La Tdt ha puesto de los nervios a más de una y de dos televisiones, que ven cómo, de repente, la audiencia se va a fragmentar todavía más y las cadenas pequeñas van a estar a un golpe de mando de las grandes: los caros programas frente alos productos baratos; las producciones costosas contra las tertulias de saldo... a un sólo clic de botón.
Súmese a esto la caída de la publicidad, pese a la decisión de TVE de prescindir de esos ingresos. Añádase el gigantismo de unos y el enanismo de otros. Incórporese al tensión político-sindical y, por último, agréguese el complejo y polémico proceso de fusiones y llegarán a una conclusión: vaya lío.
En ese escenario, con pocos ganadores y muchos perdedores, cada uno hace lo que puede y todos pueden lo que hacen: se buscan la vida, se repiten programas, se externaliza producción para abaratar costes fijos y se buscan nuevos contenidos para seducir a una audiencia remisa que, además, ha descubierto que se puede vivir sin televisión si el ordenador está cerca o los cofres de series a mano.

Telemadrid, por irnos a la más cercana, sufre en audiencias desde hace tiempo: más que otras autonómicas, es cierto, pero menos que algunas nacionales que ya no saben qué hacer para tener a alguien detrás de la pantalla. Formatos como 'Madrileños por el Mundo' o 'Madrid directo', junto al fútbol, han sostenido el share en tiempos difíciles, pero no si eso está claro ahora: casi nada tira, incluyendo a Sáenz de Buruaga o Curry Valenzuela, y hasta los míticos programas aludidos, que han creado escuela y plagio, atraviesan momentos complicados.
¿Será la solución el programa de investigación encargado a Manuel Cerdán? ¿O el que ultima la productora de El Mundo en plan Callejeros? Quién sabe. Lo que sí es seguro es que, más allá de diferencias políticas y de gustos personales, en todas las televisiones de España, públicas y privadas, nacionales o regionales; cunde la preocupación por el futuro y se hacen cábalas sobre cómo sobrevivir a la tempestad.
Y El Topo, que es solidario y comprensivo con todas ellas muy sinceramente, se hace no obstante una pregunta. ¿Cómo es posible que se haya llegado aquí tras inversiones millonarias y con una deuda acumulada, sólo en el sector público de taifas televisivas, superior al billón de las viejas pesetas? Esta gallina, si alguna vez puso huevos de oro, ahora lleva camino de quedarse clueca. |