El historiador Jorge Ribalta lleva años de duro esfuerzo para mostrar una realidad diferente de la historia de la fotografía. Él es el Comisario de la impresionante exposición Una luz dura, sin compasión. El Movimiento de la Fotografía Obrera, 1926-1939 que ahora acoge el Museo Nacional Reina Sofía.
El objetivo fundamental de esta retrospectiva es el de dar visibilidad al movimiento documental del proletariado que aparece antes de la Segunda Guerra Mundial.
La muestra se presenta en tres etapas. La primera recrea el diálogo entre Alemania y la Unión Soviética en el período comprendido entre 1926 y 1932. El movimiento fotográfico surge en Alemania cuando la revista ‘AIZ (Arbeiter Illustrierte Zeitung: diario ilustrado del trabajo)’ invita a sus lectores a que fotografíen la realidad laboral de sus vidas, recibiendo documentos gráficos que exhiben la belleza del trabajo pero también las condiciones sociales de miseria en las que se desarrolla. En paralelo, en la Unión Soviética nace la revista ‘Sovetskoe Foto’ con el propósito de configurar una nueva cultura del retrato en el Estado socialista.
Así, estos dos países son el escenario donde aparecen los primeros grupos fotográficos obreros. La respuesta a estos medios de comunicación permite que el público se convierta en autor, elaborando una instantánea que prima lo visual, en la que destaca claramente el aspecto social. En este sentido, son reseñables los trabajos de Max Alpert, John Heartfield, Erich Rinka o Ernst Thormann.
El segundo bloque aborda los años 1930 a 1935, en los que este ejercicio colectivo se transforma en un movimiento político que se extiende por Francia, Holanda y Suiza, con imágenes de Kálman, Sugár, Blehova, Kessels, Strand y Modotti. También llega a Estados Unidos con ‘Photo League’ que añade componentes más estéticos y entre cuyos autores destacan: Corsimi, Engel y Grossman.
El recorrido se cierra en España y se ajusta al período que va de 1935 a 1939. Es el momento de la República y la Guerra Civil: se aporta documentación de las Misiones Pedagógicas y de autores como Val del Omar, Josep Renau, José Suárez y Agustín Centelles. Igualmente, encontramos la colaboración valiosa de fotógrafos extranjeros que visitaron nuestro país como Cartier-Bresson, Robert Capa, Papillon, Chin o Koltsov.
La muestra constituye un instrumento de primer orden que define con claridad la situación de la autoría del fotógrafo: su poder le permite descubrir una mirada hasta entonces oculta.
Como resumen final de este amplio retrato social, me quedaría con la excelente pieza Manos de un trabajador (1934) de F. Haar que fija con nitidez el fin último que busca la cámara del obrero concienciado.
· LA CITA Una luz dura, sin compasión. El movimiento de la fotografía obrera, 1926-1939. Fechas: Hasta el 22 de agosto de 2011. Lugar: Edificio Sabatini, Planta 3. Museo Reina Sofía
Comisariado: Jorge Ribalta |