22/05/2012 (12:40)

 

Quise creer que escribir este artículo sería imposible, pensé que requeriría un esfuerzo titánico hallar cien palabras que ilustrasen la pandemia de pesimismo que caracteriza el apocalipsis económico que padecemos. Sin embargo, minusvaloré nuestra capacidad de azuzar el pánico y retroalimentarlo, me bastaron algo más de media hora, cuatro artículos de la sección económica de un diario y un editorial para recopilar las cien palabras que a continuación enuncio.

 

 

Acreedores 

Advertencias 

Ahogadas 

Ajustes 

Alarma 

Alarmante 

Amenaza 

Aplacan 

Asfixian 

Asustados 

Atropello 

Austeras 

Austeridad 

Avalar 

Ayuda 

Batallas 

Caída 

Calmar 

Caótico 

Cebó 

Colapso 

Confusión 

Copago 

Corralito 

Coste 

Credibilidad 

Crisis 

Déficit

Desafortunadas 

Desánimo 

Descarnado 

Descolocado 

Desigualdades 

Despido 

Desplome 

Deterioro 

Deuda 

Digerir 

Dolido 

Drama 

Dudas 

Durísimas 

Ejecutar 

Empeorado 

Empeorar 

Especulaciones 

Excepcional 

Fallas 

Financiación 

Frustrado 

Golpe 

Graves 

Histeria 

Hundimiento 

Hundió 

Impopulares 

Improvisado 

Inestabilidad

Insostenible 

Intervención 

Intervenida 

Intervenir 

Inútil 

Liquidez 

Luto 

Mercado 

Miedo 

Negro 

Pánico 

Paro 

Perjudicial 

Perplejo 

Pesar 

Pozo 

Preocupación 

Preocupante 

Presiona 

Problema 

Quiebra 

Recelos 

Recesión 

Recortable 

Recortado 

Recorte 

Recortes 

Remedio 

Rescate

Riesgo 

Rompe 

Ruido 

Salve 

Soga 

Solvencia 

Sufrimiento 

Superados 

Tensión 

Tensiones 

Titubean 

Varapalo

 

Y de propina, con el número 100, más recortes, palabra repetida a propósito porque si reprodujera las ocasiones en las que la encontré, llenaría por si sola una lista similar a esta. Observarán los lectores más perspicaces que las palabras reforma, estímulo, crecimiento, inversión y desarrollo no hacen acto de presencia en el centálogo del caos y esto no es una licencia de quién suscribe, simplemente no estaban.

 

Sólo puedo añadir a semejante disparate que no creo que la economía se base en la racionalidad matemática pura ni que esté protegida contra sentimiento o estado anímico alguno como se obcecó el liberalismo recalcitrante en defender.

 

Creo que, muy al contrario, nuestra euforia consumista contagió a los irresponsables gobiernos y mercados que dirigían el planeta llevándonos a todos a un abismo de irracionalidad . Hoy, será nuestro pesimismo, alimentado por la necedad de gobernantes y analistas empeñados en poner fechas que nunca llegan, el que provoque una condena permanente y no revisable a un purgatorio económico en el que ninguno de nuestros esfuerzos obtendrá recompensa porque allí, Benito ni está ni se le espera y además no hay purga milagrosa.

 

Quizás ha llegado el momento de vetar este lenguaje, buscar motivos para creer y encontrar fuerzas para crecer. Empecemos a caminar y si en el camino nos cargamos un sistema obsoleto, mejor que mejor. ¿Utopía? Sí, pero hoy es lunes, seamos optimistas, ya veremos el viernes con qué nos sorprenden.

 

15/05/2012 (11:02)



Porque también pertenezco a ese 99%

Estoy porque hace un año sonó el despertador, una alarma estridente que me hizo abrir los ojos tras un largo letargo en el que sólo veía políticos y valoraba sus políticas cual groupie post-adolescente, demostrando el mismo espíritu crítico que una mancha de fitoplancton que se deja mecer por las corrientes marítimas. Como ella, yo también moraba en la superficie, temeroso de lo que pudiera hallar en las profundidades del averno partidista.

Estoy porque lo que se lee, se escucha o se ve no es más que una transferencia de información ya pervertida por por la pluma y la palabra de quién la realiza. Si no estuviese no vería a todos esos estudiantes que a pesar de lo que pretenden algunos, están más formados que uniformados, todos ellos son mi hermano pequeño. No vería a decenas de sexagenarios, cuyos ropajes denotan su acomodo y que sin embargo abandonan sus sillones para venir a clamar por un futuro digno para sus hijos y nietos, todos ellos son mis padres. No vería a multitud de familias que  acuden con sus retoños con la esperanza de que ellos nunca olviden que sus padres no se rindieron al expolio de un sistema decrépito, todos ellos son mis circunstancias.

Estoy porque cuando oigo a un Vicepresidente socialista de la Comisión Europea alabar las medidas destructivas de un gobierno tan liberal como incompetente me dan vértigos. Estoy porque me estomaga que una ex-Vicepresidenta económica con escasa visión periférica acceda a cargos millonarios en compañías de las que depende nuestro futuro. Estoy porque es repugnante que quien participó en el hundimiento de un mastodonte bancario pretenda reflotarnos desde un ministerio y quien orquestó  la construcción de un tejido económico insostenible desde un ministerio  hoy se lucre al abandonar el cascarón de un banco hundido.

Estoy para decir con educación pero en voz alta que no es justo que la única educación gratuita de calidad a la que tendrán acceso mis hijos será la que les pueda proporcionar entre los muros de mi hogar. Estoy porque tengo salud para acudir y quiero tener la certeza de que cuando no la tenga alguien me curará aunque no pueda pagar las medicinas. Estoy porque a un millón y medio de familias no les quedan ingresos ni para estar porque si van, aunque sea en metro, mañana quizás no se puedan alimentar.

Estoy porque el billón de pesetas de las privatizaciones de los 80' se esfumó, porque los cinco billones de pesetas de las privatizaciones de los 90' sólo sirvieron para enladrillar el país e hipnotizar a sus ciudadanos y porque en el nuevo milenio, sus sucesores no tuvieron ni tienen valor ni valía para cambiar nada. Estoy porque tras treinta años de negligencias económicas continuadas carecemos de un tejido industrial perdurable que dé cabida a un mercado laboral que jamás se recuperará porque la oportunidad se perdió y el dinero que voló ya no volverá.

Estoy porque la primera gran depresión del siglo tuvo descendencia, una retahíla de países en crisis, aunque algunos salieron fuertes y parece que comienzan a crecer robustos, otros, los que estábamos enfermos sin saberlo, salimos débiles y antes o después deberán abandonarnos a nuestra suerte, es cuestión de selección natural, no permitirán que nuestros males contagien al resto. Estoy porque esto no es un ciclo sin culpables sino un armagedón coordinado y aunque lo hecho, hecho está, por lo menos, no debiéramos consentir que quien participó y participa en ello por acción u omisión siga haciéndolo.

Pero sobre todo estoy porque todo tiene solución, sólo es cuestión de voluntad, una voluntad que escasea entre los 14 miembros visibles de nuestro gobierno, 350 diputados de nuestro parlamento, 266 senadores, 17 presidentes autonómicos y más de 8000 regidores municipales. Escasea porque nadie en su sano juicio colaboraría en la construcción de un nuevo patrón democrático que tuviese como consecuencia postrera la pérdida de su puesto de trabajo, además basta revisar la genealogía de muchos de ellos para concluir que en este país no sólo la monarquía es hereditaria. Estoy porque debemos conjurarnos todos para hacer lo que ellos nunca harán.

Estuve hace un año y regresé hace dos días porque nunca me fui. Estoy. Estamos muchos, en presente, porque esto no es cosa de un día, se pueden desalojar plazas pero es imposible que nadie logre ya desalojar la certeza de que lo que hay se agotó y toca trabajar sin pausa en lo que habrá, porque otra democracia es posible y otra gestión de recursos y otra organización social y otra perspectiva global y otra vida también.

Estoy aquí, sin flauta ni rastas ni porro ni perro pero también sin peros y con ganas de estar, sólo me pregunto ya si para seguir aquí he de salir de allí o quedándome allí tendré más oportunidades de ayudar a los de aquí. Sólo sé que soy y estoy.

#15M #Estoy

7/05/2012 (17:13)

¿Vienen a civilizarnos?

Inmersos como estamos en una época en la que impera la barbarie social y nuestra realidad está adquiriendo tintes dramáticos, creo oportuno hacer un breve análisis a un nuevo léxico que ayer, o no existía o estaba en desuso y hoy imbuye nuestras vidas.

 

Cuando estalló la primera gran depresión del Siglo XXI, asumimos, por ejemplo, que el epíteto tóxico se identificase antes como un elemento descriptivo de ciertos activos financieros que como substancia nociva para la salud en caso de ingestión o contacto. Esto, sin duda, es un barbarismo ya que no se contempla acepción alguna que permita usar este término en este contexto pero lo grave no es la retórica, lo espinoso, lo que es una barbaridad, es utitilizar nuestro dinero y descapitalizar nuestro estado para salvar a todos aquellos bancos que tomaron decisiones incorrectas, a sabiendas de que lo eran, con el único objeto de lucrarse y estamos en camino de cometer el mismo error por segunda vez.

 

Hemos adoptado la palabra "copago" para definir algunas políticas de gestión del sistema sanitario público, nos encontramos de nuevo ante un barbarismo ya que que dicha palabra, sin la correspondiente separación por un guión, ni siquiera existe. Sin embargo la lengua es un elemento vivo y por lo tanto podemos perdonar la incorrección, lo imperdonable es que alguien pretenda hacernos abonar de nuevo un servicio que ya hemos pagado, eso es una auténtica barbaridad. Cierto es que ya nos habían acostumbrado a pagar doble ciertos servicios, hace años nos impusieron una tasa de basuras, nuestros mayores recuerdan aún cuando se impuso un IBI en el que venía desglosada la recogida de desechos, como aceptamos resignados ahora prueban nuevas formulas de saqueo. Esto me lleva a sugerir que puestos a incorporar nuevos "palabros" sería mucho más pertinente hablar a partir de hoy de "repago", define mucho mejor la situación.

 

Otras palabras conviven con nosotros desde hace tantas décadas que ya ni percibimos su maledicencia, es el caso del verbo "concertar" inexorablemente unido a nuestro sistema de educación pública, no sería un barbarismo si definiese la homogeneidad curricular de las escuelas públicas con las privadas pero, al no ser así, es simple y llanamente una barbaridad. Observo a dos niños de 4 años del mismo barrio y veo como uno, el que acude a un centro a cien metros de su casa, conoce al dedillo la obra y milagros del santón de turno, fundador de su cole, a quien agasaja con odas y cánticos mientras otro niño recorre cada mañana manzanas y manzanas para llegar a un colegio sin calefacción en el cual, por lo menos, tampoco le calentarán las meninges con una religión que no tiene por qué ser la suya. A mí, esto sólo me produce desconcierto, ambos centros sobreviven gracias a la contribución de nuestros ingresos, estudien nuestros hijos en ellos o no, otro ámbito por tanto en el que hablar de "repago" cobra sentido.

 

En los últimos tiempos nos incitan a contratar "seguros" médicos, curioso barbarismo ya aceptado como sinónimo de sociedad médica por nuestro diccionario. Recuerdo perfectamente cuando nuestros padres "se hicieron" de una sociedad médica y hablaban entre ellos con propiedad: "Me he hecho de X ¿tú de qué sociedad eres?". Por supuesto pertenecer a una sociedad privada sectorial de lo que se quiera forma parte de la libertad de cada cual. La barabaridad reside en que en nuestros días ya estamos convencidos de la inseguridad de la Seguridad Social y estamos en camino de sólo poder asegurar nuestra salud pagando triplemente: lo que pagamos porque sí, lo que nos van a cobrar de más y lo que invertimos en un sistema paralelo. Se presenta un saludable panorama idóneo para el brote de nuevas infecciones entre quienes no dispongan de recursos económicos, ya veremos quién se hace responsable cuando suceda, a ver quién es el primero en apresurarse a declarar que los inmigrantes traen enfermedades.

 

Obviaré otros barbarismos bárbaros más hilarantes y contradictorios pero una breve mención merecen algún oxímoron crediticio como conceder hipotecas a bienes inmuebles que no nos pertenecen para luego negar la dación en pago por no saldar el importe que nos entregaron u otros eufemismos laborales como los contratos fijos discontinuos, sólo falta que se imponga el salario parcial a tiempo completo, aquí ya todo es posible.

 

En definitiva, en muchas ocasiones los usos lingüísticos sirven de termómetro para medir la enfermedad que padecemos y la medicina aplicada pero en otras hemos visto que no significa nada, basta con observar la doctrina económica aplicada por las políticas socialistas de los últimos años. El socialismo, por cierto, recuperó ayer en Francia las riendas de la República, arrancó hablando de igualdad, justicia social, juventud, ecología y servicios públicos, bonita música para un nuevo tiempo. Sin embargo, como decía aquél, no son buenos tiempos para la lírica y el lirismo del socialismo ya no es suficiente, lo importante es regenerar su praxis y comenzar a marcar distancias claras con el liberalismo salvaje que nos trajo donde estamos, en caso contrario el sueño se convertirá en pesadilla, no olvidemos que el radicalismo aguarda agazapado nuestro fracaso.

 

PD: Tras publicar esto apareció nuestro presidente hablando de una inyección de dinero público a una entidad financiera. Otro barbarismo no contemplado por el DRAE, otra barbaridad no contemplada por el sentido común.

