A propósito de los profesores
por Antonio R. Naranjo

JUEVES 1 DE SEPTIEMBRE DE 2011 A LAS 20:26 HORAS
Opinión > Política
 
Bookmark and Share

"Si no aprendieron nada

es porque estaban

dormidos en mi clase.

Y si estaban dormidos

es porque soy muy mal profesor"


Frank MacCourt

El Profesor

 

Los datos:

 

- Un profesor de la escuela pública, de Secundaria, FP y Bachillerato, impartía hasta ahora 18 horas de clase semanales, a razón de casi 3,5 por día.

 

- Su jornada semana total es de 37,5: le restaban, hasta ahora, 19,5 horas para tutorías, correcciones, preparación de la clase y todas las actividades paralelas a las estrictamente lectivas. Muy necesarias todas, pero no precisadas del todo.

 

- Además de los 25.000 profesores con plaza fija; otros 3.000, aproximadamente, se incorporaron el año pasado al circuito educativo para impartir, según la misma carga lectiva, unas 54.000 horas a los alumnos de toda la Comunidad de Madrid.

 

- La Consejería de Educación ha anunciado que aplicará la ley y obligará a los profesores fijos a dar dos horas más de clase a la semana, una menos del máximo establecido por ley. Dado que son 25.000, sumarán 50.000 horas más, casi las mismas que impartíán sus compañeros no renovados.

 

- La ratio de alumnos por clase no variará especialmente: el mismo profesor dará más asignaturas, pero a los mismos oyentes.

 

- Según los datos oficiales de la Dirección de la Función Pública de la región, el absentismo laboral por baja o permiso en la Comunidad de Madrid es del 22%, casi seis veces más que en la empresa privada. Los sindicatos lo niegan con vehemencia, no obstante.

 

- Casi todos los centros educativos de Madrid funcionan, a efectos lectivos, de 9 a 2.

 

- Los profesores comen en casa, prosiguen allí su tarea sin control alguno, pero también sin límite ni compensación para los que no miren el reloj: queda al albur de su conciencia y responsabilidad, sin prejuzgar nada al respecto. Y no es esto por mejorar la educación, sino por estar menos tiempo en el centro escolar a pesar de que eso comporte una jornada continua criticada por los pedagogos e impida saber a qué dedican de verdad 19,5 horas de su jornada semanal que bien podrían seguir haciendo en su instituto o centro por la tarde.

 

- Disponen de las mismas vacaciones que sus alumnos: dos meses en verano, toda la Navidad, la Semana Santa, los puentes festivos y alrededor de cinco días repartidos a lo largo del curso, en compensación a la Semana Blanca, que pueden no coincidir con la fiestas ordinarias de padres y el resto de trabajadores.

 

- El déficit estará en las no precisadas pero en todo caso innegables actividades no lectivas que los interinos asumían: los 25.000 pueden cubrir su hueco en clase, pero perderán 50.000 horas propias (dos de las 19,5 que ahora tenían) y será imposible compensar las 58.500 que los interinos dedicaban a las mismas tareas imprecisas pero imprescindibles que completaban su jornada laboral.

 

 

 

El resumen:

 

- Los 25.000 profesores que trabajan en el centro hasta la hora de comer y luego en su casa; pueden asumir la carga lectiva de sus compañeros con un esfuerzo que no parece desmedido: con 30 minutos más de clases al día, por dar una media, se cubriría el déficit de horas dejado por los interinos.

 

- Los alumnos no sufrirán desde el punto de vista lectivo ni tiene por qué sufrir alteración alguna la ratio de estudiantes por aula: basta con que los profesores de plantilla hagan su trabajo tal y como recoge la ley.

 

- Los estudiantes sí sufrirán una merma, difícil de concretar de nuevo pero en todo caso innegable, en todo lo referente a los 'extras': es casi imposible saber cuántas de las 19,5 horas no lectivas se dedicaban al refuerzo, la tutoría, el trabajo con alumnos especiales y otros servicios necesarios y cuántas al trabajo doméstico. Pero sean las que sean, nadie las hará en adelante: si adjudicamos a esta epígrafe la mitad de ese tiempo diario no consagrado a dar lecciones ni a las actividades domiciliarias, habrá en concreto un déficit de 29.100 horas semanales.

