
ANTONIO CAMPUZANO
Hay que ver cómo está la calle Génova estos días. Policías y cámaras de televisión escoltan las entradas y salidas de batasunos, fiscales, abogados… y Eguiguren. Eguiguren ha sido tocado, no se sabe si por los dioses o por los demonios, pero también lo ha sido por ese personaje dinámico algo trasgo que va por allá y por acá que se llama Jordi Évole ‘Follonero’.
Esto último ha engrandecido popularmente al personaje y ha aportado llaneza y humildad a las pretensiones del vasco propenso a la paz por el único camino que se conoce hasta el momento para ello, es decir, las conversaciones, los diálogos, las negociaciones, aunque esto último no quiera llamarse así.
Sobre sus espaldas más directas se ha querido cargar, con toda justicia, la responsabilidad más física de las últimas conversaciones, que lamentablemente terminaron mal. Mas no hay otro camino que ganar la paz por los mismos medios hasta que desaparezcan los obstáculos que impidieron el acuerdo de la última vez. Naturalmente, con el diseño entre ambas partes que componen la escena de la conversación de unos espacios que se pueden traspasar y otros que una vez traspasados generan otros problemas de más superficie que los anteriores. Todos los caminos explorados para el fin del terror serán pocos hasta dar con la tecla que mejor sonido produzca, el sonido de la paz. Eguiguren, dígase lo que se diga, algo tendrá de sintonía, por lo menos de la autorización para hablar, del Partido Socialista. Da la impresión que de País Vasco, de socialismo y de atmósfera nacionalista conoce bastante.
Nada parece que obstaculice sus movimientos, ni tan siquiera el de la ayuda como testigo a Otegi por un presunto enaltecimiento del terrorismo, sobre todo si la propuesta de su testimonio viene de la representación de Otegi. La situación actual respecto de ETA no es buena, al contrario es mala. Cualquier cambio liderado por quien gobierna en España en este momento, con respeto a las líneas minadas cuya pisada produciría riesgo, tiene que ser visto como un ensayo encaminado a la paz. Incluso el testimonio de Eguiguren en la Audiencia Nacional, puerta con puerta, en expresión muy del corredor del Henares, con la sede del Partido Popular.
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