Las nuevas posibilidades de difusión y comunicación que nos ofrecen Internet y la web no deben estar reñidas ni con la tradición ni con la cultura. Todo lo contrario. La web, que se ha instalado en nuestra vida cotidiana de una manera sorprendente, se ha vuelto mucho más participativa de la mano de la conocida Web 2.0, de una nueva forma de entender el mundo en que el receptor no es un mero destinatario de información (ya sea periodística, cultural, de entretenimiento…), sino que se ha convertido, al mismo tiempo, en creador o comentador de la misma.
La Web 2.0 nació en el año 2005 (al menos de este año vendrá este nombre tan exitoso y manido), y lo hará desde Estados Unidos donde las nuevas generaciones de nativos digitales (aquellos que desde niños han convivido con las tecnologías informáticas y de ellas han recibido su formación) habían ido creando nuevos modos de difusión en que el receptor adquiría cada vez una mayor importancia y protagonismo.
Frente al directorio ‘mis fotos’ que ofrecía cualquier programa operativo del momento, se creó Flirck, una plataforma para el intercambio de fotografías… y ahí están los ejemplos de Youtube (intercambio de vídeos), de Facebook (ahora de actualidad, más que nunca, por la nueva película estrenada sobre sus fundadores), de Twiter, Wikipedia, la explosión de blogs… y más y más ejemplos que se podrían sumar, que han vuelto multimillonarios a sus jóvenes creadores y a nosotros, al común de los mortales, en parte integrante de ese universo que no deja de expandirse y que conocemos como la Red.
Y estas nuevas herramientas, estos nuevos medios de difusión que permiten, en tiempo real, compartir imágenes, sonidos, palabras a lo largo y ancho del mundo conectado a Internet (que no olvidemos que es sólo una pequeña parte, por más que sea la más desarrollada y más rica), es el medio que veteranas instituciones están utilizando para difundir sus actividades, para permitir hacer más accesible a todos el conocimiento. Por esta razón, desde el Centro de Estudios Cervantinos no dudamos en participar y apoyar el gran proyecto ideado por la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), junto con Youtube para aumentar la presencia del español en la Red conocido como ‘Quijote 2.0’: una lectura global de la obra cervantina en la red completada por más de dos mil cien internautas que grabarán un video de un minuto leyendo un fragmento previamente asignado.
El Centro de Estudios Cervantinos, el equipo de cinco personas dedicadas a esta labor (Aurelio, Elísabet, Elisa, Francisco y Rocío) tiene la importante competencia de validar los vídeos recibidos, para que se ajuste la lectura a la letra del fragmento asignado (a partir de la edición que realizó la Real Academia Española en el año 2005 para conmemorar el IV Centenario de la publicación del ‘Quijote’) y que no haya cortes en el texto ni tampoco malas lecturas o defectos en su grabación…
El proyecto ‘Quijote 2.0’ comenzó su andadura pública el pasado 30 de septiembre, y ya son cientos los vídeos subidos a la Red, que se pueden consultar en la siguiente dirección electrónica: http://www.youtube.com/elquijote. El programa ideado por youtube asigna a cada participante un fragmento de manera aleatoria (aún no hay completado ningún capítulo porque se pretende que cada uno de ellos sea leído por el mayor número de acentos y nacionalidades diferentes), y a partir de ese momento tiene seis horas para realizar la grabación del mismo; en ese tiempo, tiene que subir la grabación al programa (en una interfaz bastante sencilla), y en unos días el equipo del Centro de Estudios Cervantinos validará o no el vídeo para ser visualizado en la ‘galería de vídeos’.
Cientos de voces, de acentos ya están en la red leyendo el ‘Quijote’; cientos de voces delante de una cámara para darle de nuevo cuerpo y voz a la inmortal obra cervantina. Es un verdadero gusto adentrarse por estos videos: en su mayoría los que hemos participado aparecemos delante del ordenador leyendo nuestro fragmento… pero siempre hay tiempo para la sorpresa, para demostrar el ingenio de cada uno: lecturas dramatizadas de algunos fragmentos, cambio de sombrero según el personaje que está leyendo, utilización de marionetas, de situaciones cotidianas como leer el fragmento como si se tratara de una conversación telefónica… no importa el modo, lo importante realmente es participar, dejar el minuto de voz en esta empresa mundial, que quedará en la red como un medio de difusión de la obra cervantina.
Alcalá de Henares, la ciudad de Cervantes, la ciudad de las Artes y de las Letras, debería estar más que representada en este ‘Quijote 2.0’, debería notarse y hacerse notar nuestro acento en esta original empresa, ambiciosa empresa, digna de cualquier Quijote. Todos los que formamos parte del Centro de Estudios Cervantinos, comenzando por su director, Carlos Alvar, ya hemos dejado grabado nuestro fragmento en el ‘Quijote virtual’. El Museo Casa Natal de Cervantes está trabajando intensamente para que también desde sus salas se escuchen los fragmentos del ‘Quijote’.
Pero hay que seguir avanzando para que las calles de Alcalá, los pasillos de la Universidad de Alcalá tengan una mayor presencia en este proyecto universal, con lo que animamos a todos lo que aún no lo hayan hecho, a que entren en el portal http://www.youtube.com/elquijote, se abran su cuenta, y que practiquen y practiquen para que en seis horas puedan grabar su vídeo y subirlo, y así formar parte de este proyecto universal, que gracias al Centro de Estudios Cervantinos, es un poco (o un mucho) alcalaíno. |