Son pocos, valientes y persistentes: hablamos de los militantes del PSOE madrileño que siguen empeñados, más que nunca, en la celebración de Primarias en el PSM para elegir a sus candidatos a la alcadía de la capital y a la presidencia de la Comunidad de Madrid.
Sabido es que el núcleo duro de la 'leal disidencia' está en la Asamblea de Madrid, donde hay más diputados alejados de Tomás Gómez que cercanos a su tutela, y sabido es que la sombra de Simancas es alargada en no pocas Agrupaciones descontentas con su líder y, por extensión, con Ferraz. Ahora, unos y otros, otros y unos, están representados en una web que bajo el nombre 'Socialistas por Madrid' sale del armario y, sin dudar de su deseo de victoria frente al PP, defiende y sugiere por activa y por pasiva que el rumbo del PSM está equivocado.

Ahora incluso se han sumado a una campaña, bautizada con el elocuente nombre 'No con mi silencio', que aspira a otorgar a los militantes de cualquier partido la última palabra en su funcionamiento interno tras el expediente abierto al concejal Alejandro Inurrieta por sus críticas a la dirección regional: en ese grupo se sienten reconocidos no pocos dirigentes locales y regionales, pero sólo algunos dan el paso, como los diputados Andrés Rojo y Eduardo Sánchez Gatell, viejos roqueros de la política madrileña con suficientes espolones como para no temer una sanción a lo Inurreta: su queja es más sutil que la del concejal, pero por ello también más impactante.
No obstante, este tipo de iniciativas lo van a tener muy difícil: lo de las Primarias parece una quimera, aunque no lo es tanto dudar de la confirmación de Tomás Gómez como candidato dentro de unos meses. En Ferraz hay tanta gente que lo da por hecho como lo contrario, y aunque a cualquiera le parecería ya un escándalo la improvisación de un nuevo candidato, cosas más difíciles se han hecho, dicho y hecho en el socialismo madrileño en la última década.
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