El silencio de los borregos
por Antonio R. Naranjo

VIERNES 2 DE JULIO DE 2010 A LAS 18:53 HORAS
Opinión > Política
 
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Este preámbulo es necesario para lo que viene luego: casi todo lo que se pida o espere de cualquiera va a tener siempre difícil encaje con antecedentes tan funestos como el sellado por el G-20 hace apenas una semana. Ni entre todos los líderes del mundo fueron capaces de imponer una tasa bancaria, útil en lo económico, pero sobre todo en lo moral.

 

Esa dificultad para implicar al poderoso en un esfuerzo colectivo deslegitima bastante toda petición de sacrificio subsidiaria, especialmente cuando no es privativa de un sector tan crucial pero también tan indigesto como el bancario.

 

Por más que se explique el supuesto déficit tarifario, el contraste entre el glorioso balance de las eléctricas y las reiteradas subidas del recibo, con la tutela política oportuna, agrava la deslegitimidad de cualquier discurso kennedyano sobre la solidaridad del trabajador ante una crisis que mengua los beneficios contables de quienes además la han causado: no el mercado, por muchas veces que se cacaree la boutade, sino el binomio nada libre y menos invisible aún formado entre una  élite oligárquica  y los poderes públicos que la regulan.

 

Porque, y aun riesgo de resultar reiterativo, conviene resaltar de nuevo que si hay algo intervenido globalmente, si hay algo que tiene tutelas y tutías -onerosas para el erario público en términos de rimbombantes chiringuitos, abultados altos cargos, obesas estructuras y suculentas dietas- es la energía, los valores, la banca y el ladrillo: la retroalimentación entre el beneficiario del abuso y quien lo legaliza con puesto, tarjeta y designación en el BOE es tan pornográfica como elocuente la impotencia de los Obama y compañía para replicar desde Toronto.

 

El trasvase de la política a ese tipo de empresas -¿O acaso no está Manuel Marín en Iberdrola? ¿O Serra en Caixa Catalunya? ¿O Sigfrido Herráez en Rayet? ¿O Virgilio Zapatero en Cajamadrid por citar ejemplos de todos los colores en los tres sectores citados?- ofrece un epílogo ilustrativo para quien, en su necedad bienintencionada, aún se crea ese historieta prima hermana del burro volando según la cual el culpable de todo es un indefinido e inidentificable ‘mercado’.

 

Dicho lo cual, conviene insistir también en que la salida del atolladero sin ese billete entre Málaga y Malagón en la barca mortuoria de Caronte pasa, indefectiblemente, por la contención de la codicia y el adelgazamiento institucional antes que por ningún otro sacrificio o a la vez. Sólo con que unos ganen lo justo con la política como agente comercial y otros dejen de gastar a manos llenas con la política como excusa, el Estado de Bienestar estaría garantizado y probablemente a prueba de bombas.

 

Ocurre que, en ese viaje, es imprescindible el reajuste de los efectos secundarios del espectáculo bulímico dado por otros y que, sin duda, ha tenido un efecto contagiosos en todos los niveles: mientras la constructora tal levantaba 35.000 viviendas en un campo de patatas y el político cual se inventaba una nueva universidad, embajada u observatorio para empesebrar a los suyos; el no tan pobre y no tan inocente ciudadano se ponía a la cola para pillar un saco de alfalfa o, simplemente, aceptaba lo que no necesitaba ni podía pagar pero se creía que era suyo.

 

Un viejo grabado bíblico del diablo, tan responsable de todo como la 'mano invisible'

 

Es ese tránsito, a la cola del cual aparecen tantos veintañeros que daban por sentado su derecho a veranear en la Arcadia y ahora preguntan por el municipio natalicio de Pedro Botero, el que realmente genera polémica, conflicto, desajustes, agravios y finalmente tensiones. Porque aquí, salvo ese porcentaje del 33% de la población total que antes, ahora y después trabajaba como burros desde su empleo ganado a sudor o su empresa creada con sangre; a nadie le gusta aceptar que aquello que llamaron derecho era un privilegio o un abuso.

 

Sólo así puede entenderse que, en el país de los 4,5 millones de parados; del 65% de la población con un sueldo máximo de 1.500 euros o de la congelación de las pensiones; el único que saque pecho y publicite su balance sin pudor sea un señor llamado Botín       –Zapatero, haz así la reforma- y los únicos que la monten parda sean esos empleados con jornadas de 35 horas de por vida; sus primos hermanos del Metro de Madrid –hasta 38.000 euros al año; 48 días de vacaciones y asuntos libres; puesto hereditario en caso de viudez u orfandad- o los heroicos bomberos a lomos de sus 4x1, de días libres por cada uno de trabajo o, en general, los afligidos laborantes de tantos rincones de la Administración que triplican las bajas médicas habituales del mundo real o, de ser catedráticos, las toman sin necesidad siquiera de disimular un poco.

