Maribel Verdú y la palabra dura
por Uno de la Redacción

VIERNES 9 DE ABRIL DE 2010 A LAS 20:28 HORAS
Opinión > Política
 
Bookmark and Share

ANTONIO CAMPUZANO

 

Mes de abril en Alcalá y el responsable de la cosa en materia de promoción cultural, Juan Alba, ese roedor de ideas con la inimitable cualidad de convertirlas en bienes tangibles, “en los carteles ha puesto un nombre, que no lo quiero mirá, Francisco alegre, y olé, Francisco alegre, y olá".

 

Inicia los diálogos sobre la creación, en la Casa de la Entrevista, con un cartel con Rosa Montero y Maribel Verdú, y en la cata Fernando Marías, que asesora sobre la elección y la dosis de las especies. Ni tan siquiera la altura de  la sala de exposiciones amargó el carácter escénico de la cita, como de susurro, de confidencia, de secreto.

 

Entre el respeto del auditorio y los micrófonos de solapa, que tienden al bisbiseo, las creadoras Rosa y Maribel desgranaron los arcanos de la creación artística con la inestimbale ayuda de Fernando Marías, que metía los índices en las boquitas para ver hasta sus púberes anginas. La víspera, Rosa Montero, en su periódico de referencia, había dicho que el asunto Gürtel estaba simbolizado por un señor “con cogotillo de rizos jerezanos", lo cual no estaba mal para seguir por ese lado. Pero no, se prefirió con criterio acertado hablar del pudor, esa categoría ausente en las tareas morales del trabajo público.

 

El pudor se manifestó de doble vía: en Rosa tiende a desaparecer con el aumento de su obra, y en Maribel crece a medida que la trayectoria  hace lo propio. Correa, el de la víspera, de haber estado, no hubiera entendido nada.

 

Y se habló de la insatisfacción por lo hecho, que nunca se aborda como espectador-lector, como si lo creado pringase como la mantequilla. Y mientras no sonaba ningún teléfono móvil, las gentes se enteraron que la solidaridad se puede tener incluso con José Luis Moreno, que había dado trabajo a Maribel Verdú en sus inicios, lo que hace un impagable favor biográfico al ventrílocuo. Y que las bicicletas estáticas tienen una función nunca aparecida en las teletiendas: en ellas se puede leer El País.

 

Y de la necesidad emocional indispensable para escribir una novela, y un mínimo de tres años para su gestación. Y que ese parto proporciona tal excitación neuronal que, sin ser amenazado previamente ni aconsejado por el ministerio del Interior, se cambian los hábitos de desplazamiento. Y cuando todo parecía discurrir por la última vuelta del circuito, se citó a Bacon y a Lezama Lima a propósito de la luz.

 

Y Maribel dijo que la culpa es una palabra dura y vehemente. Y el regusto se apoderó de quienes habían asistido a este aquelarre cálido, equilibrado y potenciador pensante, y se fueron esparciendo disciplinadamente por las calles con vistas de  nueve y media de la noche al palacio arzobispal.


Comentarios

ENVÍA TU OPINIÓN
 
Nombre y Apellidos Correo Electrónico (*) Clave Publicación (*)
Comentario:

Imagen de Verificación:
Escriba el Código:

* Campos Opcionales
 

OPINIONES de Uno de la Redacción

En un agujero (25/mayo/2012)
Bye, bye House (24/mayo/2012)
Perroflautismo (23/mayo/2012)
La crisis y sus flautistas (22/mayo/2012)
Rato (21/mayo/2012)
Monumento centenario (17/mayo/2012)
Abanico (16/mayo/2012)
Los salteadores descubren la democracia (15/mayo/2012)
Borbón y cuenta nueva (14/mayo/2012)
Desventura (11/mayo/2012)