Fiestas
por Uno de la Redacción

LUNES 11 DE ENERO DE 2010 A LAS 12:28 HORAS
Opinión > Política
 
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ANTONIO CAMPUZANO

 

Como todo el mundo sabe la Navidad es una celebración extensísima que abarca más de dos semanas, cuyas dos manifestaciones más sinceras son dos, la familiar que coincide con el día de Nochebuena; y la puramente profana, si es que alguna no lo es, que resulta ser el día 22, el de la Lotería de Navidad, cuyos enormes bombos y los representantes del colegio de San Ildefonso, mezclados convenientemente y en plena víspera, que es la que verdaderamente proporciona esperanzas de felicidad, aporta una mítica digna de variantes laudatorias por sí mismas.

 

Lo demás, francamente, es Corte Inglés y Magna, que favorecen la creación de un público, que no es fácil. Todo eso ya ha pasado. Entre las distintas calles de Hipercor, en lo que ha sido el año de la cafetera de la monodosis, sin la cual las mañanas y los despertares son ejercicios de neutralidad y abandono de las ideas físicas y metafísicas, se suceden las muchedumbres, pese a la crisis, ese concepto que allana los hogares para quedarse. Ya pasó, ya pasó. Ahora, al margen las nieves y las sales, a ganar el equinoccio, con la fecha de 2 de abril como lucecita e hito hacia el que miran los espíritus que siempre quieren que el reloj de la historia y los calendarios cuanto más veloces mejor.

 

Ese día será viernes santo, y las vísperas volverán a ser conmovedoras con la vestimenta del viernes de Dolores y el domingo de Ramos. Bien agitado el almanaque, ciertamente un año es una cosa demasiado pequeña como para ser tomada como referencia de demasiadas felicidades. Cuando te quieres dar cuenta, se te ha ido una víspera y tienes  un final a la vuelta de la esquina. Es ahora el caso, se fueron reyes magos y súbditos voluntariosos para abrirse un período aparentemente largo, muy largo, que termina muchísimo antes de lo que cuesta imaginarlo.

 

El eterno retorno o al revés, que  amenaza con deteriorar la ilusión. Amenaza vana, porque ya ha sucedido en muchas ocasiones mientras que en este mismo momento se están renovando los resquicios de la esperanza en una nueva Navidad, cuyo impulso en Semana Santa resulta de una gran utilidad.


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