El otro día viendo el partido de la selección sub 21 de mi querido Luis Milla, me surgió esa pregunta. Nuestro equipo ganó cero a tres a Croacia, y estamos clasificados para el Europeo del año que viene, y allí nos jugaremos el pase a los Juegos Olímpicos de Londres 2012… Pero, antes de esa contundente victoria, España las pasó canutas, y bien hubiera podido encajar algún gol que hubiera dado un giro al partido y a la eliminatoria, y ahora, España estaría eliminada, no iría al Europeo, no habría posibilidad de Juegos Olímpicos, y todos se atreverían a hablar de fracaso, sin paños calientes… Entonces, ¿Luis Milla, ahora, es un buen entrenador? y, en el otro caso, ¿sería un mal entrenador?
Si nos ajustamos a los resultados, es evidente quien es el mejor entrenador del mundo: Vicente Del Bosque. Claro, que si consideramos las competiciones de clubes, sería José Mourinho. Ambos dos, son los que en el último año futbolístico, han ganado más y más importantes títulos. El año anterior fue Guardiola (¡¡¡éste, si que ganó más que nadie!!!), y un poco antes, Ferguson, Wenger, Lippi, Rijkaard, Benitez, etc, etc, etc…
Si miramos a los resultados de sus equipos, no hay duda. Eso, es pura matemática. Pero, entonces, convertimos el fútbol, en algo que no es. Primero, porque la gente no llena los estadios o está frente a la tele o la radio, por el resultado. Está por la pasión que le despierta el transcurso de los acontecimientos del partido, y por supuesto, para ganar como consecuencia de ellos. Si sólo importase el resultado, con saber el marcador, sería suficiente, pero en cambio, todos queremos ver y sentir, a veces para disfrutar, a veces para sufrir… Y, segundo, convertiríamos el fútbol en algo que no es, adjudicándoles un papel definitivo a los entrenadores, y conviene recordar como dice mi admirado Lillo: “los entrenadores estamos fuera de las rayas, y lo que cuenta es lo que sucede dentro de las rayas del terreno de juego”.
Hemos citado a entrenadores muy diferentes, mediáticos o de “perfil bajo”, impulsivos o tranquilos, españoles o extranjeros, veteranos o jóvenes, que han ganado mucho, que han perdido mucho, etc… -porque no todo el mundo gana siempre, ni todo el mundo pierde siempre, felizmente-… pero, ¿quien es el Mejor, o quien fue el Mejor? ¿Hay algún otro que no hemos citado, y es el Mejor?
A estas alturas, ¿verdad?, ya nos parece un poco menos fácil establecer tal condición. Y es que, en efecto, deberíamos ser más prudentes, y humanizar esa condición a base de resultados, sí, pero también, de liderazgo, de ilusión, de gestión de conflictos y recursos, de aciertos, de errores, de tradiciones, de novedades vanguardístas, y no caer en lo facilón de “GANAS, ERES BUENO; PIERDES, ERES MALO”.
Recuerdo una jugosa escena vivida con Rafa Benitez, dos horas y media antes de ganar su segunda liga con el Valencia. Era un hotel de Sevilla, (0-2 ganó en Valencia en el Sánchez Pizjuan) y en su habitación, mientras se afeitaba para luego marcharse al Estadio, le pregunté: “¿Rafa, qué equipo vas a sacar?” y me contestó: “¡¡¡Ni idea!!!”. Claro, al ver mi cara de sorpresa, se sonrió, y me matizó la respuesta: “No estoy tan loco como para eso, pero tengo dos o tres dudas, y según quien juegue, nos modificará nuestro dibujo sobre el campo”. “Y, ¿Cuándo lo vas a decidir?”, -le volví a preguntar-, y sentenció: “Ahora, según les vea las caritas en el autobús, camino del Estadio”.
Fijaos si hay matices en un entrenador, como líder de un grupo que es, como para quedarnos sólo con los resultados. Hay algunos que ganan mucho, y no necesariamente, por ellos, a veces, casi, parece que fuera a pesar de ellos.
Para mí, el Mejor Entrenador del Mundo es aquel que es modelo, sobre todo, en las malas. Si, buen modelo de actitud, -se entiende, claro-, con conocimientos del juego y de todas las variables que influyen en él, y que tienen que ver con la condición humana. Yo soy de la teoría de que los entrenadores inciden en los resultados de los equipos, relativamente poco, para bien; pero MUCHÍSIMO, para mal –por ejemplo, Maradona con su Argentina-.
Por eso, -repito-, que sean un buen modelo a imitar y que no tengan un discurso para fuera, y otro, para dentro. Pasa mucho, de veras, justo lo contrario, y eso, me resulta malo y desesperante, porque confunde a todo el mundo, y aún peor, a los tuyos, que ya no saben si lo dices por que lo piensas, o lo dices porque te conviene.
El fútbol no es una ciencia exacta, afortunadamente. No convirtamos, por simple, a los entrenadores en eso, porque aunque algunos parezcan lo contrario, ellos pertenecen al fútbol. Y el fútbol, como todo, pertenece a la VIDA, y ahí, la fórmula siempre es la misma, COMPROMISO y ESFUERZO, o sea, trabajo, trabajo, trabajo y sentido común. ¡Ah!, y materia prima, o sea, jugadores en el caso del fútbol… Por lo tanto, seamos más cautos ante las expresiones “Mejor del Mundo”… -de lo que sea-. Por cierto, ¿Cuál es el Mejor Entrenador del Mundo?
EGC. 14.octubre.2010.
P.D. Pedro León, y el Getafe -por extensión- defendidos por todo el periodismo deportivo después de la andanada de Mourinho. El Alcalde de Getafe, el Presidente del Club, e incluso, su excompañero Mané –para él, si que parecía Maradona o Zidane- sacando la cara por el madridista… Y, resulta que Pedro León, tres semanas callado, sale, y dice que todo bien, que no se ha sentido humillado, y que nada de nada… Elijan lugar: ¿Ridículo o Hipocresía? Me temo que los dos. |