Casi todos los padres quieren lo mejor para sus hijos, pero la juventud además de unida a la inexperiencia, está acompañada de la osadía que dan los pocos años. Todos hemos sido jóvenes y recordamos aquellas situaciones en las que nos aconsejaron que no hiciésemos algo que nos perjudicaría.
La historia que les cuento es una de tantas de las que nos pudieron suceder y que siguen sucediendo. Todas tienen unas consecuencias mejores, peores o de resultados en los que inocentes cargan con preocupación, tristeza y en muchos casos tragedia, de los actos que sin maldad hemos cometido en un momento de nuestra vida.
En este caso una abuela y un pequeño de siete años son las víctimas a las que nadie ha preguntado y sin embargo asumen el sufrimiento de estar separados, porque los Servicios Sociales consideran que el bien del menor está en lo que ellos deciden.
HISTORIA DE UNA ABUELA Y SU NIETO AUTISTA
Por Angela (*)
Mi hija tenía 19 años cuando tuvo a mi nieto, se había ido a vivir con su pareja y el padre de él a Monforte de Lemos, un pequeño pueblo de la provincia de Lugo. A pesar de no estar de acuerdo no pudimos evitarlo, su empeño la llevó a vivir situaciones que aunque nos ocultaba, no nos tenían tranquilos.
Su pareja solía emborracharse, se jugaba todo el dinero que ganaba y ella sufría malos tratos físicos y psicológicos. La convivencia entre el suegro, ella y su pareja llegó a ser insoportable.
La psicóloga del ayuntamiento me la trajo a vivir conmigo, conseguí estabilizar su ánimo, ella y mi nieto estaban en mi casa seguros y tranquilos, pero él aparecía y con promesas conseguía que volviesen ella y el niño con él.
Esta situación duró dos años y en cuatro ocasiones, mi hija y nieto volvieron a mi casa. La última ocasión en la que vi a mi nieto tenía dos añitos, el vino a por ella y a pesar de mi oposición se marcharon de mi casa. Cuando mi hija se dirigió a los servicios sociales a pedir ayuda, para poder salir adelante con su hijo, empezó todo.
A mi nadie me comunicó ni por escrito ni por teléfono que aquel niño de dos años quedaba en situación de tutela en el centro llamado Arela. Mi hija, su pareja y los suegros firmaron la tutela sin dejarme opinar o hacer valer mis derechos de familia directa del niño.
Entonces trabajaba en un asilo por las noches, pero nos hubiésemos apañado. Ahora estoy perdida, no sé a dónde dirigirme ni qué tengo que hacer, solo pienso en que ese niño, mi nieto lleva 4 años separado de la familia y además le dijeron a mi hija al tutelarle que es autista.
Me desespero, siento tanta impotencia que estoy en tratamiento y dada de baja por la depresión que me han diagnosticado. Solo pienso en poder tener al niño los fines de semana y vacaciones que me corresponden, para conseguir que se adapte y ver como podemos ayudar a mi nieto, si estuviese segura de que el niño se adaptaba a mi y yo recibiese ayuda para educar a un niño autista y favorecerlo, pediría que me lo dejasen.
Sé que tengo un nieto, que durante dos años le tuve en mi casa y que llevo cuatro que no me permiten ningún contacto con el. Estoy segura de que buscaríamos un centro especial para darle oportunidades, ahora está en un colegio normal con profesores de apoyo, eso es lo que me dicen, yo no le veo, tenemos restringido todo, no puedo pedir informes.
El último día 22 acudí a reclamar mi derecho a visitas a la Xunta en Lugo y salí desesperada, me dijeron: o firmas la tutela o ni te mandamos informes ni tendrás nunca visitas. La relación con mi hija no es mala pero a su pareja desde que dieron al niño en tutela no quiero tener ninguna relación, me recuerda que mi nieto está entre personas extrañas que por bien que lo traten no es igual que estar con su familia, de la que no se acordará cuando salga a los 18 años, edad en la que sus padres podrán verle, hasta entonces ese niño es de los Servicios Sociales.
Este niño al padecer de autismo tiene pocas probabilidades de ser dado en adopción, su encierro es hasta que cumpla los dieciocho años, edad en la que dejan de ser tutelados y salen a la calle. ¿Qué futuro tiene esta criatura desconectada de todo contacto familiar cuando termine su encierro?
(*). Ángela existe, su historia es real, pero su nombre es otro. El resto de datos de su historia son auténticos. Su seudónimo es comprensible.
Su abuela cuenta su historia con el desgarro emocional que proporciona una situación en la que no se encuentra salida ni explicación y repite continuamente que ella quiere ver a su nieto, tenerlo para conseguir que se acostumbre a ella, darle el amor que siente, protegerle, ayudarle y aunque su situación económica no le permitiese darle cosas superfluas, sabe que su cariño llenaría todas las necesidades que un niño de siete años necesita.
Me comenta que existen muchas familias y niños alejados de sus casas, que siempre son familias de estatus económico bajo, familias que pelean por llegar a cubrir sus necesidades pero con la misma capacidad de dar amor a sus niños que cualquiera de las que no tienen que mirar tanto por su economía.
Esta es la historia de una abuela y un pequeño de siete años separados porque los padres renunciaron a él.
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Cada año y las distintas Comunidades Autónomas de España miles de niños pasan a ser tutelados (propiedad del Estado) si que las cifras y los expedientes administrativos para tomar la decisión de arrancar a un menor de sus familias tengan la transparencia que algo tan serio necesitarían.