27/04/2012 (13:37)

¿Cómo es posible que ya nadie se ponga de acuerdo en nada?
¿Cómo es posible que decenas de sesudos "economistas" no sean capaces de consensuar un presupuesto?
¿Cómo es posible que siempre se culpe de todo a otros?
¿Cómo es posible que sólo existamos ya como masa y no como individuos?
¿Cómo es posible que ansiemos poder y responsabilidad si tenemos la certeza de no saber asumirlos?
¿Cómo es posible que tomemos decisiones a sabiendas del daño que éstas provocarán en nuestro entorno?
¿Cómo es posible que no percibamos el perjuicio que se provoca a los más débiles como el nuestro propio?
¿Cómo es posible que la única forma de defender nuestras ideas sea atacar las del prójimo?
¿Cómo es posible que nuestros valores cívicos se hayan deteriorado hasta el límite de la putrefacción?
¿Cuándo ha ocurrido? ¿Por qué hemos dejado que sucediese?
Por supuesto que me refiero al gobierno y claro que lo hago en primera persona del plural, basta de hablar de los otros cuando estamos todos y cada uno de nosotros en el origen de los problemas. Nuestros representantes políticos no se ponen de acuerdo en nada porque imitan nuestras actitudes, porque al fin y al cabo ellos son nosotros. Resulta que a nosotros, hace tiempo, nos dejó de importar tener razón, hace mucho decidimos que era mucho más gratificante demostrar que el otro no la tiene. El día que decidimos abandonar nuestra razón fue el día que dejamos de investigar para encontrarla y ese día perdimos la oportunidad de descubrir que habíamos errado.
Claro que no son capaces de definir entre todos un presupuesto que sea beneficioso en conjunto, no lo son porque se trata de apostar a un sólo número para ver quién gana, para demostrar de nuevo que el otro no tenía razón aunque nosotros sepamos que tampoco la tenemos. Ellos han visto como hemos presupuestado en nuestros hogares y empresas, ellos nos han visto jugar a la ruleta rusa. Ellos beben de nuestros vicios, llevan años observando como presupuestamos nuestros negocios para perseguir el fin de lograr un máximo beneficio que contente a unos pocos. Les podríamos haber enseñado que para hacer crecer nuestra productividad es más lógico re-invertir en las personas y su bienestar para conseguir que nuestros productos sean más accesibles porque además hay más personas felices que pueden demandarlos. Pero lo que les mostramos fue que para deslizarnos a gusto por el parqué era más excitante comunicar con pompa y boato la cantidad ingente de dinero que habíamos ganado, poco importa que ese dinero no exista ni tenga una traducción tangible ni sepamos el uso que se le va a dar, nuestros accionistas y sus brokers ni siquiera saben a qué nos dedicamos. Además, en su caso - el de los políticos, me refiero - no pueden consensuar nuestro presupuesto - el nuestro, me refiero, no el suyo - porque entonces ya no tendrán nada que vendernos cuando regrese el zoco electoral a las plazas de toros.
Se culpan los unos a los otros por lo mismo, saben que lo entenderemos porque cuando nosotros asumimos una nueva responsabilidad laboral, lo primero que hacemos es culpar a nuestro predecesor y su mala gestión de los mediocres resultados que nuestra línea de negocio está obteniendo. Lo malo es que a nosotros esa excusa nos vale una sola vez, a la segunda nos despiden, ellos - nuestros políticos, insisto en lo de nuestros porque yo no soy su votante ellos son mis representantes porque a mí me da la gana - pueden utilizar la misma argumentación hasta el fin de sus días sin más repercusión que descender un piso en la escalera del poder. Ni era lícito ayer negar la mayor o buscar causas en un supuesto entorno hostil ni es hoy oportuno cargar la culpa en quién ya no tiene ninguna responsabilidad de gobierno.
Somos una masa informe que se cree potencialmente peligrosa para un poder establecido que ya no nos teme, aceptamos que denuesten a los inmigrantes y les priven de derechos sanitarios básicos porque nosotros tampoco les tratamos como a iguales, cedemos al giro constante de los valores cívicos institucionales porque nosotros también los hemos perdido.
No sé cuando sucedió esto, quizás fue un proceso de degradación ciudadana constante que pasó desapercibido pero creo que se produjo porque durante demasiado tiempo vivimos cómodos inmersos en una complacencia cómplice. Hasta que no nos separemos de ellos y reiniciemos el juego, seguiremos pensando que les juzgamos mientras nos auto-inculpamos.
Hala, a seguir durmiendo...
PD: Tampoco nos preocupemos mucho, dentro de poco empieza la Eurocopa y tendremos algo de qué departir.

 

¿Cómo es posible que ya nadie se ponga de acuerdo en nada?

 

¿Cómo es posible que decenas de sesudos "economistas" no sean capaces de consensuar un presupuesto?

 

¿Cómo es posible que siempre se culpe de todo a otros?

 

¿Cómo es posible que sólo existamos ya como masa y no como individuos?

 

¿Cómo es posible que ansiemos poder y responsabilidad si tenemos la certeza de no saber asumirlos?

 

¿Cómo es posible que tomemos decisiones a sabiendas del daño que éstas provocarán en nuestro entorno?

 

¿Cómo es posible que no percibamos el perjuicio que se provoca a los más débiles como el nuestro propio?

 

¿Cómo es posible que la única forma de defender nuestras ideas sea atacar las del prójimo?

 

¿Cómo es posible que nuestros valores cívicos se hayan deteriorado hasta el límite de la putrefacción?

 

¿Cuándo ha ocurrido? ¿Por qué hemos dejado que sucediese?

 

Por supuesto que me refiero al gobierno y claro que lo hago en primera persona del plural, basta de hablar de los otros cuando estamos todos y cada uno de nosotros en el origen de los problemas. Nuestros representantes políticos no se ponen de acuerdo en nada porque imitan nuestras actitudes, porque al fin y al cabo ellos son nosotros. Resulta que a nosotros, hace tiempo, nos dejó de importar tener razón, hace mucho decidimos que era mucho más gratificante demostrar que el otro no la tiene. El día que decidimos abandonar nuestra razón fue el día que dejamos de investigar para encontrarla y ese día perdimos la oportunidad de descubrir que habíamos errado.

 

Claro que no son capaces de definir entre todos un presupuesto que sea beneficioso en conjunto, no lo son porque se trata de apostar a un sólo número para ver quién gana, para demostrar de nuevo que el otro no tenía razón aunque nosotros sepamos que tampoco la tenemos. Ellos han visto como hemos presupuestado en nuestros hogares y empresas, ellos nos han visto jugar a la ruleta rusa. Ellos beben de nuestros vicios, llevan años observando como presupuestamos nuestros negocios para perseguir el fin de lograr un máximo beneficio que contente a unos pocos. Les podríamos haber enseñado que para hacer crecer nuestra productividad es más lógico re-invertir en las personas y su bienestar para conseguir que nuestros productos sean más accesibles porque además hay más personas felices que pueden demandarlos. Pero lo que les mostramos fue que para deslizarnos a gusto por el parqué era más excitante comunicar con pompa y boato la cantidad ingente de dinero que habíamos ganado, poco importa que ese dinero no exista ni tenga una traducción tangible ni sepamos el uso que se le va a dar, nuestros accionistas y sus brokers ni siquiera saben a qué nos dedicamos. Además, en su caso - el de los políticos, me refiero - no pueden consensuar nuestro presupuesto - el nuestro, me refiero, no el suyo - porque entonces ya no tendrán nada que vendernos cuando regrese el zoco electoral a las plazas de toros.

 

Se culpan los unos a los otros por lo mismo, saben que lo entenderemos porque cuando nosotros asumimos una nueva responsabilidad laboral, lo primero que hacemos es culpar a nuestro predecesor y su mala gestión de los mediocres resultados que nuestra línea de negocio está obteniendo. Lo malo es que a nosotros esa excusa nos vale una sola vez, a la segunda nos despiden, ellos - nuestros políticos, insisto en lo de nuestros porque yo no soy su votante ellos son mis representantes porque a mí me da la gana - pueden utilizar la misma argumentación hasta el fin de sus días sin más repercusión que descender un piso en la escalera del poder. Ni era lícito ayer negar la mayor o buscar causas en un supuesto entorno hostil ni es hoy oportuno cargar la culpa en quién ya no tiene ninguna responsabilidad de gobierno.

 

Somos una masa informe que se cree potencialmente peligrosa para un poder establecido que ya no nos teme, aceptamos que denuesten a los inmigrantes y les priven de derechos sanitarios básicos porque nosotros tampoco les tratamos como a iguales, cedemos al giro constante de los valores cívicos institucionales porque nosotros también los hemos perdido.

 

No sé cuando sucedió esto, quizás fue un proceso de degradación ciudadana constante que pasó desapercibido pero creo que se produjo porque durante demasiado tiempo vivimos cómodos inmersos en una complacencia cómplice. Hasta que no nos separemos de ellos y reiniciemos el juego, seguiremos pensando que les juzgamos mientras nos auto-inculpamos.

 

Hala, a seguir durmiendo...

 

PD: Tampoco nos preocupemos mucho, dentro de poco empieza la Eurocopa y tendremos algo de qué departir.

 

 

19/04/2012 (17:36)


Un día, el petróleo, los mercados y otras realidades
serán tan arcaicas como esta foto


En el mes de noviembre se produjo un gran hallazgo de crudo en Argentina, Repsol-YPF se las prometía felices, los mercados bursátiles hervían y el mundo petrolero era maravilloso. En aquél entonces, inspirado por la película "Gigante" y una novela de Dario Fo, temí que como dice el refrán "no es oro todo lo que reluce" y siendo negro menos. Hoy se confirman algunas de las sospechas y creo oportuno volver a publicar dicho artículo pidiendo disculpas por el anacronismo de los hechos que en él se narran. Deberíamos quizás preguntarnos si la gestión del "éxito" en este caso ha sido la correcta.

 

<"¡Buenísima noticia! repsol YPF halla en Argentina una gigantesca reserva de crudo" Esta fue la sorprendente declaración de Javier Solana ayer en Twitter. Sorprendente para mí, claro, me causa sorpresa porque suelo estar muy de acuerdo con las afirmaciones e informaciones que divulga Solana pero en este caso tengo serias dudas de que esto sea una buena noticia e intentaré explicar por qué.

Según algunas cifras que he podido leer, el planeta tendría recursos petrolíferos para aproximadamente 30 años aunque algunos analistas opinan que al ritmo de consumo actual es difícil que lleguemos a tres décadas. Si nos quedamos en la superficie, la noticia  podría ser buena, sin embargo, desde mi punto de vista, no es más que un hallazgo paliativo que no hace más que alargar la agonía de un recurso energético agonizante. Investigando he tenido acceso a otros datos desconcertantes como que quedan reservas de gas para 60 años o carbón para poco más de un siglo. Tengo 35 años, en términos geológicos soy un estornudo y en términos humanos este tiempo ha pasado más rápido de lo que me hubiese gustado, no pretendo establecer aquí una teoría sobre política y recursos energéticos, no me falta energía pero ando escaso de recursos científicos para ello. A mí me preocupa que mis hijos no tendrán la oportunidad de analizar la conveniencia de los hidrocarburos frente a otros combustibles aunque espero que para entonces los sabios ya hayan reconducido nuestro futuro hacía la economía de hidrógeno o hayan tenido la valentía de abandonar lo antiguo e investigar lo nuevo o vaya usted a saber.  Hoy, solo me puedo dirigir a los guruses del presente: ¿Qué tal si empezamos a construir el futuro? No es necesario inventar nada, ustedes saben que ya está inventado; abandonen el canguelo, no sean pusilánimes y manden al carajo a los mercados, mejor dicho, manden al carajo a los que actualmente se han apoderado de los mercados, necesitamos que el capital fluya pero para eso es necesario coagular a los que lo han manejado hasta la fecha y que tomen conciencia de sus crímenes de lesa humanidad desde una celda.

 

Por otro lado, estamos inmersos en un crudo proceso electoral, es relevante, sí, pero en su justa medida y sin perder el norte. A nivel planetario somos demográficamente insignificantes, económicamente prescindibles y además, a casi nadie le importa un pimiento lo que aquí ocurra. En unos días, los mercado se habrán cargado en Italia al cuarto jefe de gobierno democráticamente elegido en las urnas. Hace un año cayó el irlandés Cowen, después el portugués Sócrates, recientemente el griego Papandréu y ahora el mercader de Milán. Este último caso no carece de cierta justicia poética, mientras el mercado tumba su gobierno, sus empresas se hunden en bolsa, en definitiva, quien le lucró le entierra. No es para alegrarse, es la demostración flagrante de que nuestros votos, a la hora de la verdad, carecen de importancia y esto lo empiezan a sospechar nuestros políticos. El lenguaje no verbal no falla, no sé si yerro pero me parece que el semblante del candidato popular no es el de una persona que está a unos días de ganar unas elecciones y me temo que es porque sabe que tras el día 20 de noviembre, vendrá el 21, el 22 y el 23; o mucho cambian las cosas o la próxima legislatura puede ser la más breve de la historia de nuestra democracia. Rajoy es muy consciente de la crudeza de su futuro si gana, imagino que se debe sentir un poco como si Luis XVI hubiese abdicado en él con la guillotina ya montada por los revolucionarios, en fin un sinsabor, por muy rey que se sea.

 

No estamos en crisis, estamos en un cambio de ciclo, de modelo y de realidad que requiere modificar nuestros planteamientos, deseos y certezas, yo lo seguiré haciendo desde un planteamiento bastante utópico y algo optimista.


Necesitamos que se agoten lo recursos fósiles para cambiar de modelo energético.

Sólo entonces la salud del planeta dejará de estar en peligro.


Necesitamos que se hundan del todo los mercados financieros globales para que arrastren a sus dirigentes.


Sólo entonces el reparto del capital será más justo y equitativo.


Necesitamos que los partidos políticos toquen fondo.


Sólo entonces renacerán más fuertes, solidarios y democráticos.


Necesitamos que el norte sea más pobre.


Sólo entonces descubriremos que necesitamos al sur y decidiremos cuidar de él.


Necesitamos que quiebren, uno por uno, todos los países de la Unión Europea.


Sólo entonces decidiremos estar fiscal, económica y socialmente juntos.


Necesitamos que los medios de comunicación convencionales dejen de ser rentables.


Sólo entonces volverán a ser lo que nunca debieron dejar de ser.

 

Siempre cabe la posibilidad de que sabiendo lo que ha de suceder lo atajemos. Una vez escribí un artículo sobre el socialismo llamado Ave Fénix pero yo no deseo que ocurra lo que expongo, no es necesario reducir todo a cenizas para reconstruirlo después, es urgente empezar a construir nuestro nuevo paradigma para ir destruyendo paulatinamente lo que teníamos hasta ahora. A nadie se le ocurriría cerrar una carretera hasta no haber inaugurado la nueva autopista pero tampoco permitiríamos que nos obligasen a circular por las primitivas calzadas romanas.


Por lo tanto, encontrar una nueva bolsa de crudo no es una gran noticia, la buena nueva será cuando descubramos que lo que existe no funciona pero ya existe lo que sí funciona.


O eso, o lo llevamos crudo.

 

 

Esta película es Gigante, como, supuestamente, la reserva que se ha encontrado, cuya extracción, por cierto, puede causar daños irreparables al medio-ambiente. Esta secuencia nos enseñaba ya en el 56 que cuando aparece el petróleo surgen disputas y peleas, de ahí a las guerras sólo un paso, pero eso es otra historia.

 

PD: Este artículo está contra-inspirado por los mítines alejados de la realidad e inspirado en gran medida por Dario Fo y su novela "L'apocalisse rimandata". 

