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| Amy y sus enemigos |
| por Uno de la Redacción |
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| MARTES 26 DE JULIO DE 2011 A LAS 17:58 HORAS |
| Opinión > Cultura |
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PEDRO P. HINOJOS
En algunos de los panegíricos aparecidos en catarata por prensa, radio y televisión a lo largo de las últimas horas han llegado a afirmar que fue un concierto brillante y memorable. En realidad fue un esperpento. Hace tres veranos la cantante Amy Winehouse llegó a la vecina base de Torrejón a bordo de un jet. Un coche la trasladó al secarral del festival Rock in Río en Arganda del Rey. Hizo como que ensayaba y probaba el sonido con un copazo de vino en la mano. Con él, incluso, salió al escenario, dándole unos buenos tientos sin preocuparse de que la vieran. El brioso coro y la enérgica banda que la acompañaban taparon con pericia sus susurros ante el micrófono, sus manotazos al estrecho traje y sus torpes contoneos durante el concierto de algo más de una hora de duración. Nada más bajar del escenario se arrojó al interior del mismo coche que la había traído hasta allí y que en poco menos de media hora la dejó al pie de la escalerilla del avión que desde Torrejón la devolvió a Londres.
Winehouse, en fin, podía presumir de haber actuado en España sin saber que había estado en España. Y casi lo mismo podía decir de otros muchos lugares y experiencias que jalonaron la corta y castigada vida que se le apagó el pasado sábado por la tarde. Quitando los relucientes y abigarrados videoclips, apenas hay imágenes públicas de la malograda cantante que rezumen algo de normalidad, de autodominio... o de amparo. Porque no se concibe que una chica con tanto talento y con tantos problemas no tuviera nadie al lado que la protegiera, la cuidara o, llegado el caso, la secuestrara para evitar que se arrastrara patéticamente como hizo en aquella calurosa tarde argandeña, que al cabo en eso consistió (y se consintió que así fuera) su carrera. Afirmar, por tanto, que aquel concierto fue magistral es pisotear la triste memoria de esta muchacha desgraciada. Y de paso, hacerle el juego a la panda que hizo fortuna con su lenta, dolorosa y pública bajada a los infiernos escalón a escalón. Que no les falte, a partir de ahora, maldición y ruina a todos ellos. |
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| Comentarios |
| Lucía |
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| miércoles 27 de julio de 2011 a las 13:37 horas |
| Una reflexión muy acertada,cuanta razon tiene, Amy Winehouse, como muchos drogodependientes, se buscó la ruina sola, pero a diferencia de muchos de esos desgracidos, expuso públicamente su agonía y lo tuvo todo a la mano para abandonar el infierno. ¿Qué hacía toda la gente que estaba alrededor y que permitía que se autodestruyera públicamente de una forma tan horrible? Me uno a lo que dice, malditos sean todos |
| Ambros |
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| miércoles 27 de julio de 2011 a las 10:22 horas |
| Camarón, Billy Holiday, Jim Morrison, Janis Joplin, Chet Baker, Charlie Parker... Todos ellos descendieron a los infiernos antes de tiempo, los enganchó la música y otras sustancias hasta más allá de sus límites. De alguno de ellos lamentablemente asistimos a su agonía en los escenarios. El fenómeno Amy es uno más. "Frank" y "Black to black" son una especia de urna funeraria que nos ha dejado igual que el de San Fernando al que se le escapó la vida a borbotones entre rasgueos de guitarra. Preferible no asistir a sus patéticas agonías, recordarlos a través de esas voces y esa fuerza desbordante. Gracias Pedro por traer a este Diario páginas diferentes |
| secarral |
asdffff@gilipollasdealcala.com |
| martes 26 de julio de 2011 a las 20:16 horas |
| secarral?? jajaja ya quisieramos en alcala tener ese secarral.... aisss vayase bartolomé!!! VÁYASEEE!!! |
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