PEDRO P. HINOJOS
Más de 250.000 personas trabajarían para Las Vegas que el multimillonario Adelson se ha ofrecido a construir en los alrededores del aeropuerto de Barajas. O sea, toda la población de Alcalá y de los pueblos de los alrededores empleada en una ciudad de casinos, hoteles, auditorios, estadios deportivos, tiendas y campos de golf en la que se invertirían 16.500 millones de euros de inversión sostenida sin prisa ni pausa hasta 2025. Calderilla, no obstante, si se suman los dinerales de los fabulosos planes pasados y presentes para el futuro complutense que han asomado en programas electorales, filtraciones interesadas, discursos encendidos y envites con regüeldo de gin-tonic.
Repasemos. El palacio de congresos, con forma de auditorio unas veces y como recinto ferial otras, es un clásico de nuestros proyectos futuribles. Como lo es igualmente la “integración del río y el casco histórico" a través del pulmón verde y azul de las islas. También comienza a serlo la ‘ciudad del español', que ha latido con fuerza en los dos últimos años, aunque ninguna de las numerosas instituciones que se han atribuido la paternidad de esta nada hayan acertado a explicar de qué va el asunto exactamente. En cuestión de cultura, los cuarteles continúan encarnando el mejor sueño, enjaulado ahora por andamios, mientras aún se colocan fábricas industriales en Sementales y resuena algún eco lejano del festival Womad que nunca fue en el auditorio amurallado de la Huerta del Obispo, único en España, oiga. Y eso por no recordar extravagancias estupendas como los estudios de cine que se interesaron por nuestros aires cervantinos o el magnate árabe que estuvo a punto de transformar la añeja Deportiva en el Alcalá City. Comparado con todo eso, menuda inocentada lo de ‘ValdeVegas'. |