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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, mostró ayer las cartas que jugará su gabinete en materia de gestión para el nuevo año. Quitando golpes de efecto puntuales, como la nueva deducción fiscal de la que se podrán beneficiar las familias con las rentas más bajas, pocas novedades de impacto incorpora el mensaje del Ejecutivo regional. Y ésta es la mejor noticia: en Sol decidieron hace casi dos años centrar la prioridad de acción en la lucha contra la crisis y en reforzar la Sanidad y la Educación, y en esas mismas materias se fijará la atención durante los próximos doce meses, de acuerdo con las palabras de Aguirre.
Sin duda, ésa es la línea que cabe esperar en la región para este difícil año, con la recesión económica y la presión social sobre los servicios públicos amenazando con bloquear el ritmo de crecimiento de la que sigue siendo una de las ‘locomotoras’ de la economía española. En el plano de la política fiscal, el mantenimiento de la batería de deducciones y bonificaciones parece lo propio en estos tiempos de pérdida de poder adquisitivo y congelación de los índices de consumo. Lo mismo cabe decir del reforzamiento del programa de ayudas económicas a los emprendedores, como el camino más adecuado para reactivar la actividad empresarial y tratar de animar el mercado laboral.
En el mismo sentido, y teniendo en cuenta la gran demanda de servicios existente en la región, que alberga una de las poblaciones más populosas y heterogéneas de España, es obligado mantener la tensión en Sanidad y Educación. De lo primero se anuncia la puesta en marcha de la Libertad de Elección de Médico y de lo segundo la aprobación de la Ley de Autoridad del Profesorado y la extensión del bilingüismo en Primaria y Secundaria. Son dos orientaciones acertadas, pero sólo si se garantiza en la práctica la dedicación de los recursos humanos y materiales necesarios.
Por lo demás, sostener este rumbo de actuación exige también ejercer cierto rigor a la hora de focalizar la agenda política de la Comunidad de Madrid. Porque no puede ser que los espacios de discusión y debate regionales sean copados sistemáticamente por temas nacionales o disputas de partido. La región, en definitiva, presenta problemas, demandas y aspiraciones suficientes como para que los componentes del Gobierno autonómico y los diputados de la Asamblea de Madrid pongan todos sus sentidos en ello. Siempre debe ser así, pero en estos momentos más que nunca. |