Hasta el mismísimo Richelieu se hubiera divertido mucho con las conspiraciones y pactos en cadena que se están viviendo en la CEOE para elegir nuevo presidente... o seguir con el que está, el célebre Díaz Ferrán. Comenzando por lo último, y por insistente que sea la especie de que el mandamás en cuestión vaya a presentarse a la reelección, hay que decir que ahora mismo es imposible: le faltan apoyos, pero además es consciente de que no tiene ningún sentido su continuidad. Vamos, que de presentar candidatura, nasti de plasti, que diría el castizo.
La cosa está, pues, entre Manuel Rossell, el catalán con muchos y buenos amigos en Madrid; y Manuel Pizarro, el aragonés con buenos amigos en toda España. Y si hace una semana el primero parecía mejor situado, en estos momentos el segundo parece sacarle una cabeza: a Julián le llega el eco, que transmite tal cual: "Está hecho". Conociendo algo el percal de la CEOE, esta afirmación se antoja demasiado rotunda y un servidor no se jugaría ni un pantalón de segunda mano en estos momentos. Y menos sabiendo que, mientras se dirime el pulso entre los dos pesos pesados, hay por ahí fuera algún tapado con ganas que podría dar una sorpresa... o un disgusto a cualquiera de los anteriores.

Más sorprendente, por ridículo, es el bulo que recorre ciertos pasillos desde hace dos semanas, según el cual Esperanza Aguirre no llegaría siquiera a presentarse a las Elecciones Generales para presentarse a las Nacionales, un año después, con un partido nuevo... a la derecha del PP, en plan Sarah Palin y sus amigos del Tea Party. No se lo cree ni el Tato, pero la mera insistencia ya lo dice todo de cómo son y van a ser las cosas en adelante: cuanto más se acercan los comicios, más se afilan las navajas. Y en esta guerra ya se sabe que vale todo.
Que se lo digan a Tomás Gómez, ya enfrascado en la sucesión de Zapatero: le dedica más tiempo a maniobrar en el PSOE que a consolidar su alternativa al PP madrileño. Hay quien dice que, como ve perdidas las elecciones autonómicas, una vez conseguido el control del PSM lo único que le importa es participar en la guerra interna socialista para lograr su cuota de poder en un futuro sin Zapatero... y sin Blanco, a ser posible. Esos mimos recíprocoso entre él y Bono lo dicen todo, aunque al final la receptora del abrazo definitivo bien puede ser otra persona. ¿Quizá Carmen Chacón?
Y para terminar, una pregunta que dejo en el aire, en la creencia de que muy pronto se hablará de esto y mucho. ¿En qué estado financiero están todas las autopistas de peaje de la Comunidad de Madrid? A este humilde espía de barra le llega la inquietante aseveración de que las adjudicatarias del servicio están al borde del precipicio. Unas más que otras, sí, pero ninguna con el futuro claro. Podría venir de FCC y Cajamadrid, que participan en este servicio de forma indirecta, pero no parece probable que ninguna de las dos se líe la manta a la cabeza para hacerse cargo de un negocio nada boyante. ¿Y qué pasaría entonces?
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