Que la Administración española es muy 'romana' lo sabe todo el mundo: en ella se practica los acueductos con fruición, y resultaría escandaloso un glosario detallado al respecto de las libranzas en el mes de diciembre. No es descabellado afirmar que son casi más los días de asueto que los laborales, aunque por decir esto alguno se ponga de los nervios y apele a esos eufemismos tan vendibles: que si la negociación colectiva es un derecho, que si lo que hay que hacer es extender eso al conjunto de los trabajadores, que si los políticos trabajan más de lo que vemos... y esa miríada de argumentos que no esconden la evidencia de que en estos ámbitos se permiten un montón de prebendas a costa de los esfuerzos en la nómina del resto.
Pero hay excepciones. Y los dos líderes políticos de la región pertenecen a ese insólito epígrafe: mítica es la tendencia de Aguirre a no coger vacaciones, o a hacerlo por poco tiempo y todas las interrupciones que sean menester. Y en esa línea parece ir también el jefe del PSOE, Tomás Gómez, protagonista de un episodio muy elocuente: en la sede socialista no ha habido nadie durante casi todo el puente, pero él estaba allí, más solo que la una, trabajando con denuedo: de ambas cosas da cuenta un detalle casi enternecedor. Y es que el propio Gómez cogía el teléfono en persona, sin cambiar la voz para disimular su soledad: si alguien telefoneaba a la sede pidiendo cita para verle, él mismo recibía la llamada y la gestionaba, con educación y cercanía, por cierto, que mucho se habla de su arisco carácter y tal vez no sea del todo cierto.
Una de las llamadas bien pudo ser del rector de la Universidad de Alcalá, el ex ministro Virgilio Zapatero, que suena y mucho como uno de los dos o tres consejeros generales que el PSOE tendrá en Cajamadrid. El otro, como ya adelantó este medio hace diez días, es José Acosta: dos guerristas de cuna, no del todo queridos en Ferraz. ¿Será esa la apuesta de Gómez? De momento, más que los nombres le interesan los puestos: él quiere tres, que son los ofrecidos por Ignacio González en el pacto inicial, pero Rato al parecer no quiere pasar de dos consejeros. |