 

 

 

Por último, la opinión:

 

- Ningún profesor tiene derecho a quejarse de su carga de trabajo. No tiene parangón con cualquier otro oficio, ni público ni privado. Lo extraño no es que les pidan 20 horas de clases, sino que hasta ahora sólo dieran 18.

 

- Su jornada escolar es poco pedagógica pero laboralmente muy cómoda, más fruto de una reflexión sindical sobre el trabajador que de una lectura intelectual sobre la misión del docente.

 

- Hoy en día, un niño trabaja más que su profesor: el primero soporta una carga enorme de deberes que tiene obligación de certificar; sobre el trabajo extramuros del segundo no hay control alguno.

 

- Los sindicatos educativos tienen a confundir las legítimas aspiraciones de un grupo de trabajadores con la calidad o el futuro de la enseñanza pública. Pero ni unos ni otros dice nada de algo que la ataca mucho más, entre tantas cosas: la insoportable y absurda programación de asignaturas y tareas, la controvertida jornada continua,  más pensada para obligar a comprar muchos libros innecesarios que para enseñar lo que hace falta. No se conoce una manifestación o una protesta formal por algo determinante en la manera de impartir clase o aprender la lección que obliga a esfuerzos absurdos. Tampoco sobre la patosa transformación de la lectura en una tortura: más que alimentar una pasión, la destruye para siempre a fuer de insistir en la obligatoriedad de leer grandes libros y novelas para los que no tienen edad.

 

- Al profesor se le ha dado poder por ley, al conferirle condición de autoridad pública, pero el crédito social depende de otros factores: también de su actitud. La educación es un compendio de lo que se hace en la familia, en la calle y en la escuela. De un tiempo para acá, sólo se discute y mal sobre los errores de las dos primeras, estimulando en el profesorado un victimismo artificial que obvia su responsabilidad en el entuerto.

 

- No se conoce caso, salvo honrosas excepciones como el Instituto de Espartales de Alcalá, en que las puertas del centro permanezcan abiertas en julio. Como es 'voluntario' acudir, salvo un retén de guardia, no acude nadie para atender si quiera unas horas semanales a esos alumnos que reuieren una atención personalizada incompatible con el curso ordinario. Y a efectos de reciclaje, simplemente es obvio que en ese mes liberado de dar clases no hay obligación ninguna de emplear un poco de tiempo en renovar conocimientos, herramientas pedagógicas o criterios docentes: todos prefieren estar en casa o en la playa.

 

- La Comunidad de Madrid es injusta, poco original y hace tabla rasa mirando las cuentas y despreciando la letra pequeña: el ahorro que busca (entre 80 y 112 millones según la fuente) es inferior a la contribución anual a Telemadrid, prescindible siempre pero más en tiempos de crisis cuando han de tenerse más claras las prioridades.

 

- Aún más. Prescinde de 3.000 profesores cuyo régimen laboral les hace más endebles que nadie, pero también más necesarios: hacen más esfuerzos que el resto, viajan cada día al centro que les toca cada año, asumen buena parte de las tareas que dignifican la educación pública (el apoyo al rezagado, la atención a los alumnos con problemas, la enseñanza especializada).

 

- Otro dato más para criticar a la Consejería de Educación, con menos demagogia que los sindicatos o el PSOE pero bastante más opciones de que Lucía Figar no pueda defenderse ni justificar su torpe decisión: si de verdad cree en el mérito y la capacidad, si es cierto que le preocupa tanto el destino del dinero público, si le mueve una mezcla de principios y respeto a los escasos recursos, ¿por qué ha empezado por tirar por la venta un capital colectivo de 3.000 profesionales irremplazables, pudiendo primero fiscalizar el rendimiento de la plantilla fija, garantizar el correcto destino de las 37,5 horas de jornada y ahorrar de otro sitio para demostrar que se apuesta por una enseñanza de calidad que sólo lo es si es sensible a la letra pequeña existente en las aulas?

