Lizárraga: el riesgo de ser periodista
por Paula Ballesteros

JUEVES 29 DE DICIEMBRE DE 2011 A LAS 11:36 HORAS
Opinión > Política
 
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Por Paula Ballesteros

 

Ejercer el periodismo no es  fácil, es un trabajo pesado, no siempre compensado ni valorado, un oficio que en los tiempos que corren en una sociedad convulsionada moralmente, con una escala de valores en la que el poder y el dinero actúan como máximo exponente de a lo que socialmente puede aspirarse.

 

El periodista es imprescindible: el de verdad, no el que se vende actuando sin ninguna preparación en programas de máxima audiencia, remedando  al noble oficio, ya casi desaparecido de los ocupantes de una portería.

 

Guardianes y depositarios de los secretos de los habitantes de un inmueble, que normalmente entretenían sus horas en propagar chismes en el noble arte del cotilleo. El periodista que ejerce su profesión se expone a las críticas de los aprendices de aquellos que lo ejercían  limitándose a un barrio y ahora cotillean sin pábulo ni medida, sin motivos, contra cualquiera que tenga el valor de exponerse a sus  opiniones, no siempre constructivas, fundamentadas y mucho menos respetuosas.

 

El periodista sufre,  según la sociedad en la que ejerza, ataques que como en este caso, atentan contra su propia vida.  El periodismo hace historia y gracias a la prensa se consiguen parar muchas  injusticias aunque nunca está su labor suficientemente valorada y respetada. La vocación está por encima de cualquier inconveniente y  la fidelidad a la verdad, la valentía para contarla, pasa desapercibida para su lector, como si esa información no llevase  paralelamente riesgo al obtenerla.

 

Guadalupe Lizárraga ha colaborado desde México con este medio, denunciando la situación de inseguridad  que sufre la población mejicana. Las injusticias legales,  la corrupción del sistema judicial en manos de personas no siempre preparadas.

 

 

 

Nuestra compañera tuvo el valor de hacer un reportaje sobre los feminicidios de Juárez, realidad que desde aquí hemos llegado a creer como argumento de película y que sin embargo es una realidad que acosa  diariamente privando de la más elemental seguridad que cualquier ciudadano aspira a tener.

 

Por este trabajo obtuvo el reconocimiento de un premio periodístico, sin tener en cuenta que lo mismo que otros compañeros de profesión eran asesinados, a ella podía costarle la vida igualmente. Sin embargo, continuó en defensa de la verdad.

Hoy nos pide que publiquemos una carta aclarando su situación, en la que se siente extorsionada y amenazada por sus continuas publicaciones de denuncia de los graves sucesos que están aconteciendo en México (el alcalaíno Javier Juárez es otro gran exponente de esto) y que van más allá de  lo que a la clase política le interesa trascender de su frontera.

 

Tras leer esta carta, es crucial conocer la historia de fondo que nos cuenta esta valiente periodista en un reportaje de denuncia impactante que pueden leer AQUÍ.


Por Guadalupe Lizárraga

 

Los Ángeles,

California, 28 de diciembre de 2011

 

 

 

A Diario de Alcalá

Al periodista Javier Juárez

A la opinión pública

 

 

 

El colega Javier Juárez recién acaba de publicar una nota en su reconocido diario encabezada “Así se la gastan los narcos: Lo vamos a levantar y se lo va llevar la verga”.

Quiero precisar en que no hay ningún elemento para sostener que la llamada provenía de narcotraficantes. El reporte de un oficial del FBI afirma que se trata de un extorsionador profesional, que pudo haber sido contratado desde México, ya que opera en la frontera de ambos lados. Esta persona fue identificada como Joaquín Luna, y probablemente es un seudónimo, pero también fue identificado el teléfono donde salió la llamada en la ciudad de Phoenix, Arizona.

