado? apoyo que recibió en plena Castellana nada más recibir los abucheos. La escena transcurrió en un corrillo en el que estaban, compartidiendo comentarios sobre la climatología, el propio presidente, el alcalde de Madrid, la presidenta regional y la ministra de Defensa. Fue allí cuando Gallardón se puso de lado del presidente, lo que es hasta comprensible, pero además contra los ciudadanos que le abuchearon, con un comentario en voz baja que sin embargo se escuchó fenomenal: "Hoy no es el día", vino a decir el regidor, que además justificó el capotazo con un argumento rimbombante: "Si fuera un acto del partido, pero es de Estado". En adelante, es de esperar que sólo vayan a acontecimientos de este tipo los politólogos de carrera, mucho más atentos a los matices institucionales que esos aguerridos ciudadanos capaces de chiflar al poderoso de turno desde la valla/jaula instalada para la ocasión.
Lo más curioso fue el silencio de Aguirre, en plan "me muerdo la lengua", lo que no le libró del comentario mordaz de Zapatero a cuento de la visita a Obama que hará hoy mismo: "Pero si tú apoyaste a McCain", le espetó a la presidenta, que tampoco dudo en al réplica: "Lo hice y lo volvería a hacer". Más allá de estos chascarrillos, la miga del Desfile estuvo otro lado y atendía a algo mucho más importante: España se quiere ir de Afganistán, pero no sabe cómo ni cuándo. Y mientras, para que nadie se enfade, enviará 200 soldados más.
Que el Día de la Hispanidad sea una tortura para el presidente de España lo dice todo, aunque no faltará quien justifique la paradoja apelando a la carcundia, como si todo aquel que osara criticar al líder socialista fuera necesariamente un facha. El caso es que Zapatero sufre un calvario cada 12 de octubre desde que hace unos años permaneciera sentado ante la bandera americana en una polémica decisión que él mismo negó y explicó en repetidas ocasiones sin demasiado éxito: hasta quienes se oponían a la absurda guerra en Irak, prima hermana de la no menos absurda en Afganistán, vieron en ello un torpe gesto que la Casa Blanca ha estado reprobando durante seis años con presidentes de todos los colores. El desfile de este año no ha sido una excepción, aunque es dududo que los pitos y abucheos tengan que ver con otra cosa que no sea la crisis: despejadas las cuitas internacionales, y a punto de sellar la amistad con Obama, no parece que las protestas tengan que ver con la alta política y sí con la brutal plaga de paro y recesión que padecemos, el doble de intensa que la de cualquier país civilizado del entorno.
No obstante, el bueno de Zapatero no está solo, y prueba de ello es el ¿inesperado? apoyo que recibió en plena Castellana nada más recibir los abucheos. La escena transcurrió en un corrillo en el que estaban, compartidiendo comentarios sobre la climatología, el propio presidente, el alcalde de Madrid, la presidenta regional y la ministra de Defensa. Fue allí cuando Gallardón se puso de lado del presidente, lo que es hasta comprensible, pero además contra los ciudadanos que le abuchearon, con un comentario en voz baja que sin embargo se escuchó fenomenal: "Hoy no es el día", vino a decir el regidor, que además justificó el capotazo con un argumento rimbombante: "Si fuera un acto del partido, pero es de Estado". En adelante, es de esperar que sólo vayan a acontecimientos de este tipo los politólogos de carrera, mucho más atentos a los matices institucionales que esos aguerridos ciudadanos capaces de chiflar al poderoso de turno desde la valla/jaula instalada para la ocasión.
Lo más curioso fue el silencio de Aguirre, en plan "me muerdo la lengua", lo que no le libró del comentario mordaz de Zapatero a cuento de la visita a Obama que hará hoy mismo: "Pero si tú apoyaste a McCain", le espetó a la presidenta, que tampoco dudo en al réplica: "Lo hice y lo volvería a hacer". Más allá de estos chascarrillos, la miga del Desfile estuvo otro lado y atendía a algo mucho más importante: España se quiere ir de Afganistán, pero no sabe cómo ni cuándo. Y mientras, para que nadie se enfade, enviará 200 soldados más.