 

- Y uno más. Puestos a ahorrar en profesorado, la Comunidad de Madrid tiene seis universidades públicas que no paran de acreditar a profesores innecesarios de estudios irrelevantes en facultades prescindibles para alumnos inexistentes.

 

- Si hay una presunta apuesta contra la enseñanza pública, quienes dicen defenderla política y sindicalmente lo ponen bien fácil: el coste por alumno en la concertada es la mitad para la Administración, y de no ser por la irrupción de la Iglesia en ese reparto, los paladines de tan heroica batalla tendrían pocos argumentos. En Francia, donde la concertada es mayoritariamente laica y proliferan las cooperativas de profesores, la pública no dice ni mú y se limita a intentar demostrar que es igual de buena o mejor.

 

- Es razonable pensar que, antes que optimizar el gasto en mejorar la enseñanza pública; la Consejería de Educación se sirve de los excesos sindicales y la crisis para apostar por otro modelo más barato, ideológicamente más cercano y poco parecido al de otros países europeos donde la concertación atiende más a criterios profesionales que por ejemplo religiosos. Lo que más ayuda a la derecha a lograr sus objetivos en el ámbito público es el penoso, gremialista e incompetente discurso de la presunta izquierda, que confunde el Estado de Bienestar con el Bienestar de quienes trabajan para el Estado y logra que lo público parezca siempre más caro y más inútil pese a ser, bien gestionado, más rentable, justo, eficaz y solidario en materia educativa, sanitaria o asistencial.

 

- Conclusión. Sin necesidad de recurrir al tópico que o bien presenta al profesor como un trabajador ocioso o bien lo hace como un pobrecillo, hay un clamoroso fallo del sistema que en tiempos de vacas gordas alimenta el exceso y, cuando llegan flacas, ataca al sistema por su eslabón más débil.

 

Y éste son los alumnos y los interinos, tal vez lo mejor que tenemos; y sin duda las más inadecuadas cabezas de turco. Ésas, quizá, haya que buscarlas en quienes nunca pagan el pato que han armado: los vociferantes a un lado; los que les dan lo que se merecen... pero siempre en culo ajeno.


Comentarios
Profesora interina
sábado 24 de septiembre de 2011 a las 18:29 horas
En mi pueblo a quien hace como que no se quiere enterar porque realmente no tiene capacidades para ello se le llama "lerdo". A veces las incapacidades no son intelectuales sino ideológicas: lerdo igualmente. Y no hay cosa que más pena despierte a al humanidad.
cecilio mera rello cecimera@telefonica.net
domingo 18 de septiembre de 2011 a las 12:48 horas
Creo que la ignorancia del Sr. Naranjo, cuando habla de educación, solo es comparable a su impúdico deseo de incendiar a los lectores contra el profesorado de la Escuela Pública.

Creo que no está bien informado de la situación francesa, o mejor dicho, parcialmente informado o, perversamente informado, ya que la presencia del modelo concertado en el país vecino, no es comparable en cifras, ni en el mejor de sus demagógicos sueños, con el de nuestra desmantelable España.

Tampoco está bien informado, o mejor dicho, prefiere manejar las cifras perversamente, con relación a los costes económicos por alumno de la E. Pública y concertada. A este respecto, resulta muy fácil, como usted hace, exponer cifras globales para cabrear a diestro y siniestro. Sin entrar en profundidades, solo le diré, que en la escuela privada y concertada, el porcentaje de alumnos de "alto coste" es prácticamente inexistente. Donde la Educación es un negocio, no son bienvenidos ni autistas, ni los que tienen parálisis cerebral, ni los que tienen la necesidad de que les enseñen el español, ni los que proceden de familias desestructuradas y requieren de los servicios sociales de los centros, ni los que requieren de los servicios de fisioterapia, actualmente escolarizados en los centros públicos con servicio de integración de motóricos, ni los que padecen trastornos de déficit de atención, ni el disléxico, ni el dislálico, ni el que padece discalculia, ni tantas otras circunstacias, porque con contrarios a su cuenta de resultados.

