Para ser más exacto, os diría que tengo una sensación que anda entre el bochorno, -por confirmar mis peores temores-, y decepcionado, casi estafado –por vivir un sucedáneo- tras este primer Madrid–Barça del “siglo” de este mes de abril de 2011 que, ya, va a pasar a la historia.
Y, desde luego, va a pasar a la historia no, precisamente, por su brillantez. Hace unos días, hablábamos del Mejor de la Historia posible, con trece campeones del mundo más Leo y Cristiano, pero las expectativas se han visto incumplidas de largo, y hemos vivido una suerte de “réplica de mercadillo” más falsa que un billete de dos euros.
Mourinho, todavía, no se ha enterado del Club en el que está, y lo que representa. Todavía peor, -para no recordar “historias de abuelete”-, el portugués parece no tener ni idea de la plantilla que dispone. El llamado mejor entrenador del mundo se comportó como el modesto técnico del humilde equipo recién ascendido a primera división de los años setenta cuando llegaba a jugar por primera vez al Bernabeu, y sacaba el autobús. ¡¡¡Lamentable!!!
Una posesión de balón alrededor del 20%, acciones de peligro sólo desde el balón parado, y una imagen de equipo emboscado, pendenciero –Pepe de medio estorbo- y de estilo inglés –¡¡¡todos los balones “palante”, y a correr!!!- retratan a un Madrid menor, muy en función del rival que tampoco estuvo mucho mejor, aunque si lo suficiente para merecer más que el empate.
Este “Inter de Madrid mourinhista” sólo fue mejor que el Barça cuando apeló al orgullo, en el tramo final, después de la justa expulsión de Albiol. ¿Dónde está la mano del entrenador? ¡Ah!, si claro, ya sé… En el césped más alto que en el parque de nuestro barrio y sin una gota de agua, para hacerlo más lento. Esta “clementada” (=por ser muy propia del estilo de Javier Clemente que agrandaba o recortaba las dimensiones de los campos según el rival al que se enfrentara su Athletic), y poner a Pepe de eje en el centro del campo, son las aportaciones de este técnico llamado a cambiar la historia, según algunos. Bochornoso.
Como lo es, también, el culto, otra vez, de parte de la prensa que saca en las encuestas que rompen cualquier principio de sentido común y demoscopia más elemental, a aficionados del Madrid ensalzando la figura de su entrenador. Pues deben ser de otro sector del madridismo al que yo no tengo acceso, porque mi entorno blanco más próximo se sonroja y avergüenza viendo planteamientos tan mezquinos en un club con la historia del Real Madrid, y con una inversión en fichajes de más de 400 millones de euros que todavía no se han terminado de pagar.
Mourinho ya ha contagiado de su “autocomplacencia” a ese sector madridista, y por eso, a la salida del Bernabeu, algunos parecían olvidar que el Barça, -cansado y conservador de Guardiola en este primer partido-, está a ocho puntos más golaverage (o sea, tres partidos), a falta de seis jornadas. La Liga perdida, pero ¡¡¡que gran entrenador Mourinho!!!...
Casi todos, se animaban pensando en la Final de Copa del miércoles. En Mestalla, ya aviso, el césped estará cortado y regado a la altura del mejor posible partido que se puede ver en el mundo, a priori… Veremos si jugadores y entrenadores están a la altura porque en el Bernabeu, desde luego, sólo decepcionaron y nos abochornaron.
EGC. 17.abril.2011
P.D. Repito: Error de algunos periodistas con su plante a Aitor Karanka. La expresión de “si todos pensamos lo mismo, me temo, que alguien no está pensando”, creo que se hace evidente en este caso. El monstruo mediático Mou ha sido alabado, peloteado, avivado, incentivado, mimado… por muchos de los que se fueron y por sus jefes. Aquellos polvos traen estos lodos. Por el Club, y todo lo que representa, no me gusta que Mourinho se vengue después no contestando, pero lleva razón: Se faltó al respeto a su segundo. |