ALONSO GUERRERO
Decía Oscar Wilde que la naturaleza imita al arte. La vida se parece a las novelas, y como las novelas son cada vez más truculentas y vacías, la última tendencia de los gobiernos, compuestos en general por los personajes más manipulables de cada sociedad, es meternos a todos en el Orient Express, como en aquella novela de Agatha Christie en que cualquiera podía ser el culpable del crimen.
La maniobra fue tan rentable a Bush y Aznar que ahora los mandatarios europeos invierten en miedo, porque amedrentándonos pueden poner cerrojos a nuestra casa de Gran Hermano. Desde los republicanos estadounidenses a nuestro mediocre Zapatero, todos han aprendido que donde existe el lobo tiene que haber un redil.
Gubernamentalizar la libertad, en eso consiste la política reciente de los países desarrollados. Una vez que la libertad se ha convertido en un valor irrenunciable, es necesario ponerla sobre el yunque y transformarla hasta que sea un valor utilizable contra sí misma. Salvando las distancias, la aplicación lícita y regulada de la persuasión stalisnista. Aquí, los socialistas amenazan con los terrores de la Guerra Civil, aunque sólo sea porque las encuestas les dicen que no son socialistas. La SGAE amenaza con el ocaso de la cultura, si el personal no paga por ella, pese a que a la SGAE la dirigen los pintamonas que menos hacen por la cultura, excepto delegarla en las multinacionales.
Nos amenazan con el terrorismo si vemos mal que gobiernos hechos y derechos paguen con impuestos paces sangrientas que más bien parecen extraños colonialismos. Si un tipo malo se mete en un avión, a todos nos despelotan en los aeropuertos. Si existe la posibilidad de un atentado de ETA, el ministro endosa su incompetencia al pueblo, en forma de miedo escénico. ¿Acaso hemos de protegernos con una continuación de las alambradas de Guantánamo? Europa se globaliza en el peor sentido: el que cambia libertad por seguridad. El problema no viene de fuera, está dentro. O ponemos coto a esta política de latifundistas, o pronto vamos a pasar todos por personajes secundarios de Scary Movie.
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