 

Entre medias de  ese espejo que por arriba refleja al banquero y por abajo al conductor; está atrapado el resto, distorsionado como en los laberintos refractantes de las viejas barracas de feria. Tal vez, bien mirado, sí que sea el ‘mercado’: pero convendría añadir, con un escéptico realismo, que es básicamente de ganado.


Comentarios
moucho abosiso@gmail.com
sábado 10 de julio de 2010 a las 19:20 horas
A mi, la imagen del Diablo se me parece a Zapatero.
uno de alcala
lunes 5 de julio de 2010 a las 14:06 horas
si hombre dejalo claro Naranjo, el Bartolo se paso a la bartola ,ni EGB , NI eso NI na solo recreativos , diselo Naranjo de una vez , joder que pesados,
censor dedicate a hecer calceta
lunes 5 de julio de 2010 a las 12:21 horas
Viva la libertad de expresión, demagogo.
dscs
lunes 5 de julio de 2010 a las 12:13 horas
Es curiosa su enfermiza fijación, Sr. Naranjo, en contra de los empleados públicos, que pone chusca y constantemente de manifiesto en sus peroratas. Este artículo es un buen ejemplo de ello: comienza Vd. exponiendo las verdades del barquero – le aplaudo por ello - en relación con aquéllos cuya avaricia y usura contribuyen de modo importante a profundizar la situación en la que nos encontramos, para, sin solución de continuidad, arrear una “trompada de Muhhamad Alí”,que diría Maradona, a millones de trabajadores cuyo único pecado es trabajar en el sector público. Ahí surge el gran demagogo que lleva Vd. dentro: porque Vd. lo dice desde su poltrona, los empleados públicos son, sin excepción, unos priviliegiados con sueldos de banquero, poco trabajadores, insolidarios, que la lían parda, etc. En contraposición, claro está, al sufrido trabajador de la empresa privada. Se le ha olvidado decir que la bajísima productividad del sector privado español es culpa, también, de los empleados públicos. Y porque a Kennedy le mataron ya hace un buen rato, que sinó…….

Jopé..… trauma infantil? Venganza universitario/conyugal? Hágaselo mirar, hombre, porque, aparte de correr serio riesgo de fuga de cualquier vestigio de sentido común que aún mantenga, resulta de lo más cansino.
alex
lunes 5 de julio de 2010 a las 04:52 horas
Para el último enterao: léete lo que has dicho, anda, a ver si tu solito te das cuenta de lo que escribes, por llamarlo de algún modo.
para los que tanto se enteran
domingo 4 de julio de 2010 a las 11:56 horas
talaván, no te metas en estos circulos de tertulianos, ellos preparan sus comentarios a fondo para parecer escritores reprimidos, no presumas de ignorancia que estos articulistas se tirarán a tu cuello...cuidate de no utilizar palabras ya obsoletas y redundantes, cuidate también de no pelotear al director, y por supuesto intenta seguir el adoctrinamiento que harán contigo, es cierto que son educados en sus comentarios, aunque algunas veces el tal sr. naranjo pierde los papeles y utiliza un lenguaje nada acorde con su puesto... en fin que me voy a leer el as, que un comentario de tomás roncero tiene mil veces más interés y está mil veces mejor redactado que cualquiera de las tonterias de estos aspirantes a periodistas
jaime
sábado 3 de julio de 2010 a las 06:45 horas
Vaya con el Talaván ése. Pues oiga, si no se entera, haga un esfuerzo y no presuma de ignorancia, que está feo.
pm talaván
viernes 2 de julio de 2010 a las 22:55 horas
Antonio: me gustaría discutir contigo, pero he de confesar mi atroz ignorancia y mi incapacidad para entender ni una sola línea de las que has escrito. Pregunto, para que se entere ese tanto por ciento, que tampoco manejo, que no lee un solo periódico, que escucha poco la radio donde se habla más de dos minutos, ese 30 % que nunca terminó la EGB ni la eso ¿Podrías ser más claro y poner ejemplos concretos?
uno de la muga
viernes 2 de julio de 2010 a las 21:15 horas
sr Antonio Naranjo:
Es todo un lujo poder leerte.
Coincido con tu planteamiento. El problema de fondo reside en una gran falta de empatía por parte de los que participan en juegos absolutamente inmorales e inhumanos en algunos casos.
Lastima que la humanidad no haya crecido en ética lo mismo que en ambiciones personales.
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