Cuatro piratas se balanceaban sobre la tela de una araña...
por Fernando Couto

VIERNES 10 DE JUNIO DE 2011 A LAS 19:32 HORAS
Opinión > Cultura
 
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En 2003 el estreno de Piratas del Caribe: la maldición de la Perla Negra fue una grata sorpresa. Era una película que no sólo lucía los consabidos efectos especiales espectaculares, sino que también tenía un guión digno de tal nombre y un buen reparto en el que sobresalía un extravagante Johnny Depp, divertido de puro exagerado. Y además de los elementos clásicos de aventuras, romance y humor añadían un turbio componente sobrenatural que parecía inspirado en la novela On Stranger Tides (En costas extrañas) de Tim Powers. En cambio las dos secuelas de 2006 y 2007 parecían inspiradas en el origen de la franquicia: una trepidante y llamativa atracción de feria de un mundialmente famoso parque temático. Con amaneramiento hipertrofiado se sucedían unas interminables y extenuantes escenas de acción que acumulaban efectos digitales sin reparar en la posible coherencia de la narración. Este párrafo está canibalizado de los 'Desenfocados' del 1 de septiembre de 2006 y del 8 de junio de 2007. Este último terminaba: "... lo peor es la amenaza final que se divisa en el horizonte: una posible continuación titulada Jack Sparrow contra la Fuente de la Juventud. Barriendo para casa, no estaría mal que el papel de Ponce de León le cayera en suerte a Antonio Banderas (y como se supone que tal manantial se localizaba en Florida, la aparición estelar podría ser de Julio Iglesias)." [Perdón por el "yo-ya-lo-dije".]


Este año Piratas del Caribe: en mareas misteriosas toma el título y parte de su trama directamente de Powers (se indica en los títulos de crédito finales que la película está sugerida por la novela) y trata, como ya se apuntaba al final de la tercera entrega, de la busca de la Fuente de la juventud. La historia se centra más en Depp y no se dispersa tanto como en las anteriores, pero tampoco se da respiro al espectador durante más de dos horas y cuarto. Da la impresión de que las películas en 3D se prolongan más de lo necesario y se recargan de escenas "que-salen-de-la-pantalla" para compensar el precio superior  de las entradas y la molestia de llevar las gafas.

 

El imprescindible toque hispánico lo aportan una breve aparición de Óscar Jaenada y Penélope Cruz como antagonista. Al eliminarse el anterior tercer vértice del triángulo (Orlando Bloom) la relación de amor y odio de Cruz con Depp es más intensa, y también más divertida, que la que éste tenía con la más etérea Keira Knightley. Pero sin duda el gran hallazgo de reparto es Ian McShane (Deadwood), que encarna a la perfección al villano Barbanegra, personaje auténtico de principios del siglo XVIII. McShane es un Barbanegra más interesante y carismático que el histórico, un corsario inglés que se convirtió en pirata para disfrutar de una breve y sanguinaria carrera criminal.    

 

Grados de separación  

En Piratas del Caribe: el cofre del hombre muerto (2006) había una referencia directa a En costas extrañas de Tim Powers: desde la arboladura de un buque se movían los hilos de una marioneta de tamaño humano que estaba en su cubierta. En Piratas del Caribe: en mareas misteriosas no sale Ponce de León como en la novela, que tiene un final algo precipitado, pero las sirenas recuerdan a las vampíricas lamias de otra novela de Powers: La fuerza de su mirada, inspirada a su vez por la poesía de Keats y Shelley. Esperemos que nunca adapten Las puertas de Anubis o Declara, o que si ocurre no sea Jerry Bruckheimer el productor, aunque no hay duda de que los fans las iríamos a ver sin demora.

 

Fundido a negro

El 7 de junio ha fallecido en París el escritor y político Jorge Semprún. Nació en Madrid el 10 de diciembre de 1923 y escribió varios guiones para el cine. Son muy destacables su autobiográfica La guerra ha terminado (1966) y Stavisky... (1974), ambas dirigidas por el francés Alain Resnais (Hiroshima, mon amour, El año pasado en Marienbad) y Z (1969) y La confesión (1970), ambas dirigidas por el griego Costa-Gavras (Desaparecido, La caja de música). Las cuatro se basan en hechos históricos del siglo XX y, excepto Stavinsky... con Jean-Paul Belmondo, fueron protagonizadas por Yves Montand. Las de Costa-Gavras en particular ilustran a la perfección cómo se puede hacer cine comprometido y de denuncia con calidad artística.


Comentarios
Fernando Couto
domingo 12 de junio de 2011 a las 10:44 horas
Gracias por el comentario. Completamente de acuerdo en que Barbanegra debería haber tenido más protagonismo.

Un saludo
cristina muciño crisyorly@yahoo.com
domingo 12 de junio de 2011 a las 00:08 horas
A mi las tres primeras películas me parecieron geniales, con la cuarta falto poco para dormirme, extrañe mucho a will y a elizabeth, barba negra casi ni salió, su hija (cruz)me parecio de lo más aburrida, no esta peli no me agrado nada como las 3 primeras estuvieron geniales.
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