Pido disculpas a Javier Solana, le seguiré escuchando y leyendo ávidamente, al fin y al cabo, ambos soñamos con #MásEuropa, porque más Europa sí sería el comienzo de algo nuevo.

16/04/2012 (19:58)


Suazilandia: tan lejos, tan cerca...

 

Antiguamente se englobaba a los elefantes en la gran familia zoológica de los Paquidermos, un cajón de sastre cuyo único nexo común biológico era la dureza de la piel, peculiaridad que justificaba etimológicamente el nombre. Hoy sabemos que los elefantes son la única especie viva de la familia de los proboscideos. Hoy conocemos que lo que define a este animal es el tamaño de su cerebro, hecho diferencial que les dota de una inteligencia cercana a los simios, a algunos cetáceos e incluso al hombre. Hoy se ha demostrado la capacidad del elefante de usar cierto tipo de herramientas e incluso mostrar conductas tan humanas como el altruismo, por ejemplo a la hora de adoptar crías. Hoy, por lo tanto, estamos en condiciones de afirmar sin rubor que lo que hay que tener muy duro es el rostro, el corazón y el alma para acabar con la vida de uno de ellos, también intuimos que la altura de su intelecto es inversamente proporcional a la de los bastardos que los asesinan. Quizás, en un mañana próximo, quien mate por placer sea considerado como lo que es y rechazado como tal. He tenido la fortuna de admirar la enorme belleza de este animal en libertad, quien haya compartido esta oportunidad se habrá percatado rápidamente de que el elefante es tan rey de la sabana como otros animales, por suerte ellos son más listos que nosotros, viven al margen de humanas distinciones de clase y sólo aceptan líderes beneficiosos para la manada.

 

En el presente, sobreviven dos grandes familias de elefantes, asiáticos y africanos, las dos grandes diferencias entre ambos son el tamaño y la posibilidad de domesticarlos. En la actualidad existen también dos tipos de reyes en la sociedad humana, los casi extintos monarcas absolutos, se encuentran algunos especímenes en oriente-medio y en el continente africano y aquellos que ejercen su mandato en democracias consolidadas, estos últimos están también en peligro de extinción pero aún así podemos hallar una decena en Europa y alguno en Asia. Los monarcas autoritarios fueron exterminados ya que al no ser domesticables sucumbieron al poder de las masas, la segunda especie monárquica, sin embargo ha sido amansada a través de la fuerza de las urnas y de una vigilancia constante por parte de sus plebeyos. Numerosos estudios científicos han detectado en la psique de la especie monárquica doméstica un nivel de entendimiento que les asemeja bastante al común de los mortales, incluso se han detectado dosis de inteligencia emocional en su forma de razonar, parece que en algún momento dedujeron que la única forma de hacer perdurar su especie era mostrar una falsa apariencia de normalidad mundana. En realidad, lo que sucedió hace siglos fue que algunos humanos llegaron a un acuerdo tácito de no agresión a condición de que sus soberanos mostrasen, vocación de servicio público, corrección en sus modales y austeridad en sus costumbres. Desgraciadamente, o más bien, afortunadamente, el contrato monárquico no es indefinido ni mucho menos vitalicio, está siempre sometido al dictamen de la ciudadanía que siempre tuvo en sus manos el poder construir paradigmas de organización social diversos. Parece que se están dando casos en los que tanto ciudadanos como monarcas han olvidado cual es la naturaleza de sus obligaciones y deberes, esta amnesia no carece de cierto peligro porque es temporal y cuando retorna la memoria suelen acontecer reacciones abruptas e irreflexivas. Cierto es que en ocasiones la historia toma derivas insospechadas y parece que hay situaciones que sólo dirigen hacia la única forma de gobierno razonable y razonada, pero para tomar rumbo a la república convendría descargar ideas preconcebidas.

 

Paradójicamente y simplificando mucho, el punto en común entre elefantes, reyes y repúblicas reside en que de esto último también existen dos tipos básicos, la presidencial y la parlamentaria. El primer esquema republicano es bastante arriesgado sobre todo en países con un histórico autoritario, muchos de los que optaron por el presidencialismo acabaron derivando a sistemas dictatoriales, van camino de ello o sufren un déficit ideológico. Por supuesto se puede admirar a un líder elegido sin olvidar que la grandeza del país reside en la confraternidad ciudadana y se puede otorgar mucho poder sin obviar que la autoridad real y la libertad moran en una sociedad igualitaria, lo malo, es que se ha comprobado que para que esto funcione hay que ser francés, cualidad casual y aleatoria que, muy a mi pesar, no se adquiere por conciencia infusa. Quedaría por tanto la opción de emprender camino hacia una república parlamentaria a sabiendas de que es una vereda angosta, de difícil retorno, no carente de escollos y como todas las aventuras, repleta de incertidumbres. Pero seamos sinceros con nosotros mismos, quien gusta de progresar ha de arriesgar y esto sólo se puede hacer en momentos de grandes crisis en los que queda poco por perder y puede haber mucho por ganar, sólo debemos preguntarnos ahora si en este instante, en este país, se dan las condiciones óptimas y necesarias para afrontar la ardua tarea del cambio.

 

Pienso que si conseguimos reducir ciertas actitudes - tan borbónicas como poco edificantes - a la categoría de anécdota, dejaremos de lado la exaltación verborreica y conseguiremos revestir nuestra piel de la dureza propia de los Paquidermos. Si además conseguimos dilatar nuestras entendederas hasta alcanzar un tamaño elefantino y abandonar temporalmente la característica emotividad hispana, estaremos en condiciones, en esta ocasión, de tomar una decisión racional. Tres condiciones básicas se necesitan pues para caminar con pies de plomo - sin ánimo de ofender a infantes - y dar un paso firme hacia adelante: certeza del hastío, voluntad de progreso y madurez ideológica. Extrapolando algunas vivencias propias en mi entorno cercano concluyo que los dos primeros requisitos están en vías de adquisición pero el tercero está en pañales o, siendo optimista, llegando a la pubertad. No puedo evitar que ciertas actitudes acrecienten mi temor a los resultados perversos que puedan derivar de una andanza republicana mal planificada.

 

Vaya por descontado que no sólo aspiro a que mis hijos vean nacer una nueva república, tengo la certeza casi darwiniana de que será una utopía que alcanzaremos, sólo albergo dudas sobre la oportunidad del momento, cada cual que tome sus conclusiones sin olvidar que una reforma constitucional de este calado será incompatible con fobias y filias individuales. Con todo el respeto, ilustro hoy este artículo con la bandera de Suazilandia, una monarquía absoluta lejana con la que por ahora sólo compartimos el colorido del emblema y los leones del Congreso aunque algunos sin duda empiezan a ver más similitudes por el empeño que ponen otros en suscitar rechazo con sus exóticos e inconscientes devaneos.

10/04/2012 (09:52)


La culpabilidad de unos azores innobles

 

El azor se esconde, acecha a su presa y cuando la tiene localizada se lanza aprovechando su ángulo ciego y acaba con su vida valiéndose de la presión que ejercen sus garras. Estos tipos que aparecen en la fotografía de hoy actuaron de la misma manera, agazapados urdieron sus planes y mientras su víctima dirigía su mirada hacía la ONU ellos iniciaban el ataque desde una atalaya situada en un acantilado de unas islas lejanas llamadas Azores en honor a dicha rapaz. Fue una decisión personal cuyas consecuencias debieron pagar ellos pero al no tener ni la nobleza ni la destreza de un ave provocaron años de dolor, muerte y destrucción masiva a cientos de miles de seres humanos.

Por supuesto, todas y cada una de las vidas segadas en esta guerra infame tiene el mismo valor y merece nuestro respeto y recuerdo infinito e independiente del bando al que perteneciese, no conocemos ni los nombres ni los apellidos de la gran mayoría, tampoco sabemos del sufrimiento de sus familias, tan sólo podemos intuirlo. Sin embargo, en cada país sí individualizamos el horror y recordamos hombres y mujeres concretos a quienes debiéramos estar eternamente agradecidos, sus nombres pertenecen ya a la historia y su pérdida nos marcó en lo más hondo.

Esta semana recuerdo a dos personas que fallecieron en Bagdad con sólo un día de diferencia en el mes de abril de 2003 escasas semanas después de que los tres nefandos personajes de la fotografía y su anfitrión - único que sigue en activo, alguien creyó en su idoneidad para dirigir una Comisión Europea desprestigiada - decidiesen invadir un país. Hace ya nueve años que nos arrebataron a Julio Anguita Parrado y José Couso Permuy, tenían entonces aproximadamente la edad de quien suscribe y un futuro más que prometedor pero incluso siendo conocidos, hoy ellos ilustran lo profundamente injusta que resulta en ocasiones la atención mediática.

El pasado día 8 de abril, Couso recuperó cierto interés informativo, se le dedicaron algunas líneas y minutos en los medios e incluso la funesta efeméride fue tendencia en redes sociales como Twitter, yo mismo participé en ello aportando mi granito de arena para mantener vivo el recuerdo de la persona y de su abyecto asesinato . Sin embargo pocas referencias a Parrado se pudieron encontrar el día anterior, fecha en la cual, nueve años antes, un misil también terminaba con los sueños del joven periodista que recién comenzaba su trayectoria como reportero de guerra.

Deberíamos preguntarnos qué diferencia existe entre ambos compañeros para que uno siga acaparando algún tiempo informativo mientras la figura del otro se ha diluido con el transcurrir de los años. Sin dejar de lado la encomiable e infatigable labor de los familiares y amigos de Couso creo que la clave está en la supuesta culpabilidad de los asesinatos. El misil que quitó la vida a Parrado provenía de fuego "enemigo", fueron "los malos" quienes lo lanzaron, es decir el ejercito iraquí, por lo tanto desde un primer momento y al no ser posible delimitar responsabilidades, su caso pasó a engrosar el vergonzoso saco de los mal llamados daños colaterales.

En lo que se refiere a Couso la opinión pública tiene una percepción muy distinta de los hechos, el fatal proyectil provenía de "fuego amigo", se localizaron tres supuestos responsables y el proceso judicial contra ellos sigue abierto a pesar de las trabas gubernamentales y diplomáticas. La justicia española sigue buscando a Gibson, Woldrford y De Camp, tres militares estadounidenses acusados por el asesinato del cámara de Telecinco. El problema reside en que por mucho que nos esforcemos en hallarles nos les encontraremos porque están perfectamente hallados, son veteranos de guerra y podemos columbrar que una vez licenciados siguen con sus vidas en sus respectivos hogares, solamente deberán evitar elegir las costas españolas como destino vacacional y eso es algo con lo que se puede vivir. Pero la verdadera cuestión tampoco es esa sino que no desviemos el foco de atención, se acertó al concluir que eran tres los culpables pero quizás se erró con sus nombres porque, insisto, los auténticos instigadores, urdidores y planificadores del asesinato se siguen llamando Bush, Blair y Aznar. El día que asumamos que el factor desencadenante de la tragedia no se encuentra en montañas lejanas ni desiertos remotos habremos encontrado a los culpables no sólo del asesinato de Couso sino también del de Parrado y de por lo menos otras 150.000 personas más, será entonces cuando estemos en condiciones de identificar a tiempo a futuros sociópatas disfrazados de estadistas que quieran vendernos conflictos forzosos. Algunos dirán que los ex-dirigentes mencionados ya pagaron sus decisiones en las urnas, una consecuencia demasiado leve para quien ya había terminado su ciclo político, es como si quemo mi edificio, muere una anciana y me castigan usurpándome la presidencia de la comunidad a un mes de la junta de vecinos, un disparate.

En todo caso, sirva este artículo como sincero homenaje a Julio Anguita Parrado, José Couso Permuy y todos aquellos que siguen jugándose la vida para que el resto seamos conscientes de la atrocidad de la guerra y el sufrimiento de los más débiles. Hay quien dice que el periodismo agoniza, yo digo que seguirá estando muy vivo mientras a diario, personas como Julio y José sigan empeñados en otorgarnos información relevante que nutra el arraigo de un sentimiento anti-belicista indispensable para enfrentarnos frontalmente a las futuras decisiones erradas que puedan tomar nuestros gobernantes, después, que cada cual asuma las consecuencias de sus decisiones. Sí, estoy hablando de Irán.

 

Julio Anguita Parrado
1971-2003

 

José Couso Permuy
1965-2003

PD: Un mes más tarde de los fatídicos hechos hoy recordados me casé, después nacieron mis dos hijos, hoy seguimos disfrutando los unos de los otros y debemos luchar - por muy utópico que parezca - para que ninguna familia, en ningún lugar, se vea nunca más prematuramente desgarrada por torpes decisiones ajenas.

29/03/2012 (17:56)

En cualquier caso, gracias por estar ahí...

 

Huelga decir que las cosas como estaban no podían seguir pero sería una asnada aguardar silenciosos hasta ver fracasar un proyecto que dista mucho de ser la panacea a una ruina estructural de dimensiones babélicas en la que el dialogo laboral es una cacofonía ininteligible y la destrucción del mercado de trabajo un hecho ya profetizado por algunos desde tiempos de giles y poceros.

Huelga afirmar que el derecho a parar un día es una conquista luchada que ha sido herramienta útil para corregir derivas empresariales y sectoriales de imprevisibles consecuencias humanas. Negar ese pacífico derecho sería abonar la insurrección civil cuando no armada, podéis por supuesto añorar el medievo como afirmaba recientemente un nefasto terraniente ducal con complejo de ONG  pero entonces deberéis también asumir el destino si hordas enfurecidas os ajustician en la plaza del pueblo como antaño.

Huelga clamar a los cuatro vientos que no servirá para nada, que no va a cambiar nada y que pase lo que pase haréis oídos sordos las demandas populares. No os molestéis, ya lo sabemos, desde el primer día vimos que vuestro epíteto popular nada tiene que ver con los destinatarios de vuestras políticas, siempre ha sido así, siempre lo será y me atreveré a decir que quizás así deba ser. Sin una lógica alternancia no sé muy bien qué seríamos y para avanzar es necesario advertir la capacidad que otros tienen para empujarnos a retroceder pero asimilad que mientras inventamos otro sistema sólo nos queda utilizar los métodos que hoy tenemos por muchas dudas que alberguemos sobre su eficacia formal en asuntos que calan directamente en nuestra Constitución.

