Jorge Manrique (1440-1479)
“COPLAS DE DON JORGE MANRIQUE POR LA MUERTE DE SU PADRE … … … VIII Ved de cuán poco valor son las cosas tras que andamos y corremos, que, en este mundo traidor, aun primero que muramos las perdemos. Dellas deshaze la edad, dellas casos desastrados que acaeçen, dellas, por su calidad, en los más altos estados desfallescen. … … …
Todos los personajes que poblamos su cabeza, compadecidos ante su profundo dolor, me han empujado a escribir esta necrológica, al respetado padre de nuestro amado creador, al pie de la octava copla de Jorge Manrique.
Crispín ha muerto hoy, 29 de septiembre de 2010 en Vitoria.
Crispín, un hombre tan grande, tan grande, que le ha costado salir de este mundo casi mil horas de angustiosa agonía. Un eterno desfile de recuerdos, escenas, fragmentos de vida de la infancia, iluminaban la memoria, al tiempo que revivían las secuencias más trascendentes, en las que se inyectaron los automáticos; y todos los personajes permanecíamos absortos, sin atrevernos a perturbar el momento de fusión mística entre padre e hijo, a la cabecera de la cama, en larga despedida para el gran viaje, en el muelle Cruceros Caronte, en las brumosas noches vitoriano gasteiztarras que emulaban los atardeceres de la laguna Estigia.
Hoy Crispín es, en la memoria de quienes estuvieron a su lado, por lo que fue durante el tiempo compartido, que le regaló la vida.
Hoy nace su memoria en quienes recibieron lecciones profundas con sus actos silenciosos. Hoy reconocemos su generosidad y su paciencia.
Hoy sabemos el mérito que tiene evolucionar del místico medievo rural, en las montañas vascas, a la esclavitud de la cadena de producción de una empresa siderúrgica, a la libertad soportada de una prejubilación, en la playa de Levante.
Crispín, un hombre austero, grande, sabio y sencillo que hizo lo que pudo por inculcar en sus descendientes el respeto a los demás, el apoyo a los más débiles, la importancia de la tenacidad en el trabajo y la valentía de atreverse a hacer, por primera vez, lo que nunca antes se ha hecho.
Crispín, obrero, se ha puesto en huelga definitiva y eterna. Crispín se ha ido. Muere un hombre, nace un mito fraguado por el calor del recuerdo de quienes le han compartido. Aquí deja el aroma honorable de su memoria.
Crispín, tras tantos trabajos en la tierra, por fin, descansa en paz.
Uno de la muga.
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