La búsqueda imposible
por Fernando Couto

VIERNES 26 DE MARZO DE 2010 A LAS 11:30 HORAS
Opinión > Cultura
 
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El director inglés Paul Greengrass ha logrado éxito popular y reconocimiento crítico con la segunda y la tercera entregas de la saga del ex-agente Jason Bourne, personaje creado por el escritor Robert Ludlum y que interpretó Richard Chamberlain en una versión televisiva de los pasados años ochenta, pero que en las nuevas superproducciones es encarnado por Matt Damon. En Green Zone. Distrito protegido Damon y Greengrass vuelven a trabajar juntos. El actor encarna a Roy Miller, un suboficial al mando de una unidad del Ejército de los EE. UU. encargada, tras la invasión de 2003, de encontrar y neutralizar las Armas de Destrucción Masiva que, según el gobierno del Presidente Bush, poseía el régimen dictatorial de Sadam Hussein. Miller, que no debió de ver en la tele el papelón del Secretario de Estado Colin Powell en el Consejo de Seguridad de la ONU porque ya estaría acuartelado en Kuwait para la invasión inminente, descubre indignado que los informes de inteligencia en los que se basa el peligroso despliegue de su unidad son totalmente errados en todos los casos. Como quiere averiguar el porqué de la falsa información y no se encoge de hombros y mira para otro lado mientras sigue haciendo su tarea, se ve envuelto en una turbia red de intereses irreconciliables y alianzas transversales que revelan un mundo realmente complejo, bien presentado por el guión de Brian Helgeland (L. A. Confidential, Mystic River), basado en Vida imperial en la ciudad esmeralda del periodista Rajiv Chandrasekaran.   

 

Green Zone tiene tiroteos sangrientos, persecuciones extenuantes, explosiones pirotécnicas, peleas a brazo partido. Lo malo es que parece como si Greengrass hubiera hecho la promesa de no dejar quieta la cámara más de cinco segundos seguidos durante las casi dos horas que dura la película. Es mejor la presentación de Bagdad como ciudad fantasmal y dividida entre el distrito controlado por las fuerzas ocupantes (algo así como el fortín arruinado del general Mapache de Grupo salvaje con televisión por cable, teléfonos móviles y prisioneros encapuchados) y los otros barrios. Algunas secuencias parecen sacadas de un videojuego, pero más que una elección para presentar la guerra de forma infantilizada es una consecuencia de la tecnología informática que hace posible el seguimiento en tiempo real de los combates. Por ello no es extraño que hay quien crea que la guerra moderna es un espectáculo aséptico de luces cambiantes en una pantalla de ordenador. Pero el auténtico peligro moral de esa confusión no está en las mentes de los espectadores adolescentes con palomitas, sino en las de los gobernantes que no son aficionados al cine. Si Cheney, Bush, Rumsfeld, Wolfowitz, Perle o Bremer fueran cinéfilos hubieran recordado la caótica liberación de Damasco al final de Lawrence de Arabia (1962) antes de tomar determinadas decisiones.

 

El reparto es internacional y funciona con corrección, desde el propio Damon a Igal Naor, como general iraquí, pasando por Brendan Gleeson como agente de la CIA, Amy Ryan (The Wire) como periodista de The Wall Street Journal y Greg Kinnear, caracterizado como si fuera un clon sacado a medias del material genético de Donald Rumsfeld y Paul Bremer, como representante del gobierno estadounidense en Iraq. Muy interesante la conversación que tienen hacia el final Damon y Kinnear sobre la importancia o la futilidad de averiguar si existieron alguna vez las ADM o si fueron una invención; detallar las guerras desencadenadas por motivos falsos o distorsionados daría para escribir un libro.

 

Grados de separación. Si en Green Zone llaman Magellan (Magallanes) al supuesto espía que proporciona la información necesaria para convencer a la opinión pública de la justicia de la guerra, en In the Loop la fuente inventada de la que salía (mediante el procedimiento Control + C seguido de Control + V) el informe incriminatorio era Debussy. Estrenada en diciembre todavía sigue en cartel en Madrid y mejora en una segunda visión.

 

Desenfocado volverá a sus pantallas el 9 de abril. Espero.


Comentarios
AES ALCALA aesalcala@hotmail.com
lunes 29 de marzo de 2010 a las 15:52 horas
www.aesalcala.es
Fernando Couto
viernes 26 de marzo de 2010 a las 19:22 horas
Fe de errores
- Donde dice: "...y no se encoge de hombros y mira para otro lado" debe decir: "... y no se encoge de hombros ni mira para otro lado".
- Donde dice: "... no es extraño que hay quien crea que la guerra moderna" debe decir: "... no es extraño que haya quien crea que la guerra moderna".

Ni que decir tiene que los dos fallos son míos.
[1-2]

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