La erótica en pareja tras la llegada del bebé
por Sexorum

JUEVES 19 DE MAYO DE 2011 A LAS 17:35 HORAS
Opinión > Cultura
 
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¡¡¡¡¡Ya ha llegado el bebé!!!! y con él, la sonrisa de papá y mamá. Miles de preguntas les invaden:

 

-¿Se lo decimos ya a la familia? ¿Esperamos?

 

-¿Quieres cogerle?

 

-Me da miedo….

 

- Creo que se ha hecho cacá, ¿cómo se pone el pañal?

 

- ¿Cómo tengo que darle el pecho?

 

- Uy, ¿cómo le sujeto sin ayuda para bañarle?

 

- ¿Otra visita?

 

- ¿Quién se levanta a calmarle?

 

- ¿Te importa si salgo esta noche un poco?

 

- Toda tu atención es para el niño, ¿ya no me quieres?

 

- ¿Cuándo pasamos al niño a la otra habitación?

 

Hasta que no llegan a casa no son conscientes de esa personita que les acompaña y de los cambios en sus vidas. La pareja tiene a un nuevo miembro familiar con ellos, por lo que ya son tres y se pasa por un periodo de adaptación en el que entra en juego el apoyo familiar, si lo hay. Además, pasan por una serie de reajustes en su vida al no ser posible compartir ciertas actividades que hacían juntos (ir al gimnasio, al cine, a un concierto, etc….), los cambios corporales en la mujer pueden hacerla sentir diferente y algunos espacios que antes eran de la pareja  como escenario erótico ahora se comparten con el bebé (como la habitación para dormir). El reajuste de tiempos con el bebé, con el trabajo, con la familia, con los amigos (relaciones extradiádicas), con la pareja (relaciones intradiádicas), en ocasiones puede afectar a la erótica de la pareja, a su deseo.

 

Es cierto, que la mujer, tras el parto, ya sea natural con episiotomía o por cesárea, pueda sentir temor a un encuentro erótico con penetración vaginal, ya que la vagina puede necesitar más lubricación en un principio y sentir molestias. Es el médico o la matrona quien puede hacer una valoración de cómo se encuentran los puntos en caso de que los haya y del momento en el que pueden incluir en sus juegos la penetración.

 

Muchas parejas tienden a pensar que, mientras no se tienen encuentros con penetración, están en “cuarentena erótica”. Hay ciertas zonas corporales como “la teta” que, a veces pasan a ser propiedad del bebé, al igual que muchos hombres empiezan a tratar la vagina con cierto respeto, pudiéndolo entender como cuidado, rechazo, atracción, nueva curiosidad o desconcierto, sobre todo si han estado presentes en el parto.

 

Son comunes expresiones como “Mi mujer no me desea”, “no tiene ganas”, “ya no tenemos tiempo para nada”, pero ¿qué es lo que no se desea? ¿De qué no se tienen ganas?

 

Desde una mirada sexológica, el objetivo de la erótica es la satisfacción. Muchas mujeres sienten molestias en su zona genital y no gozan con el juego de la penetración genital al igual que muchos hombres pueden desconocer esa molestia, o por el contrario están distantes con una pareja deseante porque creen que pueden dañarla, por lo que no están gozando del momento al autoimponerse un juego. No es lo mismo desear que “qué se debe desear” por lo que es necesario explorar situaciones y momentos en los que se viva de forma positiva lo que se hace, ya que jugar implica diversión, al igual que diversidad y exploración en nuevos juegos y el hecho de no sentir “ganas” no implica que no haya deseo, sino que no apetece un juego en concreto. Muchas parejas en este proceso recurren a los “apaños”. “Te quiero pero no estoy para streeptease ahora” o bien les sirve el goce del otro al compensar en la pareja en un momento determinado y puede gozar con lo que hace.

 

Las parejas, tras la llegada de un bebé pasan por un nuevo proceso en el que aparecen dificultades aparentes, al igual que abre posibilidades en su cultivo erótico, en sus formas de amar, de compartir, de explorar, ya que si hay nuevas fichas hay que ajustar las reglas al nuevo juego.


Vos sabés 

cómo te esperaba,
cuánto te deseaba
no, si vos sabés,
vos sabés,
qué a veces hay desencuentros,
pero cuando hay un encuentro de dos almas trae luz
vos sabés,
que cuando llegaste cambiaste el olor de mis mañanas
no, si vos sabés,
vos sabés
del día que tu madre vino
y me dijo con ojos mojados que ibas a venir;
cuando el doctor dijo: “señor, lo felicito es un varón”
Cómo poder explicarte,
cómo poder explicártelo.
El amor de un padre a un hijo
no se puede comparar,
es mucho más que todo.
No, si vos sabés
vos sabés.
Los observo mientras tu madre te mece
y me hace sentir fuerte
mirarte crecer.
La emoción que siento dentro
la comparto en este cantar
con los que miran al frente de noble corazón.
Cuando el doctor dijo: “señor, lo felicito es un varón”
Cómo poder explicarte,
cómo poder explicártelo.
El amor de un padre a un hijo
no se puede comparar,
es mucho más que todo.
No, si vos sabés.

 

(Vos sabés. Los fabulosos Cadillacs)

 

En quince días, hablamos de ... la sexualidad y fertilidad

 

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