Huelgan vuestros fuegos de artificio y estrategias de despiste. Llevamos varias generaciones viendo cine bélico y sabemos que cuando uno le dice a otro "Cúbreme", lo que éste hace es disparar caóticamente hacia ningún lugar manteniendo ocupado al enemigo mientras que ese uno alcanza el destino planificado. En otras palabras, cuando un ministro verborreico suelta una solemne mezquindad sobre las mujeres lo que hace es desviar el foco de atención mientras se cambian las reglas del juego laboral y se diluye el estupor generado por unos presupuestos que empobrecerán inexorablemente una sociedad ya de por sí en precario. El problema del fuego cruzado es que genera víctimas colaterales y daños inesperados.

Huelga negar que la gente tiene miedo, que el temor es traidor y que el pan pesa más que la harina que contiene. Cuando se plantea una protesta similar a un gobierno de izquierdas, las repercusiones personales en el puesto de trabajo son mínimas porque se establece de facto una tregua entre patrón y peón destinada a destruir ese enemigo mayor que es ese gobierno en cuestión. Pero cuando quien gobierna es aquél que protege sus intereses, secundar un paro se percibe cómo una insubordinación directa y entonces las consecuencias del agravio pueden ser adversas. Si esto además se produce en un momento en el que ya nadie sabe qué es o qué no es motivo de despido, no sería de extrañar que el canguelo general frustre una convocatoria sindical que tampoco debería ser alimentada infligiendo pánico a quien no desee secundarla.

Huelga por último confesar en este espacio si haré uso o no de mi derecho, tampoco expondré algunas incertidumbres que me asaltan en estos días - no es el día -, tan sólo reiteraré que resulta difícil posicionarse en contra de quien busca defenderme. Buscar el bien común y abandonar el individualismo que nos domina por un instante siempre es beneficioso para la salud democrática de una sociedad. Conviene no olvidar que lo que hoy vivimos también perteneció al limbo de la utopía y jamás debe regresar allí.

Huelgan más comentarios, sólo desear suerte a todos sin olvidar que cinco millones de personas no podrán parar hoy de buscar empleo, quizás del éxito de este día dependa también su futuro que es el nuestro. Mesura, cordura y comprensión, no olvidéis que el temor flota en el ambiente, mañana tocará comparar estadísticas y datos manoseados, pero eso es otra historia.

27/03/2012 (12:49)

Lagunas de Ruidera
¿No es el agua poesía para el corazón de Castilla?

 

Esta semana se habló de agua y también de poesía, que exista un día para estos dos bienes asusta porque la existencia de estos días sólo índica peligro y olvido. Peligro de que desaparezca la primera y olvido en el que ha caído la segunda. Sólo me acuerdo del agua cuando tengo sed y de poesía nunca estoy sediento. No, yo tampoco leo poemas.

Debemos recordar, recordar es importante, recordar que el radicalismo aborrece la lírica al igual que la lírica huye del radicalismo. Algo debe de haber en unos versos cuando se asesina por ellos, dictadores de toda índole persiguieron y aniquilaron poetas quizás por no entenderles o quizás por evitar que otros comprendiésemos. Hoy todo es igual, decenas de rotativos económicos entierran la esperanza de publicar poesía y la dictadura de los mercados consigue someternos a su dialéctica tramposa. Cuando las cosas iban bien sólo se hablaba de bolsa, warrants y otras obscenidades, ahora que todo va mal sólo se habla de riesgo, bonos basura y otros barbarismos que nos sumen en la cretinez absoluta de elegir caminos que no conducen a ningún lugar.

Mientras tanto nos quieren privatizar el agua y ¿qué es eso sino privarnos - llamativa coincidencia etimológica - de lo que siempre fue nuestro por derecho? Si algo sabemos es que somos agua, todo es agua y sin agua no hay nada. Ya lo expresé una vez, ya intenté encontrar respuestas a preguntas infantiles tan obvias que no tienen respuesta o se nos han olvidado. ¿Por qué escribir sobre lo mismo si nada ha cambiado?

Sigo rememorando el día en que dejó de salir agua del grifo de su bañera, así, sin más. A pesar de hacerle mucha gracia que le trasladásemos a "la ducha de los mayores", él necesitaba una razón coherente para este suceso, el caso tuvo una resolución sencilla, entendió que las cosas se rompen y papá no es capaz de arreglarlo todo. En ocasiones son los niños quienes nos ayudan a recuperar la lucidez perdida. También suelen ser ellos los grandes olvidados de todo lo que ocurre en nuestro entorno, cuando son objeto noticioso nunca es para bien y además sólo tenemos acceso al suceso pero nunca a lo que ocurre en el interior de esas maravillosas consciencias aún sin modelar.

"El extraño caso del grifo seco" debería recordarnos que la mitad de la población del planeta sigue sin tener acceso al agua y a diario fallecen 4.500 niños por causas directamente relacionadas con esta carencia. Imaginemos, si es posible, cómo desembrollar semejante paradoja para que la comprenda un menor:
- "Hijo mio, somos seres humanos y necesitamos este liquido para sobrevivir"
- "Y entonces, por qué no hay en el poblado papá"
- "Porque es así cariño..."
Con un poco de suerte, este crío (o cría en la mayoría de los casos) prescindirá de ir a la escuela o jugar, para dedicar la jornada a llegar a un lejano pozo no contaminado que le permita subsistir.

Nosotros sólo debemos asumir que nuestra agua estará en manos ajenas con intereses inciertos y tener fe en que las repercusiones de esta disparatada decisión serán nulas o escasas. No es de extrañar, la verdad es que las políticas que desarrollan algunos suelen basarse en la fe, al fin y al cabo son democristianos. De manera que sólo nos queda confiar en que un día no nos cobren peaje por subir a una montaña a respirar el aire puro que ya escasea en nuestras ciudades.

Si hablamos de recursos escasos y minorías nada mejor que un poema, de una mujer, idealista, Premio Nobel (primero para la literatura latino-americana), moderna, a la que no sé si le gustaría ver su rostro en un billete chileno.

Agua de Gabriela Mistral.

Hay países que yo recuerdo
como recuerdo mis infancias.
Son países de mar o río,
de pastales, de vegas y aguas.
Aldea mía sobre el Ródano,
rendida en río y en cigarras;
Antilla en palmas verdi-negras
que a medio mar está y me llama;
¡roca lígure de Portofino,
mar italiana, mar italiana!

Me han traído a país sin río,
tierras-Agar, tierras sin agua;
Saras blancas y Saras rojas,
donde pecaron otras razas,
de pecado rojo de atridas
que cuentan gredas tajeadas;
que no nacieron como un niño
con unas carnazones grasas,
cuando las oigo, sin un silbo,
cuando las cruzo, sin mirada.

Quiero volver a tierras niñas;
llévenme a un blando país de aguas.
En grandes pastos envejezca
y haga al río fábula y fábula.
Tenga una fuente por mi madre
y en la siesta salga a buscarla,
y en jarras baje de una peña
un agua dulce, aguda y áspera.

Me venza y pare los alientos
el agua acérrima y helada.
¡Rompa mi vaso y al beberla
me vuelva niñas las entrañas!

PD: Defender lo que es nuestro no es una utopía, no hacerlo sería empezar a escribir nuestra propia elegía.

16/03/2012 (15:26)

¿Caducó el Estado del Bienestar al comenzar la crisis?
No lo creo...

 

Parece ser que estamos en situación de recortar unas cuantas decenas de miles de millones de Euros sin que esto afecte en absoluto a nuestra vida diaria, nuestras contraprestaciones sociales o las infraestructuras públicas, por lo tanto, debemos concluir que hay una infinidad de cosas que no sirven para nada. Al estar de acuerdo con que la mayoría de objetos que poseemos son superfluos o prescindibles, aunque mucho me temo que no hablan de ese planteamiento filosófico, no haré un análisis pormenorizado del tijeretazo previsto pero sí dedicaré un rato a enumerar aquello que no tiene ninguna utilidad según algunos portavoces políticos y mediáticos.

Cada día nos taladran la mollera con la idea de que los sindicatos no sirven para nada y parece que el arquetipo del sindicalista chupón empieza a calar en la sociedad. Poco importa ya que desde hace dos siglos hayan sido ellos - que somos o deberíamos ser casi todos nosotros - quienes han conseguido que tengamos vacaciones, que disfrutemos de días libres, que trabajemos lo suficiente para hacer crecer empresas a la vez que disfrutamos de nuestras familias, que los niños no trabajen, que las mujeres recién paridas puedan disfrutar de una holganza o que existan ciertas normas que hagan que nuestros salarios evolucionen. Nada, nimiedades, los sindicatos no sirven para nada, viven de nuestro esfuerzo y poco menos que se han convertido en nuestros usurpadores enemigos. Vale, asumámoslo, negociemos nuestras condiciones laborales individualmente a partir de ahora, a ver si hay suerte y encontramos patronos comprensivos.

Otro empeño recurrente es convencernos de que los medios de comunicación públicos son prescindibles, es curioso que mucha de esa misma gente diga que no ve la televisión porque es bazofia. Bueno, pues hagamos desaparecer entonces los medios públicos pero asumamos que en paralelo estaremos sumergiendo cualquier disciplina deportiva que no sea publicitariamente rentable, destruyendo todos los contenidos puramente divulgativos, eliminando los debates políticos y suprimiendo la cultura y educación de nuestra existencia mediática (por cierto, en este preciso instante en el que escribo, comienza Redes en La2, habrá que despedirse, las minorías han dejado de importar). Quizás lo de informar, formar y entretener ha quedado antiguo y hoy lo que prima es divertir, apaciguar y lucrar, todo es posible.

De cooperación internacional y ayuda al desarrollo ya no nos hablan, sencillamente se opta por degradarla a un tercer grado ministerial, privarla de recursos y mantener silencio para provocar que caiga en el olvido. Claro, bastante tenemos con lo nuestro. Hemos pasado velozmente de luchar por el famoso 0,7% a hacerlo por no llegar al 0,0%, corremos el riesgo de convertirnos en una cerveza sin, una nación insulsa y sin conciencia. Probablemente ya tampoco sirve de nada la solidaridad, nadie se acuerda de que gracias a nuestro liderazgo en el tercer sector conseguimos pertenecer al deseado G20, que gracias a ella millones de personas han podido dignificar un poco sus vidas o recuperar los hogares destruidos en diversas catástrofes o que, siendo materialistas, nuestras escasas grandes multinacionales han accedido a condiciones especiales para explotar recursos en aquellos países donde hemos colaborado. Quizás todo esto no sea suficiente para dar valor a la ética.

Por supuesto, tampoco sirven de nada las energías renovables, lo han conseguido, nos han persuadido de que son un mero complemento a las convencionales, poco importa que unas se agoten y las otras no, que unas contaminen y las otras no, que todo, en definitiva, depende de la iniciativa política, no de leyendas urbanas con escaso peso argumental. Dentro de poco completarán la jugada, dirán que es inútil que haya tantas instituciones educativas si no hay recursos para mantenerlas, que no tiene sentido conservar tantos hospitales en precario, que hay medicamentos y vacunas prescindibles y que en realidad tampoco deberíamos permitirnos tantos partidos políticos ya que la labor de oposición es irrelevante y traicionera. No sería la primera vez...

Negarse a la ignorancia y huir de la complacencia neo-liberal es de recibo, aunque tuviesen razón, que no la tienen, siempre es sano proponer argumentaciones alternativas, además, despertar la rebeldía dormida siempre rejuvenece. La dialéctica del inconformismo será más o menos minoritaria, más o menos utópica pero siempre ha sido y seguirá siendo útil a nuestra sociedad.

PD: Gracias a todos aquellos y aquellas que cada día se levantan para luchar por cosas que no sirven para nada.

8/03/2012 (17:45)


Quien se opone a este día es igual que ellos...

Porque el mundo ha cambiado aunque algunos se empeñen en conservar planteamientos neandertales.


Porque ya hemos probado las antiguas formas de liderazgo y necesitamos conocer las nuevas.


Porque la inteligencia emocional es un valor al alza y la fuerza bruta un rigor ultramontano.


Porque para exigir a otras culturas que respeten el derecho de igualdad debemos predicar con el ejemplo.


Porque es inconcebible que alguien tenga menos oportunidades por el simple hecho de concebir.


Porque la meritocracia es falaz si para conseguir lo mismo has de demostrar el doble.


Porque tolerar la ignominia sexista es intolerable y nos hace cómplices.


Porque en España hemos empezado a retroceder mientras Europa sigue avanzando legislativamente.

 

Estos son los ocho motivos por los que sigo y seguiré defendiendo que el 8 de marzo es fundamental. Los días internacionales sirven para hacer una pausa en nuestras ajetreadas vidas y dedicar un instante a reflexionar sobre problemas que acucian nuestra sociedad y que suelen pasar desapercibidos el resto del año. Hace doce meses, ya escribí un artículo al respecto, aunque lo hice conmocionado por un nuevo asesinato machista. Hace doce meses una amiga, moderna, formada, periodista, leyó mi artículo y me dijo estar sensibilizada con la lacra del terrorismo doméstico pero sin embargo no aceptó la felicitación por el Día de la Mujer, según ella, lo importante es la valía personal, no el sexo del individuo. Ella aborrece esta jornada, le parece una abominación progre trasnochada, me consta que no es la única en tener esta opinión respecto de la efeméride y esto me sigue suscitando muchas preguntas, o más bien muchos supuestos argumentales.

 

Supuestamente debemos entender que si en España el 70% de los consejos de administración no incluyen mujeres debe ser porque ellos son más válidos que ellas para esos puestos. Tenemos que comprender que si hay una diferencia de un 20% en las retribuciones salariales es porque está demostrado que el rendimiento de ellas es menor. Hay que asumir que si en las Cortes, sólo un tercio de los diputados son mujeres es porque no son muy duchas en política, quizás por eso existe la misma proporción en las instituciones europeas donde, por cierto, sólo cuatro mujeres representan a su gobierno en una unión de veintisiete. Sin embargo, mantengamos la esperanza, esto puede cambiar gracias a las demandas de los Secretarios Generales masculinos de los principales sindicatos. De la iglesia mejor no hablar, ese tema no me concierne.

 

Tampoco es lógico que este día tenga carácter universal ya que si millones de mujeres están sometidas al yugo de velos opacos - hablo de sometimiento, no de una discutible decisión propia - y otros tantos millones sufren la ablación u otros maltratos físicos irreversibles es porque cada sociedad tiene su idiosincrasia cultural. Si en México y Centro-América la mujer se ha convertido en diana de la furia machista tampoco es relevante, es un problema de cárteles narcos y no de machismo. Si la trata de blancas desde Asia y Europa del Este está más vigente que nunca es porque la avidez de las redes de prostitución no tiene límites, pero tampoco es una agresión machista, es sólo cuestión de negocios.

