… Y, encima, multiplicado por cuatro, y además, con todas las variantes competitivas posibles: El primero de liga, veremos si definitivo o no. El segundo, una Final de Copa que siempre, en España, es el partido más bonito de la temporada. Y el tercero y cuarto, en formato eliminatoria, en la más importante competición internacional de clubes. Esto es un sueño hecho realidad, y sin discusión posible, es el mejor partido de la historia, con cuatro variantes a cual más atractiva y diferente por su contexto.
Y lo es, porque se concentran quince campeones del mundo con España, y el número uno y dos del mundo, Leo Messi y Cristiano Ronaldo. Por si faltara poco, hay dos entrenadores de estilos antagónicos, -no sólo sobre el verde-, y además, se vive una rivalidad que arranca desde hace más de un siglo, aunque en los últimos años se ha agudizado y “encanallado”, también, un poquito con alguna mezcla de politiquería barata.
Es el partido soñado por cualquier aficionado que, hasta ahora, sólo habíamos disfrutado en esos equipos que se hacen nuestros hijos en la “playstation”, y que cuando nos enseñaban que ellos eran el delantero centro de esa constelación de estrellas, sonreíamos como diciendo “¡¡¡qué bonito es ser niño!!!”…
Yo estoy convencido que va a haber un antes y un después de estos “duples”, que diríamos los castizos si jugásemos al mus. Incluso, diría que es “treinta y una con pares de reyes, caballo y as, siendo mano” porque no son iguales esos partidos, y además, diré que creo que no van a tener que ver nada entre sí, ni para lo bueno, ni para lo malo. Creedme que no lo digo por argumento de venta periodístico, lo dejo aquí escrito, absolutamente seguro de que vamos a vivir cuatro acontecimientos completamente diferentes en ejecución y desarrollo –veremos si en resultado, también- que van a cambiar la historia de este deporte.
Muchas veces se ha hablado de un formato parecido a los play-off de la NBA, o a la Copa del Rey de baloncesto española, para concentrar algunas competiciones futboleras. No me parece que sean equiparable, por muchas razones, esos modelos al fútbol, y me da la sensación, que el mejor sustitutivo a esas elucubraciones es la que vamos a vivir. El baloncesto es un deporte de precisión. El fútbol es otra cosa, y por ahí, por la multiplicación del factor humano (habilidad/actitud condicionada por la emoción) convierten lo que llega en único e inigualable.
En este ecuador del mes de abril, la distancia que hay entre el Real Madrid de Mourinho y el Barça de Guardiola, es bastante más pequeña que la que había en noviembre, -y diría más-, que la que marca la clasificación liguera de ocho puntos. Sí, definitivamente, creo que están más cerca que nunca en los últimos años de dominio blaugrana.
Veo al Real Madrid de siempre, desde que está “capellizado” o “mourinhizado”. Muy fuerte, muy rápido, muy contundente pero, a veces, y por momentos, muy tosco, muy rudimentario, muy previsible, y por supuesto, -incluso-, rácano con el espectáculo. Pero su efectividad es incuestionable, y me sorprende como se venera a dos personajes como Cristiano y Mou que son el paradigma de lo que nunca ha gustado en Chamartín, o sea, gente que primero piensan en ellos, luego, en ellos, y después en ellos…
Sí, ya sé que muchos me diréis que tienen el gen ganador… Y pregunto yo, inocentemente, ¿cuando pierden es que el gen se lo han dejado en la mesilla de noche? Bien, este Madrid, no me gusta, no me enamora, pero es cierto que no engaña, y salvo batacazos ha sido regular –en todo-, en la más rigurosa expresión del término. Todo eso le ha bastado y sobrado para llegar a pelearle todo a “la quintaesencia del fútbol” que es este Barça con Pep a la cabeza. Y lo digo sin ironía, por ese lado, mi más profunda admiración al club blanco, porque eso tiene muchísimo mérito.
Este Barça de abril, ha perdido lustre, ha perdido solvencia, le veo cansado, muy cansado. Estoy convencido de que es la consecuencia de las lesiones –muy importantes, sobre todo, en defensa-, y desde luego, es el justo peaje de jugar con 15 futbolistas tantos partidos de tantas competiciones. Dicho esto, le sigo viendo como favorito, sin duda, porque está por encima del Real Madrid, por mucho que, ahora, los de Mourinho puedan manejar psicológicamente el descanso de que lo tienen todo perdido en la Liga, en una final puede ocurrir cualquier cosa, y a doble partido, el portugués es un fuera de serie ¿?...
Toda estas especulaciones van a tener respuestas muy pronto. A la espera de ellas, ahora, quiero compartir dos anécdotas que tienen que ver con la respuesta del Real Madrid tras un cinco a cero con el Barça. Fue el 8 de enero de 1994, en el Camp Nou, con el famoso gol de Romario que rompió la cintura a Alkorta. Un año menos un día, después, es decir, el 7 de enero de 1995, retransmitido por Telemadrid con tres goles de Zamorano, uno de Luis Enrique, y otro de Amavisca, -con Valdano en el banquillo-, los madridistas “vengaron” la afrenta.
Emilio Amavisca, en nuestras muchas conversaciones me comentaba que “mira que he metido algunos goles importantes, pero como aquel que cerraba la manita, ninguno. Es puro éxtasis lo que sientes. La felicidad plena”.
Otro compañero de Emilio, en aquella fría noche en el Bernabeu, el ahora entrenador del Atlético de Madrid, Quique Sánchez Flores, recibió durante el partido un plantillazo increíble por parte de Stoichkov, que le costó la expulsión por roja directa al “regalito” del búlgaro. El, por aquel entonces, lateral derecho blanco que había venido desde el Valencia, al finalizar el partido, comentaba con unos amigos periodistas valencianos: “Si Hristo me hace esto con el Valencia, salgo en camilla camino del quirófano… Pero aquí, y en un partido como éste, si hubiese tenido que jugar con la pierna al hombro, lo hubiera hecho”.
Bienvenidos al espectáculo, comienza la fiesta… Hace diecisiete años hubo que esperar doce meses menos un día para la “devolución” del cinco a cero, tal vez, ahora, en el Siglo XXI, sólo sean necesarios cuatro meses y pico, es decir, lo que nos separa del pasado mes de noviembre…
EGC. 15.abril.2011
P.D. Pudor intelectual es el que siento viendo otra vez, la historia de los pulpos, ahora, desde Málaga. La “belenestebaniación” de la prensa deportiva, sobre todo, la tele no tiene remedio, y luego, nos dan ataques “de exquisitez” porque que no hable Mou, y lo haga Karanka. El vitoriano segundo entrenador es puro sentido común, tal vez, el que falta a los que le plantaron en sala de prensa, y que son mis colegas de profesión. |