 

Me resulta de suma gravedad que circule alguna imprecisión sobre este delicado tema, debido a las amenazas recibidas, y más aún por las intenciones de la fiscal Rosa María

Sandoval, como da cuenta mi reportaje, de vincular los feminicidios con narcotraficantes, como lo hizo en el caso de Marisela Escobedo, asesinada por exigir justicia contra el asesino de su hija hace un año.

 

Hay fuertes sospechas para sostener que las amenazas podrían provenir de las mismas autoridades de la Fiscalía de Chihuahua, que ha sido denunciada en una serie de reportajes publicados en Los Ángeles Press por corrupción en las investigaciones de feminicidios y retención de cadáveres de mujeres en la morgue, por años, sin notificar a las familias que siguen en la búsqueda de sus hijas.

 

Si se llegase a cumplir una amenaza de este tamaño contra el periodista Javier Juárez, o contra mi persona, tal como fue titulada la nota, parecería que estuviéramos acosados por narcotraficantes, lo cual es totalmente falso. Es preocupante esta situación, como se comprenderá, por el número de periodistas asesinados en México que denuncian corrupción de autoridades y quedan incriminados al fabricar sus casos como si tuvieran “vínculos con el narcotráfico” o se tratara un “ajuste de cuentas”.

 

Agradezco sus atentas consideraciones a la presente.


Comentarios
Juanito Guanabacoa jbelmont77@hotmail.com
viernes 30 de diciembre de 2011 a las 03:12 horas
Estimada Paula Ballesteros, le envio el enlace que sustenta mi comentario anterior además del que dirige a un video realizado por el equipo de trabajo de Guadalupe Lizarraga donde se hace patente la gran labor que esta periodista realiza desde la frontera México-Nortemaericana (EUA)http://www.noticiasriogrande.com/?laNotaID=48853&laCategoria=8
http://www.youtube.com/watch?v=L0UMKkrHgzY
Atte,
J.G.
Juanito Guanabacoa jbelmont77@hotmail.com
viernes 30 de diciembre de 2011 a las 03:05 horas
El acoso a periodistas, a luchadores y activistas sociales que defienden los derechos humanos ha sido un instrumento utilizado por el Estado y ha girado a la modalidad de la criminalización, intentando vincularlos con actos perpetrados por la delincuencia organizada, principalmente narcotráfico para justificar el uso de la fuerza, justificada en una guerra contra el narcotráfico (instrumentada y “recetada” por el imperio hegemónico del norte) que llega a actos de secuestro, el asesinato y la desaparición forzada. Cuenta con las fuerzas represivas del Estado, policías, marina armada y ejército así también como grupos paramilitares y escuadrones de la muerte. La evidencia es constatada por estudios académicos, prensa regular y denuncias ciudadanas… no puede ocultarse.
Así que para comprender este complejo panorama social es muy delicado caer en la trampa y hablar que todo es causa de lo que llamo NARCOBISNESS, sin embargo detrás está la intensión de sembrar el terror y acostumbrar a la población a los crímenes y la impunidad para minimizar cualquier lucha social y movimiento disidente.
La labor de Guadalupe Lizárraga es una denuncia testimonial contra la corrupción y la participación dolosa de las autoridades en los encubrimientos de crímenes contra la humanidad, pero siendo profesional y activista social por la naturaleza misma de su oficio periodístico denuncia otros aspectos como la militarización y los actos cometidos bajo esa política de violencia de Estado, por ello intentarán criminalizarla a toda costa.
Es importante la inclusión de su aclaración en este diario y espacio informativo porque abre una aventana para decir la verdad, para dar a conocer una situación que ha sido negada por el discurso oficila y los mass medias al servicio de los intereses que buscan lucrar con la desgracia de los ciudadanos.
Todo el apoyo a los periodistas en su oficio de REVELAR LA NETA, la verdad de la COSA SOCIAL en el planeta. Saludos desde la Nord Amérique francófona del Canadá.
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