Cuando en el negocio de la educación, el sector de la escuela concertada es adjudicataria, en exclusiva, de los alumnos de “bajo coste”, es muy fácil establecer afirmaciones del tipo; “el coste por alumno en la E.C. es la mitad que en la escuela pública”. Sr. Naranjo, un poco de seriedad en los análisis.

¿No le resulta extraño que, con la excusa de la crisis, todos esos recortes recaigan sobre la escuela pública, y ninguno sobre la concertada’? ¿Por qué desde 2010 se proporciona a los clientes de la escuela privada ventajas fiscales por escolarizar a sus hijos, y éstas, no han sido objetos de recortes?.

Dicen que el gilipollas, perdón por la palabra, es el que hace lo que le mandan pero cree hacerlo por que quiere. Y, parece que lo que ahora mandan es hablar de los profesores, de las vacaciones, de los sueldos y de las horas lectivas sin saber lo que son.
Se que Intereconomía, El Mundo, La Razón, La COPE y Telemadríd se afanan en el mandato ¿y usted Sr. Naranjo? .

¿Quién habla, con un altavoz suficiente, del proceso de desmantelamiento de la escuela pública a favor de la privada y concertada?.
Juan Jose Jimenez jimenezna@hotmail.com
sábado 17 de septiembre de 2011 a las 18:27 horas
Una observación sobre la astucia y el espíritu crítico del Sr. Naranjo: ¿No le parece a usted sorprendentemente raro que los profesores tengan una tasa de absentismo del 22% (hecho que dice expone la Comunidad de Madrid y rechazan los sindicatos)? ¿De verdad que no le saltan las alarmas mentales ante una cifra que viene a decir que los alumnos están sin profesores un día a la semana? ¿Le parece tal cosa verosímil al Sr. Naranjo? Si es así, creo que debería ir a recuperación de matemáticas o, quiza, volver al colegio de nuevo. ¿No querría decir la Comunidad de Madrid que la tasa de absentismo entre el profesorado es un 22% más que la del resto de los trabajadores de la Comunidad? Al parecer, la tasa de absentismo entre los trabajadores de la Comunidad es del 3% (no del 30% ni del 300%, Sr. Naranjo, del 3%)por lo que la tasa de absentismo entre el profesorado sería (si aceptamos esa cifra), del 3,66%, que es, redondeando, el 22% del 3%, Sr. Naranjo. ¿Alguna dificultad para entenderlo?
agradecimiento
domingo 11 de septiembre de 2011 a las 03:02 horas
Gracias a los profesores que me hicieron llegar a donde estoy.
B. Limonero, Director de Periódico
agradecimiento
domingo 11 de septiembre de 2011 a las 03:01 horas
Gracias a los profesores que me hicieron llegar a donde estoy.
B. Limonero, Director de Periódico
Sergio Palazón sergio.palazon@hotmail.com
martes 6 de septiembre de 2011 a las 22:32 horas
Creo que usted se ha informado bien poco de lo que realmente reclaman los educadores de la Comunidad de Madrid.
Para empezar, la queja principal de estos trabajadores no es el aumento de dos horas de su jornada laboral, sino los 3000 profesores interinos que serán echados a la calle sin más, con todas las consecuencias que ello traerá. Esta salvajada, entre otros problemas, va a hacer que haya profesores que tengan que impartir asignaturas de las que no tienen conocimientos. Van a desaparecer en muchos casos, las clases de castellano para alumnos extranjeros -y ya me explicará usted cómo va a hacer el profesor para sacar adelante una clase (aumentada en número de alumnos por el despido de profesionales) en la que se encuentre con 3 o 4 alumnos que aún no conocen el idioma-.
¿Y las horas de tutoría? Ya me contará de dónde va a sacar tiempo el profesor para reunirse con los padres de los alumnos, el Claustro de Profesores, equipo de Orientación, etcétera.
En fin, utilice usted si quiere la misma demagogia barata de la señora presidenta diciendo que "sabemos que les estamos pidiendo un esfuerzo especial, pero veinte horas son en general menos que los que trabajan el resto de los madrileños”, pero solo las personas que están dedicadas en cuerpo y alma a la educación, porque es su profesión y su pasión, saben lo que viven día a día y el trabajo y esfuerzo que ello supone.
Lope de Figueroa
martes 6 de septiembre de 2011 a las 20:13 horas
¡Joder, Naranjo! Has estado "sembrao", cumbre.
Te has metido en un charco sin botas de agua. Te han informado de forma poco adecuada, y te has tirado a una piscina con poca agua.
En algunas cosas tienes razón, pero El Zorro que pretendes ser, en este caso ha sido más bien sumiso con tu idolatrada Esperanza y su servil Figar. La Presidente y la Consejera han metido la pata hasta el corvejón, y algunos que no han sabido recoger bien la información, se han cubierto tan de gloria como ellas.
Aunque a los sindicatos de enseñanza también habría que echarles de comer aparte, pues la mayoría son unos vividores y una pandilla de sinvergüenzas. Mis amigos maestros no los pueden ni ver, y si hay una huelga en Primaria no la va a secundar ni el tato.
¿Cuándo se van a enterar los comunicadores españoles de que el horario de un funcionario docente es de 37,5 horas semanales? (aquí sí has acertado).
Según me dicen mis amigos de la enseñanza, en Secundaria son unas 27 horas presenciales, y en Primaria creo que 30. El resto preparación de cosas y estudio de temas. Es cierto que algunos no harán esas horas en casa, y otros ni en el instituto, pero creo que son una minoría. Sin embargo, otros las sobrepasan y con creces, como los que se han ido este año con uno de mis hijos de fin de curso, porque hasta por las noches tenían que hacer vigilancia y controlar a unos adolescentes con la libido por las nubes.
Yerry
martes 6 de septiembre de 2011 a las 19:30 horas
Me parece a mi que el señor naranjo todavia trabaja menos, puesto que ni siquiera se ha interesado en informarse adecuadamente para la publicación de la presente carta de opinión.

