Alcorcón ya sale en el mapa
por Victor Arribas

JUEVES 12 DE NOVIEMBRE DE 2009 A LAS 22:38 HORAS
Opinión > Política
 
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La mayoría de los aficionados que en la noche del martes tomaron un baño improvisado en la fuente de Los Cantos eran madridistas o atléticos. Estos últimos celebraban doblemente la exigua derrota del equipo de su ciudad en el Santiago Bernabéu, porque suponía un éxito para el pueblo y además para los colchoneros que caiga el Real Madrid es una fiesta superior a que gane el equipo de sus amores. Pero los primeros vivían una sensación muy especial: a pesar de la derrota humillante que supone caer ante un equipo de tercera categoría para cualquier aficionado que lleve el escudo real en el corazón, la ciudad fue lo primero y tantas horas, tantos días, meses y años sufriendo y trabajando en Alcorcón merecían el sacrificio de ver caer al Madrid. Salió la vena alcorconera, en una palabra. Como les salió la pepinera  a los de Leganés cuando el equipo estaba en Segunda, como les ha salido y aún les dura a los getafenses al ver al Geta encaramado en la élite desde hace un lustro, o como le salió a los vallecanos en la mejor temporada de los Ruiz Mateos en el estado de la calle del Payaso Fofó, cuando tumbaron con el Rayo a todos los grandes que pasaban por su coqueto y entrañable coliseo. El pueblo tira mucho, y este pueblecillo tan grande como Burgos y Castellón de la Plana ha logrado con el fútbol que nazca un sentimiento aletargado durante décadas, que se palpe el cariño a la animosa, presumida y perserverante ciudad de Alcorcón.

Atrapada entre autovías, víctima del concepto desarrollista y caduco de la ciudad-dormitorio, modernizada gracias a planes Prisma y planes E, anclada sobre un centro urbano forjado por los inmigrantes extremeños, andaluces y manchegos que vinieron en los años 50 y 60, Alcorcón saluda al futuro tras haber soltado las amarras que parecían unirla a Móstoles y a Madrid como si fuera una bisagra sin personalidad. Parecerá un absurdo, pero el deporte contribuye a la proyección de las urbes y este éxito de la Copa del Rey va a atraer no pocos intereses hacia esta población. Salir en todas las cadenas de televisión del mundo ha sido para sus empresarios, especialmente los patrocinadores del equipo, como un maná caído del cielo. Sus negocios han vivido dos semanas de esplendor. Sus habitantes han visto Alcorcón en los telediarios y en los periódicos no por la conflictividad de los inmigrantes o los crímenes de la noche en el polígono Urtinsa, sino por algo positivo. La Comunidad de Madrid tiene que presumir de enclaves como éste, y no sólo cuando se gana al Real Madrid.

Por el fondo

Cada año se celebran la Junta y el Consejo Local de Seguridad de Madrid, un voluntarioso organismo que coordina las tareas de seguridad de Ayuntamiento y Delegación del Gobierno. Esta semana hemos visto participar en la reunión al hiperactivo alcalde Ruiz Gallardón junto a la mujer prudente y eficaz que dirige el palacete de la calle Miguel Angel, la bienhallada Amparo Valcarce. Alguna cara nueva, pero las mismas obviedades de siempre. Cuando ambas administraciones convoquen la Junta para reconocer que algo va mal y no para hablar de descenso de la criminalidad como siempre, este cronista volverá a creer en las estadísticas.

Por la forma
La nueva ley sanitaria de la Comunidad suscita, cómo no, las críticas de los colectivos de siempre. Los mismos que han estado varios años denunciando la privatización de la Sanidad, que no llega nunca, y los mismos que han coaccionado a las autoridades en sus visitas a los centros hospitalarios. Ahora pretenden que el usuario, que a la vez es un ser pensante y racional, se oponga a una norma que por primera vez permite elegir libremente especialista manteniendo los criterios de universalidad que tiene el sector. Este absurdo planteamiento está casi a la altura de las críticas a Educación por realizar exámenes de nivel a los alumnos en centros escolares.

Se hablará de...

Para que no parezca una nueva rectificación, los sindicatos van preparando el terreno. Llevamos más de un año de crisis económica asfixiante, de hemorragia traducida en destrucción de puestos de trabajo y de cierres de empresas, y en todo este tiempo el Gobierno se ha negado con ofendido talante a reformar el mercado laboral fuera como fuera, esgrimiendo un trasnochado empeño por defender imaginarios derechos sociales que están muy por debajo del derecho a trabajar. Como un caballo desbocado, Zapatero y su vicepresidenta económica corren ahora hacia unos cambios en los que Alemania es el modelo, la Alemania democristiana de Merkel. Como es costumbre, esto se saldará con un "el Gobierno nunca se negó...".


Comentarios
luis
lunes 16 de noviembre de 2009 a las 22:42 horas
P.D.
Me refiero a los comentaristas, no a Vd, que sé que no es ignorante.
luis
lunes 16 de noviembre de 2009 a las 22:40 horas
La ignorancia es absoluta.
Despues de tanto tiempo, no ha cambiado.
¿Porqué será?
Igual se siente orgulloso.
[1-2]

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