 

En efecto, si asumimos todas estas realidades como hechos propios de nuestra era, deberemos concluir que este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, no tiene ningún sentido y sólo eliminándolo del calendario conseguiremos alcanzar la igualdad real, un extraño teorema que aún nadie ha logrado explicarme. Como a mi me parece una gilipollez -término tan masculino como ilustrativo- y creo que ese pensamiento es repugnante en el caso de los hombres y traidor en el de las mujeres, seguiré siendo un activista "ochomarcista" mientras los hecho no demuestren que ya no es necesario.

 

Hoy sólo reclamamos una parte de los derechos que Eleanor Roosevelt, nada menos que una más, contribuyó a plasmar en la Declaración Universal de Derechos Humanos y lo hacemos porque su aplicación, sesenta años después, sigue siendo utópica. Mientras un sólo tío utilice el término feminazi o uno sólo tilde de lesbiana a cualquier feminista por tener el pelo corto, este día seguirá teniendo sentido. Ni hemos avanzado tanto como nos quieren hacer creer ni tiene sentido dejar de reivindicar una justicia e igualdad social que nos beneficiará a todos (cuando hablo de todos, quiero decir todos y todas, si no entro en el debate léxico es porque sinceramente pienso que nos hace perder foco).

 

PD: Sigo teniendo la misma jefa directa que el año pasado y sigue siendo el mejor jefe que he tenido, así que hoy, aunque no lo leerá, este artículo se lo dedico a ella.

29/02/2012 (19:12)


El Grito - Eduard Munch (1893)
El inconformismo empieza por no no callar, yo no lo haré

 

Debemos callar muchas cosas, es innegable, quien expresa todo lo que le ronda la mollera y lo hace con plena sinceridad, tiene muchas posibilidades de acabar encerrado en un psiquiátrico por mostrar síntomas de una sociopatía latente. Callamos en nuestras empresas, depende por supuesto de nuestro cargo, la fagocitación de heces verbales es inversamente proporcional a la altura de nuestra responsabilidad, pero todos, todos, tenemos jefes, de manera que todos, todos, callamos. Callamos en nuestras familias y no es muy recomendable, el abuso del silencio puede provocar graves perjuicios en las relaciones de pareja y paterno-filiales, sin embargo tampoco sería adecuado decir todo. En el primer caso porque un exceso de sinceridad malentendida podría causar estragos en el amor propio y ajeno de los protagonistas, en el segundo porque hay que dejar errar para crecer, no podemos masticar ideas para regurgitar consejos digeribles, eso sólo es propio de algunas aves. Callamos con nuestros amigos y es muy recomendable, si les confesásemos todas nuestras opiniones sobre ellos, pecaríamos de soberbia y correríamos el riesgo de que nos confesaran también algunas de las suyas sobre nosotros, acabaríamos como un rinoceronte, solos y con la piel pétrea. Podríamos seguir enumerando tantos silencios como facetas tienen nuestras vidas pero lo que de verdad importa es lo que no podemos ni debemos callar por mucho que otros se empeñen.

Resulta que nos dicen que no podemos opinar sobre las resoluciones judiciales porque hay que respetar a la justicia pero resulta que la justicia no nos respeta a nosotros, para ella somos unos mostrencos incapaces de dilucidar lo justo.También debemos callar ante cualquier insensatez que legisle el gobierno de turno. En unos casos nos instan a mantener silencio ante la expoliación de nuestros derechos más básicos porque la coyuntura exige tomar decisiones difíciles y si protestamos, poco menos que estamos traicionando a nuestro país. En otros, mucho más ruines y cobardes, pretenden que no tengamos derecho al cabreo porque los causantes de sus decisiones son supuestamente los anteriores responsables gubernamentales. Siguiendo una lógica perversa, se supone por ejemplo que el principal partido de la oposición debe callar por su gestión cuando era gobierno, los sindicatos deben mantenerse en una sumisa docilidad porque no consiguieron evitar lo inevitable y todos los que tenemos querencia hacía las posturas ideológicas anteriores tampoco tenemos derecho a la queja porque con nuestro voto colaboramos a fraguar la situación que hoy otros intentan solventar estoicamente.

Resulta que la iglesia católica vuelve a tener una posición de liderazgo ético en nuestra sociedad, por supuesto nosotros debemos callar ante los dogmas que proponen y que en este nuevo contexto político se traducen en una exhaustiva revisión de la legislación educativa, sanitaria y social precedente. Debemos permanecer silentes porque lo contrario sólo demostraría que somos intolerantes e irrespetuosos con el credo de algunos conciudadanos, nada que ver por supuesto, con la época en que curas y obispos decidieron ocupar las calles, ellos sólo lo hicieron para preservar nuestra moral ante los ataques externos. Ellos ya han regresado a sus mohosas cavernas, desde allí pueden dirigir mejor los hilos del títere en que se ha convertido el legislador, la curia se ocupa de los hilos que mueven los brazos y las grandes fortunas financieras y mercantiles manejan los pies. Estamos sometidos al ímpetu hiperactivo de la mano trémula de unos marionetistas tan liberales como coercitivos.

Además, debemos callar ante los abusos financieros porque de ellos depende nuestro futuro, debemos callar ante la negligente gestión de políticas internacionales profundamente insolidarias, debemos callar ante el saqueo sanitario porque no hay pan para todos, debemos callar ante la salvaje destrucción de los recursos naturales porque nuestro bienestar caduco está en juego y debemos callar ante la segregación educativa por clases porque es utópico pensar que todos los seres humanos somos iguales. Últimamente, hasta la monarquía nos manda callar, apoyada en poderes fácticos o legales, insiste en que no hay vida más allá de ese sistema pretendiendo contagiar su solipsismo histórico al conjunto de la sociedad.

Pues resulta que haciendo un análisis introspectivo - debo adaptarme a los nuevos tiempos y partir de la individualidad para comprender la realidad social - me doy cuenta de que cuanto más callo más rencor acumulo, por eso, hace tiempo, decidí convertirme en un ser parlante, para evitar las reacciones virulentas provocadas por la acumulación de silencios. Creo que debemos hablar, denunciar y si fuese menester chillar porque el grito y la calle siempre han sido el mejor antídoto contra las trincheras. Las urnas forman parte de la democracia pero no son su único ingrediente, debemos condimentarla con una pizca de conciencia cívica, un poco de inquietud social y mucho coraje protestatario.

Entre tanto embuste vertido, el peor de todos es el que pretende hacernos creer que para avanzar y crecer debemos callar, nunca ha sido así y nunca lo será, nacemos gritando y deberíamos morir igual, si nos arrebatan ese impulso ya no quedará nada.

20/02/2012 (10:05)

No le reconocéis porque no hay muchas fotos ni entrevistas de joven.
Estaba demasiado ocupado para eso... Más información aquí

 

Se dicen tantas cosas, hay tantos medios a nuestra disposición para hacer fluir la verborrea oral y escrita que empieza a dar la impresión de que se hace poco porque se dice mucho, aunque también es posible que se diga tanto porque no hay gran cosa que hacer, nos han convencido de que casi nada está ya en nuestras manos. Nos hemos convertido en meros escuchadores del decir y a partir de ahí, sólo queda expresar el acuerdo con unas afirmaciones o la confrontación con otras.

En política, ya estábamos acostumbrados a que nos dijeran de todo en campaña electoral, que no nos subirían los impuestos, que se cumplirían los compromisos medioambientales, que no debíamos temer por los derechos fundamentales a una educación y sanidad públicas, de calidad y gratuitas, que se tomarían medidas drásticas para despolitizar la justicia, y tantas y tantas cosas. Luego no se hace nada y si se hace es exactamente lo contrario a lo dicho, la gran diferencia en estos tiempos modernos con respecto a lo conocido es que ya no se disimula ni se camuflan los engaños bajo el poso del olvido que deja el transcurrir del tiempo, hoy se descubre la mentira al día siguiente de pronunciarla porque no tiene ninguna consecuencia.

Estamos en le época del "este soy yo y esto es lo que hago", la era de las identidades digitales. No deja de ser curioso ver como supuestos gurús de diversos ámbitos, empresarial, académico, jurídico u otros se exponen y nos exponen a sus logros y proezas. Basta abrir una red social para descubrir a cientos de personajes que, dejando el pudor a un lado, no cejan en el empeño de narrarnos sus hitos. Nos cuentan los triunfos de sus empresas, la cantidad de gente que vive de ellos, sus proyectos, sus viajes, sus encuentros en la cumbre con otros congéneres, el éxito de sus hijos en universidades lejanas y la excelencia culinaria de los alimentos que se disponen a ingerir. Cuando tengo un rato para leerlos siempre me surgen dos pensamientos, primero me pregunto como es posible que hagan o hayan hecho tantas cosas habiendo dedicado tanto tiempo a contarlas, después me arrepiento de haber desperdiciado un instante de mi vida en leer a semejantes individuos. Como ellos nunca me leerán y además les da igual lo que escriba porque son omniscios les diré que en un mundo superpoblado cien mil fans no es nada, que la mayoria de la gente de mi entorno en el mundo real no conoce ni sus nombres, que sus barcos, viajes en primera clase y opiniones geo-estratégicas me importan una hez y que sus supuestas epopeyas vitales, cuando son ciertas, parecen esconder más sombras que luces.

Luego está la cotidianidad del decir, al amigo que te dice que no se te ve el pelo pero no acepta tus invitaciones, el jefe que te comunica un plan comercial anual a sabiendas de que no se puede cumplir, el que te dice que te devuelve la llamada enseguida y no vuelves a saber nada de él hasta que necesita algo de ti, el que simplemente dice que sí a todo por no decir que no, el que afirma que la tele es basura y no la apaga ni para dormir, el abogado que te dice que no debes preocuparte de nada y consigue que lo pierdas todo sin ninguna preocupación, el que te halaga y vaticina un gran futuro pero no piensa contar contigo nunca, el que te dice "ven a verme" y cuando vas no está. Personas que dicen sentir y no sienten, que dicen amar y no aman, que dicen sufrir y no sufren, que dicen que te quedes cuando hace tiempo que te fuiste.


Hablar, hablar, hablar y hablar. Abulia, desidia y pereza ¿esas son las características definitorias del Homo Socialis en la era del infinito punto cero? ¡Desde luego que no! No deberíamos confundir lo común con lo único ni mucho menos con lo "normal".

Lo que pretendía hoy, con poca fortuna me temo, era rendir homenaje a todos aquellos y aquellas que hacen tanto por nosotros, cada día, con tanta dedicación y esfuerzo que no tienen tiempo para contárnoslo.


Esos investigadores mileuristas, esos médicos de atención primaria sobre-explotados, esos abogados de oficio decepcionados, cientos de voluntarios que desde aquí o desde allá tratan de hacer la vida más fácil a los que no tienen voz, agricultores y pescadores sumidos en la precariedad de un sistema abusivo, profesores denigrados que cada mañana buscan una motivación para acudir a un trabajo sin recursos, miles de trabajadores del sector doméstico que cuidan de nuestros hijos y padres sin tener ya ninguna esperanza de convertirse en ciudadanos de pleno derecho, etc

Son tantos los héroes mudos cuyo silencio abona nuestro olvido que estoy seguro de no haber nombrado más que una ínfima parte, porque ellos no tuitean, no tienen tiempo que perder en un blog, su actividad no se puede describir en Linkedin y el escaso tiempo de que disponen para el ocio no se puede malgastar en Facebook. Ellos no miran estadísticas, viven al margen de las fluctuaciones bursátiles, no critican la tele porque no la ven, no votan porque nadie se lo pide, no mandan mensajes de tranquilidad a los mercados y nunca dicen que no tienen tiempo porque no tienen tiempo para decirlo.

Ojalá fuese yo uno de ellos pero no, yo soy de los que dicen y digo tanto que ya no sé ni lo que digo, digo tanto que no hago nada, digo tanto que sólo aspiro a alcanzar la utopía de lograr algún día hacer algo que sirva para alguien más que para mi mismo, mi banco, mi suministrador eléctrico, mis compañías de seguros y mi querida telefónica. Mientras tanto me seguiré desahogando diciendo cosas, si un día dejo de hacerlo no os asustéis, será que he cumplido un sueño.

13/02/2012 (14:01)

Generación del 98: Y ellos pensaban que estaban mal...

 

Hace tiempo descubrí que el hecho de haber nacido donde lo hice fue fruto de la más estricta casualidad cósmica, biológica, química o vaya usted a saber. Después, dejé de sentir ningún afecto especial por la tierra donde resido y como del desafecto al desprecio hay un paso, pronto me dí cuenta de que aborrecía profundamente, no sólo la retórica nacionalista sino la propia ideología.

Hasta hoy, he sido capaz de convivir con las estupideces patrias de un país insignificante cuya posición en el planisferio eurocentrista de Mercator hizo creer a sus habitantes que eran el ombligo del mundo. Sobrevivir a esta situación desde el realismo crítico ha sido relativamente sencillo gracias al escudo protector de una indiferencia aderezada con dosis de respeto ante ciertas actitudes. Pero eso, repito, fue hasta hoy, en un instante todo ha cambiado. Quizás sea producto de un largo proceso de reflexión o quizás sea producto del impacto traumático de una sola noticia pero el caso es que hoy, a diferencia del anterior Presidente del Gobierno, siento un pesimismo antropológico de tal calibre que a su lado, el espíritu de la Generación del 98 que hoy me inspira parece jovial.

Los hechos acontecidos en España los últimos tiempos ya eran pintorescos pero ni el propio Valle-Inclán hubiese podido imaginar el esperpento que se avecinaba y que nosotros hemos tenido el infortunio de presenciar, el albor de la justicia redundante. Al dictar un fallo que muchos percibimos como injusto, al desaforar a uno de los jueces más importantes de nuestra breve historia democrática, el Tribunal Supremo además de errar nos ha condenado a todos a la indefensión y al ostracismo jurídico. Los españoles somos muy dados a ir poco al grano y abusar de la redundancia, desde mi profana visión, el Tribunal Supremo de este glorioso y majestuoso Estado ibérico, también prevarica al condenar y su prevaricación redunda en la del supuesto prevaricador. Por muy ajustada a derecho que me digan mis amigos juristas que es la sentencia, la opinión es libre y para mí, el Tribunal Supremo ya comparte algo más que el código postal con el partido que estaba siendo investigado por el magistrado defenestrado. Ya se consumó el escarnio, ya se cuadró el círculo o españolizando la expresión para dar un toque tragicómico, digamos que, se rizó el rizo.