Los que por cierto trabajan poco son los jueces y secretaros, no se si sabe por donde voy.
señor naranjo
martes 6 de septiembre de 2011 a las 14:05 horas
si usted tiene la solución, y cree que el problema es que la mayoría de los profesores no se esfuerzan, demuestra o que usted hace mucho que no pisa un aula, o que debería pensarse meterse a profesor, dado el profundo conocimiento que usted tiene del día a día en las aulas de los colegios de nuestra comunidad. EL problema y la protesta no radica en el aumento de número de horas, no se engañe, radica en el número de profesores despedidos, que merman la calidad de la atención que pueda recibir el alumno. Además es intolerable,su mención en el artículo a que los profesores echen la culpa a la sociedad para justificar su fracaso. Le aseguro que es muy difícil que un niño que no estudia , que no se esfuerza, lo haga, cuando sus padres en vez de exigirle, acudan al centro escolar a exigir al profesor explicaciones de porqué no ha aprobado su hijo. La educación tiene problemas, y estoy de acuerdo en pulir el control a los profesores, pero creo que no es el principal problema de nuestra educación. Por último, y de acuerdo con el comentario anterior, nadie le ha insultado, no intente desviar los temas.
ANTONIO CS
martes 6 de septiembre de 2011 a las 12:45 horas
Sr. Naranjo, en mi caso no le he insultado, simplemente le transmito mi opinión y me gustaría tener respuesta.

No se haga el martir.

Un saludo

ENVÍA TU OPINIÓN
 
Nombre y Apellidos Correo Electrónico (*) Clave Publicación (*)
Comentario:

Imagen de Verificación:
Escriba el Código:

* Campos Opcionales
 

OPINIONES de Antonio R. Naranjo

Educación: mentiras, verdades y crímenes (18/mayo/2012)
15M y las dos cavernas (14/mayo/2012)
MAFO, mofa, befa, mafia (11/mayo/2012)
Bankia y el Titanic en 12 actos ( 8/mayo/2012)
Cinco mentiras sobre la crisis ( 3/mayo/2012)
Telegramas urgentes sobre el cataclismo (24/abril/2012)
Un Cervantes en la parra (23/abril/2012)
A propósito de RTVE (20/abril/2012)
La hoguera, la Fe y los gais (19/abril/2012)
Asesinando a Dumbo (15/abril/2012)