
Sinsentido. El problema no es que el control del déficit se incluya en la Constitución, sino que haga falta la Constitución para regular una materia inherente al sentido común, la decencia y el rigor profesional en la gestión del dinero público: no te puedes gastar más de lo que tienes, pero sobre todo no te lo puedes gastar tan mal.
Al infierno. La fórmula elegida para aceptar lo obvio es, sin embargo, tan triste y patética como el preámbulo ludópata que nos ha llevado a esta situación: hemos pasado de escuchar la promesa de un Paraíso sin obligaciones a padecer una dieta de manzana envenenada por decreto ley.
La leal oposición. Sólo hay algo igual de frívolo que este espectáculo de contradicciones políticas, flatulencia intelectual y una falta de pudor aparatosa: la infantil petición de un referéndum para oponerse a la muerte. Claro que quienes más han avalado esta reacción indignadamente púber son los mismos que ahora piden comprensión y que no han dudado en quitarle la sopa a las viejas antes de dejar ellos mismos el Vega Sicilia que riega el dispendio en la Administración, llena de gabelas, mediopensionistas y corruptos con carné en la boca.
La comida. Nunca ha tratado esta historia sobre el derecho a comer, obvio; sino sobre cómo poner un filete en la mesa. Cuando tratas a un carnívoro como un hervíboro, suele convertirse en un feroz depredador.
El pacto. Le ha costado menos a Zapatero entenderse con Rajoy que a Rubalcaba disimular dónde estaba él en los buenos tiempos y cuánta responsabilidad tiene en éstos, tan malos. Para no ser un partido colaborador, como repite la trompetería oficial, el PP ha firmado la más delicada de las reformas posibles, pues toca el alma de la democracia. Y aunque exista la sensación de que lo hace para llegar a Moncloa con el trabajo casi hecho, no es sencillo cargarle ya el mochuelo de cada día. Y queda el epílogo final de que aquí sólo se entienden los dos grandes cuando no queda más remedio, para solaz de nacionalistas bulímicos, patronales absurdas, sindicatos gorrones y fauna patria en general. |