Al igual que los admirados noventayochistas me atreveré a afirmar sin vergüenza - porque no la tengo y porque la que siento empieza a ser ajena - que las Dos Españas han regresado para quedarse. Aquí estamos de nuevo como hace un siglo, con una España Real, esa miserable en la que no hay trabajo y habrá menos. Esa en la que se destruye la cultura y la educación para controlar a las masas. Esa España en la que nadie se preocupa de lo que nos ocupa y muchos lo hacen de lo que nos degrada. Esa España capaz de destruir familias para no perjudicar los intereses financieros de unos pocos. Esa España que algunos quieren construir en un mes destruyendo todo lo anterior, la España reaccionaría, la que pierde jóvenes valiosos por miles, la de la emigración, la del pensamiento único y la familia homogénea, la que destruye la perspectiva de una industria energética moderna y competitiva para  conservar los beneficios que algunos obtienen con modelos obsoletos.

Luego está, la otra, la España Oficial, esa basada en la falsedad y la apariencia, esa que habla de separación de poderes y los acapara todos. Esa España que presume de una transición democrática envidiable obviando que la longevidad del dictador fue tal que simplemente nos pilló maduros, no más demócratas, ni por supuesto más valientes, sólo maduros. Esa España que dice proteger al emprendedor sin reconocer que lo importante no es emprender sino continuar, perseverar, arraigar y concluir. La España que habla de seriedad, ahorro y austeridad mientras babea por obtener dinero fácil, mostrarlo y multiplicarlo a cualquier coste, aunque sea el de delinquir porque eso en España no cuesta nada. Esa España, en fin, cuya única arma invencible es alguna que otra gesta deportiva y que se enfurece por cualquier afrenta demostrando que por no tener, ya no tiene ni humor.

Este es nuestro tiempo y nos ha tocado vivirlo en el país en el que un día, aleatoriamente nacimos, este es el sitio donde se vive mejor que en ningún lado, como suelen decir los que sólo han ido de casa a la playa y de la playa a casa. ¿Odio a España? No es sencillo odiar a quien no se ha amado, pero sí se puede temer. Sí, temo a España, temo que me contagie su conformismo, temo que me arrastre a la sima de la nada, temo que convierta a mis hijos en unos asnos miserables y sobre todo temo que acabe por convencerme de que como aquí, en ningún sitio.

Por fin he logrado alcanzar un diagnóstico, padezco Hispanofobia, un miedo incontrolable a España. Es un primer paso, ahora, sólo me resta hallar la cura y me temo que la sanación pasa por la consecución de una utopía, pero no para España, corregir la deriva general es demasiado utópico. Hay veces que la utopía empieza por uno mismo, la mía es partir, puede que no lo consiga pero lo seguiré intentando para lograr algún día que la lejanía me ayude a sentir ese amor irracional llamado patriotismo.
¡Suerte! Nos va hacer falta (y eso que nunca creí del todo en ella)

Aquí uno que no ha perdido el humor

PD: Un recuerdo afectuoso para esa revolución fugaz que nos hizo soñar, un espejismo interrumpido por la indolencia voraz que caracteriza el emprendimiento hispano.

6/02/2012 (12:39)

Imagen de un gobierno antiguo y desenfocado

 

Puerilmente llegué a pensar que una vez hecho algún que otro esfuerzo legislativo impopular, el nuevo gobierno no se atrevería a retroceder ciertas medidas. Pues me equivoqué. Uno de los problemas a los que me enfrento al subsistir entre vapores de cloroformo utópico es que los errores son mayúsculos y las convicciones oníricas tienden a convertirse velozmente en pesadillas. En un sólo día, los pocos ministros que me agradaban han comenzado a irritarme, los que respetaba desde la indiferencia, a atemorizarme y sigo temiendo a los que temía aunque, por ahora, sean los más silenciosos, imagino que prefieren mantener sus tejemanejes ocultos entre penumbras.

Cuando un Ministro de Agricultura - obviaré el subtítulo medioambiental -  afirma que hay que ser realista con el tema de la contaminación y no buscar imposibles lo que está diciendo es que me condena a mí y a los míos a seguir respirando el mismo aire nauseabundo que llevamos meses inhalando. Si en la misma comparecencia sostiene que un supuesto superávit hídrico hace innecesarias las desaladoras y para rematar contabiliza económicamente los beneficios y costes del cambio climático, tiemblo. Simultáneamente, el nada "energético" Ministro de Industria, fusila las renovables dilapidando así un sector en auge que tenía muchas posibilidades de convertirse en pilar básico de ese nuevo tejido industrial que muchos reclamamos. Entonces sospecho que llegó el momento de salir huyendo.

Cuando un Ministro de Educación basa su revolución educativa en cambiar el nombre a un curso escolar es que no sabe que los contenidos van en función de la capacidad cognitiva de la edad del niño y que por lo tanto poco importa que el grado se llame ESO o aquello sino que la calidad sea buena. Si en la misma comparecencia justifica la desaparición de una asignatura con el contenido de un libro que jamás sirvió para impartirla, una de dos, o no conoce el contenido de dicha materia o ignora la trascendencia del ministerio que le han confiado. Entonces, concluyo que he de largarme a un lugar dónde no deba gastar una fortuna para garantizar una educación digna para mis hijos.

Cuando un Ministro de Justicia - alejado del derecho desde sus tiempos lampiños - pretende que retrotraernos treinta años y alejarnos seis mil millas jurídicas del Derecho Europeo es lo más progresista que ha hecho en su carrera política, he de intuir que a pesar de estar a cargo de la justicia ha perdido el juicio. Si en la misma comparecencia anuncia que deberemos asumir parte de los gastos que ocasionan nuestros derechos fundamentales y que el cuerpo notarial podrá casar y descasar, entonces me dan ganas de decirle que puestos a arreglar un oficio castigado por el fin del furor "constructivo" que él mismo contribuyó a fomentar, permita que todos los desempleados provenientes del sector se conviertan en Jueces de Paz. Si además, en paralelo, un juez justo se puede enfrentar a una más que injusta condena y un vulgar delincuente sale absuelto de sus crímenes, entonces sé que mi protección jurídica como ciudadano peligra y que debo buscar un entorno más seguro para vivir.

Cuando un Ministro de Exteriores bromea con respecto al nombramiento del embajador más relevante, empiezo a dudar de su capacidad para el cargo. Si además lo hace parafraseando a un repugnante dictador incidiendo en el supuesto sentido del humor o sarcasmo del mismo, entonces me entran ganas de meter a mi familia en el coche y cruzar la primera frontera que encuentre antes de que sea demasiado tarde.

Cuando temo que un Ministro de Economía esté allanando el camino a los depredadores mercantiles y un Ministro de Defensa con intereses armamentísticos esté sacando el ábaco para calcular los pingües beneficios que le reportará un más que probable conflicto bélico en Oriente Medio, entonces, se me agotan las ganas de soñar, me doy cuenta de que no hay lugar adonde huir y que sólo resta seguir aquí para luchar. - Cuando hablo de luchar no me refiero a ninguna guerra, no vaya a ser que algunos de estos lúcidos gestores tome como paradigma la "reforma laboral" de Estados Unidos en los años 40', cuando pasaron de una tasa del 25% de desempleo a un 1% tras el bombardeo a Pearl Harbour-.

Este es el gobierno que para todos los españoles iba a gobernar, este es el gobierno que las revoluciones ayudaron a aupar, este es el gobierno que gobierna sin oposición porque los que deberían oponerse andan luchando por conservar el minúsculo poder residual que aún les queda. Este es el gobierno en fin, que a mí, me hace sentir como un apátrida y de su Presidente prefiero no hablar porque parece no ser más que el murmullo de un micrófono abierto entre la bulla de unos ministros con vigorexia contrarreformista.

Si Rajoy prometía en campaña estar a la orden de todos los españoles ¿por qué me siento yo así? Me temo que si le ordeno reflexionar no me hará mucho caso, es como ese peluquero compulsivo al que le pides no cortar más y te pasa la cuchilla.

PD: Sí, lo sé, no he sido capaz de esperar los cien días de rigor pero constreñir mi propia libertad resulta un tanto absurdo, más teniendo en cuenta que aquí ya nadie se manifiesta, ni habla de democracia real, ni nada de nada.

30/01/2012 (18:55)

¿Viajan en platillos volantes hacia ningún lugar?

 

Me interesa la política desde que tengo uso de razón, tanto es así que hace un tiempo encontré un antiguo cuaderno en el que, en algún momento indefinido de mi tierna infancia, pegué cromos de alienígenas bajo los cuales escribí el nombre de personajes políticos de la época, desde Peces-Barba a Felipe González pasando por Carrillo o Fraga. No creo tener ninguna enfermedad mental o por lo menos no está diagnosticada, a pesar de ello recuerdo perfectamente mi evolución adolescente desde el anarquismo, tras leer alguna cosa de Bakunin, al marxismo para aterrizar finalmente en el socialismo moderno.

Una fuerte convicción ideológica social-demócrata me llevó en 1996 a dar un paso más,  ese año decidí no entregar mi voto y cambiarlo por un compromiso más formal, pensaba que una etapa había finalizado. Fue entonces, cuando empecé a observar desde una agrupación de distrito los graves problemas de perspectiva, rotación y estructura que minaban cualquier intento de hacer política y generar ideas - los responsables de aquella agrupación siguen siendo los mismos -. A pesar de todo, más de quince años y algunas decepciones después, sigo dedicando parte de mi tiempo libre a colaborar con el partido más antiguo de España, ese que fascinó a mi abuelo, ese que debería volver a representar a una mayoría progresista y aspirar a construir un modelo social más justo y solidario.

Sin embargo tengo un oscuro pasado que me inhabilita para poder dedicarme temporalmente a hacer política, hoy intercambio pudor por vanidad y me dispongo revelar ese pasado. Confieso que he desperdiciado los últimos diecisiete años mi vida, opté por dedicar mi formación a trabajar por y para la empresa privada. Jamás he asistido a un mitin, ni he pegado carteles, ni he agitado banderas, ni siquiera en los momentos de gloria.


Miro hacía atrás y revisando los perfiles curriculares de los líderes y no tan líderes, de uno u otro color, que han regido nuestros destinos durante las últimas décadas, concluyo que quizás en 1996 debí abandonar la carrera que estudiaba para dedicar más tiempo a pasear por mi agrupación de distrito y aprender técnicas fontaneriles de liderazgo demagógico.


Hoy me doy cuenta de que al decidir compatibilizar mis estudios con un puesto de becario en una televisión autonómica lo que estaba haciendo era correr en dirección opuesta a los que ya estaban soñando con micro-cargos de futuro en un micro-cosmos del pasado.


Ahora me percato de que dedicar fines de semana a estudiar un máster dirigido a progresar en mi carrera profesional me estaba impidiendo asistir a "interesantes" actividades y debates cuyo único objeto era dejarse ver para lograr que algún "padrino" impulsase el despegue de una mera militancia hacía atractivos puestos de poder. Por fin tengo la absoluta convicción de que mi periplo laboral a través de empresas de producción y distribución audiovisual - con alguna aventura empresarial de por medio - me ha discapacitado para la política, posiblemente de por vida. El esfuerzo de estudiar algunos idiomas tampoco ayuda a este respecto, es exigible para contratar a un recepcionista en una compañía multinacional pero no para ejercer cargos políticos con responsabilidad internacional.

En definitiva, he llegado a la conclusión de que puede que el hecho de mezclar seres extraterrestres con personajes políticos cuando era un niño no fuese tan extravagante porque en ocasiones parecen provenir de otro planeta y puede que sea eso lo que provoca un inexorable alejamiento de la ciudadanía y sus problemas mundanos. Me temo que hay muchas más personas que quisieran participar y no pueden, están inhabilitados por una trayectoria pasada en el mundo real. Intuyo que seguirán llegando aquellos morenazos cuya sinceridad a prueba de bombas les obliga a reconocer su ansia por forrarse o aquellos otros delincuentes que se sienten amparados por la ineptitud de ciertos jurados tan populares que también son inhábiles para juzgar nada.

Los conceptos filosóficos de democracia y política han sufrido muchas mutaciones a lo largo de los siglos, yo deseo un futuro utópico para mis hijos en el que puedan admirar a todos aquellos y aquellas que decidan hacer un BREVE paréntesis en sus vidas para dedicarse al servicio público y bien común aportando los conocimientos adquiridos a lo largo de sus carreras. Sueño con el día en el que todos podamos aprender de la experiencia de los que saben más que nosotros, sólo pretendo lo mismo que pretendo de mis jefes, que me enseñen.

Mientras llega ese día, no me atrevería a sugerir a nadie que ingresase en un partido político, no siempre es recomendable visitar la cocina del sitio adonde vamos a comer. Yo ya conozco ese lugar, por lo tanto sólo me queda apoyar para la dirección del partido de mis afectos y desafectos a todo aquél que muestre y demuestre una actitud renovadora sustentada por un soporte curricular que vaya más allá de la militancia. Si todo sigue igual, ningún problema, sólo tendré que dejar de malgastar mi tiempo de ocio y centrarme en el negocio, lo que no deja de ser una forma de negar el ocio.

La dedicación política debería ser una paso más en la trayectoria profesional de un individuo, nunca el primer y último paso, a ver si nos vamos entendiendo.

PD: Sé que generalizar es injusto y que por tanto el artículo de hoy lo es también. No todos los que están en política adolecen de un vacío curricular extra-político pero los que hay son tan llamativos que fagocitan al resto. También sé que los dos últimos presidentes de los Estados Unidos de América tienen una trayectoria profesional previa a la política y por lo tanto que es viable exigirla.

24/01/2012 (16:07)

¿Arreglos estéticos en fachada descolorida?
Fuente foto aquí

 

El artículo que reproduzco a continuación no es más que una adaptación de la respuesta que le  di a una militante socialista muy beligerante con la figura de Alfredo Pérez Rubalcaba. Si lo adapto y publico sólo es porque jamás obtuve réplica y sigo albergando varias dudas que quisiera solventar, por supuesto sin ánimo de soliviantar.

Primero me gustaría que quién acusa de engaño al candidato mencionado me aclarase en qué foros Rubalcaba expresó en alguna ocasión su intención de abrir la elección del Secretario General a la militancia del partido, de no encontrar dichas menciones la acusación de engaño se tambalearía.

Por otro lado sería de agradecer que estos aguerridos afiliados compartiesen con nosotros los datos fehacientes de que disponen para afirmar que desde el equipo de dicha candidatura se vierten amenazas y presiones. Estos serían actos de extrema gravedad que tal y como los suelen exponer, más que infringir lo estatutos del partido parecerían cercanos a prácticas delictivas más propias de la camorra que de un partido democrático – que lo es, mejorable pero lo es. También sería interesante que mostrasen los datos estadísticos que les llevan a concluir que las actitudes del candidato Rubalcaba restaron estabilidad al gobierno anterior, yo siempre pensé que el contexto socio-económico imperante había provocado el final anticipado de la novena legislatura.

