|
ALONSO GUERRERO
El otro día vimos la última versión del proceso de europeización de la Universidad Complutense, parecido a un soplido de cuerno en mitad de la niebla que guía a toda la universidad española. El rector, Carlos Berzosa, fue perseguido y casi linchado por sus alumnos, después de la reunión del Consejo de Gobierno que aprobó la conversión en mixtos de tres colegios mayores. A la salida se enteró de que los chicos no querían estar con chicas, y de que las chicas deploraban no poder pasearse en bragas y lacoste por la sección de filosofía existencial de la biblioteca. ¿Qué explicación dieron los universitarios a este arrebato? Que convertir los colegios masculinos en una portada de Ragazza, y los femeninos en secaderos de gallumbos iba contra las tradiciones.
Cierto. Va contra las tradiciones. Los encargados de cambiar el mundo se han vuelto partidarios del quietismo. Culminan un sistema educativo tremendamente moderno, que parte de la reforma educativa y acaba en Bolonia, pero les importa más que las chicas no puedan jugar al rugby o que los chicos no entonen con las cortinas Pink Ladies del comedor. Siempre habíamos creído que las revoluciones tenían que estallar en la universidad, pero esta sólo quiere que todo siga como en tiempos del Domine Cabra.
¿Es aquí a donde se dirige el actual sistema educativo de pesebre y notebook per tuti? La Complutense, toda la universidad española cada vez se parece más al salón de ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’. Los másteres no les dejan ver la vida. Por una vez, los chicos abogan por valores, sin saber que los únicos valores que sirven son aquellos que cada generación usa de escobilla. Ahora resulta que la utopía de los colegiales es lo masticado por la tradición. Para ver estas movidas, yo prefería al Cojo Manteca rompiendo cabinas telefónicas en Cáceres, contra el cierre de los locales a la hora infantil de las cinco de la madrugada. Aquello fue más vital, más consecuente que esta pataleta de gente con anteojeras que toma partido por lo de siempre. Si Ortega levantara la cabeza. |