Miguel Hernández Orihuela 1910- Alicante 1942
“Negros ahorcados por violación” (Perito en lunas)
“A fuego de arenal, frío de asfalto.
Sobre la Norteamérica de hielo,
con un chorro de lengua, África en lo alto,
por vínculos de cáñamo, del cielo.
Su más confusa pierna, por asalto,
náufraga higuera fue de higos en pelo
sobre nácar hostil, remo exigente...
¡Norte! Forma de fuga al sur: ¡serpiente!”
La muerte es fácil. La horca, rápida.
La muerte, la fuga del problema brotado en el huerto de la injusticia.
La sombra oscura, sombra que envuelve la vida de quienes violaron la credibilidad de las instituciones de nuestra patria. Seres viles que roban a miles. Entes negros, agujeros densos que necesitan brillos prestados para sentir su importancia. Tenias que debilitan los sistemas en los que se instalan.
Donde debiera haber mentes motoras que distribuyan su pensamiento al colectivo, mentes que piensen en Nosotros, sin vosotros, ni ellos, porque admitan que todos los humanos tenemos nuestra importancia en el planeta, se instalan pesados estómagos que mal digieren lo mucho que tragan. Y al final… es tal la evacuación que trasforman nuestros jardines bucólicos, en un enorme estercolero.
Como cardos, como ortigas nacen las desconfianzas, los reproches, las huidas, los Tancredo, los chivos expiatorios… El descontento crece en la misma proporción que se pierde calidad de vida, con retroalimentación.
Mientras tanto, el pueblo boquiabierto sufre necesidades y desesperanza. Deseoso de echar una mano sin saber dónde ponerla para salir del gran pozo, el pueblo se desespera. La mentira se instala. La incredulidad crece.
Colgados en las pantallas, con las miserias al aire, todas las prendas robadas, al más mínimo detalle. Coherencia, en las palabras, con los actos de las calles, solicitan, los más parias, a quien quiera gobernarles.
Busquemos, hasta encontrar, el antídoto al frío veneno del norte, inyectado en los cerebros: “más, más, más, mejor, mejor, más, más, más. El resto, a pastar esclavitud o exterminio”
Uno de la muga. |