Friedrich Von Schiller (Alemania 1758- 1805) Freude, schöner Götterfunken Tochter aus Elysium, Wir betreten feuertrunken, Himmlische, dein Heiligtum. Deine Zauber binden wieder, Was die Mode streng geteilt; Alle Menschen werden Brüder, Wo dein sanfter Flügel weilt
“Alegría, Luz Divina, del Elíseo dulce lar, inflamados alleguemos Diosa, a tu celeste altar. Une otra vez tu hechizo a quienes separó el rigor. Fraterniza el orbe entero de tus alas al calor … … ….”
Pero permanecen las ganas de seguir adelante, de disfrutar de los grandes momentos cotidianos, de abrazarnos a los seres amados, de leer palabras sensatas o disparatadas, de pasear entre las piedras, por los jardines, entre los aromas de las flores; permitir que las melodías acaricien los tímpanos y despierten las emociones; meternos en una película, o en un bólido de carreras, o en un campo de futbol o en la arena, junto al toro, o al lado del ídolo de turno, sobre el escenario.
Hablar con la familia, desde un aeropuerto, a miles de kilómetros de distancia, para anunciar que llegarás a cenar.
Podemos romper la oscuridad de la noche con un movimiento de un dedo. Saltar de la cama y ducharnos con agua caliente, mientras vemos nevar tras los cristales.
Morir sin dolor, con dignidad cuando el cuerpo ya no aguante tanta vida y se despida.
Son todas conquistas del hombre por las que hemos de sentirnos satisfechos y orgullosos por lo descubierto hasta la fecha de hoy. Esos avances técnicos nos hablan de la capacidad de los humanos para adaptarnos a las circunstancias, por complejas que sean, y resucitar entre las cenizas como Ave Fénix.
La ciencia aplicada permite al hombre de hoy, gozar de un montón de experiencias impensables a nuestros bisabuelos. Vivimos más tiempo, con mayor calidad de vida que nuestros antepasados, somos muchos más los que tenemos motivos suficientes para sentirnos con una cierta dosis de alegría en nuestro interior. Precisamente en estos momentos de llantos e improperios hemos de hacer aflorar nuestra alegría. En esta sociedad, aún imperfecta, todos tenemos muchos motivos para sentirnos dichosos. Motivos fáciles de encontrar en el interior de cada quien, a nada que se use un poco de tiempo en buscarlos.
Ya reza el refrán. “Al mal tiempo, buena cara”
Si la lluvia ya nos humedece el rostro ¿para qué soltar lágrimas saladas y amargas?
Necesitamos la energía luminosa que desprende la alegría, para superar los abismos que han abierto nuestras ambiciones desbocadas, en nuestras sociedades. La alegría es hermana de la creatividad. Con creatividad, todo es posible.
Uno de la muga |