Le llega a Julián, desde los bares más selectos de todo Madrid, una catarata de noticias de IU, desde la más anecdótica a la más relevante. Empezando por lo primero, hay que felicitar a los responsables del restyling de Cayo Lara, que ha experimentado una metamoforfosis curiosa: no llegará a mariposa, que a su edad y con su recia estampa tampoco es plan, pero se ha notado un cambio notable es su aspecto y discurso.
Alguien le dijo que con lo habitual no se iba a ningún lado, que la Pegaso ya no existe y que la Internacional tiene poca pegada en la lista de Los 40... y Lara se lo aceptó, a regañadientes, en plan abuelo cebolleta con ganas de bailar, dicho esto con cariño sincero: sus camisas malva son la metáfora de una metamorfosis que la refundada por enésima vez IU quiere experimentar en toda España aprovechando que Zapatero no vive precisamente días de gloria.

No hay dirigente de la coalición que, sin llegar a hablar de sorpasso como en los tiempos de Anguita, no esté convencido de pegarle el bocado notable al PSOE que hasta ahora parecía reservado para la UPyD de la siempre curranta Rosa Díez.
En la Comunidad de Madrid esa sensación es aún mayor: para nadie es un secreto las frías relaciones entre Tomás Gómez y Gregorio Gordo, como tampoco lo es que al segundo le importa bastante más currárselo con CC.OO que hacer esfuerzos con el PSOE. Sí es menos conocido que, al menos durante unos días, el coordinador regional de IU va a tener que amigarse con unos y enemistarse con otros por gestos, como un mimo: una inoportuna operación en las cuerdas vocales le dejará transitoriamente mudo.
Pero no sordo: seguro que a Gordo también le ha llegado el chisme de que los sindicatos madrileños no verían mal la creación de una nueva lista alternativa tanto al PSOE como a IU y UPyD para presentarlas en las Elecciones Municipales y Autonómicas de 2011: por lo que sabe Julián, esta posibilidad es harto improbable, pero se hablado y mucho de ello en las últimas semanas. ¿Una respuesta pasional a la posibilidad de que el viejo camarada Fidalgo se vaya con Rosa Díez? ¿O algo más estructural que de momento quedará en el cajón de las ideas a realizar en otro momento?
Y para terminar este informe semanal, su espía de barra y cabecera les plantea algunas de las preguntas que han quedado sin servir por exceso de mercancía en la bandeja. Sabido es que el casamentero y generacionil Ignacio Uriarte quiere ser alcalde de Madrid cuando sea mayor, ¿pero será verdad que Gallardón, a instancias de Rajoy y de González Pons, le ha prometido un puesto en las listas? Una más, sobre Cajamadrid: ¿Será verdad que el sueldo dietario de algún jerifalte de la Casa tiene seis cifras mensuales a pesar de que trabajo tiene poco, dada la decisión de Rato y su equipo de dirigir la entidad con mano firme y sin dejar demasiado tiempo a la política?
Ya saben, las propinas en este peculiar espacio nunca son dinerarias: sólo se aceptan pistas, y cuanto más suculentas, mucho mejor. Hasta pronto y un saludo de Julián, su espía de bar de cabecera. |