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| Pitas |
| por Uno de la Redacción |
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| MARTES 30 DE MARZO DE 2010 A LAS 18:06 HORAS |
| Opinión > Política |
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PEDRO P. HINOJOS
La presidenta Esperanza Aguirre tuvo reflejos para rectificar y pedir disculpas tras comparar en la cadena amiga a Andalucía con un corral y a los andaluces con una legión de gallinas revolucionadas a la voz de “pitas pitas” del presidente Rodríguez Zapatero, pertrechado en la metáfora aguirrista con un zurrón rebosante de subvenciones. La leyenda negra del PER y del “vivan las caenas” sigue pesando a la hora de hablar del sur, bastante maltratado de por sí con los tópicos de la pereza, la fullería y la juerga que, según la ignorancia popular más allá de Despeñaperros, gobiernan el día a día de sus pueblos y ciudades.
La desafortunada comparación de Aguirre hurgó en esa herida de la que los miles de andaluces que trabajan, viven y votan en la Comunidad de Madrid podrán darle cumplida cuenta. Igual que los catalanes elevan el lamento de su hartazgo por la persecución a cuenta de su tacañería o los gallegos el cansancio crónico por soportar el baldón de su lentitud y de su desconfianza. O sea, bastante dañina es la maledicencia con respecto a los regionalismos como para que vengan ahora los políticos a aventarla con sus salidas de tono o con sus dentelladas en los debates de la batalla autonómica.
La convivencia acaba poniendo las cosas en su sitio o desordenándolas en una cuestión que depende de emociones, de conocimiento y sobre todo del más elemental sentido de la educación. Aquel madrileño anónimo que humilló a un joven camarero en un chiringuito playero del litoral de Cádiz, exigiéndole que se sacara “la polla de la boca” para recitarle la carta de tapas, no sólo se ganó la reprobación del resto de clientes –y unas gafas de sol y un incisivo fracturados del puño que le soltó el camarero cuando se recuperó del inesperado insulto–; sino que extendió un odio visceral entre un buen número de aquellos paisanos espectadores de la escena, a los que ya no hay manera de sacarles de la mollera que los de Madrid son unos chulos y unos condenados gallitos. Si han escuchado las palabras de Aguirre se habrán visto reafirmados en esa creencia obtusa que les impide ver que la perversidad y la bonhomía están esparcidas entre la humanidad como puñados de grano. |
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| Comentarios |
| Roy Batty |
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| lunes 5 de abril de 2010 a las 16:39 horas |
| "La perversidad y la bonhomía están", efectivamente, esparcidas en el conjunto de la humanidad, pero el daño que hacen los políticos y la gente con poder es tremendo, en un país con tanta incultura (especialmente, política). El madrileño "anónimo" fue un cretino monumental, digno de reprobación (no de recibir respuesta violenta), pero nada comparable con el daño que hacen personas como Aguirre. |
| Salvador |
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| miércoles 31 de marzo de 2010 a las 18:51 horas |
| Estando en general de acuerdo con el sentido del artículo, cómo ciudadano de la Comunidad de Madrid, aúnque no la haya votado, esta Sra. me representa, ante los andaluces y ante el mundo entero y además se le supone una inteligéncia y un saber estar, que un día si y otro también, desmiente con su comportamiento chabacano y barriobajero. Una pena. Salud y República. |
| Un andaluz |
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| miércoles 31 de marzo de 2010 a las 13:42 horas |
| Uno de los graves problemas de los políticos es que por su obsesión de estar siempre presentes en los medios (por estar en el "candelabro" como decía aquel), caen constantemente en el terreno abonado de los tópicos. Parece mentira que la señora Aguirre presida una Comunidad cuyas gentes siempre se han caracterizado por no preguntar nunca a nadie su procedencia. |
| Pepito Grillo |
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| martes 30 de marzo de 2010 a las 19:49 horas |
| ¿Qué se puede esperar de Dª Esperanza Aguirre y Gil de Biezma, nieta del conde de Sepúlveda, esposa del Conde de Murillo y Grande de España, D. Fernando Ramírez de Haro, y madre del conde de Villafranca del Duero y Grande de España, D. Fernando Ramírez de Haro y Aguirre, y del marqués de Villariezo, D. Álvaro Ramírez de Haro y Aguirre? Pues natural, ¡pitas, pitas! El problema de España es que nunca se ha hecho una revolución liberal-burguesa, y claro huele a naftalina, a incienso, a privilegios, a pelucas empolvadas, a caverna,..., aunque, curiosamente se llamen a ellos mismos "liberales" y sean los paladines de la democracia. |
| Mcmanaman |
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| martes 30 de marzo de 2010 a las 19:18 horas |
| Elegante respuesta, señor Hinojos. |
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