Todos los sábados por la tarde, en el corazón de Madrid, a unos pocos metros de la castiza Puerta del Sol, triunfa la obra “Historia de España en 70 minutos”, en el café teatro del Arenal. Y es un placer que una obra de teatro escrita y dirigida por un alcalaíno (Ernesto Filardi), con actores muy vinculados a Alcalá, a los que hemos visto actuar en la Galera, en el Corral de Comedias, como son Luna Paredes, Carlos Fapresto y Javi Rodenas, y con la producción de una magnífica actriz, también estrechamente vinculada a Alcalá, como es Iria Márquez, todos ellos bajo el sello Seven Inks, estén llenando la sala madrileña todos los sábados.
Y así lo llevan haciendo varios meses y así esperamos que lo sigan haciendo en los próximos. Un mérito, un pica en Flandes en un momento tan delicado como el presente, en que parece que el público ha huido de las salas de teatro y grandes producciones han de ofrecer ofertas y entradas institucionales para sobrevivir unos meses en cartelera.
“Historia de España en 70 minutos” nació de la mente y de la ágil y certera pluma de Ernesto Filardi cuando era el Director del Aula de Teatro de la Universidad de Alcalá. Nació como un experimento teatral en que la historia se convertía en comedia para acercarla a los estudiantes de bachillerato, a nuestros estudiantes alcalaínos.
Una comedia que a todos nos entretiene, a todos: a los estudiantes y a los que hace años hemos dejado de serlo. Y no me extraña que sábado a sábado se llene el café teatro del Arenal si se tienen en cuenta las risas, el asombro del hilvanado del texto y del trabajo de los actores, de un montaje simple que juega tan solo con la voz, con los gestos y con pocos recursos más, pero que son suficientes para que el tiempo vuele y los setenta minutos que dura la obra se conviertan en un instante, en una momento inicial de carcajada que enlaza con la carcajada final, con la reflexión final con que se termina la obra.
El reto no es pequeño. ¿Cómo contar la historia de España, toda la historia de España, desde Atapuerca hasta Felipe González? ¿Cómo enlazar tantos episodios y tantos personajes (hasta setenta encarnan Luna, Carlos y Javi) de una historia, que vista desde la distancia, está llena de tintes trágicos? Ernesto Filardi se pone la comedia por montera y consigue hacer lógico y sencillo lo que en tantos libros de historia son solo capítulos sumados, sin corazón, sin alma, sin espíritu, sin vida.
En “Historia de España en 70 minutos” es todo lo contrario: bajo la apariencia de una comedia, de la ironía, a un ritmo frenético, se van sucediendo los episodios que han marcado nuestra historia, nuestro suelo, y siempre con vida, con pasión, con desenfreno y con ciertas dosis de crítica, que siempre son necesarias. Y si algo queda claro después de ver “Historia de España en 70 minutos” es que somos los que somos en la actualidad porque hemos sido lo que hemos sido en el pasado, que muchos de nuestros males actuales (así como muchos de nuestros bienes) se deben a cómo se ha ido encadenando la historia en el pasado; una historia que es un continuum, un hilo que todo lo une, que todo lo anticipa y donde pueden descubrirse detalles actuales que creemos únicos.
Magnífica la lección inmobiliaria que da el Duque de Lerma en el siglo XVII o ese pueblo (esa pobre Luna) que aparece y desaparece en escenario tan solo para dar réplica a los diversos conquistadores, a los emperadores y reyes que siempre se han preocupado del “pueblo hispano” sin escucharle, sin tener la necesidad de escucharle.
Setenta personajes constituyen “Historia de España en 70 minutos”; setenta personajes encarnados por tres espléndidos actores que van sorteando los límites del tiempo y del espacio con ingeniosas bromas, como la de hacer salir a un personaje del escenario cuando le notifican que es anacrónico, que hace años o siglos que ya debería estar muerto. Y el ritmo de la historia es frenético, de la obra y de los acontecimientos narrados y en un abrir y cerrar del ojo se pasa de la visita a una cueva en Altapuerca al momento en que romanos deciden instalarse en Hispania o el emperador Carlos, después de sentirse abrumado por todos los problemas de su reino, abdica en su hijo Felipe.
Setenta personajes que permiten comprender mejor que todo es una unidad, que somos hijos de nuestros actos, de nuestra historia, y que el humor y la ironía es un buen método para comprender el pasado, para soportar y superar el presente. Quizás su origen como obra pensada para estudiantes de Bachillerato lleve a pasar demasiado por encima de la Guerra Civil y, sobre todo, de la cruel y despiadada postguerra, y se remarque demasiado que en los dos bandos se cometieron barbaridades, como en toda guerra se abre la caja de Pandora para que el hombre muestre lo mejor y lo peor de sí mismo. El siglo XX, la dictadura franquista y su permanencia en nuestra sociedad después de más de treinta años de democracia, quizás merecería en el Teatro Arenal una reescritura más comprometida.
Si no han tenido ocasión de ver en Alcalá “Historia de España en 70 minutos”, no se la pierdan en el Café teatro del Arenal en el corazón de Madrid, Vale la pena. Y no olviden reservar con tiempo sus entradas… sábado a sábado se agotan, lo que no deja de ser un orgullo para todos los alcalaínos. |