Rafael Alberti Puerto de Santa María (1902 -1999)
A ti, maravillosa disciplina, media, extrema razón de la hermosura que claramente acata la clausura viva en la malla de tu ley divina.
A ti, cárcel feliz de la retina, áurea sección, celeste cuadratura, misteriosa fontana de mesura que el Universo armónico origina.
A ti, mar de los sueños angulares, flor de las cinco formas regulares, dodecaedro azul, arco sonoro.
Luces por alas un compás ardiente. Tu canto es una esfera transparente. A ti, divina proporción de oro.

Muy posiblemente, este poema sea respuesta al impacto emocional que le produjo a Rafael Alberti, la observación de la “Gioconda” de Leonardo da Vinci.
Poema que encaja perfectamente en nuestra universidad. En su fachada, el número áureo se despliega, una y otra vez, hasta formar ese conjunto armónico, que atrapa la mirada de cuantos pasan por su vera.
Sabiduría y sobriedad sudan las piedras para rascarse las ignorancias.
Es fácil suponer ante tal fachada, .que quien penetre por la puerta, va a aportar todo su conocimiento, su capacidad de aprendizaje y su energía, para que la siguiente generación salga un 1,61803398874989… más sabia que la anterior.
Avanzar por caminos abiertos y abrir otros nuevos hasta conquistar el bienestar universal; aspirar a traspasar la Utopía de Thomas Moro, perseguidos por la sonrisa, que hilvana toda la moría humana, de su gran amigo Erasmo y la mirada, semicómplice, del cardenal Cisneros.
Si la universidad de Alcalá decide renunciar a dar la talla tras la fachada, es una decisión que compete a rectores, profesores, alumnos, administrativos, bedeles… el espíritu de los edificios lo generan sus habitantes. Cada cual tiene su parte de responsabilidad a la hora de hacer Universidad que riega sabiduría y siembra datos, para el crecimiento de los cerebros. O, mero mercado de conocimientos manidos, para autoconsumo.
Deseo creer que la fachada transforma a quien la traspasa con consciencia. Deseo para Alcalá una universidad valiente y ambiciosa.
La humildad de las zonas lisas de la fachada subraya el valor del mensaje que asoma en los relieves. O como diría el otro, “… nada se le puede enseñar a quien lo sabe todo”.
Reventar ignorancias, codo a codo, en una universidad viva. Esa es la gran orgía que más gustitos aporta al individuo curioso, aprendiz de sabio. Jugar al ratón y al gato. Cuanto más aprenda el alumno, más sabrá el profesor activo.
Desde la muga os envío los mejores deseos para todos los que, en estos tiempos, hacéis universidad.
Uno de la muga.
P.D: tal vez el crecimiento económico armónico ronde el 1,618033…. Más, una obscena ostentación; de eso sabemos mucho. Menos, una crisis que aprieta a los más débiles. |