Y ahora vamos con unos datos facilitados por APRODEME, asociación por la defensa de los derechos del menor.
Esta información estadística recoge la cantidad de expedientes abiertos, situaciones de desamparo y guardas asumidas por la Administración por cada comunidad autónoma, en el año 2008. Nos hemos encontrado que las páginas web: del INE, del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad y de los servicios sociales de algunas comunidades autónomas, estás obsoletas y otras simplemente no hay datos estadísticos publicados, etcétera.
Debido a ello los datos han sido extraídos de la Estadística Básica de Medidas Protección a la Infancia, procedente del anteriormente denominado Ministerio de Sanidad y Política Social, actualmente Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.
Expedientes Desamparos Guardas
Andalucía 6.876 6.749 127
Aragón 1.117 436 67
Asturias 4.008 642 106
Baleares 2.164 397 303
Canarias 1.394 1.328 66
Cantabria 383 200 183
Castilla-La Mancha 1.179 995 184
Castilla y León 1.299 909 276
Cataluña 7.654 7.450 204
C. de Madrid 4.155 3.348 807
C. Valenciana 4.886 3.352 1.534
Extremadura 837 561 161
Galicia 4.578 1.539 191
La Rioja 493 105 15
Murcia 516 325 191
Navarra 745 186 303
País Vasco 2.551 1.345 1.206
Ceuta 316 306 0
Melilla 281 112 7
Total: 45.432 30.191 6.025
Fuente: La Estadística Básica de Medidas Protección a la Infancia
Introducción
Uno de los letrados del equipo redactor de este apartado relata en sus exposiciones públicas como experiencia personal que siempre había tenido una especial confianza y admiración por los equipos y personas que se dedicaban al cuidado y vigilancia de los niños desamparados, a los Servicios Sociales de Menores, porque siempre había tenido una sensibilidad especial sobre los menores desamparados, recordando en su adolescencia las imágenes de aquellos niños flacos de la guerra de Biafra, o las escenas de niños abrasados en la guerra de Vietnam.
Esta confianza comenzó a torcerse cuando, estando de vacaciones –a comienzos del mes de agosto de hace dos años– recibió una llamada de un amigo, dueño de una cafetería, diciéndole que se habían llevado esa mañana a un niño de dos años de edad que ambos conocían por ser hijo, nieto y sobrino de clientes habituales.
Ese niño estaba sano, ningún informe médico ha probado lo contrario, más bien al revés, siempre se ha tenido que admitir su perfecto estado de salud. Tampoco presentaba problemas de desarrollo –hablaba, se movía, ¡vaya si se movía!, jugaba, se reía y lloraba cuando tocaba, como cualquier niño-.
Por eso, cuando se le dijo que ese niño lo habían ido a buscar a las ocho de la mañana, mientras dormía, un nutrido grupo de policías de uniforme como los ―geos‖, despertándole y llevándoselo de la casa en la que también se encontraban su madre, su abuela, su tía y una amiga que casualmente pernoctó esa noche, se quedó asombrado y tuvo que plantearse si habría existido algún error, si acaso desconocía factores delicados que pudieran interferir en su criterio o es que estaba muy equivocado sobre lo que debe entenderse por ―desamparo.
Con independencia de otras cuestiones relativas al expediente concreto, que puede que tratemos más adelante, lo cierto es que dicho menor fue devuelto a su madre antes de cuatro meses sin que se hubiese producido cambio esencial alguno, ni en la estructura familiar, ni en el estado de sus familiares, ni económicamente, ni nada, salvo un cambio de vivienda sobre el que ya la madre había advertido a los trabajadores sociales que estaba en trámite antes de la intervención. ¿Cuáles fueron los logros de esa intervención?
Sirva esta introducción como base para explicar que no existía ninguna prevención contra los Servicios de Menores, sino al contrario; pero que, pese a todo, como toda obra humana, está sometida a posibles y graves errores que, por la especial condición de los sujetos de la actividad, las pequeñas criaturas, los niños, los hijos, los padres, los abuelos y las familias en general, requieren de UNA ATENCIÓN Y CUIDADO MUY ESPECIAL, DEBIENDO ALERTAR A TODOS SOBRE LA GRAVEDAD DE QUE –POR LA CAUSA QUE SEA- SE PRODUZCAN DESAJUSTES, ERRORES, ABUSOS Y SITUACIONES QUE DETERMINAN LA RUINA MORAL Y AFECTIVA DE UNA FAMILIA, Y UN TRAUMA INJUSTIFICADO PARA ÉL.
Este documental de Projusticia da qué pensar: nadie en su sano juicio puede criticar a los Servicios Sociales en su totalidad, ni dudar de los muchísimos profesionales que trabajan por el bien de los niños. Pero un sólo caso de abuso, y por lo que sabemos hay incontables así, sería suficiente para actuar: del servicio al negocio a veces hay poca distancia.
Yo creo que esta abuela tiene que buscarse un buén abogado y gastarse el dinero en juicios, pero le aviso por experiencia que el proceso es lento pueden tardar dos años en conseguir la tutela del niño como mínimo.Ella podría llevarlo a un colegio y buscar educadores especiales por la tarde.Änimo y no se rinda, le hablo por experiencia.
Cuantos años van a tener que esperar estos niñoas para estar con "SU" familia???? no pertenecen a los S.S. como ellos pretenden....
Tienen familia y la obligación de los S.S. es ayudar, no, ARREBATAR....