Economía de guerra
por Uno de la Redacción

JUEVES 12 DE ENERO DE 2012 A LAS 11:47 HORAS
Opinión > Política
 
Bookmark and Share

ALONSO GUERRERO

 

Hemos entrado en una economía de guerra. Aunque nos frían a impuestos, parece que hay un deber superior que alienta a la ciudadanía a arrimar el hombro y reflotar el país. El tío Sam nos llama, porque ahora son los especuladores los que componen canciones protesta. Ahora los banqueros de cabotaje, los ricos autóctonos, los usureros del propio solar son los que se meten en el metro para cantar este sombrío Ay, Carmela. El que nos abate es el fuego amigo de Merkel y Sarkozy, y también el de nuestro gobierno. Sangre, sudor y lágrimas. Vuelve a España el garrote vil. Las gasolinas suben, los bancos triplican sus comisiones, precisamente porque lo que mantienen son cuentas vacías.


¿Resistir, luchar? No. Sólo consumir. Es lo que se nos exige, pese a que uno lee y relee el Libro de Job y no encuentra ni justificaciones ni consuelos, quizá porque quien lo explica es Rouco. La reata de la clase media no consume, así que además de pobre demuestra ser vengativa, tener mala sangre. Por ello, porque no consumimos, los grandes capitales, la prima de riesgo, los mercados se han puesto a desplumarnos utilizando al estado. Lo único que no subirá, en apariencia, es el IVA. Se nos deja esa puerta abierta, como en la estrategia de guerrilla. Sin embargo, nadie se desprende de nada. Cuando alguien gasta dinero, en realidad se lo confiscan. Gastar ha dejado de ser escapista. Se ha vuelto contributivo.


Empresarios y sindicatos se reúnen para diseñar un arca que más parece un barco negrero. No habrá acuerdo, naturalmente, porque los empresarios, que leen a Sun-Tzu, saben que sólo hay que salir al campo de batalla una vez se haya ganado la guerra. Las administraciones lo elevan todo por encima del IPC, para reponer lo que antes derrocharon, así que el ciudadano, cada vez más cerca de la beneficencia, se pregunta si este engañabobos tiene sentido. Sabe que le queda por delante una cuesta de enero biselada por la prosa de Vasili Grossman, una cuesta febril como el cerco de Stalingrado, una cuesta en la que el consumo será remplazado por tasas y comisiones, y desmochadas todas las torres de marfil.


Comentarios
uno de la muga
jueves 12 de enero de 2012 a las 13:41 horas
amigo Alonso:
un amargo placer la lectura
[1-1]

ENVÍA TU OPINIÓN
 
Nombre y Apellidos Correo Electrónico (*) Clave Publicación (*)
Comentario:

Imagen de Verificación:
Escriba el Código:

* Campos Opcionales
 

OPINIONES de Uno de la Redacción

En un agujero (25/mayo/2012)
Bye, bye House (24/mayo/2012)
Perroflautismo (23/mayo/2012)
La crisis y sus flautistas (22/mayo/2012)
Rato (21/mayo/2012)
Monumento centenario (17/mayo/2012)
Abanico (16/mayo/2012)
Los salteadores descubren la democracia (15/mayo/2012)
Borbón y cuenta nueva (14/mayo/2012)
Desventura (11/mayo/2012)