La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando presenta en estos días Maruja Mallo y el surrealismo, gran antológica que reúne 140 obras, entre pinturas, dibujos, fotografías y bocetos, que revelan la vertiente creativa de esta artista, adelantada a su tiempo y muy vinculada al surrealismo.
Es la primera vez que dicha Academia acoge en exclusividad un montaje dedicado a una mujer, en este caso a esta gallega rebelde, que frecuentó en la Residencia de Estudiantes la compañía de Dalí, Buñuel, García Lorca y Alberti –con quien vivió un apasionado romance–. Asociada por tanto a la Generación del 27 conoce a Ortega y Gasset, comenzando a ilustrar la ‘Revista de Occidente’.
La muestra se completa con el documental de Antón Reixa Maruja Mallo- Mitad ángel, mitad marisco, cuyo título recupera la definición que de ella hiciera Dalí.
Organizada por Caixa Galicia y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, casi todas las piezas pertenecen a coleccionistas privados de Francia, Argentina, Estados Unidos y España.
Maruja Mallo (1902-1995) es una de las artistas plásticas más importantes del siglo XX y a pesar de su valiosa contribución a las vanguardias de esa centuria, su obra ha sido silenciada debido, sin duda, a su compromiso político y a su identificación con la causa feminista, que la empujan al exilio.
Este recorrido por su arte es una buena ocasión para reivindicar la figura de una mujer de carácter, muy integrada en la modernidad y fiel a la República, a la que dedica sus esfuerzos en las Misiones Pedagógicas.
En su etapa del exilio bonaerense recibe una gran acogida aunque de nuevo debe emigrar: Nueva York es su destino, ya que decide escapar del peronismo imperante en Argentina.
Su paleta representa el vértigo de su descubrimiento. Así, se sucede en su inventiva la representación de animales con ciertos toques mitológicos con retratos de mujeres. Destaca, igualmente, su aproximación a la naturaleza del continente americano en la serie casi cósmica Marinas.
En los años sesenta regresa del exilio y vuelve a colaborar en la revista fundada por Ortega. Comienza una etapa muy interesante bajo la influencia de Torres García, indagando en la formación de componentes geométricos del mundo vegetal.
En nuestro país se convierte en referente de lo moderno y su galerista Guillermo de Osma, en el anfitrión perfecto para difundir una obra plena de originalidad.
Esta gallega universal, creadora de esa belleza que supone El canto de la espiga, es interrogada por su adorado Alberti en este fragmento de su poema <Ascensión de Maruja Mallo al subsuelo>: “Tú dime por qué las lluvias pudren las hojas y las maderas. Aclárame esta duda que tengo sobre los paisajes. Despiértame".
Estupefactos nos deja esta retrospectiva gloriosa a los que observamos con admiración un fragmento tan amplio en la vida y obra de esta auténtica vanguardista.
LA CITA
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. C/ Alcalá, 13.
Madrid. Hasta el 4 de abril. Entrada Gratuita. |