Por último, en otra línea de asuntos, ardo en deseos de conocer el proyecto social, económico, educativo, sanitario y político de Gómez o Chacón, candidatos que estos mismos militantes suelen idolatrar. Es lícito apoyar a quien se desee y también rehuir de todo lo relacionado con Rubalcaba - incluido el programa electoral surgido de la conferencia política que algunos se atreven a denostar vehementemente - pero sería mucho más convincente si se planteasen alternativas ideológicas como por cierto sí hace el pre-candidato Quero a través de la iniciativa Bases en Red.

Como he expresado, desearía que alguien me ilustrase, a poder ser, con datos objetivos aunque por supuesto entendería que, para no variar, se limitasen a afirmar que mi supuesto rubalcabismo extremo es el germen de la formulación de estas preguntas. Si fuese así, aprovecho para reiterar que en estos momentos mi confianza se centra en lo que representa Antonio Quero y reafirmar mi defensa inquebrantable a que el Partido Socialista pase por el aro de elección universal del Secretario General entre su militancia, es más voy a exponer a continuación los pasos óptimos, a mi parecer, para evitar el temido hiperliderazgo.

1) Presentación de mociones ideológicas (no manifiestos insulsos) encabezadas por miembros del partido en el Congreso Federal. Esto haría prevalecer el debate de ideas sobre el debate de egos.


2) Votación de dichas mociones. Si la moción vencedora en el congreso sobrepasase el 50% de apoyos debería someterse a referéndum entre la militancia y sobrepasar también un 50% de apoyo.


3) En caso de que ninguna moción sobrepasase el 50% de los votos en el congreso o no fuese reafirmada en referéndum habría que establecer un proceso electoral entre la militancia y este se debería organizar a doble vuelta para permitir que los compañeros que se quedarán fuera pudiesen unir parte de sus ideas a los proyectos de los dos candidatos finales.


4) El resultado final sería el nombramiento de un(a) secretario(a) general que englobase el sentir mayoritario de la familia socialista. Por cierto, dicho SG debería asumir en caso de querer ser candidato a la presidencia del gobierno que ambos cargos son incompatibles, pero eso es otra historia…

En fin estas son mis dudas y también alguna de mis convicciones, tengo motivos para pensar que Antonio Quero defendería esta premisa, también creo que se podría convencer de ello a quien tiene experiencia acumulada de gobierno y de partido. Sin embargo  tengo seria dudas de que quien, desde su juventud y tras lograr el añorado poder, estuviese por la labor de facilitar las cosas a quien en un futuro desease arrebatárselo.

Espero que nadie se sienta atacado, pero empiezo a pensar que las fallas estructurales del PSOE no son sólo ejecutivas - lo que sería la cubierta del edificio - sino que también adolece de una frágil e inconsistente base social – lo que serían los cimientos. Me pregunto qué es más dañino para la solidez de una estructura, según expertos ingenieros y arquitectos, lo segundo.
 
PD. El proceso de elección expuesto está más que inspirado en el  que rige el PS francés, carezco de la brillantez para inventar uno nuevo, además sería una pérdida de tiempo existiendo un modelo en el cual basarse. Invito a los lectores  a repasar el desarrollo del último congreso de Reims del año 2008, por cierto, allí la bicefalia ya es un hecho.

18/01/2012 (15:59)

 

La vida tiene algo de aleatorio que hace que merezca la pena, el comienzo no siempre presagia su final aunque el recorrido inicial haya resultado extremadamente similar a otros.

 


Dos imágenes de dos hombres distintos ilustran hoy este artículo. Observamos en ambos una mirada profunda, algo perdida y con un toque de tristeza que sin embargo causa cierto temor quizás por la falta de empatía o quizás por la profundidad de sus cuencas marcadas por las sombras de sus pobladas cejas. La grandiosidad de sus protuberantes pabellones auriculares invitaría a pensar que estas dos personas gustaban de escuchar pero sus biografías muestran que eran más proclives a orar, tanto en el sentido místico como seglar de la palabra.

Dicen las crónicas oficiales que ambos personajes, ya históricos, fueron brillantes estudiantes en sus tiempos bisoños. Según sus partidas de nacimiento, nuestros dos celebérrimos protagonistas nacieron en regiones del noroeste de sus países y lo hicieron bien entrado el otoño, no sé si esto es relevante pero puede que marque un carácter. Uno logró ser ministro de información a los treinta y seis, el otro lo consiguió a los cuarenta, los dos fueron fieles y fervientes admiradores de sus naciones y de los caudillos que las gobernaban con mano férrea. Estos dos "servidores públicos" adolecían de cojera pero ninguno de ellos dejó que eso afectase al cumplimiento de su deber patrio y marital como así lo demuestra la "poderosa retórica" que aún se recuerda y los seis hijos por barba que llegaron a tener. Así concluye este paralelismo existencial, después, uno vivió casi el doble que el otro, uno dejó este mundo con honores de estado y el otro lo dejó como vivió, con violencia y deshonor.

Sí, sin duda la vida es capaz de sorprendernos tomando curiosos vericuetos y visto lo visto no parece utópico pensar que todo ser humano es recuperable, imagino que por eso muchos códigos penales de nuestras sociedades democráticas enfocan las penas de prisión como un sendero que debe inexorablemente dirigir a la reinserción social. No podemos afirmar, sin embargo, que ellos fuesen grandes defensores de este principio jurídico aunque debemos reconocer que uno de los dos acabó abrazando la causa demócrata, aunque, puede, que fuésemos los demócratas quienes le abrazamos a él ayudándole así a comprender que su antiguo pensamiento vital siempre fue erróneo y el nuestro siempre fue correcto.

En todo caso, con la generosidad propia de los hombres libres, podemos agradecer sin rubor al Sr. Fraga  el habernos devuelto el favor de aceptarle en nuestra moderna y democrática sociedad atrayendo a ella a muchos otros que sin él seguramente no hubiesen venido, lo que nos hubiese condenado a más años de profunda negrura. Lo que no sabremos es si el funesto Goebbels, de haber sido en sus últimos días - como estuvo a punto - embajador en Japón, hubiese sido recuperable para la Alemania que estaba por llegar, pero lo dudo, hay imágenes que no se pueden limpiar ni desde el utopismo más exacerbado.

Como el protagonista de este paralelismo concluso, propongo que no nos dejemos llevar por lo que creemos que somos, vayamos por lo que creemos que deberíamos ser, de este modo galoparemos juntos hacía un mundo mejor, más justo e igualitario dónde personas como Paco Ibañez o Rafael Albertí jamás puedan ser censuradas por sus ideas.

 Así pues, D. Manuel Fraga Iribarne, descanse en paz porque aunque durante un tiempo no permitió a nuestros padres y abuelos disfrutar de esa ansiada paz después sí colaboró a conseguirla.

11/01/2012 (11:35)

Las cosas pintaban mal pero sonreíamos, hoy ni eso...

 

Hoy le he observado con una mezcla de lejanía ideológica y cercanía ilógica. Por fin salió de su hibernación voluntaria, si bien la cosmética impide que la nieve del tiempo platee su sien, su frente sí se ha marchitado y su mirada es ciertamente febril. Yo, si fuera él, le preguntaba a Felipe.

Hace veinte años, la crisis nos azotaba, una de las de antaño, de esas que se arreglaban con devaluaciones monetarias, amplia visión de estado y algo de salero andaluz. Todo se asemejaba bastante, la oposición tenía escaso peso parlamentario y el gobierno disponía de una mayoría virtualmente absoluta que aprovechaba para tomar "necesarias" medidas de ajuste económico sin conseguir recabar apoyos del resto de grupos. Se fraguaba entonces el despegue de los años venideros y quizás también el consiguiente aterrizaje forzoso.

Hace veinte años construíamos Europa desde Maastrich con zancadillas de Dinamarca y Reino Unido mientras Alemania intentaba reconstruir su país tras años de división. Hoy, a pesar de las perennes zancadillas de Dinamarca y Reino Unido, intentamos reconstruir Europa desde no se sabe dónde mientras Alemania goza con su papel protagonista y referencial de nuestro riesgo deudor. ¡Ay si Paco Fernández Ordoñez levantase la cabeza! Él también se fue en esos tiempos - antes de tiempo - pero por lo menos pudo evitar la visión de la extraña deriva que su sueño habría de tomar, una Europa que navega entre icebergs de nombres bizarros como Moody's o Finch que incluso se cuelan en su parlamento.

Hace veinte años "volábamos" en AVE a Sevilla sin preguntarnos si ser tan veloces sería rentable, sin pararnos a meditar si tanta premura nos permitiría llegar antes a algún lugar. Merecía la pena intentarlo, teníamos la convicción de que una Exposición Universal y unos Juegos Olímpicos mitigarían una cifras de desempleo tan estratosféricas como las de hoy y nos traerían pingües beneficios. Ya se sabe que las olimpiadas pueden ser rentables, se dice que cierto balonmanista amortizó las siguientes como ningún otro deportista, pero esa es otra historia.

Hace veinte años salíamos de la primera guerra de Irak pagando un alto precio por los combustibles mientras veíamos horrorizados la imagen de un cormorán cubierto de brea, luego descubriríamos que el ave había volado o más bien que, al igual que ciertas armas destructoras, jamás estuvo allí. Hoy seguimos pagando gasolina a precio de caviar, quizás por la influencia de Irán porque de Irak ya no queda nada.

Hace veinte años un alcohólico dirigía sin rumbo la recién estrenada Federación Rusa, hoy un ególatra vigoréxico intenta volver a dirigirla sin más destino que el de su propio beneficio. Hace veinte años un presidente de Estados Unidos finalizaba su único mandato, es posible que en noviembre, otro presidente del mismo país termine el suyo.

Hace veinte años Felipe vivió y lidió en este contexto pero encontró los ingredientes para reflotar el invento  aunque algunos ciegos sigan creyendo que fue un milagro posterior de aquel funesto organizador de guerras, bodorrios y corruptelas que estaba por llegar (por supuesto, el ciego puedo ser yo, eso nunca se sabe hasta que es tarde). Imagino, que la función del Consejo de Estado - si hubiese alguien en sus asientos - es aconsejar y por eso en él se deposita a los ex-presidentes y por eso creo que el mejor asesor para el dubitativo Mariano sería sin duda el convincente Felipe, no vaya a ser que le dé por preguntar a otros.

Ni Hannah Montana ni el Jonas de los Brothers supieron nada de esto, estaban naciendo y dudo de que hoy lo hayan descubierto. Mucho me temo que algunos de sus semejantes siguen sin ser conscientes del pasado y el presente aunque prefiero creer que no es utópico pensar que la mayoría, no sólo es cabal sino que es mejor, como lo será el futuro que ellos deben construir. Habrá que esperar un par de décadas para saberlo, total nada.

En 1992 aprendimos a soñar, en 2012 deberíamos despertar.
Aquel año fue bisiesto, este también nos regala un día.
Y es que, como decía Gardel, veinte años no es nada...

5/01/2012 (11:03)

Gracias por ver y dejarnos mirar. In Memoriam José Saramago 1922-2010

 

El último día del año me llevó a la última página del "Ensayo sobre la ceguera" de José Saramago y sigo bajo los efectos de la profunda conmoción causada por lo leído. Sospecho que realmente estamos todos sumidos en una ceguera que no se puede curar porque nuestra falsa videncia impide su diagnóstico, sin embargo, hemos sabido adaptarnos escogiendo falsos lazarillos que nos muestran el camino hacia la realidad aparente que deseamos creer.

Si necesitamos ver un enemigo global que encarne el mal en la tierra, alguien nos lo mostrará y en pocos meses estaremos inmersos en una nueva guerra de imprevisibles consecuencias, convencidos de la necesidad de apoyarla para lograr nuestra salvación conjunta. Llegará el verano y hablaremos más de la importancia estratégica del otrora desconocido estrecho de Ormuz que de los seres humanos que se juegan la vida en el de Gibraltar. ¿Nos han abierto los ojos? No, más bien nos han dirigido la mirada.

Si necesitamos creer en la justicia económica global o en el control internacional de los mercados financieros, alguien nos enseñará la utilidad de ceder al desarrollo de los países más pobres un 0,7% de nuestro PNB y otro nos descubrirá las bondades de la tasa Tobin para evitar la especulación bursátil. ¿Nos han abierto los ojos? No, lo que han hecho ha sido enfrascarnos en un debate estéril sobre medidas escasas para así impedirnos ver más allá, diseñar las correctas y exigirlas.

Si necesitamos confiar en la extraordinaria valía de un nuevo gobierno, un experto en imagen e ingeniería política nos diseñará uno agradable a la vista de la mayoría imperante y a poder ser también de las minorías latentes, de este modo, haga lo que haga nos parecerá bien o por lo menos necesario. Si se da el caso de que la situación no mejora, otro alguien, el especialista anterior que diseñaba enemigos malignos, nos hará mirar hacia las supuestas maldades y torpezas de un gobierno anterior. ¿Nos han abierto los ojos? No, en realidad nos han impedido ver la corresponsabilidad de todos, incluidos nosotros, en la situación que padecemos y así han vuelto a impedir que adquiramos la lucidez necesaria para tomar las medidas oportunas. Este tipo de ceguera es por supuesto extensible a la vida interna de los partidos, empresas e incluso familias.

Puede también que necesitemos muchas otras cosas para afianzar nuestro éxito social, para eso siempre hay un guía dispuesto a abrirnos los ojos. Unos ofrecen el paradigma de una unión familiar excelsa y una moral única que entorpezca la visión de una realidad plural. Otros invitan a indignarnos y revolucionarnos provocando una falsa sensación de clarividencia temporal cuya alta dosis de ineficiencia propositiva podría sumergirnos en unas tinieblas aún más frustrantes. Los más, nos seguirán deslumbrando con exóticas vidas ajenas, ropajes, vehículos, relojes, gadgets teconológicos u otros elixires de felicidad que permitan divisar el espejismo en que se ha convertido el objeto de nuestra existencia.

En ocasiones decidimos romper los cristales opacos de nuestro microcosmos pero a menudo llegamos tarde.

La ceguera propuesta por Saramago es blanca como un mar de leche, el blanco contiene en su espectro todos los colores, por lo tanto este mal no depende de ideologías sino de actitudes. Puede que perdiendo el miedo a las criticas o el rechazo y desechando la adicción al arraigo consigamos sanar y avanzar.
Nada es imposible, ni siquiera en 2012.

PD
: Hablar sobre república bajo el trauma de un delincuente presuntamente noble noble presuntamente delincuente, impide reflexionar con lucidez sobre el tipo de república que querríamos.

