He andado muchos caminos
Antonio Machado (Sevilla 1875 - Colliure 1939)
“… … …
en todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,
y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.
… … …”
Por la inercia del movimiento, parece complicado que la democracia penetre en las universidades.
Me explico: Cuando los individuos deciden huir de la ignorancia en grupo, cobijados por la autoridad de los títulos, tienden a impregnarse de arrogancias que les incitan a suponerse superiores y con más derechos que el resto de los mortales. Las autoridades que no les ha regalado la sabiduría, son adquiridas a base de alianzas y camarillas. Nacen las conjuras de los necios. Llegados a este punto, los cortesanos desplazan a los sabios en el poder, entre otras cosas, porque raramente un sabio necesita el poder.
Cuando las camarillas piensan más en los beneficios personales del poder, que en la posibilidad de aportar sus conocimientos a la sabiduría de la universidad, la corrupción se instala y, desde ahí, va empapando a toda la universidad.
Por todo lo escuchado a lo largo de los años desde que renació la universidad en Alcalá, más lo leído en estos últimos días de elecciones, es obvio que a nuestra universidad le falta una primavera o dos para madurar en lo esencial, para poder presumir de demócrata. Lo demuestra la participación estudiantil: 20,29% es un gran síntoma a analizar científicamente, supongo que la universidad está capacitada para hacerlo si lo desea.
Si los individuos que se suponen preparados, no se han formado democráticamente, es muy difícil, por no decir imposible, que sean capaces de aportar valores democráticos en las sociedades que habiten, cuando ejerzan sus profesiones.
De los que pasan por la universidad los hay que se quedan toda su vida, e incluso llegan a rectores. Toda una existencia en el limbo del conocimiento y poco más. Mientras tanto, fuera, la vida fluye sin asepsias entre ignorantes, sin otra sabiduría que la que la vida aporta en la experiencia cotidiana.
La universidad llegará a ser sabia cuando tenga la valentía desinteresada e interesante a un mismo tiempo, de permitir que la democracia impregne sus poderes. En estas votaciones más que una universidad, parece la casa del “gran hermano”. Juego de estrategias, del que es probable que salga Manuel Peinado con el premio gordo sin despeinarse. Aunque hay veces que lo probable se transforma en imposible.
Es de desear que la universidad siga creciendo. Espero que los límites formales que le impidieron ser tenido por buen alcalde, se transformen en virtudes a la hora de regir una universidad. Don Manuel puede ser la persona adecuada para aportar beneficios a toda la ciudad desde la universidad, con su crecimiento. Sólo falta que le apetezca hacerlo.
Uno de la muga |