Cada año la avalancha invernal de estrenos con aspiraciones a los grandes premios cinematográficos provoca la expulsión de la cartelera de películas que no tienen la oportunidad de encontrar su público porque el único dato que valoran productores, distribuidores, exhibidores y hasta medios de comunicación para considerar un éxito o un fracaso es la cantidad de entradas vendidas en el primer fin de semana de proyección. Pero siempre hay historias que logran que se vuelva a pensar en ellas por profundas, agradables o bien hechas. Esta página tendría que incluir una sección de periodicidad anual que al menos las mencionara. Así de 2009 estarían, por orden de aparición, Una familia con clase, Cuscús, Un cuento de navidad, Moon y Edén al oeste. O de 2011 Animal Kingdom Sin límites, Blackthorn. Sin destino, La noche que no acaba y Capitán América. No, nada de 2010.
A finales de enero de este interminable año bisiesto todavía quedan en los cines de Madrid algunos supervivientes de interés.
Como Drive, una tragedia criminal de Los Angeles, según el molde de Heat (1995) de Michael Mann. Dirigida por Nicolas Winding Refn y protagonizada por Ryan Gosling, cuenta con un reparto estelar: Carey Mulligan (An Education), Ron Perlman (Hellboy, En busca del fuego, Cronos, Enemigo a las puertas), Albert Brooks (Los Simpsons, En estado crítico), Bryan Cranston (Malcolm, Breaking Bad), Christina Hendricks (Mad Men). La inexorabilidad de su bien construida trama y el laconismo de sus personajes resultan más efectivos que llamativos, lo que la beneficiará con el paso del tiempo. Quizá como Heat, o como Tú y yo, ganaría con una nueva versión en cinco o diez años. Está nominada para un Oscar: mejor montaje de sonido.
Como Nader y Sirin, una separación del director iraní Ashgar Farhadi. Cuenta las consecuencias imprevisibles de un divorcio en Teherán sin teledirigir al espectador para que tome partido. Los problemas de dinero o de cuidado de los ancianos que se muestran podrían ambientarse perfectamente en España. La sociedad que retrata parece bastante más compleja (sistema judicial, situación de las mujeres) de lo que se filtra a través de los telediarios. Multipremiada en el pasado Festival Internacional de Cine de Berlín, esta semana ha sido seleccionada para dos Oscar: mejor película en lengua extranjera y mejor guión original. Su triunfo en cualquiera de las dos categorías precisamente ahora sería una gran sorpresa, a la vista de las noticias internacionales. Pero incluso la URSS ganó en 1968 con Guerra y paz de Sergey Bondarchuk, en 1980 con Moscú no cree en las lágrimas de Vladimir Menshov y en 1975 con Dersu Uzala del director japonés Akira Kurosawa.
Grados de separación
Mann, Haneke, Fincher [, Hawks, McCarey] ¿hacen versiones o hacen remakes?
Fundido a negro
El pasado día 24 el director griego Theo Angelopoulos falleció en Atenas a los 76 años. Premiado repetidas veces en Berlín, Cannes y Venecia, sus obras más conocidas son La mirada de Ulises y La eternidad y un día. |