2/01/2012 (20:06)


Algunos pretenden detenernos mientras seguimos girando 365 días dan para más

 

Emprender hoy un resumen de los principales acontecimientos del año sería una forma tan tradicional como aburrida de finalizar el 2011, además es difícil competir con los concienzudos balances que están realizando todos los grandes medios. Sin embargo, sí podemos concluir que han sido doce meses extraordinariamente convulsos, marcados por turbulencias financieras que desembocaron en terremotos políticos y revoluciones democráticas de diversa índole que parecen haberse descafeinado con el placebo navideño. Quiero hoy hacer balance de lo que no sucedió, de las oportunidades perdidas por la negligente gestión internacional de un clima propicio para los cambios que ha provocado la peligrosa sensación general de que la política ha dejado de ser el motor de nuestra evolución social para convertirse en el freno de la misma o en el mejor de los casos en un paracaídas defectuoso. ¿Cuales son por lo tanto los principales no-sucesos que debiendo ser no fueron?

 

Este año no conseguimos evitar la vergonzante hambruna que asola el cuerno de África. Un periodo de magníficos resultados para el especulativo mercado del grano de Chicago y el fomento de las cleptocracias imperantes. Una nueva oportunidad perdida para cumplir y hacer cumplir la docena de acuerdos, declaraciones y compromisos sobre seguridad alimentaria firmados a lo largo de cuatro décadas. Los que crecimos con las imágenes de la hambruna etíope de los 70' y 80', sabemos leer las señales, supimos que la piratería de 2010 era un preludio del horror. Se pudo prever y no se vio, se debió corregir y no se actuó.

 

No recuerdo haber visto a lo largo de los doce últimos meses a ningún responsable de las grandes compañías financieras, aseguradoras o agencias de calificación pasar por los tribunales para pagar por sus crímenes. Tampoco tengo constancia de ningún gran acuerdo global que haya buscado una nueva regulación de los mercados. Sí ha sido, sin embargo, un gran año para que alguno de los culpables recupere puestos de responsabilidad en diversos gobiernos, con alguna excepción como el pésimo director del fondo monetario internacional que en un hotel de Nueva York perdió sus calzoncillos y aspiraciones presidenciales.

 

Con respecto al planeta y su enfermedad endémica, este año simplemente no ha ocurrido nada. Países con condiciones solares y eólicas óptimas como Jordania han aprobado la construcción de centrales nucleares que no se podrán refrigerar por la escasez de agua, otros seguimos sin definir un modelo energético sostenible y todos han optado por dar continuidad en Durban a un protocolo de Kyoto que casi nadie cumple. Habrá que esperar a los años 20'.

 

En el ámbito local, Europa no aprobó el establecimiento de eurobonos, tampoco adquirió compromisos para establecer una unión fiscal, no se definieron medidas conjuntas de lucha contra el fraude ni equilibrios salariales. Un periodo por lo tanto estupendo para los evasores de impuestos, los especuladores y los autócratas postmodernos que, cual termita, escondidos en el tronco de las instituciones europeas devoran nuestras esperanzas de unión en un proceso de agonía lo suficientemente lento para poder lucrarse o sacar ventaja competitiva.

 

En el ámbito microscópico, España hizo caso omiso a los grandes pensadores políticos y siguió obcecada en la idea de que una buena constitución es lo mismo que una constitución perfecta. Las constituciones nunca se reforman en momentos de bonanza, el mejor caldo de cultivo para revisarlas se encuentra en las crisis y de nuevo perdimos la oportunidad de lograr una mayor igualdad territorial, participación democrática y eficiencia institucional. Nada se hizo a este respecto excepto blindar el gasto de tapadillo por imperativo mercantil. Todo envejece, nuestra constitución también y ya es un año más vieja.

 

Solidaridad global, corresponsabilidad económica, conciencia medioambiental, cohesión internacional y política de amplio espectro. Cierto es que ninguno de estos cinco pilares del sostenimiento de nuestras sociedades hayan sufrido ninguna evolución positiva digna de mención durante este año que termina pero no es menos cierto que lo que ha de cambiar, cambiará, aunque sólo sea por la propia erosión del tiempo.

Pensar en ello, es más una cuestión de realismo paciente que de desvarío utópico y ya que no juro, me limitaré a manifestar mi intención de revisar este artículo el 12 de diciembre de 2012, todo indica que para entonces seguiremos teniendo planeta, sólo queda saber si será mejor o peor, no demos nada por hecho. Mientras tanto, permitámonos ser moderadamente utópicos, el año que viene, tardaremos un día más en dar la vuelta al Sol, aprovechémoslo.

 

Os deseo un comprometido 2012, del compromiso se pueden extraer pequeñas dosis de felicidad.

26/12/2011 (11:26)

 

Eleanor Roosevelt diría: ¿Os conformáis con esto?

 

En el aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos quisiera escribir un extenso compendio de los grandes logros de la humanidad desde entonces, pero no lo haré, lo conseguido, logrado está pero quedan tantas utopías por alcanzar que prefiero centrarme en ellas.

 

No trato en ningún caso de restar importancia a la Declaración, manifestar nuestros propósitos es siempre positivo y sólo lo hacemos cuando creemos que éstos son buenos, cuando nuestras intenciones son perversas solemos callarlas salvo que padezcamos alguna enfermedad mental.

 

Expongo a continuación una declaración personal de hechos humanos para quien, entre la marejada mercantil y económica, todavía esté preocupado por los derechos del hombre.

 

1. Mil novecientos millones de personas, sometidas al yugo de 40 dictaduras, no son libres ni iguales en dignidad y derechos.

 

2. Todas estos seres humanos viven ajenos a la Declaración de Derechos Humanos, muchos la desconocen.

 

3. Treinta y seis conflictos bélicos impiden que la seguridad y la vida de millones de ciudadanos estén garantizadas.

 

4. Ciento treinta países han denunciado redes de trata de personas, por lo menos doce millones de personas viven esclavizadas. La esclavitud sexual e infantil es difícilmente censable.

 

5. La tortura sigue siendo una práctica extendida. Legal en algunos países y tolerada en muchas democracias está lejos de erradicarse.

 

6. Si el derecho a la personalidad jurídica no amparase responsabilidades penales ineludibles y "crímenes medioambientales de lesa humanidad" sería perfecto.

 

7. Para que seamos todos iguales ante la ley, la ley habría de ser igual por doquier, cosa que no sucede.

 

8. Centenas de tribunales en diversas latitudes impiden cada año el derecho al recurso tras dictar sentencia.

 

9. Hoy mismo, en nuestro país, se producirán redadas y detenciones arbitrarias basadas en el aspecto físico de las personas. En el peor de los casos se saldarán con extradiciones inmediatas.

 

10. Para más de mil trescientos millones de ciudadanos de la segunda potencia económica mundial, ser oído públicamente y con justicia por un tribunal independiente es utópico, sin duda, no son los únicos.

 

11. La presunción de inocencia no puede competir con la rentabilidad económica de los juicios mediáticos.

 

12. Me pregunto si en algún lugar se respeta escrupulosamente la vida privada, honra y reputación de las personas. Si alguien lo sabe, le agradecería me informase.

 

13. También quisiera confirmar si cubanos, birmanos u otros ya tienen derecho a entrar y salir libremente de su país. En caso contrario, esta norma tampoco es universal.

 

14. Toda persona tiene derecho a disfrutar de asilo en cualquier país, salvo que infiera en las relaciones comerciales, claro. ¿O estamos dispuestos a asilar a un Saudí disconforme con su gobierno?

 

15. Para que todo el mundo tenga una nacionalidad, su nación debe ser reconocida sin embargo los mismos que suscriben la Declaración rechazan a Palestina. Supongo que siempre hay excepciones, claro.

 

16. Los hombres y mujeres en edad núbil pueden efectivamente casarse libremente sin restricciones de raza, nacionalidad o religión excepto que sean homosexuales. Esta norma tampoco es de aplicación en India y la mayoría de países islámicos

 

17. Toda persona tiene derecho a la propiedad individual, por ejemplo, a poseer un traje gris en Corea del Norte.

 

18. No sé si ser libres de pensar, tener conciencia o creencias religiosas es un tema psíquico o jurídico pero manifestarlo públicamente es engorroso. Si yo fuera profesor de física en un colegio católico evitaría confesar públicamente mi ateísmo. Si fuese Iraní me limitaría a hablar de caviar.

 

19. Veinticinco países mantienen un férreo control y censura sobre Internet. Se establecen fronteras digitales para mil millones de personas que no pueden ni deben recibir o difundir informaciones.

 

20. Las personas tienen derecho a reunirse libremente salvo en los sitios donde tienen la obligación de no hacerlo o en los momentos en que resulte inapropiado. No pueden ser obligadas a pertenecer a una asociación. Bueno, si son menores de edad sí, en ese caso se les puede imponer la pertenencia a una iglesia o club de fútbol.

 

21. Obviando las dictaduras más feroces, me pregunto si todos los habitantes de la Federación Rusa, miembro del consejo de seguridad de la ONU, tienen acceso al gobierno o función pública de su país y si su sistema electoral garantiza esas libertades. Hasta hace poco nadie dudaba de las "democracias" libia, tunecina o siria.

 

22. Malos tiempo para comentar los derechos sociales, económicos y culturales indispensables al desarrollo de la dignidad humana. Afortunadamente muchos hombres y mujeres, sí creyeron en la cooperación internacional y brotaron cientos de organizaciones no gubernamentales para cubrir en parte ese vacío.

 

23. Trabajo, condiciones equitativas, protección, etc. Una broma de mal gusto para todas las mujeres que conviven con la desigualdad laboral y sobre todo para doscientos millones de desempleados "censados".

 

24. Si fuese realista la adquisición universal del derecho al descanso y vacaciones, último escalón de la conquista del bienestar, todo lo demás se habría logrado y yo no escribiría ni este artículo ni este blog.

 

25. Hablar de un nivel de vida y salud adecuados resulta por lo menos amoral mientras convivamos con 1000 millones de personas desnutridas, 1.800 millones sin acceso a agua potable y 2.500 millones sobreviviendo bajo el umbral de la pobreza.

 

26. La educación es una conquista frágil, puede ser maleada y destruida con facilidad, el porcentaje de analfabetismo se ha reducido pero millones de personas lo siguen sufriendo por eso hay que luchar, por conquistar lo suyo y preservar lo nuestro.

 

27. Los intereses morales, intelectuales y materiales de autores, productores artísticos, científicos y literarios  están en peligro de extinción en el siglo XXI.

 

28, 29 y 30. Las obviedades generalistas alimentan hoy una Organización de Naciones cada vez menos unidas e inoperantes en asuntos relevantes y momentos claves del planeta.

 

Este artículo, por supuesto, es sesgado, me he referido a números netos que transformados a frías estadísticas demostrarían, al contrario de lo expuesto, que el mundo de hoy es mejor que el de ayer, por eso merece la pena defender la consecución de utopías y no dormitar mientras nuestra capacidad de destrucción siga superando con creces a la de construir.

 

Los padres debemos establecer normas pero deben ser claras y factibles para poder cumplirlas y nunca contradecirlas con nuestros actos. Los padres de la Declaración Universal de derechos Humanos lo hicieron bien pero los nuevos tiempos requieren de nuevos padres.

19/12/2011 (19:45)

Ni soy el espíritu de la navidad futura, ni el título es una errata, ni me he vuelto majareta, simplemente constato a mi alrededor que mucha gente es dichosa en su vanidad y con eso parece bastarles aunque mientras tanto los problemas siguen creciendo.

 

La imagen de una ministra compungida recorre el mundo mientras el bocado a las pensiones ya se ha perpetrado, quizás por eso lloran los cocodrilos, no es plato de gusto devorar al ñu más débil de la manada, su carne ya no es fresca y sin embargo es la más accesible. Imagino la dura jornada de la nueva responsable de trabajo italiana, agotada tras su salto a la fama global, recibiendo llamadas de apoyo para mitigar su profunda pesadumbre, intentando secar sus lágrimas con una sortija de brillante que parece querer rechazarlas.

 

 

Es probable que incluso telefonease algún portavoz Vaticano para ofrecer soporte espiritual y de paso agradecer personalmente a su gobierno no tocar ni uno sólo de los privilegios fiscales de la iglesia. Celebérrima al instante aunque infructuosa su arrogancia.

 

Mientras tanto dos "grandes" líderes saltan a escena con aire solemne arropados por dos banderas que más que abrazar, parecen querer ahogar a la europea.

 

 

Son ellos, sempiternos salvadores de Europa, quienes, deslumbrados por los focos y engrandecidos por el destino, desean dejar su vana y vanidosa huella en los libros de historia siendo quizás conscientes de que su futuro cercano les alejará de cámaras y portadas. El resto, observan temblorosos sin conseguir desprenderse de la arrogancia que hunde el proyecto europeo, sin darse cuenta de que conseguir peso específico para un país concreto es lo contrario que buscar una unión próspera, duradera e igualitaria.

 

Y no me puedo olvidar, de los que en vez de fracaso ven oportunidad, de aquellos que no pueden resistir la llamada de un escaparate masivo para hacer exactamente lo contrario a lo que se espera de ellos. Curiosa forma de construir socialismo es pretender difundir tus ideas mediante un test psico-técnico de escaso valor ideológico.

 

 

Amplias sonrisas en una imagen cenital desconcertante de quién parece reclamar a un dios inexistente la atención que creen merecida tras años de entrega a una organización blindada. Pobre premio el ser cabeza de ratón pudiendo ser cola de león. Escasa juventud la de quien antepone la P de partido a la S de sociedad, una sociedad que pide a gritos una renovación valiente de ideas con las que poder sentirse identificados. Si no tenemos nada nuevo que decir mejor no decir nada.

 

Probablemente sea injusto juzgar a todos por igual sin conocer previamente sus intenciones, pero quién busca su minuto de gloria, quién sucumbe ante la indudable seducción de los focos debiera comprender que todo espectáculo requiere una crítica y que aquí críticos somos todos. Tampoco parece justo que debamos todos arder en una hoguera alimentada por vuestras vanidades.

 

Este es el mundo en el que nos ha tocado vivir, un mundo tan veloz como vacuo. Al no estar exento de vanidad, no pretendo tirar la primera piedra tan sólo recordar que no es vano, que vano sea sinónimo de vanidad.

 

Aun sospechando que la humildad nos acerca más a la utopía del bien común y por lo tanto a la felicidad, os deseo una feliz vanidad, disfrutadla mientras podáis.

 
Sobre este Blog

Álvaro Escribano


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