En los emblemáticos pasillos del Palacio de la Prensa creen que es la tabla de salvación. Los asesores de Tomás Gómez, todavía no confirmado candidato presidencial, han visto un filón en el sumario del caso Gürtel abierto esta semana, que confirma la implicación de altos cargos y cargos electos del PP madrileño en el negocio que, según las acusaciones, tenían montado los chicos de Correa. Hasta ahí, poca novedad hay en la apertura del secreto sumarial, porque los folios aportados no incluyen un sólo dato nuevo que no hubiera sido publicado en los medios anti-PP y que no hubiera provocado la cascada de dimisiones que se produjeron en la primavera de 2009 en Madrid, con varios alcaldes, algún consejero y diputados renunciando a sus atribuciones.
El magistrado que ha instruido el sumario no es el juez que dictará sentencia tras un juicio, del mismo modo que a Baltasar Garzón nadie le ha condenado todavía hasta que no se cierre el procedimiento con una vista oral. Lo que pretende aprovechar el PSM es la acusación de financiación irregular del PP madrileño, cosa que sólo podrá quedar demostrada como le ocurrió al caso Filesa cuando los tribunales de Justicia dictaminen que así ocurrió, y seguramente para entonces las elecciones del último domingo de mayo de 2001 ya se hayan celebrado hace varios años. Nadie discute la gravedad de las imputaciones, ni la base jurídica y procesal que hay contra las personas que, en su día, acompañaron a Esperanza Aguirre en su periplo político como presidenta autonómica.
Nadie cuestiona que un político, además de ser honesto, debe parecerlo. Pero sí se debe recordar el fracaso absoluto de anteriores situaciones en las que los socialistas intentaron utilizar con beneficios electorales escándalos que parecían ligados a sus adversarios. Pocos madrileños, cada vez menos elección tras elección, compraron esa estrategia de desgaste, de judicialización de la política, y la gran mayoría votó por la gestión, la eficacia y las obras realizadas. Por la solvencia administrativa, en una palabra.
Dicho todo esto, conviene sin embargo recordar a la presidenta la necesidad de elegir con tino a sus compañeros de viaje para no tener que exigir dimisiones inmediatas sino resultados en las tareas de la vida pública, en las cosas que se hacen para mejorar la vida de los ciudadanos. En 2003, Simancas eligió como eligió, y la Asamblea no pudo constituirse, con los resultados de todos conocidos. Aguirre tiene, en pocos meses, una nueva oportunidad.
Por el fondo Lo del lunes en la Gran Vía fue la crónica de un aniversario frustrado. El Ayuntamiento de Madrid no tenía intención real de conmemorar el centenario de la mítica calle, o si no es incomprensible que secuestrara los actos en lugares cerrados sin que los Reyes pudieran tomar contacto con este pueblo agradecido y hermanado con sus símbolos que es Madrid. Incluso para hacer el trayecto de la Casa del Libro hasta la concejalía de Cultura, apenas trescientos metros, se garantizó que los monarcas tomaran el coche oficial. El abuelo de don Juan Carlos estuvo más cerca de la gente hace cien años.
Por la forma El mirador circular del Parque de Atracciones de Madrid ha pasado a la historia. Alguna autoridad pública, de Patrimonio Histórico por ejemplo, podría haber impedido la tropelía urbanística cometida por los actuales adjudicatarios de las instalaciones, que se han cargado un símbolo arquitectónico de esta ciudad, de la Casa de Campo, y de miles de madrileños que crecieron viendo ese pirulí en el lugar en el que estaba y que ahora tendremos que añorar. Cuando las estúpidas normativas aceptaron el derribo de la Pagoda de Miguel Fisac en la M-30, todos nos llevamos las manos a la cabeza. ¿Por qué ahora nadie ha dicho nada del mirador?
Se hablará de... Loable iniciativa de la Consejería de Cultura de la Comunidad la de adelantar el inicio del Festival de Otoño a la primavera. La decisión, parece que propuesta por Santiago Fisas en un pasado no muy lejano, permite ampliar la temporada de eventos culturales de primer nivel en localidades importantes de Madrid y no limitar su desarrollo a tan sólo una estación del año. Pero la iniciativa sería redonda si, como cualquier buen festival de cultura que debiera existir, no ignorara sistemáticamente el Cine como una de las artes, algo que viene ocurriendo desde que se creó. Tal vez será porque, de todas las disciplinas seleccionadas, sería la que barriera en número de espectadores... |